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Ser Ambientólogo en Latinoamérica

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por ancogra90. Texto original

Cuando era aún un niño, tal vez sobre los 10 años me fascinaban los reportajes de naturaleza, principalmente los centrados en/ambientados en otros continentes. Para mí, un niño criado en la manchuela conquense, me imaginaba esas zonas como indómitas, con una fuerza de la naturaleza especial, selva virgen, mares de árboles, vegetación y animales coloridos, diversos, peligrosos…

Lo veía casi como un cuento. Sabes que existe, pero en ese momento me parecía imposible  llegar a formar parte de todo eso, como algo que no es posible alcanzar. ¿Cómo podía imaginarme, en ese momento, que algún día formaría parte del complejo eslabón que debe ajustar el difícil equilibrio entre los intereses económicos y productivos junto a la conservación de los lugares más maravillosos del planeta? Porque eso es lo que realmente significa ser ambientólogo en Ecuador.

Islas Galápagos. Ecuador. Foto: Ángel Collado

El 2014 fue un año que siempre quedará grabado a fuego en mi memoria. Recién graduado en Ciencias Ambientales, estaba tremendamente desilusionado por la situación laboral en España. Como nos pasa a muchos al acabar los estudios, tenía grandes dudas sobre mis propias cualidades, sobre si tendría las capacidades necesarias y estaría preparado para  enfrentarme a una situación laboral en el sector ambiental. Hasta dudaba de que algún día pudiese llegar a ser un profesional en medio ambiente. Te sientes tan pequeño, tan insignificante en esos momentos…

Tras una serie de coincidencias personales, hice algo que nunca hubiese podido imaginar que haría alguien como yo. Con 24 años tomé la decisión de lanzarme totalmente y emigrar a Ecuador. No conocía nada del sector ambiental, menos en Ecuador, no tenía experiencia laboral previa como ambientólogo, no conocía empresas ni organizaciones y apenas había realizado indagaciones previas. Sólo tenía nociones de la cultura ecuatoriana y algún conocimiento aproximado sobre su componente ecológico. Sin embargo, solicité la visa y a los pocos meses ya estaba allí.

Dejas a tu familia, tus amigos, todo tu entorno, para irte a un lugar lejano por un tiempo que no sabes cuánto podrá ser. Ya no vas a poder estar en cumpleaños, en bodas, en los nacimientos, cuanto tu familia te necesite, en los momentos duros, en los momentos buenos. Pero tienes un motor mucho más fuerte que todo eso, desbordas ilusión, energía, pasión. Sientes que quieres vivir, que no quieres desaprovechar la oportunidad y hacer algo que realmente de valor y sentido a lo que tú eres, a lo que quieres ser. Deseas probarte a ti mismo, decir que lo intentaste, que ante diferentes caminos en la vida elegiste el más difícil. Este tipo de decisiones despiertan un fuego en ti que nunca pensaste que tenías, que te llevará a donde nunca pensaste que lo harías.

Todos los deberes pendientes los tuve que realizar desde dentro del propio país. Toda una inconsciencia, pero tal vez es la mejor forma de tomar decisiones de éste tipo. Como dice el dicho, bien está lo que bien acaba, y finalmente logré formar parte de proyectos increíbles. Conocí lugares y gente, viví experiencias que realmente me cambiaron desde todos los aspectos. No como turista, sino como agente que forma parte de ese entorno, viví realmente Ecuador, viví su sector ambiental.

Foto: Ángel Collado

El objetivo de este blog es, a través de mi experiencia, contar los diferentes aspectos que se deben tener en cuenta para trabajar en Ecuador en particular, y en Latinoamérica en general. Dar a conocer aquellas consideraciones que se deben tener en cuenta, el cambio de mentalidad y conceptual necesario, vivencias técnicas particulares y todos aquellos consejos que puedan ser de utilidad para todo aquel que quiera vivir esta aventura.

Por encima de todo, mi deseo es motivar a aquellos estudiantes y recién graduados que piensan, al igual que yo pensaba, que no tienen qué aportar, que no son nada en especial para el sector ambiental. Porque es mentira. Las habilidades necesarias y desarrolladas en el mundo académico son diferentes a las que vas a desarrollar en el mundo laboral. Las habilidades que realmente necesitas son las de no rendirte, las de continuar cuando las cosas no salgan, el pensar que sí puedes cuando haya gente que te diga que no. En definitiva, creer que sí puedes convertirte en un auténtico profesional en medio ambiente.

