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Los humedales costeros, el hogar del Ave del Año 2019

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por SergioSMS. Texto original

El día 2 de febrero se celebró el Día Mundial de los Humedales, que este año lleva por lema “Humedales y Cambio Climático”. Con ello la Convención Ramsar sobre los humedales quiere poner en valor el papel de estos ecosistemas como “amortiguadores” de los efectos adversos del Cambio Climático. Regulan el clima, son reservorios de carbono y son fundamentales para la mitigación de los efectos de desastres naturales como inundaciones o movimientos de tierra. Además, son uno de los ecosistemas más productivos que existen. A pesar de todos estos beneficios, los humedales han sido maltratados durante toda su historia y se encuentran en una situación crítica en todo el planeta.

Los humedales costeros, el hogar del Ave del Año 2019_ 1

Paraje y Reserva Natural Punta Entinas-Sabinar. Fuente: El Objetivo Verde

Los humedales costeros en concreto están fuertemente amenazados por varios factores, como el urbanismo descontrolado en el litoral, la variación del régimen hídrico por la explotación de los acuíferos y los vertidos incontrolados de residuos entre otros. Son el hogar de un elevado número de especies de aves, como el Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), el Flamenco común (Phoenicopterus roseus) o el Martín Pescador (Alcedo atthis). Los limícolas son unos de los habitantes más habituales de los humedales costeros, que los utilizan como “estación de servicio” ya que son grandes migradores, y también en primavera para reproducirse.

Una de estas pequeñas aves que corretean en los humedales es el Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), un ave que cada vez se encuentra más amenazada por la mala gestión de la vegetación en la costa, el turismo masivo y un gran problema al que a veces no prestamos atención, el ataque y las molestias que producen los perros sueltos, sobre todo en época de anidamiento. Sus poblaciones en algunos lugares han descendido hasta un 70%.

Los humedales costeros, el hogar del Ave del Año 2019

Fuente: Plataforma Aves Playeras

Las mascotas pueden tener un grave impacto en las poblaciones de limícolas que utilizan los humedales costeros para descansar. Fuente: Plataforma Aves Playeras

Fomentar el turismo ornitológico para dar más valor si cabe a estos lugares y realizar estudios, como censos específicos de poblaciones de Chorlitejo patinegro y otras especies en peligro como la Cerceta pardilla o la Malvasía cabeciblanca y el uso de la educación ambiental pueden ser un buen plan para dar a conocer el valor de los humedales costeros y ayudar a su conservación y regeneración.

Los humedales costeros, el hogar del Ave del Año 2019

Fuente: Asociación de Ciencias Ambientales (ACA).

El ecoturismo en un gran valor que puede contribuir a la conservación de los humedales costeros.

Si quieres saber más sobre la importancia del seguimiento de avifauna, no te pierdas el curso “Técnicas y Metodología de Seguimiento de Avifauna” que impartimos desde el Instituto Superior del Medio Ambiente

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Los coloridos parientes del famoso quetzal

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original


Miembro de la familia del famoso quetzal, el trogón es un ave colorida y de curiosa morfología. Unas 23 especies conforman el género Trogon en el mundo, generalmente con una distribución tropical en América, Asia y África. Son 18 las especies que están presentes en América del Sur y el país de Ecuador destaca una vez más en su riqueza avifaunística, presentando 12 de estas especies, ¡más de la mitad en todo el mundo!

Los trogones son aves omnívoras del subdosel que presentan dimorfismo sexual. Los machos son de color verde metálico brillante o azulada con un brillante vientre rojo o amarillo. Las hembras tienen las partes superiores más opacas con tonalidades grises o marrones y pueden ser algo más difíciles de identificar que los machos.

Todos los trogones tienen dos dedos orientados hacia adelante y dos hacia atrás, es decir, son heterodáctilos y tienen patas muy cortas y débiles para su tamaño corporal, su relación de masa muscular con respecto a su cuerpo es solamente del 3%, la más baja de todas las aves conocidas (Collar 2001). Este es el motivo por el que en las siguientes fotos de anillamiento científico me veréis manejando a las aves de una manera especial y diferente a lo habitual para que el animal esté cómodo y no sufra ningún percance.

Durante nuestra labor en la Reserva Jama-Coaque en la selva ecuatoriana como anilladores científicos durante el año 2018, la cual ya os comenté en entradas anteriores, conseguimos marcar tres de las cuatro especies que tiene la reserva de este género: dos de vientre rojo y las otras dos de vientre amarillo:

Vientre rojo

  • Trogón ecuatoriano - Ecuadorian trogon - Trogon mesurus
  • Trogón collarejo - Collared trogon - Trogon collaris


Vientre amarillo

  • Trogón jarretero - Gatered trogon - Trogon caligatus
  • Trogón coliblanco - White-tailed trogon - Trogon chionurus


Estas aves no son fáciles de muestrear con la metodología que usábamos para la toma de datos. Se presentaban en la reserva en bajo número y además suelen no moverse mucho, quedándose quietos en su rama favorita por largo tiempo y casi siempre volaban a una altura considerable. 


