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¿Cuántos envases se reciclan en Castilla y León?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

¿Cuántos envases se reciclan en Castilla y León?

Con la excusa de preparar mi participación en el foro “Municipios frente al cambio climático. Una visión desde la gestión sostenible” celebrado en Ciudad Rodrigo, me reservé un rato para analizar los datos y las estadísticas de reciclaje en Castilla y León. Quizá podía haber bajado a una escala más local, pero quería utilizar información pública y publicada. El resultado, unos datos que paso a analizar y unas conclusiones que espero podamos comentar cuando termines de leer esta entrada.

Para hacer cuentas utilicé los datos de recogida y reciclaje de residuos de 2015, que son los últimos disponibles en la web de medio ambiente de la Junta de Castilla y León y aparecen publicados en el Anuario Estadístico de Castilla y León 2017. También eché mano del Plan Integral de Residuos de Castilla y León para poder hacer algunas estimaciones.

¿Qué datos encontramos en estas estadísticas oficiales relativas a la gestión de residuos en Castilla y León? Pues los que encontráis en las tablas imágenes que acompañan estas palabras.

Resumiendo mucho, Castilla y León, en 2015 recogió un total de 993.867 toneladas de residuos domésticos y comerciales, de ellas:

  • Se recogieron 856.061 toneladas en la modalidad “todo uno” o resto (lo que se recoge mezclado sin separar en ese contenedor que no es amarillo, verde, azul o marrón exclusivo para materia orgánica).
  • Se obtuvieron 137.806 toneladas de la recogida selectiva (de los contenedores de colores para envases, vidrio, papel y cartón o materia orgánica).

En esa recogida selectiva encontramos:

  • Fracción orgánica: 31.877 t.
  • Envases ligeros: 21.661 t.
  • Papel-cartón: 43.442 t.
  • Vidrio: 40.826 t.

¿Qué es lo que llama la atención? Pues que de la caracterización de los residuos de Castilla y León en el contenedor “todo uno” se estarían tirando:

  • Un 7,47% de envases de vidrio.
  • Un 9,18% de envases de papel y cartón.
  • Un 15,36% de envases propios del contenedor amarillo.

Si multiplicamos conseguimos un resultado similar al que hemos encontrado analizando los datos de Asturias o Madrid. En este caso resulta que el contenedor de restos habría recogido:

  • Unas 68.362,51 toneladas de vidrio.
  • Unas 84.011,75 toneladas de papel y cartón.
  • Unas 140.568,69 t envases propios del contenedor amarillo.

Así pues, si comparamos los datos de la recogida selectiva con los del contenedor de restos, tenemos que para el vidrio o el papel y cartón se recoge una parte importante (casi dos tercios) en este contenedor. Pero para el caso de los envases del contenedor amarillo el resultado es alarmante: el 86 % de los residuos de envases ligeros recogidos en Castilla y León provienen del contenedor de restos.

Afortunadamente, en contra de lo que ocurría con los residuos asturianos, en Castilla y León se procesa el contenedor de restos y se recuperan algunos materiales. Así, a pesar de que el 74,58 % de esta fracción se destina a eliminación, se consiguen rescatar (sin entrar en el tratamiento de la materia orgánica):

  • 978 toneladas de metales.
  • 385 toneladas de plásticos.
  • 424 toneladas de vidrio.
  • 698 toneladas de papel y cartón.
  • 514 toneladas de “compuestos”.
  • 796,19 toneladas de “otros metales”.

¿Para qué sirven estos datos? Para analizar los resultados del modelo de recogida selectiva basada en contenedores de colores: los dedicados a residuos de un tipo concreto de material (vidrio y papel/cartón) están recogiendo un porcentaje aceptable de los residuos a los que van destinados sus respectivos colores (verde y azul). Pero el contenedor amarillo no da muy buenos resultados a la hora de recoger “envases ligeros”.

¿Analizamos los datos?

