Archivo de la categoría: normativa

OHSAS 18001 – La intrusa de ¿ISO qué es?

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Esta vez vamos a hablar del estándar OHSAS 18001. Es una herramienta que ayuda a las empresas a identificar, priorizar y gestionar la salud y los riesgos laborales como parte de sus prácticas normales de negocio. Sin embargo, no establece los criterios específicos para su desempeño, ni proporciona especificaciones detalladas para el diseño de un […]

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Nuevos pictogramas para el etiquetado de residuos peligrosos

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

La inminente entrada en vigor del Reglamento CLP nos trae cambios en la forma de identificar los riesgos de sustancias y mezclas en su etiquetado. A pesar de las modificaciones y recientes derogaciones que ha sufrido el veterano Real Decreto 833/1988, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento para la ejecución de la Ley 20/1986, Básica de Residuos Tóxicos y Peligrosos, todavía podemos encontrar en su articulado y anexos la clásica etiqueta con los históricos pictogramas naranjas, pero tanto las “recomendaciones” del ministerio del ramo como la jerarquía normativa nos “aconsejan” utilizar los nuevos pictogramas a partir del día 1 de junio de 2015.

pictogramas Real Decreto 833/1988

Entonces ¿cómo tengo que etiquetar mis residuos peligrosos? Lo primero a tener en cuenta es que se han actualizado las definiciones de las características de los residuos que permiten clasificarlos de peligrosos, así que eso es lo primero que había que revisar. Y de paso que estamos utilizando los códigos de la vigente Lista Europea de Residuos (LER).

A partir de la clasificación actualizada buscamos los pictogramas adecuados del Sistema Globalmente Armonizado de clasificación y etiquetado de productos químicos (SGA), que para eso está, para que todos utilicemos las mismas pegatinas para indicar lo mismo.

Pictogramas de peligro

¿Lo tienes claro? ¿tu empresa está preparada para cumplir con el nuevo requisito? Si necesitas ayuda con la nueva clasificación y  etiquetado no dudes en pedirla, los consultores estamos para eso.

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10 leyes ambientales que toda empresa debería conocer

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por avizcaino. Texto original

La extensa legislación sobre medio ambiente y su complejidad dificultan el cumplimiento de todas las obligaciones aplicables a las distintas actividades económicas afectadas por autorizaciones, registros y una amplia variedad de requisitos relacionados con la prevención de impactos al medio ambiente. Sin ánimo de exhaustividad, a continuación recojo una lista de normas relevantes que cualquier empresario debería tener presente en el ejercicio de su actividad, así como una breve reseña de porqué me parece importante cada ley:

http://llminfo.com/

Son muchas más y todas de obligatorio cumplimiento, pero en un repaso rápido no podemos dejar de mencionar estas diez ¿conocéis y aplicáis todas? ¿habríais incluido otras?.

Como leyes que son, tienen un enfoque muy general por lo que en breve volveremos con un repaso a los reglamentos que las desarrollan.

Alberto Vizcaíno colabora con el Instituto Superior del Medio Ambiente como docente de Especialista en Sistemas Integrados de Gestión: Calidad, Medio Ambiente, Energía y PRLRequisitos Ambientales y Actualización Legislativa.

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10 leyes de medio ambiente que cualquiera debería conocer.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Justicia de Vicente Villamón

Regulan nuestras relaciones con la Administración, nuestros derechos o garantías como consumidores y, a pesar de que el desconocimiento no exime de su cumplimiento, en términos generales y salvo que nos hubiésemos tropezado previamente con ellas, las leyes suelen ser grandes desconocidas. El ámbito ambiental, desconocido por sí mismo, no es una excepción. Algo paradójico si pensamos que la mayor parte de las leyes de medio ambiente sirven para regular materias de interés general en las que la participación del público para cumplir el objetivo de protección ambiental es estratégico.

No digo que deban enseñarse en el colegio (especialmente en un país en el que cualquiera puede salir del instituto y ponerse a trabajar sin conocer la legislación que afecta a sus relaciones laborales con la empresa que le contrata), pero sí que deberíamos saber que existen y aplicarlas, que algunas se nos están oxidando de no utilizarlas.