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Sobre la caza ¿y? el silvestrismo

Publicado en: Andanzas de un Trotalomas por Trotalomas. Texto original

Hace unos días se planteaba en un pleno del Ayuntamiento de mi pueblo natal, Santa Fe, una moción de apoyo a la caza y el silvestrismo, a instancias del PSOE y a petición de la Federación Andaluza de Caza. Hasta donde sé, es un movimiento que se está produciendo en numerosos municipios de la comunidad autónoma andaluza y que tiene relación con la postura que en otros territorios se está defendiendo desde distintas corporaciones y a distintos niveles.

Obviamente, esto ha reavivado la histórica lucha entre cazadores, ecologistas y animalistas (como la reciente noticia de la suspensión de la caza en Castilla y León a petición del PACMA), sin que parezca existir ánimo de entendimiento entre las distintas posturas. Algo parecido a lo que ocurrió hace poco con las cotorras en Málaga, sobre lo que escribí una entrada, aunque aquí con la particularidad de que se están mezclando (a mi parecer de forma tendenciosa) actividades legales y reguladas, como es la caza, con otras que están en un inquietante territorio fronterizo y que, a instancias de Europa, deberíamos empezar a olvidar: el silvestrismo.

La caza como actividad económica

La moción indica que la actividad cinegética la practican en nuestra comunidad autónoma un total de 220000 andaluces que, siendo un número considerable, constituyen menos del 2,4 % del total de la población de Andalucía. A continuación, el escrito remitido por la Federación Andaluza de Caza presenta una serie de datos pertenecientes al informe Impacto económico y social de la caza en España, por lo que que cambian el foco del territorio sobre el que estamos hablando (de Andalucía a España), así que hay que tener en cuenta que la magnitud y porcentajes de que están hablando son referentes a la totalidad del territorio español y no solamente del andaluz.

Habría que extrapolar, de ser posible, estos datos a Andalucía o bien contar con un estudio similar centrado en nuestro territorio, ya que los datos que pasan a darse a continuación están basados en unas estimaciones de la Junta de Andalucía de las cuales no se citan fuentes ni los datos del estudio. La ausencia de datos a una escala obliga en ocasiones a buscarlos a otra, pero conviene resaltar este hecho en una exposición como la que están llevando a cabo, especialmente cuando se presentan datos a una y otra de forma tan cercana.
No obstante, de lo expuesto en el escrito resulta evidente a todas luces que la caza como actividad económica posee actualmente una gran vitalidad, por lo que no creo que sea necesaria ninguna moción institucional de apoyo. Hay actividades en las que la Administración podría volcar sus esfuerzos ya que sí que suponen un menoscabo económico y un daño ambiental en nuestra comunidad autónoma. Por citar solo un ejemplo, la existencia de pozos ilegales que están dañando nuestro territorio, privatizando un bien que es de todos como el agua y dañando ecosistemas tan únicos como el del Parque Nacional de Doñana.

Además, convendría no obviar el coste de oportunidad que supone que un territorio se dedique a una actividad como la caza; esto es, cómo optar por desarrollar una actividad así puede reducir, e incluso anular, los beneficios presentes y futuros de actividades que, suponiendo un beneficio económico, sufren menoscabo por incompatibilidades que existirían con el ejercicio de la caza. Por ejemplo, la realización de actividades de turismo de naturaleza podrían verse impedidas durante los periodos de caza, la observación ornitológica sufriría incluso en periodos inhábiles para la caza, por la merma de ejemplares y por la actitud más desconfiada que presentarían. Recordemos que la ornitología mueve actualmente en Europa una importante cantidad de turistas, pues supone ya entre un 10 % y un 15 % del tráfico mundial de viajeros y es la opción con mayor crecimiento anual, con porcentajes superiores al 20 %, siendo, el asociado a la ornitología, el sector con “más pujanza”, y España es el primer país de Europa en observación de aves y el quinto a nivel mundial, por lo que existe un mercado por explotar adecuadamente que puede redundar en amplios beneficios económicos en nuestra región.