El primero ya lo teníamos, es una estimación a partir de la caracterización de residuos. Nos habla de que un 86% de los envases ligeros se recogen en el contenedor de restos. Podemos echar la culpa al eslabón más débil de la cadena: el usuario del sistema de recogida. Pero vamos a rascar algún dato más antes de sacar conclusiones.

¿Cuántos envases ligeros se recuperaron en cada contenedor?

  • De las 21.661 toneladas de la recogida selectiva se rescataron 14.188,75 toneladas de materiales reciclables.
  • De las 140.568,69 t envases propios del contenedor amarillo recogidos en el contenedor “resto”, se recuperaron para reciclaje 19.877 toneladas de materiales asimilables a envases ligeros (excluyendo la partida “otros metales”).
  • Del total de los recogidos, apenas un 21 % de los envases ligeros se recuperan para reciclaje. El 12,25% viene del contenedor de resto frente al 8,75% procedente del contenedor amarillo.

Si vamos al total de materiales recuperados para reciclaje (excluyendo papel y vidrio recogidos selectivamente y los resultados del tratamiento de la materia orgánica) tenemos que el contenedor amarillo permitió rescatar 14.206 toneladas de materiales, frente a las 33.370 toneladas reciclables que se extrajeron del contenedor resto.

contenedor amarillo con la pintada eche aquí a su político

¿Qué conclusiones podemos obtener del análisis de datos?

  • El contenedor amarillo no es un buen sistema para la recogida de residuos. El resultado comparado con otras fracciones recogidas selectivamente en contenedores “monomateriales” es lamentable (37,5% en el caso del vidrio o 34 % para papel y cartón, frente a 14 % de éxito en el caso de envases del contenedor amarillo).
  • Se recuperan más envases ligeros del contenedor de restos que del contenedor amarillo (12,25% frente al 8,75%)
  • El tratamiento de los residuos recogidos incide más en la recuperación de materiales que el sistema de recogida (la recogida todo uno permite rescatar 33.370 toneladas de materiales reciclables, a pesar de tener que descartar cerca del 75% del material recuperado, frente a las 14.188,75 toneladas recuperadas de un contenedor amarillo en el que el 65,58% del material de entrada es recuperable).

Y ahora ¿qué hacemos?

  • Como ciudadanos no nos queda otra que seguir participando en la recogida selectiva.
  • Mejorar los sistemas de recogida selectiva: no nos están permitiendo separar nuestra basura de manera que se puedan alcanzar los objetivos europeos de reciclaje.
  • Dejen de mentir a la opinión pública: basta de decir que el contenedor amarillo funciona bien o que en residuos de envases está todo hecho. Actualmente no somos capaces de dar respuesta a un 30% de los residuos de envases que se recogen. Y no sabemos qué porcentaje del total de los puestos en el mercado son porque no hay datos públicos ni publicados al respecto.
  • Valorar nuevas formas de recoger los residuos de envases: si el contenedor amarillo no da respuesta al 86% de los residuos que se recogen… ¿Por qué no probar sistemas de devolución de envases que sí llegan a la mayoría de los envases adheridos? Rechazar las alternativas o sistemas complementarios al contenedor amarillo sin estudiar su impacto es tomar decisiones injustas a sabiendas de que lo son.
  • Revisar la estructura de costes de los sistemas de gestión. Queridas alcaldesas y alcaldes: si vuestros convenios (los de las mancomunidades en las que estáis integrados, los que os facilitan las provincias o comunidades autónomas de las que formáis parte), con los sistemas integrados de gestión (SIG) de residuos incluyen cláusulas por las que el SIG solo se hace cargo de los envases recogidos selectivamente, estáis trasladando el coste de la recogida y el tratamiento a vuestros ciudadanos. En el caso analizado, el 86 % de los envases ligeros (y porcentajes importantes en los casos de vidrio y papel/cartón) se estarían gestionando a cuenta del presupuesto municipal. ¿Por qué si el consumidor paga por el 100% de los envases que compra se le cobran impuestos para tratar el 86%? ¿Revisamos esos convenios y exigimos que se cumpla la responsabilidad ampliada del productor para el 100% de los residuos de envases?
  • Aplazar ideas peregrinas. ¿Pago por generación? Suena muy bien, pero tenemos problemas más graves que resolver ¿Destinar presupuesto municipal a contenedores inteligentes? ¿Ponerle un chip al contenedor amarillo y complicarle la vida a quienes están separando bien actualmente va a resolver el problema? La cuestión de los ingresos está en que los sistemas integrados cubran el 100% de los costes que generan a los ayuntamientos y sus vecinos (perdón, que me repito, pero no puedo evitar la tentación de recordar el caso valenciano).
  • Una propuesta: recojamos la materia orgánica separada de todo lo demás, mantengamos el contenedor verde y azul como están, hagamos que los envases ligeros se devuelvan a los comercios (a ser posible en esquemas que incluyan la reutilización) y dediquemos el contenedor amarillo a todo lo demás.

