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Basura electrónica: el problema del siglo XXI

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por analaforga. Texto original

En una sociedad cada vez más consumista en la que los equipos eléctronicos tienen cada vez menos tiempo de vida, es necesario poner especial atención a la gestión de estos residuos.
Según los últimos informes de la ONU, el mundo generó 48,5 millones de toneladas de basura electrónica que estaría valorada en 62.500 millones de dólares cada año; “estamos tirando el dinero”.

Fuente: AgeFotoStock

Además, estos residuos eléctricos y electrónicos (RAEEs) son complejos. En su interior albergan una serie de materiales altamente contaminantes los cuales en muchas ocasiones van a parar a los lugares más insospechados.
Estos residuos electrónicos pueden contener numerosos materiales peligrosos, como metales pesados: mercurio, plomo, cadmio, cromo, arsénico o antimonio, los cuales, son susceptibles de causar daños para la salud de las personas y para el medio ambiente. Por ejemplo, un solo tubo de luz fluorescente puede contaminar 16.000 litros de agua o una batería de móvil puede llegar a contaminar 50.000 litros.

Por todo esto, bajo mi entender y experiencia en el mundo de los residuos, considero de vital importancia realizar una correcta gestión de residuos de equipos eléctricos y electrónicos (RAEEs) que permita mejorar las cifras de reciclaje y/o valorización de estos residuos, la recuperación de metales preciosos y la protección del medio ambiente.

Si quieres saber más sobre los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, no te pierdas el curso Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos que impartimos desde el Instituto Superior del Medio Ambiente en colaboración con Ana Laforga.

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¿Quién y cómo se encarga de retirar los contenedores de colores de mi centro de trabajo?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Últimamente proliferan las papeleras de colores por todas partes. La conciencia ambiental crece y empezamos a tomarnos en serio la recogida selectiva de residuos. Y de vez en cuando surgen dudas ¿Quién es el responsable de esos contenedores de plástico de la oficina? ¿Qué hace con ellos? ¿Es Ecoembes? ¿Hay que pagar para que los retiren? ¿Son los Ayuntamientos de cada lugar?

Papeleras de reciclaje azul y amarilla de ecoembes

Estas preguntas no admiten una respuesta rápida y sencilla, pero voy a intentarlo. Si hay residuos especiales o peligrosos la cosa se puede complicar, pero lo normal es resolverla directamente con un gestor especializado en este tipo de materiales. Nos quedamos con el caso de residuos no peligrosos.

Todo lo que tiene que ver con residuos está legislado desde finales de los años noventa. La normativa vigente establece, muy básicamente, que las actividades que generan residuos tienen que asumir su gestión. Luego, la respuesta a quién se encarga de las papeleras sería que la propia empresa que genera los residuos, es su obligación legal.

Lo deseable sería contar con especialistas que conociesen esta legislación y optimizasen los procesos de la empresa para dar cumplimiento a los requisitos que establece, pero, como en muchas cuestiones ambientales, parece que la gestión de residuos es una cosa opcional que se deja en manos de gente con buena voluntad. Eso es importante pero insuficiente, sobre todo si el compromiso con la sostenibilidad es real y se pretenden hacer acciones de responsabilidad corporativa que, como mínimo, deberían ser conformes a la legislación ambiental vigente.

El cómo depende de muchos factores. No es lo mismo que los residuos se generen en un despacho de un edificio de oficinas, en una nave de un polígono industrial o en un taller a pié de calle. Tampoco es lo mismo estar en una gran ciudad que en un pequeño núcleo rural. Habría que ir municipio por municipio a ver qué dicen las ordenanzas locales y qué tipo de acuerdos hay entre las empresas y el Ayuntamiento en relación a la gestión de residuos. En cualquier caso, desde el punto de vista legal, el encargado de vaciar los contenedores de los diferentes puntos de trabajo es la empresa a la que están vinculados esos puestos de trabajo en los que se generan los residuos. Vista la teoría… ¿qué pasa en la práctica con esos contenedores?

Quizá un servicio o contrata de limpieza retira esos contenedores. En función del contrato entre la empresa que genera residuos y el servicio de limpieza el destino de los residuos será uno u otro. Lo importante es identificar el flujo para entender a dónde van a parar. Si estamos en un entorno urbano, puede ocurrir que el Ayuntamiento acepte (quizá por un módico precio o previa autorización) en la recogida municipal una parte de los residuos de la empresa. En este caso hay que asegurar que el camino de las papeleras a los vehículos municipales de recogida permita mantener esos residuos separados ¿Cuenta la contrata de limpieza de oficinas con recursos (humanos, económicos y materiales) para hacer esto posible?

