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La encina, el árbol ‘todoterreno’ del Mediterráneo

¿Cómo es capaz un árbol de resistir temperaturas superiores a 30ºC en verano , y ausencia casi total de lluvia, y a la vez sobrevivir a inviernos de hasta -20ºC con heladas e incluso precipitación intensa?

 

Fuente: https://saragarciasanz.wordpress.com

Pues bien, eso es lo que hace la encina -en latín Quercus ilex-, uno de los árboles con mayor dispersión del sur de Europa. Se trata de una especie de la familia de las Fagáceas que ha desarrollado poderosas adaptaciones a las cambiantes condiciones del Mediterráneo, una zona caracterizada por sus valores estacionales extremos de temperatura y precipitación, sobre todo en su área de interior continental.

La gran dispersión de la encina se debe también a su capacidad de adaptación a prácticamente cualquier tipo de suelo, desde granito a caliza pasando por arcillosos-margosos -siendo éstos últimos sus preferidos-.

A continuación vamos a analizar todas las adaptaciones que ha desarrollado la encina y que hacen de esta especie una superviviente excepcional:

  1. Porte bajo: la forma ‘achaparrada’ de la encina -no suele superar los 20 metros de altura- junto con su tronco fuerte y ancho son una adaptación que permite desarrollar una copa ancha muy necesaria. Asimismo, no necesita una gran altura ya que se localiza generalmente en zonas con elevada radiación solar, por lo que no necesita estirarse para llegar a la luz solar como hacen otros árboles heliófilos de ambientes más umbríos.

  2. Copa ancha: la copa tan ancha es una herramienta básica que ha desarrollado la encina. Debido a su anchura, la copa proyecta una sombra muy potente sobre el tronco y la tierra para rebajar la temperatura de la base en verano.

  3. Hoja dura y pequeña: la hoja de la encina es una obra de ingeniería de la naturaleza. Se trata, lo primero, de hojas perennes que han reducido su tamaño al máximo para así reducir también la evapotranspiración a través de ellas. Cuanto más pequeña la hoja, menor evapotranspiración y por tanto más agua se queda la planta o el árbol en condiciones de necesidad. Esta adaptación la vamos viendo a medida que nos acercamos a zonas desérticas, donde las plantas han llegado a una adaptación máxima transformando sus hojas en espinas.

  4. Productos céreos que recubren la hoja: las hojas de la encina presentan una capa de productos parecidos a la cera que ayuda también a reducir la evapotranspiración en tanto que endurecen la hoja. Esto es típico de las especies esclerófilas.

  5. Estomas situados en el envés de la hoja: al revés que muchas plantas, la encina ha situado sus estomas -que son aperturas microscópicas del tejido epidérmico de los vegetales por donde se realiza el intercambio de gases entre la planta y el exterior- en el envés de la hoja, dificultando así la evapotranspiración.

  6. Pelitos blancos en el envés: estos pelitos se localizan en el envés de la hoja, sobre los estomas, para retener al máximo el agua evaporada. 

  7. Cierre de los estomas: la encina tiene la capacidad de cerrar los estomas para impedir que se evapore el agua de su interior cuando detecta que hay poca agua en el ambiente. Así pues, la encina es capaz de inutilizar sus hojas cuando las condiciones ambientales no le son favorables.

  8. Hojas con pinchos laterales: la hoja de la encina desarrolla pinchos para evitar la evapotranspiración cuanto más seco es el ambiente.

  9. Fotosíntesis en las horas de menor calor: este árbol es capaz de realizar la fotosíntesis, en verano, durante las primeras y las últimas horas del día. El resto del día cierra los estomas y reduce su actividad fotosintética al mínimo.

  10. Las hojas se disponen en todas direcciones: esto es una adaptación que busca reducir la absorción de radiación solar. Dada la abundancia de horas de luz que hay que en el Mediterráneo, la encina no necesita tener todas sus hojas en posición horizontal para captar la luz -al revés que lo que sucede en zonas donde la luz escasea, donde los árboles caducifolios como las hayas colocan sus hojas de forma horizontal para aprovechar cualquier rayo de sol-. De esta manera, la encina evita “achicharrarse” y deshidratarse con las altas temperaturas veraniegas del sur de Europa.

  11. Inactividad en invierno a partir de los 0ºC: La encina también sobrevive a temperaturas bajo cero. Para ello, cuando llega el otoño va cesando su actividad hasta llegar a un estado de inactividad casi total a partir de los 0ºC.

