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Hacia una Política Agrícola Común más verde

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Alberto Navarro y José Vicente López-Bao acaban de publicar un interesante artículo en Nature, Towards a greener Common Agricultural Policy, en el que revisan la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea (UE) con propuestas para convertirlas en una herramienta para avanzar en la consecución de objetivos ambientales, el mantenimiento de sistemas agrarios de algo valor natural y mejorar la flexibilidad y la integración de las políticas que afectan al mundo rural e impactan en el conjunto del territorio de la UE y sus habitantes.

Desde su implantación en 1957 la PAC ha sufrido sucesivas reformas enfocadas a mejorar la calidad de vida del conjunto ciudadanos europeos, poniendo el foco en el desarrollo rural y cuestiones relacionadas con el medio ambiente desde las últimas décadas.

Las reformas de la PAC han permitido la incorporación de actividades agrícolas diversificadas, siguiendo un paradigma multifuncional que asume que los sistemas agrícolas tienen funciones productivas y no productivas, tales como servicios culturales o la conservación de paisajes tradicionales.

La integración de cuestiones ambientales se reforzó en 2010, cuando la Comisión Europea definió los nuevos desafíos para la PAC: apoyar una agricultura que garantice la seguridad alimentaria en un contexto de cambio climático, favoreciendo un desarrollo sostenible y equilibrado de todas las zonas rurales de Europa.

A pesar de la premisa de “utilización óptima de los factores de producción”, durante el período anterior de la PAC (2007-2013) se tradujo en la disminución de un 14% de la mano de obra agrícola, así como la pérdida de unos 3 millones de explotaciones agrícolas.

Igualmente preocupante es que la PAC no ha sido equitativa en el reparto de recursos. A modo de ejemplo, en 2011, el 37% de los beneficiarios del pago directo de la PAC
dentro de la UE-27 recibió menos de 500 euros por año, lo que representa menos del 2% de dichos pagos.

La PAC también ha ayudado a la intensificación de la producción, como se deduce de que el número de explotaciones ganaderas ha disminuido en un 28% mientras que el número de cabezas de ganado sólo disminuyó en un 4,6%. Esta intensificación acentúa las desigualdades en la Unión Europea y pone en duda la capacidad de la PAC para incorporar prácticas más sostenibles de producción agraria.

Igualmente, resulta ilustrativo la falta de coherencia entre los retos ambientales, económicos y sociales que justifican las políticas y los resultados que estas consiguen. A pesar del impacto ambiental y sobre la sostenibilidad de los recursos naturales que la intensificación agropecuaria ocasiona, la PAC mantiene objetivos que priman la producción, con las consecuentes carencias en el cumplimiento de sus objetivos ambientales. Su orientación dominantemente productiva se aprecia en el hecho de que la UE se ha convertido a través de la PAC en el mayor exportador de alimentos del mundo.

Así, en la consulta pública (realizada en 2017) para la revisión de la PAC solo un 23% de los participantes se mostraron satisfechos con la consecución de los objetivos ambientales, siendo la protección de la biodiversidad una de las prioridades identificadas por los ciudadanos.

Si bien se van incorporando medias que pueden favorecer avances positivos , los autores del artículo llaman la atención sobre la posible expansión de “cultivos bio-energéticos” y de forraje con especies alóctonas, favorecidos por una flexibilización de cultivos que podría perjudicar a la consecución de objetivos relacionados con la biodiversidad.

A partir del análisis de la situación actual Alberto Navarro y José Vicente López-Bao proponen cuatro pasos para una PAC más verde:

  1. Qué se paga: Los pagos en la PAC han estado enfocados a la producción, en función del tamaño de las explotaciones o en el número de cabezas de ganado. Una PAC más sostenible debería considerar pagos por servicios ambientales o en función de la contribución a la conservación de la biodiversidad.
  2. Asignación de pagos: Los Sistemas Agrarios de Alto Valor Natural muestran mejores resultados en relación con la biodiversidad, pero no siempre son los más favorecidos por la PAC. Su ubicación en zonas poco productivas, su pequeño tamaño y otros factores hacen que se vean desfavorecidos frente a otras explotaciones con menor contribución al desarrollo rural y a la sostenibilidad. Así, priorizar estos sistemas sería un paso clave para mejorar la eficacia de la PAC en relación a cuestiones ambientales y de equilibrio territorial.
  3. Cómo se paga: La falta de flexibilidad en las medias retributivas de la PAC genera impactos negativos, tanto desde el punto de vista social como ambiental. Adaptar las reglas generales a las condiciones y la experiencia local podría mejorar la eficacia de medidas orientadas a resultados concretos (ambientales o de conservación).
  4. Integración de políticas: La integración efectiva de las distintas políticas ambientales de la Unión Europea sigue siendo una cuestión sin resolver, como también lo es la incorporación del medio ambiente en las diferentes políticas sectoriales. Un sistema de asesoramiento a las explotaciones agrarias con grupos multidisciplinares de expertos en cuestiones ambientales, económicas, agropecuarias, etc. podría ayudar a esa integración.