Los servicios medioambientales de la caza

Se citan en el escrito algunos servicios que prestaría la caza al entorno natural: conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas mediante el control poblacional de especies y el control de plagas y enfermedades, labores de gestión y mantenimiento del monte en periodos no hábiles de caza.
Rebasaría la extensión deseable para una entrada de blog el entrar en detalle en la organización interna de un ecosistema y en cómo las distintas especies que lo componen interaccionan entre ellas y con el ambiente geológico hasta alcanzar un equilibrio. El hombre, siendo parte de estos ecosistemas, ha llegado a alterarlos gravemente: ya no cazamos con armas rudimentarias, sino con escopetas repetidoras; no recolectamos los frutos o cultivamos a pequeña escala, sino que usamos maquinaria, pesticidas y monocultivos en agricultura intensiva. Por todo esto, resulta de vital importancia que la gestión de los ecosistemas a los que se refiere el documento de apoyo se realice por profesionales, no teniendo únicamente en cuenta un objetivo (dotar de especies cinegéticas al coto).

Como escribió Miguel Delibes en Tiempos de desolación: «Mucho me temo que, en no pocos predios, lo único que se nos va a ocurrir para que la perdiz se recupere es lo peor que podía ocurrírsenos: abrir las puertas de las jaulas; sembrar los campos con perdices de granja como se hizo antaño en los ríos con las truchas y los cangrejos». Y esto es algo que he podido oír a cazadores (no el balde soy hijo y hermano de ellos) respecto a cómo se “siembran” los cotos con perdices, codornices o conejos unos días antes del comienzo del periodo de caza. Y cómo esos animales son abatidos con suma facilidad, desorientados como están, sin conocer el terreno, sin haber adquirido las habilidades para la supervivencia en la granja de la que vienen a morir en nuestros campos. Delibes lamentaba esto porque ni se le podía llamar deporte ni mucho menos caza.

Respecto a la biodiversidad, recordemos que por mor de la caza se han introducido en nuestro territorio especies como el arruí, que están produciendo daños insostenibles en sierras donde han sido liberados (por ejemplo, en Sierra Espuña han mermado hasta a siete especies protegidas de flora). En la contrapartida, tenemos el control de especies como el jabalí, que por su voracidad puede llegar a infligir daños en cultivos y depredar sobre otras especies. E incluso que con su orina nitrifica en exceso entornos en los que viven especies de flora endémica que se ven perjudicadas, como me comentó un profesor de la UNED que está ocurriendo en Sierra de Mijas, en Málaga.

Finalmente, en cuanto al control de enfermedades, aunque el control de ciertas poblaciones puede conllevar la reducción de vectores de transmisión de enfermedades (como el conocido caso de la sarna y la cabra montés), en otras el manejo inadecuado de animales, como en el caso de las “siembras” anteriormente mencionadas, puede llevar a expandir por un territorio más amplio alguna enfermedad. Citando la revista online de Club de caza: «En algunos casos, los manejos intensivos de ungulados cinegéticos artificiales enmascaran situaciones reales de sobreabundancia. Por ejemplo, una intensa suplementación artificial de alimento suele concurrir con una elevada difusión de algunas enfermedades, como la tuberculosis en el ciervo y la enfermedad de Aujeszky en el jabalí».

En resumen, ni todo es tan bueno, ni todo es tan malo. Obviamente, una buena gestión, controlada además por técnicos de la Administración, puede dar unos buenos resultados en cuanto a la gestión de nuestros espacios naturales, pero una gestión inadecuada también puede hacer más mal que bien al entorno natural. Por esto, creemos que la caza no debería “mimarse” de más, como piden los grupos políticos. No más, al menos, que otras actividades que notoriamente están contribuyendo a la conservación de nuestra naturaleza y, por supuesto, en todo momento la caza debería estar sometida a lo que dicte la ley.

El silvestrismo

Esta es la parte más delicada de la moción de apoyo y donde se quiere incluir, dentro de una actividad legal y reglada como es la caza, otra práctica que, como decíamos al comienzo de nuestro documento, está vetada por la Comunidad Europea y por cuyo incumplimiento hemos recibido los españoles varios toques de atención. Si bien nadie niega que la avifauna se enfrenta a graves problemas, como la fragmentación de hábitats y la pérdida de los mismos, el uso de pesticidas en agricultura, los cambios de uso de suelo o la caza ilegal, lo cierto es que la práctica del silvestrismo no resulta tan benévola como el PSOE señala en el documento.

