PALOMAS, ESTORNINOS, RATONERO, GRULLAS Y LIEBRE

Publicado en: Naturaleza en Santorcaz y otras tierras... por Alfredo Doncel. Texto original

Bueno, pues tras unas semanas ausente vuelvo por aquí. He tenido un buen motivo para estas "vacaciones": la llegada de un pequeño a la familia, lo que bien merece quedarse un poco más por casa hasta que los cuatro nos vayamos entendiendo. Y en ello estamos, el pasado domingo todos nos dimos el primer paseo por el campo y llegamos bastante lejos, porque parece que a Álvaro le gusta el carrito. Antes incluso de salir, en los árboles ya pudimos ver los primeros pájaros.


Palomas torcaces (Columba palumbus) en unas arizónicas
Estorninos negros (Sturnus unicolor) en otras arizónicas

Desde el pueblo pudimos ver un ratonero (Buteo buteo)
También nos llamó la atención otro animal alado una mariposa Vanessa atalanta, que tomaba el sol en este diciembre tan cálido.


Estas mariposas vuelan en invierno si hace algo de calor. Sus alas están desgastadas
y algo descoloridas lo que denota que es un individuo ya "maduro"
De vuelta en casa, un gran bando de grullas (Grus grus) pasó sobre nuestras cabezas, debía de tratarse de un grupo rezagado que acababa de salir de Gallocanta camino de las dehesas extremeñas. 


Salvo alguna, todas volaban en perfecta formación

Es hipnótico el vuelo de estas viajeras
El día de Nochebuena me dieron un par de horas para contar pájaros haciendo el SACRE de invernantes. No pude fotografiar ninguno, pero sí se dejó ver a lo lejos una liebre (Lepus granatensis) que cada día son más escasas.


Con un ojo puesto en mí y las orejas en todas direcciones se mantuvo alerta hasta que reanudé mi camino
Y poco más que contar, espero volver pronto aunque será difícil, mi nuevo hijo me necesita, y claro, el resto de la familia también. Ya habrá tiempo de disfrutar del campo más adelante.



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Más civismo, ¡por favor!

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Si alguna vez has estado un lunes al sol seguro que has visto la escena en algún parque de tu barrio. Se repite después de cada fin de semana, especialmente en primavera, a medida que alargan los días y avanza el termómetro. Un operario municipal (eufemismo para referirnos a una persona subcontratada en precarias condiciones laborales en el contexto del contrato de limpieza adjudicado a una empresa constructora) se pasea recogiendo del suelo latas de bebidas, paquetes de tabaco vacíos y otros residuos varios que se acumulan alrededor de papeleras rebosantes, tirados debajo de los bancos, magistralmente puestos en un equilibrio inestable sobre algún columpio infantil…

Barre las hojas que deja en el suelo el otoño, la marcescencia estival o la plaga de turno. Los folletos publicitarios de la inmobiliaria, las tarjetas que muestran cuerpos sometidos a la explotación más antigua del mundo, los catálogos del hipermercado… Pasa horas arrastrando grandes bolsas que llena y acumula en una esquina del parque, a la espera de que llegue la furgoneta o el camión que llevará esa mezcla de residuos directamente a vertedero.

Cansado de tanto trajín, le llega el turno al arenero donde se ubican los columpios. Sin fuerzas para mover el rastrillo, tapará un poco los excrementos de los perros que libremente han paseado por la zona infantil. Con la excusa del bienestar de sus animales, algunos desaprensivos los sueltan a sus anchas, mientras el móvil les da la coartada perfecta para no darse por aludidos de sus obligaciones higiénicas.

El domingo por la mañana la escena es algo distinta. Las niñas y los niños se manchan de mierda y se cortan con latas oxidadas mientras escavan en la arena. Los progenitores se quejan de la falta de educación de los adolescentes que hacen botellón. Algún abuelo echa la culpa de la suciedad a esos extranjeros que duermen en pisos patera y se pasan toda la tarde vagueando en el parque con tal de no subir a sus casas. Alguien discute con un macarra que achucha a su perro de presa para exhibir ante los colegas la potencia del can.

