Archivo de la etiqueta: sddr

Mis dudas sobre el PROYECTO ARIADNA y el estudio de sostenibilidad del SDDR en España

Últimamente estamos leyendo titulares sobre el coste económico, el impacto social y el perjuicio ambiental que podría ocasionar la introducción de un SDDR obligatorio para envases de bebidas en España. Surgen a raíz de la presentación del PROYECTO ARIADNA “Estudio de sostenibilidad sobre la introducción de un SDDR obligatorio para envases de bebidas en España: análisis ambiental, social y económico comparativo con la situación actual”.

Por si llegas de nuevas a este tema, aclarar que SDDR es el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases, que se está planteando como complemento al contenedor amarillo para mejorar la prevención, recogida y reciclaje de residuos de envases.

Para contrastar los inquietantes titulares y los datos presentados en distintos medios de comunicación sólo disponemos de un Resumen de comunicación publicado en la web la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático de ESCI-UPF dirigida por el Dr. Pere Fullana i Palmer. Una primera lectura de ese estudio no sólo no resuelve las inquietudes, si no que genera muchas dudas.

¿Qué es el Proyecto Ariadna?

El objetivo del Proyecto ARIADNA es analizar la sostenibilidad económica, ambiental y social de la implantación en España mediante un proyecto reproducible a diferentes escalas, de distintos desarrollos posibles del SDDR.

¿Por qué es necesario analizar el SDDR? Pues porque su implantación obligatoria requeriría considerar la viabilidad técnica y económica de estos sistemas, el conjunto de impactos ambientales, sociales y sobre la salud humana.

Difícilmente podríamos consensuar la metodología de ARIADNA como la más adecuada para resolver este reto y otros nuevos en la gestión de residuos de envases: de las notas de prensa y el resumen publicados surgen dudas sobre la aplicación de la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), así como del cumplimiento de los requisitos de las normas ISO en relación a la comunicación de las conclusiones relativas a estos estudios.

¿Es el momento adecuado para presentar conclusiones?

Una de las dudas y contradicciones más importantes del Proyecto Ariadna la encontramos en la página 14 del resumen publicado.

Actualmente el estudio está en la última fase del proceso de revisión crítica por parte de expertos, cuya finalización está prevista a finales del mes de junio de 2017. Una vez concluida, se hará pública la memoria completa del proyecto, junto con un informe de revisión crítica. Una vez finalizada esta revisión crítica externa, se someterá el estudio a un proceso de exposición y revisión pública.

Resulta curioso que el grupo de investigación esté presentando conclusiones lapidarias cuanto no ha terminado el proceso de revisión por parte de expertos, no se ha publicado la memoria del proyecto, ni el informe de revisión crítica, ni se ha sometido el estudio a procesos de exposición y revisión pública.

¿Qué intenciones puede haber para presentar las conclusiones antes de llevar a cabo esas revisiones? ¿acaso corría prisa a alguien atacar el SDDR en las fechas en las que la comisión de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente del Congreso de los Diputados aprobaba una proposición no de ley para impulsar en España el sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR)?

¿Rigor, transparencia y qué?

En la página 14 del documento leemos que:

Se ha buscado obtener y presentar información más rigurosa, sistemática, transparente y objetiva, basada en metodologías científicas, que facilite la toma de decisiones por parte de las administraciones competentes y el conocimiento de causa de todos los actores involucrados.

Es una de las muchas afirmaciones de este documento, pero toda una declaración de intenciones que confirma la sospecha anterior: el objetivo es influir en las administraciones competentes. Vamos a analizar detalladamente este punto:

Rigurosa: el rigor no existe, ni siquiera en el análisis de antecedentes. Todo lo que refleja el resumen es una interpretación sesgada para atacar un modelo de gestión de residuos. Otra evidencia de la falta de rigor, ya comentada, es la presentación de resultados y conclusiones previa a la revisión o la falta de cumplimiento del plazo de junio como fecha de presentación del estudio. En el apartado técnico la página 14, dice que “para dar respuesta a la mayor variabilidad que tienen los datos en gestión de residuos respecto a otros sectores industriales, se realizarán sendos análisis de incertidumbre”. A falta de ese análisis de incertidumbre no sabemos con qué rigor se concluyen datos concretos sobre el impacto del SDDR.

  • Sistemática: en el resumen se obvian elementos importantes de la metodología de análisis de ciclo de vida que se dice aplicar. No hay justificación de las decisiones tomadas para incluir o excluir determinados parámetros de análisis. Cualquiera que tomase los cuestionables datos de partida presentados y aplicase sistemáticamente una metodología de ACV llegaría a resultados diferentes de los que se presentan.
  • Transparente: Pero de tanto usarla la vacían de contenido ¿pueden leer en alguna parte del resumen publicado cómo se eligen los expertos, las partes interesadas, los datos de partida, el marco de estudio, la hipótesis analizada?

