La apariencia de legalidad: Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda

Publicado en: Ambinnovacion - Artículos por José Luis Fernández. Texto original


La apariencia de legalidad en la tramitación de las Evaluaciones de Impacto Ambiental y las correspondientes inspecciones ambientales de comprobación y verificación: el caso del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid). Recientemente se ha publicado en algunos medios de comunicación la situación de graves irregularidades detectadas en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, que han llevado a la intervención de la Fiscalía de Medio Ambiente, que pide diversas imputaciones.

 

Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Foto: Madrid.org).

 

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Costa Rica: banano con emisiones cero. ¿Realidad o greenwashing?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por JLCanga. Texto original

Por desgracia, con mucha frecuencia leemos noticias de prensa que exageran los logros ambientales de algunas empresas. Lo hacen emitiendo “mensajes ambientales engañosos”, que dan a entender cosas que no son. Es lo que se llama Greenwashing. Hemos tenido ocasión de comentarlo anteriormente en otros post sobre Correos y Metro de Madrid.

En este post vamos a ver otro ejemplo, en un artículo de una revista de Costa Rica. En febrero de 2018 se publicaba la noticia “Producir bananos sin dejar huellas”, en la agencia de noticias Inter Press Service. De esa noticia se obtiene una importante conclusión, que se resalta con un titular: “Costa Rica: bananos con emisiones cero”. Pues bien, esa noticia es manifiestamente engañosa y, por tanto, es un caso claro de Greenwashing. Si quieres saber porqué, sigue leyendo.

En la noticia se glosaba que el Foro Mundial Bananero (FMB), de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), había elaborado una “Guía práctica para medir y reducir la huella de carbono y agua en la producción bananera”.

La Guía ha contado con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional Alemana (GIZ) e incluye experiencias de Costa Rica, “que dice ser un país líder en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en la industria bananera”, y cuyas lecciones aprendidas dicen que pueden ser replicadas por otros.

Además, se incide en que Costa Rica tiene una política nacional y un compromiso de alcanzar la meta de carbono neutralidad en 2021. Y que por ello fue elegida por la FAO para desarrollar ese proyecto piloto, considerando que el país es “pionero en contar con las primeras plantaciones de banano certificadas como carbono neutral”.

Con todos estos antecedentes, llegados a este punto, lo lógico es tener la imagen de que las plantaciones de banano de Costa Rica consideradas en la Guía han hecho una evaluación exhaustiva de su Huella de Carbono y que han compensado la totalidad o la mayor parte de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero, para conseguir ser neutrales. Pues bien, desgraciadamente, si entramos en los detalles de la Guía, veremos que no es así.

La noticia se ha extralimitado notablemente en los logros del trabajo realizado y ha dado a entender mucho más de lo que realmente se ha evaluado. En consecuencia, la noticia es un buen ejemplo de GREENWASHING, puro y duro. Basándonos en la propia Guía, veamos ahora porqué esto es así.

En primer lugar, vamos a dejar claro cuál es el uso correcto del término “carbono neutral”. Para ello, nos vamos a apoyar en la norma PAS 2060, que dice que ese término indica que “la organización o producto al que se refiere no ha contribuido con emisiones netas de Gases de Efecto Invernadero a la atmósfera; es decir, que su impacto sobre el cambio climático es cero”. Esto se logra compensando las emisiones que no se pueden reducir. Y ello requiere que la medida de la Huella de Carbono de Organización haya incluido el 100% de las emisiones de los Alcances 1,2 y todas aquellas emisiones del Alcance 3 que contribuyan con más del 1% a la Huella de Carbono total. También se puede conseguir evaluando correctamente la Huella de Carbono del Ciclo de Vida del Producto (lo que requiere el cumplimiento de los principios oportunos y, en particular, el de integridad) y compensando las emisiones necesarias.

La Guía deja bien claro que la Huella de Carbono se evalúa bajo el enfoque de Organización; es decir, lo que realmente evalúa la Guía es la Huella de Carbono de la “Organización que cultiva el banano” (norma ISO 14064-1); no se evalúa la Huella de Carbono de la “producción de banano” (que requiere emplear la norma ISO/TS 14067 y el enfoque de Ciclo de Vida del Producto). Además, la Guía dice que: “las emisiones que deben incluirse obligatoriamente en el inventario son las correspondientes al alcance 1 y 2; las emisiones de alcance 3 que llegan a ser de gran impacto y fundamentales para el negocio, deben considerarse para el inventario”.