  • Ley 27/2006, de 18 de julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente: regula algo tan interesante como que cualquiera, sin necesidad de acreditar un interés concreto, puede acceder a la información sobre el estado y la evolución del medio ambiente en poder de la Administración: desde los datos de contaminación o reciclaje de residuos a los análisis y supuestos de carácter económico que justifican la aprobación de otras leyes ambientales. También establece que todos tenemos derecho a participar en los procesos de toma de decisiones en materia de medio ambiente y que la Administración nos tiene que tener en cuenta en la elaboración de planes, programas y disposiciones de carácter general relacionados con el medio ambiente.
  • Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados: en la que se dice, entre otras muchas cosas, que estamos obligados a entregar nuestros residuos domésticos para su tratamiento  en los términos que establezcan las en ordenanzas a las Entidades Locales, a las que, a su vez, obliga a la recogida, el transporte y el tratamiento de los residuos domésticos generados en los hogares.
  • Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases: esta es la que regula el contenedor amarillo y las alternativas para la gestión de residuos de envases.
  • Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido: aquí se trata la contaminación acústica, pero para el ruido en los lugares de trabajo o las molestias entre vecinos nos envía directamente a la legislación de prevención de riesgos laborales o lo que digan las ordenanzas municipales.
  • Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental: dice que el proyecto y el estudio de impacto ambiental se someterá a información pública durante un plazo no inferior a treinta días en una fase del procedimiento sustantivo de autorización del proyecto en la que estén abiertas todas las opciones relativas a la determinación del contenido, la extensión y la definición del proyecto. Es decir, que los ciudadanos tenemos voz en el proceso de aprobación de proyectos que afectan al medio ambiente.
  • Ley 16/2002, de 1 de julio, de Prevención y Control Integrados de la Contaminación: esta sólo afecta a grandes empresas con gran riesgo de contaminación, pero establece igualmente que se consulte a los ciudadanos antes de autorizar su funcionamiento. Además, de algún modo, se relaciona con el PRTR, y eso pone a nuestro alcance mucha información sobre las emisiones industriales. Si te interesa por aquí la tengo contada en una presentación.
  • Ley de aguas: entre el Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas y su desarrollo normativo encontramos todo lo que tiene que ver con el agua. En este ámbito más general encontramos la regulación del Dominio Público Hidráulico, que nos dice lo que podemos y no hacer con este preciado recurso compartido por todos. En este mismo capítulo destacaría la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas y la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes, con sus respectivas regulaciones de usos de los medios a los que se refieren.
  • Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad: entre otras cuestiones, esta ley considera que “el patrimonio natural y la biodiversidad desempeñan una función social relevante por su estrecha vinculación con el desarrollo, la salud y el bienestar de las personas y por su aportación al desarrollo social y económico”. Sobre esas premisas recopila las distintas figuras de protección que interesa conocer para hablar con propiedad, entre otras cosas, de los distintos tipos de espacios naturales protegidos.
  • Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera:define los niveles de contaminación atmosférica, objetivos de calidad del aire, umbrales de información y alerta… todos esos parámetros que se están poniendo de moda ahora que empezamos a ser conscientes de que una atmósfera contaminada es una amenaza seria para nuestra salud.
  • Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental: Afecta a cualquier actividad económica que cause un daño al medio ambiente y establece que cualquiera puede solicitar a la Administración pública la información de la que disponga sobre los daños medioambientales y sobre las medidas de prevención, de evitación o de reparación de tales daños.

Espero haber despertado tu interés con esta breve y rápida presentación. No son las únicas leyes de medio ambiente, pero sí me parecen destacables, al menos por su papel en lo que se refiere a los derechos y obligaciones de las personas en relación al medio ambiente y, especialmente, en cuanto a participación y acceso a la información ambiental.

¿Incluirías alguna más en el listado? ¿te gustaría que escribiese sobre alguna que te genera especial curiosidad?

 

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¿Qué son y para qué sirven las exenciones del ADR?

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panel naranja adr

El Acuerdo Europeo sobre transporte internacional de mercancías peligrosas por carretera (ADR), se establece las condiciones para el transporte internacional de mercancías peligrosas por carretera, incluyendo una serie de exenciones, que son los casos en los que el transporte puede realizarse sin aplicar los requisitos del ADR. Estas exenciones pueden ser totales o parciales.