Para muestra un botón en la página 19:

Los datos de partida, para el Sistema A, están basados en información pública (y, en ocasiones, no pública, pero con mayor grado de detalle) disponible por parte de Administraciones Públicas y datos aportados por Ecoembes y Ecovidrio (todos ellos debidamente auditados). Se basa en información real, tanto en su dimensionamiento como en la participación ciudadana en el sistema y en los medios implicados para su funcionamiento. En cambio, para el Sistema B, se ha tenido que establecer una serie de hipótesis para definir y dimensionar una situación no existente.

En ningún momento se nos aclara que datos se están utilizando. Los utilizados para el Sistema A pueden ser públicos o no, eso sí, los que no son públicos parecen tener mayor grado de detalle. Los del Sistema B directamente se los inventan a falta de concretar una justificación para esas hipótesis, que no se explican.

Desde luego no hay evidencias en el resumen de que los datos empleados en la realización de este estudio respondan a los principios de FAIR Data.

  • Objetiva: ¿puede ser objetivo un estudio pagado por Ecoembes, que utiliza los cuestionados datos de Ecoembes y que concluye lo que mejor interesa al negocio de Ecoembes? Tengo mis dudas razonables.

¿Análisis de Ciclo de Vida?

Lo peor de todo el documento es que trata de colar como Análisis de Ciclo de Vida (ACV) algo que no lo es. Estamos ante una herramienta compleja, difícil de aplicar, con un gran potencial comunicativo, pero cuya comprensión no es demasiado sencilla.

Por destacar algunas de las carencias importantes en la aplicación del ACV, destaca la selección de las categorías de impacto elegidas para el estudio ¿por qué esas y no otras?

En la página 20 se indica que “Se ha realizado un Análisis de Ciclo de Vida sobre seis categorías de impacto ambiental incluyendo categorías de impacto global (como el calentamiento global o el uso de recursos naturales), de impacto sobre la calidad de los ecosistemas y del agua, y de impacto sobre la salud humana” En ninguna parte del resumen se aclara por qué se han elegido esas seis categorías y no el resto de las que se podrían aplicar. Resulta curioso que no se contemplan ni todas las posibles categorías de impacto en la salud humana ni las más relevantes de impacto ambiental.

Pero es que de ese análisis se extraen dos resultados que no se reflejan en las conclusiones:

  • Por otro lado, el Sistema B ofrece el beneficio social correspondiente a la reducción del littering de los envases incluidos en este estudio. Esto conllevaría una reducción de los perjuicios para disfrutar de los espacios públicos. (Página 26)
  • El sistema B presenta un mayor beneficio que el sistema A en cuanto a redistribución de ingresos, ya que el primero presenta un resultado de signo negativo, mientras que para el segundo el resultado es de signo positivo. (Página 28)

Ambos resultados positivos desde el punto de vista ambiental y social, pero contrarios a las conclusiones presentadas en el resumen del estudio.

Otras dudas menores:

  • ¿El Proyecto Ariadna es la digna continuación de los estudios de la Plataforma Envase y Sociedad (PES) es intento de atacar al SDDR en una estrategia que pasa por financiar investigadores y organizaciones dispuestos a concluir lo que le interese al patrocinador? ¿Hasta dónde vamos a llegar?
  • A Ecoembes se le da bien el greenwashing. Esta vez ha utilizado nada más y nada menos que la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático para justificar su mensaje. ¿Qué pasa con las marcas “ESCI-UPF” y “Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático”? ¿Los resultados de sus estudios de investigación están al servicio de los patrocinadores?
  • ¿Van a publicar el estudio completo? ¿es sólo una forma de justificar notas de prensa en medios de comunicación que tratan de posicionar a quienes no tienen conocimientos sobre gestión de residuos ni análisis de ciclo de vida?

Alguien me dijo que en la lucha contra los residuos no sobra nadie. Y tenía toda la razón del mundo. La clave es que quien tiene los recursos no los está poniendo en solucionar el problema, los dedica a hacernos creer que podemos seguir consumiendo envases de usar y tirar sin remordimientos de conciencia. Y eso no ayuda a cambiar el modelo de consumo ni a avanzar en sostenibilidad.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

Una de las claves para encarar adecuadamente los retos ambientales es contar con diagnósticos que reflejen la magnitud de los problemas a los que hacemos frente. En el caso de los residuos las estadísticas de gestión no se corresponden con los mensajes publicitarios. Si acercamos la lupa a los datos resulta que la realidad se aleja de los objetivos europeos de reciclaje. Y no es que en Asturias se estén haciendo las cosas peor que en otros sitios, es que cuenta con información que permite aproximar una respuesta a la pregunta ¿cuántos residuos de envases se están reciclando en Asturias?

