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El voluntariado ambiental. Algunos ejemplos y reflexiones

1. Introducción

Llevaba ya tiempo con ganas de escribir sobre el voluntariado ambiental, ya que siendo voluntario ambiental desde hace muchos años, observo con agrado como en los últimos tiempos cada vez son más las personas y entidades que se animan a aportar su granito de arena en distintas causas y actividades que merecen mucho la pena.

Y es que, si bien el voluntariado ambiental no sea quizás tan conocido aún como otros tipos de voluntariado como pueden ser el social, sí que es cierto que cada vez cuenta con más protagonismo. Y ello, a mi modo de ver, se debe a varias causas, que en buena medida también están relacionadas con los beneficios que su práctica aportan:

-Mayor conciencia ambiental de la sociedad en su conjunto (administración, asociaciones, ciudadanía, empresas).

-Mayor y mejor difusión de las actividades a través de Internet y redes sociales.

-Múltiples beneficios que aporta el voluntariado ambiental: cuidado y mejora del propio entorno, socialización, adopción de hábitos saludables, aumento de la autoestima, etc.

A lo largo de este artículo haré un recorrido por algunas de las experiencias que mejor conozco (todas ellas desarrolladas en Cantabria), para finalizar con algunas reflexiones personales sobre aspectos tanto positivos como negativos relacionados con el voluntariado ambiental.

2. Voluntariado ambiental en Cantabria

En Cantabria existen experiencias de voluntariado ambiental (aunque en un principio no se las considerase como tal) desde hace varias décadas, de la mano de colectivos vinculados al movimiento scout y de entidades como ARCA (Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria), Bosques de Cantabria, Ecologistas en Acción, Fundación Naturaleza y Hombre, Fundación Oso Pardo, o SEO-Birdlife, entre otras.

No obstante, ha sido en la última década cuando se ha producido una auténtica eclosión del voluntariado ambiental, ya que son miles de voluntarios los que de forma habitual o puntual realizan algún tipo de acción relacionada con la conservación del medio ambiente.

Cartel anunciador de una actividad de voluntariado

Probablemente, las experiencias que más éxito popular han tenido en esta última década han sido el Proyecto Ríos y el programa PROVOCA.

El Proyecto Ríos se desarrolla en Cantabria desde 2007, entendido en un primer momento como un proceso participativo y voluntario para el diagnóstico y la conservación de los ecosistemas fluviales, y auspiciado por el Gobierno de Cantabria. Posteriormente, fue asumido por la asociación Red Cambera y ha llegado a movilizar a miles de voluntarios en la inspección, conservación, y custodia de los ríos cántabros.

Voluntarios del Proyecto Ríos en el río Deva

En cuanto al programa PROVOCA (Programa de Educación Ambiental y Voluntariado en Cantabria) surgió en 2012 impulsado por el Gobierno de Cantabria, como una iniciativa destinada a la ciudadanía en general, existiendo además programas específicos de educación ambiental y voluntariado. Desde entonces, la participación ciudadana en las distintas actividades desarrolladas por una treintena de entidades ha ido en aumento hasta situarse en torno a las 10.000 personas en el año 2015, lo que puede considerarse como una cifra espectacular.

Igualmente es destacable la labor que viene desarrollando el proyecto Explora tu río (Programa de Voluntariado en ríos para las escuelas del medio rural de Cantabria), impulsado por la Red Cántabra de Desarrollo Rural desde 2007. El proyecto, dirigido a la población escolar, ha alcanzado un notable éxito, con la participación de más de 5.000 alumnos de las escuelas de las zonas rurales de Cantabria.

3. Algunas reflexiones sobre el voluntariado ambiental

En este apartado quiero compartir algunas reflexiones sobre el fenómeno del voluntariado ambiental, a raíz de mi experiencia personal en relación al mismo.

