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Ecoembes es una empresa privada

Has visto su logotipo en los contenedores amarillos de recogida selectiva de envases, pero no es una contrata municipal de recogida de basuras ni una unidad de la administración ambiental. Has visto su marca en campañas que hablan de compensar la contaminación y proteger el medio ambiente, pero no es una ONG naturalista ni una asociación ecologista. También has visto su marca en estudios sobre reciclaje de residuos pero no es una institución científica. Entonces… ¿Qué es Ecoembes?

Ecoembes, Ecoembalajes España S.A., es una empresa privada con forma de sociedad anónima creada por corporaciones, grupos y asociaciones de empresas relacionadas con los envases de usar y tirar (tales como fabricantes de envases, envasadores, distribuidores de productos envasados y comercios) para gestionar el dinero que obligatoriamente deben destinar a la gestión de los residuos de los envases que ponen en circulación.

Si te animas a leer un poco, a lo largo de esta entrada te cuento un poco más sobre el origen de esta empresa y su modelo de negocio.

¿Por qué crean una sociedad como Ecoembes las empresas del envase de usar y tirar?

Es una de las dos opciones que les deja la legislación ambiental para cumplir con una de las obligaciones más importantes para la prevención de residuos de envases. La Unión Europea ha establecido el llamado principio de responsabilidad ampliada del productor, que supone la obligación a los fabricantes de aceptar y eliminar los productos devueltos tras haber sido utilizados. Esto implica que cuando alguien pone en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos debe cubrir los costes de la gestión de esos residuos.

El objetivo de este principio de la normativa europea sobre gestión de residuos es conseguir que los propios fabricantes, y toda la cadena de distribución de productos, se impliquen para reducir la generación y, sobre todo, prevenir el abandono de residuos: si a los fabricantes de envases les exigimos que se hagan cargo de la gestión de los residuos de envases podemos conseguir que se impliquen en estrategias que reduzcan el impacto ambiental: ecodiseño, economía circular, concienciación, prevención, recogida selectiva…

La legislación propone cobrar una cantidad en la venta de productos envasados que puede ser recuperada por quienes entreguen de vuelta los envases que dejan de cumplir su función y se convierten en residuos. Para los responsables de envases que no quieran acogerse a este mecanismo existe la opción del sistema integrado de gestión.

Y Ecoembes es el único sistema integrado de gestión de residuos de envases domésticos que funciona actualmente en España. Se complementa con Ecovidrio, que se encarga de envases de vidrio, así como con Sigre, creado por el sector farmacéutico, o Sigfito, que se dedica a los envases agrarios.

Muy básicamente, es un sistema financiero en el que las distintas empresas adheridas al sistema integrado de gestión de residuos de envases Ecoembes delegan una cantidad de dinero que, a lo largo del año, la empresa Ecoembalajes España, S.A. utiliza para gestionar el sistema de recogida selectiva de envases domésticos de plástico y papel o cartón a través del contenedor amarillo y el contenedor azul.

Ese dinero se reparte en varias partidas que van desde pagar los contenedores de recogida selectiva o comprar los materiales que recuperan los ayuntamientos a través de estos contenedores, a realizar todo tipo de campañas de imagen corporativa, o estudios en los que se valore positivamente el modelo de gestión de residuos de envases de Ecoembes.

Todo estaría bien si los residuos de envases se recogiesen y se reciclasen, pero apenas somos capaces de reciclar un 2% de los envases de plástico en nuevos envases de plástico. La solución pasa por dejar de comprar agua embotellada y beber agua del grifo. Ese mensaje no es el que transmite Ecoembes.

economía circular de los envases de plástico

¿Cuál es el modelo de negocio de la empresa Ecoembes?

A pesar del nombre, el negocio de Ecoembes no es muy ecológico. Su principal fuente de ingresos es la cuota que pagan los envasadores por los productos envasados que ponen en el mercado. Así, cuantos más envases de usar y tirar se pongan en circulación, más ingresos tiene Ecoembes. Es decir, cuantos más envases de usar y tirar compremos más dinero tiene a su disposición Ecoembalajes España, S.A.

Y toda su estrategia se basa en este modelo de negocio. Tanto es así que Ecoembes admite entre las empresas adheridas a su sistema las que ponen en el mercado envases que no pueden recuperarse ni reciclarse en el modelo de gestión del contenedor amarillo. Pensemos en sobres individuales de salsas ¿se reciclan porque se vendan con el sello que muestra la adhesión al sistema integrado de gestión de envases de Ecoembes? No, pero esto permite que la empresa que los pone en el mercado justifique el cumplimiento de la responsabilidad ampliada del productor. Y eso a pesar de que la tasa de recuperación y reciclaje de ese tipo de envase es muy baja.