En las exenciones totales las disposiciones del ADR no son aplicables y pueden estar relacionadas con:

  • la naturaleza de la operación de transporte: por ejemplo en casos de transportes efectuados por particulares o por empresas de modo accesorio a su actividad principal, así como en los transportes realizados por autoridades competentes que intervienen en emergencias.
  • transporte de gas: entre otros casos para gases contenidos en los productos alimenticios, gases en los balones y pelotas destinados a uso deportivo o gases contenidos en las bombillas.
  •  transporte de carburantes líquidos: como el contenido en los depósitos de un vehículo que efectúe una operación de transporte y que sirva para su propulsión o al funcionamiento de alguno de sus equipos.
  • con envases o embalajes vacíos sin limpiar de algunas clases de materias peligrosas si se han adoptado medidas apropiadas con el fin de compensar los riesgos.
  • baterías de litio: como las instaladas en un vehículo que realice una operación de transporte y estén destinadas a su propulsión o al manejo de alguno de sus equipos.

Por otro lado están las exenciones parciales, que se refieren a situaciones en las que el transporte solamente tiene que cumplir partes concretas del ADR, siempre que se cumplan unas condiciones concretas de seguridad y se trate de uno de los siguientes casos:

  •  disposiciones especiales aplicables a una materia en concreto: por ejemplo bebidas alcohólicas transportadas en botellas de menos de cinco litros.
  • materias embaladas en cantidades limitadas (LQ): cuando las mercancías van en recipientes de cantidad reducida disminuyendo considerablemente los riesgos asociados a dicha mercancía. Nos permite transportar algunos litros o kilos de mercancía por bulto.
  • embaladas en cantidades exceptuadas: se trata de cantidades todavía menores, del orden de gramos y miligramos por bulto, como pueden ser muestras, que realmente tienen un riesgo considerablemente limitado.
  • cantidades por unidad de transporte: en este caso la exención se refiere a la cantidad total de mercancías peligrosas que se lleva en un determinado vehículo, asumiendo que si no se superan unas cantidades máximas (establecidas en el 1.1.3.6 del ADR) en función del riesgo, definido como categoría de transporte, pueden reducirse las exigencias manteniendo la seguridad en el transporte.

Las exenciones permiten realizar transportes que implican un riesgo menor de modo seguro sin necesidad de cumplir todos los requisitos del ADR lo que facilita, por ejemplo, el tránsito de muestras de productos en cantidades seguras sin tener que cumplir una normativa que haría poco viable la investigación con esas muestras.

Igualmente las exenciones relacionadas con el embalaje en cantidades limitadas incentivan a los fabricantes para prevenir riesgos, y ahorrar costes relacionados con el cumplimiento de requisitos más estrictos del ADR, en la medida en que presenten sus productos en envases que les permitan acogerse a las exenciones parciales, favoreciendo una distribución segura de sus productos a los comercios.

Conocer las exenciones y su aplicación es una de las labores del Consejero de Seguridad para el Transporte de Mercancías Peligrosas, que, mientras resulte económica, técnica y comercialmente viable, intentará asesorar a la empresa para que se acoja a exenciones totales o parciales.

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Ya no tenemos que valorizar todos los residuos.

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materiales recuperados

Así lo dice la Corrección de errores de la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008, sobre los residuos y por la que se derogan determinadas Directivas:

En la página 13, en el artículo 10, en el apartado 1:

donde dice:

«1. Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para garantizar que todos los residuos se sometan a operaciones de valorización, de conformidad con los artículos 4 y 13.»,

debe decir:

«1. Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para garantizar que los residuos se sometan a operaciones de valorización, de conformidad con los artículos 4 y 13.»

Un maravilloso avance para la gestión de residuos en España.

Quizá fuese una interpretación injusta frente  a otros idiomas en los que la versión de la directiva no explicita la palabra “todos”.

Lo que está claro es que esta corrección de errores (publicada en 2015) de una directiva de 2008 permite a nuestro país cumplir con la directiva sin hacer nada nuevo.

Ya no es necesario someter todos los residuos a operaciones de valorización: podemos dormirnos tranquilos en los laureles hasta la próxima directiva de residuos, seguir llevando a vertedero o incineración sin tratamiento previo… ¿o no podemos?

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