¿Agua de grifo en la empresa?

Hace unas semanas tuve la ocasión de impartir una charla de 5 minutos sobre el impacto de las botellas de plástico y cómo reducirlo con un gesto sencillo: beber agua del grifo.

Pinche aquí para ver el vídeo

Muchas de las organizaciones que he visitado a lo largo de mi vida profesional ofrecen (bien mediante máquinas, bien en los comedores de empresa), agua embotellada a sus empleados, a pesar de estar conectadas a la red de agua potable en lugares con excelente calidad de agua de grifo.

Incluso en algunas de estas empresas los empleados reutilizan este tipo de envases para contener sustancias peligrosas sin sustituir el etiquetado para evitar el riesgo que puede llegar a suponer tener una botella de agua rellenada con líquido de frenos, aceites de corte u otras sustancias. ¿Nunca han abierto la nevera de un taller y han encontrado allí una botella de plástico llena de un líquido de llamativo color verde?

Son muchas las formas en las que la gestión de una organización puede influir en su entorno, así como en el impacto que causan sus trabajadores. En empresas como los hoteles no sólo pueden influir sobre la sostenibilidad de los hábitos de consumo de su personal: una buena información a los clientes puede ahorrar la fabricación de un buen número de envases y los costes de su gestión.

Por supuesto, en muchas actividades económicas el impacto de los envases de plástico generados por los trabajadores en su horario laboral no es un impacto ambiental significativo. Pero es una actuación fácil de acometer en el contexto de la responsabilidad social corporativa y las inversiones se recuperarían a muy corto plazo.

Pixabay

¿Se imaginan a los hijos de todos los empleados paseando por el parque y en sus centros escolares una botella reutilizable marcada con el logotipo de la empresa? ¿O a todos los empleados luciendo en el gimnasio el logotipo de la empresa? El coste es muy bajo y el retorno puede ser importante. ¿Qué me dicen de las ruedas de prensa? ¿Poner en primer plano la marca de la empresa impresa en una jarra de vidrio?

Hay mil formas de que un gesto tan potente como evitar las botellas de plástico de un solo uso se convierta en una brillante actuación de responsabilidad social corporativa. ¿Qué tal si en una cadena hotelera sustituimos las botellas de plástico “de cortesía” por una de acero reutilizable y una pegatina en el lavabo, quizá de la compañía distribuidora de agua, informando sobre la calidad del agua? ¿Se imaginan a los clientes del hotel luciendo la marca en los lugares turísticos más concurridos, sus reuniones de empresa o los congresos a los que asistan?

¿Dejaría de ingresar el restaurante que incluyese en su carta la opción de agua del grifo? ¿Qué pasaría si le pusiese un precio simbólico destinando la recaudación por jarras de agua a una causa social o ambienta?

Conocer la calidad del agua de nuestro grifo en España es fácil, basta acudir al Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo Humano. Quizá en algunas zonas sea necesario someter el agua a filtración u otro tratamiento que mejore las características organolépticas del agua. Tal vez para reducir la dureza que, sin perjudicar la potabilidad del agua, causa tanto rechazo. ¿Es una inversión excesiva para una empresa? ¿Cuántas botellas de agua pagan unas jarras especiales y sus filtros?

Creo que, aparte de otras actuaciones vistosas, es interesante incorporar gestos relacionados con el consumo responsable dirigidos a los trabajadores de las organizaciones, sobre todo aquellos que pueden reproducir en su hogar y trasladar a su entorno cercano.

Y tú ¿dejarías de utilizar botellas de plástico en tu lugar de trabajo si la empresa ofreciese alternativas?



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Mis dudas sobre el PROYECTO ARIADNA y el estudio de sostenibilidad del SDDR en España

Últimamente estamos leyendo titulares sobre el coste económico, el impacto social y el perjuicio ambiental que podría ocasionar la introducción de un SDDR obligatorio para envases de bebidas en España. Surgen a raíz de la presentación del PROYECTO ARIADNA “Estudio de sostenibilidad sobre la introducción de un SDDR obligatorio para envases de bebidas en España: análisis ambiental, social y económico comparativo con la situación actual”.

