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Bebe agua de grifo #IgniteMAD4

Hace unas semanas tuve la oportunidad subirme al escenario de Ignite Madrid #4 para compartir, como no podía ser de otra manera, unas ideas sobre el impacto de los residuos y nuestro modelo de consumo. Una experiencia que os cuento en esta entrada y que quedó documentada en este vídeo:

 




 

Conocí Ignite gracias a Txema, que ha participado en la edición valenciana del evento. Y gracias a él me enteré de que se buscaban oradores para la cuarta edición de Ignite en Madrid, así que me propuse para hablar sobre la economía circular de los envases de plástico.

Y lo primero que tengo que a gradecer a la organización y el resto de ponentes de Ignite Madrid #4 es un baño de realidad: todo muy bonito pero… ¿qué es eso de la economía circular? Tuve que simplificar mi planteamiento inicial para adaptarlo al formato: 5 minutos y 20 transparencias que pasan automáticamente cada 15 segundos. Creo que no fui plenamente consciente de lo que significa esto hasta que no subí al escenario y me dí cuenta de que no es lo mismo que dar una ponencia con el mando de la presentación en la mano y una cierta flexibilidad en el tiempo.

Y eso que Nacho Arenas nos había avisado previamente de lo complejo de es concretar y transmitir una idea en 5 minutos. Con su ayuda y la de el resto de ponentes conseguí sintetizar el mensaje: una llamada de atención sobre la importancia de evitar la generación de residuos para reducir nuestro impacto en el planeta y nuestra propia salud. Los privilegiados que disfrutamos de agua de calidad y barata tenemos la responsabilidad de dejar de comprar botellas de plástico y beber agua del grifo.

Otras de las interesantes charlas que se pudieron escuchar en Ignite Madrid 4 fueron:

Pues eso, si te lo perdiste en directo aquí tienes la lista completa de Ignite Madrid 4.

Que lo disfrutes.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Datos de reciclaje en tiempos de posverdad

Datos de reciclaje en tiempos de posverdad

Me vais a perdonar una entrada corta para llamar la atención sobre los datos de reciclaje en España que ayer presentó Ecoembes. Seguramente nos dejarán una buena colección de titulares los próximos días. El dato, que España recicla el 76% de los residuos de envases es, otra de las mentiras emotivas del reciclaje. No lo digo yo:

A pesar de ello la prensa reproducirá el mensaje del anunciante, la industria del envase de usar y tirar, sin cuestionar por qué esos datos no coinciden con los oficiales. Y para muchos será verdad que los españoles reciclamos el 76%, por lo que no les pesará en la conciencia seguir consumiendo envases de usar y tirar.

Pues sepan que sólo el 2% de las botellas de plástico vuelven a ser botellas de plástico. El resto quedan en vertederos, se queman en alguna de las instalaciones que figuran entre los recuperadores y recicladores homologados por Ecoembes (operando sin licencia de gestión), o, cada vez más, acaban en forma de pescado encima de nuestra mesa.

Por cierto, en el momento de escribir esto el informe anual 2016 no está enlazado en la web de Ecoembes, siendo la información disponible una nota de prensa y una presentación en la que aparece otra evidencia de la “post verdad”, pero ya la comentaremos con más calma cuando publiquen y tenga tiempo de leer el informe anual, quizá a finales de mayo.

Nos leemos.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

¿Cuántos residuos de envases se reciclan en Madrid?

Imagen de contendor con la pregunta cuantos residuos de envases se reciclan en Madrid

Siguiendo con el repaso a las estadísticas oficiales sobre tasas de reciclaje de residuos de envases en España -que iniciamos con los datos de Asturias-, toca responder a la pregunta ¿cuántos residuos de envases se reciclan en la Comunidad de Madrid? La información para resolver esta cuestión la encontramos en el Diagnóstico Ambiental 2016 de la Comunidad de Madrid.

Como en anteriores ediciones, la publicación recoge información oficial sobre el estado y evolución del medio ambiente en este territorio. En el capítulo de residuos, la actualización de 2016 incluye muchos datos interesantes sobre los resultados de distintos sistemas de responsabilidad ampliada del productor, que nos permiten analizar el desempeño de estas organizaciones en el cometido de recuperar aquellas cosas de las que los madrileños nos desprendemos.

