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El reciclaje no sirve para contrarrestar las emisiones de los tubos de escape

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Quizá has visto una campaña publicitaria que dice que “por cada 6 latas o botellas de plástico que reciclas contrarrestas 10 minutos de un tubo de escape”. Es sencillamente mentira: un mensaje erróneo dirigido a confundir a la población y utilizar tu conciencia ambiental en favor de un modelo de negocio insostenible. En los siguientes párrafos te explico por qué.

En primer lugar destacar que las emisiones de los tubos de escape son un flujo contaminante diferente de los envases de usar y tirar. No podemos compensar los efectos de un flujo con el otro. Es como si tienes tos y te rascas un pie. Qué duda cabe que rascarse el pie reporta cierta satisfacción, pero no viene a solucionar el problema de la tos. Vamos por partes.

Las emisiones de los tubos de escape provienen, fundamentalmente, de la combustión de combustibles fósiles en el motor de los vehículos. El gesto de conducir un coche diésel o gasolina tiene una serie de impactos sobre el medio ambiente que simplificamos en:

  • Consumo de recursos fósiles: para poder repostar combustible hemos tenido que extraer petróleo de un yacimiento lejano, transportarlo, refinarlo, extraer la fracción que acabará en el surtidor de la gasolinera, llevarla hasta allí…
  • Emisión de contaminantes atmosféricos: el motor del choche quema el combustible en un proceso rápido que emite a la atmósfera los gases y partículas en los que se han convertido el gasóleo o la gasolina (entre otras cosas): dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno, compuestos volátiles y partículas.

Contrarrestar quiere decir paliar o neutralizar el efecto de algo. Y aquí viene el problema. ¿Cómo contrarrestamos los impactos causados por las emisiones de los tubos de escape? Por no complicar mucho las cosas:

  • Devolviendo petróleo a los yacimientos de los que lo extrajimos.
  • Retirando los contaminantes de la atmósfera.

Pasemos a estudiar cómo el reciclaje de los envases adheridos a la empresa que realiza la campaña publicitaria consigue devolver petróleo o retirar contaminantes de la atmósfera. Para ello hay que empezar por entender que los envases generan sus propios impactos:

  • Consumo de materias primas: en algunos casos (como los plásticos) el mismo recurso fósil (petróleo) que los combustibles de los coches. Para los envases metálicos necesitamos recurrir también a materias primas no renovables que, igualmente, hay que extraer en minas, procesar, llevar a centros de producción y, allí, fabricar los envases.
  • Generación de residuos: los envases cumplen su función y se convierten en residuos. El problema es que para poder preservar el producto están fabricados de materiales que no pueden ser descompuestos por los seres vivos y o bien se degradan muy lentamente o bien permanecen en los ecosistemas para siempre rompiéndose en partes cada vez más pequeñas. Esto genera problemas como los microplásticos.
  • Emisión de contaminantes atmosféricos: quizá es obvio, pero tanto la fabricación de envases como su distribución y la gestión de sus residuos implican emisiones a la atmósfera, tanto en las chimeneas de las fábricas que procesan las materias primas como en los vehículos que transportan los envases, productos envasados y residuos de un lado para otro.

¿Conseguimos devolver las materias primas a su origen y retirar contaminantes de la atmósfera depositando envases usados al contenedor amarillo?

La respuesta rápida es no. La larga nos habla de que después de que nosotros tiremos nuestros residuos tiene que venir un camión a por el contenido de ese contenedor, llevarlo a una planta de clasificación, de allí transportarlo a otra de recuperación, y (si ninguna de las dos sale ardiendo), una parte de lo que depositamos en el contenedor amarillo acabará siendo nuevamente materia prima. Para todo ello hace falta transporte y procesos industriales. Con sus correspondientes impactos y emisiones contaminantes.

Dejar las latas vacías en el contenedor amarillo no elimina gases o partículas contaminantes de la atmósfera. Llevarlas en un camión a una planta de clasificación (mezcladas con otras cosas recogidas en el contenedor amarillo) tampoco reduce el CO2 o los óxidos de nitrógeno. Procesar todos esos residuos en procesos industriales no disminuye la contaminación y volver a transportarlos a alguna parte donde, finalmente, puedan ser utilizados como materia prima tampoco.

