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Aprovechamiento Agrícola de los Residuos Antrópicos

La agricultura española viene utilizando residuos orgánicos de distinto origen y para los que existen procedimientos publicados por distintas instituciones que contienen directrices sobre su uso. Sin embargo, es también una realidad que la fertilización orgánica está encontrando cada día mayores dificultades de orden no solo administrativo, sino también logístico, técnico y agrario. Como consecuencia, está aumentando la cantidad de residuos orgánicos que se abandonan, se aplican en condiciones insatisfactorias o se envían a vertederos, mientras que los terrenos agrícolas y forestales siguen perdiendo contenido en materia orgánica.

La materia orgánica es uno de los componentes mayoritarios en algunos de los principales flujos de residuos que genera la sociedad en el siglo XXI. Representa como media un 50% en los residuos urbanos, mientras que puede llegar a ser la práctica totalidad en residuos de determinados sectores, como la agricultura, ganadería, alimentación o los lodos del tratamiento de aguas urbanas e industriales.

Una vez superadas las primeras fases que incluye la Jerarquía Europea de Gestión (evitar, reducir, reutilizar,…), sólo existen dos alternativas para intentar obtener valor ambiental y económico de un residuo (antes de proceder a su eliminación mediante vertedero o incineración):

  1. Intentar aprovechar los elementos y componentes que contiene (valorización material).
  2. Utilizar la energía del mismo (valorización energética).

La composición de la fracción orgánica de los residuos (principalmente carbono, hidrógeno y oxígeno) permite la utilización de ambas vías, si bien debe priorizarse la primera por razones ambientales y legales, aplicando los principios de Economía Circular, recuperando y restaurando estos elementos dentro del ciclo biológico, frente al carácter predominantemente lineal.

La utilización de residuos orgánicos para cubrir las necesidades de incorporación de materia orgánica a los cultivos ha sido realizada históricamente por la humanidad, desde el origen de la agricultura, aprovechándose de los ciclos naturales del carbono, nitrógeno y fósforo tanto propios como de otras actividades. En este contexto, la “reciente” aparición del concepto de residuo y su incorporación al marco legislativo, no ha hecho más que regularizar las condiciones en las que una práctica tradicional se venía haciendo. Sin embargo, la complejidad de las sociedades modernas ha introducido dificultades adicionales, que pueden resumirse en los siguientes puntos:

a)      Cantidades generadas, con frecuencia superiores a las demandadas por el sector agrícola.

b)      Composición, a la que incorporan nuevos productos no aptos para su incorporación como los productos químicos.

c)      Continuidad en su generación, frente a la estacionalidad de la demanda por parte de la agricultura.

d)     Distancias elevadas entre los puntos de generación y los de consumo, con la consiguiente necesidad de sistemas de transporte distintos a los tradicionales (camión frente a tractor).

e)      Costes crecientes de la cadena completa de gestión.

f)       Problemas de olores y rechazo social.

g)      Malas prácticas por parte tanto del sector de la gestión como del agrícola.

Foto: David Canales

La producción de compost constituye actualmente, en los países que realizan una gestión adecuada de sus residuos, el principal destino de los residuos con alto contenido orgánico (también denominados biorresiduos), junto con la digestión anaerobia que también genera un digesto de aplicación agrícola. De hecho, el compostaje es un tratamiento biológico de residuos orgánicos tan antiguo como la agricultura y como la producción de residuos.

La producción y utilización de compost de baja calidad o fuera de especificaciones técnicas ha llevado al establecimiento legal, por medio de la Ley 22/2011, de requerimientos más estrictos, que implican la aparición en el mercado de dos tipos de materiales atendiendo al origen de la fracción de entrada en el  proceso de compostaje.

  1. Compost: enmienda orgánica obtenida a partir del tratamiento biológico aerobio y termófilo de residuos biodegradables recogidos separadamente.
  2. Bioestabilizado: material orgánico obtenido de las plantas de tratamiento mecánico biológico de residuos mezclados.

Adicionalmente el Real Decreto 506/2013, de Productos Fertilizantes, incluye la “Lista de Residuos Orgánicos Biodegradables” que pueden ser utilizados para la producción de compost, identificados por sus códigos LER, reforzándose la condición de la recogida selectiva de la mayoría de ellos.