Lo dicho. Hay mucho debate sobre el modelo de gestión de residuos. Pero necesitamos información veraz que nos permitan ver el problema más allá de las campañas de propaganda de la industria del envase de usar y tirar. Quizá podamos cambiar algo reclamando a nuestros representantes y responsables políticos que dejen de favorecer un modelo insostenible. Tal vez podamos plantarnos ante quienes nos imponen modelos de consumo insostenible. Pero no podemos seguir haciéndole el juego a un sistema que está acabando con nuestra salud para mantener su modelo de negocio.

Gracias por leer estas reflexiones. También me interesa saber qué opinas tú, ¿qué propones? No dudes en dejar tu comentario para enriquecer la conversación y aportar ideas. Seguro que esto tiene arreglo.

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Bolsas degradables, compostables y otros tipos

Publicado en: La Hipótesis Gaia por isa. Texto original

El Real Decreto de reducción de bolsas entrará en vigor el 1 de julio, a partir de entonces se supone que el panorama de las bolsas de plástico en España cambiará. Pero solo se supone, ya que, aunque yo considero que este Real Decreto es necesario, puede que se quede corto dado el problema que tenemos. Esta normativa era la gran oportunidad para ser ambiciosos, pero parece que se ha dejado escapar. Como parece que el RD dará mucho que hablar, en esta entrada quiero solo aclarar algunos de los conceptos que se oirán en las próximas semanas.

Tipos de bolsas

Para empezar tenemos que distinguir los distintos tipos de bolsas. Hay varias formas de clasificarlas, por ejemplo según su espesor.

Clasificación según su espesor

Bolsa de plástico muy  ligeras: son las que se usan normalmente en la venta de frutas, verduras, carne o cualquier producto a granel. Su espesor es inferior a 15 micras y de momento seguirán siendo gratuitas.

Bolsas de plástico ligeras: Son las de espesor inferior a 50 micras y son las que se cobrarán con carácter obligatorio a partir del 1 de julio.

Clasificación según su degradabilidad

Biodradables: por biodegradabilidad entendemos la descomposición de un compuesto químico orgánico por microorganismos en presencia de oxígeno para dar dióxido de carbono, agua, sales minerales en cualquier elemento presente (mineralización) y nueva biomasa; o bien, en ausencia de oxígeno, para dar dióxido de carbono, metano, sales minerales y nueva biomasa.

Compostables: Para que sean compostables, hay que considerar que estas bolsas se degradan al mismo tiempo que el resto de la materia orgánica que se deposita junto a ellas para hacer compost. Es decir, que se degradan en ciertas condiciones, pero si se abandonan en la naturaleza tardarán más tiempo en desaparecer ya que no se dan las condiciones de temperatura y humedad necesarias para su degradación.