Vientre rojo

Trogón ecuatoriano

El trogón ecuatoriano (Trogon mesurus) era el más grande de la reserva. El macho destaca con su cabeza verdosa iridiscente, mientras que la hembra, menos llamativa, la tiene azul grisácea. Esta especie era considerada en un primer momento como una subespecie del trogón colinegro (Trogon melanurus). Sería una especie prácticamente endémica del Ecuador si no fuera por una pequeña población en la frontera al norte de Perú. 

Trogón collarejo macho

El trogón collarejo (Trogon collaris) es muy similar en coloración al ecuatoriano, pero es más pequeño, tiene un collar blanco que le da nombre y que es más llamativo en su observación, además de que la cola no es completamente oscura, si no que tiene un patrón blanquinegro en su parte inferior. Mientras, las hembras también tienen el collar, pero su cabeza es de una tonalidad marrón y el patrón de la cola también cambia, entre otras diferencias con respecto a su dimorfismo sexual, como podéis ver en las imágenes del anillamiento. 


Trogón collarejo hembra

Vientre amarillo

Trogón jarretero macho juvenil

Con respecto a los "vientriamarillos", anillamos al trogón jarretero (Trogon caligatus). Esta especie era considerada una subespecie del trogón violáceo (Trogon violaceus), la cual ha sido dividida en tres especies, la mencionada, el trogón amazónico (Trogon ramonianus) y el trogón que conserva el nombre original. De las dos especies mencionadas en párrafos anteriores conseguimos marcar tres individuos de cada especie, mientras que del jarretero solamente dos. La cuarta especie, también con vientre amarillo, que podemos ver en la reserva es el trogón coliblanco (Trogon chionurus). 


Trogón jarretero macho juvenil
Pero éstos no fueron los únicos trogones que pudimos ver en Ecuador. En nuestras excursiones a los Andes observamos y fotografiamos al trogón enmascarado (Trogon personatus), y también vimos a sus emblemáticos parientes, los quetzales. Concretamente, el quetzal cabecidorado (Pharomachrus auriceps) y el quetzal crestado (Pharomachrus antisianus).

Trogón enmascarado macho

PD: el nombre de trogón, que puede sonar tan raro, procede del griego trogein, que significa "roer". La elección de este nombre para estas especies se debe al hábito de escarbar sus nidos haciendo un agujero en árboles muertos o termiteros arborícolas. También les gusta picotear frutas.

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De paseo por el Clot de Galvany (Elche)

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


Muy cerca de las playas de Arenales del Sol (Elche) encontramos un espacio natural muy bonito, enclavado entre urbanizaciones, que reúne flora y fauna de alto valor ecológico. 

Se trata de un lugar que ha sufrido bastantes agresiones a lo largo de su vida, ya que en los años 70 fue sometido a una serie de drenajes y movimientos de tierra que transformaron su fisionomía, debido a que una constructora quería desecar este humedal para hacer un lago artificial (de locos no?).

Gracias a la presión ciudadana, esto no sucedió y entonces el Ayuntamiento de Elche decidió protegerlo creando el Paraje Natural Municipal del Clot de Galvany (en 2005). 

Este paraje tiene una gran extensión y podemos dividirlo en dos grandes partes o dos rutas. Nosotros vamos a hacer la más corta y la más interesante, que es la que recorre las dos charcas

Zona recreativa o merendero
Dejaremos el coche en el parking de tierra del propio paraje. Situado junto a el, tenemos una zona recreativa con bastantes mesas de madera (algunas de ellas techadas, importante en épocas de calor), así como el Aula de Naturaleza (aunque en invierno solo abre fines de semana y festivos). 

Aula de naturaleza
El camino de inicio no tiene pérdida, una ancha pista forestal por el que iremos descubriendo los distintos ecosistemas que podemos encontrar en este precioso paraje. El primero de ellos está compuesto por dunas fijas (que conectaban con las dunas del Carabassí cuando no estaba la carretera que lo parte en dos) con pinares de repoblación (pino carrasco y pino piñonero) y grandes ejemplares de eucalipto. Lugar en el que nos encontramos varios conejos y ardillas


Grandes ejemplares de eucalipto


Más adelante, nos encontramos una zona de antiguas terrazas de cultivo donde alrededor de los algarrobos y olivos ha crecido el estrato arbustivo típico mediterráneo, como el lentisco, albardín, espino negro, palmito y especies aromáticas como el romero o el cantueso. 