Esta diferenciación basada en la necesidad de hacer una recogida separada en origen, si bien estaba orientada a conseguir una calidad adecuada del compost, en la práctica significó que más de un millón de toneladas que se venían produciendo como compost dejaron de serlo, transformándose en material bioestabillizado que no tenía ya la consideración de enmienda orgánica. Adicionalmente, quedaron en una especie de limbo legal, pues la Ley 22/2011 no aclaraba qué consideración o clasificación tenían.

El Registro de Productos Fertilizantes de compost elaborado a partir de residuos orgánicos no recogidos separadamente, del que disponían las plantas productoras, se ha ido cancelando a medida que vencían sus periodos de vigencia.

Como resultado de esta inseguridad jurídica y la complejidad administrativa que impone el nuevo marco, los productores de material bioestabilizado están encontrando muchas dificultades para dar salida al producto. Por su parte, sus receptores naturales, los agricultores, son reacios a aplicar en sus campos algo que tiene una denominación peyorativa como es la de residuo, así como a realizar los nuevos trámites burocráticos. La consecuencia de todo ello es que una parte muy elevada del anterior compost que se destinaba a fertilización orgánica en agricultura, se envía ahora directamente a los vertederos.

Esta situación pone de manifiesto que existen actualmente dos problemas en nuestro país, de carácter ambiental y agronómico. Por una parte, no se dispone de un destino adecuado para el residuo cuantitativamente más importante y, por otra, los suelos agrícolas necesitan un aporte continuo de fertilización orgánica. Una inteligente conjunción de ambos puede llevar a una situación donde la suma de dos problemas proporcione una solución para ambos.

La conclusión de todo lo expuesto es que resulta imperiosa la elaboración de un documento técnico, que fije claramente las condiciones para la utilización de residuos con alto contenido en materia orgánica en la agricultura española, desde su generación hasta la aplicación final en los campos, pasando por la recogida, transformación y circunstancias de uso en los suelos y cultivos. A partir de esta base, se debería concretar el actual marco legislativo para regular y controlar que los criterios técnicos se cumplen.

Es necesario que el personal técnico además de poseer unos conocimientos en materia de gestión, disponga de unos conocimientos legislativos y agronómicos suficientes para poder aprovechar al máximo el potencial de la materia orgánica presente en los residuos, mediante la correcta valorización de los mismos en los suelos españoles.

Si estás interesado en conocer la valorización correcta de los materiales bioestabilizados, los procesos de estabilización aerobios y anaerobios, así como su rentabilidad, te invitamos a participar en curso de Valorización de Residuos impartido por el Instituto Superior del Medio Ambiente y en el que soy docente, pues se analizan todos estos conceptos y procesos desde un punto de vista eminentemente práctico, con casos reales y centrado en los principales flujos de materiales susceptibles de valorización presentes en  España.



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Ecoembes es una empresa privada

Has visto su logotipo en los contenedores amarillos de recogida selectiva de envases, pero no es una contrata municipal de recogida de basuras ni una unidad de la administración ambiental. Has visto su marca en campañas que hablan de compensar la contaminación y proteger el medio ambiente, pero no es una ONG naturalista ni una asociación ecologista. También has visto su marca en estudios sobre reciclaje de residuos pero no es una institución científica. Entonces… ¿Qué es Ecoembes?

Ecoembes, Ecoembalajes España S.A., es una empresa privada con forma de sociedad anónima creada por corporaciones, grupos y asociaciones de empresas relacionadas con los envases de usar y tirar (tales como fabricantes de envases, envasadores, distribuidores de productos envasados y comercios) para gestionar el dinero que obligatoriamente deben destinar a la gestión de los residuos de los envases que ponen en circulación.

Si te animas a leer un poco, a lo largo de esta entrada te cuento un poco más sobre el origen de esta empresa y su modelo de negocio.

¿Por qué crean una sociedad como Ecoembes las empresas del envase de usar y tirar?

Es una de las dos opciones que les deja la legislación ambiental para cumplir con una de las obligaciones más importantes para la prevención de residuos de envases. La Unión Europea ha establecido el llamado principio de responsabilidad ampliada del productor, que supone la obligación a los fabricantes de aceptar y eliminar los productos devueltos tras haber sido utilizados. Esto implica que cuando alguien pone en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos debe cubrir los costes de la gestión de esos residuos.