  12. No renueva la hoja: la encina es de hoja perenne, lo cual quiere decir que no renueva su hoja. Esto es así ya que si lo hiciera supondría un esfuerzo enorme para un árbol que no tiene a su disposición recursos suficientes -sobre todo agua- como para cambiar su follaje y probablemente moriría. Las especies que sí lo hacen, llamadas caducifolias, como las hayas o los castaños, tienen acceso a gran cantidad de recursos -agua abundante en forma de lluvia casi todo el año así como capas importantes de nutrientes en descomposición en el suelo-.

Como podéis comprobar por todo lo comentado, la encina es un árbol con unas capacidades increíbles de adaptación a las condiciones más difíciles. Aunque bien es cierto que debido a los dos tipos de clima que podemos encontrar en el Mediterráneo -continental de interior y litoral- la encina se ha adaptado dando lugar a dos subespecies:

  • Hoja de Quercus ilex subs. ilex (izquierda) y hoja de Quercus ilex subsp. rotundifolia (derecha)

    Quercus ilex subs ilex: es la encina oceánica, ubicada en zonas cercanas a la costa del mar Mediterráneo como Cataluña. Su hoja es más grande, más verde y no presenta pinchos tan acusados como la encina continental. Esto es así debido a que dispone de mayor humedad en el ambiente y por tanto no necesita desarrollar las adaptaciones tan extremas.

  • Quercus ilex subs ballota ó Quercus ilex subs rotundifolia: es la encina más continental, adaptada a condiciones extremas de precipitación y temperatura. Sus hojas son más duras, menos verdes y con más pinchos y pelos en el envés.

Mapa de distribución de las dehesas en España. Fuente: Ministerio de Medio Ambiente

Para completar la información de la encina hay que decir que su fruto es la bellota y que se puede encontrar tanto en formaciones boscosas de encinar como en dehesas. La dehesa es probablemente el paisaje agrario más característico de la Península Ibérica y se trata de un bosque de encinas clareado por la mano del hombre para su aprovechamiento ganadero -generalmente porcino- y que constituye unos de los ecosistemas más frágiles de nuestro país.

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Por todo ello, podemos afirmar que la encina es uno de los mejores ejemplos de superación y adaptación ecológica a todo tipo de condiciones geográficas y por eso nos gusta tanto.

 



Puedes leer y comentar el artículo completo en: Pensando el territorio.

Geosendero de la Pizarrilla

Buceando en todos los folletos que recogemos en FITUR, encontramos éste sobre un “Geosendero”, sin darnos cuenta el turismo geológico está presente en todas las ferias, lo único que no se promociona como tal, pero ahí está y aquí estamos para darle la mayor difusión posible.

Esta entrada de nuestro blog va dedicada al Geosendero de la Pizarrilla en Baños de la Encina (Jaén)

Baños de la Encina, es un pueblo hecho a la medida de sus piedras, está la pizarra, el granito, la arenisca roja, los chinos de cuarcita así como minerales de cobre y galena- el geosendero recorre todo esta geología pero además la relaciona con el uso cotidiano y la historia de sus gentes, es decir une el compone geológico con el natural, cultura e histórico, es decir, ofrece una experiencia completa al visitante y difunde su patrimonio geológico, natural, cultural, histórico y humano, se presenta una actividad multidisciplinar.

 

Geosendero de la Pizarrilla

El geosendero pone en valor la importancia geológica de la Falla de Baños de la Encina, su municipio y su entorno. Es un sendero Temático en el que se puede observar casi la totalidad de la historia geológica, pues las fases más antiguas tienen alrededor de 600 millones de años.

Enlaces de interés

Información Junta de Andalucía

Información turística

Geosendero de la Pizarrilla

Rutas de senderismo en Baños de la Encina Aparte del geosendero, en Baños de la encina hay muchas más rutas senderistas ligadas al Patrimonio geológico, minero y arqueológico. No queda más remedio que estirar las piernas en este fabuloso pueblo de Jaén!

 



Puedes leer y comentar el artículo completo en: Turismo Geológico.

Monte Fuji

El Monte Fuji es la cima más alta de Japón con 3.776 m. y es un cono volcánico casi simétrico. Se puede llegar a su base en coche, autobús y tren. Su cráter mide 800 metros en línea recta y 3 Km. de perímetro y la subida sólo se puede hacer del 1 de julio al 28 de agosto.

El monte Fuji es un estratovolcán o volcán compuesto; está formado por varias capas de roca, ceniza y lava endurecida. Está ubicado donde se unen tres placas tectónicas, la Norteamericana, Euroasiática y Filipina y es en la placa filipina y las placas Ojostk y Amuria donde se encuentra.

