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Gestión de residuos en tiempos de pandemia.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

La pandemia por Covid-19 nos está dejando lecciones en muchos aspectos. Pone en evidencia lo mejor y lo peor de cada ámbito de gestión, desde las carencias en materia de salud pública a las brechas digitales. Esas que separan, cada vez más, a quienes pueden acceder al teletrabajo o a la formación a distancia de aquellos que no pueden permitirse algo, que se nos antojaba tan básico, como un ordenador en casa y una conexión decente a Internet.

La gestión de residuos no se queda atrás. La situación de precariedad laboral del personal al servicio de las contratas de recogida y limpieza urbana contrasta con la necesidad de seguir manteniendo un servicio imprescindible para garantizar la salubridad de nuestros pueblos y ciudades.

Para ayudar a conciliar la urgencia de dar salida a nuestra basura con la protección de los trabajadores que hacen posible la magia del reciclaje se ha publicado la Orden SND/271/2020, de 19 de marzo, por la que se establecen instrucciones sobre gestión de residuos en la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. Sin lugar a dudas un instrumento legal necesario en la situación que estamos viviendo. Pero que nos habla de lo mucho que se pueden mejorar la recogida y el tratamiento de residuos en condiciones normales.

Básicamente esta orden nos indica la obligación de seguir depositando los residuos de manera separada, tal y como lo veníamos haciendo, salvo que en casa tengamos alguna persona positivo o en cuarentena por COVID-19. En este caso se nos pide que manejemos sus residuos con precaución, de manera separada y los entreguemos en el contenedor de restos.

A partir de aquí se establece una serie de requisitos para garantizar la salud de las personas que trabajan en la recogida y tratamiento de residuos, separando los flujos que provienen de instalaciones donde se trata a enfermos por coronavirus, así como con indicaciones específicas para la gestión de la fracción resto en la que estamos obligados a depositar los residuos de personas contagiadas o en cuarentena.

Cada instalación para el tratamiento de residuos es un mundo, pero la manipulación manual de los residuos es una práctica común y necesaria en gran parte de los centros donde se gestionan residuos. Ante la amenaza del coronavirus nos preocupa la salud de los trabajadores de las plantas de clasificación y dictamos una orden según la cual «no se procederá en ningún caso a la apertura manual de las bolsas de fracción resto en instalaciones de recogida ni de tratamiento«.

La seguridad de estas personas exige destinar a incineración, preferiblemente, o a vertedero la fracción de basura que conocemos como «resto», a la que se nos indica que debemos destinar cualquier material en contacto con pacientes contagiados o personas en cuarentena.

La eliminación es, sin lugar a dudas, la opción más segura cuando un residuo puede ser vector de transmisión de un virus. Y mejor incinerar que enterrar. El problema, como siempre, es la infraestructura y la forma en la que hacemos esa eliminación. Y es algo que tendremos que seguir revisando de vuelta a la normalidad.

Porque después de superar esta necesaria etapa de confinamiento, cuando consigamos superar el excepcional estado de alarma que nos toca vivir, tendremos que iniciar una reconstrucción justa y sostenible. Deberemos trasladar las lecciones aprendidas a una nueva normalidad que no podrá ser exactamente igual a la que nos trajo a esta crisis. Tampoco en el modelo de recogida y tratamiento de residuos.

Una de las primeras cuestiones a revisar debería ser la relación laboral del personal que trabaja en gestión de residuos con quienes demandan sus servicios. Un servicio -la recogida y gestión de residuos de competencia municipal y los procedentes de hospitales, ambulancias, centros de salud, laboratorios, o de establecimientos similares, así como de aquellos derivados de la desinfección de instalaciones- que en tiempos de pandemia se considera servicio esencial.

Una función tan importante que no podemos prescindir de ella no puede estar relegada al capricho del mercado. El salario de los barrenderos, de los conductores de recogida, de los servicios de repaso… de todo el personal que trabaja con nuestra basura sale del presupuesto público ¿necesitamos intermediarios para pagar esas nóminas? Quizá no sean necesarios cuando a la hora de la verdad el suministro de equipos de protección individual (EPIs), según la orden dictada para responder a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, se asume por parte de las autoridades competentes. Pero sí necesitamos personal que en condiciones normales o excepcionales salga todos los días a evitar que la basura se acumule en calles, parques y jardines.