Ya en el primer apartado del artículo me referí brevemente a los múltiples beneficios que puede aportar el voluntariado ambiental a quiénes lo practican, y seguramente se podrían añadir bastantes más. Asimismo, quiero hacer referencia a ciertos aspectos que bajo mi punto de vista también pueden entrañar riesgos en relación al auge del voluntariado ambiental:

-Riesgo de dejación por parte de las administraciones públicas competentes.

El hecho de que cada vez más personas se involucren en las actividades de voluntariado ambiental puede llegar a tener el efecto no deseado de que las administraciones públicas competentes en materia de medio ambiente tiendan a no asumir sus obligaciones al respecto. Ilustraré esta idea con un ejemplo: en el caso de Cantabria, numerosas acciones de voluntariado se dirigen a la eliminación de plantas invasoras (uno de los graves problemas ambientales de la comunidad), mientras que aún no existe un plan integral de actuación por parte de las administraciones (si bien se está trabajando en la “Estrategia Regional de Especies Exóticas Invasoras”).

-Riesgo de que dicho auge se convierta en moda pasajera.

La popularización de las actividades de voluntariado, favorecida por las facilidades y medios que tanto las administraciones -el voluntariado suele tener una considerable repercusión mediática- como las empresas -en el marco de la Responsabilidad Social Corporativa- disponen para su desarrollo, puede hacer que quien participe en dichas actividades lo haga de forma puntual y sin interiorizar realmente los objetivos de las acciones desarrolladas, dejando de implicarse cuando no existan tales facilidades y medios.

Para finalizar, quiero desear a todos los lectores del blog un feliz 2017, seguro que con alguno de ellos coincidiré a lo largo del año en alguna actividad de voluntariado ambiental. Nuestro medio ambiente bien se merece ese pequeño esfuerzo por nuestra parte.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: Comunidad ISM » Blogs.

Un viaje hacia el activismo 2016-06-05 08:15:00


La contaminación causa más muertes que los conflictos armados, concluía el informe Medio Ambiente saludable, gente saludable que se presentó el pasado mes de mayo ante las Naciones Unidas.

Y sin embargo, sigue siendo habitual oír hablar del medio ambiente como si de algo ajeno se tratara. La Naturaleza está ahí afuera y, si se puede, está bien protegerla. Pero, en general, no se percibe como una cuestión prioritaria.

La calidad del aire que respiramos, la contaminación de ríos y mares, los productos tóxicos que invaden lo más cotidiano de nuestras vidas, la gestión de los residuos, el cambio climático… no ocupan un lugar destacado ni en la agenda política ni en las demandas prioritarias de la ciudadanía.

Nuestra salud en juego

El incendio del vertedero de neumáticos junto a la localidad de Seseña puso imagen a dos problemas ambientales de primera magnitud y directamente relacionados con nuestra salud: contaminación atmosféricamala gestión de los residuos, que en esta ocasión fueron de la mano. 

Los neumáticos contienen más de 200 compuestos químicos, su quema libera a la atmósfera sustancias tan nocivas para la salud como los PCB, benceno, tolueno…


Más allá del fenómeno agudo sufrido en Seseña, nos hemos acostumbrado a respirar aire contaminado. Un día detrás de otro respiramos sustancias nocivas. La Organización Mundial de la Salud alerta de que la contaminación causa siete millones de muertes prematuras al año. Detrás están enfermedades respiratorias, cardiovasculares, cáncer…

Y más allá también de la imagen de ese inmenso vertedero de neumáticos que, esta vez sí, protagonizó espacio en todos los medios de comunicación; ingentes cantidades de residuos urbanos e industriales se acumulan en vertederos, se vierten en las aguas o se queman en incineradoras generando una contaminación que acabará entrando en nuestros cuerpos.

La comida tampoco se libra. El uso de pesticidas y herbicidas tóxicos en la agricultura intensiva contamina el medio ambiente, pero también los alimentos que servimos cada día en nuestro plato. Del mismo modo, los plásticos y la contaminación que envenenan los mares provocan la acumulación de sustancias tóxicas en la vida marina… y de ahí a nuestro plato.