En el mejor de los casos, como resultado del proceso podemos conseguir que parte de los materiales recogidos selectivamente y reciclados vuelvan a ser materias primas que podemos utilizar para fabricar nuevos productos. Pero esto no compensa el agujero que hicimos para sacarlas originalmente. Sí puede reducir la necesidad de extraer materiales de nuevo. Pero, desgraciadamente, no es un ciclo perfecto. Sólo una parte del residuo volverá a ser materia prima. Si conseguimos evitar que un recurso no renovable acabe en el vertedero el esfuerzo merece la pena. Pero no contrarresta las emisiones de los tubos de escape.

El reciclaje puede reducir la necesidad de materias primas, combustibles y dar salida a los residuos. Pero no compensa los impactos de producir los envases. Comparativamente sí genera menos impacto a la atmósfera fabricar nuevos envases a partir de envases reciclados que desde materias primas extraídas del medio natural. Pero esta reducción de la contaminación no contrarresta totalmente el impacto de los envases de un solo uso, ni tampoco las emisiones de los vehículos con motor de combustión.

Es más como sólo el 2% de los residuos de envases de plástico vuelven a ser envases de plástico, cada vez que compras algo que va envasado en este material sigues forzando la extracción de petróleo para fabricar el 98% de los envases que provienen de materia prima “nueva”.

economía circular de los envases de plástico

El mensaje subliminal

La campaña no sólo miente y confunde, también trata de instalar en el imaginario colectivo algunas ideas clave que favorecen el modelo de negocio de usar y tirar.

Así se afirma “el aire es de todos, la contaminación también”: efectivamente todos los habitantes de la atmósfera respiramos aire en una misma atmósfera compartida. Luego el aire “es” de todos y la contaminación de esa atmósfera también “es” de todos.

Compartimos un bien común y sufrimos los impactos a la atmósfera. Pero la contaminación sí es de alguien. Los gases que salen por un tubo de escape pertenecen a quien está quemando combustibles para desplazarse en ese vehículo. Igualmente, los envases de usar y tirar que llegan a tu casa son de la empresa que comercializa el producto que has comprado dentro de ese envase.

Dicha empresa podría haber elegido formas más sostenibles para vender lo que tú querías comprar. Pero ha optado por envases de usar y tirar que necesitas para llevar la comida o las bebidas hasta el lugar donde las vas a consumir. ¿Cuántas toneladas de envases y emisiones a la atmósfera se evitarían si la Coca Cola se vendiese en polvo para mezclar con el agua que tienes en el grifo de tu casa? ¿Cuánto te ahorrarías como consumidor si pagases el agua del refresco a precio de agua de grifo en vez de a precio de Coca Cola?

Mientras Ecoembes te engaña con la posibilidad de compensar las emisiones del tubo de escape, Coca Cola sigue aumentando a buen ritmo la venta de botellas de plástico de un solo uso de las que menos de la mitad se recuperan y, de esa mitad, apenas un 7% se reciclan en nuevas botellas. La misma empresa podría vender su producto a granel, en botellas de vidrio, en otros envases retornables o en latas y botellas de plástico de un solo uso. ¿Quién tiene que asumir y compensar el coste de la gestión de los residuos?

Burda manipulación

A todo lo anterior podemos sumar la escena final del anuncio. ¿Dónde está rodada esa imagen de ciudad gris y atmósfera irrespirable? En China. Sí. No, por mucho que en el cartel de la calle puedan leer “vía de servicio”, la estampa no es de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Zaragoza… es, fíjense en la arquitectura, de una gran ciudad de China cuya población que duplica la de la suma de todas las anteriores. ¿Pekín?

Tanto si has circulado por ella sufriendo sus atascos, como si la has visto en las noticias sobre contaminación, la estampa de Jianguo Road no se olvida fácilmente. Pero con 600 euros cualquiera compra un vídeo en getty, lo retoca un poco y lo lanza para atacar con su propaganda el cerebro a los indefensos niños que esperan en la sala del cine a que empiece la película.

Si las campañas de publicidad de Ecoembes manipulan así en lo evidente, en lo que salta la vista y se puede contrastar tan fácilmente… ¿qué no hacen cuando nos citan estudios que hay que buscar, leer, entender y comparar con los datos oficiales de reciclaje para darse cuenta de que presentan datos falseados, cálculos erróneos o conclusiones que no se deducen del análisis realizado?

