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En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

Una de las claves para encarar adecuadamente los retos ambientales es contar con diagnósticos que reflejen la magnitud de los problemas a los que hacemos frente. En el caso de los residuos las estadísticas de gestión no se corresponden con los mensajes publicitarios. Si acercamos la lupa a los datos resulta que la realidad se aleja de los objetivos europeos de reciclaje. Y no es que en Asturias se estén haciendo las cosas peor que en otros sitios, es que cuenta con información que permite aproximar una respuesta a la pregunta ¿cuántos residuos de envases se están reciclando en Asturias?

El debate sobre posibles alternativas a la gestión de residuos en el Principado de Asturias deja sobre la mesa el discutido Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias (PERPA), en el que encontramos un diagnóstico de la situación con datos del año 2014 sobre los flujos de residuos en la región (y los datos, tablas y gráficos que ilustran este artículo).

flujos de residuos en Asturias

En el diagrama general sobre los flujos de residuos encontramos que 64.600 toneladas de residuos proceden de lo que se nombra como “recogida separada”. La clasificación de esta partida da lugar a 54.493 toneladas de materiales recuperados. El resto (más o menos), 10.106 toneladas son rechazos que acaban en vertedero. Si hacemos las cuentas sobre estos datos obtenemos que se estaría recuperando algo más del 84% de los residuos depositados en el contenedor amarillo. Para tener el valor de reciclaje nos faltaría concretar la cantidad de residuos recuperados que efectivamente pasan a ser materias primas y son efectivamente reciclados.

Esa recogida separada puede dividirse, con los datos del PERPA, en tres partidas: papel y cartón, vidrio y, –con una cantidad de 9.984 toneladas-, envases ligeros. Si nos centramos en estos envases ligeros la recuperación de materiales en la clasificación baja del 84% al 65,7%, que no está mal, pero se aleja de las estadísticas más complacientes.

Gráfica con los datos del resultado de clasificación de residuos de envases en Asturias

Por otro lado, conviene recordar que estos datos de clasificación de los residuos procedentes del contenedor amarillo se refieren a materiales. Los sistemas de clasificación no preguntan al flujo de residuos si es un envase ligero acogido a punto verde. Es decir, entre los metales férricos puedo tener metales y plásticos procedentes de cualquier otro tipo de residuos, del mismo modo que en el rechazo que irá a vertedero pueden ir envases que no se han reconocido como material reciclable durante el proceso.

La recogida separada, con sus 64.600 toneladas es un flujo pequeño comparado con las 378.646 toneladas que supone la denominada fracción resto, que en Asturias incluye:

  • Residuos urbanos mezclados, que no son objeto de ninguna recogida separada, y que pueden tener origen doméstico o comercial
  • Residuos que, aún siendo susceptibles de recogida separada, se gestionan mezclados por diversos motivos, tales como la eficiencia de las propias recogidas separadas, que en ocasiones no justifican la cobertura de la totalidad de los territorios; o la falta de una adecuada colaboración ciudadana en algunos casos, cuando no se separan correctamente los residuos aún disponiendo de los servicios correspondientes; entre otros.
  • También se considera los rechazos de los procesos de clasificación y tratamiento de los materiales recogidos separadamente, normalmente debidos a la presencia de impropios por una deficiente separación en origen.

Los estudios de caracterización de este flujo de residuos muestran que en Asturias, en las 378.646 toneladas de la fracción resto encontramos las siguientes partidas:

  • Materia orgánica: 159.031 toneladas.
  • Papel cartón: 55.661 toneladas.
  • Vidrio: 19.311 toneladas.
  • Envases ligeros: 41.651 toneladas.
  • Otros: 102.992 toneladas.

Según el propio Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias “todos los residuos urbanos mezclados de Asturias se eliminan de forma controlada en el vertedero central de residuos no peligrosos”. Es decir, se envían a vertedero 41.651 toneladas de envases ligeros procedentes de la recogida de la fracción resto. ¿Las sumamos a las de la recogida selectiva?

Si queremos saber qué cantidad de residuos de envases se reciclan en Asturias deberíamos conocer cuántos envases se pusieron en el mercado. A falta de este dato vamos a hacer una aproximación, asumiendo que todos los envases se convierten en residuos y que son recogidos, bien en el contenedor amarillo bien de alguna otra forma. Igualmente necesitaríamos saber cuántos envases recuperados pasan a ser efectivamente reciclados, asumiremos que todo el material obtenido de las plantas de clasificación pasa a ser materia prima. Así pues, vamos a la pregunta ¿Cuántos envases se reciclan en Asturias?

