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Mi hogar en la jungla

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original


Llegamos mi marido y yo justamente el uno de enero del año pasado a Ecuador. El dicho de "año nuevo, vida nueva" nos lo tomamos al pie de la letra. Dejamos atrás las comodidades de la urbe para irnos a vivir a una casa de bambú rodeada de la jungla ecuatoriana en la reserva Jama-Coaque.


Vistas desde el segundo piso de la casa principal.

No es nada fácil llegar hasta allí, especialmente en la temporada de lluvias. Desde la ciudad de Pedernales viajamos por carretera hacia el Sur hasta la entrada de Camarones, una pequeña comuna costera de unos 300 habitantes. Una vez en la entrada, son 3 km de carril, cruzando en varias ocasiones el serpentenante río que le da nombre a la población. No hay puentes para los coches  y solo uno peatonal (unas meras tablas colgantes colocadas por la misma gente de Camarones) para cruzar a la entrada. Con lluvias torrenciales, los vehículos no pueden pasar, por lo que la única manera es a caballo o caminando, arremangándose bien los pantalones.  

Una vez que llegas hasta la  última casa de la comuna, quedan otros tres kilómetros de pura subida bien lodosa, como diría la gente del lugar. Reconozco que cuando ya este tramo finalmente se secó después de las lluvias y se pudo arreglar, por lo que era más fácil conseguir subir en vehículo, fue un gran alivio. Los primeros meses, salir y entrar en la reserva era un suplicio que teníamos que hacer una vez a la semana según nuestro programa de trabajo con los estudiantes. Afortunadamente, teníamos dos caballos para subir la comida hasta la reserva.

La humedad prácticamente del 100% junto con la temperatura elevada tampoco ayudaba al esfuerzo físico diario que debíamos hacer, ya que costaba más trabajo respirar, pero nos adaptamos sin darnos cuenta. En los últimos meses, los estudiantes que tuvimos me decían que estaban sorprendidos de lo rápido que subía por las rutas de la reserva sin esfuerzo a pesar de la dificultad. Yo me reía diciéndoles que si me hubieran visto en el mes de enero, no dirían lo mismo. 

La entrada de la casa principal.
Cada dos meses, un nuevo grupo de pasantes llegaba a la reserva. Normalmente se trataba de estadounidenses estudiantes de biología o recién graduados de la misma, aunque también tuvimos personas de otras nacionalidades: australiana, zimbabuense y venezolana. Después de que los recogíamos en Pedernales y los acompañábamos hasta la que iba a ser su casa por las siguientes semanas, éstos se acomodaban en su habitación en la casa de bambú principal, mientras que nosotros estábamos asentados en la llamada casita, otra construcción más reciente y pequeña. Además, teníamos una tercera construcción de bambú, la clase, un espacio amplio para eventos y conferencias. 

La cocina. Al fondo a la derecha, el horno para pizzas.

La pasantía comenzaba con la charla de seguridad seguida de cursos de introducción al anillamiento científico, así como identificación, datado y sexado de aves neotropicales. Después, teníamos un día de senderismo para conocer la reserva y recordar las pautas de seguridad y orientación en la jungla. Para ello elegíamos uno de los senderos más largos pero también más hermosos, ya que podíamos ver cómo gradualmente iba cambiando la vegetación según íbamos subiendo en altitud desde los 270 metros donde estaba la casa hasta los 685 metros, el punto más elevado de la reserva. En esta ruta de los tres bosques pasábamos del bosque seco al bosque húmedo, llegando en lo más algo al bosque nublado.

Detalle del bosque nublado.

Al siguiente día ya comenzábamos nuestra rutina: los lunes íbamos a la estación a preparar las redes de anillamiento, los martes, miércoles y jueves anillábamos, y los viernes íbamos a la costa a hacer un censo de aves en un bosque seco. En éste se está llevando a cabo la construcción de una urbanización con campo de golf, y son necesarios datos previos para evitar la tala y planificar medidas compensatorias. El fin de semana lo teníamos libre y normalmente lo utilizábamos para acabar las tareas que no nos dieron tiempo entre semana, seguir anillando y yo personalmente, hacer fototrampeo a los mamíferos de la reserva.

Teníamos organizados 14 estaciones de muestreo ubicadas en diferentes tipos de hábitats por las 600 hectáreas que conforman la reserva (y creciendo), incluyendo los tres bosques mencionados y añadiendo si éstos eran vírgenes o de reforestación. Cada una fue muestreada un total de tres veces en el año, coincidiendo con los distintos periodos climáticos (la temporada de lluvia, la temporada seca y la transición).