Otro tanto pasa con el personal que trabaja en las plantas de tratamiento y clasificación de residuos. Su función no es una cuestión temporal o provisional. Y se hace más necesaria que nunca en situaciones de crisis. Las plantillas tienen que estar bien dimensionadas, no según el margen de beneficio de una empresa privada, para responder al interés general de dar un tratamiento adecuado y recuperar de la mejor manera posible los residuos.

No podemos perder de vista que en algo más de dos décadas nuestro actual sistema de recogida selectiva de envases no ha conseguido una dotación de contenedores suficiente para cubrir todos los materiales que se ponen en el mercado adheridos al sistema que debería asumir los costes de su gestión.

Y cualquier medida que se tome en el futuro, empezando por la legislación estatal en tramitación, debe empezar por ese punto: dimensionar adecuadamente la recogida. Con el interés general puesto por delante de los intereses de envasadores, grandes empresas de servicios o políticos amigos de las comisiones del cemento.

Igualmente habrá que hablar de trazabilidad. La orden elimina temporalmente uno de los requisitos documentales imprescindibles para tener una mínima garantía sobre el destino de los residuos: la notificación previa de traslado. Este requisito no ha sido impedimento para quienes siguen, a día de hoy, desviando los residuos de su cauce normal y depositándolos o quemándolos de manera incontrolada en cualquier parte. Pero no favorece que se corrija esta situación.

Tendremos que volver a revisar la función de los plásticos de usar y tirar. Esos cuyo consumo aumenta en tiempo de pandemia por una falsa sensación de seguridad al consumidor. Un consumidor que hemos dejado en manos de la propaganda y no es capaz de comprender que la superficie del envase de plástico puede llevarle a casa un virus que no entrará por el grifo.

Un plástico que favorece a las grandes superficies comerciales frente a un pequeño comercio que, de haber apostado por él, estaría siendo una red capilar de distribución de alimentos que evitaría las colas y las concentraciones de personas que se ven en los grandes supermercados.

La pandemia está siendo un desafío que conviene analizar con prudencia. Pero también es la oportunidad de revisar un modelo de producción y consumo del que los residuos no son más que un indicador.

Nuestro modelo actual de gestión de residuos enviará muchos materiales recuperables a vertedero. Vertederos que en muchos casos están bajo la lupa de la Unión Europea y que recientemente han demostrado que dudas son más que razonables. La falta de una infraestructura adecuada de valorización energética convertirá en emisiones atmosféricas una fracción resto por la que perderemos materiales valiosos, muchos con un poder calorífico que se aprovechará adecuadamente.

Tenemos que devover todo el sistema de gestión de residuos, incluyendo sus trabajadores y su infraestructura, al interés general. Sacarlo de un modelo que busca un lucro reduciendo nóminas, precarizando vidas y gastando sin sentido, para conseguir que la responsabilidad ampliada del productor sea la correa de transmisión que permita puestos de trabajo adecuados al reto de la economía circular.

Necesitamos construir un modelo donde todos y cada uno de los agentes reman a favor de esa jerarquía que nos habla de reducir la cantidad de residuos, favorecer la reutilización, recurrir al reciclaje o la valorización cuando no quede otra opción. Y utilizar la eliminación como algo excepcional, cuando tenemos que deshacernos de residuos presumiblemente contaminados por el virus de una pandemia de la que tenemos que salir reforzados en los principios de la sostenibilidad.

Todas las imágenes de esta entrada son de CGT RSU Madrid en twitter.



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¿Cómo podemos gestionar nuestros Equipos eléctricos y electrónicos (RAEEs) de manera responsable?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por analaforga. Texto original

Como ciudadanos tenemos que cumplir con nuestros deberes y obligaciones para a correcta gestión de los residuos de equipos eléctricos y electrónicos (RAEEs) que generamos en nuestro día a día, pero ¿Cómo podemos hacerlo?

Gestion de raees

Fuente: Marrón y Blanco

Entrega en punto limpio

Como particular podrás entregar en el punto limpio los residuos que tú generes, y que por su naturaleza, no se retiren por los servicios de recogida urbana.

Recogida por el distribuidor

Si se te ha estropeado un aparato eléctrico o electrónico (frigorífico, microondas, televisión, etc) y vas a sustituirlo por uno nuevo, ten en cuenta que el mismo punto de venta en el que hagas la compra podrá recoger el RAEE del que quieras desprenderte. El hecho, de que la compra se realice online, no es excusa para que el distribuidor no se haga cargo del RAEE equivalente.