Si el sistema integrado de gestión no los admitiese, los responsables de estos envases deberían establecer un mecanismo para aceptar de vuelta los residuos generados por los mismos. Esta segunda opción sería inviable en muchos casos, lo que desplazaría esos envases insostenibles por otros más sostenibles o quizá forzaría la venta a granel de determinados productos.

No es solo medio ambiente, también es economía y salud: cuando el distribuidor decide sobre el tamaño de la ración individual de su producto también decide sobre nuestro modelo de consumo. Que incurra en sobreembalajes para agrupar esas unidades de producto cada vez más pequeñas que tienen que ser agrupadas en lotes de venta es sólo un mal menor para tu cuerpo y tu bolsillo.

Para mantener su modelo de negocio Ecoembes utiliza su auto asignado “eco” en campañas publicitarias y mensajes que apelan al medio ambiente para fomentar el consumo de envases de usar y tirar tranquilizando la conciencia ambiental del consumidor.

En definitiva, Ecoembes es una empresa privada que está hipotecando el modelo de gestión de residuos en España. Pero, gracias a sus potentes campañas de comunicación para despistar la atención sobre los datos reales y las estadísticas oficiales de gestión de residuos, todavía hay gente, incluso en el sector de la gestión de residuos, que cree que Ecoembes es una especie de ONG que se dedica al cuidado del medio ambiente.

¿Qué pasa con el ánimo de lucro?

Efectivamente, Ecoembes es una entidad sin ánimo de lucro. Quizá la única sociedad anónima sin ánimo de lucro en España. Pero que la organización no tenga ánimo de lucro no es incompatible con un modelo de negocio, tal y como acabamos de ver.

La propia legislación que regula la creación de sistemas de responsabilidad ampliada del productor, tales como el sistema integrado de gestión Ecoembes, establece que las entidades que los gestionan no pueden tener ánimo de lucro. Es un mandato legal muy interesante para evitar intereses perversos y fomentar que todos los recursos se destinen a la gestión del resido.

Como podemos comprobar en su contabilidad anual auditada Ecoembes no da beneficios. Conforme al mandato legal, gasta todo lo que ingresa. El problema es que una parte importante, pero indeterminada, se dedica a perpetuar el insostenible modelo de consumo basado en envases de usar y tirar. Es su razón de ser.

Y no es transparente: no sabemos cuantos envases se ponen en el mercado, por lo que no podemos saber cuantos de estos se recogen y, a su vez, qué porcentaje del total es efectivamente reciclado. Por eso la oposición de Ecoembes a la incorporación de modelos alternativos o complementarios de gestión de residuos. En el contenedor amarillo todo se mezcla, pero si los envases se recogiesen uno a uno (por ejemplo en un sistema de depósito, devolución y retorno) se contarían, lo que permitiría a otras entidades (distintas de la empresa creada por los envasadores) tuviesen acceso a los datos sobre envases gestionados.

¿Ecoembalajes?

Después de 20 años de funcionamiento y a pesar de que cuenta con interesantes líneas de actividad y trabajo con los fabricantes en relación al diseño de envases, seguimos sin tener criterios ecológicos para los envases. Estaría bien que a estas alturas se hubiese aprobado un consenso sobre qué y cómo es un envase ecológico.

¿Cambiarían las cosas si Ecoembes no fuese una empresa?

Realmente poco. Actualmente existen otros sistemas de responsabilidad ampliada del productor en los que, con independencia de la forma jurídica, se reproducen varios de los problemas que presenta el modelo de Ecoembes.

Si fuese una asociación sería una asociación de empresas interesadas en los envases de usar y tirar, por lo que seguiría sin defender valores ecológicos o de protección del bien común. Podría ser una fundación pero ocurriría lo mismo: su propósito seguiría siendo que las empresas adheridas pagasen lo mínimo posible para justificar que cumplen con la responsabilidad ampliada del productor.

El problema seguiría estando en los resultados de recogida y gestión de los envases de usar y tirar.

Imagen de un camión descargando residuos en vertedero

¿Hay soluciones?

Sí, afortunadamente hay soluciones. En primer lugar tomar conciencia de la problemática y reducir al máximo el consumo de envases de usar y tirar. Cada vez más personas se proponen vivir sin plástico. Es la mejor idea.

Pero el cambio no depende sólo de las opciones individuales de consumo. La industria tiene la responsabilidad de elegir modelos sostenibles de poner en el mercado sus productos y servicios. Ecoembes es una opción para los envases, pero cada envasador puede decidir buscar alternativas más respetuosas con el medio ambiente ¿Por qué no optar por envases reutilizables cuando supongan una menor huella ecológica que los de usar y tirar? ¿Por qué no buscar alternativas a mezclar sus envases con otros en un contenedor amarillo del que quizá no se puedan recuperar para el reciclaje?