El objetivo de este principio de la normativa europea sobre gestión de residuos es conseguir que los propios fabricantes, y toda la cadena de distribución de productos, se impliquen para reducir la generación y, sobre todo, prevenir el abandono de residuos: si a los fabricantes de envases les exigimos que se hagan cargo de la gestión de los residuos de envases podemos conseguir que se impliquen en estrategias que reduzcan el impacto ambiental: ecodiseño, economía circular, concienciación, prevención, recogida selectiva…

La legislación propone cobrar una cantidad en la venta de productos envasados que puede ser recuperada por quienes entreguen de vuelta los envases que dejan de cumplir su función y se convierten en residuos. Para los responsables de envases que no quieran acogerse a este mecanismo existe la opción del sistema integrado de gestión.

Y Ecoembes es el único sistema integrado de gestión de residuos de envases domésticos que funciona actualmente en España. Se complementa con Ecovidrio, que se encarga de envases de vidrio, así como con Sigre, creado por el sector farmacéutico, o Sigfito, que se dedica a los envases agrarios.

Muy básicamente, es un sistema financiero en el que las distintas empresas adheridas al sistema integrado de gestión de residuos de envases Ecoembes delegan una cantidad de dinero que, a lo largo del año, la empresa Ecoembalajes España, S.A. utiliza para gestionar el sistema de recogida selectiva de envases domésticos de plástico y papel o cartón a través del contenedor amarillo y el contenedor azul.

Ese dinero se reparte en varias partidas que van desde pagar los contenedores de recogida selectiva o comprar los materiales que recuperan los ayuntamientos a través de estos contenedores, a realizar todo tipo de campañas de imagen corporativa, o estudios en los que se valore positivamente el modelo de gestión de residuos de envases de Ecoembes.

Todo estaría bien si los residuos de envases se recogiesen y se reciclasen, pero apenas somos capaces de reciclar un 2% de los envases de plástico en nuevos envases de plástico. La solución pasa por dejar de comprar agua embotellada y beber agua del grifo. Ese mensaje no es el que transmite Ecoembes.

economía circular de los envases de plástico

¿Cuál es el modelo de negocio de la empresa Ecoembes?

A pesar del nombre, el negocio de Ecoembes no es muy ecológico. Su principal fuente de ingresos es la cuota que pagan los envasadores por los productos envasados que ponen en el mercado. Así, cuantos más envases de usar y tirar se pongan en circulación, más ingresos tiene Ecoembes. Es decir, cuantos más envases de usar y tirar compremos más dinero tiene a su disposición Ecoembalajes España, S.A.

Y toda su estrategia se basa en este modelo de negocio. Tanto es así que Ecoembes admite entre las empresas adheridas a su sistema las que ponen en el mercado envases que no pueden recuperarse ni reciclarse en el modelo de gestión del contenedor amarillo. Pensemos en sobres individuales de salsas ¿se reciclan porque se vendan con el sello que muestra la adhesión al sistema integrado de gestión de envases de Ecoembes? No, pero esto permite que la empresa que los pone en el mercado justifique el cumplimiento de la responsabilidad ampliada del productor. Y eso a pesar de que la tasa de recuperación y reciclaje de ese tipo de envase es muy baja.

Si el sistema integrado de gestión no los admitiese, los responsables de estos envases deberían establecer un mecanismo para aceptar de vuelta los residuos generados por los mismos. Esta segunda opción sería inviable en muchos casos, lo que desplazaría esos envases insostenibles por otros más sostenibles o quizá forzaría la venta a granel de determinados productos.

No es solo medio ambiente, también es economía y salud: cuando el distribuidor decide sobre el tamaño de la ración individual de su producto también decide sobre nuestro modelo de consumo. Que incurra en sobreembalajes para agrupar esas unidades de producto cada vez más pequeñas que tienen que ser agrupadas en lotes de venta es sólo un mal menor para tu cuerpo y tu bolsillo.

Para mantener su modelo de negocio Ecoembes utiliza su auto asignado “eco” en campañas publicitarias y mensajes que apelan al medio ambiente para fomentar el consumo de envases de usar y tirar tranquilizando la conciencia ambiental del consumidor.