Símbolo que certifica que un producto es compostable

Degradales, oxobiodegradables, oxodegradables: Algunas bolsas de plástico están etiquetadas por sus fabricantes como «oxobiodegradables» u «oxodegradables». En esas bolsas se incorporan aditivos a los plásticos convencionales. Debido a la presencia de dichos aditivos, con el paso del tiempo el plástico se fragmenta en pequeñas partículas que permanecen en el medio ambiente. Por lo tanto, puede inducir a error designar esas bolsas como «biodegradables», ya que puede que no sean una solución a la dispersión de basura, sino que, por el contrario, aumenten la contaminación. A tenor del proyecto de RD de reducción de bolsas quedarán prohibidas.

Como ves, el tema de las bolsas es complejo, y en muchos casos lleva a engaño. Por lo tanto, siempre que puedas lleva tu bolsa de tela y evita otros tipos de bolsas.

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Quiero un marrón

Publicado en: La Hipótesis Gaia por isa. Texto original

Hace un tiempo hablé de ese quinto contenedor que no está presente en muchas ciudades. Ese contenedor que sigue siendo el gran desconocido para muchos de nosotros.

Pero antes de seguir adelante seguro que ya te están surgiendo muchas preguntas. ¿Es positivo tener un contenedor para la materia orgánica? ¿Qué usos se le puede dar a la materia orgánica? ¿Por qué hay gente que lo reclama? ¿No se separan los materiales cuando llegan al centro de tratamiento de residuos (CTR)? Puede que la clave para reclamar este contenedor esté precisamente en esas respuestas.

Vamos, que ante la perspectiva de que se instale en tu ciudad un contenedor marrón, mucha gente piensa que se le viene un marrón encima.

¿Por qué es necesario si hasta ahora hemos vivido sin este contenedor?

Una de las razones por las que urge la introducción de un nuevo contenedor en la gestión de residuos es que la Directiva 2008/98/CE sobre los residuos establece que en el 2020 el 50% de los residuos domésticos deben ser recuperados o reciclados.

Una forma de llegar a este porcentaje en poco tiempo es lograr la recuperación de la materia orgánica, la cual supone el 40% de la composición de los residuos sólidos urbanos.

Además del tema de legislación, este contenedor es el primer paso para recuperar esta fracción de residuos y obtener por ejemplo, compost.

¿Y no será todo más complicado con un contenedor nuevo? ¿Por qué no se separa en el CTR?

A priori puede parece más complicado que aparezca un contenedor nuevo. De hecho, se puede llegar a pensar que esto se puede hacer ya en el CTR, pero el problema se encuentra en que separar estos residuos no es nada fácil cuando ya se han mezclado con otros materiales.

Partes pequeñas de materiales no orgánicos pueden acabar en lo que se consideraría materia orgánica creando problemas para su reutilización.

¿Es verdad que los contenedores marrones van con llave o tarjeta?

Sí. Cada caso queda en manos del ayuntamiento que lo gestione, pero es cierto que hay casos en los que la peculiaridad llega a ese punto: no se puede usar así como así. En algunos casos se ha probado el sistema de llave o tarjeta, de forma que solo lo pueden usar quienes posean esa llave. El principal motivo es que el material que se recoja sea de calidad, aunque con este sistema supongo que se recoge menos cantidad.

Además, en algunos lugares, la recogida y el depósito también van con calendario, es otra de las peculiaridades de este tipo de contenedor.

¿Y en casa tengo que tener un contenedor más para separar residuos?

Si finalmente este contenedor llega a tu ciudad y quieres hacer un uso adecuado de él, requerirá que también tengas un espacio para estos residuos, que tendrás que aprender a distinguir de la fracción que se denomina resto.

¿El contenedor marrón es la única vía para aumentar la recuperación de residuos domésticos?

En mi opinión no. Pero sí la vía más rápida para lograrlo. Si nos fijamos en otros materiales o en otros contenedores vemos que el proceso de separación se ha estancado, síntoma de que bien hay que seguir trabajando en concienciación o bien que hay que cambiar algo en el actual sistema de gestión de residuos.