Se nos miente sistemáticamente sobre las bondades de una forma de gestionar los residuos que está obsoleta para hipotecar nuestras posibilidades de mejorar la recogida de las basuras, su tratamiento y, sobre todo, la prevención como herramienta para evitar daños al medio ambiente y la salud de las personas. Todo para favorecer el consumo de envases de usar y tirar, manteniendo el beneficio de las corporaciones de distribución a cambio de un fuerte impacto sobre el planeta y la salud de las personas.

Todo esto sería muy gracioso si no fuese porque la contaminación de los tubos de escape es una importante causa de muertes prematuras. O porque seguimos demasiado lejos de conseguir un nivel seguro de emisiones de efecto invernadero.

Objetivo: desviar la atención

Entonces, si no podemos compensar las emisiones de los tubos de escape reciclando latas ¿por qué una empresa privada cuya actividad tiene que ver con la gestión de residuos de envases utiliza una imagen manipulada de la contaminación atmosférica? ¿Qué tienen que ver los tubos de escape con las latas de bebidas?

Nada. No tienen que ver nada. Pero en la desesperada estrategia de desviar la atención sobre el los tristes datos del reciclaje en España, Ecoembes se va quedando sin recursos. Intentó hacer greenwashing con los plásticos “pescados” en el mar, pero resulta que buena parte de esos plásticos son de empresas adheridas a su sistema de gestión de residuos basado en el contenedor amarillo. ¿Se imaginan que nos damos cuenta de que esos plásticos acaban en el mar porque Ecoembes no hace bien su trabajo y le exigimos a la empresa que los saque de allí?

Así pues, el objetivo es cambiar el foco de atención como sea. Por supuesto que las emisiones de los tubos de escape son un problema. Un problema que tiene relativamente poco que ver con los residuos de envases. Lo importante en esta campaña es que los envases no acaban en la atmósfera, por lo que conseguimos que la conciencia ambiental de los ciudadanos bombardeados con publicidad deje de fijarse en las calles, parques, jardines, espacios naturales, playas… llenos de envases de usar y tirar y… que miren hacia el cielo, donde no suele haber latas ni botellas abandonadas.

6 latas

¿Por qué utiliza el anuncio de Ecoembes la unidad de 6 latas como medida de compensación de las emisiones de los tubos de escape? Podía haber utilizado una lata o 10 latas. Pero seis es el tamaño del paquete estándar de latas sujetas por anillas de plástico. El que aparece en esta imagen de la tortuga Peanut con la que una generación entera se ha concienciado sobre el daño de los envases de usar y tirar:

Ecoembes, empresa privada al servicio de la industria del envase de usar y tirar, busca cambiar el rechazo que te causan esas anillas de plástico. Con esta campaña busca que cuando estés en el lineal del hipermercado no veas que 6 latas es un incordio que no te cabe en la nevera, si no el número perfecto para dejar tranquila tu conciencia ambiental.

¿Por qué voy a separar una, dos o tres latas (si es lo que necesito) cuando llevándome 6 latas juntas estoy compensando la contaminación? Error… comprando bebidas en latas estás llevando a tu casa envases de usar y tirar que requieren materias primas, cuyo transporte emite contaminación a la atmósfera, que alguien tendrá que reciclar para reducir el impacto de esos productos de un solo uso en el planeta…

Seis latas son… 2 litros. Si el objetivo es concienciarnos y ayudarnos a reducir el daño que causamos a nuestro entorno ¿por qué no promocionan las botellas reutilizables de 2 litros?

Entonces, ¿qué puedo hacer para compensar mis impactos?

Por tu parte puedes evitar el consumo de envases de usar y tirar. Con gestos sencillos como dejar de comprar botellas de plástico y beber agua de grifo. O, con un poco más de compromiso, evitando los plásticos de usar y tirar en tu día a día. Y, siempre que tengas elección, parar a pensar qué envase es más fácil de reciclar.

¿Quieres contrarrestar las emisiones de tu tubo de escape?

Esto es más difícil. No puedes devolver petróleo a los yacimientos, pero sí buscar formas alternativas de desplazarte o generar energía para evitar ese consumo de recursos fósiles.

Si no te queda más remedio que utilizar un vehículo con motor de combustión procura conducir de forma eficiente. Comparte el espacio que queda libre en tu coche cuando te sea posible. También es importante repostar en las horas del día con menor temperatura: primera hora de la mañana. No sólo por el pequeño ahorro que supone el aumento de densidad del combustible, también porque con menos calor hay menos vapores escapando a la atmósfera desde la boca de la manguera y el depósito de tu coche.