La captura de estas aves les provoca una situación de estrés y angustia cuando quedan atrapadas, ya sea mediante el uso de liga, ya en las redes trampa. Su posterior transporte, hacinadas en jaulas, y su encierro en jaulas de reducidísimas dimensiones, no ayudan a estos animales, nacidos libres, de costumbres gregarias. En los anexos pueden verse algunas fotografías realizadas por la Guardia Civil de capturas de individuos por encima de los cupos asignados o por personas sin licencia. En cualquier caso, los métodos de captura y trato dado a las aves son similares.

Con el silvestrismo, España obvia la normativa 2009/147/CE que prohíbe explícitamente en su artículo 5 “matar o capturar de forma intencionada, sea cual sea el método empleado, todas las especies de aves que viven normalmente en estado salvaje en el territorio europeo”. La Comisión Europea ha avisado en varias ocasiones al Estado español de este incumplimiento. De seguir los pasos propuestos por el PSOE en Andalucía (y nos consta que este movimiento por parte del PSOE en Santa Fe es espejo del que se está dando en tantos municipios andaluces), podrían imponerse sanciones por parte de la CE a España. Sanciones que repercutirían en las arcas públicas a las que, recordemos, no contribuyen únicamente los 15000 practicantes del silvestrismo en Andalucía (un 0,178 % de la población andaluza).

La Comisión Europea, en su dictamen a raíz de los reiterados incumplimientos de España en este sentido, destapa las irregularidades que se han cometido y las contradicciones a las que se ha llegado. En Andalucía, por ejemplo, hubo desviaciones al alza de los cupos marcados a partir de 2012. También se alegó posteriormente que las motivaciones para proseguir con las capturas de ejemplares es la creación de una población reproductora para la cría en cautividad y, entre los motivos que se alegan para seguir con esta práctica, las asociaciones de caza indican que hay estudios de que la cría en cautividad de fringílidos no es viable. Esta contradicción entre las motivaciones alegadas para seguir con la práctica, además de la existencia de evidencias de cría en cautividad con éxito en países como Francia o Bélgica, han sido puestas en evidencia por la CE. En su documento:

 

Finalizando, la caza, con sus defensores y detractores, es una actividad con una serie de componentes (económicos, sociales, culturales, antropológicos) que podrán gustarnos más o menos, pero que está regulada y de la que, personalmente, pediría  a las administraciones que velasen por el cumplimiento de la ley y por estudios rigurosos sobre su viabilidad y, sobre todo, por velar por las especies y los ecosistemas. Pero lo que no ha lugar es a un apoyo institucional, entre otras cosas porque no es necesario a la vista de las bondades que defiende el propio colectivo de cazadores y sus asociaciones. Y menos, si pasa por “colar” junto a la caza al silvestrismo. Otra cuestión sobre la que valdría la pena reflexionar son las posibles motivaciones políticas del PSOE por mover ahora este asunto, cómo casa con su estrategia en la actualidad y qué otros agentes sociales han podido determinar el movimiento en estas fechas. Pero, por hoy, dejo la pluma y cojo los prismáticos.

Para saber más:

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Emma y As Pontes, restauración ambiental en zonas mineras

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Beatriz Fernández. Texto original

En España, la legislación minera obliga, desde 1982, a que todas las actividades extractivas realicen trabajos de restauración. Aunque no podemos hablar de una “restauración” completa ya que revertir el impacto que ha generado una explotación minera y volver el espacio a su estado natural es prácticamente imposible, en los últimos años se ha optado por soluciones de rehabilitación del medio que le devuelven cierta funcionalidad original o lo dotan de una nueva.

Las técnicas de restauración ambiental en España han evolucionado en las últimas décadas desde soluciones puramente ingenieriles o para mitigar el impacto visual, a la inclusión del concepto de restauración ecológica y la devolución de funciones ecosistémicas a los espacios degradados.

A continuación os resumo dos proyectos recientes de restauración ambiental de una mina a cielo abierto que ejemplifican este nuevo tipo de recuperación de ecosistemas.

* Emma, una mina de carbón a cielo abierto que fue convertida en zona de cultivo.

Situada en Puertollano y activa desde 1972 al 2015, esta mina de carbón a cielo abierto que empezó a explotarse de forma subterránea en el siglo XIX se dedicó principalmente a abastecer la central térmica de Puertollano, durante su vida útil movió mas de 350,7 millones de metro cúbicos de estéril.

