Archivo de la categoría: medio ambiente

¿ES FÁCIL SER UN CONSUMIDOR RESPONSABLE? O ¿ESTÁ EL ECOLOGISMO RESERVADO PARA RICOS?

Publicado en: Trabajar en Gestión Ambiental por Verónica García Correa. Texto original

Mucho de economía circular, de cambio climático, del horror de la contaminación por plásticos, de ciudades en las que ya casi no se puede respirar… Mucho de que hay que hacer algo, de que si continuamos así nos quedan cuatro telediarios, de que si no actuamos ya en 11 años no habrá vuelta atrás…. Mucho […]

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Mi patria es la infancia

Publicado en: Andanzas de un Trotalomas por Trotalomas. Texto original

Se celebra hoy el Día internacional del libro infantil y juvenil, por lo que no quería dejar pasar la oportunidad de recomendar algunos títulos que, como trotalomesco Homo libris y padre del pequeño Aliso que me acompaña en mis andanzas y al que yo acompaño en sus primeras lecturas (que a veces son también mías, cuando no relecturas y reencuentros con mi pasado), me parecen de lo más interesantes.

Decía Delibes que «formar a los niños debe ser un sucesivo despertar de curiosidades, que luego, a lo largo de la vida, se irán saciando con la lectura y la experiencia», y en ese despertar de curiosidades, creo, hemos de estar presentes los padres. Alentando más que canalizando, permitiendo que se desborden sus intereses como las aguas de un río que, saliéndose de su cauce, inundan y nutren las tierras de su inteligencia.

A continuación, algunas propuestas para disfrutar y aprender con la lectura (y la naturaleza).

Los casos de Sherlock Tópez, de Lola Núñez y Rocío Antón, con ilustraciones de Lucía Serrano.

Una colección de libros que me enamoró desde que la descubrí hace un par de años y que, lo admito, he ido regalándome a mí a par que a Aliso. El propio nombre del protagonista ya nos da pistas, nunca mejor dicho, sobre la trama de los libros. Sherlock Tópez es un topo detective que, acompañado de su Watson particular, un pequeño ratón, se enfrentará a los casos más variopintos. Si ya de por sí la figura de Holmes representada por este topo es atractiva, más lo resultan los misterios a los que se enfrenta: la desaparición de los renacuajos de una charla, la magia de la lagartija que perdió su cola, el extraño polluelo aparecido en los nidos de varias avecillas que no se parece en nada al resto de hijos que tienen… La estructura de estos cuentos es común en toda la serie: estructuras repetitivas que dan sonoridad a la narración y hacen que el niño se familiarice con ella, pictogramas en el relato para unir las palabras y la imagen, unas ilustraciones deliciosas y, finalmente, el acompañamiento de un CD con el cuento narrado por un locutor y con la música para que lo leamos nosotros. Una delicia de colección que nos acerca a la lectura y a la naturaleza.

Editorial Edelvives, Los casos de Sherlock Tópez.

¿Qué le pasa al planeta?, de Eva Clemente

Me hice con él en una feria del libro de Málaga porque me llamó muchísimo la atención. El planeta empieza a tener picores y todos los habitantes empezamos a notar los efectos de la urticaria. Cuando se empiezan a desencadenar todo tipo de alarmantes fenómenos los niños se preguntan: ¿qué ocurre? Algo le ocurre al planeta y deberíamos escucharlo para saber cómo ayudarle (y ayudarnos, de paso).

Un libro para reflexionar, para trabajar con nuestros pequeños (y no tan pequeños, porque los padres somos los otros destinatarios de esta historia), ya en casa, ya en el colegio (o en nuestras asociaciones) los problemas que nuestros abusos sobre el planeta están causando: contaminación, deforestación, cambio climático, agotamiento de recursos… ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Cómo podemos hacerlo bien? Acciones individuales y colectivas que propicien el cambio. Porque es responsabilidad de todos y debemos propiciar buenos hábitos desde la infancia.

Por el tipo de ilustraciones y por la temática creo que es idóneo para niños de cierta edad (a partir de 5-6 años, tal vez), pero es posible trabajar con él a distintos niveles y creo que es un libro que puede tener una larga vida útil e ir creciendo en complejidad conforme lo hacen los niños. Incluye un cuento y una guía pedagógica para trabajar los conceptos y problemas que se exponen en el primero.