Pase lo que pase y se instalen este tipo de contenedores en tu ciudad o no, espero que no pienses que se te viene encima un marrón, al fin y al cabo este también puede ser un cambio muy positivo.

Enlace de interés:

Quierounmarron.org

 

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5 cosas que debes saber sobre los residuos plásticos

Publicado en: La Hipótesis Gaia por isa. Texto original

A veces me han preguntado por qué le tengo tanta manía al plástico. Mi respuesta siempre es la misma: no tengo manía al plástico. Podría ser un material como cualquier otro, el problema del plástico se encuentra en sus características y los usos que se le suele dar.

Una de las principales características es que un material muy duradero, y unos de los usos que se le suele dar al plástico es para fabricar productos que tienen una vida útil breve. En muchos casos son elementos de usar y tirar. 

Por lo tanto, se puede decir que no culpo al plástico de nada, pero tampoco voy a defender a quien se empeña en contar mediasverdades sobre esta material.

Respecto a este material hay muchas cosas que desconocemos y que la industria del plástico se empeña en ocultar, pero si las tienes en cuenta descubres por qué son tan necesarias las campañas como Desnuda La Fruta o leyes como el futuro RD de reducción de bolsas de plástico.

5 verdades sobre el plástico

Está  presente en más productos de los que crees

Sí, seguro que hay muchos productos que no tenías ni idea de que tenían plástico entre sus componentes. Uno de esos productos son las tazas de café que se sirven para llevar. Sí, ya sé que parecen de cartón, pero también llevan plástico en su composición y eso hace que estos vasos sean casi imposibles de reciclar. Por eso, es mejor que recuerdes que las tazas desechables siempre son una mala idea.

Los tetrabriks también llevan plástico entre sus capas, además de aluminio y cartón. Estas capas hacen que su proceso de reciclaje sea algo más complejo de lo que cabe esperar.

Uno de los elementos que tampoco te planteas que tiene plástico es la ropa. Si tu ropa está fabricada con poliéster, una vez más, también tiene plástico.

No todo el plástico es igual

Cada tipo de plástico tiene unas características. Como en todo hay calidades, hay algunos que se reciclan mucho más fácilmente y otros que no. Por ejemplo, los plásticos de color negro no son muy compatibles con entrar la cadena de reciclar, ya que el resultado no sería un plástico transparente o de un color que la industria encuentre atractivo.

Hay algunos que se emplean para elementos duraderos y otros que se emplean para productos de vida muy corta. Por eso cada vez que compres un producto, fíjate en sus materiales, y si tiene plástico piensa en si tiene una alternativa que prescinda de este material. Sobre todo si es un producto de usar y tirar, piensa si puedes hacer algo: no gastes en desechables e invierte en reutilizables.

Qué cantidad se recicla

Lo de pensar que no importa la cantidad de productos de plástico que se utiliza porque después se reciclan es una de las grandes mentiras. Hay algo que nos tenemos que grabar en el cerebro.

No es más eco quien más recicla.

Si reciclas mucho es que algo estás haciendo mal.

En serio, reciclar sin reducir no sirve de nada. Más que nada porque lo que tú haces no es reciclar. Simplemente es separar residuos, y porque cada vez que compras un producto sobreenvasado o que tiene envase sin necesitarlo estás apostando por un modelo de consumo que no es sostenible.

Si además tienes en cuenta dónde termina el plástico que se consume, verás que hay que empezar a reducir a toda costa. Ya ves que apenas un 9% acaba en el circuito del reciclaje, y aunque este porcentaje también se debe a que no todo el mundo separa los residuos, vale la pena hacer un esfuerzo para reducir su uso siempre que se pueda.

Qué porcentaje de plástico se usa para envases

A veces he leído que solo el 39% de plástico se usa para envases. A mí este porcentaje me parece altísimo, teniendo en cuenta la corta vida útil de estos productos. De hecho, los envases suponen en volumen el principal uso del plástico.