A modo de conclusión, el artículo cierra con la necesaria vinculación del mundo rural y el medio ambiente. Los objetivos europeos en materia de sostenibilidad son ambiciosos y requieren de aproximaciones de uso compartido del territorio entre agricultura y conservación de la naturaleza. Las políticas agrarias y de conservación de la naturaleza tienen que estar alineadas para cumplir los compromisos internacionales de conservación de la biodiversidad y de desarrollo sostenible.

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50 años de Adena/WWF

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Roberto_R_R. Texto original

adena-wwf

Estos días en WWF España están de celebración, ya que cumplen 50 años. El 30 de julio de 1968 se creaba la Asociación para la Defensa de la Naturaleza, ADENA, ligada ya desde su nacimiento a la organización internacional World Wildlife Fund (WWF) que había sido creada unos años antes, en 1961. Con los años Adena iría cambiando su nombre de manera gradual hasta llegar a WWF España, como se la conoce hoy en día.

Es esta pues una ocasión inmejorable para recordar algunas de las actuaciones que se realizaron en los años 50 y 60 y que tan importantes han sido para el movimiento conservacionista en nuestro país. Entre ellas cabe destacar los primeros acuerdos de custodia del territorio en nuestro país, donde WWF tuvo un papel clave.

Contexto social y ambiental

Las diferentes administraciones públicas habían sido tradicionalmente las principales protagonistas de la conservación de la biodiversidad en España desde principios del siglo XX, estableciendo y gestionando áreas protegidas, estrategias de conservación de especies amenazadas, etc. De hecho, se acaba de celebrar el centenario de la declaración de los primeros Parques Nacionales: la Montaña de Covadonga y el Valle de Ordesa.

Sin embargo, desde los años 50, con la entrada en vigor del Decreto de Extinción de Animales Dañinos del 11 de agosto de 1953, y “gracias” a la labor de las Juntas de Extinción de Animales Dañinos y Protección a la Caza, millones de animales eran exterminados en nuestro país, provocando una pérdida masiva de biodiversidad.

Control de animales dañinos

Portada folleto informativo de los años 50 sobre control de animales dañinos

Es en este contexto, cuando surge el movimiento ecologista en nuestro país, gracias, en gran parte, a la labor incansable, en esos años, del Dr. Félix Rodríguez de la Fuente. Félix llegó a ser una de las personas más famosas y reconocidas de nuestro país, lo que concede más valor, si cabe, a que fuera una de las pocas personas que se posicionó pública y claramente en contra de la política de exterminio de animales, o, más concretamente, de alimañas, como se hablaba, coloquialmente, en aquellos años. Se trataba de una época en la que no existía, aún, una clara conciencia ecológica en nuestro país; su influencia merced a sus programas de radio y televisión, y las muchas iniciativas que impulsó, fue decisiva en la creación de esa conciencia de defensa ambiental y conservacionista.

Doñana

En esos años José Antonio Valverde, gran amigo de Félix y uno de los más grandes biólogos que ha dado nuestro país, alcanzaría una gran repercusión internacional por oponerse a los planes de desecación de las Marismas del Guadalquivir que el Ministerio de Agricultura quería ejecutar, siendo fundamental para la designación del actual Parque Nacional de Doñana.

Antonio Chico, Tono Valverde y Félix Rodríguez de la Fuente en Doñana. 1967

Antonio Chico, Tono Valverde y Félix Rodríguez de la Fuente en Doñana. 1967

El 30 de diciembre de 1963, tras dos años de largas y complicadas negociaciones, se firmó en Jerez (Cádiz) el contrato de venta de 6.794 hectáreas de las marismas de Doñana al World Wildlife Fund, el Fondo Mundial para la Vida Salvaje (ahora WWF), una organización creada dos años antes para buscar fondos económicos con los que proteger la naturaleza.