La edad de este volcán está estimada en 40,000-10,000 años y actualmente está sobre un grupo de volcanes superpuestos. Antes de que Fuji existiese tal y como lo vemos hoy en día, había tres volcanes activos, Ashitaka, Hakone y Komitake y es hace unos 100,000 años, cuando el monte emergió al pie del Komitake, el cual estuvo precedido por el Sen Komitake, el núcleo de este volcán.

Consta de cuatro fases de actividad volcánica. La primera fase, denominada Sen-komitake, consiste en un corazón de andesita. La segundaKomitake Fuji, es una capa de basalto. El «Viejo Fuji» se habría formado por encima del Komitake-Fuji. Finalmente, el Nuevo Fuji se formó sobre la cumbre del Viejo Fuji.

Cross-sectional drawing of Mount Fuji. Taken from Blue Backs Q & A: Volcanic Eruptions, edited by the Volcanological Society of Japan.(Source: Kodansha, Ltd.)
Geologycal cross-section of Fuji

 

La subida al monte está dividida en 11 “estaciones”, se empieza en Kitaguchi Hongu Fuji Sengen Shrine que es el punto de salida tradicional del Yoshida-Guchi climbing Trail a 850m. Hay varias opciones para coronarlo, haciendo noche uno o dos días. Lo normal es hacer noche antes de llegar a su cima para recuperar fuerzas y adaptarse a la altura en la estación número 8 a 3.020m. de altitud. En la estación número 5 a 2.300m. donde se marca la frontera entre el mundo terrenal y sagrado, también se puede hacer noche y como dato curioso hasta 1832 las mujeres no podían pasar la del estación número 2 a 1.700m. de altitud.

La subida al monte es una ruta peregrina milenaria, se recomienda hacerlo con rutas guiadas y la donación que se ofrece a la Asociación que se ocupa de su conservación es de 1.000 yens por persona, también admiten donaciones en los servicios.

Más información en la  Oficina de Turismo de Japón



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Calendario eventos 2017

Ya estamos poniendo los eventos más relevantes relacionados con la difusión de la geología, si participas en alguno y quieres darle promoción a través de nuestro calendario, no dudes en contactar con nosotros.

Puedes ver los eventos más próximos en el lateral derecho de la web o en el siguiente enlace

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Gestión de Paisajes: buscando el Santo Grial

Más allá de las connotaciones religiosas y de las cruzadas, el término santo grial nos habla de una manera metafórica de la búsqueda de un objetivo final y bajo esa prisma me gustaría compartir mi “Santo Grial” por el paisaje urbano.

Uno de los parámetros más citados para definir la calidad paisajística de las ciudades es la cantidad de área verde por habitante. La mayoría de los estudios relacionados con el paisaje urbano, urbanismo o políticas públicas de vegetación urbana utilizan la cifra estándar de 9m2 áreas verdes por habitante como proporción mínima recomendado por la Organización Mundial de la Salud (en adelante OMS) y que cubriría, en principio, las necesidades “sociales” actuales de la ciudadanía.

Distintos informes, estudios e incluso artículos científicos recurren al citado parámetro de la OMS para valorar y/o validar sus resultados a la espera de conocer el nivel de cumplimientos de los objetivos propuestos del plan, programa o proyecto. Pero cuando uno desea leer el texto original para profundizar e indagar sobre el fundamento y las variables quedan lugar a este parámetro se encuentra que no hay una referencia bibliográfica precisa de la OMS para documentarse. Esto es, en los textos se cita el indicador, en algunos casos se justifican sus resultados, pero en la bibliografía no hay ninguna reseña.

Las preguntas son simples, o complejas al parecer, ya que lo evidente es conocer:

  • Qué documento de la OMS avala dicho parámetro,
  • Que se debe entender por área verde,
  • El área verde se debe entender como un espacio abierto, un espacio arbolado o un espacio mixto que permita el esparcimiento, la recreación y el ocio.
  • Que influencia tiene el contexto geográfico como la estructura urbana en la formulación del indicador,
  • Cuáles son los argumentos que definen el indicador y como se definió la cifra mínima de 9m2 áreas verdes por habitante,
  • Entre otras cosas.

Después de 4 años de búsqueda en  artículos, informes, estudios, tesis doctorales, etc. que expliquen los fundamentos del estándar de la OMS lamentablemente todavía no he encontrado nada al respecto.