La vía institucional también está abierta. Varias comunidades autónomas han estudiado la viabilidad de los sistemas de depósito, devolución y retorno de envases en sus territorios. La que más está sonando es la valenciana, pero Cataluña también ha comprobado que sería posible y sostenible implantar un mecanismo que incentivase a los consumidores a devolver los residuos de envases para mejorar los resultados del reciclaje. Ahora se estudia en el Congreso de los Diputados.

La más probable es que, ante el avance de la incipiente competencia, la propia empresa Ecoembes evolucione y diversifique la forma de recoger residuos de envases, aplicando esquemas mixtos de devolución y retorno complementando a un contenedor amarillo dedicado a materiales plásticos y metálicos, con independencia de que sean envases o no.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad

¿Dónde tiro un termómetro de mercurio?

Reconócelo, a pesar de que hace años que la Unión Europea prohibió la utilización de mercurio en termómetros para medir la fiebre y otros instrumentos de uso doméstico, todavía guardas en el cajón de las medicinas un práctico y fiable termómetro de mercurio. Y haces bien, si funciona no es un residuo. Y mientras sigas utilizándolo evitas la necesidad de fabricar y comprar uno nuevo.

Afortunadamente, mientras que esté en manos de alguien conocedor de los secretos de uso y lectura, el termómetro de mercurio no se va a ver afectado por la obsolescencia programada, con lo que puede seguir indefinidamente en el cajón, sin necesidad de preocuparnos por él.

Pero quizá algún día ocurra el drama y tengamos que deshacernos del termómetro. En el peor de los casos porque se nos ha roto y queremos dar la mejor gestión posible a las bolitas de metal líquido. Lo primero es recogerlo con cuidado y evitando tocarlo con las manos: podemos utilizar papel o cinta adhesiva. Metemos el mercurio, los restos del termómetro y lo que utilizásemos para recogerlo en un recipiente cerrado que no sea metálico –preferiblemente de plástico o vidrio – y lo dejamos lejos del alcance de los niños y las mascotas.

Y ahora sí, viene la pregunta clave ¿dónde llevo el termómetro?

Quizá el primer impulso es llevarlo a una farmacia, donde recogen los medicamentos. Pero el punto SIGRE está destinado a medicamentos, por lo que no aceptará nuestro termómetro. Y mucho menos si está roto.

Entonces ¿quién recoge el mercurio del termómetro? Tu ayuntamiento. Según la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados la recogida, el transporte y el tratamiento de los residuos domésticos generados en los hogares es un servicio obligatorio que corresponde a las Entidades Locales.

Como el mercurio es un material peligroso no podemos depositarlo en los contenedores de recogida convencional: si lo juntamos con la materia orgánica la contaminaríamos y, en caso de que se compostase y utilizase como abono, el mercurio pasaría a los alimentos o a los ecosistemas, pudiendo entrar en nuestra cadena alimentaria en forma de tomate.

En los otros contenedores el riesgo es que los operarios de gestión de residuos (en cualquiera de las fase de recogida, clasificación, tratamiento…) entren en contacto directo con ese mercurio, que se disgrega y evapora con relativa facilidad, por lo que puede acabar inhalado.

La ley de residuos también establece que las Entidades Locales habilitarán espacios, establecerán instrumentos o medidas para la recogida separada de residuos domésticos a los que es preciso dar una gestión diferenciada bien por su peligrosidad, para facilitar su reciclado o para preparar los residuos para su reutilización.

Es decir, si en mi hogar se genera un residuo doméstico peligroso que no puedo depositar en los contenedores normales de basuras, el ayuntamiento tiene que poner a mi disposición alguna forma de recogida de ese residuo para evitar que cause daños al medio ambiente y la salud de las personas. Esa instalación suele ser un punto limpio, fijo o móvil, donde se me permite llevar este tipo de residuos.

Es más, si vamos –por ejemplo- a la lista de puntos limpios de la Comunidad de Madrid, veremos que muchos de ellos recogen termómetros. Pero la experiencia de usuario dice que el operario de la puerta no suele admitir el termómetro roto. En principio, el recipiente que recoge los termómetros enteros -¿quién querría llevar a un punto limpio un termómetro entero que funciona correctamente?- debería estar preparado para contener el mercurio de una hipotética rotura. Y si el tratamiento es la recuperación del mercurio, en algún momento se tendrán que romper los termómetros ¿tiene sentido que no recojan el mercurio de tu termómetro roto en el punto limpio?

El caso es que estamos de vuelta en casa con nuestro mercurio ¿Qué hacemos ahora?

Reclamar por escrito al ayuntamiento para que tenga constancia del problema y tome las medidas pertinentes. Mientras dejemos el incidente en una discusión con el operario del punto limpio o una queja al servicio de atención telefónica, nadie va a tomar medidas para solucionarlo. Si quieres dejar de recibir largas y ver cómo se tiran la pelota de un lado a otro, lo mejor es pasar a la acción: acudir al procedimiento administrativo.