Mina Emma, Puertollano. Imágenes. ENDESA

Desde 1981 se comenzaron a simultanear trabajos de restauración mientras la mina estaba en funcionamiento mediante el sistema de laboreo de minería por transferencia, lo que minimizaba la ocupación del terreno. Pero fue en enero de 2016 cuando comenzaron los trabajos de restauración del hueco final y el desmantelamiento de la explotación,

En total se han excavado y vertido 2,5 millones de metros cúbicos y se han conformado 200 hectáreas de taludes y 100 hectáreas de plataformas en el hueco final. Se han recuperado 669 hectáreas destinadas a cultivos de cereales y pastos, 126 hectáreas al cultivo de 27.950 olivos  y frutales (membrillo, higueras, granados, etc.), 104 hectáreas a vegetación autóctona y 36 hectáreas al lago y zonas de humedales. La restauración, a cargo de Endesa estará completada para 2020

* As Pontes, macroproyecto que convirtió la mina en un gran lago

La mina de lignito de As Pontes, comenzó su explotación en los años cuarenta y finalizó en 2007. También en este caso la actividad principal de la mina fue abastecer a la central térmica adyacente que todavía sigue en funcionamiento. As Pontes, con propiedad final de Endesa fue la mina más grande a cielo abierto de España, con una superficie de 15km cuadrados y más de 260 millones de toneladas de lignito extraídas.

Durante la explotación de la mina (mediados de los 70 hasta finales del 2007), Endesa tuvo que construir un depósito para el material estéril, en el que se depositaron casi 700 millones de metros cúbicos durante su actividad en la mina.  A partir de 1985 surge la preocupación por una rehabilitación integrada del área y fue a partir de entonces cuando se comenzaron a realizar hasta 6.000 análisis físico-químicos de tierra y agua, con el fin de lograr una rehabilitación en la que estuvieran presentes aspectos tales como movimientos de tierra, infraestructuras, implantación de vegetación… El objetivo de la restauración, finalizada en el 2006, era dar una solución económica, social y medioambiental al cierre de la mina y crear así un ecosistema.

Lago de As Pontes, Imagen: El Progreso

La solución al hueco de explotación en este caso fue  la creación de un gran lago y dos islas en superficie. Aunque fue un tema polémico por su estabilidad y la calidad del agua, los tecnicos consideraron que era la solución más viable, ya que debido a la gran profundidad del hueco, su situación y la elevada pluviosidad de la zona, tarde o temprano, se produciría la inundación. La baja permeabilidad de los materiales de la explotación impedía la infiltración del agua a otros acuíferos y la proximidad del río Eume permitió realizar el llenado de la manera más efectiva. El proceso de inundación se inició en enero de 2008 y finalizó en abril de 2012. La calidad del agua dependía de varios factores, como el tiempo de llenado y las reacciones químicas. Dado que el principal problema era la posible acidificación de las aguas, para evitarlo, se tomaron múltiples medidas, entre otras, cubrir el fondo con una capa de arcilla de unos 70 centímetros que evitó que el agua entrara en contacto con el carbón.

Aunque, como comentaba al principio, no siempre podremos conseguir revertir totalmente el daño causado al medio natural con las actividades humanas, sí tenemos la responsabilidad y la obligación legislativa de corregir y mitigar los impactos producidos al final de la explotación con la ayuda de las mejores tecnologías disponibles.

Éstos y otros ejemplos de restauración en espacios afectados por las actividades humanas como infraestructuras lineales, graveras, vertederos, se abordan en nuestro curso de Restauración Ambiental de Espacios Degradados

Fuentes: El Diario, Endesa, Experiencia Industrial, CincoDias.

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Los post más leídos en 2018

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por comunidad ism. Texto original

Al terminar este 2018 hacemos un repaso a los post más leídos escritos por nuestros blogueros en Comunidad ISM. Perfiles profesionales, post técnicos, novedades legislativas y artículos que reflejan la experiencia personal de sus autores han sido los más consultados. Gracias a autores y lectores por mantener viva esta sección.

