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White-winged gulls o gaviotas de alas blancas en Escocia

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original


La semana pasada anillamos a esta gaviota groenlandesa (Larus glaucoides) en el puerto de Fraserburgh, Escocia. Esta localidad, junto con Peterhead, son uno de los mejores sitios para ver ejemplares invernantes de "white-winged gulls" o gaviotas de alas blancas. 

White-winged gulls

Esta expresión es comúnmente utilizada por los aficionados a la observación de este grupo de aves e incluye a cuatro taxones que crían en el Ártico y que tienen en común presentar primarias blanquecinas: la ya mencionada gaviota groelandesa, el gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus), la gaviota esquimal o gaviota de Thayer (Larus thayeri)​​ y la gaviota de Kumlien (Larus glaucoides kumlieni).



Su taxonomía en estudio

La separación taxonómica Larus glaucoides/kumlieni/thayeri sigue en debate desde que la especie Larus glaucoides fue descrita en 1822 por Bernhard Meyer. Primeramente se consideró tres subespecies:  L. g. glaucoides con zona de cría en Groenlandia; L. g. kumlieni que cría principalmente en la Isla de Baffin; y L. g. thayeri, reproduciéndose en la zona alta del ártico canadiense.

En la actualidad, y basándome en la guía "Gulls of the World", publicada en 2018, la gaviota esquimal es considerada especie, mientras que la de Kumlien se sigue mencionando un enjambre híbrido entre la groenlandesa y la esquimal.  Para hacer esta afirmación, la publicación consultada se basa en la enorme  variabilidad individual que presenta la gaviota de Kumlien, presentando todas las formas intermedias entre las dos especies originarias. Si observamos la distribución de la zona de reproducción de los tres taxones considerados, vemos que la de Kumlien es el lugar de solapamiento de las otras dos.



Anillamiento científico

Volviendo al tema del anillamiento, este proyecto comenzó en el año 2011. Mi marido Euan comenzó en Escocia un estudio con anillas de lectura a distancia en gaviotas, principalmente argénteas y sombrías. Sin embargo, el primer año tuvo la suerte de anillar un gavión hiperbóreo. A la primavera siguiente, este individuo fue observado en catorce ocasiones en ocho lugares diferentes de Inglaterra. Debido a su bajo número y facilidad de detección, las "white-winged gulls" son muy buscadas y admiradas entre los observadores de aves, por lo que la probabilidad de obtener información posterior de individuos anillados con este método es muy elevada. 

Desde entonces, hemos anillado 12 gaviones hiperbóreos y 4 gaviotas groenlandesas dentro de este proyecto. Aunque parezca poco, estos anillamientos representan un porcentaje significativo dentro de la historia del anillamiento científico en Reino Unido: en 110 años de anillamiento por la BTO, solamente han sido anillados 70 hiperbóreos y 17 groenlandesas. 



Y es que, os puedo asegurar, que no es nada fácil capturarlas, y su bajo número de invernada en el país no ayuda. Pero el esfuerzo que supone anillar a solo una de estas gaviotas es ampliamente recompensado por toda la información que nos ofrecen. Sin ir más lejos, prácticamente todas las gaviotas que hemos anillado han sido posteriormente observadas. Uno de los datos más interesantes vino de la mano (o mejor dicho, del ala) de uno de los gaviones hiperbóreos visto en el norte de Noruega, mientras que otro se observó en Islandia, los dos casos en el verano posterior al anillamiento. 



Seguiremos trabajando con estas especies para mejorar el conocimiento sobre sus movimientos. Muchas gracias a todas las observadoras y observadores que lo hacen posible. 




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Mi hogar en la jungla

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original


Llegamos mi marido y yo justamente el uno de enero del año pasado a Ecuador. El dicho de "año nuevo, vida nueva" nos lo tomamos al pie de la letra. Dejamos atrás las comodidades de la urbe para irnos a vivir a una casa de bambú rodeada de la jungla ecuatoriana en la reserva Jama-Coaque.