Desgraciadamente es relativamente común que todas las papeleras de una oficina, tengan el color que tengan, acaben juntas en una bolsa grande de basura de un único carro de limpieza. Sí, hemos concienciado a los trabajadores y les hemos puesto papeleras compartimentadas para separar la basura que generan en el puesto de trabajo. Pero si lo que se paga a la contrata de limpieza sólo da para un sueldo precario por horas, quizá la persona que vacía esas papeleras no tendrá la oportunidad de seguir manteniendo los residuos separados.

O tal vez sea una cuestión estructural. Si bien puede ser un requisito legal establecido en la normativa municipal, muchos edificios de oficinas no tienen contenedores separados para depositar esos residuos. Las personas encargadas de la limpieza llegan con distintos carros a un cuarto de basuras en el que sólo hay un contenedor común para todos los residuos ¿qué hacen entonces?

Cuando el Ayuntamiento no presta el servicio de recogida, la empresa, o la propiedad del edificio, contratan directamente la retirada con un gestor de residuos, normalmente un transportista que lleva la basura a alguna planta autorizada. En estos casos (centros comerciales, polígonos industriales, grandes eficicios de alquiler) es frecuente disponer de un contenedor compactador en el que se mezclan todos los residuos. Después se someten a un tratamiento, más o menos automatizado, para separar distintos tipos de materiales: preparar para reciclaje lo que se pueda recuperar o destinar a eliminación aquello que no tenga valor de mercado.

Ecoembes es el sistema integrado de gestión de envases ligeros. Es un mecanismo mediante el cual las empresas que ponen en el mercado envases de usar y tirar asumen su responsabilidad sobre los residuos que generan esos envases. Simplificando mucho, la legislación define una responsabilidad ampliada del productor que obliga a quien pone en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos a asumir los costes de la retirada y tratamiento de esos residuos.

En la práctica el sistema deja mucho que desear y lleva unos años cuestionado, siendo la respuesta de Ecoembes realizar cada vez más acciones de publicidad. Una de ellas consiste en inundar los lugares de trabajo, organismos púbicos, centros de enseñanza y lugares de ocio de papeleras de colores con su logotipo.

La papelera amarilla de la oficina llena de cualquier cosa.

Una acción de imagen de marca y emplazamiento de producto, pero poco eficaz en la gestión de residuos y contraproducente en lo que se refiere a concienciación ambiental. Que yo sepa, Ecoembes regala las papeleras, pero no las recoge. Ni dota a los usuarios de recursos para garantizar que el contenido de esas papeleras acabe en un contenedor de recogida selectiva o en una planta de tratamiento de envases.

Para lo que están sirviendo esas papeleras en lugares donde no hay recursos para un servicio de limpieza eficaz o donde la basura se retira toda junta en un mismo contenedor compactador es para ilustrar la excusa “para qué separar si luego lo mezclan todo”. Aquí tiramos las cosas en las papeleras de colores pero los de la limpieza lo juntan todo.

Y el ejemplo se ha visto en la oficina, en el centro comercial, en el colegio de los niños y en la Consejería de Medio Ambiente. “Mira, mira, el de la limpieza echa al mismo carro todas las papeleras”. Cosa normal y comprensible si a esa persona la pagan por pasar una vez al día por cada sitio y sólo tiene un carro. O si al final del recorrido espera un único contenedor donde se comprime todo para ocupar lo menos posible y ahorrar viajes de camión a la instalación de gestión de residuos.

Al final, si queremos promover acciones para fomentar la responsabilidad individual en gestión de residuos el camino pasa por la prevención: dotar al personal con una taza y una cantimplora, para que reduzcan la cantidad de vasos de plástico que salen de la máquina de café y poner a todos a beber agua de grifo para que dejen de comprar botellas de plástico.

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El Escarabajo Verde: Amarillo 2

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Sistema de clasificación de residuos de envases de la empresa TOMRA instalado en la planta de tratamiento del contenedor amarillo en Valdemingomez.

Traigo al blog el segundo de los reportajes que El Escarabajo Verde ha dedicado al contenedor amarillo. En el primero se hablaba sobre el funcionamiento del contenedor amarillo y los resultados que consigue esta forma de recoger residuos. En esta ocasión se abordan las alternativas pue pueden mejorar las tasas de recuperación y reciclaje de los residuos de envases.

