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También respiramos microplásticos

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

imagen distópica de chico con una máscara de gas para filtar el aire que resipa

El impacto del plástico nos había dejado noticias como que se podían encontrar fragmentos de este material en las heces de las personas o que hay químicos plastificantes en las muestras de sangre y la orina humanas en las que se analiza este tipo de sustancias.

Ahora un estudio llama la atención sobre la presencia de microplásticos en muestras de nieve en distintos lugares de Europa y el Ártico, indicativa de una contaminación significativa del aire por este material.

En las muestras han encontrado gran variedad de polímeros, hasta 12 tipos diferentes en una sola muestra. Si bien los resultados serían matizables en función del límite de detección de la técnica utilizada para analizar las muestras, entre los materiales más frecuentes estarían los fragmentos de distintos tipos de goma, que podrían proceder -entre otros usos- del desgaste de neumáticos.

Polímeros plásticos presentes en la nieve analizada

A la dificultad de explicar cómo llega esta variedad de micropartículas de plástico a lugares no habitados, se plantean dos propuestas: el arrastre desde masas de agua en procesos de evaporación y el transporte a larga distancia por los sistemas de vientos globales, que tienen capacidad -por ejemplo- de arrastrar polvo del Sáhara a 3.500 kilómetros de distancia, similar a la que separa los lugares del ártico estudiados de distintas ciudades europeas.

El estudio plantea la necesidad urgente de investigar en los efectos sobre la salud humana y los efectos sobre los animales que pueden tener los microplásticos transportados por el aire ya que, según sus conclusiones, las altas concentraciones de microplásticos en la nieve indica una significativa presencia de estos contaminantes en la atmósfera.

Que los humanos comamos, respiremos, bebamos, caguemos y meemos plástico es algo digno de ser estudiado, tanto por los efectos que pueda tener para nuestra salud, como por indicar que algo podemos mejorar en nuestro modelo actual de producción y consumo.

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EL FUEGO VALYRIO DEL RESIDUO – Parte II

Publicado en: La Calidad Ambiental por Fernando Follos Pliego. Texto original

Hace un tiempo que cuatro locos como yo estamos haciendo seguimiento de los incendios ocasionados en las plantas de residuos, denunciándolo a través de las redes. Un problema cada vez más grave, del que además existe un oscurantismo y un silencio a todos los niveles que es más que preocupante. [1.] [2.] [3.] Estudiar estos casos es encontrarte con una absoluta falta de respuesta,

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Los blogs más leídos en lo que va de 2019

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por comunidad ism. Texto original

Como cada año, hacemos un ranking veraniego de los post publicados en 2019 que han tenido más visitas hasta el momento. Temas y autores muy variados.

  1. ¿Qué variables tendré en cuenta en la gestión ambiental de mi empresa? Raquel Gómez escribe sobre las principales variables ambientales que determinan una correcta gestión ambiental.
  2. Novedades en la Vigilancia y Seguimiento Ambiental según la Ley 9/2018 Santiago Molina Cruzate nos contaba los cambios que suponía la ley 9/2018 que modificaba la ley de Evaluación Ambiental en el procedimiento de vigilancia y seguimiento ambiental.
  3. La orgánica en selectiva: motor de la economía circular de los residuos En este post Jonatan Viñas Gregorio habla sobre la incorporación de la fracción orgánica a nuestra recogida selectiva y los objetivos que marca la UE.
  4. Plásticos para la Economía Circular, José Luis Canga Cabañes nos ponía un ejemplo e ecoinnovación de una empresa que ha elaborado un tipo de plástico acorde con los principios de Economía Circular.
  5. Emma y As Pontes, restauración ambiental en zonas mineras Estos dos emplazamientos son ejemplos de grandes restauraciones o rehabilitaciones de instalaciones mineras que ahora tienen una nueva vida.  Beatriz Fernández nos contaba su historia
  6. ¿Puedo presentarme al examen de Consejero de Seguridad ADR en otra comunidad autónoma? A la hora de presentarnos al examen de Consejero de Seguridad ADR pueden surgir dudas como ésta, ¿es equiparable a nivel estatal? Alberto Vizcaíno López lo aclaraba.
  7. ¿Qué puedo hacer con mi ropa usada? los residuos textiles a día de hoy son una realidad y debemos aprender a gestionarlos adecuadamente, María Álvarez Ruiz nos explicaba sus canales de gestión.
  8. La gran problemática de los vertederos de RCD ilegales. Tal y como nos contaba Ana Laforga Cocho, la gestión correcta de los “escombros” o residuos de construcción y demolición (RCD) es una de las principales asignaturas pendientes para la mayoría de los municipios españoles
  9. Experiencias Turísticas Transformadoras de Gonzalo de la Fuente de Val. Hoy en día mucho se habla de crear “experiencias turísticas” que enganchen con los turistas, pero ¿qué son realmente y cómo se estructuran los productos de experiencias?
  10. Ser Ambientólogo en Latinoamérica, Ángel Collado Granero, alumno del Máster en Gestión Ambiental en la Empresa, nos contaba sus experiencias previas trabajando como consultor ambiental en Ecuador.

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Entonces ¿dónde se tiran las neveras y las lavadoras?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Estos días hemos aprendido que las neveras no se tiran al monte. Si lo haces, presumes de ello y te pillan la broma te puede salir cara. Más todavía si trabajas en una empresa de gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos que lleva 10 años haciendo las cosas mal.

Frigoríficos, lavadoras, lavavajillas, televisores, ordenadores… son aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) que, con su uso, acaban convirtiéndose en residuos (RAEE). Todos ellos sospechosos de obsolescencia programada y, en ocasiones, obsolescencia percibida. Todos ellos con sustancias peligrosas que hay que gestionar adecuadamente y materiales que se pueden recuperar y reciclar para convertirlos en materias primas.

¿Qué tengo que hacer con un electrodoméstico viejo cuando deja de resultarme útil? La legislación establece varias posibilidades. En el caso de que lo estemos sustituyendo por uno nuevo debemos entregar el aparato viejo a quien nos vende el nuevo, tanto en el comercio tradicional -con establecimientos físicos- como en la venta a distancia.

Adicionalmente, «los distribuidores con una zona destinada a la venta de AEE con un mínimo de 400 m², deberán prever la recogida en sus puntos de venta de carácter minorista, o en su proximidad inmediata, de RAEE muy pequeños, de modo gratuito para los usuarios finales, y sin obligación de compra de un AEE de tipo equivalente«. Es decir, en teoría, los establecimientos con una superficie de venta de electrodomésticos de más de 400 metros cuadrados deberían recoger, sin necesidad de que realicemos compra, los aparatos que no tienen ninguna dimensión exterior superior a los veinticinco centímetros.

Si no estás cambiando un aparato por otro nuevo, o tus chatarras electrónicas superan por algún lado los 25 cm, estás en situación de llevar los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos a uno de los puntos de recogida municipal de los previstos en el Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

¿A quién entregamos los electrodomésticos usados?

La normativa establece que los usuarios, cuando sea posible, destinarán los aparatos usados a un segundo uso mediante su entrega a

  • entidades sociales sin ánimo de lucro que puedan dar un segundo uso a los aparatos,
  • los establecimientos dedicados al mercado de segunda mano,
  • a través de otras vías de entrega para su reutilización y alargamiento de la vida útil de los productos.

Si el aparato resulta inutilizable, por falta de componentes esenciales o por daños estructurales difícilmente reparables, entre otras causas, los usuarios de AEE deben entregarlos como RAEE.

¿Hasta dónde eres responsable de tus RAEE?

Según la legislación vigente, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos -como cualquier otro residuo- tienen siempre un responsable del cumplimiento de las obligaciones que derivan de su producción y gestión.

En este caso, el usuario del aparato usado puede destinarlo a su reutilización o desecharlo como residuo, adquiriendo la consideración de productor del RAEE. Su responsabilidad concluye con la entrega del RAEE en las instalaciones o puntos de recogida de las Entidades Locales, de los distribuidores, de los gestores de residuos o con su entrega en las redes de recogida de los productores de AEE. La normativa contempla que el usuario puede exigir acreditación documental de la entrega.

Por su parte, los costes de la recogida separada, el transporte y el tratamiento respetuoso con el medio ambiente de los RAEE es responsabilidad de quienes los ponen en el mercado.

El reciclaje de los residuos ocurre en distintos tipos de instalaciones, a las que tienen que llegar los electrodomésticos en condiciones adecuadas para que se les retiren componentes peligrosos, se separen piezas reutilizables o se recuperen materiales que puedan volver a convertirse en materias primas. Entregarlos correctamente es sólo un primer paso.

En cualquier caso, los RAEE no pueden ser abandonados en la vía pública o entregados a operadores o gestores no registrados. La legislación contempla sanciones para este tipo de conductas que dificultan la correcta gestión de los residuos.

Pero ¿qué son los aparatos eléctricos y electrónicos?

Las cuestiones anteriores se aplican a aparatos eléctricos y electrónicos (AEE), cuya definición es: todos los aparatos que para funcionar debidamente necesitan corriente eléctrica o campos electromagnéticos, y los aparatos necesarios para generar, transmitir y medir tales corrientes y campos, que están destinados a utilizarse con una tensión nominal no superior a 1.000 voltios en corriente alterna y 1.500 voltios en corriente continua. A modo de ejemplo, se dividen en las siguientes categorías:

  • Aparatos de intercambio de temperatura: frigoríficos, congeladores, aparatos que suministran automáticamente productos fríos, aparatos de aire acondicionado, equipos de deshumidificación, bombas de calor, radiadores de aceite y otros aparatos de intercambio de temperatura que utilicen otros fluidos que no sean el agua.
  • Monitores, pantallas, y aparatos con pantallas de superficie superior a los 100 cm2: pantallas, televisores, marcos digitales para fotos con tecnología LCD, monitores, ordenadores portátiles, incluidos los de tipo «notebook».
  • Lámparas: lámparas fluorescentes rectas, lámparas fluorescentes compactas, lámparas fluorescentes, lámparas de descarga de alta intensidad, incluidas las lámparas de sodio de presión y las lámparas de haluros metálicos, lámparas de sodio de baja presión y lámparas LED.
  • Grandes aparatos (con una dimensión exterior superior a 50 cm): lavadoras, secadoras, lavavajillas, cocinas, cocinas y hornos eléctricos, hornillos eléctricos, placas de calor eléctricas, luminarias; aparatos de reproducción de sonido o imagen, equipos de música (excepto los órganos de tubo instalados en iglesias), máquinas de hacer punto y tejer, grandes ordenadores, grandes impresoras, copiadoras, grandes máquinas tragaperras, productos sanitarios de grandes dimensiones, grandes instrumentos de vigilancia y control, grandes aparatos que suministran productos y dinero automáticamente.
  • Pequeños aparatos (sin ninguna dimensión exterior superior a 50 cm): aspiradoras, limpiamoquetas, máquinas de coser, luminarias, hornos microondas, aparatos de ventilación, planchas, tostadoras, cuchillos eléctricos, hervidores eléctricos, relojes, maquinillas de afeitar eléctricas, básculas, aparatos para el cuidado del pelo y el cuerpo, calculadoras, aparatos de radio, videocámaras, aparatos de grabación de vídeo, cadenas de alta fidelidad, instrumentos musicales, aparatos de reproducción de sonido o imagen, juguetes eléctricos y electrónicos, artículos deportivos, ordenadores para practicar ciclismo, submarinismo, carreras, remo, etc., detectores de humo, reguladores de calefacción, termostatos, pequeñas herramientas eléctricas y electrónicas, pequeños productos sanitarios, pequeños instrumentos de vigilancia y control, pequeños aparatos que suministran productos automáticamente, pequeños aparatos con paneles fotovoltaicos integrados.
  • Aparatos de informática y de telecomunicaciones pequeños (sin ninguna dimensión exterior superior a los 50 cm): teléfonos móviles, GPS, calculadoras de bolsillo, ordenadores personales, impresoras, teléfonos.
  • Paneles fotovoltaicos grandes

Espero que esta entrada te aclare algo sobre el destino que deberías dar a los residuos electrónicos que generas en tu día a día. El reto es que la aplicación de la normativa incentive la fabricación de quipos más duraderos y reparables, así como que se reutilicen aparatos y componentes.

Para hacerlo posible es necesaria la participación de todos los agentes involucrados, desde los consumidores responsables y conscientes del marco legal aplicable a la producción y gestión de residuos, a fabricantes y distribuidores que, en este caso, juegan un papel clave para la recogida y adecuado tratamiento de los residuos.

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Basuraleza: nevera por la ladera

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

El problema de los residuos tiene muchas caras y posibles soluciones. Algunas están al principio y otras al final de la tubería. Recoger basura del campo es una medida necesaria para reducir su impacto en los ecosistemas, pero esconde la necesidad de adoptar otras estrategias.

Sacar un frigorífico del cauce de un río es clave para frenar la contaminación que puede estar generando, siempre que no evite plantearnos preguntas ¿quién lleva esos residuos a la naturaleza?

Personalmente no se me ocurre en qué situación un particular acarrea un pesado y voluminoso electrodoméstico fuera de uso hasta el monte. Supongo que se darán casos en los que al interesado no se le ocurra dejarlo en el portal de su casa, junto a los contenedores de su calle, el punto limpio de su pueblo… y decida seguir avanzando con la lavadora al hombro hasta la cima de un cerro desde el que despeñar el aparato.

Sí hemos visto estos días el vídeo donde, supuestamente, los responsables de su reciclaje dejan caer una nevera vieja ladera abajo. Según distintas fuentes el desalmado es empleado de la empresa que debería estar dando una salida adecuada a los residuos de electrodomésticos.

Este gesto refleja la falta de compromiso con la legislación vigente en materia de gestión de residuos. En particular la mala aplicación del principio de responsabilidad ampliada del productor. Para aparatos eléctricos y electrónicos (prácticamente cualquier cosa que enchufes a la electricidad o a la que puedas poner pilas) existe la obligación del comerciante de quedarse con el aparato viejo que sustituyes por uno nuevo.

En teoría esto debería servir para incentivar la prevención: si los fabricantes tienen que asumir los costes de gestión del residuo (recogida, transporte, tratamiento, reciclaje, eliminación…), quizá se planteen diseñar productos con una mayor vida útil, que puedan ser reparados… o, al menos, que se puedan desmontar y separar en piezas reciclables. El objetivo es reducir el impacto de los residuos internalizando los costes en la cadena de valor de los productos.

Pero con demasiada frecuencia vemos que las lavadoras, frigoríficos y otros electrodomésticos acaban amontonados en descampados a las afueras de las ciudades, arrojados debajo del puente del río o, en el mejor de los casos, despedazados en las aceras de nuestras calles.

Sí, podemos y debemos pedir la cabeza de quien lanza la nevera ladera abajo. Y retirar los residuos del medio natural para que no sigan contaminando los ecosistemas que nos alimentan. Pero la denuncia tiene que ir más allá. Identificar al fabricante del electrodoméstico, a la organización responsable de la recogida, a la empresa titular de la furgoneta profesional dedicada al transporte de residuos.

Prevenir el abandono de basura en la naturaleza pasa por la concienciación de personas particulares, pero también porque todos los agentes implicados en la cadena de recogida, tratamiento y gestión actúen de acuerdo con su nivel de responsabilidad.

Como consumidor, la mía empieza en una decisión de compra y acaba cuando entrego los residuos a quienes tienen que llevarlos a una instalación de tratamiento. Si por el camino se entretienen buscando soluciones más lucrativas, pero con un mayor impacto ambiental, no se me puede responsabilizar. Yo pago por la gestión al final de su vida útil cuando compro productos que se convertirán en residuos y cuando mi Ayuntamiento me reclama las pertinentes tasas de basuras.

Incluso explico a cada transportista la obligación legal de llevarse el aparato viejo que sustituyo con el que me acaba de traer. Pero no puedo comprobar si la cadena de distribución está destinando la parte del precio que pago a capacitar a esos transportistas, o si lo que se me cobra en cada compra como «tasa ecoraee» es un impuesto revolucionario que no cumple su verdadera función.

Tampoco puedo ir detrás de cada furgoneta a verificar si desguazan los electrodomésticos que se llevan de casa en el descampado más cercano, liberando sustancias peligrosas, abandonando los residuos que no tienen salida en la economía sumergida y comerciando las piezas o los materiales que tienen un precio en el mercado negro.

Lo dicho. Sal a recoger basuraleza siempre que puedas o quieras. Pero evita ser cómplice de quienes deberían evitar que tus electrodomésticos rueden ladera abajo.

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#BasurasMarinas: Productor Vs Consumidor ¿De quién es la responsabilidad?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por J.Vinas. Texto original

¿Cuál es el valor de nuestro sistema marino?

Da igual que vivas en el interior o en la costa, que te gusta el mar o la montaña, que veranees en el pueblo o en la litoral, todos estamos directamente conectados con el sistema marino y los océanos. No solo por su incalculable valor estético y turístico, sino por toda la inmensa diversidad biológica y riqueza alimentaria que alberga, desde su inexcusable responsabilidad de equilibrio ecológico entre mar y tierra, hasta su potencial alimenticio en forma de pescado y harina de pescado como soporte proteínico de infinidad de productos. Estos son motivos suficientes como para que nuestra sociedad esté alerta y en la obligación de establecer criterios éticos y legislativos para la protección exhaustiva de nuestro sistema marino. Sin embargo, y a pesar de los beneficios que los océanos nos proveen, como sociedad “tiramos piedras contra nuestro propio tejado” destruyendo el sistema que da soporte vital a nuestro planeta.

#BasurasMarinas: Productor Vs Consumidor ¿De quién es la responsabilidad?

Fuente: Pixabay

¿Cuáles son las bases de la concienciación ambiental de nuestra sociedad actual?

Con mucho esfuerzo durante décadas, hemos conseguido una sociedad actual con un elevado grado de concienciación con la protección del medio ambiente y la minimización de los impactos y emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). En los últimos años, hemos conseguido que esta concienciación se amplíe a la generación y reciclaje de los residuos, gracias a que se ha puesto de moda el concepto de “Economía circular”.

Pero la clave está en que la concienciación ambiental tiene fijadas sus bases en los impactos generados “en tierra firme”, y poco se ha hablado hasta principios de 2017, de los impactos generados en el sistema marino.

¿Cuál es la problemática de la comúnmente denominada #BasuraMarina?

En incremento exponencial en la generación de residuos y el impacto que esto ha tenido durante décadas sobre nuestro sistema marino, ha sido ignorado por completo; aún hoy la sociedad no considera este problema como una amenaza sería para la salud y bienestar social.

Los residuos mal gestionados provienen de diversas fuentes, viajan por los mares y océanos enormes distancias empujados por el viento y las corrientes, recorriendo miles de kilómetros; si a esto le unimos el lentísimo proceso de degradación de los residuos acumulados en los mares, que mayormente son plástico (de ahí el apodo “#MardePlásticos), y el constante incremento de las cantidades de basura en los medios acuáticos, hace que las #BasurasMarinas se conviertan en una amenaza real y crítica de la estabilidad y salud de nuestro planeta. Es por ello que es necesario “pulsar la alarma” y comenzar a establecer políticas preventivas para evitar el incremento del problema, y la búsqueda y aplicación de medidas correctoras para la eliminación de las grandes acumulaciones de basuras marinas.

¿Cuál es la situación actual de las medidas preventivas y correctivas?

En relación a la prevención, afortunadamente, en los últimos años ha habido un incremento en la visibilidad del problema a través de: numerosos foros y medios de comunicación que abordan el problema, trabajos de investigación, organizaciones, voluntariados, y cantidad de iniciativas empresariales, de emprendedores, de inversión en I+D+I, y en la búsqueda de alternativas e iniciativas de lo denominado “Economía Circular de los Residuos (ECR).

Si hablamos de las medidas correctivas, en la actualidad se están ejecutando varios proyectos para la recogida, transporte y gestión adecuada de las denominadas “islas de plásticos” de los océanos, liderado por el proyecto “The Ocean Cleanup”, que se centra en una estructura flotante de forma una enorme barrera de 600 metros de largo que tratará de recoger toneladas de plástico acumuladas en distintos puntos de los océanos, el primero entre California y Hawai en el océano Pacífico.

¿Sobre quién recae la responsabilidad?

He aquí el motivo de este post. A principios de 2017, se comenzó a difundir el concepto y problemática de #BasurasMarinas, y a partir de este momento, ciertas partes implicadas se encargarían de desviar el origen del problema hacia la generación de residuos plásticos, y por lo tanto hacia la fabricación de productos con este material (principalmente, productos de un solo uso), el sobre-envasado y sobre-embalaje con plástico; transfiriendo de este modo la responsabilidad en su totalidad a los productores. Si bien es cierto, que estos tienen gran influencia y responsabilidad desde el punto de vista del ecodiseño de embalajes, de la utilización de plásticos susceptibles de ser reciclados y de la minimización de la cantidad de plásticos puestos en el mercado, pero…

- ¿Qué pasa con la responsabilidad de los consumidores?

  • ¿Nos olvidamos de que estos plásticos acaban en los sistemas acuáticos debido, en gran medida, a una mala gestión por parte de los consumidores, y organismos competentes en la materia?
  • ¿Cómo puede ser que a 2019, las tasas de reciclado de los residuos en España ronden tan solo el 40%?
  • ¿Tiene algún sentido que mientras en el norte de España hay multitud de municipios que rondan el 60-63% de tasa de reciclado de residuos (gracias principalmente al modelo de pago por generación/compensación), haya gran cantidad de municipios por el resto de España con tasas del 10-12%?

Considero que es fundamental analizar la problemática de la gestión de residuos de cada municipio en cuestión, y establecer una estrategia de concienciación ambiental a través de campañas anuales.

¿Qué podemos hacer como consumidores?

Pues cada uno con su conciencia debe sacar sus propias conclusiones a las preguntas planteadas, dejar de “ver la paja en el ojo ajeno”, y preguntarse ¿qué puedo hacer yo? ¿Cómo puedo aportar mi granito de arena? Pues la respuesta es sencilla:

  1. Realizar las compras con bolsas reutilizables y reciclables.
  2. Evitar la compra de productos sobre-envasados, comprar los productos a granel, y utilizar “tuper” de cristal para la carnicería o pescadería.
  3. Realizar una correcta y estricta segregación de los residuos domiciliarios, de acuerdo a las fracciones recogidas en mi municipio, utilizando los puntos limpios de proximidad para los residuos que sea preciso. Al igual, hacer una buena separación de los residuos en tu actividad laboral.
  4. Evitar el vertido de residuos valorizables en papeleras ya que están son fracción resto.
  5. No realizar el vertido de ningún residuo en la vía pública, entorno natural o medio acuático.

La sociedad debe asumir que la problemática no sólo proviene del productor, sino que recae en mayor medida sobre el consumidor, ya que somos el último eslabón por el que los residuos acaban en los medios acuáticos. Con el incremento de la concienciación, la tasa de generación puede crecer exponencialmente evitando que la gran mayoría de los residuos que acaban en sistemas acuáticos sean reciclados y valorizados correctamente, dándoles una segunda vida útil.

Jonatan es docente del curso Valorización de Residuos que impartimos en el ISM, así que si quieres adquirir más conocimiento sobre el mundo de la gestión de residuos o especializarte en un sector en continuo crecimiento tanto desde el punto de vista técnico como de su mercado laboral, te invitamos a participar en el curso Valorización de residuos

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