Ficha del libro en la web de la editorial Emonautas.

Guía infantil de aves de la ribera de Córdoba, de José María Domínguez

Me hice con este libro hará bastante más de un lustro y me sigue encantando cada vez que vuelvo a él, especialmente ahora, cuando con Aliso el genérico “patitos” pasa a convertirse en ánade real, cormorán o garza.

Aunque el título nos circunscriba a Córdoba (y, en particular, a la ribera del Guadalquivir y al maravilloso monumento natural Sotos de la Albolafia que no debéis dejar de visitar), lo cierto es que la guía resulta válida para disfrutarla en cualquier humedal de nuestras latitudes y las especies que muestra son bastante comunes y representativas como para que constituya un delicioso primer acercamiento a la identificación de aves y a la ornitología.

Del mismo autor resulta muy recomendable su ya descatalogado ¿Qué tal Neandertal? y tengo muchas ganas de echarle el ojo a su nuevo libro de divulgación científica para niños Evolución que, la verdad sea dicha, tiene muy buena pinta.

Entrada en el blog de la editorial El Páramo.

Mi primera guía de aves, de José Luis Gallego

Si el niño es algo mayor, la de José Luis Gallego es una guía también muy recomendable, aunque en este caso con fotografías en lugar de ilustraciones y un CD para aprender a identificar el canto de las especies que recoge el libro. Se recogen 30 especies y se agrupan por hábitat (bosques, campos y pueblos, humedales…), por lo que la búsqueda es muy rápida y, además, también podemos preparar con ella las excursiones que realicemos, realizando previamente una lectura y reconocimiento de aves por los ambientes que sabemos que vamos a visitar, aprendiendo así las especies de aves que veremos con mayor probabilidad.

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Conceptos generales para emigrar a Latinoamérica

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por ancogra90. Texto original

En mi primer post os contaba cómo empezó mi experiencia como ambientólogo en latinoamérica, en este segundo me gustaría dar algunas pautas que puedan servir de ayuda a aquellos que se animen a cruzar el charco.

Como especialistas ambientales, incorporamos durante nuestra etapa formativa conceptos muy asociados al país o región donde la realizamos: componentes bióticos, base legal, normativa, tipo de administración, e incluso una imagen particular de tu responsabilidad como profesional en medio ambiente.

Cuando emigramos y queremos ejercer esa misma actividad en una sociedad y entorno diferentes, estamos en la obligación de realizar un auténtico esfuerzo de adaptación, intentando incorporar a nuestra propia identidad como profesional todos los nuevos factores del entorno.

El primer factor y más intuitivo es conocer el sistema político y administrativo, con un marco legal diferente, el cual se desarrolla y se estructura de forma distinta. Es fundamental estar al día no solo de los temas ambientales, si no ser conscientes del día a día del país. Estudiar y conocer la estructura de la legislación, seguir las noticias y leer la prensa, son las primeras obligaciones que debemos apuntar en nuestra lista.

Jotoco, Ecuador. Ángel Collado

Si viajamos sin ser contratados previamente y por nuestra propia cuenta y riesgo, como fue mi caso, es fundamental ser conscientes de que no se ingresa como turistas, si no como profesional en la búsqueda de empleo, y deberemos cumplir una serie de requisitos administrativos, como la obtención de visa y la regulación de nuestra titulación universitaria.

No podemos olvidar nunca que, a pesar de un pasado común, son países que han creado su propia identidad, de la cual se sienten orgullosos, con carácter marcado por su pasado colonial y vestigios procedentes de las sociedades precolombinas. Éste último muy presente en toda la sociedad pero principalmente en las comunidades e individuos indígenas. Nuestra idea original de indígena se encuentra muy sesgada, pero es un concepto con una gran diversidad, principalmente en países como Bolivia, Ecuador o Perú. Éste carácter les aporta una visión diferente de la vida, incluyendo la relación del ser humano con la naturaleza.

En la historia más reciente, durante la segunda mitad del XX y hasta la actualidad, se encuentran enfrentando grandes dificultades económicas, impactos ambientales y sociales. Esta circunstancia ha creado un marco de tensión y desconfianza ante la ejecución de nuevos proyectos y nuevas actividades económicas, principalmente en la construcción de infraestructuras estratégicas como presas y en la industria extractiva como la petrolera y minera.