Alcaudón norteño (pudimos ver varios de ellos por el paraje)
Aquí, en medio del camino nos encontramos, medio oculto, uno de los dos búnkeres de la guerra civil que podemos encontrar en este espacio natural. Y un simpático lagarto ocelado custodiando su entrada. 

Búnker de la Guerra Civil restaurado
Lagarto ocelado tomando el sol
Lo siguiente que veremos es una gran explanada que sirve como mirador de la charca central, la más grande de las dos que existen actualmente en el paraje. Sin embargo, desde aquí la visión no es tan buena como la que tendremos después, desde el lado opuesto. 

Seguiremos el camino adelante y pasaremos entre las dos charcas para llegar hasta los observatorios. Iremos primero al de la derecha, el de la charca creada más tarde, la más pequeña. Tanto una como otra están perimetradas, algo que afea su aspecto pero que sirve para proteger a las aves que habitan en su interior. 

Varios ejemplares de cerceta común (dos machos y dos hembras)

En esta charca, llamada Charca de las Anátidas, la más pequeña de las dos, podemos observar su forma cuadrada, los distintos carriles que tienen las aves para nadar, así como las islas artificiales creadas para que pueda nidificar. Sin embargo, aún se encuentra en una fase muy prematura por lo que su aspecto no es muy bonito, ya que apenas tiene vegetación y en ellas solo podremos ver especies más acostumbradas al hombre como la fochas, azulones, porrones y cercetas

Seguiremos por el borde del paraje (se escucha la carretera a escasos metros), para llegar al segundo de los observatorios de aves, el de la Charca Central. Desde aquí tenemos una visión más global de la charca, donde podremos ver, además de las citadas anteriormente, la malvasía cabeciblanca (en peligro de extinción) o la cerceta padilla (vulnerable) si tienes suerte. Además de otras aves como el mosquitero, la lavandera blanca, chorlitejos, corremolinos, agachadizas, y un largo etcétera. 

Focha común descansando sobre un tronco
El camino podemos hacerlo más largo, ya que podemos recorrer el otro camino o ruta que discurre por los saladares y lomas de esparto que cubren gran parte del territorio del paraje, donde se encuentra el otro búnker y diversos miradores. 

En definitiva, se trata de un lugar que ha sufrido y sigue sufriendo la presión urbanística. Solo hay que ver lo cerca que se encuentran los chalets y bungalows de urbanizaciones como Gran Alacant que están arrasando todo el Cabo de Santa Pola, con casas que solo están a unos 3 o 4 metros del perímetro del Paraje.


Y al norte más de lo mismo. Promotoras se pegan por un cacho de tierra para edificar en Arenales del Sol. Otra de las zonas que mas expansión y crecimiento ha tenido y sigue teniendo. En pocos años conseguiremos que no quede ni un trozo virgen en toda la costa de la Comunidad Valenciana.

Si queréis tener más información sobre el Paraje podéis entrar en su web, donde podéis ver las rutas, la fauna y flora, infraestructuras, y noticias de interés.


Cómo llegar 

Hay que dirigirse hasta Arenales del Sol y la carretera que pasa hacia Gran Alacant, parte en dos el paraje, por lo que ya podréis ver a un lado la playa y al otro, nuestro destino. Muy cerca del aparcamiento de la playa del Carabasí.




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Los 3 tipos de pigmentos que las aves usan para expresar el color de su plumaje

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original

Abejaruco europeo en Eliat, Israel, 2015


Las aves presentan dos maneras de expresar el color de sus plumajes: mediante pigmentos o por la refracción de la luz causada por la estructura de la pluma. Estas dos formas, o incluso la combinación de ambas, crea la asombrosa diversidad de colores y patrones exhibidos por las más de 10.000 especies de aves que pueblan nuestro planeta. En esta entrada vamos a hablar de la pigmentación y los tres tipos de pigmentos que las aves utilizan para expresar el color de sus plumajes. 

Pigmentación 

Los pigmentos son sustancias coloreadas que se pueden encontrar tanto en plantas como en animales. La coloración creada por los pigmentos es independiente de la estructura de la pluma. La coloración por pigmentación en las aves proviene de tres grupos diferentes de pigmentos: carotenoides, melaninas y porfirinas.