He contactado con profesores, investigadores, doctorando y expertos en espacios verdes urbanos de varios países, y ha sido infructuoso localizar alguna referencia al respecto. Todos tienen el mismo problema que no encuentran el documento científico que avale esta información. Una vez un investigador me dijo (cito textual) … ”creemos que ese dato nunca fue dicho, sino que se asumió y hoy es usado como un dato objetivo”. Con lo cual, nos debe llamar la atención sobre la nebulosa que ha ido perviviendo en el tiempo en los estudios de gestión e intervención ambiental del paisaje urbano en relación al indicador de áreas verdes de la OMS.

En cambio es sabido y suficientemente documentado el efecto positivo de las áreas verdes en la promoción, el mantenimiento y la recuperación de la salud física y mental de las personas (ASLA, 2016). Por ejemplo, un equipo de científicos del Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois, publicaron los resultados de un largo trabajo en el tiempo de la relación naturaleza-salud que abarcaba diferentes regiones y en distintos segmentos de población (Sullivan y colaboradores, 2004), llegando a la conclusión que frecuentar zonas verdes, ya sean bosques, jardines e incluso zonas peatonales, hace que la gente sea más saludable, tienda a ser generosa, a confiar en los demás, y a mostrar mayor voluntad en ofrecer su ayuda. Como explican “Un paseo por el parque es más que una buena manera de pasar la tarde. Es un componente esencial para una buena salud“.

Los espacios verdes urbanos también juegan un papel importante en la estructura urbana e interacción social, aportando calidad de vida a los ciudadanos (Hough, 1995: Priego, 2011). En el libro de Sukop y Werner (1989) se puede constatar algunas de las justificaciones más razonables que se refieren a las propiedades de los espacios verdes en la ciudad, tales como el mayor tamaño de estas áreas permite una mayor diversidad y riqueza de especies vegetales, lo cual va acompañado también de una mayor diversidad de fauna. Además, contribuyen más efectivamente a la regulación de las inundaciones ocasionadas por la acumulación de aguas lluvias, ya que mantienen una alta permeabilidad del suelo y su capacidad de infiltración. Mejoran las condiciones climáticas de la ciudad (aumento de la humedad y control de la temperatura), reducen la contaminación ambiental, ya que las hojas sirven como depósito de las partículas contaminantes en suspensión, entre otras propiedades.

Habiendo revisado sucintamente algunos efectos documentados de las áreas verdes en las personas y en la ciudad, en contraposición a la falta de evidencias científicas del indicador de la OMS me parece, por lo tanto, poco plausible seguir sosteniendo que la OMS dijo tal o cual cosa sin que se conozca el sustento de tales definiciones, su justificación y los criterios utilizados para definirlo.

De momento, solo cabe decir que es un parámetro indeterminado carente de valor como indicador ambiental y paisajístico. Lo preocupante es que, de momento, se juzgan ciudades y países por su grado de sostenibilidad en función de un indicador que nadie sabe que expresa más allá de una superficie. Sobre todo es común ver este indicador en memorias de sostenibilidad en el ámbito urbano como la Agenda 21.

Esta semana (21/10/2016) fue promulgada en Hábitat III (Quito, Ecuador) la Nueva Agenda Urbana (https://habitat3.org/) que impulsará el desarrollo urbano para los próximos 20 años de forma equitativa, sostenible, productiva y segura, en los 193 países de las Naciones Unidas.

Fueron aprobados 175 puntos principales, sobre la base de tres principios básicos: no dejar a alguna ciudad atrás (en su desarrollo), promover las economías urbanas sostenibles e inclusivas, y fomentar la sostenibilidad ambiental. Uno de los puntos es ”Promover espacios públicos seguros, accesibles y ecológicos”. La interacción humana debe ser facilitada por la planificación urbana, por lo que en la Nueva Agenda Urbana se pide un aumento de los espacios públicos como aceras, carriles para bicicletas, jardines, plazas y parques.

Cabe preguntarse qué papel tendrá, y si lo tendrá, el indicador de la OMS en las toma de decisiones en las cuestiones de la planificación del paisaje así como monitorear el nivel de cumplimiento  de los acuerdos y compromisos establecidos en la Nueva Agenda Urbana, cuando sus características para sacar conclusiones útiles y de confiablidad están todavía por validar.

REFERENCIAS

  • Hough, M. (1995). Cities and Natural Process: A Basis for Sustainability. London: Routledge.
  • Priego, C. (2011). Naturaleza y sociedad. El valor de los espacios verdes urbanos. Madrid:  Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (España).
  • Sukopp, H. y Werner, P. (1989). Naturaleza en las Ciudades. Madrid: Centro de publicaciones de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (España).
  • American Society of Landscape Architects (ASLA). Health Benefits of Nature: https://goo.gl/TEj2Gs. Consultado el 23/10/2106.
  • Sullivan, W., Kuo, F. y DePooter, S. (2004). The fruit of urban nature: Vital neighbourhood spaces. Environment & Behavior, 36(5), 678-700.