En definitiva, Ecoembes es una empresa privada que está hipotecando el modelo de gestión de residuos en España. Pero, gracias a sus potentes campañas de comunicación para despistar la atención sobre los datos reales y las estadísticas oficiales de gestión de residuos, todavía hay gente, incluso en el sector de la gestión de residuos, que cree que Ecoembes es una especie de ONG que se dedica al cuidado del medio ambiente.

¿Qué pasa con el ánimo de lucro?

Efectivamente, Ecoembes es una entidad sin ánimo de lucro. Quizá la única sociedad anónima sin ánimo de lucro en España. Pero que la organización no tenga ánimo de lucro no es incompatible con un modelo de negocio, tal y como acabamos de ver.

La propia legislación que regula la creación de sistemas de responsabilidad ampliada del productor, tales como el sistema integrado de gestión Ecoembes, establece que las entidades que los gestionan no pueden tener ánimo de lucro. Es un mandato legal muy interesante para evitar intereses perversos y fomentar que todos los recursos se destinen a la gestión del resido.

Como podemos comprobar en su contabilidad anual auditada Ecoembes no da beneficios. Conforme al mandato legal, gasta todo lo que ingresa. El problema es que una parte importante, pero indeterminada, se dedica a perpetuar el insostenible modelo de consumo basado en envases de usar y tirar. Es su razón de ser.

Y no es transparente: no sabemos cuantos envases se ponen en el mercado, por lo que no podemos saber cuantos de estos se recogen y, a su vez, qué porcentaje del total es efectivamente reciclado. Por eso la oposición de Ecoembes a la incorporación de modelos alternativos o complementarios de gestión de residuos. En el contenedor amarillo todo se mezcla, pero si los envases se recogiesen uno a uno (por ejemplo en un sistema de depósito, devolución y retorno) se contarían, lo que permitiría a otras entidades (distintas de la empresa creada por los envasadores) tuviesen acceso a los datos sobre envases gestionados.

¿Ecoembalajes?

Después de 20 años de funcionamiento y a pesar de que cuenta con interesantes líneas de actividad y trabajo con los fabricantes en relación al diseño de envases, seguimos sin tener criterios ecológicos para los envases. Estaría bien que a estas alturas se hubiese aprobado un consenso sobre qué y cómo es un envase ecológico.

¿Cambiarían las cosas si Ecoembes no fuese una empresa?

Realmente poco. Actualmente existen otros sistemas de responsabilidad ampliada del productor en los que, con independencia de la forma jurídica, se reproducen varios de los problemas que presenta el modelo de Ecoembes.

Si fuese una asociación sería una asociación de empresas interesadas en los envases de usar y tirar, por lo que seguiría sin defender valores ecológicos o de protección del bien común. Podría ser una fundación pero ocurriría lo mismo: su propósito seguiría siendo que las empresas adheridas pagasen lo mínimo posible para justificar que cumplen con la responsabilidad ampliada del productor.

El problema seguiría estando en los resultados de recogida y gestión de los envases de usar y tirar.

Imagen de un camión descargando residuos en vertedero

¿Hay soluciones?

Sí, afortunadamente hay soluciones. En primer lugar tomar conciencia de la problemática y reducir al máximo el consumo de envases de usar y tirar. Cada vez más personas se proponen vivir sin plástico. Es la mejor idea.

Pero el cambio no depende sólo de las opciones individuales de consumo. La industria tiene la responsabilidad de elegir modelos sostenibles de poner en el mercado sus productos y servicios. Ecoembes es una opción para los envases, pero cada envasador puede decidir buscar alternativas más respetuosas con el medio ambiente ¿Por qué no optar por envases reutilizables cuando supongan una menor huella ecológica que los de usar y tirar? ¿Por qué no buscar alternativas a mezclar sus envases con otros en un contenedor amarillo del que quizá no se puedan recuperar para el reciclaje?

La vía institucional también está abierta. Varias comunidades autónomas han estudiado la viabilidad de los sistemas de depósito, devolución y retorno de envases en sus territorios. La que más está sonando es la valenciana, pero Cataluña también ha comprobado que sería posible y sostenible implantar un mecanismo que incentivase a los consumidores a devolver los residuos de envases para mejorar los resultados del reciclaje. Ahora se estudia en el Congreso de los Diputados.