Si inicias una petición en el registro de tu ayuntamiento como mínimo te tienen que dar una respuesta por escrito. Y su obligación legal es recoger los residuos domésticos generados en los hogares ¿no es el caso de tu termómetro roto? No van a ir a tu casa a por el mercurio, pero quizá aclaren al operario del punto limpio cómo tiene que recoger los termómetros rotos.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad

¿Dónde tiro un termómetro de mercurio?

Reconócelo, a pesar de que hace años que la Unión Europea prohibió la utilización de mercurio en termómetros para medir la fiebre y otros instrumentos de uso doméstico, todavía guardas en el cajón de las medicinas un práctico y fiable termómetro de mercurio. Y haces bien, si funciona no es un residuo. Y mientras sigas utilizándolo evitas la necesidad de fabricar y comprar uno nuevo.

Afortunadamente, mientras que esté en manos de alguien conocedor de los secretos de uso y lectura, el termómetro de mercurio no se va a ver afectado por la obsolescencia programada, con lo que puede seguir indefinidamente en el cajón, sin necesidad de preocuparnos por él.

Pero quizá algún día ocurra el drama y tengamos que deshacernos del termómetro. En el peor de los casos porque se nos ha roto y queremos dar la mejor gestión posible a las bolitas de metal líquido. Lo primero es recogerlo con cuidado y evitando tocarlo con las manos: podemos utilizar papel o cinta adhesiva. Metemos el mercurio, los restos del termómetro y lo que utilizásemos para recogerlo en un recipiente cerrado que no sea metálico –preferiblemente de plástico o vidrio – y lo dejamos lejos del alcance de los niños y las mascotas.

Y ahora sí, viene la pregunta clave ¿dónde llevo el termómetro?

Quizá el primer impulso es llevarlo a una farmacia, donde recogen los medicamentos. Pero el punto SIGRE está destinado a medicamentos, por lo que no aceptará nuestro termómetro. Y mucho menos si está roto.

Entonces ¿quién recoge el mercurio del termómetro? Tu ayuntamiento. Según la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados la recogida, el transporte y el tratamiento de los residuos domésticos generados en los hogares es un servicio obligatorio que corresponde a las Entidades Locales.

Como el mercurio es un material peligroso no podemos depositarlo en los contenedores de recogida convencional: si lo juntamos con la materia orgánica la contaminaríamos y, en caso de que se compostase y utilizase como abono, el mercurio pasaría a los alimentos o a los ecosistemas, pudiendo entrar en nuestra cadena alimentaria en forma de tomate.

En los otros contenedores el riesgo es que los operarios de gestión de residuos (en cualquiera de las fase de recogida, clasificación, tratamiento…) entren en contacto directo con ese mercurio, que se disgrega y evapora con relativa facilidad, por lo que puede acabar inhalado.

La ley de residuos también establece que las Entidades Locales habilitarán espacios, establecerán instrumentos o medidas para la recogida separada de residuos domésticos a los que es preciso dar una gestión diferenciada bien por su peligrosidad, para facilitar su reciclado o para preparar los residuos para su reutilización.

Es decir, si en mi hogar se genera un residuo doméstico peligroso que no puedo depositar en los contenedores normales de basuras, el ayuntamiento tiene que poner a mi disposición alguna forma de recogida de ese residuo para evitar que cause daños al medio ambiente y la salud de las personas. Esa instalación suele ser un punto limpio, fijo o móvil, donde se me permite llevar este tipo de residuos.

Es más, si vamos –por ejemplo- a la lista de puntos limpios de la Comunidad de Madrid, veremos que muchos de ellos recogen termómetros. Pero la experiencia de usuario dice que el operario de la puerta no suele admitir el termómetro roto. En principio, el recipiente que recoge los termómetros enteros -¿quién querría llevar a un punto limpio un termómetro entero que funciona correctamente?- debería estar preparado para contener el mercurio de una hipotética rotura. Y si el tratamiento es la recuperación del mercurio, en algún momento se tendrán que romper los termómetros ¿tiene sentido que no recojan el mercurio de tu termómetro roto en el punto limpio?

El caso es que estamos de vuelta en casa con nuestro mercurio ¿Qué hacemos ahora?

Reclamar por escrito al ayuntamiento para que tenga constancia del problema y tome las medidas pertinentes. Mientras dejemos el incidente en una discusión con el operario del punto limpio o una queja al servicio de atención telefónica, nadie va a tomar medidas para solucionarlo. Si quieres dejar de recibir largas y ver cómo se tiran la pelota de un lado a otro, lo mejor es pasar a la acción: acudir al procedimiento administrativo.