Alguien clama en el desierto por un poco de civismo. ¿Qué enseñan en los colegios? Necesitamos más educación, que esto no es un estercolero. ¡Por favor! Miren como está todo. Somos unos guarros. Muy guarros.

No le falta razón. Sabiendo que la escena no es nueva, que lleva décadas repitiéndose, me pregunto:

  • ¿Por qué seguimos vendiendo refrescos, cervezas, patatas fritas, pipas, caramelos y todo tipo de productos en latas y plásticos de usar y tirar?
  • ¿Por qué no se incentiva la devolución del envase usado al comercio que vende producto envasado?
  • ¿Por qué los ayuntamientos no exigen a Ecoembes los recursos para recoger adecuadamente los envases adheridos a su sistema que acaban abandonados en calles, parques, plazas y jardines?

Es cierto. Somos unos guarros, en más de 20 años no hemos sido capaces de llevar la bolsa de gusanitos desde el banco del parque hasta el contenedor amarillo. El viento las arrastra y acaban como fósiles modernos que encontramos en un paseo por la playa:

  • ¿Cuánto tiempo llevará esto flotando aquí?
  • Es la marca que comíamos cuando éramos pequeños ¿te acuerdas?
  • Si claro, hace más de 10 años que no los venden con este nombre.

¿Podemos cambiar estas escenas con otros 20 años de educación y concienciación ambiental? Quizá sí. Si enseñamos al Ayuntamiento a trasladar los costes de la limpieza urbana al sistema integrado de gestión al que están adheridos los envases que recoge el empleado de la subcontrata.

Quizá trasladando ese coste al responsable de la puesta en el mercado del producto envasado se liberarían recursos para vigilancia y aplicación de las sanciones previstas en las ordenanzas sobre tenencia de animales domésticos.

Tal vez podríamos enseñarle al distribuidor de bebidas enlatadas que su modelo de negocio genera un problema. Que está muy bien fomentar y favorecer el consumo compulsivo, pero afecta a la salud de las personas y genera una cantidad de residuos que hay que gestionar.

lata de Coca Cola abandonada

Quizá si los envases vacíos se admitiesen de vuelta en los establecimientos que los venden, el operario de parques y jardines podría dedicar su tiempo y esfuerzo a mantener unas condiciones higiénicas en las zonas infantiles. Tal vez esto nos ahorraría los costes sanitarios de tratar los crecientes casos de enfermedades transmitidas desde las heces de perros y gatos a los, cada vez más escasos, niños que juegan en los parques.

Con menos dinero público destinado a recoger envases adheridos al sistema integrado de gestión tendríamos más opciones de instalar y mantener fuentes públicas de agua potable, donde todas las personas podrían beber, sin necesidad de comprar bebidas azucaradas con su correspondiente coste sanitario.

Es más, si los parques pudiesen ser lugares de encuentro seguros para la infancia quizá sería más fácil integrar a todos los niños y las niñas en un modelo de educación inclusivo, donde todos sean parte de la solución. Lo mismo les daba por colaborar, compartir y proponer nuevos modelos de desarrollo más sostenibles.

Necesitamos más educación y civismo para crear círculos virtuosos que nos permitan avanzar en sostenibilidad. Pero no podemos culpar de los problemas complejos a la falta de educación del conjunto de los ciudadanos. Porque, en el tema particular de los residuos, si nos centramos únicamente en pedir más educación y civismo:

  • Exculpamos al que fabrica envases que no se pueden recuperar para el reciclaje.
  • Libramos de su responsabilidad a quien utiliza envases de usar y tirar en su modelo de negocio.
  • Legitimamos a quienes toma decisiones que no mejoran el sistema de recogida y gestión de residuos.