Por si llegas de nuevas a este tema, aclarar que SDDR es el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases, que se está planteando como complemento al contenedor amarillo para mejorar la prevención, recogida y reciclaje de residuos de envases.

Para contrastar los inquietantes titulares y los datos presentados en distintos medios de comunicación sólo disponemos de un Resumen de comunicación publicado en la web la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático de ESCI-UPF dirigida por el Dr. Pere Fullana i Palmer. Una primera lectura de ese estudio no sólo no resuelve las inquietudes, si no que genera muchas dudas.

¿Qué es el Proyecto Ariadna?

El objetivo del Proyecto ARIADNA es analizar la sostenibilidad económica, ambiental y social de la implantación en España mediante un proyecto reproducible a diferentes escalas, de distintos desarrollos posibles del SDDR.

¿Por qué es necesario analizar el SDDR? Pues porque su implantación obligatoria requeriría considerar la viabilidad técnica y económica de estos sistemas, el conjunto de impactos ambientales, sociales y sobre la salud humana.

Difícilmente podríamos consensuar la metodología de ARIADNA como la más adecuada para resolver este reto y otros nuevos en la gestión de residuos de envases: de las notas de prensa y el resumen publicados surgen dudas sobre la aplicación de la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), así como del cumplimiento de los requisitos de las normas ISO en relación a la comunicación de las conclusiones relativas a estos estudios.

¿Es el momento adecuado para presentar conclusiones?

Una de las dudas y contradicciones más importantes del Proyecto Ariadna la encontramos en la página 14 del resumen publicado.

Actualmente el estudio está en la última fase del proceso de revisión crítica por parte de expertos, cuya finalización está prevista a finales del mes de junio de 2017. Una vez concluida, se hará pública la memoria completa del proyecto, junto con un informe de revisión crítica. Una vez finalizada esta revisión crítica externa, se someterá el estudio a un proceso de exposición y revisión pública.

Resulta curioso que el grupo de investigación esté presentando conclusiones lapidarias cuanto no ha terminado el proceso de revisión por parte de expertos, no se ha publicado la memoria del proyecto, ni el informe de revisión crítica, ni se ha sometido el estudio a procesos de exposición y revisión pública.

¿Qué intenciones puede haber para presentar las conclusiones antes de llevar a cabo esas revisiones? ¿acaso corría prisa a alguien atacar el SDDR en las fechas en las que la comisión de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente del Congreso de los Diputados aprobaba una proposición no de ley para impulsar en España el sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR)?

¿Rigor, transparencia y qué?

En la página 14 del documento leemos que:

Se ha buscado obtener y presentar información más rigurosa, sistemática, transparente y objetiva, basada en metodologías científicas, que facilite la toma de decisiones por parte de las administraciones competentes y el conocimiento de causa de todos los actores involucrados.

Es una de las muchas afirmaciones de este documento, pero toda una declaración de intenciones que confirma la sospecha anterior: el objetivo es influir en las administraciones competentes. Vamos a analizar detalladamente este punto:

Rigurosa: el rigor no existe, ni siquiera en el análisis de antecedentes. Todo lo que refleja el resumen es una interpretación sesgada para atacar un modelo de gestión de residuos. Otra evidencia de la falta de rigor, ya comentada, es la presentación de resultados y conclusiones previa a la revisión o la falta de cumplimiento del plazo de junio como fecha de presentación del estudio. En el apartado técnico la página 14, dice que “para dar respuesta a la mayor variabilidad que tienen los datos en gestión de residuos respecto a otros sectores industriales, se realizarán sendos análisis de incertidumbre”. A falta de ese análisis de incertidumbre no sabemos con qué rigor se concluyen datos concretos sobre el impacto del SDDR.

  • Sistemática: en el resumen se obvian elementos importantes de la metodología de análisis de ciclo de vida que se dice aplicar. No hay justificación de las decisiones tomadas para incluir o excluir determinados parámetros de análisis. Cualquiera que tomase los cuestionables datos de partida presentados y aplicase sistemáticamente una metodología de ACV llegaría a resultados diferentes de los que se presentan.
  • Transparente: Pero de tanto usarla la vacían de contenido ¿pueden leer en alguna parte del resumen publicado cómo se eligen los expertos, las partes interesadas, los datos de partida, el marco de estudio, la hipótesis analizada?