Para el caso de los residuos de envases los datos tienen como año de referencia 2014, fecha en la que:

  • Se generaron 124.068 toneladas de envases.
  • 122.719 toneladas llegaron a las distintas plantas de clasificación.
  • Allí se consiguieron recuperar 58.328 toneladas de distintos materiales, tal y como se puede apreciar en la tabla extraída de la publicación enlazada más arriba.

Tabla con los datos sobre materiales recuperados en las plantas de clasificación de residuos de envases de la Comunidad de Madrid, extraída del Diagnóstico Ambiental 2016 enlazado más arriba en formato pdf, donde la tabla aparece en formato texto

¿Hacemos cuentas? 58.328 toneladas de material recuperado entre 124.068 toneladas de envases generadas… multiplicamos por 100… y tenemos el resultado: ¿Cuántos residuos de envases se reciclan en la Comunidad de Madrid? El 47% de los generados.

Un poco lejos de aquel titular que afirmaba que en España estamos reciclando el 74,8% de los envases domésticos. Con los datos oficiales no sale: Asturias un 13%, Madrid un 47%… quizá alguna otra comunidad autónoma lo esté haciendo francamente bien y consiga elevar la media, pero… ¿Cómo llegaríamos hasta el 74,8%? Quizá tomando como fuente de datos a una parte interesada. Y a estas alturas ya sabemos que las estadísticas oficiales sobre residuos no coinciden con las de la industria del envase de usar y tirar.

Otro dato para pensar: se generaron 2.658.055 toneladas de residuos urbanos y 1.967.860 toneladas fueron a parar a vertederos controlados. ¿El 74% de los residuos urbanos generados en la Comunidad de Madrid acabaron en un vertedero en 2014? No, por supuesto que no…  ¿qué quiere decir residuos tratados en vertederos controlados? Con la información y los datos disponibles es la cuenta que podemos hacer.

Es mucho más eco-friendly, dónde va a parar, quedarse con el titular de que los españoles hemos pasado de reciclar un 4,8% al 74,8%. Pero la realidad es tozuda. ¿Qué quiere decir que reciclamos? ¿reciclamos qué? ¿cuántos envases se pusieron en el mercado? ¿qué diferencia hay entre datos de recuperación de materiales y datos de reciclaje? Porque los datos del 13% y el 47% se refieren a materiales recuperados ¿Qué entra y qué sale de una planta de clasificación de envases? ¿Cuántos de esos materiales recuperados consiguen convertirse de nuevo en materias primas? Al menos en  flujo de residuos de envases de plástico no muchos. Sí, los resultados se pueden matizar y podemos discutir largo y tendido. Pero el caso es que las simplificaciones con los cálculos de los costes de la gestión de residuos, asumir como oficiales datos y estudios de una parte interesada y la autocomplacencia no nos están ayudando a resolver el problema: estamos agotando los recursos del planeta incluyendo el espacio para verter residuos.

¿Qué podemos hacer?

La Unión Europea nos vuelve a tirar de las orejas:

“En 2014, España solo recicló el 31% de su basura, por debajo de la media de la UE, del 44%, y acumuló en vertederos un 58% de los residuos, también inferior a la media comunitaria, del 31%”.

Afortunadamente, también nos plantea una serie de recomendaciones sobre cómo mejorar estos resultados. Llama poderosamente la atención, después de años de reuniones sobre trazabilidad de los datos de gestión de residuos, que la Unión Europea recoja la necesidad de mejorar este aspecto: datos inconsistentes, falta de transparencia, resultados que no se pueden verificar… son algunas de las perlas que dedica a nuestra forma de hacer las cosas. Por si acaso, y a mi favor, decir que es lo que llevo reivindicando hace tiempo: habrá quien acuse a los que leemos y compartimos las estadísticas de estar infoxicando, pero mientras que no exista trazabilidad y transparencia lo mínimo es cuestionar mensajes pretendidamente buenistas que ocultan una realidad menos verde de como nos la pintan.