Quizá el civismo que necesitamos pasa por revisar modelos de negocio. Si la estrategia de una empresa pasa por comercializar productos que afectan a la salud, el medio ambiente, la limpieza de las ciudades… tendrá que asumir los sobrecostes que genera.

Somos unos guarros todos. Pero cuando las empresas deciden si sus productos y sus campañas de publicidad sirven a personas responsables o se benefician del incivismo. Y las personas tenemos que movernos dentro de las pocas opciones que nos dejan esas empresas. Eso sí, con educación y civismo.

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Los post más leídos en 2018

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por comunidad ism. Texto original

Al terminar este 2018 hacemos un repaso a los post más leídos escritos por nuestros blogueros en Comunidad ISM. Perfiles profesionales, post técnicos, novedades legislativas y artículos que reflejan la experiencia personal de sus autores han sido los más consultados. Gracias a autores y lectores por mantener viva esta sección.

  1. ¿Cuáles son las funciones y obligaciones del Consejero de Seguridad ADR? Alberto Vizcaíno nos aclara el perfil profesional de los Consejeros de Seguridad de Mercancías Peligrosas.
  2. ¿Conocemos el impacto de la energía eólica sobre la fauna? ¿Lo estamos evaluando correctamente? Jon Domínguez escribe sobre la importancia de una correcta evaluación de impacto en la planificación y seguimiento de parques eólicos para minimizar sus efectos sobre la biodiversidad.
  3. Un buen ejemplo de Visor Cartográfico: Catálogo Nacional de Inundaciones Históricas Iria Ordás nos propone este ejemplo de visor cartográfico para ilustrar las bondades de estos mapas web.
  4. El controvertido mundo de la gestión cinegética Gonzalo Castillo habla sobre el correcto equilibro entre conservación de biodiversidad y gestión cinegética.
  5. Medio Ambiente, Big Data e Inteligencia Artificial Jose Mª Cornejo escribe sobre la nueva corriente del “Big Data” y como aplicarla al sector medioambiental.
  6. Guía para calcular la garantía financiera por responsabilidad ambiental. José Luis Canga escribía sobre este instrumento de la Ley 26 de Responsabilidad Medioambiental.
  7. Publicada la nueva norma ISO 45001 Miguel González explica las novedades de esta norma ISO sobre Prevención de riesgos laborales.
  8. Fototrampeo. Una de las mejores armas para inventariar especies Justo Sanz escribía sobre esta técnica para el inventario de biodiversidad con el uso de cámaras de fototrampeo.
  9. El Arte del Aprendizaje Fluido: Una práctica transformadora de Educación Ambiental en la naturaleza Paqui Godino participó en el blog para hablarnos de la filosofía del educador ambiental Joseph Cornell, sobre un aprendizaje consciente en la naturaleza.
  10. Cómo usar SIG en la Gestión y Modelización Hidrológica Sergio Pérez nos detalla las ventajas de utilizar herramientas GIS para estudios hidrológicos

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#EA26Con_ConsumeHastaMor, 13 diciembre 2018 de 18 a 19h.

Publicado en: #EA26 Educación Ambiental por Daniel Rodrigo. Texto original

Dicen en Consume hasta Morir que lejos de encontrarnos ante el consumidor históricamente más preparado, hoy estamos más que nunca faltos de utensilios que nos permitan delimitar entre tanto estímulo y tan abrumadora densidad informativa. Han crecido de forma espectacular los discursos, los eslóganes y las proclamas, pero seguimos adoleciendo de un vocabulario, como decía Baudrillard, que nos permita movernos entre una cadena incesante de objetos de consumo programados para dejar de funcionar; y sobre todo, seguimos apresados en la lógica de ese “progreso” tan irreal como el consumo infinito o las materias primas inagotables, a expensas de la explotación de buena parte de la humanidad y tras comprobar que nuestra felicidad depende de otras cosas. En este escenario, romper el monólogo del consumismo y cambiar los eslóganes por preguntas bien dirigidas (¿En qué condiciones se ha hecho ese producto? ¿Qué beneficios aporta su consumo?…) supone un ejercicio indispensable para un consumo mínimamente crítico y responsable: ¿hasta qué punto se Consume Hasta Morir?
Este es el punto de encuentro que queremos mantener desde la Educación Ambiental el próximo día 13 de diciembre de 18 a 19h en HastaMorir

