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#BasurasMarinas: Productor Vs Consumidor ¿De quién es la responsabilidad?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por J.Vinas. Texto original

¿Cuál es el valor de nuestro sistema marino?

Da igual que vivas en el interior o en la costa, que te gusta el mar o la montaña, que veranees en el pueblo o en la litoral, todos estamos directamente conectados con el sistema marino y los océanos. No solo por su incalculable valor estético y turístico, sino por toda la inmensa diversidad biológica y riqueza alimentaria que alberga, desde su inexcusable responsabilidad de equilibrio ecológico entre mar y tierra, hasta su potencial alimenticio en forma de pescado y harina de pescado como soporte proteínico de infinidad de productos. Estos son motivos suficientes como para que nuestra sociedad esté alerta y en la obligación de establecer criterios éticos y legislativos para la protección exhaustiva de nuestro sistema marino. Sin embargo, y a pesar de los beneficios que los océanos nos proveen, como sociedad “tiramos piedras contra nuestro propio tejado” destruyendo el sistema que da soporte vital a nuestro planeta.

#BasurasMarinas: Productor Vs Consumidor ¿De quién es la responsabilidad?

Fuente: Pixabay

¿Cuáles son las bases de la concienciación ambiental de nuestra sociedad actual?

Con mucho esfuerzo durante décadas, hemos conseguido una sociedad actual con un elevado grado de concienciación con la protección del medio ambiente y la minimización de los impactos y emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). En los últimos años, hemos conseguido que esta concienciación se amplíe a la generación y reciclaje de los residuos, gracias a que se ha puesto de moda el concepto de “Economía circular”.

Pero la clave está en que la concienciación ambiental tiene fijadas sus bases en los impactos generados “en tierra firme”, y poco se ha hablado hasta principios de 2017, de los impactos generados en el sistema marino.

¿Cuál es la problemática de la comúnmente denominada #BasuraMarina?

En incremento exponencial en la generación de residuos y el impacto que esto ha tenido durante décadas sobre nuestro sistema marino, ha sido ignorado por completo; aún hoy la sociedad no considera este problema como una amenaza sería para la salud y bienestar social.

Los residuos mal gestionados provienen de diversas fuentes, viajan por los mares y océanos enormes distancias empujados por el viento y las corrientes, recorriendo miles de kilómetros; si a esto le unimos el lentísimo proceso de degradación de los residuos acumulados en los mares, que mayormente son plástico (de ahí el apodo “#MardePlásticos), y el constante incremento de las cantidades de basura en los medios acuáticos, hace que las #BasurasMarinas se conviertan en una amenaza real y crítica de la estabilidad y salud de nuestro planeta. Es por ello que es necesario “pulsar la alarma” y comenzar a establecer políticas preventivas para evitar el incremento del problema, y la búsqueda y aplicación de medidas correctoras para la eliminación de las grandes acumulaciones de basuras marinas.

¿Cuál es la situación actual de las medidas preventivas y correctivas?

En relación a la prevención, afortunadamente, en los últimos años ha habido un incremento en la visibilidad del problema a través de: numerosos foros y medios de comunicación que abordan el problema, trabajos de investigación, organizaciones, voluntariados, y cantidad de iniciativas empresariales, de emprendedores, de inversión en I+D+I, y en la búsqueda de alternativas e iniciativas de lo denominado “Economía Circular de los Residuos (ECR).

Si hablamos de las medidas correctivas, en la actualidad se están ejecutando varios proyectos para la recogida, transporte y gestión adecuada de las denominadas “islas de plásticos” de los océanos, liderado por el proyecto “The Ocean Cleanup”, que se centra en una estructura flotante de forma una enorme barrera de 600 metros de largo que tratará de recoger toneladas de plástico acumuladas en distintos puntos de los océanos, el primero entre California y Hawai en el océano Pacífico.

¿Sobre quién recae la responsabilidad?