Para muestra un botón en la página 19:

Los datos de partida, para el Sistema A, están basados en información pública (y, en ocasiones, no pública, pero con mayor grado de detalle) disponible por parte de Administraciones Públicas y datos aportados por Ecoembes y Ecovidrio (todos ellos debidamente auditados). Se basa en información real, tanto en su dimensionamiento como en la participación ciudadana en el sistema y en los medios implicados para su funcionamiento. En cambio, para el Sistema B, se ha tenido que establecer una serie de hipótesis para definir y dimensionar una situación no existente.

En ningún momento se nos aclara que datos se están utilizando. Los utilizados para el Sistema A pueden ser públicos o no, eso sí, los que no son públicos parecen tener mayor grado de detalle. Los del Sistema B directamente se los inventan a falta de concretar una justificación para esas hipótesis, que no se explican.

Desde luego no hay evidencias en el resumen de que los datos empleados en la realización de este estudio respondan a los principios de FAIR Data.

  • Objetiva: ¿puede ser objetivo un estudio pagado por Ecoembes, que utiliza los cuestionados datos de Ecoembes y que concluye lo que mejor interesa al negocio de Ecoembes? Tengo mis dudas razonables.

¿Análisis de Ciclo de Vida?

Lo peor de todo el documento es que trata de colar como Análisis de Ciclo de Vida (ACV) algo que no lo es. Estamos ante una herramienta compleja, difícil de aplicar, con un gran potencial comunicativo, pero cuya comprensión no es demasiado sencilla.

Por destacar algunas de las carencias importantes en la aplicación del ACV, destaca la selección de las categorías de impacto elegidas para el estudio ¿por qué esas y no otras?

En la página 20 se indica que “Se ha realizado un Análisis de Ciclo de Vida sobre seis categorías de impacto ambiental incluyendo categorías de impacto global (como el calentamiento global o el uso de recursos naturales), de impacto sobre la calidad de los ecosistemas y del agua, y de impacto sobre la salud humana” En ninguna parte del resumen se aclara por qué se han elegido esas seis categorías y no el resto de las que se podrían aplicar. Resulta curioso que no se contemplan ni todas las posibles categorías de impacto en la salud humana ni las más relevantes de impacto ambiental.

Pero es que de ese análisis se extraen dos resultados que no se reflejan en las conclusiones:

  • Por otro lado, el Sistema B ofrece el beneficio social correspondiente a la reducción del littering de los envases incluidos en este estudio. Esto conllevaría una reducción de los perjuicios para disfrutar de los espacios públicos. (Página 26)
  • El sistema B presenta un mayor beneficio que el sistema A en cuanto a redistribución de ingresos, ya que el primero presenta un resultado de signo negativo, mientras que para el segundo el resultado es de signo positivo. (Página 28)

Ambos resultados positivos desde el punto de vista ambiental y social, pero contrarios a las conclusiones presentadas en el resumen del estudio.

Otras dudas menores:

  • ¿El Proyecto Ariadna es la digna continuación de los estudios de la Plataforma Envase y Sociedad (PES) es intento de atacar al SDDR en una estrategia que pasa por financiar investigadores y organizaciones dispuestos a concluir lo que le interese al patrocinador? ¿Hasta dónde vamos a llegar?
  • A Ecoembes se le da bien el greenwashing. Esta vez ha utilizado nada más y nada menos que la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático para justificar su mensaje. ¿Qué pasa con las marcas “ESCI-UPF” y “Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático”? ¿Los resultados de sus estudios de investigación están al servicio de los patrocinadores?
  • ¿Van a publicar el estudio completo? ¿es sólo una forma de justificar notas de prensa en medios de comunicación que tratan de posicionar a quienes no tienen conocimientos sobre gestión de residuos ni análisis de ciclo de vida?