Retirar los gases de efecto invernadero y las partículas resulta complicado, pero ayuda mucho la vegetación: las plantas retiran CO2 de la atmósfera para crecer. Siempre que tengas ocasión planta: en tu terraza, en un huerto, en un descampado, en los bordes de los caminos… si son semillas autóctonas mejor que mejor. Deberíamos pensar en los árboles como infraestructuras de salud pública.

Da igual si las macetas se te secan en vacaciones. Lo importante es mantener todo el tiempo que te sea posible plantas verdes. Cada día retiran una (muy) pequeña cantidad de CO2 de la atmósfera. Ese CO2 podemos retenerlo en el suelo. Idealmente, compostando las plantas muertas con otros restos vegetales y aportando el resultado como enmienda orgánica. Pero también puedes conseguirlo enterrando los tallos secos en las jardineras antes de plantar semillas nuevas o tirando las plantas que se te olvidó regar al contenedor marrón (o al de restos, si no hay contenedor de materia orgánica en tu barrio o ciudad).

¿Cómo podría Ecoembes compensar el impacto de su actividad?

Siguiendo con las propuestas, cabe recordar que Ecoembes es el sistema integrado de gestión de residuos de envases ligeros. Su responsabilidad es recuperar los envases puestos en el mercado por las empresas adheridas a su modelo de gestión de residuos de envases. Así pues, en vez de confundirnos con la utilidad del reciclaje debería invertir los recursos que obtiene de todos los consumidores en:

  • Ir a rescatar todos esos envases que “se pierden”. No hacer greenwashing para urbanitas, si no dedicando la partida presupuestaria a un trabajo que actualmente está sin hacer.
  • Solucionar el problema creciente de las instalaciones de reciclaje que salen ardiendo cada año en España.
  • Dejar de obstaculizar la aplicación de la normativa europea que España tiene que cumplir para alcanzar sus compromisos en materia de residuos.
  • Impedir que se pongan en el mercado (adheridos a su sistema) envases que no se pueden recuperar o reciclar en los procesos convencionales de gestión de residuos.
  • Mejorar la dotación de recursos para mejorarla recogida separada por tipos de material.
  • Retirar este despropósito de campaña publicitaria y pedir disculpas por un nuevo insulto a la inteligencia colectiva.

En resumen, menos propaganda y más contenedores amarillos.

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El Fuego Valyrio de los Gestores de Residuos.

Publicado en: La Calidad Ambiental por Fernando Follos Pliego. Texto original

Hace ya un tiempo, un año y medio escaso, que publiqué en las redes sociales un plano muy representativo acerca de cómo el fuego estaba haciendo estragos en diversas instalaciones de gestión de residuos de diversas empresas privadas. Os lo adjunto ahora también por si queréis ver la que hace poco más de un año se estaba armando en las recocinas del sector de los residuos en España.Fuente

Puedes leer y comentar el artículo completo en La Calidad Ambiental

Responsabilidad ampliada del productor, eso… ¿qué es?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Alguna vez te has preguntado ¿por qué ponen tantos envases y embalajes en los productos que compras? Llegas a casa después de hacer la compra en el supermercado, te pones a colocarla en tus armarios y te juntas con un montón de precintos, cajas… todo un surtido de materiales, fundamentalmente plásticos de colores, que ya no sirven para nada y que tienes que tirar. Y eso que todavía no has empezado a gastar la pasta de dientes, no has sacado el atún de sus latas, ni te has bebido los refrescos que has puesto en la nevera.

Los envases cumplen dos funciones:

  • proteger y facilitar el traslado de lo que va dentro.
  • llamar tu atención para que tu dinero circule a la cuenta de resultados de una empresa.

Normalmente, como consumidor no tienes capacidad para decidir cómo van envasados los productos hasta la estantería del supermercado. En determinadas circunstancias puedes optar por formas de consumo libres de envases, como acudir tiendas que venden productos a granel, practicar un consumo de proximidad, más local y sostenible… Pero cuando la agenda no lo permite, no queda otra que ir a lo fácil y rápido: cargar el maletero con lo que sea que encuentres en las estanterías de un centro comercial.