Aquí estoy yo en una de las estaciones de bosque nublado
Por ejemplo, anillar en el bosque nublado suponía estar listos para caminar una hora y cuarto antes de la salida del sol, subir hasta la cota por encima de los 600 metros de altitud cargando con todo lo necesario y comenzar a trabajar al amanecer tomando datos y enseñando a nuestros estudiantes cómo hacerlo. La verdad es que me sorprende reconocer que a ninguno se le pegaron las sábanas a pesar de que todo esto suponía ponerse a desayunar a las cuatro de la mañana. La motivación por aprender siempre estuvo al pie del cañón. 

Cascada del río Camarones en temporada seca, con nacimiento en la reserva.

La organización gestora de la reserva, Third Millennium Alliance, comenzó en el año 2007 con el rescate de las primeras 40 hectáreas de la recién nacida Reserva Jama-Coaque. Desde entonces, sus trabajos de investigación han sido muy diversos, con un especial hincapié en la agrosilvicultura. 

El año 2018 supuso el comienzo del Observatorio de Aves Jama Coaque (OAJC) que mi marido y yo, como anilladores científicos y coordinadores, tuvimos la suerte de inaugurar y comenzar a diseñar y establecer. Dando las gracias por la confianza que pusieron en nosotros para este trabajo y sintiéndonos como los padres de esta criatura, a la que le deseamos larga vida, solo esperamos que podamos volver muy pronto y ver los progresos. Mientras tanto, iré publicando en mi blog tantas cosas que viví el pasado año y que estoy deseando contaros. 

Os invito a que visitéis su página donde encontrareis una amplia información sobre todas sus actividades de investigación, reforestación y salvamento del tan castigado bosque ecuatoriano del Pacífico, el cual ya ha perdido más del 90% de su cubierta forestal nativa. Este hábitat es considerado como uno de los bosques tropicales más amenazados del mundo.

Entrada a la reserva. En el centro la casa y a la derecha la casita, donde estaba mi cuarto.

Puedes leer y comentar el artículo completo en Only Birds

Ya no somos los únicos: estos cuervos también saben hacerlo

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original





En este mes de enero se ha publicado un nuevo estudio muy interesante sobre el famoso e inteligente cuervo de Nueva Caledonia (Corvus moneduloides) en la revista "The Royal Society". La noticia se ha difundido por un amplio número de portales científicos. Y es que, ya no solamente los humanos somos los capaces de aproximarnos a una idea del peso de un objeto observando cómo éste se mueve con la brisa, estos cuervos también. 

Este córvido podría ser el primer animal no humano conocido que tiene la capacidad de diferir entre objetos pesados y ligeros sin haber estado previamente en contacto con ellos. Este estudio se ha realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, del Instituto Max Planck por la Ciencia de la Historia Humana en Alemania y de la Universidad Bertha von Suttner en Austria. 

Ya sabemos que la familia de los córvidos son bien conocidos por su increíble inteligencia. En el experimento que nos acontece, los psicólogos buscaron cómo determinar si la susodicha especie pueden deducir el peso de un objeto sin tocarlo. 

"Si los humanos vemos una caja de cartón siendo empujada fácilmente por la brisa en la calle, mientras que otra permanece estacionaria a pesar del fuerte viento, podemos deducir qué caja es la pesada y cuál la ligera". "Esta habilidad de deducir propiedades de un objeto a través de la observación sin la existencia de un manejo directo de éste, puede ser una cualidad muy útil en un amplio rango de contextos," escribieron los investigadores en su publicación. 

Sin embargo, previamente se han realizado similares experimentos con diversas especies de animales, principalmente con chimpancés. Estos primates mostraron que sí tenían la capacidad de solucionar ejercicios de acuerdo al peso de los objetos que podían tocar, pero fueron incapaces de hacer lo mismo solo teniendo como dato la mera observación de éstos.  

En el experimento participaron 12 cuervos que fueron divididos en dos grupos. Cada grupo fue entrenado para usar un objeto a cambio de un pequeño premio en forma de trocito de comida. Después se le mostraron objetos tanto pesados como ligeros. Para el primer grupo, el ejercicio consistía en arrojar un objeto pesado dentro de un tubo y, a cambio, se abriría una caja con la "golosina" dentro, y la cual se abría de manera remota por los investigadores. En el caso de que eligieran y metieran un objeto ligero en su lugar, los cuervos no obtenían ningún premio. Mientras, para el segundo grupo era todo lo contrario: usando el objeto ligero podían obtener la golosina, y no con el pesado.  