1. Carotenoides

Los carotenoides son producidos por las plantas. Las aves pueden adquirir estos pigmentos mediante la alimentación, ya sea comiendo la planta que lo produce o comiendo un animal que haya comido la planta. El amarillo de las alas de los jilgueros procede de este pigmento, al igual que los rojos y naranjas en la mayoría de las ocasiones.

Flamencos chilenos en Salinas, Ecuador, 2018


Un ejemplo ampliamente conocido es el rosa que muestran los flamencos gracias a su alimentación. Seguramente habrás vistos a flamencos en zoológicos donde no han sido adecuadamente alimentados con una fuente rica en carotenoides y que, por tanto, son grises o blancos. Este pigmento puede interactuar con la melanina y producir otros colores como el verde oliva.

2. Melanina

La  melanina es el mismo pigmento que los humanos tenemos y que, por ejemplo, nos hace la piel más oscura cuando nos exponemos al sol. Este pigmento es el que produce el color en las plumas negras y marrones, y es particularmente útil para las aves, ya que fortalece la estructura de la pluma y alarga la vida útil de ésta. Las plumas sin ninguna pigmentación, las blancas, son las más débiles.

Pelícano ceñudo en lago Kerkini, Grecia, 2016


Muchas aves de pesca son predominantemente o totalmente blancas. Gracias a ello, se muestran más invisibles a los peces que miran para arriba hacia la luz. Sin embargo, muchas de estas aves muestran las puntas de las alas de color negro. En las puntas es donde es más necesario fortalecer la pluma para evitar la abrasión, especialmente en aves planeadoras. El cielo está lleno de ejemplos con esta estrategia, como los pelícanos, las gaviotas, los alcatraces y los albatros.


3. Porfirinas

Las porfirinas, el tercer grupo de pigmentos, son producidas mediante aminoácidos modificados.  Aunque la estructura química exacta de cada porfirina difiere, todas comparten un rasgo común. Tienen un color rojo brillante cuando se exponen a la luz ultravioleta, de la misma manera que se sabe que también ocurre con ciertas rocas y minerales. Las porfirinas producen una amplia gama de colores, incluidos el rosa, el marrón, el rojo y el verde.


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White-winged gulls o gaviotas de alas blancas en Escocia

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original


La semana pasada anillamos a esta gaviota groenlandesa (Larus glaucoides) en el puerto de Fraserburgh, Escocia. Esta localidad, junto con Peterhead, son uno de los mejores sitios para ver ejemplares invernantes de "white-winged gulls" o gaviotas de alas blancas. 

White-winged gulls

Esta expresión es comúnmente utilizada por los aficionados a la observación de este grupo de aves e incluye a cuatro taxones que crían en el Ártico y que tienen en común presentar primarias blanquecinas: la ya mencionada gaviota groelandesa, el gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus), la gaviota esquimal o gaviota de Thayer (Larus thayeri)​​ y la gaviota de Kumlien (Larus glaucoides kumlieni).



Su taxonomía en estudio

La separación taxonómica Larus glaucoides/kumlieni/thayeri sigue en debate desde que la especie Larus glaucoides fue descrita en 1822 por Bernhard Meyer. Primeramente se consideró tres subespecies:  L. g. glaucoides con zona de cría en Groenlandia; L. g. kumlieni que cría principalmente en la Isla de Baffin; y L. g. thayeri, reproduciéndose en la zona alta del ártico canadiense.

En la actualidad, y basándome en la guía "Gulls of the World", publicada en 2018, la gaviota esquimal es considerada especie, mientras que la de Kumlien se sigue mencionando un enjambre híbrido entre la groenlandesa y la esquimal.  Para hacer esta afirmación, la publicación consultada se basa en la enorme  variabilidad individual que presenta la gaviota de Kumlien, presentando todas las formas intermedias entre las dos especies originarias. Si observamos la distribución de la zona de reproducción de los tres taxones considerados, vemos que la de Kumlien es el lugar de solapamiento de las otras dos.



Anillamiento científico

Volviendo al tema del anillamiento, este proyecto comenzó en el año 2011. Mi marido Euan comenzó en Escocia un estudio con anillas de lectura a distancia en gaviotas, principalmente argénteas y sombrías. Sin embargo, el primer año tuvo la suerte de anillar un gavión hiperbóreo. A la primavera siguiente, este individuo fue observado en catorce ocasiones en ocho lugares diferentes de Inglaterra. Debido a su bajo número y facilidad de detección, las "white-winged gulls" son muy buscadas y admiradas entre los observadores de aves, por lo que la probabilidad de obtener información posterior de individuos anillados con este método es muy elevada. 