En este escenario de consumo… ¿Quién es el responsable del impacto de los residuos? ¿El consumidor que no tiene alternativas reales para evitar los envases de usar y tirar? ¿el ciudadano que sufre un modelo de gestión de residuos basado en el contenedor amarillo? ¿la Administración que tiene que recoger la basura (depositada cívicamente en lugares adecuados o desparramada por parques, jardines, cunetas, playas…)? ¿El establecimiento que nos ofrece los productos envasados en cantidades, materiales y colores a gusto del fabricante? ¿Quizá el propio fabricante que decide cómo envasa los productos que pone en el mercado?

La responsabilidad ampliada del productor (o responsabilidad extendida del productor) es una propuesta interesante para reducir la contaminación y la generación de residuos. Busca trasladar a los fabricantes la responsabilidad sobre los productos que ponen en el mercado. Para ello propone que tengan que asumir la gestión de los residuos que generan. Muy básicamente, es una forma de implicar a la cadena productiva en los impactos que causan los productos que salen de las fábricas.

Es decir, si el fabricante decide poner sus productos en coloridos envases de plástico debe asumir el coste de recoger esos envases y darles un tratamiento adecuado para que no sean las administraciones, los ciudadanos que no consumen ese producto, ni el medio natural quienes sufran las consecuencias negativas de la decisión comercial.

También se aplica en otros ámbitos en la misma línea: si se ponen en el mercado productos poco duraderos o difíciles de recuperar para su valorización ¿no es justo que el fabricante asuma el impacto que genera en el planeta? ¿Qué pasa si no investiga el uso de sustancias menos tóxicas para la fabricación de los productos que pone en el mercado?

En España esta responsabilidad ampliada del productor se establece en la legislación sobre residuos. En concreto en el Título cuarto "Responsabilidad ampliada del productor del producto", de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

En esta norma se concreta que productor del producto es la persona física o jurídica, que de forma profesional desarrolle, fabrique, procese, trate, venda o importe productos.  Y que en aplicación de la responsabilidad ampliada y con la finalidad de promover la prevención y de mejorar la reutilización, el reciclado y la valorización de residuos, los productores de productos que con el uso se convierten en residuos podrán ser obligados a:

  • Diseñar productos de manera que a lo largo de todo su ciclo de vida se reduzca su impacto ambiental y la generación de residuos, tanto en su fabricación como en su uso posterior, y de manera que se asegure que la valorización y eliminación de los productos que se han convertido en residuos se desarrolle de conformidad con lo establecido en la legislación.
  • Desarrollar, producir, etiquetar y comercializar productos aptos para usos múltiples, duraderos técnicamente y que, tras haberse convertido en residuos, sea fácil y clara su separación y puedan ser preparados para su reutilización o reciclado de una forma adecuada y sin riesgos y a una valorización y eliminación compatible con el medio ambiente.
  • Aceptar la devolución de productos reutilizables, la entrega de los residuos generados tras el uso del producto; a asumir la subsiguiente gestión de los residuos y la responsabilidad financiera de estas actividades, ofrecer información a las instalaciones de preparación para la reutilización sobre reparación y desguace, así como información accesible al público sobre en qué medida el producto es reutilizable y reciclable.
  • Establecer sistemas de depósito que garanticen la devolución de las cantidades depositadas y el retorno del producto para su reutilización o del residuo para su tratamiento en los casos de residuos de difícil valorización o eliminación, de residuos cuyas características de peligrosidad determinen la necesidad del establecimiento de este sistema para garantizar su correcta gestión, o cuando no se cumplan los objetivos de gestión fijados en la normativa vigente.
  • Responsabilizarse total o parcialmente de la organización de la gestión de los residuos, pudiendo establecerse que los distribuidores de dicho producto compartan esta responsabilidad.
  • Utilizar materiales procedentes de residuos en la fabricación de productos.
  • Proporcionar información sobre la puesta en el mercado de productos que con el uso se convierten en residuos y sobre la gestión de estos, así como realizar análisis económicos o auditorías.
  • Informar sobre la repercusión económica en el producto del cumplimiento de las obligaciones derivadas de la responsabilidad ampliada.

El problema, como ocurre con una parte importante de la normativa ambiental es que, según como interpretemos la ley, estas obligaciones quedan supeditadas a desarrollo normativo. Así la propia Ley de residuos dice que El establecimiento de estas medidas se llevará a cabo mediante real decreto aprobado por el Consejo de Ministros, teniendo en cuenta su viabilidad técnica y económica, el conjunto de impactos ambientales y sobre la salud humana, y respetando la necesidad de garantizar el correcto funcionamiento del mercado interior.