En el siguiente paso del experimento, se pusieron diversos objetos que las aves jamás habían visto antes delante de un ventilador. Los cuervos observaron estos objetos en dos tipos de condiciones, la primera con el ventilador encendido y la segunda con éste apagado. Así, vieron como los que eran más ligeros eran movidos por el aire del ventilador, mientras que los más pesados se mantenían en su lugar. Durante tres días, las aves estuvieron aprendiendo de estas observaciones, con espacio de tiempo de unas horas entre el encendido y el apagado del ventilador. 

Finalmente, llegó el día del examen final. El último paso del experimento fue poner los cuervos a prueba y ver si recordaban que tipo de objeto (ligero o pesado) debían de poner dentro del tubo para obtener su premio (sí, lo hicieron). Luego, se les mostró los objetos del ventilador así como la caja dispensadora de golosinas que ya vieron en la primera parte del estudio. 

"A pesar de no haber tenido la oportunidad de tocar estos objetos antes de la prueba", comentan los investigadores, "las aves eligieron el objeto correcto (ligero o pesado) al primer intento en el 73% de las pruebas experimentales. (Mientras que en grupo control fue de un 50%). Nuestros resultados sugieren que las aves adquieren un conocimiento preexistente sobre el comportamiento exhibido por los objetos en el viento para adivinar su peso, usando esta información para tomar decisiones".

Podríamos decir que es un resultado sorprendente, aunque no tanto. Después de todo, en anteriores experimentos, estos cuervos han demostrado comprender que pueden usar el desplazamiento de agua para levantar un objeto inaccesible en un tubo a una altura accesible, y también que los objetos pesados desplazan el agua, mientras que los livianos simplemente flotan en la parte superior. (Ver vídeo de cabecera). 

Otras pruebas de inteligencia anteriores a este estudio también han demostrado que los cuervos tienen habilidades similares a grandes simios (como hacer herramientas de más de una pieza), pero en este caso, nuestros amigos emplumados superaron  a los primates no humanos.



Fuentes consultadas para la redacción de esta entrada:

inverse.com: Clever Crows Correctly Completed a Task That Only Humans Can Do
sciencealert.com: Crows Are So Clever They Can Judge Weight Using a Technique We've Only Seen in Humans
psychologytoday.com: Observant Crows Make Weighty Decisions
newscientist.com: Crows can guess the weight of an object by watching it sway in wind
phys.org: New Caledonian crows found able to infer weight of an object by watching how it behaves in the wind

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Un nuevo comienzo de vuelta de Ecuador

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original

Purple honeycreeper, mielero cerúleo, Cyanerpes caeruleus
No, jamás pensé de dejar de escribir y abandonar mi blog, aunque lo parezca. Y es que hace ya más de un año que no publico absolutamente nada. ¿Qué me ha podido pasar para no hacerlo? Lamento mucho no haber tenido actualizado este pequeño rinconcito que dedico, y en el cual me expreso tal y como quiero, a mi gran pasión. Pero no, en la selva no hay Internet. 

Ni Internet, ni electricidad, ni agua caliente, ni frigorífico, ni aire acondicionado, ni puertas, paredes o ventanas, ni tantos otros privilegios que algunos humanos de este mundo damos por sentado que forman parte de la vida cotidiana. Cada día que pasaba, me lamentaba de no poder contar cómo era mi día a día en la jungla a todos ustedes. Aún así, este hecho  no es sinónimo de haber olvidado mi afición a la escritura: unos de mis momentos favoritos era, cuando caía la tarde, poder sentarme en mi escritorio en un rincón de la casa de bambú donde vivíamos mirando las laderas de la reserva, con infinitas tonalidades de verde, y escribir en mi cuaderno todo aquello que se me pasara por la cabeza en ese momento. 

Allá donde mirara, cada día que pasaba, siempre había algo nuevo por descubrir. El pasado año 2018 pude vivir una experiencia única en la reserva ecuatoriana llamada Jama-Coaque. Ésta forma parte de la región biogeográfica de "El Chocó", la cual es globalmente reconocida como una de las áreas más biológica y culturalmente diversas. Provee de hábitat a una extraordinaria riqueza de especies animales y plantas. Se encuentra mirando al Pacífico y aislada de la Amazonía por los Andes, propiciando un enorme rango de nuevas especies, muchas de ellas endemismos de la región. Actualmente es el hogar de, por ejemplo, más de once mil especies de plantas vasculares y novecientas especies de aves. 