Por último, son países con un capital natural extraordinario, con una transformación del territorio mucho menor en algunos casos, y con los mayores índices de biodiversidad del planeta. De forma implícita, eso hace que nuestra actividad profesional sea todavía mucho más relevante, con mucha mayor presión desde todos los puntos: empresas, agentes gubernamentales (locales, nacionales e internacionales), agentes sociales y ONG. Debemos ser conscientes que la toma de decisiones y como ayudemos a equilibrar la actividad económica con el medioambiente puede tener consecuencias y repercusiones de interés internacional. Supone un auténtico reto para un profesional en medio ambiente.

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Ser Ambientólogo en Latinoamérica

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por ancogra90. Texto original

Cuando era aún un niño, tal vez sobre los 10 años me fascinaban los reportajes de naturaleza, principalmente los centrados en/ambientados en otros continentes. Para mí, un niño criado en la manchuela conquense, me imaginaba esas zonas como indómitas, con una fuerza de la naturaleza especial, selva virgen, mares de árboles, vegetación y animales coloridos, diversos, peligrosos…

Lo veía casi como un cuento. Sabes que existe, pero en ese momento me parecía imposible  llegar a formar parte de todo eso, como algo que no es posible alcanzar. ¿Cómo podía imaginarme, en ese momento, que algún día formaría parte del complejo eslabón que debe ajustar el difícil equilibrio entre los intereses económicos y productivos junto a la conservación de los lugares más maravillosos del planeta? Porque eso es lo que realmente significa ser ambientólogo en Ecuador.

Islas Galápagos. Ecuador. Foto: Ángel Collado

El 2014 fue un año que siempre quedará grabado a fuego en mi memoria. Recién graduado en Ciencias Ambientales, estaba tremendamente desilusionado por la situación laboral en España. Como nos pasa a muchos al acabar los estudios, tenía grandes dudas sobre mis propias cualidades, sobre si tendría las capacidades necesarias y estaría preparado para  enfrentarme a una situación laboral en el sector ambiental. Hasta dudaba de que algún día pudiese llegar a ser un profesional en medio ambiente. Te sientes tan pequeño, tan insignificante en esos momentos…

Tras una serie de coincidencias personales, hice algo que nunca hubiese podido imaginar que haría alguien como yo. Con 24 años tomé la decisión de lanzarme totalmente y emigrar a Ecuador. No conocía nada del sector ambiental, menos en Ecuador, no tenía experiencia laboral previa como ambientólogo, no conocía empresas ni organizaciones y apenas había realizado indagaciones previas. Sólo tenía nociones de la cultura ecuatoriana y algún conocimiento aproximado sobre su componente ecológico. Sin embargo, solicité la visa y a los pocos meses ya estaba allí.

Dejas a tu familia, tus amigos, todo tu entorno, para irte a un lugar lejano por un tiempo que no sabes cuánto podrá ser. Ya no vas a poder estar en cumpleaños, en bodas, en los nacimientos, cuanto tu familia te necesite, en los momentos duros, en los momentos buenos. Pero tienes un motor mucho más fuerte que todo eso, desbordas ilusión, energía, pasión. Sientes que quieres vivir, que no quieres desaprovechar la oportunidad y hacer algo que realmente de valor y sentido a lo que tú eres, a lo que quieres ser. Deseas probarte a ti mismo, decir que lo intentaste, que ante diferentes caminos en la vida elegiste el más difícil. Este tipo de decisiones despiertan un fuego en ti que nunca pensaste que tenías, que te llevará a donde nunca pensaste que lo harías.

Todos los deberes pendientes los tuve que realizar desde dentro del propio país. Toda una inconsciencia, pero tal vez es la mejor forma de tomar decisiones de éste tipo. Como dice el dicho, bien está lo que bien acaba, y finalmente logré formar parte de proyectos increíbles. Conocí lugares y gente, viví experiencias que realmente me cambiaron desde todos los aspectos. No como turista, sino como agente que forma parte de ese entorno, viví realmente Ecuador, viví su sector ambiental.

Foto: Ángel Collado

El objetivo de este blog es, a través de mi experiencia, contar los diferentes aspectos que se deben tener en cuenta para trabajar en Ecuador en particular, y en Latinoamérica en general. Dar a conocer aquellas consideraciones que se deben tener en cuenta, el cambio de mentalidad y conceptual necesario, vivencias técnicas particulares y todos aquellos consejos que puedan ser de utilidad para todo aquel que quiera vivir esta aventura.