Establecimientos de grandes distribuidores

Si te encuentras en casa con varios pequeños RAEEs (dimensiones menores de 25 cm), podrás depositarlo en los puntos de venta sin necesidad de comprar uno nuevo.

Con estas pequeñas pautas para la correcta gestión de los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEEs) podremos contribuir con el concepto de Economía circular, y lo mejor de todo es que podremos hacerlo ¡de manera gratuita!

gestion raees infografia

ISM

Ana Laforga es licenciada en Ciencias Ambientales y actualmente es docente del curso online Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos en el ISM.

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El sistema puerta a puerta con pago por generación como pieza clave del éxito en el incremento de la tasa de reciclaje de residuos

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por J.Vinas. Texto original

Vivimos en una sociedad basada en una economía lineal, centrada en la hipótesis de la abundancia, disponibilidad, facilidad de obtención y eliminación barata de los recursos, que describe una cronología de “extraer recursos-fabricar-utilizar-eliminar”. Cada día es más evidente que esta actitud no hace más que debilitar la competitividad de los mercados.

La evolución hacia una economía circular es esencial para cumplir el programa de eficiencia en el uso de los recursos de conformidad con lo establecido por la Estrategia Europa 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Una mejora de la eficiencia en el aprovechamiento de los recursos puede aportar múltiples beneficios no solo económicos, sino ambientales, sociales y culturales.

Hacia una economia circular

Fuente: Informe COM UE (2014) , "Hacia una economía circular"

Paralelamente, el sector residuos trata de unificar esfuerzos centrándose en el poder legislativo de las administraciones, pero apoyado en todo momento del resto de stakeholders que tiene dentro de sus objetivos, la mejora continua de su actividad y procesos tendentes hacia lo comúnmente llamado “filosofía sostenible” o “filosofía circular”. Esto convierte al sector residuo en el “buque insignia” del cambio cultural para alcanzar lo que, bajo mi criterio, es el concepto más óptimo, que defino como “DESARROLLO SOSTENIBLE CIRCULAR”.

En línea de lo comentado, el 30 de mayo de 2018 se publicaron las nuevas directivas europeas de residuos, que suponen para los países comunitarios una mayor exigencia y el establecimiento de una serie de objetivos vinculantes en lo que se refiere al reciclaje y reutilización de residuos. Así, los Estados miembros tendrán que cumplir:

I. Objetivos para la reutilización y reciclaje de los residuos municipales: antes de 2025 el 55%, antes de 2030 el 60%, antes de 2035 el 65%.

II. Antes del 1 de enero de 2025 debe implantarse en todo el territorio la recogida selectiva de textiles y de residuos peligrosos de los hogares.

III. Antes del 31 de diciembre de 2023, debe establecerse la recogida selectiva de los residuos orgánicos o su reciclaje en origen (por ejemplo, en compostaje doméstico y/o comunitario).

¿Cuáles son los datos del reciclaje en España?

Cabe destacar cual es la composición media de los residuos domésticos en España:

composicion de residuos domesticos en españa

Fundación Economía circular (www.economiacircular.org)

En el año 2019, la tasa de reciclaje de residuos sólidos urbanos en España fue del 33,90%, lo cual nos evidencia que estamos relativamente distanciados de la media europea la consideramos en un 45% (Eurosat 2016) y teniendo en cuenta que este dato es de 2016 por lo que la media real de la EU en 2019 podrá estar por encima del 50%. Pero lo más preocupante es la cifra del 55% que exige la normativa europea para 2025, que parece realmente inalcanzable para España.

tasa de reciclaje en europa

Fuente: El País

Claves para mejorar la situación

Está claro que la concienciación ciudadana, y la educación ambiental en edades tempranas es la base para sembrar un futuro en el que el reciclaje de las fracciones en el domicilio se convierta en algo cotidiano y cultural. Dado que, en la actualidad, los “treintañeros” han nacido viendo en sus casas un único cubo de basura, y en el mejor de los casos dos cubos; mientras que los denominados “Generación T” (nacidos a partir del 2010), vienen a este mundo viendo, al menos, cuatro cubos en su vivienda, y en muchos casos alguna fracción más.