Aparecen varias propuestas, desde la recuperación incentivada, en la que se premia a quienes depositan envases usados en una máquina de recogida; los sistemas de depósito, devolución y retorno, en los que se entrega una cantidad a cuenta que se recupera cuando el envase vuelve al lugar de venta; o la recogida domiciliaria puerta a puerta, que permite identificar (y en su caso sancionar) comportamientos en la entrega de basuras contrarios a las ordenanzas municipales.

En poco más de 20 minutos se exponen estas distintas formas de recoger los residuos y se ilustra cómo cada uno de ellos contribuye a la mejora de la recuperación y el reciclaje de los residuos que generamos en nuestros hogares.

El equipo ha visitado instalaciones que reciben materiales procedentes de cada una de estos sistemas de recogida, evidenciando que una mejor recogida incide en un menor coste de tratamiento y en unas mayores posibilidades de convertir la basura en materias primas.

Un reportaje imprescindible para comprender la necesidad de seguir evolucionando en el modelo de gestión de envases, que ilustra lo que pasa con lo que dejamos en el contenedor amarillo y lo que podría pasar si avanzásemos en los sistemas de recogida. No te lo pierdas.

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De 9 de cada 10 a 3 de cada 4 latas recicladas.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Estos días un sistema integrado de gestión de residuos se felicitaba en Twitter por un dato histórico: “Se han reciclado 31.000 millones de #latas de #aluminio. 3 de cada 4 puestas en el mercado (74,5%).” Decía el tuit. Curiosamente llevo escuchando el mantra, desde 2013, de que en España 9 de cada 10 latas se reciclan. ¿En qué quedamos 9 de cada 10 o 3 de cada 4? Porque… no es exáctamente lo mismo.

La diferencia es pasar del 90% al 75%. Una cuestión significativa a la hora de saber qué esfuerzos tenemos que hacer, o no, para mejorar la recogida y el tratamiento de las latas de bebidas. Más ahora que estamos en plena guerra contra el plástico de usar y tirar, con el personal proponiendoideas como sustituirlo por aluminio… de usar y tirar ¿Cuántas latas se reciclan en España?

Pues ni una cosa ni la otra. Según datos de Metal Packaging Europe, en España estaríamos reciclando el 62% de las latas de bebidas. Y la fuente del dato es, precisamente, una asociación sectorial nada sospechosa de querer dar una cifra baja para este indicador. Es más, la propia Asociación de Latas de Bebidas (que era la fuente para la estadística de 9 de cada 10) forma parte de Metal Packaging Europa, que dice deja la tasa de reciclaje en 6 de cada 10 envases para el caso español.

Tasas de reciclaje de latas de aluminio en la Unión Europea. Datos de 2017. Fuente: Metal Packaging Europe.
Fuente: Metal Packaging Europe.

¿Por qué estamos así? Pues por el sistema de recogida. En el contenedor amarillo mezclamos muchos materiales diferentes que después se separan en procesos industriales sin la capacidad de preparar adecuadamente los residuos de envases para el reciclaje. Si necesitas una explicación gráfica puedes encontrarla en el reportaje del programa “El escarabajo verde” Amarillo 2, en el que muestran, de una forma muy didáctica, los resultados de la recuperación de materiales en distintos sistemas de recogida de residuos.

No me voy a repetir mucho más: los sistemas integrados de gestión de residuos en España gastan mucho dinero en desinformación ambiental, falsas noticias y en ocultar a la opinión pública lo que realmente está ocurriendo con la basura. Este es otro ejemplo más de las mentiras del sistema que gestiona el contenedor amarillo y las organizaciones que se crean con el dinero que debería ir a recogida selectiva pero se gasta en propaganda y manipulación.

Lo que me pregunto es, ahora que todo empieza a ser evidente a la opinión pública y cada vez quedan menos alfombras para esconder la basura… ¿Cuánto va a tardar Coca – Cola en encargarle a Ecoembes que compre e instale máquinas para la devolución de envases? ¿Las pagarán las grandes superficies comerciales o saldrán del presupuesto público de las comunidades autónomas que se han negado a estudiar los beneficios económicos, ambientales y sociales de mejorar el modelo del contenedor amarillo? ¿Lo harán bajo un sistema de depósito y devolución de retorno de envases contra el que han despotricado corporaciones como el Grupo DIA y Mercadona o bajo los criticados modelos de “reciclaje incentivado”? ¿Cederan espacio las cadenas de hipermercados que tanto se oponían a las máquinas o habrá que hacer un hueco en las aceras de las calles?