Sin embargo, la realidad es que en la Guía y en los ejemplos no se evalúan algunos componentes muy importantes del Alcance 3 de la Huella de Carbono de la producción de banano, como son todas las operaciones necesarias, desde la extracción y procesado de las materias primas, para la fabricación y transporte (hasta la explotación agrícola) de los fertilizantes, pesticidas, combustibles, materiales de cosecha, embalajes, etc. empleados en la fase de cultivo. No puede alegarse que falten datos, porque en la propia Guía se dice conocer cuántos fertilizantes, pesticidas y combustibles se han utilizado. Por tanto, cabe pensar que el estudio y la Guía no están completos porque no se ha dispuesto de las herramientas adecuadas para hacer los cálculos, como son los softwares de Análisis de Ciclo de Vida (SimaPro, Gabi, etc.), que disponen de los datos necesarios para hacerlo.

Es decir, la Guía conduce a medir la Huella de Carbono de la “Organización” (la empresa que produce el banano; que no es lo mismo que medir la Huella de Carbono de la producción del banano) de una manera muy parcial.

A continuación, se recoge el esquema que se muestra en la Guía para explicar el ciclo de vida completo de la producción de banano, señalando las tres primeras etapas evaluadas e indicando las 4 siguientes que no se han considerado ni en la Guía ni en los cálculos. Queda claro, por tanto, que en ningún momento se ha evaluado la Huella de Carbono del Ciclo de Vida de la producción de banano. Más aún, el citado esquema está incompleto, puesto que olvida una parte importante de la fase de aguas arriba, que forma parte del Alcance 3 de la organización; por ejemplo, como ya se ha dicho, faltan todas las operaciones necesarias, desde la extracción y procesado de las materias primas, para la fabricación y transporte de los fertilizantes, pesticidas, combustibles, materiales de cosecha, embalajes, etc. empleados en la fase de cultivo.

Esquema que se muestra en la guía, con una parte importante no evaluada.

En otro lugar, la Guía relaciona la Huella de Carbono de Organización calculada (muy incompleta) con datos de producción, con objeto de evaluar en futuras ocasiones el desempeño de la empresa: esto le lleva a sugerir el empleo de indicadores como kg CO2e/caja, kg CO2e/kg banano, kg CO2e/$. Esto no es incorrecto; además la Guía dice que estos valores no sirven para presentar los resultados en una declaración. Esto es así, pero no por la razón que en ella se da: “en una declaración deben presentarse en toneladas de CO2 equivalente”; la verdadera razón es que, para poder hacer una declaración de la Huella de Carbono de un Producto, esta tiene que calcularse bajo el enfoque del Ciclo de Vida de Producto, es decir, con la norma ISO/TS 14067, complementada con la Regla de Categoría de Producto adecuada, que, por cierto, existe para calcular la huella de carbono de la producción de banano.

En el informe de resultados obtenidos, se indica que el resultado del indicador de desempeño de emisiones por caja fue de 1,019 kg CO2e/caja. Esto da a entender que La Huella de Carbono de la producción de “una caja de banano para exportación de 18,14 kg” es la cantidad mencionada, lo que da a entender que, en Costa Rica, la Huella de Carbono de la producción de banano es francamente baja. Sin embargo, este sobreentendido (que debería ser proactivamente evitado) no es correcto, porque la evaluación se ha hecho para la “organización productora” y está manifiestamente incompleta.

En definitiva, debe quedar claro que el enfoque adecuado para medir la Huella de Carbono de la “producción de banano” es el de la Huella de Carbono de Producto (norma ISO/TS 14067), basado en evaluar exhaustivamente todo el Ciclo de Vida de la “producción de banano”; y que es un enfoque apreciablemente diferente al de la Huella de Carbono de Organización, seguido en la Guía analizada en este post.

Resulta, por tanto, que la Huella de Carbono evaluada en la Guía está muy incompleta. Así lo reconoce, implícitamente, la propia Guía, que dice poner a disposición el procedimiento para estimar las emisiones de GEI de una organización, es decir, de una “empresa bananera”. Es decir, la Guía no es adecuada y no permite calcular la Huella de Carbono de la producción de una cierta cantidad de banano (1 kg, 1 tonelada). En consecuencia, si no se conoce la Huella de Carbono de la producción de banano, si se tiene la certeza de que no se ha evaluado de manera exhaustiva, aunque se compensen algunas emisiones, NUNCA SE PODRÁ DECIR QUE ES UN BANANO NEUTRAL O CON EMISIONES CERO. Esta es otra de las extralimitaciones del artículo de prensa y probablemente la más grave.