  1. ¿Cuáles son las funciones y obligaciones del Consejero de Seguridad ADR? Alberto Vizcaíno nos aclara el perfil profesional de los Consejeros de Seguridad de Mercancías Peligrosas.
  2. ¿Conocemos el impacto de la energía eólica sobre la fauna? ¿Lo estamos evaluando correctamente? Jon Domínguez escribe sobre la importancia de una correcta evaluación de impacto en la planificación y seguimiento de parques eólicos para minimizar sus efectos sobre la biodiversidad.
  3. Un buen ejemplo de Visor Cartográfico: Catálogo Nacional de Inundaciones Históricas Iria Ordás nos propone este ejemplo de visor cartográfico para ilustrar las bondades de estos mapas web.
  4. El controvertido mundo de la gestión cinegética Gonzalo Castillo habla sobre el correcto equilibro entre conservación de biodiversidad y gestión cinegética.
  5. Medio Ambiente, Big Data e Inteligencia Artificial Jose Mª Cornejo escribe sobre la nueva corriente del “Big Data” y como aplicarla al sector medioambiental.
  6. Guía para calcular la garantía financiera por responsabilidad ambiental. José Luis Canga escribía sobre este instrumento de la Ley 26 de Responsabilidad Medioambiental.
  7. Publicada la nueva norma ISO 45001 Miguel González explica las novedades de esta norma ISO sobre Prevención de riesgos laborales.
  8. Fototrampeo. Una de las mejores armas para inventariar especies Justo Sanz escribía sobre esta técnica para el inventario de biodiversidad con el uso de cámaras de fototrampeo.
  9. El Arte del Aprendizaje Fluido: Una práctica transformadora de Educación Ambiental en la naturaleza Paqui Godino participó en el blog para hablarnos de la filosofía del educador ambiental Joseph Cornell, sobre un aprendizaje consciente en la naturaleza.
  10. Cómo usar SIG en la Gestión y Modelización Hidrológica Sergio Pérez nos detalla las ventajas de utilizar herramientas GIS para estudios hidrológicos

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Sin sentido y con sensibilidad

Publicado en: Andanzas de un Trotalomas por Trotalomas. Texto original

Cuando unos meses atrás vi que desde el Foro Ambiental de la UNED habían programado en Málaga una charla sobre especies invasoras, en particular sobre las cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) que pueblan la ciudad, tomé buena nota en la agenda para seguir el evento. Finalmente, aunque no me fue posible asistir esa tarde a la charla, seguí con interés las noticias que fueron surgiendo a partir de la misma. En ellas se hacía notar que las propuestas de los expertos incluían la eliminación de las cotorras mediante el uso de carabinas de aire comprimido, acordonando zonas de la ciudad y abatiendo a las aves. Las reacciones no se hicieron de esperar: ciertos sectores de la ciudadanía lamentaban esta decisión, especialmente los grupos animalistas. El PACMA anunció una propuesta de controlar a medio plazo las poblaciones de cotorra mediante el uso de piensos esterilizantes. A mí me dio por compartir en Twitter esta medida y lo poco conveniente que resultaba, por desgracia, para controlar las poblaciones de cotorra y evitar los daños a la fauna y a la agricultura y se lió buena:

Todo empezó por aquí y siguió liándose a partir de este tuit.

El caso es que ya días atrás defendía en algún grupo de WhatsApp de pajareros aficionados a la ornitología que, a pesar de lo errado de las propuestas de PACMA, tampoco era cuestión el generalizar y tratar como ignorantes a todos los integrantes de estos grupos de ecologistas/animalistas. Mi experiencia personal me dice que en ellos hay de todo, como en cualquier grupo humano. Yo he colaborado con miembros de agrupaciones ecologistas para tratar de frenar algunos desaguisados y, como bien sabéis quienes me habéis leído desde hace tiempo, soy miembro de una agrupación de voluntariado ambiental. Creo que no es excluyente ser ecologista y ecólogo (el gran González Bernáldez, por ejemplo, lo demostró), es más, lo ideal sería que cualquier ecologista fuese, al menos, escéptico, que tuviese mentalidad crítica, científica, y cuestionase las verdades absolutas tratando de mantener una visión global e informada. (Algo que, por ejemplo, me gusta de Ciencias Ambientales es esa visión general que ofrece sobre nuestro entorno.) Después de la historia de Twitter (y del absoluto silencio en que se ha mantenido el perfil oficial de PACMA tras dos días de intensas discusiones sobre el tema) la verdad es que voy a terminar por dar la razón, aunque sea parcialmente, a quienes cuestionan la seriedad de esta agrupación política y social. Y si no, que me demuestren por qué no debería hacerlo.