 

envases recogida separada + envases ligeros fracción resto = envases recogidos

9.984 toneladas + 41.651 toneladas = 51.635 toneladas

 

(envases recuperados / envases recogidos) x 100 = % reciclaje

(6.560 toneladas / 51.635 toneladas) x 100 = 12,7%

 

Así pues, según los datos del Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias, de la cantidad total de envases ligeros recogidos en el Principado de Asturias sólo el 12,7% se está reciclando actualmente. Quizá no sea un dato extrapolable al conjunto nacional, dadas las peculiaridades del territorio, pero el resultado asturiano queda muy lejos del objetivo europeo y de las cifras facilitadas por Ecoembes en sus estudios e informes.

 

Eso es Asturias ¿qué pasa en otras partes?

 

Pues es difícil de saber, pero la falta de coherencia entre los datos de gestión y el mensaje publicitario del sistema integrado de gestión de envases ligeros no es una cuestión aislada. No hay mucha información al respecto, pero otros territorios que están revisando sus modelos de gestión de residuos encuentran resultados parecidos.

Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana ecoembes reconoce actualmente la puesta en el mercado de unos 4’5 millones de envases diarios. Más del doble de los 2 millones que reflejaron en el estudio de costes del SDDR en este territorio. Por cierto, este nuevo cambio en el diagnóstico tampoco parece motivo para retirar el estudio, ni para modificar sus conclusiones o documentar un control de los cambios que van introduciendo en el mismo desde su publicación inicial.

En ciudades como Barcelona se habla de estafa y falsedad de datos en la gestión de residuos, lo que, da idea de que algo huele mal en la gestión de residuos. A la lista reciente de contratos sospechosos podríamos sumar Ponferrada, pero no serían los únicos casos en los que parece que el interés no es dar el mejor destino posible a las botellas de plástico y las latas de bebidas.

El caso es que con datos de recuperación de envases ligeros inferiores al 20% resulta poco creíble que la participación en el modelo actual de reciclaje esté compensando las emisiones de los tubos de escape: ni siquiera es capaz de asumir el impacto de los propios envases, que, al menos en Asturias, acaban mayoritariamente ocupando un precioso paisaje con vertederos en los que se sepultan las opciones de valorización de esos envases y aumentan la necesidad de nuevos espacios donde eliminar residuos que no son reciclables.

 

Y ¿tiene solución?

 

La cuestión es que en 2014 sólo el 44% de los residuos municipales en la UE se reciclaban o se utilizaban para obtener compost. En nuestro país la materia orgánica se sigue recogiendo, mayoritariamente, en un contenedor que llamamos “de restos” en el que se mezcla con otras muchas cosas. En el caso de Asturias con el 80% de los residuos de envases ligeros que se recogen.

Quizá sería más sensato dedicar el contenedor gris a la materia orgánica, un concepto sencillo y fácil de entender por cualquier persona, y buscar una alternativa al contenedor amarillo.

¿Qué hacemos con los envases ligeros? Dos líneas de trabajo:

  • Desincentivar los envases de usar y tirar: fomentando el consumo de agua de grifo pare evitar botellas de plástico, estableciendo cupos de venta de productos a granel en grandes superficies, favoreciendo al pequeño comercio de proximidad, incentivando el uso de envases retornables, haciendo que los envases de usar y tirar internalicen en forma de coste su impacto ambiental…
  • Incentivando la participación en la recogida selectiva: incorporando los principios europeos de recogida separada por tipos de materiales –más fáciles de entender para el público general que conceptos abstractos como el de “envase ligero”-, con sistemas de depósito, devolución y retorno –que devuelven al consumidor responsable parte del precio que paga por el envase si los devuelve para su correcta gestión-, mejorando las estadísticas y trazabilidad sobre los datos de gestión de residuos, aumentando el control sobre las contratas que gestionan los residuos desde la recogida hasta el reciclaje final, revisando periódicamente los datos municipales –tanto los indicadores de los convenidos como las facturaciones relativas a la participación en sistemas de responsabilidad ampliada del productor de residuos-…

Y, por supuesto, no podemos olvidar que, sea cual sea el modelo que se pone a nuestra disposición para gestionar los residuos… hay que reciclar, machotes.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

¿Cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016?