Cuánto dura en el ambiente

En esta cuestión hay que tener en cuenta el tipo plástico y las condiciones ambientales. Pero el hecho es que si un elemento de plástico acaba en el medioambiente, va a permanecer allí mucho tiempo. Puede que no en el mismo estado, puede que se fraccione en partes más pequeñas y acabe en el estómago de algún animal, pero no desaparecerá con facilidad.

La verdad sobre el plástico es que dura mucho, no se degrada y, lamentablemente, sigue acumulándose y abandonándose  en el medioambiente.

 

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Reciclar sin reducir no sirve de nada

Publicado en: La Hipótesis Gaia por isa. Texto original

Hace tiempo hablaba de las personas que ponían excusas para no reciclar. Hace poco me he dado cuenta de que también hay otro grupo de gente que pone la excusa de sí reciclar para no reducir residuos. La verdad es que yo también he estado en ese grupo. Tampoco voy a decir que ahora lo haga todo bien y que no necesite ir de vez en cuando hasta el contenedor de reciclaje, pero la verdad es que cada día soy más consciente de que reciclar no sirve de nada si antes no has hecho todo lo posible por reducir los residuos que generas. Y no me entendáis mal, todo lo que se pueda reciclar se debe reciclar. Pero siempre hay que señalar que al principio de todo se encuentra algo más importante: REDUCIR.

No te conformes con reciclar

Muchas veces me encuentro explicando por qué hay ciertos productos que prefiero evitar, o por qué me “gasto” el dinero en una botella reutilizable cuando son mucho más baratas las de plástico. Después de cada pregunta siempre la misma conclusión: se puede reciclar.

Es fácil que hayamos interiorizado fácilmente que es necesario reciclar, pero no tanto que es imprescindible reducir. Hay muchas campañas que fomentan el reciclaje, o empresas que presumen de que sus productos están fabricados con materiales reciclados. Lo raro será encontrarnos con una campaña que fomente que bebas agua de grifo, o que hagas el zumo en tu casa, mejor que comprar uno envasado. Eso iría en contra del beneficio económico que persiguen la mayoría de los anunciantes.

No existen compañas que fomenten reducir residuos

La publicidad pro-reciclaje es muy poderosa y necesaria, pero si no va acompañada de campañas pro-reducción es peligrosa. Puede hacernos pensar que cuanto más reciclamos, más sostenible es nuestra vida. Sin embargo, es justo lo contrario. Sobre todo porque, a pesar de que nunca se hable de ello, el reciclaje también genera contaminación. (Pero nunca tanta como no reciclar, así que sigue separando residuos 🙂 )

No es más eco el que más recicla

Si tu bolsa para reciclar se llene cada vez antes es síntoma de que algo estamos haciendo mal. La mayoría de las veces esto se debe a que el consumo es excesivo o poco recapacitado. Pero no te preocupes, hay un camino para que tu bolsa de reciclaje sea cada vez más pequeña, solo tienes que hacer un pequeño análisis de qué hay dentro de ella.

La próxima vez que vayas al contenedor de reciclaje piensa qué hay dentro y hazte unas cuantas preguntas. Fíjate en cada uno de los objetos que tiras y haz una serie de preguntas:

¿Puedo prescindir de este producto?

Es la principal pregunta. Si la respuesta es sí ya tienes un gran trabajo hecho. Si la respuesta es no, tendrás que seguir haciendo las siguientes preguntas.

¿Hay alguna alternativa sin envase?

Cuando empecé a reducir los envases que usaba, lo primero que me sorprendió fue la cantidad de alternativas que existen. Champú, gel, desodorante o pasta de dientes se pueden encontrar sin envases y en productos de gran calidad. Muchas veces incluso mejor que los “convencionales”.

¿Es algo sano? ¿Puedo intercambiarlo por algo que sí lo sea?