Si inicias una petición en el registro de tu ayuntamiento como mínimo te tienen que dar una respuesta por escrito. Y su obligación legal es recoger los residuos domésticos generados en los hogares ¿no es el caso de tu termómetro roto? No van a ir a tu casa a por el mercurio, pero quizá aclaren al operario del punto limpio cómo tiene que recoger los termómetros rotos.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad

Datos de reciclaje en tiempos de posverdad

Datos de reciclaje en tiempos de posverdad

Me vais a perdonar una entrada corta para llamar la atención sobre los datos de reciclaje en España que ayer presentó Ecoembes. Seguramente nos dejarán una buena colección de titulares los próximos días. El dato, que España recicla el 76% de los residuos de envases es, otra de las mentiras emotivas del reciclaje. No lo digo yo:

A pesar de ello la prensa reproducirá el mensaje del anunciante, la industria del envase de usar y tirar, sin cuestionar por qué esos datos no coinciden con los oficiales. Y para muchos será verdad que los españoles reciclamos el 76%, por lo que no les pesará en la conciencia seguir consumiendo envases de usar y tirar.

Pues sepan que sólo el 2% de las botellas de plástico vuelven a ser botellas de plástico. El resto quedan en vertederos, se queman en alguna de las instalaciones que figuran entre los recuperadores y recicladores homologados por Ecoembes (operando sin licencia de gestión), o, cada vez más, acaban en forma de pescado encima de nuestra mesa.

Por cierto, en el momento de escribir esto el informe anual 2016 no está enlazado en la web de Ecoembes, siendo la información disponible una nota de prensa y una presentación en la que aparece otra evidencia de la “post verdad”, pero ya la comentaremos con más calma cuando publiquen y tenga tiempo de leer el informe anual, quizá a finales de mayo.

Nos leemos.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad

¿Cuántos residuos de envases se reciclan en Madrid?

Imagen de contendor con la pregunta cuantos residuos de envases se reciclan en Madrid

Siguiendo con el repaso a las estadísticas oficiales sobre tasas de reciclaje de residuos de envases en España -que iniciamos con los datos de Asturias-, toca responder a la pregunta ¿cuántos residuos de envases se reciclan en la Comunidad de Madrid? La información para resolver esta cuestión la encontramos en el Diagnóstico Ambiental 2016 de la Comunidad de Madrid.

Como en anteriores ediciones, la publicación recoge información oficial sobre el estado y evolución del medio ambiente en este territorio. En el capítulo de residuos, la actualización de 2016 incluye muchos datos interesantes sobre los resultados de distintos sistemas de responsabilidad ampliada del productor, que nos permiten analizar el desempeño de estas organizaciones en el cometido de recuperar aquellas cosas de las que los madrileños nos desprendemos.

Para el caso de los residuos de envases los datos tienen como año de referencia 2014, fecha en la que:

  • Se generaron 124.068 toneladas de envases.
  • 122.719 toneladas llegaron a las distintas plantas de clasificación.
  • Allí se consiguieron recuperar 58.328 toneladas de distintos materiales, tal y como se puede apreciar en la tabla extraída de la publicación enlazada más arriba.

Tabla con los datos sobre materiales recuperados en las plantas de clasificación de residuos de envases de la Comunidad de Madrid, extraída del Diagnóstico Ambiental 2016 enlazado más arriba en formato pdf, donde la tabla aparece en formato texto

¿Hacemos cuentas? 58.328 toneladas de material recuperado entre 124.068 toneladas de envases generadas… multiplicamos por 100… y tenemos el resultado: ¿Cuántos residuos de envases se reciclan en la Comunidad de Madrid? El 47% de los generados.

Un poco lejos de aquel titular que afirmaba que en España estamos reciclando el 74,8% de los envases domésticos. Con los datos oficiales no sale: Asturias un 13%, Madrid un 47%… quizá alguna otra comunidad autónoma lo esté haciendo francamente bien y consiga elevar la media, pero… ¿Cómo llegaríamos hasta el 74,8%? Quizá tomando como fuente de datos a una parte interesada. Y a estas alturas ya sabemos que las estadísticas oficiales sobre residuos no coinciden con las de la industria del envase de usar y tirar.

Otro dato para pensar: se generaron 2.658.055 toneladas de residuos urbanos y 1.967.860 toneladas fueron a parar a vertederos controlados. ¿El 74% de los residuos urbanos generados en la Comunidad de Madrid acabaron en un vertedero en 2014? No, por supuesto que no…  ¿qué quiere decir residuos tratados en vertederos controlados? Con la información y los datos disponibles es la cuenta que podemos hacer.