Alguien me dijo que en la lucha contra los residuos no sobra nadie. Y tenía toda la razón del mundo. La clave es que quien tiene los recursos no los está poniendo en solucionar el problema, los dedica a hacernos creer que podemos seguir consumiendo envases de usar y tirar sin remordimientos de conciencia. Y eso no ayuda a cambiar el modelo de consumo ni a avanzar en sostenibilidad.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Iniciación a la ornitología: Identificar las aves del parque por su canto

Qué mejor manera de iniciarse en la ornitología que empezando en el jardín de tu casa o en el parque de tu barrio. En los parques de las ciudades tenemos una diversidad propia de aves, podríamos decir que adaptadas al ser humano o bien algunas oportunistas que se benefician del refugio y los recursos que le… Sigue leyendo Iniciación a la ornitología: Identificar las aves del parque por su canto

Puedes leer y comentar el artículo completo en: EL AMBIENTÓLOGO.

Flecha litoral de Calahonda

Con la presente entrada pretendo dar a conocer la riqueza geológica y valor ecológico que encierra una franja del litoral granadino, y que precisamente por su sobriedad es una gran desconocida. Por supuesto también resaltar algún impacto negativo que remueva alguna conciencia.

Se trata de la flecha litoral de Calahonda ubicada entre la Punta de Cerro Gordo y el Cabo Sacratiff en la entidad local de Carchuna-Calahonda.

En cuanto a historia, como breve reseña, destacar que el puerto de Calahonda en el S.XIX por las características de su playa natural, con una pronunciada pendiente y gran calado a escasos metros de la orilla, fue usado como puerto principal de Motril para el trasiego de mercancías en el Mediterráneo y con América. Hoy en día tan solo dá cobijo a la sombra de la imponente Punta de Cerro Gordo, a un puñado de embarcaciones de pequeña eslora pertenecientes a los lugareños.

Hacia el este y a partir de la Punta de Cerro Gordo encontramos una zona de acantilados protegidos dentro de la Red Natura 2000 y calificados como Lugar de Interés Comunitario LIC ES6140014 Acantilados y fondos marinos de Calahonda-Castell de Ferro; al norte de este área protegida, se sitúa además en tierra firme la LIC ES6140011 Sierra de Castell de Ferro. Esta sierra favorece unas condiciones climatológicas locales algo más suavizadas que en el resto de la provincia, razón por la que prolifera la agricultura de invernaderos, fenómeno parecido al del municipio de El Ejido.

Visor Geoportal

Flecha litoral de Calahonda y LICs cercanos

Elaboración propia. Fuente GeoPortal MAPAMA

Respecto a la flecha litoral de Calahonda – señalada con un contorno rojo en las imágenes – su formación es de origen natural y por las peculiares características en las que se produjo ese proceso ha sido incluida en el inventario Andaluz de Georrecursos. Recordemos que la iniciativa de dicho inventario nace en el marco de la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad la cual contempla la figura de los Lugares de Interés Geológico (LIG) como aquellos que tienen un valor científico, cultural y educativo para entender el origen, evolución y procesos de nuestra orografía, así como los paisajes y la vida que albergan en parte como resultado de esos pocesos.

Sin bien la mayoría de las playas granadinas se forman a la desembocadura de ríos y ramblas por el aporte de sedimentos, esta flecha litoral se forma por los sedimentos del río Adra distante 40 kilómetros hacia el este y por la rambla de Gualchos de Castell de Ferro que son transportados por las corrientes de levante.

Ortofoto 2013

Flecha litoral de Calahonda

Elaboración propia. Ortofoto 2013, GeoPortal MAPAMA

Básicamente, en el cabo Sacratiff durante los últimos 2.400 años se han ido depositando gracias a estos sedimentos una serie de cordones litorales permitiendo la formación de la flecha hacia levante, dando lugar a las actuales playa de Carchuna y playa de Calahonda.

A los que os guste la geología os animo a leer el informe de Lario, Zazo y Goy (CSIC 1999) sobre el sistema de Calahonda y sus conclusiones de como afecta actualmente a esta formación las obras realizadas en el puerto de Almería (90 km al este) y las alteraciones realizadas en el río Adra.

Adjunto imágenes de la Punta de Cerro Gordo (con la playa de Calhonda), Cabo Sacratiff (con la playa de Carchuna), Punta de Carchuna y afloramiento de conglomerados en la misma.

Haga click para ver el pase de diapositivas.