Por encima de todo, mi deseo es motivar a aquellos estudiantes y recién graduados que piensan, al igual que yo pensaba, que no tienen qué aportar, que no son nada en especial para el sector ambiental. Porque es mentira. Las habilidades necesarias y desarrolladas en el mundo académico son diferentes a las que vas a desarrollar en el mundo laboral. Las habilidades que realmente necesitas son las de no rendirte, las de continuar cuando las cosas no salgan, el pensar que sí puedes cuando haya gente que te diga que no. En definitiva, creer que sí puedes convertirte en un auténtico profesional en medio ambiente.

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Sobre la caza ¿y? el silvestrismo

Publicado en: Andanzas de un Trotalomas por Trotalomas. Texto original

Hace unos días se planteaba en un pleno del Ayuntamiento de mi pueblo natal, Santa Fe, una moción de apoyo a la caza y el silvestrismo, a instancias del PSOE y a petición de la Federación Andaluza de Caza. Hasta donde sé, es un movimiento que se está produciendo en numerosos municipios de la comunidad autónoma andaluza y que tiene relación con la postura que en otros territorios se está defendiendo desde distintas corporaciones y a distintos niveles.

Obviamente, esto ha reavivado la histórica lucha entre cazadores, ecologistas y animalistas (como la reciente noticia de la suspensión de la caza en Castilla y León a petición del PACMA), sin que parezca existir ánimo de entendimiento entre las distintas posturas. Algo parecido a lo que ocurrió hace poco con las cotorras en Málaga, sobre lo que escribí una entrada, aunque aquí con la particularidad de que se están mezclando (a mi parecer de forma tendenciosa) actividades legales y reguladas, como es la caza, con otras que están en un inquietante territorio fronterizo y que, a instancias de Europa, deberíamos empezar a olvidar: el silvestrismo.

La caza como actividad económica

La moción indica que la actividad cinegética la practican en nuestra comunidad autónoma un total de 220000 andaluces que, siendo un número considerable, constituyen menos del 2,4 % del total de la población de Andalucía. A continuación, el escrito remitido por la Federación Andaluza de Caza presenta una serie de datos pertenecientes al informe Impacto económico y social de la caza en España, por lo que que cambian el foco del territorio sobre el que estamos hablando (de Andalucía a España), así que hay que tener en cuenta que la magnitud y porcentajes de que están hablando son referentes a la totalidad del territorio español y no solamente del andaluz.

Habría que extrapolar, de ser posible, estos datos a Andalucía o bien contar con un estudio similar centrado en nuestro territorio, ya que los datos que pasan a darse a continuación están basados en unas estimaciones de la Junta de Andalucía de las cuales no se citan fuentes ni los datos del estudio. La ausencia de datos a una escala obliga en ocasiones a buscarlos a otra, pero conviene resaltar este hecho en una exposición como la que están llevando a cabo, especialmente cuando se presentan datos a una y otra de forma tan cercana.
No obstante, de lo expuesto en el escrito resulta evidente a todas luces que la caza como actividad económica posee actualmente una gran vitalidad, por lo que no creo que sea necesaria ninguna moción institucional de apoyo. Hay actividades en las que la Administración podría volcar sus esfuerzos ya que sí que suponen un menoscabo económico y un daño ambiental en nuestra comunidad autónoma. Por citar solo un ejemplo, la existencia de pozos ilegales que están dañando nuestro territorio, privatizando un bien que es de todos como el agua y dañando ecosistemas tan únicos como el del Parque Nacional de Doñana.

Además, convendría no obviar el coste de oportunidad que supone que un territorio se dedique a una actividad como la caza; esto es, cómo optar por desarrollar una actividad así puede reducir, e incluso anular, los beneficios presentes y futuros de actividades que, suponiendo un beneficio económico, sufren menoscabo por incompatibilidades que existirían con el ejercicio de la caza. Por ejemplo, la realización de actividades de turismo de naturaleza podrían verse impedidas durante los periodos de caza, la observación ornitológica sufriría incluso en periodos inhábiles para la caza, por la merma de ejemplares y por la actitud más desconfiada que presentarían. Recordemos que la ornitología mueve actualmente en Europa una importante cantidad de turistas, pues supone ya entre un 10 % y un 15 % del tráfico mundial de viajeros y es la opción con mayor crecimiento anual, con porcentajes superiores al 20 %, siendo, el asociado a la ornitología, el sector con “más pujanza”, y España es el primer país de Europa en observación de aves y el quinto a nivel mundial, por lo que existe un mercado por explotar adecuadamente que puede redundar en amplios beneficios económicos en nuestra región.