Vistas desde el segundo piso de la casa principal.

No es nada fácil llegar hasta allí, especialmente en la temporada de lluvias. Desde la ciudad de Pedernales viajamos por carretera hacia el Sur hasta la entrada de Camarones, una pequeña comuna costera de unos 300 habitantes. Una vez en la entrada, son 3 km de carril, cruzando en varias ocasiones el serpentenante río que le da nombre a la población. No hay puentes para los coches  y solo uno peatonal (unas meras tablas colgantes colocadas por la misma gente de Camarones) para cruzar a la entrada. Con lluvias torrenciales, los vehículos no pueden pasar, por lo que la única manera es a caballo o caminando, arremangándose bien los pantalones.  

Una vez que llegas hasta la  última casa de la comuna, quedan otros tres kilómetros de pura subida bien lodosa, como diría la gente del lugar. Reconozco que cuando ya este tramo finalmente se secó después de las lluvias y se pudo arreglar, por lo que era más fácil conseguir subir en vehículo, fue un gran alivio. Los primeros meses, salir y entrar en la reserva era un suplicio que teníamos que hacer una vez a la semana según nuestro programa de trabajo con los estudiantes. Afortunadamente, teníamos dos caballos para subir la comida hasta la reserva.

La humedad prácticamente del 100% junto con la temperatura elevada tampoco ayudaba al esfuerzo físico diario que debíamos hacer, ya que costaba más trabajo respirar, pero nos adaptamos sin darnos cuenta. En los últimos meses, los estudiantes que tuvimos me decían que estaban sorprendidos de lo rápido que subía por las rutas de la reserva sin esfuerzo a pesar de la dificultad. Yo me reía diciéndoles que si me hubieran visto en el mes de enero, no dirían lo mismo. 

La entrada de la casa principal.
Cada dos meses, un nuevo grupo de pasantes llegaba a la reserva. Normalmente se trataba de estadounidenses estudiantes de biología o recién graduados de la misma, aunque también tuvimos personas de otras nacionalidades: australiana, zimbabuense y venezolana. Después de que los recogíamos en Pedernales y los acompañábamos hasta la que iba a ser su casa por las siguientes semanas, éstos se acomodaban en su habitación en la casa de bambú principal, mientras que nosotros estábamos asentados en la llamada casita, otra construcción más reciente y pequeña. Además, teníamos una tercera construcción de bambú, la clase, un espacio amplio para eventos y conferencias. 

La cocina. Al fondo a la derecha, el horno para pizzas.

La pasantía comenzaba con la charla de seguridad seguida de cursos de introducción al anillamiento científico, así como identificación, datado y sexado de aves neotropicales. Después, teníamos un día de senderismo para conocer la reserva y recordar las pautas de seguridad y orientación en la jungla. Para ello elegíamos uno de los senderos más largos pero también más hermosos, ya que podíamos ver cómo gradualmente iba cambiando la vegetación según íbamos subiendo en altitud desde los 270 metros donde estaba la casa hasta los 685 metros, el punto más elevado de la reserva. En esta ruta de los tres bosques pasábamos del bosque seco al bosque húmedo, llegando en lo más algo al bosque nublado.

Detalle del bosque nublado.

Al siguiente día ya comenzábamos nuestra rutina: los lunes íbamos a la estación a preparar las redes de anillamiento, los martes, miércoles y jueves anillábamos, y los viernes íbamos a la costa a hacer un censo de aves en un bosque seco. En éste se está llevando a cabo la construcción de una urbanización con campo de golf, y son necesarios datos previos para evitar la tala y planificar medidas compensatorias. El fin de semana lo teníamos libre y normalmente lo utilizábamos para acabar las tareas que no nos dieron tiempo entre semana, seguir anillando y yo personalmente, hacer fototrampeo a los mamíferos de la reserva.