Confiamos que el post te haya resultado tan interesante que hayas llegado hasta aquí. Esperamos también que el tema te haya motivado a aprender sobre estos temas y a profundizar en ellos.

Si estás interesado en tener una visión completa de lo que es la Huella de Carbono, la Huella Hídrica, la Huella de Agua y la Huella Ambiental de un producto y cómo se calculan, te invitamos a participar en los cursos que impartimos sobre las Huellas de Producto en el Instituto Superior de Medioambiente (ISM) sobre esta materia.

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Cambia el mundo un poquito con #DesnudaLaFruta

Publicado en: La Hipótesis Gaia por isa. Texto original

Hoy empezamos con la campaña #DesnudaLaFruta. Es un “movimiento” que pretende denunciar el uso abuso del plástico en la venta de algunos alimentos, en concreto nos vamos a centrar en las frutas y verduras. La iniciativa está pensada para que cualquier persona participe, así que cuéntaselo a tus conocidos, familia, amigos. ¿Quién encontrará la foto más curiosa?

¿Cómo participar en #DesnudaLaFruta?

Es muy sencillo, se trata de denunciar estas prácticas en las que se abusa del plástico. Solo tienes que sacar una foto-denuncia y compartirla en las redes sociales con la etiqueta #DesnudaLaFruta. Pueden ser frutas, verduras o cualquier producto en el que el plástico esté presente de forma abusiva e innecesaria.

DesnudaLaFruta

Así a partir de ahora no te olvides de tu móvil cuando vayas a la compra. Dispara una foto a todos los productos sobreenvasados, puedes compartir un comentario con la foto, mencionar el supermercado (o la cadena a la que pertenece), animarle a cambiar o bien dar tu opinión.

Como lo que queremos es cambiar esta tendencia, también puedes usar esta etiqueta para hacer llegar a más gente cuáles son los trucos que usas para reducir el plástico cuando compras fruta y verdura.

¿Por qué hacemos esta campaña?

Como he dicho muchas veces, estos productos no se necesitan. Las alternativas son tan sencillas que no hay excusa que justifique estas prácticas. Hay muchas maneras de evitar el plástico cuando compras estos productos. Si quieres saber cómo, puedes leer este post en el que te cuento varias alternativas.

La campaña empieza ya y durará por siempre o hasta que los supermercados cambien de actitud frente a este desperdicio de materiales. La etiqueta #DesnudaLaFruta pretende transformarse en una recopilación de fotos de lo absurdo que es este modelo de consumo. Puede que sacando los colores a los que deciden las estrategias de venta cambiemos algo. También es una buena forma de compartir ideas para evitar el consumo de estos productos y crear debates constructivos.

Yo también formé parte del cambio

¿Y si ahora nos ponemos a soñar que este movimiento se extiende? Que muchas personas empiezan a reflexionar. Que estos productos dejan de ser comprados, y entonces los supermercados cambian. Y por pensar y soñar, vamos a pensar que esto deriva incluso en una legislación que regula el uso de plástico en los productos frescos. Soñemos que entre todos cambiamos algo y, dentro de un tiempo podremos decir: yo también formé parte de ese cambio.

No te quedes fuera, participa. Esto solo lo conseguiremos entre todos.

Si quieres más información puedes colaborar o recibir más información en el grupo de Facebook: Desnuda la Fruta

Por si queréis retarme, os dejo la foto más rara/indignante con el uso de plástico. ¿Alguien es capaz de superarla?

 

 

 

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¿Cuántas botellas de plástico enviamos a China?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

¿Cuántas botellas de plástico enviamos a China?

Sobre el veto a la exportación de residuos a China se está escribiendo mucho. Es un problema importante para países como España en los que el consumo se basa en productos de usar y tirar. Afortunadamente sabemos que el camino pasa por dejar de exportar basuras y cerrar ciclos de materiales.