Los servicios medioambientales de la caza

Se citan en el escrito algunos servicios que prestaría la caza al entorno natural: conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas mediante el control poblacional de especies y el control de plagas y enfermedades, labores de gestión y mantenimiento del monte en periodos no hábiles de caza.
Rebasaría la extensión deseable para una entrada de blog el entrar en detalle en la organización interna de un ecosistema y en cómo las distintas especies que lo componen interaccionan entre ellas y con el ambiente geológico hasta alcanzar un equilibrio. El hombre, siendo parte de estos ecosistemas, ha llegado a alterarlos gravemente: ya no cazamos con armas rudimentarias, sino con escopetas repetidoras; no recolectamos los frutos o cultivamos a pequeña escala, sino que usamos maquinaria, pesticidas y monocultivos en agricultura intensiva. Por todo esto, resulta de vital importancia que la gestión de los ecosistemas a los que se refiere el documento de apoyo se realice por profesionales, no teniendo únicamente en cuenta un objetivo (dotar de especies cinegéticas al coto).

Como escribió Miguel Delibes en Tiempos de desolación: «Mucho me temo que, en no pocos predios, lo único que se nos va a ocurrir para que la perdiz se recupere es lo peor que podía ocurrírsenos: abrir las puertas de las jaulas; sembrar los campos con perdices de granja como se hizo antaño en los ríos con las truchas y los cangrejos». Y esto es algo que he podido oír a cazadores (no el balde soy hijo y hermano de ellos) respecto a cómo se “siembran” los cotos con perdices, codornices o conejos unos días antes del comienzo del periodo de caza. Y cómo esos animales son abatidos con suma facilidad, desorientados como están, sin conocer el terreno, sin haber adquirido las habilidades para la supervivencia en la granja de la que vienen a morir en nuestros campos. Delibes lamentaba esto porque ni se le podía llamar deporte ni mucho menos caza.

Respecto a la biodiversidad, recordemos que por mor de la caza se han introducido en nuestro territorio especies como el arruí, que están produciendo daños insostenibles en sierras donde han sido liberados (por ejemplo, en Sierra Espuña han mermado hasta a siete especies protegidas de flora). En la contrapartida, tenemos el control de especies como el jabalí, que por su voracidad puede llegar a infligir daños en cultivos y depredar sobre otras especies. E incluso que con su orina nitrifica en exceso entornos en los que viven especies de flora endémica que se ven perjudicadas, como me comentó un profesor de la UNED que está ocurriendo en Sierra de Mijas, en Málaga.

Finalmente, en cuanto al control de enfermedades, aunque el control de ciertas poblaciones puede conllevar la reducción de vectores de transmisión de enfermedades (como el conocido caso de la sarna y la cabra montés), en otras el manejo inadecuado de animales, como en el caso de las “siembras” anteriormente mencionadas, puede llevar a expandir por un territorio más amplio alguna enfermedad. Citando la revista online de Club de caza: «En algunos casos, los manejos intensivos de ungulados cinegéticos artificiales enmascaran situaciones reales de sobreabundancia. Por ejemplo, una intensa suplementación artificial de alimento suele concurrir con una elevada difusión de algunas enfermedades, como la tuberculosis en el ciervo y la enfermedad de Aujeszky en el jabalí».

En resumen, ni todo es tan bueno, ni todo es tan malo. Obviamente, una buena gestión, controlada además por técnicos de la Administración, puede dar unos buenos resultados en cuanto a la gestión de nuestros espacios naturales, pero una gestión inadecuada también puede hacer más mal que bien al entorno natural. Por esto, creemos que la caza no debería “mimarse” de más, como piden los grupos políticos. No más, al menos, que otras actividades que notoriamente están contribuyendo a la conservación de nuestra naturaleza y, por supuesto, en todo momento la caza debería estar sometida a lo que dicte la ley.