Vivimos inmersos en el medio ambiente ¿Dónde sino? 

Nuestras sociedades tecnificadas no pueden sustituir nuestra necesidad de respirar, de beber, de comer… y de hacerlo de forma saludable. Tampoco pueden eliminar nuestra conciencia profunda de ser parte de la vida. 

Defender el medio ambiente es proteger nuestra salud, es defender nuestra propia vida. Hay muchas iniciativas en marcha, desde este viaje en globo nos vamos encontrando con ellas. Aquí tienes algunas propuestas:


Puedes leer y comentar el artículo completo en: Un viaje hacia el activismo.

Un viaje hacia el activismo 2016-06-05 08:15:00


La contaminación causa más muertes que los conflictos armados, concluía el informe Medio Ambiente saludable, gente saludable presentado el pasado mes de mayo ante las Naciones Unidas.

Y sin embargo, sigue siendo habitual oír hablar del aire, del agua, del medio ambiente como si de algo ajeno se tratara. Está bien protegerlo, si buenamente se puede,  pero en general no se percibe como una cuestión prioritaria.

La calidad del aire que respiramos, la contaminación de ríos y mares, los productos tóxicos que invaden lo más cotidiano de nuestras vidas, la gestión de los residuos… rara vez ocupan un lugar destacado en la agenda política, tampoco en las demandas prioritarias de la ciudadanía.

Nuestra salud está en juego


Nos hemos acostumbrado a respirar aire contaminado, pero la contaminación atmosférica es un problema ambiental y sanitario de primera magnitud.  

Un día detrás de otro respiramos sustancias nocivas. La Organización Mundial de la Salud alerta de que la contaminación causa siete millones de muertes prematuras al año, detrás de ello están enfermedades respiratorias, cardiovasculares, cáncer… 


Además de esas muertes, no podemos olvidar a los millones de personas que tienen que vivir con su salud deteriorada por culpa de la contaminación.

Otro problema de primera magnitud para nuestra salud viene de las ingentes cantidades de residuos urbanos e industriales que se acumulan en vertederos, se vierten a las aguas o se queman en incineradoras generando una contaminación que acabará llegando a nuestros cuerpos.

La comida tampoco se libra. El uso de pesticidas y herbicidas tóxicos en la agricultura intensiva contamina el medio ambiente, y también los alimentos que servimos cada día en nuestro plato. Del mismo modo, los plásticos y la contaminación que envenenan los mares provocan la acumulación de sustancias tóxicas en la vida marina… y de ahí a nuestro plato.

Vivimos inmersos en el medio ambiente, ¿dónde sino? 

Nuestras sociedades tecnificadas no pueden sustituir nuestra necesidad de respirar, de beber, de comer… y de hacerlo de forma saludable. 

El derecho a un aire respirable debe de ser incuestionable. Podemos prescindir del coche, podemos limitar su uso, pero necesitamos respirar un aire que no nos enferme.

Y no solo el aire, defender el medio ambiente es proteger nuestra salud, es defender nuestra propia vida

Ya hay muchas iniciativas en marcha, desde este viaje en globo nos vamos encontrando con ellas. Aquí tienes algunas propuestas:


Puedes leer y comentar el artículo completo en: Un viaje hacia el activismo.

Un viaje hacia el activismo 2016-05-05 08:10:00


El modelo socioeconómico en el que estamos inmersos –paraíso de multinacionales, grandes inversores, entidades financieras y políticos corruptos– se cae a pedazos. 
Cambio climático, desigualdades sociales, paraísos fiscales, pobreza, alimentación insana, mares llenos de plásticos, aire irrespirable en nuestras ciudades… No hay alternativa ¿O sí?
Mitos... que se desinflan
Agricultura intensiva… ¡La peor forma de producir alimentos!
Grandes extensiones de monocultivos, agricultura mecanizada, fertilizantes y pesticidas químicos… la "Revolución Verde" acabaría con el hambre en el mundo. ¡Mentira! Lo tenía todo de industrial y nada de "verde". Y vino la revolución de los transgénicos y con ella más acaparamiento de tierras, pérdida de biodiversidad, mayor uso de herbicidas tóxicos, contaminación, enfermedades…