Y lo que es más preocupante ¿alguien en la Administración está tomando nota de lo que pasa o este cambio de 9 de cada 10 a 6 de cada 10 nos da igual y vamos a seguir mirando para otro lado? Porque 6 de cada 10 latas de bebidas, 3 de cada 10 envases de plástico… estamos muy lejos de llegar al 80% de reciclaje de residuos de envases. Y esta vez la colleja no viene de parte de una organización ecologista, es la propia industria la que dice que, en una fracción relativamente sencilla de reciclar, nos quedamos en un 62% ¿Qué pasa con los envases que no se pueden recuperar del contenedor amarillo? ¿En qué estadístinas nos movemos? ¿Nos acercan a los compromisos europeos?

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El Escarabajo Verde: Amarillo 1

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

La nueva temporada de El Escarabajo Verde ha empezado fuerte. La presentación del programa prometía: “En plena crisis del plástico, ¿hay que reducir la compra de los envases o es suficiente con llevarlos al amarillo? El Escarabajo Verde sigue los rastros de los envases y los datos del reciclaje”. Y cumple las expectativas. Con creces. Si no lo has visto todavía no deberías perder el tiempo leyendo esta entrada, busca 32 minutos y ponte con él. El Escarabajo Verde: Amarillo 1.

Empieza con los residuos de la noche de San Juan. Poniendo en contexto la sensación que nos genera la vista de los envases que se acumulan en la playa tras una noche de fiesta con el impacto que supone la cantidad de envases que se consumen: cada minuto un millón de botellas de plástico se venden en el mundo. A partir de aquí vienen las preguntas ¿Cuántos envases se reciclan en España? ¿Reciclamos mucho o reciclamos poco? ¿Quién tiene la responsabilidad del impacto de los residuos?

El equipo del programa recoge desde la respuesta social a los envases de usar y tirar al estudio “forense” de las bolsas de basura que depositamos en los residuos o la capacidad de la industria del plástico de asumir el material recuperado.

Abordan la cuestión desde el requisito de la normativa europea que establece la responsabilidad de los envasadores en la gestión de residuos de envases, lo que lleva a explicar qué es Ecoembes y cómo se gestiona el contenedor amarillo. Se plantean qué se tira o no al contenedor amarillo, si los plásticos que no son envases pueden recuperarse después de depositarlos en el amarillo o qué pasa con todo lo que hemos dejado en este contendor.

Para dar respuestas nos llevan a plantas de clasificación de residuos, ilustrando cómo se preparan los residuos para el reciclaje y la distribución de costes entre las empresas que ponen envases en el mercado y las administraciones que se encargan de la recogida y gestión de residuos.

De todos los envases que van al amarillo, el programa le sigue la pista a las botellas de plástico de PET y a los briks. Desde la propia industria del PET expresan que no hay suficiente material recuperado para toda la demanda de botellas que está habiendo y que va a haber, por lo que habría que mejorar la recogida de los residuos de envases.

En el apartado de los datos ponen de manifiesto la falta de documentación y la escasa información que no tenga como fuente el sistema integrado de gestión de envases Ecoembes. En este punto cuentan con el testimonio de Julià Álvaro, que manifiesta la falta de datos fiables, entre otras cuestiones en relación a la cantidad de envases que se ponen en el mercado.

A modo de ejemplo, el propio Ayuntamiento de Madrid sólo pudo tratar una tercera parte de los envases recogidos en 2016. Desde el Parque Tecnológico de Valdemingomez (P.T.V.) reconocen que el 13% en peso de la fracción resto son envases ligeros que deberían ir al contenedor amarillo. Unas cien mil toneladas en 2017. El máximo de esa cantidad que se podría aprovechar, según José Luis Cifuentes (Jefe del Departamento de Comunicación del P.T.V.) es de un 10%.

Durante todo el programa hay un juego entre dos visiones del reciclaje en España: con Julio Barea, de Greenpeace, contrastan los argumentos de Ecoembes, aportados por Nieves Rey. No es una elección casual: la organización ecologista ha contestado a los complacientes datos de la industria del envase de usar y tirar con un estudio en el que se calcula que sólo se recicla la cuarta parte de los envases de plástico. Y añaden testimonios de la industria del plástico, empresas de reciclaje, asociaciones y algún que otro experto (entre los que he tenido la suerte de colarme haciendo realidad un sueño).