Volviendo al tema que nos ocupa, las cotorras en Málaga (algo que sería extrapolable a otras ciudades, como Madrid, Barcelona o Sevilla, y esta última, que es la que nos queda más cerca, como ejemplo a no seguir a la hora de demorar las decisiones que están sufriendo los nóctulos), lo cierto es que es un problema que viene de lejos. Llevo viviendo en la provincia algo más de una década y desde que llegué me llamó la atención la proliferación de nidos de cotorras tanto en la capital como en el resto de la provincia, conforme la iba conociendo mejor, incluyendo parajes protegidos como la Desembocadura del Guadalhorce. Ya antaño, en la época en que vivía en Granada, recuerdo ver una colonia creciente de cotorras argentinas que anidaba en la zona del barrio de Bobadilla, a la entrada de la Chana, y que me sorprendía por su adaptación al clima de Granada capital, ciertamente más exigente que el de Málaga con sus fríos inviernos con temperaturas bajo cero. A lo largo de este tiempo las colonias de cotorra han crecido de una forma espectacular (y aterradora). La ausencia de predadores naturales, su inteligencia y adaptabilidad, han supuesto una ventaja competitiva frente a otras especies autóctonas que ahora sufren la presión de una población creciente de cotorras. No pueden más que venirme a la cabeza nuestros gorriones comunes (cada vez menos, por desgracia) que, por si no tenían bastante con las tórtolas turcas, ahora han de competir por los recursos (alimento, zonas de nidificación…) con las cotorras.

PACMA planteaba el uso de pienso esterilizante para controlar el crecimiento de las colonias de cotorra. Este método conlleva varios problemas que lo hacen inviable. Por un lado, no es posible asegurar que el 100 % de la población de cotorras llegue a ser estéril. Se podría frenar así el crecimiento de sus poblaciones, pero no aseguraríamos su exterminio local a largo plazo. Por otro lado, es un método no selectivo, por lo que nada nos aseguraría que el pienso no pueda ser ingerido por otras especies que no interese controlar, incluyendo aquellas que están en franca regresión a nivel europeo (como los gorriones). También es un método lento: las cotorras pueden vivir en torno a 15 años, por lo que, aunque llegase a frenarse el crecimiento de sus poblaciones, durante ese tiempo seguirían constituyendo un problema para los ecosistemas (incluyendo agroecosistemas) en los que se encontrasen. Y, además, según indica la SEO, los componentes esterilizantes de estos piensos podrían pasar a otras especies depredadoras, como por ejemplo los halcones peregrinos y otras rapaces que se encuentran en la ciudad y su entorno, perjudicando la viabilidad de sus poblaciones locales.

Por otro lado, otros métodos propuestos, como la captura mediante trampas (de dudosa viabilidad, dado el escaso éxito de capturas en estas aves que, por su inteligencia, son difíciles de engañar), mediante el uso de dardos sedantes (resulta difícil calcular la cantidad de anestesia para aves tan pequeñas, aparte del daño que se harían al caer dormidas, golpeándose con las ramas y el suelo), no son demasiado efectivos. Y habría que cuestionarse también lo ético de, una vez capturadas, qué hacer con esas aves: ¿las encerramos y mantenemos en cautividad de por vida, durante varios lustros? ¿Se “repatrian”, siendo especímenes que han nacido aquí en España, que pueden mostrar comportamiento anómalos y más agresivos que en su lugar de origen, que podrían portar parásitos y enfermedades a las poblaciones locales? Independientemente del coste económico de estas medidas, lo fundamental es que no resultan viables y, por desgracia (como decía en Twitter, a ninguno nos gusta que tengan que sacrificar a estos animales), no dan rápida solución a un problema que está afectando a otras especies autóctonas.

En resumen, que a nadie le gusta ver y saber que hay que sacrificar a unos animales que están aquí porque el hombre decidió traer a sus ascendientes para que sirviesen de animales de compañía. Y que, hartos de ellos, de sus ruidos y chismorreos, los dejasen en libertad para quitarse un problema creando uno mayor para nuestro entorno. El hombre aquí es el culpable directo, está claro. Y lo será también, de forma más o menos directa, cuando el cambio climático, por ejemplo, obligue a migrar o facilite el establecimiento de otras especies alóctonas, o expulse (o extinga) a especies autóctonas. Pero, en cualquier caso, lo primero que deberíamos exigirnos es capacidad de realizar una autocrítica informada, poniendo sobre la mesa todas las variables que entran en juego en este tipo de problemas siempre complejos. Para eso es fundamental informar a la población. Días atrás oía una conversación entre dos ciudadanos en la que mantenían que el virus que estaba matando a las tórtolas del parque Huelin de Málaga lo habían introducido los que querían ver el parque libre de tórtolas y que las próximas iban a ser las cotorras. La ignorancia es lo que deberíamos hacernos mirar.