El debate sobre posibles alternativas a la gestión de residuos en el Principado de Asturias deja sobre la mesa el discutido Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias (PERPA), en el que encontramos un diagnóstico de la situación con datos del año 2014 sobre los flujos de residuos en la región (y los datos, tablas y gráficos que ilustran este artículo).

flujos de residuos en Asturias

En el diagrama general sobre los flujos de residuos encontramos que 64.600 toneladas de residuos proceden de lo que se nombra como “recogida separada”. La clasificación de esta partida da lugar a 54.493 toneladas de materiales recuperados. El resto (más o menos), 10.106 toneladas son rechazos que acaban en vertedero. Si hacemos las cuentas sobre estos datos obtenemos que se estaría recuperando algo más del 84% de los residuos depositados en el contenedor amarillo. Para tener el valor de reciclaje nos faltaría concretar la cantidad de residuos recuperados que efectivamente pasan a ser materias primas y son efectivamente reciclados.

Esa recogida separada puede dividirse, con los datos del PERPA, en tres partidas: papel y cartón, vidrio y, –con una cantidad de 9.984 toneladas-, envases ligeros. Si nos centramos en estos envases ligeros la recuperación de materiales en la clasificación baja del 84% al 65,7%, que no está mal, pero se aleja de las estadísticas más complacientes.

Gráfica con los datos del resultado de clasificación de residuos de envases en Asturias

Por otro lado, conviene recordar que estos datos de clasificación de los residuos procedentes del contenedor amarillo se refieren a materiales. Los sistemas de clasificación no preguntan al flujo de residuos si es un envase ligero acogido a punto verde. Es decir, entre los metales férricos puedo tener metales y plásticos procedentes de cualquier otro tipo de residuos, del mismo modo que en el rechazo que irá a vertedero pueden ir envases que no se han reconocido como material reciclable durante el proceso.

La recogida separada, con sus 64.600 toneladas es un flujo pequeño comparado con las 378.646 toneladas que supone la denominada fracción resto, que en Asturias incluye:

  • Residuos urbanos mezclados, que no son objeto de ninguna recogida separada, y que pueden tener origen doméstico o comercial
  • Residuos que, aún siendo susceptibles de recogida separada, se gestionan mezclados por diversos motivos, tales como la eficiencia de las propias recogidas separadas, que en ocasiones no justifican la cobertura de la totalidad de los territorios; o la falta de una adecuada colaboración ciudadana en algunos casos, cuando no se separan correctamente los residuos aún disponiendo de los servicios correspondientes; entre otros.
  • También se considera los rechazos de los procesos de clasificación y tratamiento de los materiales recogidos separadamente, normalmente debidos a la presencia de impropios por una deficiente separación en origen.

Los estudios de caracterización de este flujo de residuos muestran que en Asturias, en las 378.646 toneladas de la fracción resto encontramos las siguientes partidas:

  • Materia orgánica: 159.031 toneladas.
  • Papel cartón: 55.661 toneladas.
  • Vidrio: 19.311 toneladas.
  • Envases ligeros: 41.651 toneladas.
  • Otros: 102.992 toneladas.

Según el propio Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias “todos los residuos urbanos mezclados de Asturias se eliminan de forma controlada en el vertedero central de residuos no peligrosos”. Es decir, se envían a vertedero 41.651 toneladas de envases ligeros procedentes de la recogida de la fracción resto. ¿Las sumamos a las de la recogida selectiva?

Si queremos saber qué cantidad de residuos de envases se reciclan en Asturias deberíamos conocer cuántos envases se pusieron en el mercado. A falta de este dato vamos a hacer una aproximación, asumiendo que todos los envases se convierten en residuos y que son recogidos, bien en el contenedor amarillo bien de alguna otra forma. Igualmente necesitaríamos saber cuántos envases recuperados pasan a ser efectivamente reciclados, asumiremos que todo el material obtenido de las plantas de clasificación pasa a ser materia prima. Así pues, vamos a la pregunta ¿Cuántos envases se reciclan en Asturias?