Especialmente en temas de alimentación podemos encontrar productos que además de llevar envase no son sanos. Seguro que hay algún fruto seco que puedas comprar a granel que sustituya a ciertos snacks que van en bolsa de plástico. Una vez más, vida sostenible y saludable van de la mano.

¿Es algo que puedo hacer en casa?

Otra fuente de residuos son los platos precocinados. Muchas veces pensamos que los platos que ya vienen preparados son difíciles de elaborar, pero solo hay que intentarlo para ver que existen muchas alternativas sin plástico. De verdad que con un poco de tiempo e interés lograrás, por ejemplo, pizzas igual de ricas que las que van en envase. Además, seguro que son más sanas.

Espero haberte ayudado. Cuéntame cuál es tu forma de reducir residuos.

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Tus envases vacíos no son residuos

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

tus envases vacíos no son residuos

Podemos abordar el debate sobre el modelo de recogida y gestión de residuos desde muchos puntos de vista. Pero a la hora de analizar soluciones concretas y decidir si implantamos unas u otras es necesario analizar el asunto con un poco de rigor ¿Sabías que los envases vacíos que tienes en tu casa no son residuos? Si me acompañas por los siguientes párrafos te explico qué es un residuo, la importancia y el impacto de las definiciones para entender las polémicas sobre el rigor con el que se trata en los medios de comunicación las cuestiones sobre recogida de residuos.

De modo intuitivo hemos asimilado que un residuo es todo aquello que ya no nos sirve. A efectos prácticos utilizamos basura y residuos como términos sinónimos e intercambiables. Pero existen una serie de consideraciones legales y técnicas sobre qué se entiende por residuo y cómo gestionarlo. Y sí, a ti esas lastas y esos plásticos que han quedado en tu cocina después de preparar la cena te parecen inservibles, los vas a tirar a tu cubo de basura, pero todavía no son residuos. Son envases vacíos.

¿Cuándo adquieren condición de residuos los materiales de desechados en el ámbito doméstico? Cuando los entregamos, cumpliendo lo que establezca en sus ordenanzas locales, al sistema de recogida municipal. Tus envases vacíos son residuos a partir del momento en el que los sueltas en los correspondientes contenedores de colores. Y que no me entere yo de que los tiras en cualquier parte o de que no los separas adecuadamente.

Y a mí eso… ¿Cómo me afecta? Pues de modo general, no es una cosa que deba preocuparte mucho. A efectos legales es importante porque si no fuese por ese detalle tendrías que cumplir con una serie de requisitos de almacenamiento, elaboración de informes anuales y otras cuestiones que, sin ser más complejas que la declaración de la RENTA, requieren tiempo y conocimientos especializados. Afortunadamente, para el caso de los envases domésticos, todas las obligaciones pasan de los que ponen en el mercado los productos envasados a quienes los recogen. A ti sólo te queda participar en el sistema de recogida que pongan a tu disposición unos y otros.

Pero… ¿Qué importancia tiene este matiz legal en la gestión de residuos? Pues resulta clave para evaluar los costes e impactos, por ejemplo, de incorporar Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR). En la comparación del modelo de recogida basado en el contenedor amarillo con la opción de devolver los envases a los establecimientos donde compramos productos envasados una de las cuestiones clave es el transporte. ¿Cómo llegan los productos al comercio? ¿Quién se lleva los residuos?

En el modelo del contenedor amarillo no hay muchas posibilidades de error: un camión de reparto deja el producto en el establecimiento, tú lo llevas a tu casa, vacías los envases, los bajas al contenedor y un camión especial, preparado para descargar el contenedor amarillo, se lleva los residuos.