Puedes leer y comentar el artículo completo en #EA26 Educación Ambiental

Sin sentido y con sensibilidad

Publicado en: Andanzas de un Trotalomas por Trotalomas. Texto original

Cuando unos meses atrás vi que desde el Foro Ambiental de la UNED habían programado en Málaga una charla sobre especies invasoras, en particular sobre las cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) que pueblan la ciudad, tomé buena nota en la agenda para seguir el evento. Finalmente, aunque no me fue posible asistir esa tarde a la charla, seguí con interés las noticias que fueron surgiendo a partir de la misma. En ellas se hacía notar que las propuestas de los expertos incluían la eliminación de las cotorras mediante el uso de carabinas de aire comprimido, acordonando zonas de la ciudad y abatiendo a las aves. Las reacciones no se hicieron de esperar: ciertos sectores de la ciudadanía lamentaban esta decisión, especialmente los grupos animalistas. El PACMA anunció una propuesta de controlar a medio plazo las poblaciones de cotorra mediante el uso de piensos esterilizantes. A mí me dio por compartir en Twitter esta medida y lo poco conveniente que resultaba, por desgracia, para controlar las poblaciones de cotorra y evitar los daños a la fauna y a la agricultura y se lió buena:

Todo empezó por aquí y siguió liándose a partir de este tuit.

El caso es que ya días atrás defendía en algún grupo de WhatsApp de pajareros aficionados a la ornitología que, a pesar de lo errado de las propuestas de PACMA, tampoco era cuestión el generalizar y tratar como ignorantes a todos los integrantes de estos grupos de ecologistas/animalistas. Mi experiencia personal me dice que en ellos hay de todo, como en cualquier grupo humano. Yo he colaborado con miembros de agrupaciones ecologistas para tratar de frenar algunos desaguisados y, como bien sabéis quienes me habéis leído desde hace tiempo, soy miembro de una agrupación de voluntariado ambiental. Creo que no es excluyente ser ecologista y ecólogo (el gran González Bernáldez, por ejemplo, lo demostró), es más, lo ideal sería que cualquier ecologista fuese, al menos, escéptico, que tuviese mentalidad crítica, científica, y cuestionase las verdades absolutas tratando de mantener una visión global e informada. (Algo que, por ejemplo, me gusta de Ciencias Ambientales es esa visión general que ofrece sobre nuestro entorno.) Después de la historia de Twitter (y del absoluto silencio en que se ha mantenido el perfil oficial de PACMA tras dos días de intensas discusiones sobre el tema) la verdad es que voy a terminar por dar la razón, aunque sea parcialmente, a quienes cuestionan la seriedad de esta agrupación política y social. Y si no, que me demuestren por qué no debería hacerlo.

Volviendo al tema que nos ocupa, las cotorras en Málaga (algo que sería extrapolable a otras ciudades, como Madrid, Barcelona o Sevilla, y esta última, que es la que nos queda más cerca, como ejemplo a no seguir a la hora de demorar las decisiones que están sufriendo los nóctulos), lo cierto es que es un problema que viene de lejos. Llevo viviendo en la provincia algo más de una década y desde que llegué me llamó la atención la proliferación de nidos de cotorras tanto en la capital como en el resto de la provincia, conforme la iba conociendo mejor, incluyendo parajes protegidos como la Desembocadura del Guadalhorce. Ya antaño, en la época en que vivía en Granada, recuerdo ver una colonia creciente de cotorras argentinas que anidaba en la zona del barrio de Bobadilla, a la entrada de la Chana, y que me sorprendía por su adaptación al clima de Granada capital, ciertamente más exigente que el de Málaga con sus fríos inviernos con temperaturas bajo cero. A lo largo de este tiempo las colonias de cotorra han crecido de una forma espectacular (y aterradora). La ausencia de predadores naturales, su inteligencia y adaptabilidad, han supuesto una ventaja competitiva frente a otras especies autóctonas que ahora sufren la presión de una población creciente de cotorras. No pueden más que venirme a la cabeza nuestros gorriones comunes (cada vez menos, por desgracia) que, por si no tenían bastante con las tórtolas turcas, ahora han de competir por los recursos (alimento, zonas de nidificación…) con las cotorras.

PACMA planteaba el uso de pienso esterilizante para controlar el crecimiento de las colonias de cotorra. Este método conlleva varios problemas que lo hacen inviable. Por un lado, no es posible asegurar que el 100 % de la población de cotorras llegue a ser estéril. Se podría frenar así el crecimiento de sus poblaciones, pero no aseguraríamos su exterminio local a largo plazo. Por otro lado, es un método no selectivo, por lo que nada nos aseguraría que el pienso no pueda ser ingerido por otras especies que no interese controlar, incluyendo aquellas que están en franca regresión a nivel europeo (como los gorriones). También es un método lento: las cotorras pueden vivir en torno a 15 años, por lo que, aunque llegase a frenarse el crecimiento de sus poblaciones, durante ese tiempo seguirían constituyendo un problema para los ecosistemas (incluyendo agroecosistemas) en los que se encontrasen. Y, además, según indica la SEO, los componentes esterilizantes de estos piensos podrían pasar a otras especies depredadoras, como por ejemplo los halcones peregrinos y otras rapaces que se encuentran en la ciudad y su entorno, perjudicando la viabilidad de sus poblaciones locales.

Por otro lado, otros métodos propuestos, como la captura mediante trampas (de dudosa viabilidad, dado el escaso éxito de capturas en estas aves que, por su inteligencia, son difíciles de engañar), mediante el uso de dardos sedantes (resulta difícil calcular la cantidad de anestesia para aves tan pequeñas, aparte del daño que se harían al caer dormidas, golpeándose con las ramas y el suelo), no son demasiado efectivos. Y habría que cuestionarse también lo ético de, una vez capturadas, qué hacer con esas aves: ¿las encerramos y mantenemos en cautividad de por vida, durante varios lustros? ¿Se “repatrian”, siendo especímenes que han nacido aquí en España, que pueden mostrar comportamiento anómalos y más agresivos que en su lugar de origen, que podrían portar parásitos y enfermedades a las poblaciones locales? Independientemente del coste económico de estas medidas, lo fundamental es que no resultan viables y, por desgracia (como decía en Twitter, a ninguno nos gusta que tengan que sacrificar a estos animales), no dan rápida solución a un problema que está afectando a otras especies autóctonas.

En resumen, que a nadie le gusta ver y saber que hay que sacrificar a unos animales que están aquí porque el hombre decidió traer a sus ascendientes para que sirviesen de animales de compañía. Y que, hartos de ellos, de sus ruidos y chismorreos, los dejasen en libertad para quitarse un problema creando uno mayor para nuestro entorno. El hombre aquí es el culpable directo, está claro. Y lo será también, de forma más o menos directa, cuando el cambio climático, por ejemplo, obligue a migrar o facilite el establecimiento de otras especies alóctonas, o expulse (o extinga) a especies autóctonas. Pero, en cualquier caso, lo primero que deberíamos exigirnos es capacidad de realizar una autocrítica informada, poniendo sobre la mesa todas las variables que entran en juego en este tipo de problemas siempre complejos. Para eso es fundamental informar a la población. Días atrás oía una conversación entre dos ciudadanos en la que mantenían que el virus que estaba matando a las tórtolas del parque Huelin de Málaga lo habían introducido los que querían ver el parque libre de tórtolas y que las próximas iban a ser las cotorras. La ignorancia es lo que deberíamos hacernos mirar.

Para saber más:

 

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¿Es segura tu red de LinkedIn?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por avizcaino. Texto original

Hay muchas formas de utilizar las diferentes herramientas sociales que nos ofrece Internet a día de hoy. Entretenimiento, información, conversación… Twitter, Instagram, Youtube, las opciones son múltiples y variadas.

Pero hay una algo diferente: LinkedIn. Esta web social nos ofrece gestionar la identidad profesional. Tiene el foco puesto en las empresas, los negocios y el empleo. Con independencia de la forma en la que cada persona utilice LinkedIn, el punto común es un perfil de usuario basado en el curriculum vitae.

En este escenario los contactos vienen mediados por la experiencia laboral y las destrezas que cada usuario declara con la intención de ampliar e interactuar con su red profesional. Es una agenda de contactos viva, en la que no sólo vamos archivando tarjetas de visita, hojas de vida o cartas de motivación. Todo eso se va actualizando en el tiempo y nos permite conocer la situación y las inquietudes laborales de las personas que forman esa red.

El entramado de relaciones, en el que cada uno de los usuarios es un nodo que conecta otros nodos, se configura con una red entretejida entre centros de formación compartidos, experiencias laborales comunes, interés en puestos de trabajo similares…  Una red virtual de conexiones reales, que tienen su reflejo en el día a día de compañeros de trabajo, clientes y proveedores de productos y servicios, ofertas de empleo, entrevistas comerciales… contratos.

Desde hace algún tiempo veo LinkedIn no sólo como una red de información, también como una red de seguridad. El equilibrio dinámico que supone una carrera profesional a todos nos toca vivir etapas que podemos representar como la escalada a una pared vertical, otras en las que nos vemos paseando por el cable de un funambulista. Y de vez en cuando nos toca hacer de trapecistas: soltar las manos, hacer una pirueta y confiar en que podremos agarrar, al vuelo, la siguiente oportunidad de seguir participando en el gran circo del mercado laboral.

pixabay

No siempre sale bien. Y, a pesar de que hay profesionales más o menos temerarios, conviene tener una buena red. Una red segura que te sujete antes de llegar al suelo. O, si no es posible, que sea capaz de recogerte, al menos, en el segundo bote.

¿Es segura mi red de LinkedIn? No puedes saberlo hasta que no la pruebas. Y, normalmente, como cualquier otro equipo de seguridad, prefieres no tener la oportunidad. En mi caso ocurrió en 2010, cuando me metí en un callejón sin salida y me vi saltando al vacío sin haberlo previsto ni preparado. Pero salió bien para los tiempos que corrían. Un mensaje en LinkedIn sirvió para que varias personas viniesen al rescate y me ayudasen a levantarme.

Aprendí que lo importante de la red no es que sea muy extensa, que también tiene su valor, la clave esté en que tenga nodos fuertes que distribuyan bien la tensión. Esos nodos hay que cuidarlos periódicamente. Sin perder de visa que estamos ante relaciones personales.

Afortunadamente el sector ambiental nos ofrece oportunidades periódicas de hacerlo. Momentos de encuentro donde podemos desvirtualizar a nuestros contactos en redes sociales. Un Congreso Nacional del Medio Ambiente cada dos años marca el ritmo, pero son muchas las jornadas y eventos sectoriales que nos permiten compartir tiempo y espacio.

Porque no se trata solo de escribir convincentes recomendaciones, puntuar las habilidades y conocimientos de otros usuarios, o regalar kudos de vez en cuando. LinkedIn también es la oportunidad para enterarse cuando es la próxima presentación de iAgua o el siguiente sarao de la agenda ambiental. Pero también para saber quién tiene intención de asistir, si me encontraré allí a alguien a quien hace tiempo que no veo, o si alguien con quien me interesaría charlar participa próximamente en algún evento al que yo pueda acudir. Por cierto ¿Cuándo es el próximo greendrinks?

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