El silvestrismo

Esta es la parte más delicada de la moción de apoyo y donde se quiere incluir, dentro de una actividad legal y reglada como es la caza, otra práctica que, como decíamos al comienzo de nuestro documento, está vetada por la Comunidad Europea y por cuyo incumplimiento hemos recibido los españoles varios toques de atención. Si bien nadie niega que la avifauna se enfrenta a graves problemas, como la fragmentación de hábitats y la pérdida de los mismos, el uso de pesticidas en agricultura, los cambios de uso de suelo o la caza ilegal, lo cierto es que la práctica del silvestrismo no resulta tan benévola como el PSOE señala en el documento.

La captura de estas aves les provoca una situación de estrés y angustia cuando quedan atrapadas, ya sea mediante el uso de liga, ya en las redes trampa. Su posterior transporte, hacinadas en jaulas, y su encierro en jaulas de reducidísimas dimensiones, no ayudan a estos animales, nacidos libres, de costumbres gregarias. En los anexos pueden verse algunas fotografías realizadas por la Guardia Civil de capturas de individuos por encima de los cupos asignados o por personas sin licencia. En cualquier caso, los métodos de captura y trato dado a las aves son similares.

Con el silvestrismo, España obvia la normativa 2009/147/CE que prohíbe explícitamente en su artículo 5 “matar o capturar de forma intencionada, sea cual sea el método empleado, todas las especies de aves que viven normalmente en estado salvaje en el territorio europeo”. La Comisión Europea ha avisado en varias ocasiones al Estado español de este incumplimiento. De seguir los pasos propuestos por el PSOE en Andalucía (y nos consta que este movimiento por parte del PSOE en Santa Fe es espejo del que se está dando en tantos municipios andaluces), podrían imponerse sanciones por parte de la CE a España. Sanciones que repercutirían en las arcas públicas a las que, recordemos, no contribuyen únicamente los 15000 practicantes del silvestrismo en Andalucía (un 0,178 % de la población andaluza).

La Comisión Europea, en su dictamen a raíz de los reiterados incumplimientos de España en este sentido, destapa las irregularidades que se han cometido y las contradicciones a las que se ha llegado. En Andalucía, por ejemplo, hubo desviaciones al alza de los cupos marcados a partir de 2012. También se alegó posteriormente que las motivaciones para proseguir con las capturas de ejemplares es la creación de una población reproductora para la cría en cautividad y, entre los motivos que se alegan para seguir con esta práctica, las asociaciones de caza indican que hay estudios de que la cría en cautividad de fringílidos no es viable. Esta contradicción entre las motivaciones alegadas para seguir con la práctica, además de la existencia de evidencias de cría en cautividad con éxito en países como Francia o Bélgica, han sido puestas en evidencia por la CE. En su documento:

 

Finalizando, la caza, con sus defensores y detractores, es una actividad con una serie de componentes (económicos, sociales, culturales, antropológicos) que podrán gustarnos más o menos, pero que está regulada y de la que, personalmente, pediría  a las administraciones que velasen por el cumplimiento de la ley y por estudios rigurosos sobre su viabilidad y, sobre todo, por velar por las especies y los ecosistemas. Pero lo que no ha lugar es a un apoyo institucional, entre otras cosas porque no es necesario a la vista de las bondades que defiende el propio colectivo de cazadores y sus asociaciones. Y menos, si pasa por “colar” junto a la caza al silvestrismo. Otra cuestión sobre la que valdría la pena reflexionar son las posibles motivaciones políticas del PSOE por mover ahora este asunto, cómo casa con su estrategia en la actualidad y qué otros agentes sociales han podido determinar el movimiento en estas fechas. Pero, por hoy, dejo la pluma y cojo los prismáticos.

Para saber más:

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Emma y As Pontes, restauración ambiental en zonas mineras

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Beatriz Fernández. Texto original

En España, la legislación minera obliga, desde 1982, a que todas las actividades extractivas realicen trabajos de restauración. Aunque no podemos hablar de una “restauración” completa ya que revertir el impacto que ha generado una explotación minera y volver el espacio a su estado natural es prácticamente imposible, en los últimos años se ha optado por soluciones de rehabilitación del medio que le devuelven cierta funcionalidad original o lo dotan de una nueva.

Las técnicas de restauración ambiental en España han evolucionado en las últimas décadas desde soluciones puramente ingenieriles o para mitigar el impacto visual, a la inclusión del concepto de restauración ecológica y la devolución de funciones ecosistémicas a los espacios degradados.