También nos pide Europa, en el ámbito concreto de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, que consideremos los modelos de depósito, devolución y retorno: no es sólo un capricho ecologista, una cuestión de diferenciación política o la idea peregrina de cuatro radicales indocumentados. Se trata de una propuesta de la Unión Europea para que España mejore su aplicación de la jerarquía de residuos (prevención, reutilización, reciclaje), reduzca la cantidad de residuos que se recogen mezclados y que los productores asuman el coste de la gestión de los residuos que ponen en el mercado.

¿Cuál es el reto?

La Unión Europea plantea nuevos objetivos de reciclaje y depósito en vertedero:

  • Para 2030 al menos el 70% en peso de los residuos municipales deberán ser reciclados o preparados para reutilización.
  • Para envases el objetivo a 2030 es el 80%.
  • El límite de depósito en vertedero para 2030 es el 10% de los residuos.

¿Estamos preparados?

Si un buen diagnóstico de la situación actual es difícil llegar a la meta. Necesitamos saber el punto de partida para poder llegar al resultado, de lo contrario seguiremos dando palos de ciego. Podemos aplaudirnos por lo bien que lo hacemos según campañas interesadas o analizar las carencias en los datos sobre gestión de residuos.

¿Veremos sistemas de depósito, devolución y retorno en España?

Cabe aclarar que ya existen para según que residuos, luego no sería una novedad. La cuestión que parece estar en debate es si los veremos en el ámbito de los residuos de envases ligeros. En comparación con el total de los residuos municipales el problema de los envases es relativamente pequeño: suponen alrededor de un 8% del total. Pero condicionan significativamente el modelo global de recogida y gestión de residuos: el contenedor amarillo no está dando los resultados que debería, impide avanzar en la recogida separada por tipos de materiales que debería estar implantada desde 2015 y condiciona las opciones relativas al resto de residuos y la recogida separada de materia orgánica.

Un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) de envases abre la puerta a la reutilización de residuos de envases, basado en un mecanismo de logística inversa –economía circular- que no existe actualmente con el contenedor amarillo. Siempre que ese sddr se haga con envases reutilizables. Y, ¿por qué no? de vidrio (libre de plastificantes sospechosos de afectar a la calidad del producto envasado y la salud de las personas que los conumimos). Lo que está en juego en este caso no es tanto el modelo de gestión de residuos como el modelo de consumo. Por eso la oposición frontal de determinados modelos de negocio. Y los problemas con los datos sobre residuos de envases.

La marca de refrescos que en España abandera la oposición al SDDR ha pasado a apoyarlo en Escocia. Y no creo que tarde mucho, tras las recomendaciones de la Unión Europea, en liderar su implantación en España. No sólo por imagen, también "por transparencia": si el SDDR queda fuera de su control alguien contará las latas de bebidas que pone en el mercado y podrá hacer números sobre, entre otras cuestiones, el grado real de cumplimiento de sus obligaciones relativas a la puesta en el mercado de productos que con su uso se convierten en residuos.

No hay vuelta atrás: podemos cumplir el objetivo de reutilización y reciclaje para 2030 del 80% de los residuos de envases con amaños estadísticos o mejorando la recogida de residuos de envases, lo que pasa (vistas las limitaciones del contenedor amarillo) por el retorno de envases reutilizables.

Mi apuesta es que será Ecoembes quien complemente una recogida separada de materiales en el contenedor amarillo con máquinas para devolución y retorno de envases. La jugada permitiría al sector del envase de usar y tirar mantener el control de los datos y a la entidad aumentar su presupuesto anual para seguir convenciéndonos de lo bien que lo hacemos, quizá con un poco más de fundamento. Por supuesto hay muchas realidades alternativas a esta posibilidad, cuya verbalización en este espacio es condición suficiente para que no se materialice.

¿Cual crees que será el modelo de gestión de residuos de envases que veremos en los próximos años? ¿seremos capaces de poner en marcha la primera y más importante de las "3 erres"?



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

¿Qué se hace con los neumáticos fuera de uso?




Son muchísimos los vehículos que al año se dan de baja o cambian los neumáticos debido a su desgaste. Hoy día se exige un buen control del estado de los neumáticos para circular por autovías y carreteras. Que no estén desgastados, que estén bien inflados y que agarren bien para evitar deslizamientos y aquaplaning. 