La más probable es que, ante el avance de la incipiente competencia, la propia empresa Ecoembes evolucione y diversifique la forma de recoger residuos de envases, aplicando esquemas mixtos de devolución y retorno complementando a un contenedor amarillo dedicado a materiales plásticos y metálicos, con independencia de que sean envases o no.



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Sorbos con pajitas comestibles

A pesar de que trato de ser coherente y reducir al máximo mi impacto ambiental, hay determinados pecados que sigo cometiendo. Uno de ellos son las pajitas de plástico. Sí… confieso que, en ocasiones, utilizo pajitas de plástico.

Fuera de casa, en verano para el granizado de limón, uno de esos placeres terrenales en los que caigo año tras año… sumando cerca de una docena de pajitas de plástico al año.

Pero también en casa. A mi favor argumentaré que si el pediatra de atención temprana te dice que sorber con pajita y hacer burbujas ayuda a que los pequeños desarrollen los músculos del aparato fonador no hay más que hablar: pajitas para los niños. Y lo que más a mano queda en el supermercado son las pajitas de plástico de un solo uso, con todo lo que implican de despilfarro de materias primas y generación de residuos difícilmente reciclables.

Este verano he descubierto una alternativa: las pajitas comestibles de Sorbos. Un paso interesante en la sostenibilidad de las pajitas para bebidas. Nada de plásticos biodegradables, directamente una golosina que puedes comer al terminar tu refresco. La ventaja es evidente: la pajita no deja residuos después de su uso. Pero si no te la comes alguien en la naturaleza podrá hacerlo por ti.

A diferencia de los plásticos convencionales, cuyos polímeros artificiales no se descomponen, por lo que sus residuos se degradan durante miles de años dando lugar a microplásticos que acaban en la cadena alimentaria, los materiales comestibles pueden ser procesados por los seres vivos.

Los materiales comestibles también suponen una ventaja sobre los plásticos biodegradables, que muchas veces sólo lo son en unas condiciones de laboratorio tan concretas que no se dan en los ecosistemas donde acaban abandonados los plásticos, por lo que no llegan a ser degradados por los seres vivos.

Las pajitas de Sorbos muestran un camino interesante. Especialmente para el público objetivo al que van dirigidas. Son ideales para su consumo en cócteles y demás bebidas de celebración que suelen servirse con algún adorno plástico inservible. En este caso la pajita, además de servir para remover o beber pausadamente, contribuye a aromatizar los sorbos y aporta un final agradable para el trago.

Las pajitas se hacen en varios sabores, limón, fresa, manzana, canela, jengibre, lima… que puedes elegir para acompañar a distintas bebidas. La textura y sabor es similar al de esas pastillas de caramelo que no faltan en los paquetes de cumpleaños de los niños y que, personalmente, era una de las chucherías favoritas en mi infancia.

A pesar de las ventajas ambientales de las pajitas comestibles tienen dos líneas de trabajo a mejorar:

  • Una relativa a los aditivos de las pajitas. Su composición es similar a la de muchas de las chucherías que podemos encontrar en las confiterías… incluyendo los colorantes. El problema es que incluyen E 129, un colorante presente en gran cantidad de golosinas de color rojo, pero sospechoso de tener,como se avisa en el etiquetado de las pajitas Sorbos, efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños.
  • Los sobres individuales para cada pajita. Vienen en papel plastificado, supongo que por alguna exigencia higiénico – sanitaria. La cantidad de plástico es mínimo e implica una reducción muy significativa, tanto como para ser una buena alternativa a las pajitas de plástico, y como para recomendar que, para optimizar la gestión del residuo, el sobre individual se deposite en el contenedor de papel y cartón.

Las pajitas comestibles son una alternativa interesante para reducir el impacto de un residuo tan difícil de recuperar y reciclar como son las pajitas de plástico. Especialmente para el uso en coctelería al que están dirigidos. Ilustran un camino a seguir para evitar los plásticos en un utensilio tan empleado en bares y cafeterías, que podría ser imitado en otros elementos como los agitadores, las sombrillitas y demás adornos o accesorios plásticos que, normalmente, aportan poco o muy como a la bebida y mucho impacto al planeta.



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¿Agua de grifo en la empresa?

Hace unas semanas tuve la ocasión de impartir una charla de 5 minutos sobre el impacto de las botellas de plástico y cómo reducirlo con un gesto sencillo: beber agua del grifo.