Desde entonces, hemos anillado 12 gaviones hiperbóreos y 4 gaviotas groenlandesas dentro de este proyecto. Aunque parezca poco, estos anillamientos representan un porcentaje significativo dentro de la historia del anillamiento científico en Reino Unido: en 110 años de anillamiento por la BTO, solamente han sido anillados 70 hiperbóreos y 17 groenlandesas. 



Y es que, os puedo asegurar, que no es nada fácil capturarlas, y su bajo número de invernada en el país no ayuda. Pero el esfuerzo que supone anillar a solo una de estas gaviotas es ampliamente recompensado por toda la información que nos ofrecen. Sin ir más lejos, prácticamente todas las gaviotas que hemos anillado han sido posteriormente observadas. Uno de los datos más interesantes vino de la mano (o mejor dicho, del ala) de uno de los gaviones hiperbóreos visto en el norte de Noruega, mientras que otro se observó en Islandia, los dos casos en el verano posterior al anillamiento. 



Seguiremos trabajando con estas especies para mejorar el conocimiento sobre sus movimientos. Muchas gracias a todas las observadoras y observadores que lo hacen posible. 




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Los 3 tipos de campo visual en aves

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original



¿Alguna vez te has preguntado como verías si fueras un pato? Con sus ojos localizados en cada uno de los dos lados de la cabeza...¿estas aves son capaces de ver una imagen como nosotros o dos imágenes separadas  al mismo tiempo? O un búho, con esos dos enormes ojos centrados en el rostro como las personas, ¿ven también como lo hace nuestra especie?

El Doctor Graham Martin de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido, ha pasado gran parte de su carrera midiendo los campos visuales en 3D de diferentes especies de aves, llegando a la conclusión de que existen tres tipos de campo visual en este grupo animal: 



Tipo 1: A esta categoría pertenecen los pájaros "típicos" como los mirlos, petirrojos, currucas, mosquiteros, etc. Éstos pueden ver algo de la visión frontal, pero realmente tienen una excelente visión lateral. Al igual que los humanos, no son capaces de ver detrás de ellos. Sorprendentemente, la mayoría de las aves pertenecientes a este grupo no pueden ver la punta de su propio pico, pero tienen una suficiente visión binocular para ser capaces de alimentar a sus polluelos y construir el nido. 



Tipo 2: En este caso se incluyen a aves como patos y agachadizas, en las cuales los ojos se encuentran en una posición bastante elevada a los lados de la cabeza. Las especies de esta categoría no tienen una buena vista hacia el frente y la mayoría no son capaces tampoco de ver la punta de su pico, aunque normalmente no necesitan esta cualidad ya que suelen tener otros sentidos más desarrollados para el momento de la alimentación. Sin embargo, sí tienen una amplia visión panorámica hacia arriba y detrás de su cabeza, siendo de gran ayuda en la detección de depredadores potenciales. Curiosamente, las vistas de cada ojo apenas se superponen, por lo que probablemente ven dos imágenes separadas.



Tipo 3: Por último, tenemos a las aves como los búhos, con ojos orientados hacia delante, al igual que nosotros y que, por tanto, no tienen visión hacia atrás de la cabeza. Debido a que los humanos dependemos tanto en la visión binocular para la percepción de la profundidad y distancia, asumimos automáticamente que todos los demás organismos ven de la misma manera. Nuestra dependencia de la visión binocular puede ser una de las razones por las que hemos dotado a los búhos con un significado tan simbólico, ya que pueden mirarnos a los ojos, con ambos ojos. Pero las miradas pueden ser engañosas, y de hecho, los ojos de los búhos están mucho más en ángulo con respecto uno del otro de lo que parecen, y su superposición binocular es mucho más pequeña que la nuestra.

A menudo se ha pensado que los ojos orientados hacia delante en los búhos son una adaptación a la vida nocturna, pero no es el caso. Muchos búhos son nocturnos, por supuesto, pero tener un campo visual del tipo 3 no está estrechamente asociado con la vida en la oscuridad: los guácharos y los chotacabras son nocturnos, sin embargo, tienen un campo visual del tipo 2. 

Martin tiene una interesante hipótesis sobre el por qué los ojos de los búhos mirando hacia delante. Él cree que existe una relación entre la necesidad de volar de noche y poseer ojos muy grandes para captar la poca luz que existe en estas condiciones. Lo cual, junto con la necesidad de aberturas de orejas externas muy grandes para detectar las presas potenciales, significa que el único lugar posible en el cráneo está en una posición orientada de esta manera. La falta de espacio para los ojos y los oídos (y el cerebro) en el cráneo se ilustra por el hecho de que se puede ver la parte posterior de los ojos de un búho a través de las aberturas de los oídos. 



Fuente consultada para la redacción de esta entrada:




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