El resultado me parece brillante, un gran trabajo de documentación del que resulta un reportaje muy pedagógico, que nos debería invitar a la reflexión y a asumir la importancia de prevenir la generación de residuos, en tanto que el sistema de recogida y tratamiento no es la solución a todos los problemas de nuestro modelo de producción y consumo.

Me quedo con una de las conclusiones que cierran el programa: el sistema debería mejorar. Y me apunto para ver el resto de esta línea de investigación que aborda el estudio de nuestras basuras.

Lo bueno es que hay esperanza. El foco está puesto sobre el problema y, pese a los intentos de ocultar la información y las estrategias para engañar a la opinión pública, quedan espacios donde se hace investigación, se contrastan argumentos y la información fluye.

Gracias a todo el equipo de El Escarabajo Verde por hacerlo posible. Con vuestro trabajo de servicio público estáis consiguiendo que las cosas cambien y que podamos mantener la esperanza de dejar un planeta habitable para las generaciones siguientes.

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Entonces ¿dónde se tiran las neveras y las lavadoras?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Estos días hemos aprendido que las neveras no se tiran al monte. Si lo haces, presumes de ello y te pillan la broma te puede salir cara. Más todavía si trabajas en una empresa de gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos que lleva 10 años haciendo las cosas mal.

Frigoríficos, lavadoras, lavavajillas, televisores, ordenadores… son aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) que, con su uso, acaban convirtiéndose en residuos (RAEE). Todos ellos sospechosos de obsolescencia programada y, en ocasiones, obsolescencia percibida. Todos ellos con sustancias peligrosas que hay que gestionar adecuadamente y materiales que se pueden recuperar y reciclar para convertirlos en materias primas.

¿Qué tengo que hacer con un electrodoméstico viejo cuando deja de resultarme útil? La legislación establece varias posibilidades. En el caso de que lo estemos sustituyendo por uno nuevo debemos entregar el aparato viejo a quien nos vende el nuevo, tanto en el comercio tradicional -con establecimientos físicos- como en la venta a distancia.

Adicionalmente, «los distribuidores con una zona destinada a la venta de AEE con un mínimo de 400 m², deberán prever la recogida en sus puntos de venta de carácter minorista, o en su proximidad inmediata, de RAEE muy pequeños, de modo gratuito para los usuarios finales, y sin obligación de compra de un AEE de tipo equivalente«. Es decir, en teoría, los establecimientos con una superficie de venta de electrodomésticos de más de 400 metros cuadrados deberían recoger, sin necesidad de que realicemos compra, los aparatos que no tienen ninguna dimensión exterior superior a los veinticinco centímetros.

Si no estás cambiando un aparato por otro nuevo, o tus chatarras electrónicas superan por algún lado los 25 cm, estás en situación de llevar los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos a uno de los puntos de recogida municipal de los previstos en el Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

¿A quién entregamos los electrodomésticos usados?

La normativa establece que los usuarios, cuando sea posible, destinarán los aparatos usados a un segundo uso mediante su entrega a

  • entidades sociales sin ánimo de lucro que puedan dar un segundo uso a los aparatos,
  • los establecimientos dedicados al mercado de segunda mano,
  • a través de otras vías de entrega para su reutilización y alargamiento de la vida útil de los productos.

Si el aparato resulta inutilizable, por falta de componentes esenciales o por daños estructurales difícilmente reparables, entre otras causas, los usuarios de AEE deben entregarlos como RAEE.

¿Hasta dónde eres responsable de tus RAEE?

Según la legislación vigente, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos -como cualquier otro residuo- tienen siempre un responsable del cumplimiento de las obligaciones que derivan de su producción y gestión.

En este caso, el usuario del aparato usado puede destinarlo a su reutilización o desecharlo como residuo, adquiriendo la consideración de productor del RAEE. Su responsabilidad concluye con la entrega del RAEE en las instalaciones o puntos de recogida de las Entidades Locales, de los distribuidores, de los gestores de residuos o con su entrega en las redes de recogida de los productores de AEE. La normativa contempla que el usuario puede exigir acreditación documental de la entrega.

Por su parte, los costes de la recogida separada, el transporte y el tratamiento respetuoso con el medio ambiente de los RAEE es responsabilidad de quienes los ponen en el mercado.