Según WWF, un 66% de la selva del Chocó ya ha sido totalmente destruida por la deforestación y el auge del aceite de palma. En el caso de mi reserva, era muy doloroso ver en nuestras fronteras cómo todo estaba destruido y quemado por prácticas abusivas de la ganadería y agricultura. 

El principal objetivo de la fundación gestora de la reserva, Third Millennium Alliance, es ir comprando todos los terrenos privados colindantes para reforestarlos y preservarlos de estos males humanos. Cada año, la reserva crece un poquito más gracias a los donativos de personas concienciadas con este problema ambiental, aunque no tan rápido como a mí me gustaría y como este hábitat en extinción necesita, (y estoy segura de que mis compañeros fundadores también opinan igual que yo). 

Ya de vuelta en Escocia, no tengo excusas para no contaros tantas cosas que tengo en el tintero. Y mientras agradezco  tener de nuevo bombillas encendidas y una ducha con agua caliente, mi marido y yo hacemos nuevos planes para el 2019 que, con seguridad, no creo que vaya a ser tal aventura como la del pasado año, pero espero que también pueda seguir avanzando en mi camino. 

Sinceramente, yo haría la maleta de nuevo para irme a cualquier otro rincón del mundo. Cuando miro un mapamundi, se me cae el alma a los pies pensando en todos esos lugares que no conozco, todas esas aves que aún no he visto, todas esas formas distintas de vivir que los humanos tenemos y que yo quiero tener la oportunidad de comprender... No creo que la vida me de para tanto, pero se hará lo que se pueda. 

Mientras tanto, acontecimientos que se me escapan de las manos requieren de nuestra atención. No sabemos que pasará con el Brexit ni qué será de nosotros, los "EU citizens". Cada vez que veo en las noticias a Theresa May diciendo que la libre circulación se va a acabar con semejante odio en sus ojos, pienso que los ciudadanos europeos debemos ser auténticos diablos recién salidos del más horrendo infierno inimaginable y aún no nos hemos dado cuenta ello. Quién diría que en la Era de las Comunicaciones se iba a imponer el racismo con tanta fuerza. 

Yo no tengo la fortuna de ser una de mis amadas aves. En su mirada, las fronteras que los humanos nos hemos creado para separarnos ni existen, ni tienen sentido. Sus alas se enfrentan a montañas, mares, desiertos. Su fortaleza y valía se demuestra con cada amanecer que llevan a sus espaldas. Su confianza en sí mismas les acompaña hasta el último día. 

Nuestro último día anillando en la reserva, la selva quiso despedirse de nosotros con una pequeña sorpresa azul violeta. Me gusta imaginar que ésta fue la manera de que el Chocó nos quiso decir que el amor que sentimos por esta esquinita del mundo es recíproco. El macho de Purple honeycreeper o mielero cerúleo (Cyanerpes caeruleus) fue la última ave que anillamos y supuso la cita de una nueva especie no antes vista en la reserva de Jama-Coaque. 

Durante mi estancia en Ecuador, observamos y trabajamos con más de 600 especies de aves, haciendo hincapié en las estrategias de muda de especies poco estudiadas y teniendo aprendices a nuestro cargo. No solamente estuvimos anillando en Jama-Coaque, también tuvimos la oportunidad de viajar por el país y trabajar en otras zonas de la costa y en los Andes en nuestro tiempo libre. 

Mi trabajo como Avian Studies Coordinator  en el Neotrópico fue uno de mis mayores retos laborales con unas condiciones ambientales nada fáciles de afrontar y, aún así, puedo decir "de ley" que un pedacito de mí no quiso volver y se quedó en Ecuador. 

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La Albufera de Gaianes

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


A los pies de una de las montañas más icónicas de la Comunidad Valenciana, la Serra del Benicadell, y rodeada de campos de cultivo, nos encontramos una albufera que data del siglo XV pero que ha sido desecada en varias ocasiones y que hoy en día es un lugar de alto valor ecológico

Se trata de un importante humedal, situado en la comarca del Comtat, que fue desecado durante la guerra civil española, para evitar enfermedades (como le pasó otros humedales alicantinos como El Hondo en Elche, ya que son zonas de proliferación de mosquitos, vectores de muchas enfermedades como la peste o la malaria). 