Pinche aquí para ver el vídeo

Muchas de las organizaciones que he visitado a lo largo de mi vida profesional ofrecen (bien mediante máquinas, bien en los comedores de empresa), agua embotellada a sus empleados, a pesar de estar conectadas a la red de agua potable en lugares con excelente calidad de agua de grifo.

Incluso en algunas de estas empresas los empleados reutilizan este tipo de envases para contener sustancias peligrosas sin sustituir el etiquetado para evitar el riesgo que puede llegar a suponer tener una botella de agua rellenada con líquido de frenos, aceites de corte u otras sustancias. ¿Nunca han abierto la nevera de un taller y han encontrado allí una botella de plástico llena de un líquido de llamativo color verde?

Son muchas las formas en las que la gestión de una organización puede influir en su entorno, así como en el impacto que causan sus trabajadores. En empresas como los hoteles no sólo pueden influir sobre la sostenibilidad de los hábitos de consumo de su personal: una buena información a los clientes puede ahorrar la fabricación de un buen número de envases y los costes de su gestión.

Por supuesto, en muchas actividades económicas el impacto de los envases de plástico generados por los trabajadores en su horario laboral no es un impacto ambiental significativo. Pero es una actuación fácil de acometer en el contexto de la responsabilidad social corporativa y las inversiones se recuperarían a muy corto plazo.

Pixabay

¿Se imaginan a los hijos de todos los empleados paseando por el parque y en sus centros escolares una botella reutilizable marcada con el logotipo de la empresa? ¿O a todos los empleados luciendo en el gimnasio el logotipo de la empresa? El coste es muy bajo y el retorno puede ser importante. ¿Qué me dicen de las ruedas de prensa? ¿Poner en primer plano la marca de la empresa impresa en una jarra de vidrio?

Hay mil formas de que un gesto tan potente como evitar las botellas de plástico de un solo uso se convierta en una brillante actuación de responsabilidad social corporativa. ¿Qué tal si en una cadena hotelera sustituimos las botellas de plástico “de cortesía” por una de acero reutilizable y una pegatina en el lavabo, quizá de la compañía distribuidora de agua, informando sobre la calidad del agua? ¿Se imaginan a los clientes del hotel luciendo la marca en los lugares turísticos más concurridos, sus reuniones de empresa o los congresos a los que asistan?

¿Dejaría de ingresar el restaurante que incluyese en su carta la opción de agua del grifo? ¿Qué pasaría si le pusiese un precio simbólico destinando la recaudación por jarras de agua a una causa social o ambienta?

Conocer la calidad del agua de nuestro grifo en España es fácil, basta acudir al Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo Humano. Quizá en algunas zonas sea necesario someter el agua a filtración u otro tratamiento que mejore las características organolépticas del agua. Tal vez para reducir la dureza que, sin perjudicar la potabilidad del agua, causa tanto rechazo. ¿Es una inversión excesiva para una empresa? ¿Cuántas botellas de agua pagan unas jarras especiales y sus filtros?

Creo que, aparte de otras actuaciones vistosas, es interesante incorporar gestos relacionados con el consumo responsable dirigidos a los trabajadores de las organizaciones, sobre todo aquellos que pueden reproducir en su hogar y trasladar a su entorno cercano.

Y tú ¿dejarías de utilizar botellas de plástico en tu lugar de trabajo si la empresa ofreciese alternativas?



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Flecha litoral de Calahonda

Con la presente entrada pretendo dar a conocer la riqueza geológica y valor ecológico que encierra una franja del litoral granadino, y que precisamente por su sobriedad es una gran desconocida. Por supuesto también resaltar algún impacto negativo que remueva alguna conciencia.

Se trata de la flecha litoral de Calahonda ubicada entre la Punta de Cerro Gordo y el Cabo Sacratiff en la entidad local de Carchuna-Calahonda.

En cuanto a historia, como breve reseña, destacar que el puerto de Calahonda en el S.XIX por las características de su playa natural, con una pronunciada pendiente y gran calado a escasos metros de la orilla, fue usado como puerto principal de Motril para el trasiego de mercancías en el Mediterráneo y con América. Hoy en día tan solo dá cobijo a la sombra de la imponente Punta de Cerro Gordo, a un puñado de embarcaciones de pequeña eslora pertenecientes a los lugareños.