Economía circular: recuperar los valiosos recursos que hay en los residuos para alimentar las cadenas de producción. El problema es que hay determinados flujos que son demasiado lineales, tal y como hemos aprendido estudiando la economía circular de los envases de plástico. ¿De qué magnitud es la oportunidad que ofrece el anuncio chino a nuestro país? Es difícil saberlo. Pero sí tenemos algunos datos.

En 2014 un informe de International Solid Waste Association (ISWA) advertía de que Europa exporta a China directamente o a través de Hong Kong el 87% de sus residuos de plástico, si bien la dependencia podría ser mayor ya que el resto va en parte a intermediarios que acaban llevando los materiales a China. También recoge que el 46% del plástico recogido para reciclaje en Europa se exportaba a China.

España, según las estadísticas de Naciones Unidas, envió a China 138.417.699 kilogramos de residuos de plástico en 2016. Sí 138.417 toneladas. Un poco más del 43% de los residuos de plástico que España exporta a alguna parte del mundo (318.926 toneladas). Por tipos de materiales, los residuos de plástico que enviamos a China son:

  • Otros plásticos………………………….106.992.339 kg – 77,30%
  • Polímeros de cloruro de vinilo…………………494 kg – 0,00%
  • Polímeros de estireno………………………844.860 kg –  0,61%
  • Polímeros de etileno……………………30.580.006 kg – 22,09%

Por cierto, a Hong Kong enviamos cerca de 70.000 toneladas (69.416.936 kg).

El dato que cojo de Naciones Unidas hace referencia a “Desechos, recortes y desperdicios de plástico”. No informa sobre el origen de estos materiales. ¿Podemos saber de dónde proceden? Pues difícilmente.

plásticos, metales, materia orgánica, papel y cartón, recuperados en una planta de clasificación de residuos

Cuando salen de España lo hacen en un contenedor. En muchas ocasiones en mezclas de distintos tipos de plástico que no podemos clasificar y contabilizamos en esa categoría mayoritaria “otros plásticos”. Quizá algunos sí son plásticos distintos de los recogidos en las otras tres categorías, pero para una parte importante de ese grupo hemos perdido la trazabilidad.

¿Dónde se pierde la trazabilidad? En varios puntos que analizamos más adelante. Para el caso concreto de los envases en el momento mismo de poner el producto envasado en el mercado. Después de su uso puede que acabe en un contenedor amarillo. O puede que no. Si pasa por la recogida selectiva irá a una planta de clasificación, donde se seleccionará por sus propiedades físicas, no por ser un envase. Y a partir de aquí el trabajo seguirá por tipo de materiales. Es más, si realmente hubiese trazabilidad sabríamos cuantos envases se ponen en el mercado, cuantos se recogen selectivamente, cuantos se recuperan en las plantas de clasificación, cuantos se destinan a reciclaje y cuantos acaban siendo nuevas materias primas. Pero yo no he visto datos al respecto.

Y es que a la fábrica donde el residuo se emplea como materia prima (a la que me vas a permitir llamar “reciclador”) no le importa el origen del material, le importa su pureza. Que alguien se preocupe de separar bien los materiales y entregarle solo aquel que necesita para su proceso. Si trabajo con polímeros de cloruro de vinilo me interesa que me traigas residuos que cosas fabricadas en este material.

Si tengo una instalación que es capaz de procesar restos de polímeros de etileno me pueden venir bien las botellas de PET. Y, dependiendo de cómo recupere ese plástico, el PET que me entre, con independencia de que tenga o no forma de botella. Seguramente acudiré al mercado a comprar toneladas de residuos de PET con la pureza que me interese en función de lo que pueda pagar y de lo que haga con ese material en mi fábrica. Esto es importante porque al reciclador, mientras que todo esté dentro de los requisitos técnicos y legales que correspondan, no le importa la trazabilidad del residuo hasta su origen.

mezcla de plásticos recuperados en una planta de clasificación de residuos

Vamos al paso anterior. El “recuperador”. Este es el que llena el contenedor que va a China. Y lo llena del material que le compran. Tampoco le importa demasiado la forma que tenga ese material. Es posible que como fase final de su proceso triture los residuos para poder hacer trozos de un tamaño que optimicen el transporte, dejando el menor número de huecos posible en el contenedor. Su trabajo, precisamente, es recuperar de distintos flujos de residuos ese material. En función de su capacidad, esta empresa tendrá camiones y contenedores propios instalados, por ejemplo, en fábricas, centros comerciales… de estos centros de producción recoge residuos que lleva a su planta y separa por tipos de material para poder enviar otros contenedores o para vender al reciclador final que convierte los residuos en materias primas.