Teníamos organizados 14 estaciones de muestreo ubicadas en diferentes tipos de hábitats por las 600 hectáreas que conforman la reserva (y creciendo), incluyendo los tres bosques mencionados y añadiendo si éstos eran vírgenes o de reforestación. Cada una fue muestreada un total de tres veces en el año, coincidiendo con los distintos periodos climáticos (la temporada de lluvia, la temporada seca y la transición).

Aquí estoy yo en una de las estaciones de bosque nublado
Por ejemplo, anillar en el bosque nublado suponía estar listos para caminar una hora y cuarto antes de la salida del sol, subir hasta la cota por encima de los 600 metros de altitud cargando con todo lo necesario y comenzar a trabajar al amanecer tomando datos y enseñando a nuestros estudiantes cómo hacerlo. La verdad es que me sorprende reconocer que a ninguno se le pegaron las sábanas a pesar de que todo esto suponía ponerse a desayunar a las cuatro de la mañana. La motivación por aprender siempre estuvo al pie del cañón. 

Cascada del río Camarones en temporada seca, con nacimiento en la reserva.

La organización gestora de la reserva, Third Millennium Alliance, comenzó en el año 2007 con el rescate de las primeras 40 hectáreas de la recién nacida Reserva Jama-Coaque. Desde entonces, sus trabajos de investigación han sido muy diversos, con un especial hincapié en la agrosilvicultura. 

El año 2018 supuso el comienzo del Observatorio de Aves Jama Coaque (OAJC) que mi marido y yo, como anilladores científicos y coordinadores, tuvimos la suerte de inaugurar y comenzar a diseñar y establecer. Dando las gracias por la confianza que pusieron en nosotros para este trabajo y sintiéndonos como los padres de esta criatura, a la que le deseamos larga vida, solo esperamos que podamos volver muy pronto y ver los progresos. Mientras tanto, iré publicando en mi blog tantas cosas que viví el pasado año y que estoy deseando contaros. 

Os invito a que visitéis su página donde encontrareis una amplia información sobre todas sus actividades de investigación, reforestación y salvamento del tan castigado bosque ecuatoriano del Pacífico, el cual ya ha perdido más del 90% de su cubierta forestal nativa. Este hábitat es considerado como uno de los bosques tropicales más amenazados del mundo.

Entrada a la reserva. En el centro la casa y a la derecha la casita, donde estaba mi cuarto.

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Un nuevo comienzo de vuelta de Ecuador

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original

Purple honeycreeper, mielero cerúleo, Cyanerpes caeruleus
No, jamás pensé de dejar de escribir y abandonar mi blog, aunque lo parezca. Y es que hace ya más de un año que no publico absolutamente nada. ¿Qué me ha podido pasar para no hacerlo? Lamento mucho no haber tenido actualizado este pequeño rinconcito que dedico, y en el cual me expreso tal y como quiero, a mi gran pasión. Pero no, en la selva no hay Internet. 

Ni Internet, ni electricidad, ni agua caliente, ni frigorífico, ni aire acondicionado, ni puertas, paredes o ventanas, ni tantos otros privilegios que algunos humanos de este mundo damos por sentado que forman parte de la vida cotidiana. Cada día que pasaba, me lamentaba de no poder contar cómo era mi día a día en la jungla a todos ustedes. Aún así, este hecho  no es sinónimo de haber olvidado mi afición a la escritura: unos de mis momentos favoritos era, cuando caía la tarde, poder sentarme en mi escritorio en un rincón de la casa de bambú donde vivíamos mirando las laderas de la reserva, con infinitas tonalidades de verde, y escribir en mi cuaderno todo aquello que se me pasara por la cabeza en ese momento. 

Allá donde mirara, cada día que pasaba, siempre había algo nuevo por descubrir. El pasado año 2018 pude vivir una experiencia única en la reserva ecuatoriana llamada Jama-Coaque. Ésta forma parte de la región biogeográfica de "El Chocó", la cual es globalmente reconocida como una de las áreas más biológica y culturalmente diversas. Provee de hábitat a una extraordinaria riqueza de especies animales y plantas. Se encuentra mirando al Pacífico y aislada de la Amazonía por los Andes, propiciando un enorme rango de nuevas especies, muchas de ellas endemismos de la región. Actualmente es el hogar de, por ejemplo, más de once mil especies de plantas vasculares y novecientas especies de aves. 