Cada año más vehículos y conductores se lanzan a la carretera y es por ello, que más neumáticos fuera de uso se generan. ¿Qué se puede hacer con ellos? ¿Se reciclan o reutilizan? Los productores de neumáticos tienen la obligación de elaborar y remitir a la comunidad autónoma en la que lleven a cabo su actividad un plan empresarial de prevención de neumáticos fuera de uso (NFU) para disminuir los impactos que se le puedan provocar al medio ambiente.


Entidades como SIGNUS se encargan de la correcta gestión de los NFU, pero este es un  problema que crece cada día más. El crecimiento y la necesidad del consumo de neumáticos en nuestra sociedad provocan que se realice una masiva fabricación llegando a las 302.000 toneladas al año en España de los mismos. Esa fabricación genera un flujo constante de residuos de este material. En España el 45% de los NFU se depositan en vertederos y no se les da ningún tipo de tratamiento. El 15% se depositan después de triturarlos previamente, y el 40% no está controlado lo que se hacen con ellos. 



Esto provoca graves daños ambientales. No es que nos estemos refiriendo a que los neumáticos y el caucho del que está compuesto, sea un contaminante propiamente dicho. Sí que están fabricados para poder ser muy resistentes a las condiciones mecánicas a las que son sometidos y a las meteorológicas. Los neumáticos no son degradables en el tiempo y al tener alta capacidad de retener el calor hace que sea muy difícil su extinción en un incendio.

Analizamos las actividades que se pueden realizar en su gestión y los impactos al medioambiente:

  1. Quemar los NFU en incineradoras preparadas y legalizadas. Esto provoca emisiones de gases a la atmósfera que contienen partículas pesadas que podrían depositarse en terrenos cultivables y pasar a la cadena alimenticia. También pueden desencadenar en crisis alérgico-respiratorias.
  2. Enterrar los NFU en vertederos. El enterramiento masivo de los NFU provocan lixiviados con las lluvias y genera un peligro de contaminación de acuíferos.
  3. Almacenarlos en montañas. Los neumáticos son una fuente de proliferación de roedores, insectos y otros animales dañinos, además de la ocupación del territorio y el impacto visual.




Analizado esto, ¿Qué opciones nos quedan para su correcto tratamiento y gestión?
Debido a que en 1999, la Unión Europea adoptó la Directiva 1999/31/CE, en la que prohibía la eliminación por depósito en vertedero de los neumáticos enteros a partir de 2003 y de los neumáticos troceados a partir de 2006, surgieron maneras de poder gestionar los NFU.

  1. Volver a recauchutarlos para incorporarlos de nuevo a la circulación en las carreteras.
  2.  Su aprovechamiento o valorización energética en el que, mediante incineradoras apropiadas y control de emisiones de contaminantes (con filtros de tela y precipitadores electroestáticos), se puede generar energía.
  3. La valorización del material. Se puede reutilizar el neumático entero o bien cada uno de los materiales de los que está compuesto. El caucho se puede usar por sus excelentes propiedades de flexión, compresión y tracción. El metal suele ser de buena calidad y ofrece grandes prestaciones. La fibra tiene gran poder calorífico y buenas propiedades de aislamiento.

Gracias a esta gestión se pueden emplear los NFU para:

  • Muros de sostenimiento de tierras, muros de estabilización en pie de taludes, muros antierosión en márgenes de cauces fluviales y rellenos ligeros en terraplenes.
  • Barreras acústicas ya que el caucho absorbe muy bien el ruido.  
  • Pistas provisionales como pequeñas carreteras de incorporación a canteras o accesos forestales. 
  • Tejados hechos de neumáticos.
  • Aislamiento térmico en edificios.  
  • Para pistas deportivas y losetas en parques infantiles evitando hacerse daño.  
  • Campos de hierba artificial.  
  • Recubrimiento de alcornoques en parques.
  • Carreteras construidas de neumáticos. Se les llaman carreteras verdes.
Tejados de neumáticos

Estas y muchas más son las técnicas que se emplean hoy día para poder reincorporar y reciclar los NFU ya que su fabricación cada vez es mayor y sus residuos se van acumulando. Con estas opciones de gestión ayudaremos al cuidado del medioambiente





Puedes leer y comentar el artículo completo en: Aspectos Del Medioambiente.