Es mucho más eco-friendly, dónde va a parar, quedarse con el titular de que los españoles hemos pasado de reciclar un 4,8% al 74,8%. Pero la realidad es tozuda. ¿Qué quiere decir que reciclamos? ¿reciclamos qué? ¿cuántos envases se pusieron en el mercado? ¿qué diferencia hay entre datos de recuperación de materiales y datos de reciclaje? Porque los datos del 13% y el 47% se refieren a materiales recuperados ¿Qué entra y qué sale de una planta de clasificación de envases? ¿Cuántos de esos materiales recuperados consiguen convertirse de nuevo en materias primas? Al menos en  flujo de residuos de envases de plástico no muchos. Sí, los resultados se pueden matizar y podemos discutir largo y tendido. Pero el caso es que las simplificaciones con los cálculos de los costes de la gestión de residuos, asumir como oficiales datos y estudios de una parte interesada y la autocomplacencia no nos están ayudando a resolver el problema: estamos agotando los recursos del planeta incluyendo el espacio para verter residuos.

¿Qué podemos hacer?

La Unión Europea nos vuelve a tirar de las orejas:

“En 2014, España solo recicló el 31% de su basura, por debajo de la media de la UE, del 44%, y acumuló en vertederos un 58% de los residuos, también inferior a la media comunitaria, del 31%”.

Afortunadamente, también nos plantea una serie de recomendaciones sobre cómo mejorar estos resultados. Llama poderosamente la atención, después de años de reuniones sobre trazabilidad de los datos de gestión de residuos, que la Unión Europea recoja la necesidad de mejorar este aspecto: datos inconsistentes, falta de transparencia, resultados que no se pueden verificar… son algunas de las perlas que dedica a nuestra forma de hacer las cosas. Por si acaso, y a mi favor, decir que es lo que llevo reivindicando hace tiempo: habrá quien acuse a los que leemos y compartimos las estadísticas de estar infoxicando, pero mientras que no exista trazabilidad y transparencia lo mínimo es cuestionar mensajes pretendidamente buenistas que ocultan una realidad menos verde de como nos la pintan.

También nos pide Europa, en el ámbito concreto de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, que consideremos los modelos de depósito, devolución y retorno: no es sólo un capricho ecologista, una cuestión de diferenciación política o la idea peregrina de cuatro radicales indocumentados. Se trata de una propuesta de la Unión Europea para que España mejore su aplicación de la jerarquía de residuos (prevención, reutilización, reciclaje), reduzca la cantidad de residuos que se recogen mezclados y que los productores asuman el coste de la gestión de los residuos que ponen en el mercado.

¿Cuál es el reto?

La Unión Europea plantea nuevos objetivos de reciclaje y depósito en vertedero:

  • Para 2030 al menos el 70% en peso de los residuos municipales deberán ser reciclados o preparados para reutilización.
  • Para envases el objetivo a 2030 es el 80%.
  • El límite de depósito en vertedero para 2030 es el 10% de los residuos.

¿Estamos preparados?

Si un buen diagnóstico de la situación actual es difícil llegar a la meta. Necesitamos saber el punto de partida para poder llegar al resultado, de lo contrario seguiremos dando palos de ciego. Podemos aplaudirnos por lo bien que lo hacemos según campañas interesadas o analizar las carencias en los datos sobre gestión de residuos.

¿Veremos sistemas de depósito, devolución y retorno en España?

Cabe aclarar que ya existen para según que residuos, luego no sería una novedad. La cuestión que parece estar en debate es si los veremos en el ámbito de los residuos de envases ligeros. En comparación con el total de los residuos municipales el problema de los envases es relativamente pequeño: suponen alrededor de un 8% del total. Pero condicionan significativamente el modelo global de recogida y gestión de residuos: el contenedor amarillo no está dando los resultados que debería, impide avanzar en la recogida separada por tipos de materiales que debería estar implantada desde 2015 y condiciona las opciones relativas al resto de residuos y la recogida separada de materia orgánica.

Un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) de envases abre la puerta a la reutilización de residuos de envases, basado en un mecanismo de logística inversa –economía circular- que no existe actualmente con el contenedor amarillo. Siempre que ese sddr se haga con envases reutilizables. Y, ¿por qué no? de vidrio (libre de plastificantes sospechosos de afectar a la calidad del producto envasado y la salud de las personas que los conumimos). Lo que está en juego en este caso no es tanto el modelo de gestión de residuos como el modelo de consumo. Por eso la oposición frontal de determinados modelos de negocio. Y los problemas con los datos sobre residuos de envases.

La marca de refrescos que en España abandera la oposición al SDDR ha pasado a apoyarlo en Escocia. Y no creo que tarde mucho, tras las recomendaciones de la Unión Europea, en liderar su implantación en España. No sólo por imagen, también "por transparencia": si el SDDR queda fuera de su control alguien contará las latas de bebidas que pone en el mercado y podrá hacer números sobre, entre otras cuestiones, el grado real de cumplimiento de sus obligaciones relativas a la puesta en el mercado de productos que con su uso se convierten en residuos.