Según WWF, un 66% de la selva del Chocó ya ha sido totalmente destruida por la deforestación y el auge del aceite de palma. En el caso de mi reserva, era muy doloroso ver en nuestras fronteras cómo todo estaba destruido y quemado por prácticas abusivas de la ganadería y agricultura. 

El principal objetivo de la fundación gestora de la reserva, Third Millennium Alliance, es ir comprando todos los terrenos privados colindantes para reforestarlos y preservarlos de estos males humanos. Cada año, la reserva crece un poquito más gracias a los donativos de personas concienciadas con este problema ambiental, aunque no tan rápido como a mí me gustaría y como este hábitat en extinción necesita, (y estoy segura de que mis compañeros fundadores también opinan igual que yo). 

Ya de vuelta en Escocia, no tengo excusas para no contaros tantas cosas que tengo en el tintero. Y mientras agradezco  tener de nuevo bombillas encendidas y una ducha con agua caliente, mi marido y yo hacemos nuevos planes para el 2019 que, con seguridad, no creo que vaya a ser tal aventura como la del pasado año, pero espero que también pueda seguir avanzando en mi camino. 

Sinceramente, yo haría la maleta de nuevo para irme a cualquier otro rincón del mundo. Cuando miro un mapamundi, se me cae el alma a los pies pensando en todos esos lugares que no conozco, todas esas aves que aún no he visto, todas esas formas distintas de vivir que los humanos tenemos y que yo quiero tener la oportunidad de comprender... No creo que la vida me de para tanto, pero se hará lo que se pueda. 

Mientras tanto, acontecimientos que se me escapan de las manos requieren de nuestra atención. No sabemos que pasará con el Brexit ni qué será de nosotros, los "EU citizens". Cada vez que veo en las noticias a Theresa May diciendo que la libre circulación se va a acabar con semejante odio en sus ojos, pienso que los ciudadanos europeos debemos ser auténticos diablos recién salidos del más horrendo infierno inimaginable y aún no nos hemos dado cuenta ello. Quién diría que en la Era de las Comunicaciones se iba a imponer el racismo con tanta fuerza. 

Yo no tengo la fortuna de ser una de mis amadas aves. En su mirada, las fronteras que los humanos nos hemos creado para separarnos ni existen, ni tienen sentido. Sus alas se enfrentan a montañas, mares, desiertos. Su fortaleza y valía se demuestra con cada amanecer que llevan a sus espaldas. Su confianza en sí mismas les acompaña hasta el último día. 

Nuestro último día anillando en la reserva, la selva quiso despedirse de nosotros con una pequeña sorpresa azul violeta. Me gusta imaginar que ésta fue la manera de que el Chocó nos quiso decir que el amor que sentimos por esta esquinita del mundo es recíproco. El macho de Purple honeycreeper o mielero cerúleo (Cyanerpes caeruleus) fue la última ave que anillamos y supuso la cita de una nueva especie no antes vista en la reserva de Jama-Coaque. 

Durante mi estancia en Ecuador, observamos y trabajamos con más de 600 especies de aves, haciendo hincapié en las estrategias de muda de especies poco estudiadas y teniendo aprendices a nuestro cargo. No solamente estuvimos anillando en Jama-Coaque, también tuvimos la oportunidad de viajar por el país y trabajar en otras zonas de la costa y en los Andes en nuestro tiempo libre. 

Mi trabajo como Avian Studies Coordinator  en el Neotrópico fue uno de mis mayores retos laborales con unas condiciones ambientales nada fáciles de afrontar y, aún así, puedo decir "de ley" que un pedacito de mí no quiso volver y se quedó en Ecuador. 