En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

Una de las claves para encarar adecuadamente los retos ambientales es contar con diagnósticos que reflejen la magnitud de los problemas a los que hacemos frente. En el caso de los residuos las estadísticas de gestión no se corresponden con los mensajes publicitarios. Si acercamos la lupa a los datos resulta que la realidad se aleja de los objetivos europeos de reciclaje. Y no es que en Asturias se estén haciendo las cosas peor que en otros sitios, es que cuenta con información que permite aproximar una respuesta a la pregunta ¿cuántos residuos de envases se están reciclando en Asturias?

El debate sobre posibles alternativas a la gestión de residuos en el Principado de Asturias deja sobre la mesa el discutido Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias (PERPA), en el que encontramos un diagnóstico de la situación con datos del año 2014 sobre los flujos de residuos en la región (y los datos, tablas y gráficos que ilustran este artículo).

flujos de residuos en Asturias

En el diagrama general sobre los flujos de residuos encontramos que 64.600 toneladas de residuos proceden de lo que se nombra como “recogida separada”. La clasificación de esta partida da lugar a 54.493 toneladas de materiales recuperados. El resto (más o menos), 10.106 toneladas son rechazos que acaban en vertedero. Si hacemos las cuentas sobre estos datos obtenemos que se estaría recuperando algo más del 84% de los residuos depositados en el contenedor amarillo. Para tener el valor de reciclaje nos faltaría concretar la cantidad de residuos recuperados que efectivamente pasan a ser materias primas y son efectivamente reciclados.

Esa recogida separada puede dividirse, con los datos del PERPA, en tres partidas: papel y cartón, vidrio y, –con una cantidad de 9.984 toneladas-, envases ligeros. Si nos centramos en estos envases ligeros la recuperación de materiales en la clasificación baja del 84% al 65,7%, que no está mal, pero se aleja de las estadísticas más complacientes.

Gráfica con los datos del resultado de clasificación de residuos de envases en Asturias

Por otro lado, conviene recordar que estos datos de clasificación de los residuos procedentes del contenedor amarillo se refieren a materiales. Los sistemas de clasificación no preguntan al flujo de residuos si es un envase ligero acogido a punto verde. Es decir, entre los metales férricos puedo tener metales y plásticos procedentes de cualquier otro tipo de residuos, del mismo modo que en el rechazo que irá a vertedero pueden ir envases que no se han reconocido como material reciclable durante el proceso.

La recogida separada, con sus 64.600 toneladas es un flujo pequeño comparado con las 378.646 toneladas que supone la denominada fracción resto, que en Asturias incluye:

  • Residuos urbanos mezclados, que no son objeto de ninguna recogida separada, y que pueden tener origen doméstico o comercial
  • Residuos que, aún siendo susceptibles de recogida separada, se gestionan mezclados por diversos motivos, tales como la eficiencia de las propias recogidas separadas, que en ocasiones no justifican la cobertura de la totalidad de los territorios; o la falta de una adecuada colaboración ciudadana en algunos casos, cuando no se separan correctamente los residuos aún disponiendo de los servicios correspondientes; entre otros.
  • También se considera los rechazos de los procesos de clasificación y tratamiento de los materiales recogidos separadamente, normalmente debidos a la presencia de impropios por una deficiente separación en origen.

Los estudios de caracterización de este flujo de residuos muestran que en Asturias, en las 378.646 toneladas de la fracción resto encontramos las siguientes partidas:

  • Materia orgánica: 159.031 toneladas.
  • Papel cartón: 55.661 toneladas.
  • Vidrio: 19.311 toneladas.
  • Envases ligeros: 41.651 toneladas.
  • Otros: 102.992 toneladas.

Según el propio Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias “todos los residuos urbanos mezclados de Asturias se eliminan de forma controlada en el vertedero central de residuos no peligrosos”. Es decir, se envían a vertedero 41.651 toneladas de envases ligeros procedentes de la recogida de la fracción resto. ¿Las sumamos a las de la recogida selectiva?