Los tipos de hábitats principales presentes según Natura 2000 son Acantilados de las costas mediterráneas, acantilados calcáreos con vegetación adaptada al sustrato vertical (casmofítica) y matorrales halo-nitrófilos.

Respecto a la vegetación, a pie de playa se nos informa de las especies mediterráneas presentes en la zona, de modo que nos proporcionan una información que da un valor añadido al paisaje que contemplamos:

  • Romero blaco (Rosmarinus tormentosus) – Endemismo local

  • Agazul (Mesembryathenum nodiflorum)

  • Algodonosa

  • Collejas de mar (Silene litoral)

  • Lechetrezna de las arenas (Chamaesyce peplpis)

  • Asterisco marino (Asteriscos maritimus)

  • Grama marina (Elymus farctus)

  • Cruga o Recamar (Cakile marítima)

  • Espigadilla de mar (Crucianella marítima)

  • Espinardo (Salsola kali)

  • Carretón (Ononis ramosissima)

  • Amapola de mar (Glacium flavum)

  • Alhelí marino (Malcomia litorae)

  • Hinojo marítimo (Crithmum maritimum)

  • Mielga marina (Medicago marina)

  • Estrella de mar (Plantago coronopus)

  • Salado negro (Salsola oposifolia)

  • Uña de gato (Carpobrutus edulis) – Invasora

  • Tabaco o Gandul (Nicotinia glauca) – Invasora

Los amantes de las aves podrán con la paciencia que les caracteriza avistar ejemplares de Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) que anida en los acantilados y algún ejemplar de Halcón peregrino (Falco peregrinus), Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) o Garza real (Ardea cinerea).

Para más información sobre otras especies de flora y fauna consultad las fichas de las correspondientes LIC.

Amapola de mar

Amapola de mar, Glaucium flavum Crantz

Si nos sumergimos en las transparentes aguas de la playa de Calahonda encontraremos grandes contrastes, una gran diversidad y la inconfundible huella del hombre.

Al tratarse de un fondeadero natural, a 40 metros de la orilla y a unos 5 metros de profundidad son fácilmente detectables bidones, redes y neumáticos.

Haga click para ver el pase de diapositivas.

También un ejemplar de Echinoidea que ha atrapado entre sus púas una inconfundible toallita higiénica. La toallita podría decirse que es un auténtico “monstruo marino” en este caso.

Por otra parte la inmersión nos revela la existencia de una gran diversidad de la cual os dejo un video de un ejemplar de babosa marina, Felimare villafranca (Risso, 1818) de unos 10mm con sus llamativos colores azul y amarillo de advertencia. (podéis consultar la ficha en Biodiversidadvirtual.com.

Igualmente podéis consultar la ficha en Biodiversidadvirtual.com

Por último, indicar que sería muy aconsejable indicar en los accesos a estos lugares, si gozan de algún tipo de protección y cuál. En la mayoría de los casos, los usuarios tienen la percepción errónea de que acceden a una playa normal y corriente que no requiere ningún tipo de observancia en especial más allá del civismo más elemental.

También quisiera hacer un llamamiento a interesarnos e informarnos de las riquezas ocultas de aquellos lugares que visitamos.

Hasta la próxima.

Bibliografía:

– Lario, J., Zaro, C., Goy, J.L. Fases de progradación y evolución morfosedimentaria de la flecha litoral de Calahonda (Granada) durante el Holoceno. 1999 Estudio Geol., 55: 247-250 (1999). Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Link http://estudiosgeol.revistas.csic.es/index.php/estudiosgeol/article/viewArticle/164

– Villalobos Megía, M., Pérez Muñoz, A.B. Geodiversidad y Patrimonio Geológico de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

http://sig.mapama.es/geoportal/visor.html

– Mapa de georrecursos de Andalucía http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente

– Ficha LIC ES6140014 Acantilados y fondos marinos de Calahonda-Castell de Ferro

http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/espacios-protegidos/ES6140014_tcm7-154488.pdf

– Ficha LIC ES6140011 Sierra de Castell de Ferro http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/espacios-protegidos/ES6140011_tcm7-154485.pdf


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¿En qué quedamos, España se desertifica o gana bosque?