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El pájaro más pequeño de Europa nos visita desde Noruega

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original



Como ya os comenté a finales del año pasado, en octubre controlamos al reyezuelo sencillo que podéis ver en las imágenes. Este pequeño portaba anilla con remite noruego. Una vez tramitada la información, hemos obtenido un dato que me ha maravillado: 

Con menos de 6 gramos de peso al llegar, este macho emprendió su viaje a Escocia y cruzó el Mar del Norte en solamente ¡¡4 días!!. 492 kilómetros para ser exactos. 

Nuestro protagonista fue anillado el cuatro de octubre a las 11 de la mañana en Bilkshavn, Karmoy, Rogaland, Norway. Y a las 9 de la mañana del día 8 tuvimos la fortuna de que nos visitara en Aberdeen, Scotland. 


Abajo os dejo una captura de pantalla de Google Maps con el salto que dio nuestro intrépido viajero dentro del mencionado lapso de tiempo. Y no, no necesitó cabalgar a una becada para ello.

-Fue todo un placer haberte dado la bienvenida cuando arribaste sano y salvo a costas escocesas.





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Anillamiento científico de aves

Publicado en: Only Birds por oBirds. Texto original



Como prometí, dedico esta entrada a explicar de manera sencilla qué es el anillamiento científico de aves:

¿Qué es el anillamiento de aves?

Hace décadas que el anillamiento de aves es una herramienta fundamental en la investigación científica. Con esta técnica es posible estudiar las migraciones y los movimientos poblacionales de las aves.

El anillamiento consiste básicamente en colocar anillas en las patas de las aves, para poder identificarlas luego. Simultaneamente se toman datos biométricos (medidas del cuerpo) de éstas y sobre el lugar y fecha de anillado, así como un estudio del plumaje para poder establecer la edad y/o el sexo del ave en el caso de que sea posible. Además de las anillas, existen otras técnicas de marcado, como la decoloración de plumas, las marcas alares, etc.

¿Para qué sirve el anillamiento?

Gracias al anillamiento científico, se pueden obtener datos vitales para la investigación científica de poblaciones de aves ayudando a su conservación y manejo. Asimismo ha sido fundamental para el estudio de las especies migratorias utilizándose para obtener información de rutas de migración, como la distancia, el tiempo que tardan en realizar la ruta, los lugares de invernada y de reproducción, etc.

Es muy efectivo también para el reconocimiento individual del ave y así establecer la edad del ave, así como conocer los records de longevidad de las especies avifaunísticas.

¿Cómo son las anillas?

Cuando anillamos a un ave, siempre se le coloca una anilla de metal proporcionada por el Ministerio de Medio Ambiente, en la cual podemos leer un código numérico único (como el DNI del pájaro, para entendernos) y el remite (dependiendo del país en el que se ha anillado). Un ejemplo sería:

9047359
MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE
ICONA E-28005 MADRID SPAIN

Dependiendo del tamaño del pájaro, existen también distintos tamaños de anillas para que se adapte perfectamente a la pata del ave sin apretarle ni causarle daños. Podemos pensar que molestamos al ave con ella, pero cuando se adapta, es como si nosotros lleváramos una pulsera.

Existen otras anillas para lectura de larga distancia, de PVC y más grandes, ya que la anterior mencionada sólo se puede leer de nuevo si se recaptura el ave. Así, con nuestros prismáticos o telescopios podemos identificar un individuo sin molestarlo. Estas anillas pueden ser de colores sin o con letras y/o números.

Un ejemplo: anilla blanca con letras negras: C5C


¿Cuáles son las técnicas de captura?

Existen distintas técnicas para capturar el ave, las cuales no mencionaré para no fomentar el furtivismo. Sólo comentaré la más conocida y usada: las redes japonesas. Estas redes se colocan en vertical (foto). Son tan finas que el ave no las ve y quedan atrapados en ella. Con destreza, el anillador o anilladora y sus ayudantes sacan al ave siguiendo unos pasos para no perjudicarlo.

¡Si tenéis alguna duda, ponedme un comentario!

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