Si queremos saber qué cantidad de residuos de envases se reciclan en Asturias deberíamos conocer cuántos envases se pusieron en el mercado. A falta de este dato vamos a hacer una aproximación, asumiendo que todos los envases se convierten en residuos y que son recogidos, bien en el contenedor amarillo bien de alguna otra forma. Igualmente necesitaríamos saber cuántos envases recuperados pasan a ser efectivamente reciclados, asumiremos que todo el material obtenido de las plantas de clasificación pasa a ser materia prima. Así pues, vamos a la pregunta ¿Cuántos envases se reciclan en Asturias?

 

envases recogida separada + envases ligeros fracción resto = envases recogidos

9.984 toneladas + 41.651 toneladas = 51.635 toneladas

 

(envases recuperados / envases recogidos) x 100 = % reciclaje

(6.560 toneladas / 51.635 toneladas) x 100 = 12,7%

 

Así pues, según los datos del Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias, de la cantidad total de envases ligeros recogidos en el Principado de Asturias sólo el 12,7% se está reciclando actualmente. Quizá no sea un dato extrapolable al conjunto nacional, dadas las peculiaridades del territorio, pero el resultado asturiano queda muy lejos del objetivo europeo y de las cifras facilitadas por Ecoembes en sus estudios e informes.

 

Eso es Asturias ¿qué pasa en otras partes?

 

Pues es difícil de saber, pero la falta de coherencia entre los datos de gestión y el mensaje publicitario del sistema integrado de gestión de envases ligeros no es una cuestión aislada. No hay mucha información al respecto, pero otros territorios que están revisando sus modelos de gestión de residuos encuentran resultados parecidos.

Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana ecoembes reconoce actualmente la puesta en el mercado de unos 4’5 millones de envases diarios. Más del doble de los 2 millones que reflejaron en el estudio de costes del SDDR en este territorio. Por cierto, este nuevo cambio en el diagnóstico tampoco parece motivo para retirar el estudio, ni para modificar sus conclusiones o documentar un control de los cambios que van introduciendo en el mismo desde su publicación inicial.

En ciudades como Barcelona se habla de estafa y falsedad de datos en la gestión de residuos, lo que, da idea de que algo huele mal en la gestión de residuos. A la lista reciente de contratos sospechosos podríamos sumar Ponferrada, pero no serían los únicos casos en los que parece que el interés no es dar el mejor destino posible a las botellas de plástico y las latas de bebidas.

El caso es que con datos de recuperación de envases ligeros inferiores al 20% resulta poco creíble que la participación en el modelo actual de reciclaje esté compensando las emisiones de los tubos de escape: ni siquiera es capaz de asumir el impacto de los propios envases, que, al menos en Asturias, acaban mayoritariamente ocupando un precioso paisaje con vertederos en los que se sepultan las opciones de valorización de esos envases y aumentan la necesidad de nuevos espacios donde eliminar residuos que no son reciclables.

 

Y ¿tiene solución?

 

La cuestión es que en 2014 sólo el 44% de los residuos municipales en la UE se reciclaban o se utilizaban para obtener compost. En nuestro país la materia orgánica se sigue recogiendo, mayoritariamente, en un contenedor que llamamos “de restos” en el que se mezcla con otras muchas cosas. En el caso de Asturias con el 80% de los residuos de envases ligeros que se recogen.

Quizá sería más sensato dedicar el contenedor gris a la materia orgánica, un concepto sencillo y fácil de entender por cualquier persona, y buscar una alternativa al contenedor amarillo.

¿Qué hacemos con los envases ligeros? Dos líneas de trabajo:

  • Desincentivar los envases de usar y tirar: fomentando el consumo de agua de grifo pare evitar botellas de plástico, estableciendo cupos de venta de productos a granel en grandes superficies, favoreciendo al pequeño comercio de proximidad, incentivando el uso de envases retornables, haciendo que los envases de usar y tirar internalicen en forma de coste su impacto ambiental…
  • Incentivando la participación en la recogida selectiva: incorporando los principios europeos de recogida separada por tipos de materiales –más fáciles de entender para el público general que conceptos abstractos como el de “envase ligero”-, con sistemas de depósito, devolución y retorno –que devuelven al consumidor responsable parte del precio que paga por el envase si los devuelve para su correcta gestión-, mejorando las estadísticas y trazabilidad sobre los datos de gestión de residuos, aumentando el control sobre las contratas que gestionan los residuos desde la recogida hasta el reciclaje final, revisando periódicamente los datos municipales –tanto los indicadores de los convenidos como las facturaciones relativas a la participación en sistemas de responsabilidad ampliada del productor de residuos-…

Y, por supuesto, no podemos olvidar que, sea cual sea el modelo que se pone a nuestra disposición para gestionar los residuos… hay que reciclar, machotes.