Este principio de responsabilidad ampliada del productor sí se ha desarrollado para distintos tipos y flujos de residuos. En concreto:

Están en discusión la generalización de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, en particular en flujos de residuos tales como los residuos procedentes de los productos de la industria textil y los restos de alimentos. En este último caso tanto para reducir el desperdicio alimentario, como por su importancia en el total de los residuos urbanos, ya que suponen alrededor del 40% en peso de nuestra basura doméstica.

La importancia de este principio de responsabilidad ampliada del productor y las normas que lo regulan es que determinan las obligaciones de todas las partes implicadas en la gestión de residuos y la distribución de los costes de esa gestión. Así, llevan el "quien contamina paga" hasta el origen, buscando internalizar los costes del impacto de los productos desechables, de escasa durabilidad o con residuos de difícil tratamiento en quienes tienen capacidad para prevenirlos: los fabricantes.

Conocer estas normas, su desarrollo y grado de aplicación es clave para que los ciudadanos responsables y comprometidos con el medio ambiente participemos correctamente en la prevención, valorización, reutilización y reciclaje de nuestros residuos.

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¿Qué hacer si te metes en un banco de medusas?… a cuento de eso de los plásticos

Publicado en: Ecopixeladas por Javier de los Reyes. Texto original

Esta vez os dejo un vídeo con unos consejos básicos, producto de la propia experiencia, indicando como proceder si por algún casual os vierais alguna vez rodeados por decenas de medusas mientras documentáis el problema de los plásticos marinos y su interacción con la fauna marina. Sólo espero que tras visualizarlo lo que os produzca fobia no sean las medusas.

A continuación unas imágenes con el nombre de las especies del vídeo y su grado de peligrosidad.

Banco de Pelagia noctiluca

Banco de Pelagia noctiluca

Pelagia noctiluca

Pelagia noctiluca, peligrosidad alta

Pelagia noctiluca enredada plástico

Residuo plástico, peligrosidad… incalculable

Cotylorhiza tuberculata

Cotylorhiza tuberculata, peligrosidad baja

Todas las fotos e imágenes de vídeo son del verano de 2017 en la costa de Granada… mucha belleza, y por ello hay que ser conscientes de la peligrosidad que encierra el problema de los plásticos marinos para estos ecosistemas.

Hasta la próxima,

(Vídeos de Contaminación e impactos)

(Fotos de Contaminación y residuos)

(Fotos de Fauna)

 

 


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La rentabilidad de la valorización de los residuos

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por J.Vinas. Texto original

La valorización de residuos es una tendencia progresista del sector residuos que ha ido incrementado su valor en la última década de manera exponencial.

En la actualidad, la finalidad del concepto “valorización de residuos” ha cambiado drásticamente. Si hasta hace escasos cuatros años la valorización de residuos tenía como objetivo principal el cumplimiento de normativa vigente y la pirámide jerárquica en la gestión de residuos, y sobre todo, como mejora de la imagen corporativa y concienciación social de las empresas dentro de su estrategia de marketing; tengo la sensación personal de que actualmente el concepto ha dado un giro inesperado, convirtiéndose en una de las principales estrategias de negocio a la hora de plantear el estudio técnico-económico de un proyecto de tratamiento y gestión de residuos.

Basándome en mi experiencia en la puesta en marcha y desarrollo de proyectos en el sector residuos,  actualmente el criterio de adjudicación del 90% de las licitaciones públicas y/o privadas es “Procedimiento abierto al precio más bajo de las propuestas técnicamente viables”, es decir, la oferta técnica sólo sirve para ser apto o no apto para la ejecución del proyecto en cuestión y por lo tanto las adjudicaciones son puramente por precio.

Fuente: Pixabay

Teniendo en cuenta lo anterior, la capacidad de las empresas para promover propuestas técnicas de innovación y mejora en los medios a emplear en la recogida, transporte y tratamiento de residuos con el objetivo de incrementar la calidad del servicio, es nula; Limitando a las empresas a centrarse en la estrategia de cumplir el pliego con los mínimos medios posibles, centrándose en la reducción de costes propios, de los servicios subcontratados a proveedores, y de los márgenes económicos del proyecto. Y a esto hay que añadirle la necesidad de tener la capacidad de “predicción” para evitar caer en baja temeraria.

