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Gestión de residuos en tiempos de pandemia.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

La pandemia por Covid-19 nos está dejando lecciones en muchos aspectos. Pone en evidencia lo mejor y lo peor de cada ámbito de gestión, desde las carencias en materia de salud pública a las brechas digitales. Esas que separan, cada vez más, a quienes pueden acceder al teletrabajo o a la formación a distancia de aquellos que no pueden permitirse algo, que se nos antojaba tan básico, como un ordenador en casa y una conexión decente a Internet.

La gestión de residuos no se queda atrás. La situación de precariedad laboral del personal al servicio de las contratas de recogida y limpieza urbana contrasta con la necesidad de seguir manteniendo un servicio imprescindible para garantizar la salubridad de nuestros pueblos y ciudades.

Para ayudar a conciliar la urgencia de dar salida a nuestra basura con la protección de los trabajadores que hacen posible la magia del reciclaje se ha publicado la Orden SND/271/2020, de 19 de marzo, por la que se establecen instrucciones sobre gestión de residuos en la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. Sin lugar a dudas un instrumento legal necesario en la situación que estamos viviendo. Pero que nos habla de lo mucho que se pueden mejorar la recogida y el tratamiento de residuos en condiciones normales.

Básicamente esta orden nos indica la obligación de seguir depositando los residuos de manera separada, tal y como lo veníamos haciendo, salvo que en casa tengamos alguna persona positivo o en cuarentena por COVID-19. En este caso se nos pide que manejemos sus residuos con precaución, de manera separada y los entreguemos en el contenedor de restos.

A partir de aquí se establece una serie de requisitos para garantizar la salud de las personas que trabajan en la recogida y tratamiento de residuos, separando los flujos que provienen de instalaciones donde se trata a enfermos por coronavirus, así como con indicaciones específicas para la gestión de la fracción resto en la que estamos obligados a depositar los residuos de personas contagiadas o en cuarentena.

Cada instalación para el tratamiento de residuos es un mundo, pero la manipulación manual de los residuos es una práctica común y necesaria en gran parte de los centros donde se gestionan residuos. Ante la amenaza del coronavirus nos preocupa la salud de los trabajadores de las plantas de clasificación y dictamos una orden según la cual «no se procederá en ningún caso a la apertura manual de las bolsas de fracción resto en instalaciones de recogida ni de tratamiento«.

La seguridad de estas personas exige destinar a incineración, preferiblemente, o a vertedero la fracción de basura que conocemos como «resto», a la que se nos indica que debemos destinar cualquier material en contacto con pacientes contagiados o personas en cuarentena.

La eliminación es, sin lugar a dudas, la opción más segura cuando un residuo puede ser vector de transmisión de un virus. Y mejor incinerar que enterrar. El problema, como siempre, es la infraestructura y la forma en la que hacemos esa eliminación. Y es algo que tendremos que seguir revisando de vuelta a la normalidad.

Porque después de superar esta necesaria etapa de confinamiento, cuando consigamos superar el excepcional estado de alarma que nos toca vivir, tendremos que iniciar una reconstrucción justa y sostenible. Deberemos trasladar las lecciones aprendidas a una nueva normalidad que no podrá ser exactamente igual a la que nos trajo a esta crisis. Tampoco en el modelo de recogida y tratamiento de residuos.

Una de las primeras cuestiones a revisar debería ser la relación laboral del personal que trabaja en gestión de residuos con quienes demandan sus servicios. Un servicio -la recogida y gestión de residuos de competencia municipal y los procedentes de hospitales, ambulancias, centros de salud, laboratorios, o de establecimientos similares, así como de aquellos derivados de la desinfección de instalaciones- que en tiempos de pandemia se considera servicio esencial.

Una función tan importante que no podemos prescindir de ella no puede estar relegada al capricho del mercado. El salario de los barrenderos, de los conductores de recogida, de los servicios de repaso… de todo el personal que trabaja con nuestra basura sale del presupuesto público ¿necesitamos intermediarios para pagar esas nóminas? Quizá no sean necesarios cuando a la hora de la verdad el suministro de equipos de protección individual (EPIs), según la orden dictada para responder a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, se asume por parte de las autoridades competentes. Pero sí necesitamos personal que en condiciones normales o excepcionales salga todos los días a evitar que la basura se acumule en calles, parques y jardines.

Otro tanto pasa con el personal que trabaja en las plantas de tratamiento y clasificación de residuos. Su función no es una cuestión temporal o provisional. Y se hace más necesaria que nunca en situaciones de crisis. Las plantillas tienen que estar bien dimensionadas, no según el margen de beneficio de una empresa privada, para responder al interés general de dar un tratamiento adecuado y recuperar de la mejor manera posible los residuos.

No podemos perder de vista que en algo más de dos décadas nuestro actual sistema de recogida selectiva de envases no ha conseguido una dotación de contenedores suficiente para cubrir todos los materiales que se ponen en el mercado adheridos al sistema que debería asumir los costes de su gestión.

Y cualquier medida que se tome en el futuro, empezando por la legislación estatal en tramitación, debe empezar por ese punto: dimensionar adecuadamente la recogida. Con el interés general puesto por delante de los intereses de envasadores, grandes empresas de servicios o políticos amigos de las comisiones del cemento.

Igualmente habrá que hablar de trazabilidad. La orden elimina temporalmente uno de los requisitos documentales imprescindibles para tener una mínima garantía sobre el destino de los residuos: la notificación previa de traslado. Este requisito no ha sido impedimento para quienes siguen, a día de hoy, desviando los residuos de su cauce normal y depositándolos o quemándolos de manera incontrolada en cualquier parte. Pero no favorece que se corrija esta situación.

Tendremos que volver a revisar la función de los plásticos de usar y tirar. Esos cuyo consumo aumenta en tiempo de pandemia por una falsa sensación de seguridad al consumidor. Un consumidor que hemos dejado en manos de la propaganda y no es capaz de comprender que la superficie del envase de plástico puede llevarle a casa un virus que no entrará por el grifo.

Un plástico que favorece a las grandes superficies comerciales frente a un pequeño comercio que, de haber apostado por él, estaría siendo una red capilar de distribución de alimentos que evitaría las colas y las concentraciones de personas que se ven en los grandes supermercados.

La pandemia está siendo un desafío que conviene analizar con prudencia. Pero también es la oportunidad de revisar un modelo de producción y consumo del que los residuos no son más que un indicador.

Nuestro modelo actual de gestión de residuos enviará muchos materiales recuperables a vertedero. Vertederos que en muchos casos están bajo la lupa de la Unión Europea y que recientemente han demostrado que dudas son más que razonables. La falta de una infraestructura adecuada de valorización energética convertirá en emisiones atmosféricas una fracción resto por la que perderemos materiales valiosos, muchos con un poder calorífico que se aprovechará adecuadamente.

Tenemos que devover todo el sistema de gestión de residuos, incluyendo sus trabajadores y su infraestructura, al interés general. Sacarlo de un modelo que busca un lucro reduciendo nóminas, precarizando vidas y gastando sin sentido, para conseguir que la responsabilidad ampliada del productor sea la correa de transmisión que permita puestos de trabajo adecuados al reto de la economía circular.

Necesitamos construir un modelo donde todos y cada uno de los agentes reman a favor de esa jerarquía que nos habla de reducir la cantidad de residuos, favorecer la reutilización, recurrir al reciclaje o la valorización cuando no quede otra opción. Y utilizar la eliminación como algo excepcional, cuando tenemos que deshacernos de residuos presumiblemente contaminados por el virus de una pandemia de la que tenemos que salir reforzados en los principios de la sostenibilidad.

Todas las imágenes de esta entrada son de CGT RSU Madrid en twitter.



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¿Cómo podemos gestionar nuestros Equipos eléctricos y electrónicos (RAEEs) de manera responsable?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por analaforga. Texto original

Como ciudadanos tenemos que cumplir con nuestros deberes y obligaciones para a correcta gestión de los residuos de equipos eléctricos y electrónicos (RAEEs) que generamos en nuestro día a día, pero ¿Cómo podemos hacerlo?

Gestion de raees

Fuente: Marrón y Blanco

Entrega en punto limpio

Como particular podrás entregar en el punto limpio los residuos que tú generes, y que por su naturaleza, no se retiren por los servicios de recogida urbana.

Recogida por el distribuidor

Si se te ha estropeado un aparato eléctrico o electrónico (frigorífico, microondas, televisión, etc) y vas a sustituirlo por uno nuevo, ten en cuenta que el mismo punto de venta en el que hagas la compra podrá recoger el RAEE del que quieras desprenderte. El hecho, de que la compra se realice online, no es excusa para que el distribuidor no se haga cargo del RAEE equivalente.

Establecimientos de grandes distribuidores

Si te encuentras en casa con varios pequeños RAEEs (dimensiones menores de 25 cm), podrás depositarlo en los puntos de venta sin necesidad de comprar uno nuevo.

Con estas pequeñas pautas para la correcta gestión de los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEEs) podremos contribuir con el concepto de Economía circular, y lo mejor de todo es que podremos hacerlo ¡de manera gratuita!

gestion raees infografia

ISM

Ana Laforga es licenciada en Ciencias Ambientales y actualmente es docente del curso online Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos en el ISM.

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El sistema puerta a puerta con pago por generación como pieza clave del éxito en el incremento de la tasa de reciclaje de residuos

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por J.Vinas. Texto original

Vivimos en una sociedad basada en una economía lineal, centrada en la hipótesis de la abundancia, disponibilidad, facilidad de obtención y eliminación barata de los recursos, que describe una cronología de “extraer recursos-fabricar-utilizar-eliminar”. Cada día es más evidente que esta actitud no hace más que debilitar la competitividad de los mercados.

La evolución hacia una economía circular es esencial para cumplir el programa de eficiencia en el uso de los recursos de conformidad con lo establecido por la Estrategia Europa 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Una mejora de la eficiencia en el aprovechamiento de los recursos puede aportar múltiples beneficios no solo económicos, sino ambientales, sociales y culturales.

Hacia una economia circular

Fuente: Informe COM UE (2014) , "Hacia una economía circular"

Paralelamente, el sector residuos trata de unificar esfuerzos centrándose en el poder legislativo de las administraciones, pero apoyado en todo momento del resto de stakeholders que tiene dentro de sus objetivos, la mejora continua de su actividad y procesos tendentes hacia lo comúnmente llamado “filosofía sostenible” o “filosofía circular”. Esto convierte al sector residuo en el “buque insignia” del cambio cultural para alcanzar lo que, bajo mi criterio, es el concepto más óptimo, que defino como “DESARROLLO SOSTENIBLE CIRCULAR”.

En línea de lo comentado, el 30 de mayo de 2018 se publicaron las nuevas directivas europeas de residuos, que suponen para los países comunitarios una mayor exigencia y el establecimiento de una serie de objetivos vinculantes en lo que se refiere al reciclaje y reutilización de residuos. Así, los Estados miembros tendrán que cumplir:

I. Objetivos para la reutilización y reciclaje de los residuos municipales: antes de 2025 el 55%, antes de 2030 el 60%, antes de 2035 el 65%.

II. Antes del 1 de enero de 2025 debe implantarse en todo el territorio la recogida selectiva de textiles y de residuos peligrosos de los hogares.

III. Antes del 31 de diciembre de 2023, debe establecerse la recogida selectiva de los residuos orgánicos o su reciclaje en origen (por ejemplo, en compostaje doméstico y/o comunitario).

¿Cuáles son los datos del reciclaje en España?

Cabe destacar cual es la composición media de los residuos domésticos en España:

composicion de residuos domesticos en españa

Fundación Economía circular (www.economiacircular.org)

En el año 2019, la tasa de reciclaje de residuos sólidos urbanos en España fue del 33,90%, lo cual nos evidencia que estamos relativamente distanciados de la media europea la consideramos en un 45% (Eurosat 2016) y teniendo en cuenta que este dato es de 2016 por lo que la media real de la EU en 2019 podrá estar por encima del 50%. Pero lo más preocupante es la cifra del 55% que exige la normativa europea para 2025, que parece realmente inalcanzable para España.

tasa de reciclaje en europa

Fuente: El País

Claves para mejorar la situación

Está claro que la concienciación ciudadana, y la educación ambiental en edades tempranas es la base para sembrar un futuro en el que el reciclaje de las fracciones en el domicilio se convierta en algo cotidiano y cultural. Dado que, en la actualidad, los “treintañeros” han nacido viendo en sus casas un único cubo de basura, y en el mejor de los casos dos cubos; mientras que los denominados “Generación T” (nacidos a partir del 2010), vienen a este mundo viendo, al menos, cuatro cubos en su vivienda, y en muchos casos alguna fracción más.

Pero no debemos olvidar, que la variable de concienciación ambiental es una tendencia pausada y a largo plazo, ya que es cuestión de tiempo que la sociedad se empape de la filosofía del reciclaje.

Sin embargo, y según las exigencias de Plan 2020, y de las necesidades reales de un planeta al borde del colapso, se necesitan estrategias cortoplacistas y con repercusión “causa-efecto” sobre los % de reciclaje. Los que nos dedicamos a la búsqueda de la “pócima mágica” para incrementar los niveles de reciclaje, tenemos claro que el sistema de recogida puerta a puerta con el pago por generación, es sin lugar a duda, el más exitoso. Este sistema es muy sencillo:

I. Cada ciudadano dispone de sus propios cubos para la segregación de los residuos, y se le asigna un código QR que se le suministrará en forma de pegatina. Esta deberá ser colocada sobre la bolsa o cubo.

II. En el caso de la fracción resto el ciudadano estará obligado a gestionar en residuo en una bolsa específica exigida por el ayuntamiento, que tiene un precio elevado (entre 0,50 y 1,00€ cada bolsa). Este coste hace que se incentive la segregación de los residuos, y que el ciudadano busque minimizar en número de bolsas que genera de fracción resto, para reducir lo máximo posible su coste.

III. La recogida de cada fracción es alterna durante la semana, de tal manera que cada día se recoge una fracción diferente, lo que permite a los equipos de recogida, la detección rápida y ágil de una segregación incorrecta.

IV. Los ciudadanos sacan al portal la fracción que corresponda cada día, y los servicios de recogida, (a través de un dispositivo específico, mayoritariamente una pulsera) proceden a la lectura de cada una de las bolsas, los casos en los que se detecte una segregación incorrecta son identificados y recibirán su correspondiente sanción económica. Las multas suelen estar entre 100€-300€.

sistema puerta a puerta

Fuente: xarxapenedes.cat

La experiencia en la implantación de este sistema en ciertos municipios españoles, nos permite afirmar que garantiza un incremento directo el primer año de implantación, de entre un 12% y un 18%, en la mayoría de los casos.

Todo lo anterior nos permite concluir que la concienciación ciudadana a través de una buena política de campañas ambientales, permite un incremento gradual de la tasa de reciclaje, mientras que la implantación del sistema de recogida de residuos puerta a puerta con pago por generación, es la mejor herramienta para la búsqueda de un incremento anual instantáneo de tasa de reciclaje de un municipio.

Jonatan Viñas colabora con el ISM como docente en el curso de Valorización de Residuos, el cual aborda los diferentes tipos de residuos objeto de valorización, analiza la legislación aplicable, situación inicial y la problemática asociada a su generación, y en base a ello trata de identificar y desarrollar las mejores técnicas disponibles de gestión y tratamiento mediante valorización desde el punto de vista técnico, económico y sostenible.

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80 metros de playa, 80 metros de vergüenza

Publicado en: Ecopixeladas por Javier de los Reyes. Texto original

Limpieza improvisada de una playa y roquedos en abril de 2019.

Microplásticos <5mm

En un paseo acabamos en una deliciosa playa de arena a rebosar de porquería; no dábamos crédito al surtido de basura que lo llenaba todo, así que, nos remangamos y nos dispusimos a un cambio de planes.

Fragmentos plásticos >5mm

Allí contábamos con lo necesario para la limpieza pues sobraban las bolsas para empezar a empacar. Es una playa de 80 metros, y una anchura entre los 26 y 8 metros; en abril a nadie le importa si una playa no está limpia y menos si no figura en el visor de playas de la Junta de Andalucía, ni en la guía de playas 2019 del antiguo MAGRAMA. Apenas los primeros 50 metros son de una finísima arena, y los 30 siguientes de grava evolucionando a roca hacia su extremo norte. Está ubicada entre el Peñón de las Caballas, al sur y la Punta del Lobo, al norte; es lo poco que queda del paraje original donde consiguieron refugiarse aproximadamente los tres barcos supervivientes de la Armada Española tras el naufragio del 19 de octubre de 1562.

Las bolsas grandes usadas para la recogida también estaban en la playa

Con lo que no podíamos hacer nada era con una barca de 6m de eslora destrozada contra las rocas; el motor lo he encontrado este verano a tres metros de profundidad, cableado, electrónica, fibra de vidrio, espuma aislante. Debía de carecer de seguro porque lleva meses en ese estado; debe ser como esos coches que se pasan meses en un arcén hasta que solo queda el chasis, sólo que en este caso es el mar el que se lo va llevando todo. Pudimos recoger fragmentos de espuma y fibra dispersos por toda la orilla.

Restos de embarcación

Me consta que esta playa es limpiada con cierta asiduidad y que se ha intentado sin éxito la retirada de la embarcación, sus componentes y resto de barcas abandonas sin éxito hasta la fecha.

Envases y tapones de bebidas

Aproximadamente este es el inventario de lo encontrado sin pretender ser una caracterización exhaustiva, pero que nos sirve para hacernos una idea de como acaba una playa si no se limpia en el plazo de unas semanas, y por tanto, de lo que hay flotando en el mar de forma permanente y que éste va arrojando a las playas y tragándose de nuevo en cada ciclo de mareas.

Desgraciadamente en la inmersión en superficie y hasta los 4m de profundidad nos encontramos nadando entre aguas fecales; además encontramos dos pilas AA semi-enterradas en el fondo. ¿Quién se deshace de una pila en el mar?… pues es común encontrar pilas abandonadas en puestos de pesca entre las rocas; también los restos del motor de una barca, bolsas, vajilla de plástico de un sólo uso, envoltorios de plástico, cabos abandonados.

Residuos encontrados en la inmersión

Los envases no permanecen inalterables en un medio hostil como es el marino; se van fragmentando paulatinamente hasta convertirse en microplásticos, al igual que el resto de componentes como etiquetado, tapones, anillas.

Botellas de agua

Algunos de los residuos son una clara evidencia de haber sido parte de vertidos de aguas residuales sin tratar, tales como bastoncillos de los oídos, compresas y aplicadores de tampones. España ha sido sancionada recientemente por incumplir la normativa Europea en materia de tratamiento de aguas y para muestra un botón. Además, es indicativo de las prácticas inadecuadas por parte de los consumidores de dichos productos a la hora de desecharlos, pues evidentemente fueron arrojados a un váter.

Aplicadores de tampón, compresas y bastoncillos

En cualquier caso es costumbre maltratar nuestros costas desde hace bastante tiempo; esta playa natural es lo poco que queda de aquel paraje arrasado durante la construcción del puerto deportivo de Marina del Este en los años 60. Por fortuna, aún con el puerto deportivo y la playa artificial contigua construida para regocijo de las urbanizaciones, es tal la biodiversidad de ésta y de la costa aledaña, que a pesar de los impactos directos que la amenazan en 2015 fue declarada Zona de Especial Conservación. Lamentablemente estas zonas no entienden de líneas imaginarias trazadas en un mapa, y menos si nuestros residuos campan a sus anchas entrando, saliendo, ensuciándolas y contaminándolas.

Brick, anillas packaging, pajita y envoltorio pajita

Por mucho que limpiáramos, antes de marcharnos otra oleada de basura estaba lista para desembarcar con la siguiente marea, el flujo es continuo.

Bolsas y envoltorios flotando
Otros envases y envase de alimentación
Envoltorios de snacks, tabaco y pañuelo higiénico
Ancla, boya, corcho, redes, etc relacionadas con la pesca
Poliespan, cinta embalar, fragmento vajilla desechable, hilo pesca
Mechero, capuchón boli, picos de sombrillas

Todas las fotografías e imágenes de vídeo han sido tomadas en este pequeño arenal, hay más, es sólo una selección; cada playa, roquedo o fondo a lo largo de todo el litoral apechuga con lo suyo, que no es poco.

Por Javier de los Reyes

@jareyme

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China, plásticos y madera.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Papeleras de reciclaje en China

Recién declarada la Emergencia Climática tenemos motivos para mirar al futuro con optimismo. No es solo que el gobierno español demuestre que está dispuesto a ponerse las pilas para avanzar en la sostenibilidad de nuestro país. Es que una de las principales excusas para el escepticismo empieza a desvanecerse.

Parte de mi conciencia ambiental está influida por una frase que escuché siendo bastante joven en televisión. Tenía la cita atribuida a Umberto Eco y encuentro la confirmación en este enlace. Era enero de 1997, mi primer curso en la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Alcalá, y posiblemente estaría haciendo cualquier cosa más interesante que preparar los exámenes del primer semestre. Y la televisión escupió aquel mensaje: Si los chinos usan papel higiénico, no bastarán todos los bosques.

Algo después, en una conversación de bar con un amigo que empezaba su carrera profesional como piloto, otra afirmación en la misma línea. Nos comentaba que sin la limitación de la IATA al número de vuelos, la aviación acabaría rápidamente con las reservas de petróleo. La creciente demanda de vuelos internos en China se estaba aumentando aceleradamente el consumo de combustibles fósiles.

China, China, China… entre el tamaño de su población y que la globalización la ha convertido en la fábrica del mundo China está muy presente en las cuestiones ambientales. La potencia asiática tiene capacidad, por sí misma, de tirar por tierra esfuerzos como el realizado para evitar los gases que agotan la capa de ozono. O dar al traste con los acuerdos sobre emisiones de efecto invernadero.

Pero también puede ayudar a que toda la industria del reciclaje se ponga las pilas. Las alarmas del mundo se encendieron con el veto a la entrada de residuos mezclados al país, despertándonos del ensoñamiento en el que vivíamos gracias a la fantasía de un reciclaje que en realidad consistía en verter e incinerar nuestra basura más lejos de casa.

Y ahora China nos vuelve a sorprender. Nos adelanta por la izquierda anunciando la limitando distintos tipos de plásticos de usar y tirar. Prohíbe el uso de bolsas de plástico y la fabricación de las que sean más finas de 0.025mm, no permite el uso de productos de plástico de un solo uso en hoteles a partir de 2025 o reducción del plástico desechable en restauración en un 30%.

Ahora que tenemos que transponer la Directiva (UE) 2019/904 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 5 de junio de 2019, relativa a la reducción del impacto de determinados productos de plástico en el medio ambiente igual es momento de tomar nota de algunas de esas medidas con las que China podría estar superando los compromisos adoptados en Europa.

Adicionalmente al veto a los plásticos China anuncia más control en otras materias primas, como la madera. Otra buena noticia si consideramos el papel que debería jugar la gestión forestal en la lucha contra el clima.

En la medida en la que China adopte políticas para reducir el impacto de la extracción de materias primas, deje de fabricar y consumir determinados productos de plástico de un solo uso y avance en medidas de ambientales estaremos más cerca de vivir en un planeta algo más sostenible. Queda mucho por hacer, pero hay motivos para la esperanza.

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300 millones de años separan el papel y el plástico.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

El plástico mata

Me llaman mucho la atención los análisis que dicen que el papel es menos ecológico que el plástico. Lo siento, no puedo con ellos. Son estudios parciales e intencionadamente sesgados que olvidan algunos pequeños detalles.

El primero que la materia prima de la que obtenemos la mayor parte del plástico es un recurso fósil que se generó hace unos 300 millones de años en un momento de la historia geológica de nuestro planeta que poco o nada tiene que ver con el actual. A los defensores del plástico se les llena la boca hablando de economía circular, pero si dependemos de un viaje de 300 millones de años… mal vamos.

Tampoco podemos obviar el destino de la mayoría de los plásticos que alguna vez ha fabricado o utilizado la humanidad. ¿Reutilización? ¿Reciclaje? No: microplásticos que contaminan la cadena alimentaria. Están en las heces de todos nosotros y liberan sustancias plastificantes que, igualmente, se pueden encontrar en la sangre y la orina de los seres humanos que actualmente habitan el planeta. Algunas de esas sustancias, por cierto, tienen efectos hormonales sobre nuestro organismo cuyo impacto iremos viendo durante los próximos años.

Frente a ese origen y ese impacto tenemos el papel: fibras de origen vegetal con un ciclo que ocurre en una escala temporal humana. Sí la industria papelera genera muchos impactos, estamos de acuerdo ¿los comparamos con los de la petroquímica?

Tampoco estaría mal sería comparar los impactos de la gestión forestal y los de la industria de extracción del petróleo. La localización y distribución global de los recursos y la posibilidad de contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la explotación ordenada de ambas fuentes de recursos.

Mientras el mundo rural languidece y los recursos forestales se convierten en combustible para desastres ecológicos en distintas partes del planeta hay quien todavía prefiere seguir lavando la imagen de un material, que siendo maravilloso e insustituible en algunas aplicaciones, deberíamos sustituir en la mayor parte de los usos que nos sea posible.

La próxima vez que lean comparaciones entre estos dos materiales miren hasta dónde llega el análisis. Si se reflexiona sobre que el plástico es una correa de transmisión que extrae a la superficie y deja listo para su liberación el carbono que había estado retenido en la corteza terrestre durante los últimos 300 millones de años.

O si se aportan datos sobre cómo la gestión sostenible de los bosques contribuye a retener carbono de la atmósfera en forma de madera y materia orgánica que acumulada en suelos forestales.

Frente a la extracción concentrada y centralizada de petróleo tenemos la posibilidad de una producción distribuida de fibras vegetales. Ante un residuo que la naturaleza no es capaz de reintegrar, que desborda sistemas de recogida, sobrepasa nuestra capacidad de tratamiento y abarrota vertederos, tenemos unas fibras vegetales fáciles de recuperar o, en su caso, descomponer por procesos naturales.

Dejando de lado la pasión y volviendo al rigor profesional, antes de afirmar que «las bolsas de papel no son más ecológicas que las de plástico» convendría recordar que sí existe un sello de certificación dentro del esquema legal de etiquetado ecológico europeo para productos de papel ecológico pero lo no hay para productos de plástico.

No podemos perder de vista que el enemigo común es el producto de usar y tirar. Los envases cómplices de cadenas lineales de producción y consumo que causan destrucción a lo largo y ancho de nuestro planeta.

Pero mientras el plástico es una bomba de relojería que amenaza tu salud, el cartón son unos gramos de carbono que, temporalmente, están retenidos de la atmósfera que compartirnos.

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