En el origen de ese gran éxito para la conservación estaba una campaña internacional para salvaguardar las marismas de los planes desarrollistas que se cernían sobre ellas desde los años 50, como la plantación de un millón de pinos y eucaliptos. En ese momento las marismas, aunque conocidas y apreciadas desde hace siglos por su caza, se consideraron un lugar insalubre que debía ser desecado, como el resto de humedales españoles.

El artífice de la campaña para salvar Doñana fue “Tono” Valverde, del CSIC, que contó con la vital ayuda del naturalista suizo Luc Hoffmann, primer vicepresidente de WWF, y de otros de los fundadores de la organización, como Max Nicholson o Peter Scott. De hecho, Valverde convocó a una comisión internacional de expertos para ayudarle en su proyecto de Doñana, y los miembros de esa comisión fueron los mismos que participaron en la reunión (celebrada en Londres en mayo de 1961) dónde se discutió por primera vez la creación de WWF. También jugaron un importante papel algunos propietarios que supieron ver la necesidad de preservar Doñana y decidieron anteponer la conservación a sus intereses particulares, como Mauricio González-Gordon.

Los terrenos comprados por WWF formarían la primera reserva biológica integral de España, la Reserva Biológica de Doñana (RBD), cedida en 1965 al CSIC con fines de investigación y conservación. Para ello se creó ese mismo año la Estación Biológica de Doñana del CSIC, con Valverde como primer director. En todos estos años, la Estación Biológica ha conjugado de forma ejemplar el binomio de ciencia y conservación en la gestión de las marismas.

En 1968 Félix Rodríguez de la Fuente, junto a Jorge de Pallejá, José Antonio Valverde, y Francisco Bernis entre otros, crean la Asociación para la Defensa de la Naturaleza (Adena), como filial del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Presidiendo la asociación, el por entonces Príncipe, Don Juan Carlos de Borbón.

La compra de los terrenos de Doñana fue, en la práctica, el primer acuerdo de custodia del territorio realizado en nuestro país y supuso un gran avance para la declaración en 1969 del Parque Nacional de Doñana. En los límites del espacio protegido también se incluyó la Reserva Biológica del Guadiamar, comprada por WWF en 1968 y aún propiedad de la organización, aunque es gestionada por el CSIC como parte de la reserva integral del Parque Nacional.

Para saber más sobre este caso concreto, nada mejor que la lectura del Tomo 4: “La aventura de Doñana. Cómo crear una Reserva” de las Memorias de José A. Valverde, que escribió éste con la colaboración de Benigno Varillas.

Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega

Pocos años después, en 1973, Félix Rodríguez de la Fuente comienza a rodar El Hombre y la Tierra, la serie documental que le daría fama internacional. Para grabar esta serie recurrió en numerosas ocasiones a los páramos y las hoces del río Riaza (Segovia), dónde se encontraba (y todavía se puede encontrar hoy en día) una de las mayores colonias de rapaces del mundo.

De hecho, la parte de la serie dedicada al buitre leonado fue rodado en este emplazamiento, que contaba también con ejemplares de especies amenazadas como alimoche común, el águila real, el halcón peregrino, el búho real, el cernícalo vulgar, la aguililla calzada y la culebrera europea, entre otras.

Félix Rodríguez de la Fuente en Montejo de la Vega

Félix Rodríguez de la Fuente en el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega

Debido a esto, y desde la vicepresidencia de Adena, Félix promovió la creación de un refugio de caza en estas hoces, con el fin principal de proteger a la colonia de buitres leonados. Hasta ese momento nunca se había propuesto nada similar en España, de hecho, ya comentamos, con anterioridad, que en esos años estaba incluso remunerada la caza de “alimañas”, o lo que es lo mismo, cualquier tipo de animal no cinegético.

Durante el año 1974, Adena estuvo promoviendo esta actuación, hasta que consiguió llegar a un acuerdo con la Hermandad de Agricultores y Ganaderos de Montejo de la Vega, por el cual no se podía cazar dentro del Refugio de Caza, pero sí que se podían mantener las actividades tradicionales agrícolas y ganaderas. Además, se establecieron una serie de normas de conducta para los visitantes, de común acuerdo entre Adena y la población local.