Esta situación ha provocado que el incremento en la recuperación de residuos valorizables, no sólo a través de la recogida selectiva, si no especialmente en la recuperación de valorizables de los residuos mezclados anteriormente considerados rechazos con destino final vertedero, sea una de las principales estrategias en las propuestas técnicas y económicas para la optimización de dichos contratos. Hasta el punto en que, desde mi experiencia profesional y en el ámbito laboral en el que desarrollo mi actividad, en gran cantidad de proyectos su viabilidad económica depende íntegramente de los porcentajes de residuos valorizables que se espera extraer no sólo por la venta de los mismos, sino por la reducción del coste en la gestión del rechazo. Pero esto tiene un riesgo añadido, ya que el precio de los materiales valorizables oscila significativamente en periodos semanales.

Bajo mi criterio, todo lo anteriormente comentado hace que la capacidad de los técnicos de una empresa del sector para predecir los porcentajes de separación aplicando determinadas técnicas, y lo más importante, los precios medios en los que va a oscilar cada material valorizado, sea clave en el éxito o el fracaso de un proyecto actual de retirada, transporte y tratamiento de residuos.

Si quieres adquirir más conocimiento sobre el mundo de la gestión de residuos o especializarte en un sector en continuo crecimiento tanto desde el punto de vista técnico como de su mercado laboral, te invito a participar en el curso Valorización de residuos, que imparto en colaboración con el Instituto Superior de Medio Ambiente.

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Aprovechamiento Agrícola de los Residuos Antrópicos

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por David Canales. Texto original

La agricultura española viene utilizando residuos orgánicos de distinto origen y para los que existen procedimientos publicados por distintas instituciones que contienen directrices sobre su uso. Sin embargo, es también una realidad que la fertilización orgánica está encontrando cada día mayores dificultades de orden no solo administrativo, sino también logístico, técnico y agrario. Como consecuencia, está aumentando la cantidad de residuos orgánicos que se abandonan, se aplican en condiciones insatisfactorias o se envían a vertederos, mientras que los terrenos agrícolas y forestales siguen perdiendo contenido en materia orgánica.

La materia orgánica es uno de los componentes mayoritarios en algunos de los principales flujos de residuos que genera la sociedad en el siglo XXI. Representa como media un 50% en los residuos urbanos, mientras que puede llegar a ser la práctica totalidad en residuos de determinados sectores, como la agricultura, ganadería, alimentación o los lodos del tratamiento de aguas urbanas e industriales.

Una vez superadas las primeras fases que incluye la Jerarquía Europea de Gestión (evitar, reducir, reutilizar,…), sólo existen dos alternativas para intentar obtener valor ambiental y económico de un residuo (antes de proceder a su eliminación mediante vertedero o incineración):

  1. Intentar aprovechar los elementos y componentes que contiene (valorización material).
  2. Utilizar la energía del mismo (valorización energética).

La composición de la fracción orgánica de los residuos (principalmente carbono, hidrógeno y oxígeno) permite la utilización de ambas vías, si bien debe priorizarse la primera por razones ambientales y legales, aplicando los principios de Economía Circular, recuperando y restaurando estos elementos dentro del ciclo biológico, frente al carácter predominantemente lineal.

La utilización de residuos orgánicos para cubrir las necesidades de incorporación de materia orgánica a los cultivos ha sido realizada históricamente por la humanidad, desde el origen de la agricultura, aprovechándose de los ciclos naturales del carbono, nitrógeno y fósforo tanto propios como de otras actividades. En este contexto, la “reciente” aparición del concepto de residuo y su incorporación al marco legislativo, no ha hecho más que regularizar las condiciones en las que una práctica tradicional se venía haciendo. Sin embargo, la complejidad de las sociedades modernas ha introducido dificultades adicionales, que pueden resumirse en los siguientes puntos:

a)      Cantidades generadas, con frecuencia superiores a las demandadas por el sector agrícola.

b)      Composición, a la que incorporan nuevos productos no aptos para su incorporación como los productos químicos.

c)      Continuidad en su generación, frente a la estacionalidad de la demanda por parte de la agricultura.

d)     Distancias elevadas entre los puntos de generación y los de consumo, con la consiguiente necesidad de sistemas de transporte distintos a los tradicionales (camión frente a tractor).

e)      Costes crecientes de la cadena completa de gestión.

f)       Problemas de olores y rechazo social.

g)      Malas prácticas por parte tanto del sector de la gestión como del agrícola.