¿Qué pasa en el caso de la devolución de los envases al comercio? El principio es igual: un camión de reparto deja el producto, te lo llevas a casa, consumes lo que te interesa y los envases que ya no quieres los devuelves a la tienda. ¿Quién se lleva esos envases vacíos? Pues ya no hace falta un camión compactador de carga lateral o trasera. Ahora se los podría llevar… el mismo camión de reparto. Se llama logística inversa: aprovechamos el espacio que va quedando en el vehículo a medida que descarga los productos nuevos para ocuparlo con los envases vacíos. Con esta solución (que no es especialmente sencilla, a pesar de que así contado lo pueda parecer) ahorramos una importante cantidad de camiones de basura circulando por las calles (y parte del espacio que ocupan los contenedores amarillos, entre otras cosas).

Pero, alguien argumentará, eso no es posible. ¿Podemos mezclar en el mismo camión residuos y alimentos? La respuesta es que no lo hacemos. Tus envases, esos que no mezclas con el resto de la basura, no son residuos, son envases vacíos. ¿Cuándo queremos que se conviertan en residuos? Cuando lleguen a una planta de gestión donde se les dé un tratamiento adecuado: si los higienizamos para rellenarlos y reutilizarlos seguirán siendo envases. Si los aplastamos y trituramos entonces sí que pasarán a ser un residuo que habrá que valorizar, bien convirtiéndolos en nuevas materias primas (¡reciclaje!), bien incinerando con recuperación de energía (valorización energética).

Esto ya funcionaba en algunos casos: ¿Has visto al camión que reparte bebidas en el bar de la esquina? Deja una caja llena de botellas con bebida y se lleva una caja llena con botellas vacías. En un solo viaje deja el producto listo para el consumo y se lleva los envases que hay que gestionar. ¿Cómo es posible si no se pueden transportar en el mismo vehículo alimentos y residuos? Porque los envases vacíos no son residuos… todavía.

Y ¿por qué nos cuentas todo esto Alberto? Pues porque si habéis leído alguno de los estudios que atacan el SDDR o que intentan poner el acento en su supuesto impacto ambiental, veréis que asumen sistemas de recogida que no contemplan (o si lo hacen de una forma muy limitada) una de las potenciales ventajas de los sistemas de depósito, devolución y retorno: la reducción del número de camiones circulando por las ciudades, con la consecuente disminución de emisiones de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos.

Así, cuando el bautizado como “Proyecto Ariadna”, se utiliza para decir que la implantación de un SDDR es cara y muy contaminante o perjudicial para el medio ambiente, conviene repasar las premisas que utiliza como base para su hipótesis de partida. Una parte importante de ese coste y de la contaminación viene, precisamente, de que no se evalúa el verdadero potencial de logística inversa que tienen los sistemas basados en devolver los envases a los establecimientos donde compramos productos envasados.

Este estudio se ha utilizado para generar y difundir la idea de que un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) sería más caro y más perjudicial para el medio ambiente que el modelo basado en los contenedores amarillos. ¿Cómo llega a esa conclusión? El estudio, patrocinado por la industria del envase de usar y tirar, no contempla la posibilidad de reducción del número de vehículos y viajes que supondría la logística inversa. Justifica un aumento de emisiones contaminantes y un incremento de costes que se basan en un diseño interesado del SDDR, enfocada, precisamente a obtener resultados y conclusiones contrarios a esta opción.

Este es sólo uno de los muchos errores que se pueden encontrar en ese Proyecto Ariadna, especialmente complejo y difícil de interpretar, pero repleto de perversiones que evidencian el interés en obtener unas conclusiones dirigidas por los patrocinadores. En contra de los beneficios del SDDR.

¿Es más caro y contaminante el SDDR? Depende de las condiciones que plantees a la hora de estudiar el modelo y compararlo con el modelo basado en el contenedor amarillo. Quizá si los patrocinadores te pagan por que saques como resultado que tiene un coste desorbitado y un fuerte impacto ambiental, consigas retorcer los datos y los argumentos para llegar a esas conclusiones. Es tan burdo y fácil de desmontar que en futuras entregas seguiremos analizando esta cuestión.

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