He aquí el motivo de este post. A principios de 2017, se comenzó a difundir el concepto y problemática de #BasurasMarinas, y a partir de este momento, ciertas partes implicadas se encargarían de desviar el origen del problema hacia la generación de residuos plásticos, y por lo tanto hacia la fabricación de productos con este material (principalmente, productos de un solo uso), el sobre-envasado y sobre-embalaje con plástico; transfiriendo de este modo la responsabilidad en su totalidad a los productores. Si bien es cierto, que estos tienen gran influencia y responsabilidad desde el punto de vista del ecodiseño de embalajes, de la utilización de plásticos susceptibles de ser reciclados y de la minimización de la cantidad de plásticos puestos en el mercado, pero…

- ¿Qué pasa con la responsabilidad de los consumidores?

  • ¿Nos olvidamos de que estos plásticos acaban en los sistemas acuáticos debido, en gran medida, a una mala gestión por parte de los consumidores, y organismos competentes en la materia?
  • ¿Cómo puede ser que a 2019, las tasas de reciclado de los residuos en España ronden tan solo el 40%?
  • ¿Tiene algún sentido que mientras en el norte de España hay multitud de municipios que rondan el 60-63% de tasa de reciclado de residuos (gracias principalmente al modelo de pago por generación/compensación), haya gran cantidad de municipios por el resto de España con tasas del 10-12%?

Considero que es fundamental analizar la problemática de la gestión de residuos de cada municipio en cuestión, y establecer una estrategia de concienciación ambiental a través de campañas anuales.

¿Qué podemos hacer como consumidores?

Pues cada uno con su conciencia debe sacar sus propias conclusiones a las preguntas planteadas, dejar de “ver la paja en el ojo ajeno”, y preguntarse ¿qué puedo hacer yo? ¿Cómo puedo aportar mi granito de arena? Pues la respuesta es sencilla:

  1. Realizar las compras con bolsas reutilizables y reciclables.
  2. Evitar la compra de productos sobre-envasados, comprar los productos a granel, y utilizar “tuper” de cristal para la carnicería o pescadería.
  3. Realizar una correcta y estricta segregación de los residuos domiciliarios, de acuerdo a las fracciones recogidas en mi municipio, utilizando los puntos limpios de proximidad para los residuos que sea preciso. Al igual, hacer una buena separación de los residuos en tu actividad laboral.
  4. Evitar el vertido de residuos valorizables en papeleras ya que están son fracción resto.
  5. No realizar el vertido de ningún residuo en la vía pública, entorno natural o medio acuático.

La sociedad debe asumir que la problemática no sólo proviene del productor, sino que recae en mayor medida sobre el consumidor, ya que somos el último eslabón por el que los residuos acaban en los medios acuáticos. Con el incremento de la concienciación, la tasa de generación puede crecer exponencialmente evitando que la gran mayoría de los residuos que acaban en sistemas acuáticos sean reciclados y valorizados correctamente, dándoles una segunda vida útil.

Jonatan es docente del curso Valorización de Residuos que impartimos en el ISM, así que si quieres adquirir más conocimiento sobre el mundo de la gestión de residuos o especializarte en un sector en continuo crecimiento tanto desde el punto de vista técnico como de su mercado laboral, te invitamos a participar en el curso Valorización de residuos

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Plantilla para inventario de residuos

Publicado en: envirall asesoría y consultoría ambiental en Asturias por Paula Baldó de Andrés. Texto original

Hoy inauguramos una nueva sección/categoría en la web llamada «Recursos». En ella te iremos proporcionando material creado por nosotras que creemos que te puede ser de utilidad en tu camino hacia la sostenibilidad de tus proyectos. Muchos de los materiales que encontrarás en esta categoría los utilizamos nosotras mismas con nuestros clientes o internamente para […]

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Repor: Residuo en venta

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Cristina Fernández firma un reportaje imprescindible para entender cómo funciona la gestión de residuos en España y qué está pasando con nuestros plásticos. Si no lo has visto todavía busca cuanto antes la media hora que necesitas para verlo (estrictamente hablando 25 minutos y 19 segundos).

El reportaje explica, a través de testimonios de gestores de residuos, cómo funciona el mercado de los plásticos recuperados de nuestra basura, así como las opciones de encontrar salida a distintos materiales en función de su calidad, incluidas las exportaciones fraudulentas a países asiáticos a través de redes delictivas que actúan en el sector.

También aborda el problema de los, cada vez más frecuentes -una media de 50 al año-, incendios que ocurren en las instalaciones que se dedican a la gestión y almacenamiento de residuos recuperados.

En concreto da voz al SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil). Desde esta institución manifiestan que aproximadamente el 15% de esos incendios son intencionados -quizá como forma de hacer desaparecer residuos que no se venden-, sin descartar que pueda haber otros que lo sean pero no se pueda demostrar después del pertinente peritaje.

Con independencia de esa intencionalidad, la gran mayoría de los incendios en plantas de residuos, según el SEPRONA, refleja malas conductas por negligencia, falta de medidas de seguridad, ahorro de costes y otros factores que influyen en los sucesos.

De modo similar, el Cuerpo de Bomberos de Castellón se pronuncia sobre las circunstancias en las que llegan los avisos sobre estos sucesos, el riesgo asociado a las condiciones de almacenamiento de los materiales residuales y la falta de medidas de prevención, como una deficiente sectorización. La suma de estos factores hace que la actuación se limite a controlar incendios que no tienen solución.

También habla la Administración, expresando el problema de la acumulación de plásticos y los resultados limitados del reciclaje, denunciando la acumulación ilícita de materiales y las dificultades de trasladar los costes de las actuaciones de retirada a los responsables.

Al final del reportaje un operario de recogida nos llama la atención sobre la falta de conciencia en relación a la cantidad de residuos que generamos. De este modo se cierra el documento con un aviso sobre la importancia de participar en la recogida selectiva como forma de mejorar las opciones de recuperación y reciclaje de nuestras basuras.

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El IBEX35 en búsqueda del ZeroWaste como estrategia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por J.Vinas. Texto original

La generación de residuos es uno de los retos ambientales más complicados al que se enfrenta actualmente la sociedad. Debido al desarrollo de la misma, el volumen de generación de residuos a escala global sufre un incremento continuo.

El abandono o la gestión inadecuada de los residuos produce impactos notables en los medios receptores y puede provocar contaminación en el agua, en el suelo, en el aire, contribuir al cambio climático y afectar a los ecosistemas y a la salud humana. En cambio, cuando los residuos se gestionan de forma adecuada, se pueden convertir en recursos que contribuyan al ahorro de materias primas y garanticen la sostenibilidad económica, con un efecto positivo sobre la conservación de los recursos naturales y los ecosistemas.

En los últimos tiempos hay 2 términos que se postulan como líderes de audiencia en el sector ambiental: Economía Circular y ZeroWaste.

El modelo de la Economía Circular (EC) persigue invertir la pirámide actual de la gestión de residuos, maximizando las acciones de prevención y valorización de residuos (reutilización, reciclado o valorización energética).

Nos vamos a centrar en el concepto de ZeroWaste, ¿qué representa, y cómo se puede alcanzar?

Llevado a una realidad tangible y que pueda ser entendido fácilmente, el ZeroWaste es un concepto convertido en “movimiento” por el que una persona, grupo, empresa, comunidad o municipio analiza los procesos de generación de sus residuos, y propone medidas para la minimización, reutilización, conversión en “subproducto”, o alcance del “fin de condición de residuos”; estos dos últimos transferidos en base a lo especificado por la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados, y posteriores modificaciones. Como bien indica su nombre, el objetivo final y real que debería busca este concepto es la no generación de residuos.

Hasta hace pocos años solo había “un puñado” de proyectos que estaban trabajando en la línea del objetivo ZeroWaste. Entre ellos cabría destacar el proyecto ZeroCabinWaste (desarrollado entre Ecoembes, Ferrovial Servicios, Iberia, GateGourmet, y ESCI), que busca 4 objetivos claramente diferenciados:

  • Demostrar que con buenas prácticas de gestión se puede mejorar el sistema actual, facilitando la recuperación y reciclado de los residuos generados en el avión.
  • Demostrar que los residuos de Cat. 1, pueden tratarse de una manera más respetuosa con el medio ambiente, ya que actualmente, por normativa española, el tratamiento para estos residuos, procedentes de países no comunitarios, es el vertedero o la incineración.
  • Disminuir la huella de carbono asociada a la actual generación y tratamiento de los residuos generados en cabina.
  • Replicar el proyecto en el aeropuerto de Heathrow, a través de protocolos estandarizados. Siendo una de las bases de éste su enfoque integral y potencial de replicación.

Lo que sí está claro, es que en los últimos años el número de empresa que trabajan en la línea del ZeroWaste ha crecido exponencialmente. Concretamente los últimos 2 años se han convertido en una carrera frenética para las empresas del IBEX35 por alcanzar el “tan soñado” ZeroWaste; y es evidente que ésta “obsesión” de las multinacionales españolas tiene una causa y unos objetivos, que bajo mi criterio son:

I. El ZeroWaste es un concepto innovador y de Economía Circular, por lo que las empresas lo están considerando como un proyecto clave dentro de la estrategia de marketing, teniendo en cuenta que los conceptos ZeroWaste y Economía Circular juntos, garantizan un impacto significativamente positivo en la imagen corporativa de la empresa desde el punto de vista de la Sostenibilidad.

II. El ZeroWaste se puede certificar en base a una normalización de AENOR. Es un concepto desvirtuado que favorece a la empresa o entidad que se certifica; ya que el nombre da a entender que se consigue la generación de cero residuos, sin embargo, lo que hace es reconoce a aquellas organizaciones que valorizan las distintas fracciones de residuos que generan, dentro del alcance definido, evitando que tengan como destino final la eliminación en vertedero. Este esquema no implica la no generación de residuos sino una gestión organizada de los mismos que permita reducir su generación, prepararlos para ser reutilizados y/o transformar el residuo en materias primas, reintroduciéndolas en la cadena de valor. ​

III. El concepto ZeroWaste, se enmarca en la línea de actuaciones de la OCDE, PNUMA, G20, PEMAR, Unión Europea y España en lo relativo a Economía Circular, lo que da una ventaja competitiva a la empresa o entidad que se certifica en relación a posibles licitaciones de carácter público y/o privado.

Fuere en motivo que fuere, el ZeroWaste es un concepto que está de moda dentro de la RSC de las empresas, especialmente IBEX35, y los defensores del medio ambiente y del sector residuos debemos “estar de enhorabuena”, ya que impulsa la apuesta de las empresas por lo que pronto denominaremos Economía Circular de los Residuos (ECR).

Jonatan es docente del curso Valorización de Residuos que impartimos en el ISM, así que si quieres adquirir más conocimiento sobre el mundo de la gestión de residuos o especializarte en un sector en continuo crecimiento tanto desde el punto de vista técnico como de su mercado laboral, te invitamos a participar en el curso Valorización de residuos

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¿Cómo liberamos al contenedor amarillo de su secuestro?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

¿Cómo liberamos al contenedor amarillo de su secuestro?

En su libro Stop Basura Alex Pascual desarrolla una idea que me llamó mucho la atención. Pone nombre a un sentir común en muchas personas que trabajan en el ámbito de la gestión de residuos: El secuestro del contenedor amarillo.

Esta metáfora sirve para ilustrar el sistema de caja negra en que el sistema integrado de gestión de residuos de envases ligeros ha convertido el contenedor amarillo. Ni siquiera podemos tener datos de reciclaje fiables.

El sistema de recogida selectiva basado en contenedores de colores responde a los intereses de Ecoembalajes España, S.A., el sistema integrado de gestión de residuos de envases ligeros. Su objetivo no es tanto “el reciclaje”, como dar cumplimiento a la responsabilidad ampliada del productor, una obligación de quienes ponen en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos. Cosa que ocurre con los envases de usar y tirar que depositamos en los contenedores de colores. Pero también con otros muchos materiales.

¿Cómo liberamos el contenedor amarillo? ¿Qué podemos hacer para ponerlo al servicio del interés general? ¿Cómo mejoramos su funcionamiento para conseguir más y mejores materias primas a partir de nuestros residuos? Mirando qué es lo que hay dentro con una perspectiva de análisis de ciclo de vida: economía circular de principio a fin, no sólo como solución de final de tubería.

En el sistema integrado de gestión de residuos de envases participan todos los agentes necesarios para mejorar el sistema. Pero la perspectiva actual es una solución de final de tubería: dar salida a los residuos de envases. La información disponible es, precisamente, un conjunto de números gordos sobre reciclaje, pero no tenemos datos sobre toda la cadena de valor de los diferentes materiales que se gestionan y procesan en estos contendores verde, amarillo y azul.

El problema es que esos datos son cautivos del sistema integrado de gestión, no hay forma de contrastarlos o auditarlos de manera independiente o con un criterio distinto de los propios intereses de Ecoembes. Lo paradójico es que son muchos los agentes que participan en ese sistema de gestión y se encuentran atrapados tanto en la opacidad como en la estrategia de gestión de Ecoembalajes España, S.A.

Así, por ejemplo, los fabricantes de latas de bebidas intentan trasladar a la sociedad el mantra de que 9 de cada 10 latas se reciclan, pero el sistema de recogida en el contenedor amarillo no permite certificar ese dato, ya que pierde la trazabilidad sobre el origen de los materiales recuperados en las instalaciones de clasificación de envases. No hay información suficiente como para asegurar que de cada 10 latas puestas en el mercado nacional 9 han sido efectivamente convertidas en materia prima.

Algo similar, pero mucho más dramático, le ocurre al sector del plástico. Sí, es un material maravilloso, pero ante los evidentes impactos en la salud de las personas y los ecosistemas de todo el planeta, se cierra en banda a una estrategia de comunicación heredada del sistema integrado de gestión de residuos de envases. El resultado es que ante los complacientes datos de Ecoembes tenemos informes en los que se evidencia que estamos reciclando poco más del 25% de los envases de plástico y que una parte indeterminada de los mismos acaba en Malasia.

La solución pasa, como casi siempre en cuestiones ambientales, en dar cumplimiento a los compromisos adquiridos con la Unión Europea y superar la recogida selectiva que hipoteca el modelo de gestión de residuos en España.

El primer paso para liberar el contenedor amarillo es sencillo, no requiere de modificaciones legales ni de grandes cambios en la infraestructura de recogida y tratamiento. Consiste en pasar de un modelo centrado en los envases de usar y tirar a, aplicando la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008, sobre los residuos, considerar las cadenas de valor de los distintos residuos por tipos de materiales.

Con este enfoque podrían establecerse sistemas integrados de gestión para los diferentes materiales. Ya existe uno, el del vidrio, que funciona significativamente mejor y tiene capacidad de ofrecer información más valiosa sobre sus procesos que el encargado de un concepto tan etéreo como los “envases ligeros”.

La primera ventaja de contar con sistemas integrados de gestión por tipos de materiales sería que contaríamos con distintos agentes independientes entre sí mirando en el contenedor amarillo. Algo que, sin lugar a dudas, arrojaría luz sobre la caja negra en la que hemos convertido actualmente el sistema de recogida de envases.

De esta forma todos los agentes de la cadena de valor de un material, desde la extracción hasta su reciclado en nuevas materias primas, controlarían el proceso de entrega, clasificación y tratamiento de los residuos que generan sus productos. Y podrían trabajar por optimizar los procesos que permitiesen una verdadera economía circular para su material.

En segundo lugar tenemos el problema de la trazabilidad. En los datos centrados en envases hacemos muchas estimaciones, caracterizaciones y aproximaciones que no nos dejan ver el bosque. Si bien es cierto que envasadores y distribuidores de productos envasados tienen obligaciones que implican cifras estadísticas, lo verdaderamente importante es contabilizar cuantas toneladas de material están en los flujos de la economía circular: qué cantidad de materias primas extraemos, en qué productos de consumo se convierten, cuanto tiempo tardan en convertirse en residuos, cuantos se recuperan, cómo llegan a los procesos de tratamiento, qué cantidad consigue reciclarse en nuevas materias primas, a qué productos se destinan esas materias… Toda esta información desaparece en un contenedor amarillo que recibe envases y nos devuelve materiales mezclados.

En tercer lugar estaríamos favoreciendo una recogida de residuos más acorde con la realidad de los ciclos de reciclaje y la percepción que los consumidores tienen de su basura. El contenedor amarillo se podría dedicar a “materiales”, no a “envases ligeros”. Es decir, dejaríamos a la gente hacer lo que le sale de manera natural: tirar al amarillo los plásticos y los metales. Al fin y al cabo los procesos industriales que separan lo que se deposita en este contenedor se centran en las características de los materiales. Y los recicladores necesitan materiales de calidad para convertirlos en materias primas, vengan de envases bien gestionados o de otros productos que se convirtieron en residuos.

Otro beneficio destacable a medio y largo plazo es que evitaríamos, como ocurre en el contenedor amarillo, que los envases más difíciles de recuperar y reciclar parasitasen el sistema. Actualmente tenemos que separar del contenedor amarillo todos los materiales que se recogen mezclados en él. Algunos, como las latas de bebidas, cuentan con procesos relativamente sencillos, tales como imanes. Pero la eficacia de esos procesos se ve condicionada por la presencia en el contenedor amarillo de envases adheridos a Ecoembes que ni pueden ser recuperados ni van a ser reciclados.

envases de plástico recuperados mediante sddr y listos para el reciclaje

Si cada flujo de materiales contase con estadísticas propias podría evaluarse cómo afecta la mezcla en el contenedor amarillo. No sólo eso, se generarían incentivos para presionar realmente a los distintos sectores a un diseño de producto orientado a una recogida, una clasificación y un tratamiento más ecológicos: ecodiseño con enfoque ecológico y no meramente económico.

Porque el objetivo de la responsabilidad ampliada del productor es, precisamente, reducir los impactos ambientales, económicos y sociales, en este caso, de los envases. Con el modelo de caja negra del contenedor amarillo muchos agentes no tienen incentivos para reducir la huella ambiental y social, pero sí estrategias para reducir el coste en su modelo de negocio a base de utilizar envases de usar y tirar que no siempre son reciclables.

Como ejemplo tenemos el caso del “agua en caja”, donde se opta por un envase que genera menos costes en el transporte a pesar de que es difícil de recuperar y que en España no se puede reciclar al 100%.

Utilizar estrategias de publicidad engañosa para tratar de vender las bondades del brik es algo que sólo cabe en un esquema de contenedor amarillo secuestrado, en el que las estadísticas de números gordos permiten colar este envase complejo por delante de envases monomateriales más fáciles de recuperar y con mejores posibilidades de reciclaje.

Entiendo que son muchos los interesados en liberar el contenedor amarillo de su secuestro:

  • En el grupo de materias primas necesitan poner en valor sus materiales y garantizar que, efectivamente, se avanza a una economía circular que aproveche los residuos en vez de crear largas cadenas de exportación en las que se pierde la trazabilidad y el control sobre las condiciones, tanto de extracción de materias primas como de recuperación de materiales.
  • Para los recicladores es clave que los residuos lleguen en condiciones adecuadas para convertirse en materia prima, no sólo como resultado de un tratamiento para cumplir estadísticamente con la obligación de procesar toda la basura antes de eliminarla en vertedero.
  • Envasadores, comercio y distribución están viendo que su imagen queda por los suelos en cada campaña de sensibilización sobre la basuraleza. El esfuerzo de las marcas tirado por tierra con cada residuo que se fotografía y recoge abandonado en la naturaleza.
lata de Coca Cola abandonada

En vez de hacer la guerra por su cuenta, confiando en que el contenedor amarillo arregle el desastre, los sistemas integrados basados en tipos de materiales podrían aportar un enfoque integrado de la cuna a la cuna, diseñando productos que no sólo optimicen los costes de distribución o que sean atractivos al consumidor, también que puedan ser recuperados en los sistemas de recogida en condiciones interesantes para su reciclaje.

Siguiendo con el ejemplo del agua en caja, tenemos un envase complejo, formado por capas de plásticos, aluminio y cartón que quiere competir contra envases de vidrio y envases de plástico. En un enfoque de distribución la estrategia es muy buena, pero de cara a la recuperación de materiales es pésima: el coste de recuperar el plástico de los bricks favorece la pérdida de este material cuando se utiliza en este tipo de envase. Por otro lado, la demanda y las opciones de recuperación del plástico de las botellas hacen que el PET sea uno de los polímeros más recuperados de nuestra basura.

La estrategia óptima desde el punto del residuo sería emplear vidrio reutilizable, pero no parece ser la más conveniente para las grandes corporaciones de la distribución. El brick puede comerle terreno a las botellas de plástico, entre otros motivos, porque acaban en el mismo sistema integrado de gestión, que camufla los impactos ambientales, económicos y sociales de las distintas opciones disponibles. Pero el vidrio, con su línea independiente de gestión, sigue siendo una alternativa tanto al plástico como al brick.

Quizá con una estrategia de sistemas integrados de gestión diferenciados por materiales podríamos ver algo de competencia, centrada en la capacidad de cerrar ciclos en la economía circular, que permitiese tomar decisiones óptimas en todo el ciclo de vida de los diferentes productos de consumo. Y colaboración cuando un envase complejo fuese la mejor alternativa para el conjunto de los materiales y agentes implicados en esta elección.

Por ir cerrando esta entrada quiero dejar constancia que la propuesta no va de cambiar los contenedores por maquinitas, ni de liquidar Ecoembalajes España, S.A. Va de llamar la atención a los agentes para que abran a la sociedad el contenedor amarillo: que nos permitan mirar dentro y lo pongan al servicio del interés general.

Pero para ello tienen que ser un poco egoístas y organizarse de manera coherente con esa responsabilidad corporativa, esa economía circular y esos objetivos de desarrollo sostenible que tanto les gusta abanderar. La sostenibilidad de cada uno no se puede dejar en manos de terceros.

Se trata de crear estrategias que favorezcan el conocimiento de los flujos de materiales, con independencia de si son envases o no, para mejorar su gestión cuando se convierten en residuos y establecer, a lo largo de todo su ciclo de vida, los procesos adecuados para que puedan ser recuperados y reintegrados en forma de materias primas.

Es, en definitiva, un llamamiento a contribuir a solucionar los problemas que afrontamos como especie en vez de seguir ocultándolos debajo de una alfombra que ya no disimula lo que llevamos metiendo debajo durante décadas.

Igual es tan sencillo como invertir en más contenedores y menos propaganda. Pero sin datos adecuados no podemos diseñar soluciones ajustadas.

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AVANZANDO A TODA MECHA… PERO NO EN CUESTIONES AMBIENTALES (DMMA 2019)

Publicado en: Trabajar en Gestión Ambiental por Verónica García Correa. Texto original

A puntito estamos, una vez más de celebrar, el día de TODOS y de TODO. Porque ese es sin duda el Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de Junio. Una festividad que engloba a todos los seres humanos, a todas las especies animales y vegetales, a ríos, lagos, mares y océanos, a montañas, valles, […]

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