De esta forma se alcanzó otro de los primeros acuerdos de custodia del territorio en España (aunque no se le daría ese nombre hasta los primeros años del siglo XXI), en noviembre de 1974. Pocos meses después, el 13 de enero de 1975, se inauguró oficialmente el Refugio de Caza de Montejo de la Vega, contando para el acto con la presencia del presidente de Adena, don Juan Carlos.

Desde entonces se han realizado una cantidad importante de actividades y actuaciones en este refugio, y lo que es más importante, sigue en vigor a día de hoy, y desde hace varias décadas es el decano de los acuerdos de custodia de nuestro país, gestionado aún por WWF-España.

Roberto Ruiz colabora con el Instituto Superior del Medio Ambiente como docente del curso Custodia del Territorio donde se profundiza en esta materia.

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I les polítiques ambientals?

Publicado en: Manel Cunill i Llenas por Manel Cunill i Llenas. Texto original

(Publicat al Diari ARA, 27 de març de 2018)

Fa unes setmanes al CCCB se celebrava la tercera edició del Congrés del Tercer Sector Ambiental. Un espai per debatre i compartir tot el que preocupa les entitats ambientalistes del país. I també per actualitzar l’agenda de les polítiques ambientals. Per atzar de les dates, el congrés va compartir escenari amb la visionària i reflexiva exposició Després de la fi del món, produïda per la institució sociocultural del Raval, que explica que ja hem entrat en una nova era geològica, anomenada antropocè. La idea que defineix aquest neologisme deriva de la industrialització, però especialment de la capacitat dels humans de generar canvis comparables als produïts a escala geològica.

La vitalitat de qualsevol moviment social es demostra amb l’activisme i amb la seva capacitat d’incidència sociopolítica. Habitualment són aquestes organitzacions ambientals les que innoven en la governança i en les noves polítiques ambientals a emprendre. Sovint això es manifesta en forma de conflicte amb l’establishment, preocupat de perpetuar fins al límit la seva posició dominant. Per exemple, el cas de la generació i la distribució centralitzada de l’energia o la crema dels combustibles d’origen fòssil. Probablement l’adveniment de la decadència de l’estat nació i l’eclosió del bioregionalisme, en forma de comunitats organitzades a escala local o regional, haurien de ser oportunitats per rehabitar (tornar a fer habitable) els ecosistemes que ens aixopluguen i que garanteixen el benestar a les persones i altres formes de vida.

A les portes d’una nova legislatura es fa avinent de fixar noves prioritats, però sense oblidar les tasques pendents. En aquest ordre, el nou Govern hauria d’accelerar i finalitzar el projecte de creació de l’Agència de la Natura de Catalunya -estroncada amb el final precipitat de l’anterior legislatura-, una agència pública capaç de gestionar els espais naturals protegits i d’ocupar-se de la conservació i protecció de la biodiversitat. També és prioritari la restauració de la llei catalana de canvi climàtic, aprovada l’agost del 2017. Una norma moderna en el context europeu, però també un exemple de consens polític i participació social, aprovada amb 122 vots favorables i 11 abstencions del Partit Popular. Malauradament, el govern espanyol ha impugnat gairebé el 50% dels seus articles al Tribunal Constitucional, una impugnació més política que no pas competencial.

Un altre tema pendent és l’accés de les entitats ambientals als recursos econòmics provinents del 0,7% de l’IRPF per a finalitat socials. Tot i les sentències favorables als recursos presentats pel govern català al Constitucional, encara avui les entitats ecologistes no poden accedir-hi. Aquest greuge també s’accentua per la manca d’una línia d’ajuts estables i fiables de la Generalitat per a les entitats del sector. D’altra banda, les retallades pressupostàries en l’àmbit de les polítiques ambientals han estat infinitament més severes que les aplicades en altres departaments. Un escenari que cal transformar amb diligència.

La represa de l’activitat parlamentària també hauria de facilitar un cert pacte social i ambiental pel territori. Això requeriria la capacitat de conjugar els tres projectes de llei necessaris, que són la llei de territori, la llei d’espais agraris i la llei de biodiversitat. És urgent una visió holística del territori i una atenció prioritària dels béns i serveis ambientals que ens proveeixen els ecosistemes naturals. La preponderància de la urbanització del territori s’hauria d’abandonar, i apostar per la rehabitació dels artefactes urbans, sotmesos a massa tensions provinents de la qualitat de l’aire, la mobilitat insostenible o la manca d’ambientalització dels espais urbans oberts i les edificacions. També s’ha d’incloure a l’agenda política la recuperació de la gestió pública dels béns ambientals bàsics, com l’aigua i l’energia. Sense sobirania ambiental, l’impacte i els passius ambientals de la industrialització es perpetuen.