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¿Cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016?

Extinción de incendio en planta de envases recuperados para reciclar

2016 ha sido un año muy negro para la gestión de residuos en España. Las alarmas saltaron con el incendio de Seseña, poniendo de manifiesto –una vez más- que la complacencia del sector no se corresponde con la realidad. Sin contar la acumulación ilegal de neumáticos, más de veinte instalaciones de gestión de residuos fueron pasto de las llamas en 2016.

Un drama económico, social y ambiental que debería hacernos reflexionar sobre muchas cuestiones. En esta ocasión me voy a centrar en la trazabilidad de la información y los datos sobre reciclaje. Y mi duda es ¿cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016?

¿Por qué me planteo esta pregunta? Mira la foto que ilustra la entrada. ¿Qué ves? Toneladas de materiales prensados calcinados. Una gran cantidad de residuos de envases que podrían haberse reciclado pero se encontraron con las llamas. El resultado de todo el esfuerzo de separación, recogida selectiva, clasificación de residuos, prensado y transporte convertido en humo y cenizas. Las opciones de valorizar todos esos materiales volatilizadas justo cuando estaban a punto de dejar de ser residuos para convertirse en materias primas.

Porque el reciclaje no ocurre en el contenedor amarillo. En el momento en que depositamos nuestros residuos en los contenedores empieza un complejo proceso. Tras la recogida los residuos se transportan a una planta de clasificación. Allí, básicamente se separan por tipos de materiales en grandes fardos, balas prensadas… como los de la foto siguiente.

Y esto tampoco es reciclaje: es la recuperación de materiales. A partir de estas plantas de clasificación estos grandes paquetes son transportados a otros centros de gestión donde se vuelven a procesar con el objetivo de mejorar la calidad final del material. De la planta de clasificación salen con un porcentaje importante de impropios, por lo que suelen ir a instalaciones especializadas en el tipo de material mayoritario, de forma que se consiguen calidades atractivas para otras industrias donde sí se utilizarán los residuos como materias primas.

Esas instalaciones especializadas que reciben papel y cartón, latas, bricks, envases de plástico… -tanto de plantas de clasificación de residuos de envases como de otros orígenes- y los procesan para convertir ese material recuperado en una materia prima que cierre el ciclo del reciclaje. El drama es que muchas de las plantas de residuos que han ardido de este verano son de este tipo de instalaciones.

¿Cómo vamos a contabilizar las pérdidas? El material salió como recuperado de las instalaciones de clasificación de residuos -y así constará en las estadísticas de reciclajepero que nunca llegó a cerrar el ciclo: humo, cenizas, lixiviados, escorias a vertedero. Toneladas de plástico, latas, botellas, bricks, cartones… que eran materiales recuperados pasaron a ser impactos ambientales, sociales y económicos. El sueño de la economía circular convertido en su peor pesadilla: la cadena rota por el eslabón más débil.

Y no hay forma de compensarlo. Sí, optimizando la recogida para una mejor gestión de residuos podemos prevenir daños futuros, pero la contaminación causada ya no se puede evitar: paliaremos sus efectos o repararemos los daños… pero el valor contenido en los materiales, el esfuerzo y el talento puestos en su recuperación, esos no volverán. El poder de la colaboración no es sólo hacer campañas publicitarias distrayendo la atención sobre las deficiencias del reciclaje, también toca asumir responsabilidades.

¿Conoceremos algún día cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016 sin llegar a reciclarse? Quizá no son un porcentaje significativo del total de los residuos gestionados, pero sería bueno que en futuras estadísticas o informes anuales sobre reciclaje se informase al respecto. Sería una interesante contribución de los agentes de la cadena de valor de los residuos de envases para facilitar el estudio del problema de los incendios en las plantas de gestión y nos ayudaría comprender mejor el problema. Entre otras cosas, porque es la única manera de dimensionarlo y proponer soluciones adecuadas.



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