También es posible que tenga acuerdos con Ecoembes. Y aquí viene el lío. A nuestro “recuperador” entran plásticos de distintos orígenes. Una situación común es que le lleguen botellas de plástico de distintos orígenes:

  • Que nunca han contenido producto: por ejemplo como residuos del proceso de envasado, bien porque eran botellas defectuosas, bien porque el etiquetado no ha sido correcto, bien porque el modelo deja de estar de moda…
  • Botellas llenas de producto que no se ha puesto en el mercado: palets que se caen y deforman en procesos de transporte, productos que caducan y no salen a la venta, lotes que tienen algún fallo de fabricación…
  • Botellas procedentes de la recogida selectiva que provienen de una “planta de clasificación” (hablo de ellas más adelante).
  • Botellas de PET recogidas por sistemas distintos del contenedor amarillo.
  • PET que no sea de botellas.

A nuestro recuperador lo que le importa es el PET. Si tiene una cantidad suficiente de PET que no ha contenido producto, estupendo, pero tiene que llenar el camión. Con las botellas llenas no hay problema, se vacían y se juntan con las otras. Lo que viene de la recogida selectiva va mezclado con otros residuos. Pero se separa y al camión. Todo es PET. Y todo junto va donde quiera que esté ubicado el “reciclador” de PET, o de polímeros de estireno, o de plásticos mezclados o de lo que sea.

foso envases recogida selectiva planta clasificación contenedor amarillo

Vamos a la “planta de clasificación”. Aquí es donde llega el contenedor amarillo. En España su función es procesar la basura para justificar a la Unión Europea que no tiramos a vertedero residuos que previamente no se han procesado. Así, por ejemplo, conseguimos enterrar el 80% de los residuos de envases recogidos en los contenedores de los asturianos sin que se nos caiga la cara de vergüenza. Pongo este dato porque es el que he estudiado, pero cada uno que coja los del territorio que le interese y se ponga a hacer cuentas. Y si no tiene los datos que los pida, que para eso está la legislación de acceso a la información ambiental.

Así pues, la “planta de clasificación” tiene equipos que rescatan, en función de sus propiedades físicas, los materiales que hemos depositado en el contenedor amarillo. Por ejemplo, un imán consigue separar los metales férricos. Pero no les pregunta si son envases o no. Simplemente los retira del flujo de residuos porque se sienten atraídos por el imán. Esos residuos, clasificados por tipos de material se empaquetan y se envían a los “recuperadores”. Y estos procesan el paquete de materiales para preparar lo que enviarán a los verdaderos “recicladores”.

Con este escenario… ¿Podemos asegurar que “Los residuos de envases españoles nunca se han enviado a China”? No. Sí podemos lanzar un mensaje confuso para que los titulares de prensa se traduzcan en esa afirmación. Hay una parte de los residuos de envases españoles que viaja a China y a otras muchas partes del mundo.

El mensaje, que merecería un análisis sintáctico, es este “Si nos centramos en nuestro país, estos residuos sin tratar, de cuya gestión se responsabiliza Ecoembes, nunca se han enviado al mercado chino, y esto es algo que no va a cambiar.” Y, efectivamente, los residuos sin tratar no se envían al mercado chino. Ni a ninguna parte, es complicado que alguien compre residuos sin tratar que no sirven para nada más que para meterse en problemas. Lo que se manda a China, como he ido analizando más arriba, es una mezcla de materiales en la que es francamente arriesgado afirmar que no hay residuos de envases.

Imagen de un camión descargando residuos en vertedero

Tampoco podemos olvidar que Ecoembes sólo se responsabiliza de los residuos de envases que caen en el contenedor de recogida selectiva. ¿Qué pasa con todos los demás residuos de envases que se recuperan de alguna forma pero no pasan por su contabilidad? También pueden acabar en “recuperadores”.

Por último destacar que, la cadena de trazabilidad en el ejemplo del PET, para Ecoembes, termina con la “entrada a instalación de reciclado que produzca escama limpia y justificación de venta de producto en este grado de terminación o superior”. Pero no tenemos datos al respecto. ¿Qué pasa con esa escama limpia? ¿A quién y dónde se vende? ¿Qué parte se va a China en la partida “polímeros de etileno” que sí somos capaces de desagregar del total de residuos de plástico exportados a China? Sinceramente, no lo sé, pero me gustaría poder consultar datos al respecto.