Sin embargo, debido a un temporal de lluvias caídas a finales de 2004, se obstruyó el canal que desvía las aguas que iban a parar a este humedal hacia el río Serpis, inundando de nuevo la albufera. Es entonces, cuando la Generalitat Valenciana, que era propietaria de estos terrenos, decide recuperar este espacio gracias a la ayuda de fondos europeos, y la incluye dentro del Paisaje Protegido del Río Serpis


El paraje abarca en total unas 11,2 hectáreas y es una laguna muy frecuentada por aves migratorias y otras que la han escogido como su hogar. Es frecuente ver en ella fochas, gallinetas y calamones comunes, así como diversas especies de garza.


Numeroso grupo de focha común que ha escogido la albufera como hogar
Debido a la sequía de 2016, se volvió a secar y cada verano la lámina de agua es mínima, sin embargo, se vuelve a recuperar cada año tras las lluvias otoñales, por lo que es un lugar que depende mucho de la climatología y varía mucho según la época que lo visites. 

Para llegar al paraje, hay que pesar por unos caminos rurales hasta llegar a una gran masía abandonada llamada "Mas de La Albufera". Dejaremos el coche cerca de la puerta, donde no moleste. Un cartel en la entrada nos indica que es una finca privada y que está prohibido el paso, y advierten de que no se hacen responsables en caso de incumplimiento de esta prohibición.

Entrada a la finca que da acceso a la Albufera de Gaianes
A lo que nos preguntamos... entonces, ¿por donde entramos? ¿Cómo llegamos hasta la laguna si todo a su alrededor es privado? Es gracioso que la Albufera sea propiedad de la Generalitat Valenciana, se moleste en protegerla y darle valor con la instalación de pasarelas y carteles, pero para llegar a ella tengas que atravesar una propiedad privada (abandonada eso sí) que te prohíbe el paso.


Así que, haciendo caso omiso del cartel, atravesamos la puerta (abierta, en el caso de que no, pasa por el lado derecho de los cipreses, la finca no está vallada) y nos dirigimos hacia una bonita pasarela que nos llevará hasta el observatorio de aves.


Observatorio de aves de la Albufera de Gaianes
La verdad es que tanto la masía, como las montañas de alrededor y la propia vegetación de la laguna dibujan un paisaje muy bonito. Nosotros estuvimos una media hora en el lugar y no vimos a nadie, por lo que es una zona muy poco frecuentada, algo que se agradece.

Sin embargo, no da para mucho más puesto que está rodeada por completo de zonas de cultivo y las cañas no dejan ver muchas zonas de agua. Así que es una excursión cortita pero que podemos complementar visitando el Embalse de Beniarrés, que se encuentra muy cerquita o el Barranc de l'Encantà, en Planes

Cómo llegar

Para llegar hasta el Mas de la Albufera, donde dejaremos el coche, tendremos que ir hasta la pequeña población de Gaianes (Gayanes) y salirnos de la CV-705 por un camino rural que nos llevará hasta la misma puerta.

Aquí abajo os dejamos la indicación en Google para que podáis llegar con vuestro móvil.


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¿Cómo utilizar la base de datos WILD Wind-Wildlife Impacts Literature Database?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Jon Dominguez. Texto original

Esta vez quiero aprovechar el post para hablaros de lo que para mí es uno de los mejores recursos que conozco para documentarse sobre la interacción entre la fauna, la energía eólica, las líneas eléctricas y otras infraestructuras asociadas. Me refiero a WILD o Wind-Wildlife Impacts Literature Database.

Esta enorme base de datos dispone actualmente de casi 3.000 referencias que abordan distintos aspectos del impacto de las energías renovables sobre la biodiversidad. Y aunque la función de WILD no es estar a la última en cuanto a bibliografía se refiere, el personal del National Renewable Energy Laboratory (NREL), la institución encargada de la base de datos, hace lo posible por mantenerla actualizada e ir incorporando todo lo que se va publicando. Es por ello que sus fondos abarcan desde los trabajos pioneros llevados a cabo por el médico militar y naturalista Elliott Coues en 1876, que estudió la interacción de las aves con los cables de telégrafo en el centro de EEUU, hasta recientes modelizaciones del riesgo de electrocución en España utilizando especies indicadoras.

Portada del trabajo de Elliott Coues "The Destruction of Birds By Telegraph Wire", publicado en The American Naturalist en diciembre de 1876.