Extinción de incendio en planta de envases recuperados para reciclar

2016 ha sido un año muy negro para la gestión de residuos en España. Las alarmas saltaron con el incendio de Seseña, poniendo de manifiesto –una vez más- que la complacencia del sector no se corresponde con la realidad. Sin contar la acumulación ilegal de neumáticos, más de veinte instalaciones de gestión de residuos fueron pasto de las llamas en 2016.

Un drama económico, social y ambiental que debería hacernos reflexionar sobre muchas cuestiones. En esta ocasión me voy a centrar en la trazabilidad de la información y los datos sobre reciclaje. Y mi duda es ¿cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016?

¿Por qué me planteo esta pregunta? Mira la foto que ilustra la entrada. ¿Qué ves? Toneladas de materiales prensados calcinados. Una gran cantidad de residuos de envases que podrían haberse reciclado pero se encontraron con las llamas. El resultado de todo el esfuerzo de separación, recogida selectiva, clasificación de residuos, prensado y transporte convertido en humo y cenizas. Las opciones de valorizar todos esos materiales volatilizadas justo cuando estaban a punto de dejar de ser residuos para convertirse en materias primas.

Porque el reciclaje no ocurre en el contenedor amarillo. En el momento en que depositamos nuestros residuos en los contenedores empieza un complejo proceso. Tras la recogida los residuos se transportan a una planta de clasificación. Allí, básicamente se separan por tipos de materiales en grandes fardos, balas prensadas… como los de la foto siguiente.

Y esto tampoco es reciclaje: es la recuperación de materiales. A partir de estas plantas de clasificación estos grandes paquetes son transportados a otros centros de gestión donde se vuelven a procesar con el objetivo de mejorar la calidad final del material. De la planta de clasificación salen con un porcentaje importante de impropios, por lo que suelen ir a instalaciones especializadas en el tipo de material mayoritario, de forma que se consiguen calidades atractivas para otras industrias donde sí se utilizarán los residuos como materias primas.

Esas instalaciones especializadas que reciben papel y cartón, latas, bricks, envases de plástico… -tanto de plantas de clasificación de residuos de envases como de otros orígenes- y los procesan para convertir ese material recuperado en una materia prima que cierre el ciclo del reciclaje. El drama es que muchas de las plantas de residuos que han ardido de este verano son de este tipo de instalaciones.

¿Cómo vamos a contabilizar las pérdidas? El material salió como recuperado de las instalaciones de clasificación de residuos -y así constará en las estadísticas de reciclajepero que nunca llegó a cerrar el ciclo: humo, cenizas, lixiviados, escorias a vertedero. Toneladas de plástico, latas, botellas, bricks, cartones… que eran materiales recuperados pasaron a ser impactos ambientales, sociales y económicos. El sueño de la economía circular convertido en su peor pesadilla: la cadena rota por el eslabón más débil.

Y no hay forma de compensarlo. Sí, optimizando la recogida para una mejor gestión de residuos podemos prevenir daños futuros, pero la contaminación causada ya no se puede evitar: paliaremos sus efectos o repararemos los daños… pero el valor contenido en los materiales, el esfuerzo y el talento puestos en su recuperación, esos no volverán. El poder de la colaboración no es sólo hacer campañas publicitarias distrayendo la atención sobre las deficiencias del reciclaje, también toca asumir responsabilidades.

¿Conoceremos algún día cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016 sin llegar a reciclarse? Quizá no son un porcentaje significativo del total de los residuos gestionados, pero sería bueno que en futuras estadísticas o informes anuales sobre reciclaje se informase al respecto. Sería una interesante contribución de los agentes de la cadena de valor de los residuos de envases para facilitar el estudio del problema de los incendios en las plantas de gestión y nos ayudaría comprender mejor el problema. Entre otras cosas, porque es la única manera de dimensionarlo y proponer soluciones adecuadas.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Alternativas a la gestión de residuos en Asturias

Hoy toca una breve entrada para compartir la presentación e impresiones de la jornada en la que participé (invitado por la Comisión de Estudio sobre Medio Ambiente del Partido Popular de Asturias) en Avilés sobre "Alternativas a la gestión de residuos en Asturias".