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Percepció o realitat ambiental

Publicado en: Manel Cunill i Llenas por Manel Cunill i Llenas. Texto original

(Publicat al Diari de Sabadell, dimarts 6 de febrer de 2018)

Programa informatiu ambiental (1992-2014)
Moltes vegades ens veiem abocats a conèixer les coses des de la percepció dels fets, i no tant pel coneixement empíric de què passa. La percepció subjectiva que ens emana de copsar les coses mitjançant els sentits, siguin externs o interns, ens dibuixa una visió particular de tot plegat. Segurament un entorn on la comunicació audiovisual i la hiperconnectivitat és sempre present ens ajuda a consolidar aquesta visió perceptiva dels fets.

Això passa, per exemple, quan parlem del paisatge. La valoració i la qualificació d’allò que delectem des d’un cim és la percepció que tenim les persones d’allò que estem observant. I sovint l’acompanyem amb alguna exclamació sonora com ara “camacu!”, que els nord-orientals tant els hi agrada encolomar-nos. Infinitat de paisatges com el Cap de Creus, els secans de Ponent, Sant Llorenç del Munt i la Serra de l’Obac, el Delta de l’Ebre, la serra del Cadí i el Pedraforca, els Ports de Beseit, les Illes Medes o el Bosc de Can Deu, entre altres indrets, els percebem de forma diferent. En bona part es deu als sentiments que ens desperten a cadascú de nosaltres. De fet, la mateixa normativa catalana vigent "entén per paisatge qualsevol part del territori, tal com la col·lectivitat la percep”. Tal vegada una visió antropocèntrica individual o col·lectiva d'observar el nostre entorn. En cap cas, la percepció és suficient per conèixer el valor intrínsec de molts d’aquests ecosistemes, els serveis que ens proveeixen i el patrimoni genètic que alberga la infinitat d’espècies que hi conviuen.

Periòdicament el Govern de Catalunya, a través del Departament encarregat de les coses del medi ambient, elabora una enquesta des del 2008 amb el propòsit de disposar dels indicadors de percepció i opinió sobre el medi ambient i la sostenibilitat. A la darrera edició (2016) els ciutadans, de forma majoritària, varen manifestar que els tres problemes ambientals que més els preocupaven de forma destacada eren la contaminació en general, el canvi climàtic i la contaminació de l’aire. En relació amb el canvi climàtic també se’ls va preguntar quines mesures adoptaven per tal de reduir-ne els seus efectes. Sorprenentment, la resposta majoritària va ser el reciclatge, amb un 37%. D’altra banda, la segona mesura que s’adoptava era l’ús del transport públic per desplaçar-se, amb una proporció del 19%. És lògic pensar que la ciutadania percep l’acció de reciclar com la mesura ambiental més important que desenvolupa, gairebé diàriament, per contribuir a la millora del medi ambient. Segurament per combatre el canvi climàtic i la contaminació en general la mesura de reciclar no és la més prioritària. Aquestes respostes delaten que les coses no es fan prou bé. El que ens cal és abandonar la dependència del petroli. I això són paraules majors.

Tal vegada, la retirada dels programes ambientals de TV3 i altres mitjans públics, la manca d’un informe periòdic d’avaluació dels problemes ambientals i la inexistència d’un Departament de medi ambient al Govern català no ajuden gaire que les polítiques ambientals vagin més enllà d’una llista de percepcions subjectives de què ens passa i què podem fer. Sense polítiques i institucions ambientals a l’agenda ambiental s’acumulen les tasques sense resoldre.

Sabadell, 4 de febrer de 2018

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¿Qué es el Pacto de los Alcaldes?

Publicado en: Eco-Huella. Sostenibilidad, Cambio Climático y Huella de Carbono por María A. Texto original

El Pacto de los Alcades para el Clima y la Energía es una iniciativa impulsada por la Comisión Europea en 2008, a la que ya se han unido miles de municipios de toda Europa, cuyo principal objetivo es el compromiso voluntario de alcanzar unos objetivos climáticos y energéticos en la lucha contra el Calentamiento Global.Los nuevos firmantes del Pacto de los Alcaldes prometen reducir las

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