A continuación os resumo dos proyectos recientes de restauración ambiental de una mina a cielo abierto que ejemplifican este nuevo tipo de recuperación de ecosistemas.

* Emma, una mina de carbón a cielo abierto que fue convertida en zona de cultivo.

Situada en Puertollano y activa desde 1972 al 2015, esta mina de carbón a cielo abierto que empezó a explotarse de forma subterránea en el siglo XIX se dedicó principalmente a abastecer la central térmica de Puertollano, durante su vida útil movió mas de 350,7 millones de metro cúbicos de estéril.

Mina Emma, Puertollano. Imágenes. ENDESA

Desde 1981 se comenzaron a simultanear trabajos de restauración mientras la mina estaba en funcionamiento mediante el sistema de laboreo de minería por transferencia, lo que minimizaba la ocupación del terreno. Pero fue en enero de 2016 cuando comenzaron los trabajos de restauración del hueco final y el desmantelamiento de la explotación,

En total se han excavado y vertido 2,5 millones de metros cúbicos y se han conformado 200 hectáreas de taludes y 100 hectáreas de plataformas en el hueco final. Se han recuperado 669 hectáreas destinadas a cultivos de cereales y pastos, 126 hectáreas al cultivo de 27.950 olivos  y frutales (membrillo, higueras, granados, etc.), 104 hectáreas a vegetación autóctona y 36 hectáreas al lago y zonas de humedales. La restauración, a cargo de Endesa estará completada para 2020

* As Pontes, macroproyecto que convirtió la mina en un gran lago

La mina de lignito de As Pontes, comenzó su explotación en los años cuarenta y finalizó en 2007. También en este caso la actividad principal de la mina fue abastecer a la central térmica adyacente que todavía sigue en funcionamiento. As Pontes, con propiedad final de Endesa fue la mina más grande a cielo abierto de España, con una superficie de 15km cuadrados y más de 260 millones de toneladas de lignito extraídas.

Durante la explotación de la mina (mediados de los 70 hasta finales del 2007), Endesa tuvo que construir un depósito para el material estéril, en el que se depositaron casi 700 millones de metros cúbicos durante su actividad en la mina.  A partir de 1985 surge la preocupación por una rehabilitación integrada del área y fue a partir de entonces cuando se comenzaron a realizar hasta 6.000 análisis físico-químicos de tierra y agua, con el fin de lograr una rehabilitación en la que estuvieran presentes aspectos tales como movimientos de tierra, infraestructuras, implantación de vegetación… El objetivo de la restauración, finalizada en el 2006, era dar una solución económica, social y medioambiental al cierre de la mina y crear así un ecosistema.

Lago de As Pontes, Imagen: El Progreso

La solución al hueco de explotación en este caso fue  la creación de un gran lago y dos islas en superficie. Aunque fue un tema polémico por su estabilidad y la calidad del agua, los tecnicos consideraron que era la solución más viable, ya que debido a la gran profundidad del hueco, su situación y la elevada pluviosidad de la zona, tarde o temprano, se produciría la inundación. La baja permeabilidad de los materiales de la explotación impedía la infiltración del agua a otros acuíferos y la proximidad del río Eume permitió realizar el llenado de la manera más efectiva. El proceso de inundación se inició en enero de 2008 y finalizó en abril de 2012. La calidad del agua dependía de varios factores, como el tiempo de llenado y las reacciones químicas. Dado que el principal problema era la posible acidificación de las aguas, para evitarlo, se tomaron múltiples medidas, entre otras, cubrir el fondo con una capa de arcilla de unos 70 centímetros que evitó que el agua entrara en contacto con el carbón.

Aunque, como comentaba al principio, no siempre podremos conseguir revertir totalmente el daño causado al medio natural con las actividades humanas, sí tenemos la responsabilidad y la obligación legislativa de corregir y mitigar los impactos producidos al final de la explotación con la ayuda de las mejores tecnologías disponibles.

Éstos y otros ejemplos de restauración en espacios afectados por las actividades humanas como infraestructuras lineales, graveras, vertederos, se abordan en nuestro curso de Restauración Ambiental de Espacios Degradados

Fuentes: El Diario, Endesa, Experiencia Industrial, CincoDias.

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