Gonzalo de la Fuente colabora con el Instituto Superior del Medio Ambiente como docente de los cursos: Paisaje e intervención ambientalTurismo y desarrollo sostenible, yEcoturismo: Diseño y comercialización de productos



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Llanos y Cascadas de La Larri (Ordesa)


     Uno de los lugares más impresionantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca, Aragón) es el Valle de Pineta. En él, podemos hacer muchas rutas y disfrutar de los Pirineos en todo su esplendor. 

     En este caso os vamos a enseñar la ruta que nos lleva a los Llanos de Larri y las Cascadas de Larri. Sin duda, de las mejores que puedes hacer por el Parque. 


Ruta

      La ruta comienza en la Pradera de Pineta. Desde aquí salen varias, lo mejor es preguntar en la caseta de información del Parque y os explicarán cuales son vuestras mejores opciones según la energía y condición física que tengáis y el tiempo del que dispongáis.

     Nosotros escogimos hacer esta por tener una duración media y no ser muy exigente físicamente. La otra opción, quizás más conocida es la ruta de las Cascadas del Cinca. Saltos de agua que veremos casi todo el camino por su enorme altitud. 

Carteles indicativos de las distintas rutas que podemos escoger 
      Para hacer esta ruta, debemos seguir, en un principio el indicativo Camino de Marboré. Nosotros, sin embargo, fieles a nuestros principios, nos perdimos y tiramos por Cascadas de La Larri de manera que subimos por el camino más corto y más vertical (en teoría por aquí debemos bajar, pero lo hicimos al revés). 

     Si seguimos el Camino de Marboré, es decir, el camino más fácil para subir, nos adentraremos en el bosque e iremos ascendiendo ligeramente hasta llegar a la pista forestal. En este punto nos dirigimos a la derecha, dirección Llanos de La Larri. Llegaremos a un puente sobre las cascadas y seguimos nuestro camino. A partir de aquí, no hay pérdida. 

Vistas de Monte Perdido desde el puente sobre la cascada. 
       Pasaremos una valla puesta en medio del camino para los caballos y vacas que podremos encontrar más adelante. Y tras un pequeño zig zag, llegamos al Circo de La Larri o los Llanos de La Larri

Monte Perdido desde los Llanos de La Larri
Glaciar de Monte Perdido y Cascadas del Cinca
      Desde aquí podremos observar el glaciar de Monte Perdido. Un panel nos explica que es el cuarto más extenso de Pirineos, con un espesor de 45 metros y un área de 0,5 km2, se encuentra en retroceso como todos los demás. El agua que va descongelándose da lugar al río Cinca. En la imagen podemos ver algunas de las cascadas

       Pero lo que más nos gustó de la ruta fueron... sí, los caballos. Poder ver, tocar y sentir a estos preciosos y grandes animales en su hábitat natural es impresionante. 




      Además, mientras disfrutábamos con los caballos, pudimos observar a lo lejos, otro de los animales que viven aquí, las marmotas

        Ya bastante gorditas, para poder pasar el invierno, corrían ladera arriba en busca de más alimento que llevar a su madriguera. 

Marmota (Marmota marmota)
    Tras esto, seguimos nuestro camino y en 20-30 minutos caminando por los prados de La Larri, llegaremos a sus cascadas. Aguas frías y pequeños saltos que nos ofrecen otra visión del valle. 

De camino a las Cascadas de La Larri
Piscinas naturales



       Las cascadas no son nada del otro mundo, son pequeños saltos que forman pequeñas pozas pero es un fin de ruta bastante agradable.

     Ahora, volveremos sobre nuestros pasos hasta el puente que cruza las cascadas. Ahí tenemos dos opciones, seguir por la pista forestal y luego bosque (por donde subimos) o a la izquierda sale una senada que va paralela a las cascadas. Nosotros recomendamos esta opción ya que son muy chulas.


        Hacer una ruta con el ruido del río de fondo es uno de los mayores placeres de cualquier amante del senderismo.

Cómo llegar 

       Como siempre digo, no es complicado llegar con el GPS del móvil, poniendo por ejemplo, Parador de Bielsa, que se encuentra en este lugar privilegiado. En caso de que no tengáis, dirigiros a la población de Bielsa y justo tras pasar el núcleo urbano y antes del túnel que nos lleva a Francia, veréis un indicación a la izquierda que pone Valle de Pineta.




Puedes leer y comentar el artículo completo en: Más allá de la ciudad.