De hecho la colección de documentos que atesora WILD es enormemente variada, e incluye desde artículos científicos a informes gubernamentales, pasando por ponencias en congresos, estudios de impacto ambiental, libros, tesis o patentes. Y aunque las leyes de propiedad intelectual limitan la posibilidad de acceso a algunos de ellos, los responsables del NREL siempre intentan facilitar al usuario la publicación original completa. Pero aquí no terminan las bondades de WILD, pues no solo se conforman con poner a disposición pública todo este material, sino que además organizan los contenidos de manera que es posible localizar información en función de su ubicación geográfica, tecnología implicada, grupo faunístico analizado, año de publicación o tipo de documento.

Sin duda una joyita que debería forma parte del material habitual de cualquier técnico implicado en este tipo de proyectos. Disponer de información de partida fiable es la base de cualquier buen análisis de impacto ambiental ;)

Artículo original publicado en LinkedIn

De estos recursos y muchas más herramientas para la correcta evaluación del impacto de las infraestructuras eólicas sobre la fauna hablaremos en el curso Evaluación y Seguimiento del Impacto de los Parques Eólicos sobre la Fauna

Puedes leer y comentar el artículo completo en Comunidad ISM » Blogs

Descubriendo el PN El Hondo (Elche)

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


El Parque Natural de El Hondo se encuentra entre los municipios de Elche y Crevillente, en el Bajo Vinalopó, ,y nos ofrece una serie de caminos muy bonitos donde descubriremos muchas aves, insectos y más animales, gracias a su gran extensión. 

Fue declarado Parque Natural en 1994 y además está incluido en el convenio internacional RAMSAR de protección de Zonas Húmedas y cuenta con una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). 


Cuenta con múltiples lagunas, aunque las más grandes son las de Poniente y Levante (650 y 450 hectáreas respectivamente). El agua que llega aquí viene de la desembocadura del río Segura y no del Vinalopó. Con este agua se riegan cerca de 40.000 hectáreas localizadas en la zona situada entre San Juan y Orihuela. 

Este espacio natural forma parte de la antigua albufera de Elche, que durante la Edad Media fue desecada casi totalmente. En esa época, las zonas húmedas eran una fuente enfermedades ya que eran el hábitat de mosquitos y ratas, vectores de la peste. Otro de los motivos era convertir esos campos en nuevas zonas de cultivo

En los años 20 del siglo pasado, la Compañía de Riegos de Levante construyó un par de embalses en esta zona pantanosa. Hoy en día la vegetación se ha apoderado de este enclave, por lo que parece un lugar completamente natural y además, es el hábitat de numerosas especies de aves muy importantes como la malvasía cabeciblanca o la cerceta pardilla, dos de las aves más amenazadas del planeta. 

Garceta común sobre un poste de la pasarela
Dentro de este espacio natural podemos encontrar cuatro rutas diferenciadas, la roja, la azul, la amarilla y la verde.  

La más sencilla de todas es la que parte del Centro de Interpretación del Parque, la ruta amarilla. Sirve para darte una idea de lo que es una zona húmeda. Una pasarela situada sobre una pequeña laguna llena de aves como fochas, ánades o garzas. 



La ruta roja es la que discurre paralela a uno de los canales principales. Un largo camino lleno de eucaliptos y donde podremos ver otra pasarela sobre el agua y varios miradores de madera, uno de ellos con bastante altura.

Para esta os recomendamos que llevéis prismáticos o una cámara con teleobjetivo porque si no vais a ver bien poco, ya que las lagunas son inmensas y los animales suelen recelar bastante de los humanos (y con razón). 

Ruta roja
La ruta verde es parecida a la amarilla pero un poco más larga. Aunque la más extensa es la ruta azul, que borde parte del embalse de Poniente (estas dos últimas no salen en la guía del Parque, aunque en la web sí, algo un poco raro) y en la que tenemos varios observatorios de madera tipo caseta. Aquí podéis ver más información de cada una de las rutas.



Track GPS 

Aquí os dejamos el track de la ruta para que podáis seguir nuestros pasos. Aunque es un lugar que no tiene pérdida alguna y que podéis recorrer por multitud de senderos.

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Cómo llegar 

Para hacer la ruta amarilla, verde y azul, deberéis dirigiros al Centro de Interpretación del Parque, pero si queréis hacer la ruta roja aquí os dejo el punto exacto donde debéis dejar el coche. 

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