El reciclaje de los residuos ocurre en distintos tipos de instalaciones, a las que tienen que llegar los electrodomésticos en condiciones adecuadas para que se les retiren componentes peligrosos, se separen piezas reutilizables o se recuperen materiales que puedan volver a convertirse en materias primas. Entregarlos correctamente es sólo un primer paso.

En cualquier caso, los RAEE no pueden ser abandonados en la vía pública o entregados a operadores o gestores no registrados. La legislación contempla sanciones para este tipo de conductas que dificultan la correcta gestión de los residuos.

Pero ¿qué son los aparatos eléctricos y electrónicos?

Las cuestiones anteriores se aplican a aparatos eléctricos y electrónicos (AEE), cuya definición es: todos los aparatos que para funcionar debidamente necesitan corriente eléctrica o campos electromagnéticos, y los aparatos necesarios para generar, transmitir y medir tales corrientes y campos, que están destinados a utilizarse con una tensión nominal no superior a 1.000 voltios en corriente alterna y 1.500 voltios en corriente continua. A modo de ejemplo, se dividen en las siguientes categorías:

  • Aparatos de intercambio de temperatura: frigoríficos, congeladores, aparatos que suministran automáticamente productos fríos, aparatos de aire acondicionado, equipos de deshumidificación, bombas de calor, radiadores de aceite y otros aparatos de intercambio de temperatura que utilicen otros fluidos que no sean el agua.
  • Monitores, pantallas, y aparatos con pantallas de superficie superior a los 100 cm2: pantallas, televisores, marcos digitales para fotos con tecnología LCD, monitores, ordenadores portátiles, incluidos los de tipo «notebook».
  • Lámparas: lámparas fluorescentes rectas, lámparas fluorescentes compactas, lámparas fluorescentes, lámparas de descarga de alta intensidad, incluidas las lámparas de sodio de presión y las lámparas de haluros metálicos, lámparas de sodio de baja presión y lámparas LED.
  • Grandes aparatos (con una dimensión exterior superior a 50 cm): lavadoras, secadoras, lavavajillas, cocinas, cocinas y hornos eléctricos, hornillos eléctricos, placas de calor eléctricas, luminarias; aparatos de reproducción de sonido o imagen, equipos de música (excepto los órganos de tubo instalados en iglesias), máquinas de hacer punto y tejer, grandes ordenadores, grandes impresoras, copiadoras, grandes máquinas tragaperras, productos sanitarios de grandes dimensiones, grandes instrumentos de vigilancia y control, grandes aparatos que suministran productos y dinero automáticamente.
  • Pequeños aparatos (sin ninguna dimensión exterior superior a 50 cm): aspiradoras, limpiamoquetas, máquinas de coser, luminarias, hornos microondas, aparatos de ventilación, planchas, tostadoras, cuchillos eléctricos, hervidores eléctricos, relojes, maquinillas de afeitar eléctricas, básculas, aparatos para el cuidado del pelo y el cuerpo, calculadoras, aparatos de radio, videocámaras, aparatos de grabación de vídeo, cadenas de alta fidelidad, instrumentos musicales, aparatos de reproducción de sonido o imagen, juguetes eléctricos y electrónicos, artículos deportivos, ordenadores para practicar ciclismo, submarinismo, carreras, remo, etc., detectores de humo, reguladores de calefacción, termostatos, pequeñas herramientas eléctricas y electrónicas, pequeños productos sanitarios, pequeños instrumentos de vigilancia y control, pequeños aparatos que suministran productos automáticamente, pequeños aparatos con paneles fotovoltaicos integrados.
  • Aparatos de informática y de telecomunicaciones pequeños (sin ninguna dimensión exterior superior a los 50 cm): teléfonos móviles, GPS, calculadoras de bolsillo, ordenadores personales, impresoras, teléfonos.
  • Paneles fotovoltaicos grandes

Espero que esta entrada te aclare algo sobre el destino que deberías dar a los residuos electrónicos que generas en tu día a día. El reto es que la aplicación de la normativa incentive la fabricación de quipos más duraderos y reparables, así como que se reutilicen aparatos y componentes.

Para hacerlo posible es necesaria la participación de todos los agentes involucrados, desde los consumidores responsables y conscientes del marco legal aplicable a la producción y gestión de residuos, a fabricantes y distribuidores que, en este caso, juegan un papel clave para la recogida y adecuado tratamiento de los residuos.

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