De los cuatro ponentes era el único que no tenía la función de exponer una solución técnica para la gestión de residuos alternativa a la incineradora, así que me centré en la necesidad de reflexionar sobre la importancia de la recogida para conseguir un mejor resultado en esos procesos alternativos de tratamiento y valorización de residuos. Como no podía ser de otra manera, cuestionando los resultados del modelo basado en el contenedor amarillo.


Después de mi arenga sobre la necesidad de aplicar la jerarquía de residuos, incidiendo en la prevención y la reutilización, se presentaron tres opciones interesantes para evitar la eliminación, tendentes a recupear el valor encerrado en las basuras con distintas alternativas:

  • Marc Vinot: habló sobre la aplicación de tecnologías de Ecoparque y tratamientos mecánico-biológicos. Como ejemplos trajo la instalaciones de gestión de residuos de Urbaser en Barcelona, Marsella -con una capacidad de tratamiento similar a la cantidad de residuos que habría que tratar en Asturias- y Cantabria.
  • Wilhelm Konstanski: expuso el potencial de valorización de los residuos generados en Asturias con procesos de recuperación de residuos como combustibles. En su intervención llamó la atención sobre la necesidad de atender a todos los costes, evidentes y ocultos, que genera cada opcíon de valorización de residuos, destacando que la valorización energética puede realizarse con o sin prima en función de si hacemos una combustión para producir electricidad o para aprovechar el calor directamente en procesos industriales o para calefacción.
  • Santiago Vila: presentó la tecnología de higienización activa, un proceso para separar la materia orgánica del resto de los residuos mezclados, que propone mejorar la capacidad de valorización de las basuras urbanas.

Como conclusión de la jornada se puso de relieve que la solución al problema de la eliminación de los residuos no depende de una única tecnología, siendo necesario combinar varias opciones para maximizar la recuperación y valorización de los residuos generados.

No podía cerrar esta entrada sin aprovechar a recordar que hasta el 28 de febrero de 2017 está abierto a consulta e información pública la Revisión del Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias 2014 -2024. Una oportunidad participación para indicar a la administración regional qué modelo y alternativa de gestión de residuos prefieres ¿has leído los documentos de referencia? ¿vas a presentar tus aportaciones?



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Jornada sobre Alternativas a la Gestión de Residuos en Asturias

La Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, acaba de presentar el estudio de alternativas para la gestión de residuos de Asturias. Este estudio, junto con el Plan Estratégico de Residuos 2016-2024 es el documento que una vez tramitado y consensuado, regirá el futuro de los asturianos en lo referente a la gestión de nuestros residuos, los sistemas de separación y recogida a que estaremos obligados, las instalaciones necesarias para la eliminación de esos residuos y su afección ambiental y social, las tasas de basuras que supondrá a cada uno de nosotros.

Es por ello de vital importancia conocer qué es lo que se propone en esos documentos, conocer todas esas alternativas y formarse una opinión sobre las diferentes propuestas, que permita posteriormente realizar un análisis de qué futuro queremos los asturianos en esta materia.

Vertedero, recrecido, ampliación de vertedero, incineradora, valorización energética de las basuras, reciclaje, compostaje, CDR, higienización activa, y un montón más de términos son los que definirán nuestro futuro a corto plazo pero también el de nuestras futuras generaciones.

Por ello desde el Partido Popular de Asturias, nos invitan a asistir a la Jornada “Alternativas a la Gestión de Residuos en Asturias” donde se tratará de dar una visión clara de las nuevas alternativas que se están valorando para la gestión de los residuos, y podrás conocer a través de expertos cual es su funcionamiento, aplicación, pros y contras.



¿Qué pasa con los datos sobre residuos de envases?

datos_residuos

Desde hace algún tiempo vengo reclamando en este blog más transparencia en las estadísticas sobre residuos, en particular sobre el reciclaje de envases. Y es que para saber cuántos envases reciclamos deberíamos saber cuántos se ponen en el mercado. Si no sabemos, por ejemplo, cuantas latas de bebidas salen a la venta ¿cómo sabemos qué porcentaje de las mismas estamos recogiendo? ¿Cómo podemos saber cuántas se han reciclado?

El problema no es menor. Por ello dedico esta entrada en el blog a hacer unas cuentas sencillas con los datos públicamente disponibles. Debido al escaso detalle de estos datos tengo que asumir una serie de simplificaciones que limitan las conclusiones que se podrían sacar de este ejercicio, cuyo único propósito es reclamar más transparencia para, precisamente, poder afinar estos cálculos y conseguir el objetivo de responder de forma fiable a las preguntas sobre reciclaje en España.