Combustibles fósiles… ¡Todo problemas!
Petróleo, gas, carbón. Energía abundante y asequible. La maquinaria del consumo se volvió loca. De ciudadanos nos convertimos en consumidores. Y el mundo se llenó de contenedores y cargueros en un trasiego incesante de mercancías de un extremo a otro del Planeta. Las consecuencias ambientales y sociales, devastadoras.

Producir, usar, tirar… ¡Y hasta arriba de basuras!
Y para que la maquinaria no se pare hay que producir, usar, tirar… y vuelta a empezar. La Naturaleza sólo es un reservorio de recursos que podemos extraer sin importar las consecuencias: destrucción de ecosistemas, contaminación, extinción de especies, desplazamiento de comunidades locales. Y esos “recursos” acabarán pronto convertidos en basuras contaminantes que los ecosistemas no pueden integrar en sus ciclos naturales.

Tranquilos, la economía está al mando
La economía marca el rumbo de las sociedades. ¡Qué mejor objetivo que el crecimiento económico! La economía parece tener unas reglas inalterables, a las que las sociedades y la Naturaleza sólo tienen que adaptarse. ¿No será al revés?

Democracia: ¿era esto?
Un voto en una urna y listo. Delegamos el gobierno de nuestras vidas en los partidos políticos, en su mayoría alejados de la ciudadanía y demasiado cerca de los intereses económicos y financieros. ¡Y así nos va!

El cambio que viene
Sentada en la sala del cine me imagino volando en este "viaje en globo". Un viaje apasionante por realidades que están cambiando el mundo. Alimentos saludables, producidos localmente, a pequeña escala y arraigados en la riqueza de la biodiversidad. Paneles solares y turbinas eólicas que, además de poner freno al cambio climático, democratizan la producción y el uso de la energía. Ciudades más limpias y habitables. Productos fabricados para durar y residuos que se convierten en recursos. 


Y todo va unido. El progreso no se mide en crecimiento económico sino en calidad de vida. La producción es respetuosa con la Naturaleza y genera mucho más empleo. Las sociedades no delegan las decisiones importantes, sino que participan, deciden y construyen un futuro a su medida. 


Todo esto y mucho más. Un documental inspirador, lleno de energía y esperanza, que nos despierta como ciudadanía activa, comprometida y solidaria. 

¡No te lo pierdas! Ya está disponible en DVD.


Puedes leer y comentar el artículo completo en: Un viaje hacia el activismo.

Un viaje hacia el activismo 2016-05-05 08:10:00


El modelo socioeconómico en el que estamos inmersos –paraíso de multinacionales, grandes inversores, entidades financieras y políticos corruptos– se cae a pedazos. 
Cambio climático, desigualdades sociales, paraísos fiscales, pobreza, alimentación insana, mares llenos de plásticos, aire irrespirable en nuestras ciudades… No hay alternativa ¿O sí?
Mitos... que se desinflan
Agricultura intensiva… ¡La peor forma de producir alimentos!
Grandes extensiones de monocultivos, agricultura mecanizada, fertilizantes y pesticidas químicos… la "Revolución Verde" acabaría con el hambre en el mundo. ¡Mentira! Lo tenía todo de industrial y nada de "verde". Y vino la revolución de los transgénicos y con ella más acaparamiento de tierras, pérdida de biodiversidad, mayor uso de herbicidas tóxicos, contaminación, enfermedades…

Combustibles fósiles… ¡Todo problemas!
Petróleo, gas, carbón. Energía abundante y asequible. La maquinaria del consumo se volvió loca. De ciudadanos nos convertimos en consumidores. Y el mundo se llenó de contenedores y cargueros en un trasiego incesante de mercancías de un extremo a otro del Planeta. Las consecuencias ambientales y sociales, devastadoras.