Pero no debemos olvidar, que la variable de concienciación ambiental es una tendencia pausada y a largo plazo, ya que es cuestión de tiempo que la sociedad se empape de la filosofía del reciclaje.

Sin embargo, y según las exigencias de Plan 2020, y de las necesidades reales de un planeta al borde del colapso, se necesitan estrategias cortoplacistas y con repercusión “causa-efecto” sobre los % de reciclaje. Los que nos dedicamos a la búsqueda de la “pócima mágica” para incrementar los niveles de reciclaje, tenemos claro que el sistema de recogida puerta a puerta con el pago por generación, es sin lugar a duda, el más exitoso. Este sistema es muy sencillo:

I. Cada ciudadano dispone de sus propios cubos para la segregación de los residuos, y se le asigna un código QR que se le suministrará en forma de pegatina. Esta deberá ser colocada sobre la bolsa o cubo.

II. En el caso de la fracción resto el ciudadano estará obligado a gestionar en residuo en una bolsa específica exigida por el ayuntamiento, que tiene un precio elevado (entre 0,50 y 1,00€ cada bolsa). Este coste hace que se incentive la segregación de los residuos, y que el ciudadano busque minimizar en número de bolsas que genera de fracción resto, para reducir lo máximo posible su coste.

III. La recogida de cada fracción es alterna durante la semana, de tal manera que cada día se recoge una fracción diferente, lo que permite a los equipos de recogida, la detección rápida y ágil de una segregación incorrecta.

IV. Los ciudadanos sacan al portal la fracción que corresponda cada día, y los servicios de recogida, (a través de un dispositivo específico, mayoritariamente una pulsera) proceden a la lectura de cada una de las bolsas, los casos en los que se detecte una segregación incorrecta son identificados y recibirán su correspondiente sanción económica. Las multas suelen estar entre 100€-300€.

sistema puerta a puerta

Fuente: xarxapenedes.cat

La experiencia en la implantación de este sistema en ciertos municipios españoles, nos permite afirmar que garantiza un incremento directo el primer año de implantación, de entre un 12% y un 18%, en la mayoría de los casos.

Todo lo anterior nos permite concluir que la concienciación ciudadana a través de una buena política de campañas ambientales, permite un incremento gradual de la tasa de reciclaje, mientras que la implantación del sistema de recogida de residuos puerta a puerta con pago por generación, es la mejor herramienta para la búsqueda de un incremento anual instantáneo de tasa de reciclaje de un municipio.

Jonatan Viñas colabora con el ISM como docente en el curso de Valorización de Residuos, el cual aborda los diferentes tipos de residuos objeto de valorización, analiza la legislación aplicable, situación inicial y la problemática asociada a su generación, y en base a ello trata de identificar y desarrollar las mejores técnicas disponibles de gestión y tratamiento mediante valorización desde el punto de vista técnico, económico y sostenible.

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Basura electrónica: el problema del siglo XXI

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por analaforga. Texto original

En una sociedad cada vez más consumista en la que los equipos eléctronicos tienen cada vez menos tiempo de vida, es necesario poner especial atención a la gestión de estos residuos.
Según los últimos informes de la ONU, el mundo generó 48,5 millones de toneladas de basura electrónica que estaría valorada en 62.500 millones de dólares cada año; “estamos tirando el dinero”.

Fuente: AgeFotoStock

Además, estos residuos eléctricos y electrónicos (RAEEs) son complejos. En su interior albergan una serie de materiales altamente contaminantes los cuales en muchas ocasiones van a parar a los lugares más insospechados.
Estos residuos electrónicos pueden contener numerosos materiales peligrosos, como metales pesados: mercurio, plomo, cadmio, cromo, arsénico o antimonio, los cuales, son susceptibles de causar daños para la salud de las personas y para el medio ambiente. Por ejemplo, un solo tubo de luz fluorescente puede contaminar 16.000 litros de agua o una batería de móvil puede llegar a contaminar 50.000 litros.

Por todo esto, bajo mi entender y experiencia en el mundo de los residuos, considero de vital importancia realizar una correcta gestión de residuos de equipos eléctricos y electrónicos (RAEEs) que permita mejorar las cifras de reciclaje y/o valorización de estos residuos, la recuperación de metales preciosos y la protección del medio ambiente.