En los últimos meses han aparecido en los medios informaciones aparentemente contradictorias: por un lado, se constata el avance del bosque en España y, por otro, se advierte del creciente riesgo de desertificación. Esto genera confusión, que se manifiesta tanto en las redes sociales como en los comentarios que los lectores dejan en los periódicos que publican las noticias. ¿Qué está pasando? ¿Hay realmente una contradicción?

Los datos del Inventario Forestal Nacional muestran inequívocamente que, en términos generales, la superficie forestal aumenta. Según recoge el documento Criterios e Indicadores de Gestión Forestal Sostenible en los Bosques Españoles, publicado en 2012 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ese aumento fue del 31% en el periodo 1990 – 2010. Hay que precisar que ese dato abarca la forestación (plantación en tierras desprovistas de bosque durante, al menos, los últimos 50 años), la reforestación (plantación tras incendio o corta en terrenos que sí estuvieron poblados de árboles alguna vez en los últimos 50 años) y la regeneración natural, es decir, la ocupación por los árboles de tierras de cultivo y pastos abandonadas. La reforestación incluye los cultivos forestales de especies alóctonas (no autóctonas) como los eucaliptos y el pino de Monterrey, así como de especies de pinos autóctonos y chopos. Si se considera la ganancia de bosque como un proceso contrapuesto a la desertificación, lo que importa es la regeneración natural que, según el citado documento, en el periodo 2003 – 2007 alcanzó una media de 48.000 has/año (una superficie equivalente al 6% de la Comunidad de Madrid).

Cuando se oye o lee que España está en riesgo de desertificación, probablemente muchas personas entienden que nuestro país se está convirtiendo en un desierto arenoso. Pero desertificación es, según la definición de la Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación, la “Degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas”. Y, a su vez, la degradación de la tierra es la “reducción o pérdida, en áreas áridas, semiáridas y sub-húmedo secas, de la productividad biológica o económica y de la complejidad de los cultivos de secano, regadíos, o pastos y bosques”.

Aproximadamente tres cuartas partes del territorio español se clasifican como áridas, semiáridas o sub-húmedas secas. Por el simple hecho de formar parte de estas categorías, se considera que esas tres cuartas partes de nuestro país son vulnerables a la desertificación. Pero ser vulnerable a la desertificación no implica que se esté dando de hecho un proceso de desertificación, lo cual, según el Mapa de la Condición de la Tierra 2000 – 2010, que forma parte de la evaluación y seguimiento de la desertificación en España en el marco del Plan de Acción Nacional contra la Desertificación del Gobierno de España, sólo ocurre en el 1% de la superficie nacional.

Ahora bien, que en la actualidad la desertificación activa sea tan reducida no conlleva que en el pasado no haya sido muy superior. Y, efectivamente, en el pasado, la desertificación o degradación de la tierra fue muy intensa, y ello ha supuesto que, en la actualidad, el 20% del suelo español esté degradado, lo que significa que su productividad y biomasa son bajos. Esta situación afecta sobre todo a zonas tradicionalmente agrícolas de la mitad sur peninsular. Un 12% de España pierde más de 50 Tn de suelo por hectárea y año, cuando el límite tolerable se establece en 12 Tn, cifra que es superada en el 46% de la superficie española.

Además, hoy día siguen dándose usos insostenibles del suelo, especialmente en relación con la agricultura y la ganadería, en escenarios tales como los cultivos de regadío, cultivos leñosos (frutales, olivo y vid), cultivos herbáceos de secano en pendiente y dehesas afectadas por sobrepastoreo. A ellos hay que añadir la urbanización, que conlleva la pérdida total de la funcionalidad ecológica del suelo por sellado del mismo.

El uso inadecuado del suelo acentúa el riesgo de desertificación, especialmente en el actual contexto de cambio climático, tal y como señalan los modelos empleados para evaluar el riesgo de desertificación. Por ejemplo, tales modelos concluyen que hay una probabilidad del 100% de colapso de los cultivos de secano del sur de Córdoba en un plazo de 61 años, y del 88% de desplome de la superficie de regadío en el sureste de Castilla La Mancha en 47 años.