Datos sobre envases puestos en el mercado:

 A falta de un dato formal, por ejemplo en su memoria de responsabilidad social corporativa, encontramos en su página web que Coca Cola dice vender 9.000 millones de unidades al año. No sabemos si el dato es sólo referido a refrescos de cola o al total de productos de la marca. Pero algo es algo: sólo la marca Coca Cola podría estar poniendo en el mercado 9.000 millones de envases. Si siguiésemos buscando y sumando datos de la competencia y marcas blancas –con su 40% de cuota de mercado– ¿llegaríamos a duplicar este dato? ¿18.000 millones de envases de bebidas refrescantes en el mercado español?

Tampoco facilita datos concretos relativos a los envases, pero la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (ANEABE) estima el consumo de agua embotellada en 106 litros por habitante al año. Es cierto que hay una amplia variedad de recipientes para este producto, pero simplificando a una media de envases de un litro y multiplicando por los 46.507.760 de españoles que estima el INE para el año de referencia, tendríamos que, aproximadamente cada año se ponen en el mercado del orden de 4.900 millones de envases de agua.

Por otro lado, tenemos los datos de España y Portugal de BCME, Beverage Can Makers Europe, organización que reúne a los fabricantes europeos de latas de bebidas. Para el conjunto de este ámbito territorial declaran haber puesto en el mercado 7.135 millones de latas. Estas sólo constituyen una parte del total de envases, el 41% para cerveza y el 27 % para refrescos. Si extrapolamos estos datos tendríamos que, según BCME, en España se vendieron en 2014 unos 17.386 millones de envases de bebidas.

Datos en estudios sobre residuos:

Según el estudio de Envase y Sociedad, en la Comunidad Valenciana se ponen en el mercado al año 783.922.539 envases. Dividido entre 4.963.027 habitantes da una media de 157,95 envases por persona. Si volvemos a llevar el dato al total de la población española nos encontramos con 7.346 millones de envases.

 ¿Qué es lo que no me cuadra?

gráfico residuos de envases

En otros sectores, como la automoción o la vivienda, existen distintas fuentes de datos que nos permiten relativizar los ofrecidos por la industria. Frente a los datos asociaciones de fabricantes (Anfac), concesionarios (Faconauto) y vendedores (Ganvam), podemos contrastar la evolución del mercado de vehículos con los datos ofrecidos por la Dirección General de Tráfico. Las ventas de viviendas según las inmobiliarias pueden relativizarse con las concesiones de hipotecas, escrituraciones notariales, licencias urbanísticas… son datos que refieren a distintas realidades, pero todas ellas estrechamente relacionadas con la evolución del mercado inmobiliario.

Sin embargo, en la gestión de residuos, la fuente de datos para envases puestos en el mercado y reciclados es la misma: la industria. Y la industria presume de 17.000 millones de envases a la hora de hablar de volumen de negocio, pero sólo asume la responsabilidad de 7.000 millones cuando habla del tratamiento de los residuos de esos envases puestos en el mercado.

Aparece un desfase importante entre los que se comercializarían y los que se recogen en las declaraciones de envases a efectos de gestión de residuos. La propia industria, a través de Ecoembes, es la encargada de recaudar el importe del punto verde, la aportación económica de cada envasador a efectos de cumplir con la legislación que le obliga a hacerse cargo de los residuos causados por su actividad. Y aquí está el problema: la supervisión de los datos relativos al punto verde está en manos de los mismos que tendrían que pagar por su utilización.

No parece que la industria del envase de usar y tirar esté dimensionando adecuadamente ni el impacto ambiental ni el coste de la gestión o las medidas para prevenir los residuos de envases. Y si la industria no asume sus obligaciones en materia de gestión de residuos de envases traslada al resto de la sociedad tanto el impacto como el coste de la recogida y tratamiento de estos residuos. La diferencia, 10.000 millones de envases al año hasta que no tengamos datos mejores, se paga de nuestros impuestos o está abandonada en nuestros campos, playas, parques, jardines… y en el fondo del mar.

Necesitamos, cada vez más, que transparencia y trazabilidad dejen de ser palabras bonitas en documentos propagandísticos y pasen a ser herramientas al servicio de los ciudadanos y los procesos de toma de decisiones. También en lo que a la gestión de residuos se refiere.