No hay vuelta atrás: podemos cumplir el objetivo de reutilización y reciclaje para 2030 del 80% de los residuos de envases con amaños estadísticos o mejorando la recogida de residuos de envases, lo que pasa (vistas las limitaciones del contenedor amarillo) por el retorno de envases reutilizables.

Mi apuesta es que será Ecoembes quien complemente una recogida separada de materiales en el contenedor amarillo con máquinas para devolución y retorno de envases. La jugada permitiría al sector del envase de usar y tirar mantener el control de los datos y a la entidad aumentar su presupuesto anual para seguir convenciéndonos de lo bien que lo hacemos, quizá con un poco más de fundamento. Por supuesto hay muchas realidades alternativas a esta posibilidad, cuya verbalización en este espacio es condición suficiente para que no se materialice.

¿Cual crees que será el modelo de gestión de residuos de envases que veremos en los próximos años? ¿seremos capaces de poner en marcha la primera y más importante de las "3 erres"?

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad

En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

Una de las claves para encarar adecuadamente los retos ambientales es contar con diagnósticos que reflejen la magnitud de los problemas a los que hacemos frente. En el caso de los residuos las estadísticas de gestión no se corresponden con los mensajes publicitarios. Si acercamos la lupa a los datos resulta que la realidad se aleja de los objetivos europeos de reciclaje. Y no es que en Asturias se estén haciendo las cosas peor que en otros sitios, es que cuenta con información que permite aproximar una respuesta a la pregunta ¿cuántos residuos de envases se están reciclando en Asturias?

El debate sobre posibles alternativas a la gestión de residuos en el Principado de Asturias deja sobre la mesa el discutido Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias (PERPA), en el que encontramos un diagnóstico de la situación con datos del año 2014 sobre los flujos de residuos en la región (y los datos, tablas y gráficos que ilustran este artículo).

flujos de residuos en Asturias

En el diagrama general sobre los flujos de residuos encontramos que 64.600 toneladas de residuos proceden de lo que se nombra como “recogida separada”. La clasificación de esta partida da lugar a 54.493 toneladas de materiales recuperados. El resto (más o menos), 10.106 toneladas son rechazos que acaban en vertedero. Si hacemos las cuentas sobre estos datos obtenemos que se estaría recuperando algo más del 84% de los residuos depositados en el contenedor amarillo. Para tener el valor de reciclaje nos faltaría concretar la cantidad de residuos recuperados que efectivamente pasan a ser materias primas y son efectivamente reciclados.

Esa recogida separada puede dividirse, con los datos del PERPA, en tres partidas: papel y cartón, vidrio y, –con una cantidad de 9.984 toneladas-, envases ligeros. Si nos centramos en estos envases ligeros la recuperación de materiales en la clasificación baja del 84% al 65,7%, que no está mal, pero se aleja de las estadísticas más complacientes.

Gráfica con los datos del resultado de clasificación de residuos de envases en Asturias

Por otro lado, conviene recordar que estos datos de clasificación de los residuos procedentes del contenedor amarillo se refieren a materiales. Los sistemas de clasificación no preguntan al flujo de residuos si es un envase ligero acogido a punto verde. Es decir, entre los metales férricos puedo tener metales y plásticos procedentes de cualquier otro tipo de residuos, del mismo modo que en el rechazo que irá a vertedero pueden ir envases que no se han reconocido como material reciclable durante el proceso.

La recogida separada, con sus 64.600 toneladas es un flujo pequeño comparado con las 378.646 toneladas que supone la denominada fracción resto, que en Asturias incluye:

  • Residuos urbanos mezclados, que no son objeto de ninguna recogida separada, y que pueden tener origen doméstico o comercial
  • Residuos que, aún siendo susceptibles de recogida separada, se gestionan mezclados por diversos motivos, tales como la eficiencia de las propias recogidas separadas, que en ocasiones no justifican la cobertura de la totalidad de los territorios; o la falta de una adecuada colaboración ciudadana en algunos casos, cuando no se separan correctamente los residuos aún disponiendo de los servicios correspondientes; entre otros.
  • También se considera los rechazos de los procesos de clasificación y tratamiento de los materiales recogidos separadamente, normalmente debidos a la presencia de impropios por una deficiente separación en origen.

Los estudios de caracterización de este flujo de residuos muestran que en Asturias, en las 378.646 toneladas de la fracción resto encontramos las siguientes partidas:

  • Materia orgánica: 159.031 toneladas.
  • Papel cartón: 55.661 toneladas.
  • Vidrio: 19.311 toneladas.
  • Envases ligeros: 41.651 toneladas.
  • Otros: 102.992 toneladas.

Según el propio Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias “todos los residuos urbanos mezclados de Asturias se eliminan de forma controlada en el vertedero central de residuos no peligrosos”. Es decir, se envían a vertedero 41.651 toneladas de envases ligeros procedentes de la recogida de la fracción resto. ¿Las sumamos a las de la recogida selectiva?