Para saber más:

 

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¿Es segura tu red de LinkedIn?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por avizcaino. Texto original

Hay muchas formas de utilizar las diferentes herramientas sociales que nos ofrece Internet a día de hoy. Entretenimiento, información, conversación… Twitter, Instagram, Youtube, las opciones son múltiples y variadas.

Pero hay una algo diferente: LinkedIn. Esta web social nos ofrece gestionar la identidad profesional. Tiene el foco puesto en las empresas, los negocios y el empleo. Con independencia de la forma en la que cada persona utilice LinkedIn, el punto común es un perfil de usuario basado en el curriculum vitae.

En este escenario los contactos vienen mediados por la experiencia laboral y las destrezas que cada usuario declara con la intención de ampliar e interactuar con su red profesional. Es una agenda de contactos viva, en la que no sólo vamos archivando tarjetas de visita, hojas de vida o cartas de motivación. Todo eso se va actualizando en el tiempo y nos permite conocer la situación y las inquietudes laborales de las personas que forman esa red.

El entramado de relaciones, en el que cada uno de los usuarios es un nodo que conecta otros nodos, se configura con una red entretejida entre centros de formación compartidos, experiencias laborales comunes, interés en puestos de trabajo similares…  Una red virtual de conexiones reales, que tienen su reflejo en el día a día de compañeros de trabajo, clientes y proveedores de productos y servicios, ofertas de empleo, entrevistas comerciales… contratos.

Desde hace algún tiempo veo LinkedIn no sólo como una red de información, también como una red de seguridad. El equilibrio dinámico que supone una carrera profesional a todos nos toca vivir etapas que podemos representar como la escalada a una pared vertical, otras en las que nos vemos paseando por el cable de un funambulista. Y de vez en cuando nos toca hacer de trapecistas: soltar las manos, hacer una pirueta y confiar en que podremos agarrar, al vuelo, la siguiente oportunidad de seguir participando en el gran circo del mercado laboral.

pixabay

No siempre sale bien. Y, a pesar de que hay profesionales más o menos temerarios, conviene tener una buena red. Una red segura que te sujete antes de llegar al suelo. O, si no es posible, que sea capaz de recogerte, al menos, en el segundo bote.

¿Es segura mi red de LinkedIn? No puedes saberlo hasta que no la pruebas. Y, normalmente, como cualquier otro equipo de seguridad, prefieres no tener la oportunidad. En mi caso ocurrió en 2010, cuando me metí en un callejón sin salida y me vi saltando al vacío sin haberlo previsto ni preparado. Pero salió bien para los tiempos que corrían. Un mensaje en LinkedIn sirvió para que varias personas viniesen al rescate y me ayudasen a levantarme.

Aprendí que lo importante de la red no es que sea muy extensa, que también tiene su valor, la clave esté en que tenga nodos fuertes que distribuyan bien la tensión. Esos nodos hay que cuidarlos periódicamente. Sin perder de visa que estamos ante relaciones personales.

Afortunadamente el sector ambiental nos ofrece oportunidades periódicas de hacerlo. Momentos de encuentro donde podemos desvirtualizar a nuestros contactos en redes sociales. Un Congreso Nacional del Medio Ambiente cada dos años marca el ritmo, pero son muchas las jornadas y eventos sectoriales que nos permiten compartir tiempo y espacio.

Porque no se trata solo de escribir convincentes recomendaciones, puntuar las habilidades y conocimientos de otros usuarios, o regalar kudos de vez en cuando. LinkedIn también es la oportunidad para enterarse cuando es la próxima presentación de iAgua o el siguiente sarao de la agenda ambiental. Pero también para saber quién tiene intención de asistir, si me encontraré allí a alguien a quien hace tiempo que no veo, o si alguien con quien me interesaría charlar participa próximamente en algún evento al que yo pueda acudir. Por cierto ¿Cuándo es el próximo greendrinks?

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