Si quieres saber más sobre los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, no te pierdas el curso Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos que impartimos desde el Instituto Superior del Medio Ambiente en colaboración con Ana Laforga.

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¿Quién y cómo se encarga de retirar los contenedores de colores de mi centro de trabajo?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Últimamente proliferan las papeleras de colores por todas partes. La conciencia ambiental crece y empezamos a tomarnos en serio la recogida selectiva de residuos. Y de vez en cuando surgen dudas ¿Quién es el responsable de esos contenedores de plástico de la oficina? ¿Qué hace con ellos? ¿Es Ecoembes? ¿Hay que pagar para que los retiren? ¿Son los Ayuntamientos de cada lugar?

Papeleras de reciclaje azul y amarilla de ecoembes

Estas preguntas no admiten una respuesta rápida y sencilla, pero voy a intentarlo. Si hay residuos especiales o peligrosos la cosa se puede complicar, pero lo normal es resolverla directamente con un gestor especializado en este tipo de materiales. Nos quedamos con el caso de residuos no peligrosos.

Todo lo que tiene que ver con residuos está legislado desde finales de los años noventa. La normativa vigente establece, muy básicamente, que las actividades que generan residuos tienen que asumir su gestión. Luego, la respuesta a quién se encarga de las papeleras sería que la propia empresa que genera los residuos, es su obligación legal.

Lo deseable sería contar con especialistas que conociesen esta legislación y optimizasen los procesos de la empresa para dar cumplimiento a los requisitos que establece, pero, como en muchas cuestiones ambientales, parece que la gestión de residuos es una cosa opcional que se deja en manos de gente con buena voluntad. Eso es importante pero insuficiente, sobre todo si el compromiso con la sostenibilidad es real y se pretenden hacer acciones de responsabilidad corporativa que, como mínimo, deberían ser conformes a la legislación ambiental vigente.

El cómo depende de muchos factores. No es lo mismo que los residuos se generen en un despacho de un edificio de oficinas, en una nave de un polígono industrial o en un taller a pié de calle. Tampoco es lo mismo estar en una gran ciudad que en un pequeño núcleo rural. Habría que ir municipio por municipio a ver qué dicen las ordenanzas locales y qué tipo de acuerdos hay entre las empresas y el Ayuntamiento en relación a la gestión de residuos. En cualquier caso, desde el punto de vista legal, el encargado de vaciar los contenedores de los diferentes puntos de trabajo es la empresa a la que están vinculados esos puestos de trabajo en los que se generan los residuos. Vista la teoría… ¿qué pasa en la práctica con esos contenedores?

Quizá un servicio o contrata de limpieza retira esos contenedores. En función del contrato entre la empresa que genera residuos y el servicio de limpieza el destino de los residuos será uno u otro. Lo importante es identificar el flujo para entender a dónde van a parar. Si estamos en un entorno urbano, puede ocurrir que el Ayuntamiento acepte (quizá por un módico precio o previa autorización) en la recogida municipal una parte de los residuos de la empresa. En este caso hay que asegurar que el camino de las papeleras a los vehículos municipales de recogida permita mantener esos residuos separados ¿Cuenta la contrata de limpieza de oficinas con recursos (humanos, económicos y materiales) para hacer esto posible?

Desgraciadamente es relativamente común que todas las papeleras de una oficina, tengan el color que tengan, acaben juntas en una bolsa grande de basura de un único carro de limpieza. Sí, hemos concienciado a los trabajadores y les hemos puesto papeleras compartimentadas para separar la basura que generan en el puesto de trabajo. Pero si lo que se paga a la contrata de limpieza sólo da para un sueldo precario por horas, quizá la persona que vacía esas papeleras no tendrá la oportunidad de seguir manteniendo los residuos separados.

O tal vez sea una cuestión estructural. Si bien puede ser un requisito legal establecido en la normativa municipal, muchos edificios de oficinas no tienen contenedores separados para depositar esos residuos. Las personas encargadas de la limpieza llegan con distintos carros a un cuarto de basuras en el que sólo hay un contenedor común para todos los residuos ¿qué hacen entonces?

Cuando el Ayuntamiento no presta el servicio de recogida, la empresa, o la propiedad del edificio, contratan directamente la retirada con un gestor de residuos, normalmente un transportista que lleva la basura a alguna planta autorizada. En estos casos (centros comerciales, polígonos industriales, grandes eficicios de alquiler) es frecuente disponer de un contenedor compactador en el que se mezclan todos los residuos. Después se someten a un tratamiento, más o menos automatizado, para separar distintos tipos de materiales: preparar para reciclaje lo que se pueda recuperar o destinar a eliminación aquello que no tenga valor de mercado.