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Residuos e incendios: ¿Estamos haciendo las cosas bien?

En el verano del 2016 ha sido especialmente llamativo el número de incendios declarados en distintas instalaciones relacionadas con la gestión de los residuos.

El primero de ellos (aunque semanas antes del comienzo oficial de la época estival) y quizá el más mediático, tanto por tratarse del mayor cementerio de neumáticos usados de España y arder durante días, como por la magnitud de las llamas y la contaminante nube de humo resultado de la combustión, es el de Seseña. Este incendio se inició en la madrugada del día 13 de mayo en una parcela de doce hectáreas ubicadas entre la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha en la que se estima que se acumulaban más de cinco millones de neumáticos.

El segundo incendio se declaró el 3 de julio y destruyó una planta de reciclaje, que almacenaba papel prensado y aceite, entre otros materiales, que la empresa Layna tiene en el polígono Azque de Alcalá de Henares.

Sobre las 7:30 horas del día 20 de julio en la planta de reciclaje de cartón de la empresa Reciclamas del polígono industrial de la localidad valenciana de Alboraia tuvo lugar otro incendio que quemó varias naves.

En 28 de julio a las 06:05 horas se inició un fuego en el exterior de una nave de un polígono industrial de Arganda del Rey, en la calle Mediterráneo, dedicada al reciclaje del papel.

A principios de agosto, más concretamente el día 3, ardió a las 12:37 horas un vertedero de residuos peligrosos de la empresa Ecoactiva de Medio Ambiente, situado en el término municipal de Zaragoza, en la carretera de La Puebla de Albortón.

El último y no por ello el menos importante, sino quizá todo lo contrario por las consecuencias medioambientales y para la salud, fue el que comenzó el 26 de agosto a las 04.49 horas en una planta de reciclaje del polígono de Chiloeches (Guadalajara) donde se alojaban 20.000 toneladas de residuos peligrosos (productos como pintura, disolvente y aceites).

Los primeros días tras un suceso como estos mencionados la alarma social es alta y nos inquietamos por saber cómo evolucionan los incendios y qué es lo que ha podido pasar para que haya ocurrido algo así, pero a medida que pasa el tiempo esta preocupación se diluye y estos casos rápidamente caen en el olvido de la mayoría de los ciudadanos.

Es entendible que la sociedad que no está afectada directamente por estos incidentes, se olvide de ellos y de exigir responsabilidades, pero no debería ser así.  Cuanto menos es llamativo que en tan poco tiempo hayan tenido lugar tantos incendios en instalaciones de tratamiento de residuos y  esto da que pensar. Pensar en si estamos haciendo las cosas bien, tanto a nivel de Administración, pues parece claro que en varias de estas instalaciones no se estaba controlando la actividad adecuadamente, como a nivel particular, pues no vemos la importancia que tiene una adecuada gestión de los residuos que generamos. También pensar en que si no hay consecuencias para los responsables o si estas consecuencias no son lo suficientemente duras, estos incendios dejen de ser algo insólito y pasen a convertirse en una manera rápida y fácil de deshacerse de un problema.

Del mismo modo, se debería exigir un conocimiento específico en materia de gestión de residuos, más aún cuando se trata de residuos peligrosos. Los profesionales que se dediquen a estas actividades deberían conocer no solo los riesgos específicos que afecten a su puesto de trabajo, sino también los riesgos que suponen el almacenaje, transporte y tratamiento de esos residuos peligrosos  con los que trabajan ya que su conocimiento y experiencia podría impedir mala praxis y por qué no, estos accidentes de los que hablamos en el post.

Por todo ello, no estaría de más un mayor control por parte de las administraciones públicas, de manera que nos permita vigilar que las cosas se están haciendo bien en estas instalaciones y que estas plantas de residuos están gestionadas por profesionales competentes y capacitados para llevar a cabo la actividad. De esta manera, quizá, quién sabe, se podrían evitar este tipo de accidentes, pudiendo exigir responsabilidades y  la reparación del daño ocasionado.

Conscientes de la importancia de formar a profesionales en la Gestión de Residuos, el Instituto Superior del Medio Ambiente tiene un amplio catálogo formativo en esta materia , con el objetivo de que los residuos se gestionen de forma eficiente y segura. María Álvarez colabora como docente del curso Gestión de Residuos Urbanos y es Coordinadora de este Área Formativa.



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