Otro asunto que parece ser comprendido con dificultad es el papel de los incendios forestales en el proceso de desertificación. Así, un reciente artículo publicado en un medio digital afirma que, tras un incendio, “El bosque tarda, pero vuelve”. La realidad es que el bosque no siempre vuelve. De hecho, el porcentaje de superficie acumulada recorrida por incendios forestales en los últimos 10 años es uno de los indicadores empleados para evaluar el riesgo de desertificación. La sucesión de incendios en un mismo lugar puede provocar grandes pérdidas de suelo, de modo que éste pierde su capacidad de sostener arbolado, que será sustituido por vegetación de menor porte, como arbustos, que podrían ser sustituidos por pequeñas matas, las cuales a su vez serían sustituidas por una cubierta herbácea y, en última instancia, a base de reiterarse los incendios, el suelo podría quedar desnudo. Es más, si el incendio es tan intenso que elimina el banco de semillas del suelo, no habrá que esperar a que ocurran otros fuegos para que sea imposible la regeneración natural.

Volviendo al aumento espontáneo del bosque, hay que precisar que, en muchas zonas, la regeneración natural requiere la intervención humana para acelerar la conversión de los raquíticos arbolillos en árboles productores de fruto y evitar que su abigarrada forma de crecimiento (por ejemplo, esos endebles tronquitos de roble que ni siquiera son árboles distintos, sino diferentes tallos de una misma cepa) incremente el riesgo de incendio.

Y, en relación con el cambio climático, se observa una pérdida generalizada de salud forestal, presumiblemente vinculada al calentamiento global. Una mayor mortalidad de árboles aumenta el stock de madera seca e incrementa el riesgo de incendio y, con él, el de desertificación. A este respecto es importante subrayar que el porcentaje de árboles que presenta una defoliación superior al 25% ha pasado del 36,5 en 1987 al 78,3 en 2014 (datos de la Red Europea de Seguimiento de Daños en los Bosques).

Como conclusión cabría decir que, en el pasado, España se desertificó bastante, en la actualidad se desertifica poco y, en el transcurso de este siglo, como consecuencia de los usos insostenibles del suelo y del cambio climático, podría volver a desertificarse bastante.

Artículo remitido por Asociación Reforesta.

Contacto:
Miguel Á. Ortega. 625 19 33 10 / 91 804 65 09. miguel. ortega@reforesta.es

Asociación Reforesta:

http://reforesta.es



Puedes leer y comentar el artículo completo en: Pensando el territorio.

AVES A LA ACUARELA

Este fin de semana no he salido al campo, pero vuelvo aquí para compartir otra de mis aficiones, aunque a esta la dedico menos tiempo: las acuarelas. Hace unos meses hice una serie de acuarelas que tenían como tema algunas de las aves de Santorcaz, así que como tienen relación con el objeto de este blog, allá van. Tendré que seguir practicando, pero ya adornan las paredes de casa.

Dos coloridos viajeros, el abejaruco (Merops apiaster) y la abubilla (Upupa epops)
Dos aves de cultivos la perdiz (Alectoris rufa) y el sisón (Tetrax tetrax)
Una tarabilla común (Saxicola torquata), una collalba rubia (Oenanthe hispanica)
y una cogujada montesina (Galerida theklae)
Cuatro fringílidos bebiendo: jilguero (Carduelis c.), verderón (Chloris c.),
pardillo común (Carduelis cannabina) y verdecillo (Serinus s.)
Tres hirundínidos, volando la golondrina común (Hirundo rustica),
y posados el avión común (Delichon urbicum) y la golondrina dáurica (Cecropis daurica)
Tres sílvidos: las currucas cabecinegra (Sylvia melanocephala),
carrasqueña (S. cantillans) y tomillera (S. conspicillata)
Los páridos más comunes el herrerillo (Cyanistes caeruleus) y el carbonero común (Parus major)
En común, tienen que son migradoras,
la tórtola europea (Streptopelia turtur) y el autillo (Otus scops)
Dos pájaros carpinteros el pico picapinos (Dendrocopos major) y el pito real (Picus viridis)



Puedes leer y comentar el artículo completo en: Naturaleza en Santorcaz y otras tierras....

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