Foto: David Canales

La producción de compost constituye actualmente, en los países que realizan una gestión adecuada de sus residuos, el principal destino de los residuos con alto contenido orgánico (también denominados biorresiduos), junto con la digestión anaerobia que también genera un digesto de aplicación agrícola. De hecho, el compostaje es un tratamiento biológico de residuos orgánicos tan antiguo como la agricultura y como la producción de residuos.

La producción y utilización de compost de baja calidad o fuera de especificaciones técnicas ha llevado al establecimiento legal, por medio de la Ley 22/2011, de requerimientos más estrictos, que implican la aparición en el mercado de dos tipos de materiales atendiendo al origen de la fracción de entrada en el  proceso de compostaje.

  1. Compost: enmienda orgánica obtenida a partir del tratamiento biológico aerobio y termófilo de residuos biodegradables recogidos separadamente.
  2. Bioestabilizado: material orgánico obtenido de las plantas de tratamiento mecánico biológico de residuos mezclados.

Adicionalmente el Real Decreto 506/2013, de Productos Fertilizantes, incluye la “Lista de Residuos Orgánicos Biodegradables” que pueden ser utilizados para la producción de compost, identificados por sus códigos LER, reforzándose la condición de la recogida selectiva de la mayoría de ellos.

Esta diferenciación basada en la necesidad de hacer una recogida separada en origen, si bien estaba orientada a conseguir una calidad adecuada del compost, en la práctica significó que más de un millón de toneladas que se venían produciendo como compost dejaron de serlo, transformándose en material bioestabillizado que no tenía ya la consideración de enmienda orgánica. Adicionalmente, quedaron en una especie de limbo legal, pues la Ley 22/2011 no aclaraba qué consideración o clasificación tenían.

El Registro de Productos Fertilizantes de compost elaborado a partir de residuos orgánicos no recogidos separadamente, del que disponían las plantas productoras, se ha ido cancelando a medida que vencían sus periodos de vigencia.

Como resultado de esta inseguridad jurídica y la complejidad administrativa que impone el nuevo marco, los productores de material bioestabilizado están encontrando muchas dificultades para dar salida al producto. Por su parte, sus receptores naturales, los agricultores, son reacios a aplicar en sus campos algo que tiene una denominación peyorativa como es la de residuo, así como a realizar los nuevos trámites burocráticos. La consecuencia de todo ello es que una parte muy elevada del anterior compost que se destinaba a fertilización orgánica en agricultura, se envía ahora directamente a los vertederos.

Esta situación pone de manifiesto que existen actualmente dos problemas en nuestro país, de carácter ambiental y agronómico. Por una parte, no se dispone de un destino adecuado para el residuo cuantitativamente más importante y, por otra, los suelos agrícolas necesitan un aporte continuo de fertilización orgánica. Una inteligente conjunción de ambos puede llevar a una situación donde la suma de dos problemas proporcione una solución para ambos.

La conclusión de todo lo expuesto es que resulta imperiosa la elaboración de un documento técnico, que fije claramente las condiciones para la utilización de residuos con alto contenido en materia orgánica en la agricultura española, desde su generación hasta la aplicación final en los campos, pasando por la recogida, transformación y circunstancias de uso en los suelos y cultivos. A partir de esta base, se debería concretar el actual marco legislativo para regular y controlar que los criterios técnicos se cumplen.

Es necesario que el personal técnico además de poseer unos conocimientos en materia de gestión, disponga de unos conocimientos legislativos y agronómicos suficientes para poder aprovechar al máximo el potencial de la materia orgánica presente en los residuos, mediante la correcta valorización de los mismos en los suelos españoles.

Si estás interesado en conocer la valorización correcta de los materiales bioestabilizados, los procesos de estabilización aerobios y anaerobios, así como su rentabilidad, te invitamos a participar en curso de Valorización de Residuos impartido por el Instituto Superior del Medio Ambiente y en el que soy docente, pues se analizan todos estos conceptos y procesos desde un punto de vista eminentemente práctico, con casos reales y centrado en los principales flujos de materiales susceptibles de valorización presentes en  España.

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