Producir, usar, tirar… ¡Y hasta arriba de basuras!
Y para que la maquinaria no se pare hay que producir, usar, tirar… y vuelta a empezar. La Naturaleza sólo es un reservorio de recursos que podemos extraer sin importar las consecuencias: destrucción de ecosistemas, contaminación, extinción de especies, desplazamiento de comunidades locales. Y esos “recursos” acabarán pronto convertidos en basuras contaminantes que los ecosistemas no pueden integrar en sus ciclos naturales.

Tranquilos, la economía está al mando
La economía marca el rumbo de las sociedades. ¡Qué mejor objetivo que el crecimiento económico! La economía parece tener unas reglas inalterables, a las que las sociedades y la Naturaleza sólo tienen que adaptarse. ¿No será al revés?

Democracia: ¿era esto?
Un voto en una urna y listo. Delegamos el gobierno de nuestras vidas en los partidos políticos, en su mayoría alejados de la ciudadanía y demasiado cerca de los intereses económicos y financieros. ¡Y así nos va!

El cambio que viene
Sentada en la sala del cine me imagino volando en este "viaje en globo". Un viaje apasionante por realidades que están cambiando el mundo. Alimentos saludables, producidos localmente, a pequeña escala y arraigados en la riqueza de la biodiversidad. Paneles solares y turbinas eólicas que, además de poner freno al cambio climático, democratizan la producción y el uso de la energía. Ciudades más limpias y habitables. Productos fabricados para durar y residuos que se convierten en recursos. 


Y todo va unido. El progreso no se mide en crecimiento económico sino en calidad de vida. La producción es respetuosa con la Naturaleza y genera mucho más empleo. Las sociedades no delegan las decisiones importantes, sino que participan, deciden y construyen un futuro a su medida. 


Todo esto y mucho más. Un documental inspirador, lleno de energía y esperanza, que nos despierta como ciudadanía activa, comprometida y solidaria. 

¡No te lo pierdas! Ya está disponible en DVD.


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Un viaje hacia el activismo 2015-08-30 17:37:00


El sistema de producción y consumo basado en las energías fósiles toca a su fin. Sus consecuencias en forma de contaminación y cambio climático son insostenibles. Entramos en una nueva era y tenemos que hacerlo con rapidez.


En todo el mundo se multiplican las iniciativas. Tu, yo, todos/as tenemos la posibilidad de sumarnos a la transición energética, juntos podemos hacer que avance como una bola de nieve imparable.

En España, la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético aglutina a un buen número de organizaciones, colectivos y personas que trabajan por un cambio de modelo, basado en el ahorro, la eficiencia, las energías renovables y la soberanía energética. Infórmate de sus iniciativas y ¡Únete!

La Fundación Renovables es otro espacio imprescindible.

Conoce sus iniciativas más recientes...

Y súmate a la campaña YO SÍ QUIERO RENOVABLES



Seguro que conoces las acciones de Greenpeace. No te pierdas sus propuestas, basadas en estudios técnicos, para una Revolución Energética.

Y recuerda: ahorro y eficiencia en la vida diaria 
El cambio de modelo energético también pasa por un cambio cultural en la forma en que utilizamos la energía. Nuestra vida está rodeada de luces y de aparatos que necesitan energía. Podemos usarlos de un modo eficiente… o no. Es cuestión de hábitos. Pero esos hábitos hay que crearlos. 

Ese es el objetivo de la serie Hábitos que valen un mundo. Ayudar a que cada vez más personas nos fijemos en pequeños detalles, lograr que dejar el ordenador encendido toda la noche o poner la lavadora solo para un par de prendas nos resulte absurdo. 
Puedes descargar la serie, compartirla y contribuir a que el ahorro y la eficiencia energética formen parte de nuestro día a día. ¡Corre la voz!


Puedes leer y comentar el artículo completo en: Un viaje hacia el activismo.