Si queremos saber qué cantidad de residuos de envases se reciclan en Asturias deberíamos conocer cuántos envases se pusieron en el mercado. A falta de este dato vamos a hacer una aproximación, asumiendo que todos los envases se convierten en residuos y que son recogidos, bien en el contenedor amarillo bien de alguna otra forma. Igualmente necesitaríamos saber cuántos envases recuperados pasan a ser efectivamente reciclados, asumiremos que todo el material obtenido de las plantas de clasificación pasa a ser materia prima. Así pues, vamos a la pregunta ¿Cuántos envases se reciclan en Asturias?

 

envases recogida separada + envases ligeros fracción resto = envases recogidos

9.984 toneladas + 41.651 toneladas = 51.635 toneladas

 

(envases recuperados / envases recogidos) x 100 = % reciclaje

(6.560 toneladas / 51.635 toneladas) x 100 = 12,7%

 

Así pues, según los datos del Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias, de la cantidad total de envases ligeros recogidos en el Principado de Asturias sólo el 12,7% se está reciclando actualmente. Quizá no sea un dato extrapolable al conjunto nacional, dadas las peculiaridades del territorio, pero el resultado asturiano queda muy lejos del objetivo europeo y de las cifras facilitadas por Ecoembes en sus estudios e informes.

 

Eso es Asturias ¿qué pasa en otras partes?

 

Pues es difícil de saber, pero la falta de coherencia entre los datos de gestión y el mensaje publicitario del sistema integrado de gestión de envases ligeros no es una cuestión aislada. No hay mucha información al respecto, pero otros territorios que están revisando sus modelos de gestión de residuos encuentran resultados parecidos.

Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana ecoembes reconoce actualmente la puesta en el mercado de unos 4’5 millones de envases diarios. Más del doble de los 2 millones que reflejaron en el estudio de costes del SDDR en este territorio. Por cierto, este nuevo cambio en el diagnóstico tampoco parece motivo para retirar el estudio, ni para modificar sus conclusiones o documentar un control de los cambios que van introduciendo en el mismo desde su publicación inicial.

En ciudades como Barcelona se habla de estafa y falsedad de datos en la gestión de residuos, lo que, da idea de que algo huele mal en la gestión de residuos. A la lista reciente de contratos sospechosos podríamos sumar Ponferrada, pero no serían los únicos casos en los que parece que el interés no es dar el mejor destino posible a las botellas de plástico y las latas de bebidas.

El caso es que con datos de recuperación de envases ligeros inferiores al 20% resulta poco creíble que la participación en el modelo actual de reciclaje esté compensando las emisiones de los tubos de escape: ni siquiera es capaz de asumir el impacto de los propios envases, que, al menos en Asturias, acaban mayoritariamente ocupando un precioso paisaje con vertederos en los que se sepultan las opciones de valorización de esos envases y aumentan la necesidad de nuevos espacios donde eliminar residuos que no son reciclables.

 

Y ¿tiene solución?

 

La cuestión es que en 2014 sólo el 44% de los residuos municipales en la UE se reciclaban o se utilizaban para obtener compost. En nuestro país la materia orgánica se sigue recogiendo, mayoritariamente, en un contenedor que llamamos “de restos” en el que se mezcla con otras muchas cosas. En el caso de Asturias con el 80% de los residuos de envases ligeros que se recogen.

Quizá sería más sensato dedicar el contenedor gris a la materia orgánica, un concepto sencillo y fácil de entender por cualquier persona, y buscar una alternativa al contenedor amarillo.

¿Qué hacemos con los envases ligeros? Dos líneas de trabajo:

  • Desincentivar los envases de usar y tirar: fomentando el consumo de agua de grifo pare evitar botellas de plástico, estableciendo cupos de venta de productos a granel en grandes superficies, favoreciendo al pequeño comercio de proximidad, incentivando el uso de envases retornables, haciendo que los envases de usar y tirar internalicen en forma de coste su impacto ambiental…
  • Incentivando la participación en la recogida selectiva: incorporando los principios europeos de recogida separada por tipos de materiales –más fáciles de entender para el público general que conceptos abstractos como el de “envase ligero”-, con sistemas de depósito, devolución y retorno –que devuelven al consumidor responsable parte del precio que paga por el envase si los devuelve para su correcta gestión-, mejorando las estadísticas y trazabilidad sobre los datos de gestión de residuos, aumentando el control sobre las contratas que gestionan los residuos desde la recogida hasta el reciclaje final, revisando periódicamente los datos municipales –tanto los indicadores de los convenidos como las facturaciones relativas a la participación en sistemas de responsabilidad ampliada del productor de residuos-…

Y, por supuesto, no podemos olvidar que, sea cual sea el modelo que se pone a nuestra disposición para gestionar los residuos… hay que reciclar, machotes.

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