Hacia el este y a partir de la Punta de Cerro Gordo encontramos una zona de acantilados protegidos dentro de la Red Natura 2000 y calificados como Lugar de Interés Comunitario LIC ES6140014 Acantilados y fondos marinos de Calahonda-Castell de Ferro; al norte de este área protegida, se sitúa además en tierra firme la LIC ES6140011 Sierra de Castell de Ferro. Esta sierra favorece unas condiciones climatológicas locales algo más suavizadas que en el resto de la provincia, razón por la que prolifera la agricultura de invernaderos, fenómeno parecido al del municipio de El Ejido.

Visor Geoportal

Flecha litoral de Calahonda y LICs cercanos

Elaboración propia. Fuente GeoPortal MAPAMA

Respecto a la flecha litoral de Calahonda – señalada con un contorno rojo en las imágenes – su formación es de origen natural y por las peculiares características en las que se produjo ese proceso ha sido incluida en el inventario Andaluz de Georrecursos. Recordemos que la iniciativa de dicho inventario nace en el marco de la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad la cual contempla la figura de los Lugares de Interés Geológico (LIG) como aquellos que tienen un valor científico, cultural y educativo para entender el origen, evolución y procesos de nuestra orografía, así como los paisajes y la vida que albergan en parte como resultado de esos pocesos.

Sin bien la mayoría de las playas granadinas se forman a la desembocadura de ríos y ramblas por el aporte de sedimentos, esta flecha litoral se forma por los sedimentos del río Adra distante 40 kilómetros hacia el este y por la rambla de Gualchos de Castell de Ferro que son transportados por las corrientes de levante.

Ortofoto 2013

Flecha litoral de Calahonda

Elaboración propia. Ortofoto 2013, GeoPortal MAPAMA

Básicamente, en el cabo Sacratiff durante los últimos 2.400 años se han ido depositando gracias a estos sedimentos una serie de cordones litorales permitiendo la formación de la flecha hacia levante, dando lugar a las actuales playa de Carchuna y playa de Calahonda.

A los que os guste la geología os animo a leer el informe de Lario, Zazo y Goy (CSIC 1999) sobre el sistema de Calahonda y sus conclusiones de como afecta actualmente a esta formación las obras realizadas en el puerto de Almería (90 km al este) y las alteraciones realizadas en el río Adra.

Adjunto imágenes de la Punta de Cerro Gordo (con la playa de Calhonda), Cabo Sacratiff (con la playa de Carchuna), Punta de Carchuna y afloramiento de conglomerados en la misma.

Haga click para ver el pase de diapositivas.

Los tipos de hábitats principales presentes según Natura 2000 son Acantilados de las costas mediterráneas, acantilados calcáreos con vegetación adaptada al sustrato vertical (casmofítica) y matorrales halo-nitrófilos.

Respecto a la vegetación, a pie de playa se nos informa de las especies mediterráneas presentes en la zona, de modo que nos proporcionan una información que da un valor añadido al paisaje que contemplamos:

  • Romero blaco (Rosmarinus tormentosus) – Endemismo local

  • Agazul (Mesembryathenum nodiflorum)

  • Algodonosa

  • Collejas de mar (Silene litoral)

  • Lechetrezna de las arenas (Chamaesyce peplpis)

  • Asterisco marino (Asteriscos maritimus)

  • Grama marina (Elymus farctus)

  • Cruga o Recamar (Cakile marítima)

  • Espigadilla de mar (Crucianella marítima)

  • Espinardo (Salsola kali)

  • Carretón (Ononis ramosissima)

  • Amapola de mar (Glacium flavum)

  • Alhelí marino (Malcomia litorae)

  • Hinojo marítimo (Crithmum maritimum)

  • Mielga marina (Medicago marina)

  • Estrella de mar (Plantago coronopus)

  • Salado negro (Salsola oposifolia)

  • Uña de gato (Carpobrutus edulis) – Invasora

  • Tabaco o Gandul (Nicotinia glauca) – Invasora

Los amantes de las aves podrán con la paciencia que les caracteriza avistar ejemplares de Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) que anida en los acantilados y algún ejemplar de Halcón peregrino (Falco peregrinus), Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) o Garza real (Ardea cinerea).

Para más información sobre otras especies de flora y fauna consultad las fichas de las correspondientes LIC.

Amapola de mar

Amapola de mar, Glaucium flavum Crantz

Si nos sumergimos en las transparentes aguas de la playa de Calahonda encontraremos grandes contrastes, una gran diversidad y la inconfundible huella del hombre.

Al tratarse de un fondeadero natural, a 40 metros de la orilla y a unos 5 metros de profundidad son fácilmente detectables bidones, redes y neumáticos.

Haga click para ver el pase de diapositivas.

También un ejemplar de Echinoidea que ha atrapado entre sus púas una inconfundible toallita higiénica. La toallita podría decirse que es un auténtico “monstruo marino” en este caso.

Por otra parte la inmersión nos revela la existencia de una gran diversidad de la cual os dejo un video de un ejemplar de babosa marina, Felimare villafranca (Risso, 1818) de unos 10mm con sus llamativos colores azul y amarillo de advertencia. (podéis consultar la ficha en Biodiversidadvirtual.com.

Igualmente podéis consultar la ficha en Biodiversidadvirtual.com

Por último, indicar que sería muy aconsejable indicar en los accesos a estos lugares, si gozan de algún tipo de protección y cuál. En la mayoría de los casos, los usuarios tienen la percepción errónea de que acceden a una playa normal y corriente que no requiere ningún tipo de observancia en especial más allá del civismo más elemental.

También quisiera hacer un llamamiento a interesarnos e informarnos de las riquezas ocultas de aquellos lugares que visitamos.

Hasta la próxima.

Bibliografía:

– Lario, J., Zaro, C., Goy, J.L. Fases de progradación y evolución morfosedimentaria de la flecha litoral de Calahonda (Granada) durante el Holoceno. 1999 Estudio Geol., 55: 247-250 (1999). Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Link http://estudiosgeol.revistas.csic.es/index.php/estudiosgeol/article/viewArticle/164

– Villalobos Megía, M., Pérez Muñoz, A.B. Geodiversidad y Patrimonio Geológico de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

http://sig.mapama.es/geoportal/visor.html

– Mapa de georrecursos de Andalucía http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente

– Ficha LIC ES6140014 Acantilados y fondos marinos de Calahonda-Castell de Ferro

http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/espacios-protegidos/ES6140014_tcm7-154488.pdf

– Ficha LIC ES6140011 Sierra de Castell de Ferro http://www.mapama.gob.es/es/biodiversidad/temas/espacios-protegidos/ES6140011_tcm7-154485.pdf


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Bebe agua de grifo #IgniteMAD4

Hace unas semanas tuve la oportunidad subirme al escenario de Ignite Madrid #4 para compartir, como no podía ser de otra manera, unas ideas sobre el impacto de los residuos y nuestro modelo de consumo. Una experiencia que os cuento en esta entrada y que quedó documentada en este vídeo:

 




 

Conocí Ignite gracias a Txema, que ha participado en la edición valenciana del evento. Y gracias a él me enteré de que se buscaban oradores para la cuarta edición de Ignite en Madrid, así que me propuse para hablar sobre la economía circular de los envases de plástico.

Y lo primero que tengo que a gradecer a la organización y el resto de ponentes de Ignite Madrid #4 es un baño de realidad: todo muy bonito pero… ¿qué es eso de la economía circular? Tuve que simplificar mi planteamiento inicial para adaptarlo al formato: 5 minutos y 20 transparencias que pasan automáticamente cada 15 segundos. Creo que no fui plenamente consciente de lo que significa esto hasta que no subí al escenario y me dí cuenta de que no es lo mismo que dar una ponencia con el mando de la presentación en la mano y una cierta flexibilidad en el tiempo.

Y eso que Nacho Arenas nos había avisado previamente de lo complejo de es concretar y transmitir una idea en 5 minutos. Con su ayuda y la de el resto de ponentes conseguí sintetizar el mensaje: una llamada de atención sobre la importancia de evitar la generación de residuos para reducir nuestro impacto en el planeta y nuestra propia salud. Los privilegiados que disfrutamos de agua de calidad y barata tenemos la responsabilidad de dejar de comprar botellas de plástico y beber agua del grifo.

Otras de las interesantes charlas que se pudieron escuchar en Ignite Madrid 4 fueron:

Pues eso, si te lo perdiste en directo aquí tienes la lista completa de Ignite Madrid 4.

Que lo disfrutes.



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