Amb tot, la manca d’un departament de Medi Ambient amb competències plenes en aquest àmbit, i per tant un lloc a la taula del consell executiu del Govern, dificulta la visibilitat i reconeixement dels afers ambientals en l’acció de govern. És impensable que en l’Europa contemporània Catalunya encara no disposi de nou d’una conselleria de Medi Ambient, malgrat que no fa gaires anys existia. Sense eines actualitzades es fa difícil que el país avanci en un dels paradigmes d’esperança i futur per a la comunitat.

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Percepció o realitat ambiental

Publicado en: Manel Cunill i Llenas por Manel Cunill i Llenas. Texto original

(Publicat al Diari de Sabadell, dimarts 6 de febrer de 2018)

Programa informatiu ambiental (1992-2014)
Moltes vegades ens veiem abocats a conèixer les coses des de la percepció dels fets, i no tant pel coneixement empíric de què passa. La percepció subjectiva que ens emana de copsar les coses mitjançant els sentits, siguin externs o interns, ens dibuixa una visió particular de tot plegat. Segurament un entorn on la comunicació audiovisual i la hiperconnectivitat és sempre present ens ajuda a consolidar aquesta visió perceptiva dels fets.

Això passa, per exemple, quan parlem del paisatge. La valoració i la qualificació d’allò que delectem des d’un cim és la percepció que tenim les persones d’allò que estem observant. I sovint l’acompanyem amb alguna exclamació sonora com ara “camacu!”, que els nord-orientals tant els hi agrada encolomar-nos. Infinitat de paisatges com el Cap de Creus, els secans de Ponent, Sant Llorenç del Munt i la Serra de l’Obac, el Delta de l’Ebre, la serra del Cadí i el Pedraforca, els Ports de Beseit, les Illes Medes o el Bosc de Can Deu, entre altres indrets, els percebem de forma diferent. En bona part es deu als sentiments que ens desperten a cadascú de nosaltres. De fet, la mateixa normativa catalana vigent "entén per paisatge qualsevol part del territori, tal com la col·lectivitat la percep”. Tal vegada una visió antropocèntrica individual o col·lectiva d'observar el nostre entorn. En cap cas, la percepció és suficient per conèixer el valor intrínsec de molts d’aquests ecosistemes, els serveis que ens proveeixen i el patrimoni genètic que alberga la infinitat d’espècies que hi conviuen.

Periòdicament el Govern de Catalunya, a través del Departament encarregat de les coses del medi ambient, elabora una enquesta des del 2008 amb el propòsit de disposar dels indicadors de percepció i opinió sobre el medi ambient i la sostenibilitat. A la darrera edició (2016) els ciutadans, de forma majoritària, varen manifestar que els tres problemes ambientals que més els preocupaven de forma destacada eren la contaminació en general, el canvi climàtic i la contaminació de l’aire. En relació amb el canvi climàtic també se’ls va preguntar quines mesures adoptaven per tal de reduir-ne els seus efectes. Sorprenentment, la resposta majoritària va ser el reciclatge, amb un 37%. D’altra banda, la segona mesura que s’adoptava era l’ús del transport públic per desplaçar-se, amb una proporció del 19%. És lògic pensar que la ciutadania percep l’acció de reciclar com la mesura ambiental més important que desenvolupa, gairebé diàriament, per contribuir a la millora del medi ambient. Segurament per combatre el canvi climàtic i la contaminació en general la mesura de reciclar no és la més prioritària. Aquestes respostes delaten que les coses no es fan prou bé. El que ens cal és abandonar la dependència del petroli. I això són paraules majors.

Tal vegada, la retirada dels programes ambientals de TV3 i altres mitjans públics, la manca d’un informe periòdic d’avaluació dels problemes ambientals i la inexistència d’un Departament de medi ambient al Govern català no ajuden gaire que les polítiques ambientals vagin més enllà d’una llista de percepcions subjectives de què ens passa i què podem fer. Sense polítiques i institucions ambientals a l’agenda ambiental s’acumulen les tasques sense resoldre.

Sabadell, 4 de febrer de 2018

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