 

envases recogida separada + envases ligeros fracción resto = envases recogidos

9.984 toneladas + 41.651 toneladas = 51.635 toneladas

 

(envases recuperados / envases recogidos) x 100 = % reciclaje

(6.560 toneladas / 51.635 toneladas) x 100 = 12,7%

 

Así pues, según los datos del Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias, de la cantidad total de envases ligeros recogidos en el Principado de Asturias sólo el 12,7% se está reciclando actualmente. Quizá no sea un dato extrapolable al conjunto nacional, dadas las peculiaridades del territorio, pero el resultado asturiano queda muy lejos del objetivo europeo y de las cifras facilitadas por Ecoembes en sus estudios e informes.

 

Eso es Asturias ¿qué pasa en otras partes?

 

Pues es difícil de saber, pero la falta de coherencia entre los datos de gestión y el mensaje publicitario del sistema integrado de gestión de envases ligeros no es una cuestión aislada. No hay mucha información al respecto, pero otros territorios que están revisando sus modelos de gestión de residuos encuentran resultados parecidos.

Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana ecoembes reconoce actualmente la puesta en el mercado de unos 4’5 millones de envases diarios. Más del doble de los 2 millones que reflejaron en el estudio de costes del SDDR en este territorio. Por cierto, este nuevo cambio en el diagnóstico tampoco parece motivo para retirar el estudio, ni para modificar sus conclusiones o documentar un control de los cambios que van introduciendo en el mismo desde su publicación inicial.

En ciudades como Barcelona se habla de estafa y falsedad de datos en la gestión de residuos, lo que, da idea de que algo huele mal en la gestión de residuos. A la lista reciente de contratos sospechosos podríamos sumar Ponferrada, pero no serían los únicos casos en los que parece que el interés no es dar el mejor destino posible a las botellas de plástico y las latas de bebidas.

El caso es que con datos de recuperación de envases ligeros inferiores al 20% resulta poco creíble que la participación en el modelo actual de reciclaje esté compensando las emisiones de los tubos de escape: ni siquiera es capaz de asumir el impacto de los propios envases, que, al menos en Asturias, acaban mayoritariamente ocupando un precioso paisaje con vertederos en los que se sepultan las opciones de valorización de esos envases y aumentan la necesidad de nuevos espacios donde eliminar residuos que no son reciclables.

 

Y ¿tiene solución?

 

La cuestión es que en 2014 sólo el 44% de los residuos municipales en la UE se reciclaban o se utilizaban para obtener compost. En nuestro país la materia orgánica se sigue recogiendo, mayoritariamente, en un contenedor que llamamos “de restos” en el que se mezcla con otras muchas cosas. En el caso de Asturias con el 80% de los residuos de envases ligeros que se recogen.

Quizá sería más sensato dedicar el contenedor gris a la materia orgánica, un concepto sencillo y fácil de entender por cualquier persona, y buscar una alternativa al contenedor amarillo.

¿Qué hacemos con los envases ligeros? Dos líneas de trabajo:

  • Desincentivar los envases de usar y tirar: fomentando el consumo de agua de grifo pare evitar botellas de plástico, estableciendo cupos de venta de productos a granel en grandes superficies, favoreciendo al pequeño comercio de proximidad, incentivando el uso de envases retornables, haciendo que los envases de usar y tirar internalicen en forma de coste su impacto ambiental…
  • Incentivando la participación en la recogida selectiva: incorporando los principios europeos de recogida separada por tipos de materiales –más fáciles de entender para el público general que conceptos abstractos como el de “envase ligero”-, con sistemas de depósito, devolución y retorno –que devuelven al consumidor responsable parte del precio que paga por el envase si los devuelve para su correcta gestión-, mejorando las estadísticas y trazabilidad sobre los datos de gestión de residuos, aumentando el control sobre las contratas que gestionan los residuos desde la recogida hasta el reciclaje final, revisando periódicamente los datos municipales –tanto los indicadores de los convenidos como las facturaciones relativas a la participación en sistemas de responsabilidad ampliada del productor de residuos-…

Y, por supuesto, no podemos olvidar que, sea cual sea el modelo que se pone a nuestra disposición para gestionar los residuos… hay que reciclar, machotes.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

La serie que da la lata #RetornoalFuturo

Hoy se estrena la web serie de animación “Retorno al Futuro”, con un simpático capítulo que promete llevar el debate sobre el modelo de gestión de residuos de envases a todos los públicos.

Presentando el sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) como “devolver el casco 2.0”, muestra la importancia de compartir experiencias entre generaciones para proponer soluciones a los retos de futuro.

Salvando la distancia entre el modelo de consumo  de España a finales de los ochenta y el actual, se presenta la opción del SDDR como un modelo de gestión de residuos de envases basado en la idea del casco retornable. Una opción ante la creciente amenaza del abandono de residuos de envases de usar y tirar.

Si todavía no lo has visto… no pierdas la oportunidad… Aquí tienes el primer capítulo: