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El reciclaje no es economía circular.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Cadena rota por el eslabón más débil.

Vivimos un modelo de producción y consumo basado en fabricar, comprar, usar y tirar. Un modelo lineal que lleva al agotamiento de los recursos naturales y a un fuerte impacto por la cantidad de residuos que generamos. El reciclaje se nos ha presentado como una receta mágica, la panacea, que resuelve todos los problemas. Pero no es así.

Una vez convertidos en basura, los productos que tiramos requieren de procesos de recuperación y costosos tratamientos que permitan, parcialmente, recuperar algunos materiales y convertirlos nuevamente en materias primas. Es más, esas materias primas procedentes de nuestros residuos compiten con las extraídas directamente de la naturaleza, que suelen venir de fuentes más baratas en términos monetarios.

Ahora es el Foro Económico Mundial quien nos alerta de que para construir una economía circular debemos descartar el reciclaje. El reciclaje tiene sentido en una economía lineal de usar y tirar, donde los fabricantes se desentienden de las externalidades de los productos que ponen en el mercado.

Pero si queremos reducir los impactos económicos, ambientales y sociales de ese modelo y pasar a una economía circular, debemos superar esta solución de final de tubería que sólo afecta a las basuras una vez generadas.

Uno de los principales retos de la economía circular es conseguir gestionar los recursos limitados de nuestro planeta para evitar el colapso al que nos lleva el despilfarro en el que se sustenta el modelo de usar y tirar. Las prioridades deberían pasar, precisamente, por la prevención. El coste (social, económico y ambiental) de recuperar un producto y repararlo es mucho menor que el de fabricarlo nuevo desde sus residuos. En caso de que esto fuese posible: el reciclaje no siempre es económica o energéticamente viable.

El reciclaje es necesario para reducir el impacto de los residuos, pero no mantiene ni aumenta el valor de los productos fabricados y, para la buena parte de los materiales residuales, no consigue cerrar el ciclo. Necesitamos reciclar más y mejor, pero sólo como una etapa de transición a una verdadera economía circular, basada en la prevención y en la reutilización.

La economía circular no se basa en el reciclaje porque su producción se diseña para que los productos puedan reutilizarse varias veces, no para que se conviertan en residuos. La esperanza de vida de los productos se alarga con mantenimiento, reparación, redistribución, reacondicionamiento o ciclos de remanufactura, evitando su entrada en el ciclo de reducción de valor y alto consumo de energía que supone el reciclaje.

Reparar aparatos electrónicos es una forma de evitar que se conviertan en residuos.

Igualmente, el reciclaje ocurre con grandes desplazamientos de materiales a lo largo de todo el planeta que podrían prevenirse cerrando los ciclos de producción y consumo cerca de los usuarios de los productos.

Por otro lado, las políticas de producto basadas en estrategias de reutilización, redistribución o remanufactura implican incluir una variable clave en la reducción del impacto del modelo de producción: la durabilidad, reduciendo los costes y los riesgos de producir para usar y tirar frente a planificar productos duraderos, donde el valor se consigue en su mantenimiento a largo plazo.

La economía circular, mediante el análisis de las cadenas de suministro- se debería apartar de las actividades que devalúan los productos y los materiales, como el reciclaje, y enfocarse a la reutilización y la remanufactura que ayudan a mantener o incrementan su valor. Este enfoque aporta al mercado de trabajo empleos más sostenibles, para cuya creación no se requiere un mayor consumo de recursos, en tanto que se basan en el mantenimiento -dentro de la economía circular- de los productos que ya se han fabricado.

Así pues, cuando pensamos en economía circular debemos evitar relacionarla con el reciclaje y buscar modelos que permitan aumentar el ciclo de vida de los productos, evitando que se conviertan en residuos mediante un diseño enfocado a extraer valor alargando su vida útil. Esto permitiría reducir el consumo de recursos y energía necesario para fabricar productos nuevos, desplazando mano de obra desde la extracción y el reciclaje a la reutilización y el mantenimiento de productos, en una economía circular bien entendida con oportunidades para todos.

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Responsabilidad ampliada del productor, eso… ¿qué es?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Alguna vez te has preguntado ¿por qué ponen tantos envases y embalajes en los productos que compras? Llegas a casa después de hacer la compra en el supermercado, te pones a colocarla en tus armarios y te juntas con un montón de precintos, cajas… todo un surtido de materiales, fundamentalmente plásticos de colores, que ya no sirven para nada y que tienes que tirar. Y eso que todavía no has empezado a gastar la pasta de dientes, no has sacado el atún de sus latas, ni te has bebido los refrescos que has puesto en la nevera.

Los envases cumplen dos funciones:

  • proteger y facilitar el traslado de lo que va dentro.
  • llamar tu atención para que tu dinero circule a la cuenta de resultados de una empresa.

Normalmente, como consumidor no tienes capacidad para decidir cómo van envasados los productos hasta la estantería del supermercado. En determinadas circunstancias puedes optar por formas de consumo libres de envases, como acudir tiendas que venden productos a granel, practicar un consumo de proximidad, más local y sostenible… Pero cuando la agenda no lo permite, no queda otra que ir a lo fácil y rápido: cargar el maletero con lo que sea que encuentres en las estanterías de un centro comercial.

En este escenario de consumo… ¿Quién es el responsable del impacto de los residuos? ¿El consumidor que no tiene alternativas reales para evitar los envases de usar y tirar? ¿el ciudadano que sufre un modelo de gestión de residuos basado en el contenedor amarillo? ¿la Administración que tiene que recoger la basura (depositada cívicamente en lugares adecuados o desparramada por parques, jardines, cunetas, playas…)? ¿El establecimiento que nos ofrece los productos envasados en cantidades, materiales y colores a gusto del fabricante? ¿Quizá el propio fabricante que decide cómo envasa los productos que pone en el mercado?

La responsabilidad ampliada del productor (o responsabilidad extendida del productor) es una propuesta interesante para reducir la contaminación y la generación de residuos. Busca trasladar a los fabricantes la responsabilidad sobre los productos que ponen en el mercado. Para ello propone que tengan que asumir la gestión de los residuos que generan. Muy básicamente, es una forma de implicar a la cadena productiva en los impactos que causan los productos que salen de las fábricas.

Es decir, si el fabricante decide poner sus productos en coloridos envases de plástico debe asumir el coste de recoger esos envases y darles un tratamiento adecuado para que no sean las administraciones, los ciudadanos que no consumen ese producto, ni el medio natural quienes sufran las consecuencias negativas de la decisión comercial.

También se aplica en otros ámbitos en la misma línea: si se ponen en el mercado productos poco duraderos o difíciles de recuperar para su valorización ¿no es justo que el fabricante asuma el impacto que genera en el planeta? ¿Qué pasa si no investiga el uso de sustancias menos tóxicas para la fabricación de los productos que pone en el mercado?

En España esta responsabilidad ampliada del productor se establece en la legislación sobre residuos. En concreto en el Título cuarto "Responsabilidad ampliada del productor del producto", de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

En esta norma se concreta que productor del producto es la persona física o jurídica, que de forma profesional desarrolle, fabrique, procese, trate, venda o importe productos.  Y que en aplicación de la responsabilidad ampliada y con la finalidad de promover la prevención y de mejorar la reutilización, el reciclado y la valorización de residuos, los productores de productos que con el uso se convierten en residuos podrán ser obligados a:

  • Diseñar productos de manera que a lo largo de todo su ciclo de vida se reduzca su impacto ambiental y la generación de residuos, tanto en su fabricación como en su uso posterior, y de manera que se asegure que la valorización y eliminación de los productos que se han convertido en residuos se desarrolle de conformidad con lo establecido en la legislación.
  • Desarrollar, producir, etiquetar y comercializar productos aptos para usos múltiples, duraderos técnicamente y que, tras haberse convertido en residuos, sea fácil y clara su separación y puedan ser preparados para su reutilización o reciclado de una forma adecuada y sin riesgos y a una valorización y eliminación compatible con el medio ambiente.
  • Aceptar la devolución de productos reutilizables, la entrega de los residuos generados tras el uso del producto; a asumir la subsiguiente gestión de los residuos y la responsabilidad financiera de estas actividades, ofrecer información a las instalaciones de preparación para la reutilización sobre reparación y desguace, así como información accesible al público sobre en qué medida el producto es reutilizable y reciclable.
  • Establecer sistemas de depósito que garanticen la devolución de las cantidades depositadas y el retorno del producto para su reutilización o del residuo para su tratamiento en los casos de residuos de difícil valorización o eliminación, de residuos cuyas características de peligrosidad determinen la necesidad del establecimiento de este sistema para garantizar su correcta gestión, o cuando no se cumplan los objetivos de gestión fijados en la normativa vigente.
  • Responsabilizarse total o parcialmente de la organización de la gestión de los residuos, pudiendo establecerse que los distribuidores de dicho producto compartan esta responsabilidad.
  • Utilizar materiales procedentes de residuos en la fabricación de productos.
  • Proporcionar información sobre la puesta en el mercado de productos que con el uso se convierten en residuos y sobre la gestión de estos, así como realizar análisis económicos o auditorías.
  • Informar sobre la repercusión económica en el producto del cumplimiento de las obligaciones derivadas de la responsabilidad ampliada.

El problema, como ocurre con una parte importante de la normativa ambiental es que, según como interpretemos la ley, estas obligaciones quedan supeditadas a desarrollo normativo. Así la propia Ley de residuos dice que El establecimiento de estas medidas se llevará a cabo mediante real decreto aprobado por el Consejo de Ministros, teniendo en cuenta su viabilidad técnica y económica, el conjunto de impactos ambientales y sobre la salud humana, y respetando la necesidad de garantizar el correcto funcionamiento del mercado interior.

Este principio de responsabilidad ampliada del productor sí se ha desarrollado para distintos tipos y flujos de residuos. En concreto:

Están en discusión la generalización de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, en particular en flujos de residuos tales como los residuos procedentes de los productos de la industria textil y los restos de alimentos. En este último caso tanto para reducir el desperdicio alimentario, como por su importancia en el total de los residuos urbanos, ya que suponen alrededor del 40% en peso de nuestra basura doméstica.

La importancia de este principio de responsabilidad ampliada del productor y las normas que lo regulan es que determinan las obligaciones de todas las partes implicadas en la gestión de residuos y la distribución de los costes de esa gestión. Así, llevan el "quien contamina paga" hasta el origen, buscando internalizar los costes del impacto de los productos desechables, de escasa durabilidad o con residuos de difícil tratamiento en quienes tienen capacidad para prevenirlos: los fabricantes.

Conocer estas normas, su desarrollo y grado de aplicación es clave para que los ciudadanos responsables y comprometidos con el medio ambiente participemos correctamente en la prevención, valorización, reutilización y reciclaje de nuestros residuos.

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TAN LIMPIO ES QUIEN LIMPIA COMO QUIEN NO ENSUCIA

Es un refrán que seguramente habremos escuchado todos más de una vez y es que no le falta razón, especialmente en estas fechas navideñas en las que el consumismo crece […]

Eso de RAEEutilizarte ¿qué es?

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Colaboradores RAEEutilizarte.COMLo prometido es deuda y no se puede andar mendigando votos para un proyecto sin venderlo un poco mejor. Así que esta es la primera de unas cuantas entradas en las que os hablaré de RAEEutilizarte.

El nombre nace de la mezcla de tres conceptos:

  • RAEE: Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.
  • Reutilización: operación de gestión de residuos preferible técnica, económica y ambientalmente para reducir al máximo el impacto de la sociedad de consumo y favorecer el avance hacia modelos de desarrollo más sostenibles en relación a la generación de residuos.
  • Arte: Virtud, disposición y habilidad para hacer algo. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo.

Partiendo de estas premisas, RAEEutilizarte es una red de trueque para usuarios de electrodomésticos y dispositivos tecnológicos que permite el intercambio de componentes o equipos de segunda mano, maximizando el retorno social, ambiental y económico de la valorización de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

La idea nace de la inquietud personal de desmontar todos los electrodomésticos estropeados que han caído en mis manos. Después de volverlos a montar algunas veces funcionaban, otras no, e independientemente de lo anterior siempre sobraba alguna pieza.

A esto se une un principio de Síndrome de Diógenes que me lleva a conservar los teléfonos móviles, equipos informáticos y otras tecnologías que se van sucediendo a medida que mis necesidades de prestaciones aumentan, a pesar de que esos dispositivos siguen siendo plenamente funcionales y pueden satisfacer las necesidades de otros usuarios con distintos requerimientos. O podrían ser una fuente de piezas para ampliar o reparar otros equipos similares que están en uso.

Así pues, después de un intenso Greenweekend, donde el equipo de la foto (de Ekis) cogió la idea original y la pulió hasta conseguir algo viable y con serias posibilidades de ser un sólido proyecto de emprendimiento, han pasado un par de meses de cocina a fuego lento, con definición de estrategia de puesta en marcha y prueba de distintos sistemas que permitan lanzar la primera fase del proyecto.

En el camino hemos incorporado al equipo be-ECHO, que está detrás del diseño de la solución que, en un par de semanas, podría estar disponible en RAEEutilizarte.com

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RAEEutilizarte en #bbvaopentalent

El proyecto RAEEutilizarte se presenta al #bbvaopoentalent y busca apoyos a su candidatura, que podría suponer un impulso definitivo al lanzamiento de esta red de trueque dirigida a usuarios de tecnología para el intercambio de componentes o equipos de segunda mano, maximizando el retorno social, ambiental y económico de la valorización de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, ¿les votamos?