Ecoembes es el sistema integrado de gestión de envases ligeros. Es un mecanismo mediante el cual las empresas que ponen en el mercado envases de usar y tirar asumen su responsabilidad sobre los residuos que generan esos envases. Simplificando mucho, la legislación define una responsabilidad ampliada del productor que obliga a quien pone en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos a asumir los costes de la retirada y tratamiento de esos residuos.

En la práctica el sistema deja mucho que desear y lleva unos años cuestionado, siendo la respuesta de Ecoembes realizar cada vez más acciones de publicidad. Una de ellas consiste en inundar los lugares de trabajo, organismos púbicos, centros de enseñanza y lugares de ocio de papeleras de colores con su logotipo.

La papelera amarilla de la oficina llena de cualquier cosa.

Una acción de imagen de marca y emplazamiento de producto, pero poco eficaz en la gestión de residuos y contraproducente en lo que se refiere a concienciación ambiental. Que yo sepa, Ecoembes regala las papeleras, pero no las recoge. Ni dota a los usuarios de recursos para garantizar que el contenido de esas papeleras acabe en un contenedor de recogida selectiva o en una planta de tratamiento de envases.

Para lo que están sirviendo esas papeleras en lugares donde no hay recursos para un servicio de limpieza eficaz o donde la basura se retira toda junta en un mismo contenedor compactador es para ilustrar la excusa “para qué separar si luego lo mezclan todo”. Aquí tiramos las cosas en las papeleras de colores pero los de la limpieza lo juntan todo.

Y el ejemplo se ha visto en la oficina, en el centro comercial, en el colegio de los niños y en la Consejería de Medio Ambiente. “Mira, mira, el de la limpieza echa al mismo carro todas las papeleras”. Cosa normal y comprensible si a esa persona la pagan por pasar una vez al día por cada sitio y sólo tiene un carro. O si al final del recorrido espera un único contenedor donde se comprime todo para ocupar lo menos posible y ahorrar viajes de camión a la instalación de gestión de residuos.

Al final, si queremos promover acciones para fomentar la responsabilidad individual en gestión de residuos el camino pasa por la prevención: dotar al personal con una taza y una cantimplora, para que reduzcan la cantidad de vasos de plástico que salen de la máquina de café y poner a todos a beber agua de grifo para que dejen de comprar botellas de plástico.

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El Escarabajo Verde: Amarillo 2

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Sistema de clasificación de residuos de envases de la empresa TOMRA instalado en la planta de tratamiento del contenedor amarillo en Valdemingomez.

Traigo al blog el segundo de los reportajes que El Escarabajo Verde ha dedicado al contenedor amarillo. En el primero se hablaba sobre el funcionamiento del contenedor amarillo y los resultados que consigue esta forma de recoger residuos. En esta ocasión se abordan las alternativas pue pueden mejorar las tasas de recuperación y reciclaje de los residuos de envases.

Aparecen varias propuestas, desde la recuperación incentivada, en la que se premia a quienes depositan envases usados en una máquina de recogida; los sistemas de depósito, devolución y retorno, en los que se entrega una cantidad a cuenta que se recupera cuando el envase vuelve al lugar de venta; o la recogida domiciliaria puerta a puerta, que permite identificar (y en su caso sancionar) comportamientos en la entrega de basuras contrarios a las ordenanzas municipales.

En poco más de 20 minutos se exponen estas distintas formas de recoger los residuos y se ilustra cómo cada uno de ellos contribuye a la mejora de la recuperación y el reciclaje de los residuos que generamos en nuestros hogares.

El equipo ha visitado instalaciones que reciben materiales procedentes de cada una de estos sistemas de recogida, evidenciando que una mejor recogida incide en un menor coste de tratamiento y en unas mayores posibilidades de convertir la basura en materias primas.

Un reportaje imprescindible para comprender la necesidad de seguir evolucionando en el modelo de gestión de envases, que ilustra lo que pasa con lo que dejamos en el contenedor amarillo y lo que podría pasar si avanzásemos en los sistemas de recogida. No te lo pierdas.

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