Archivo de la categoría: normativa

Medio Ambiente en la Constitución Española

constitucion_espanola

Quizá tenemos la percepción de que el medio ambiente es una moda pasajera, una cuestión a la que sólo se le da importancia cuando saltan las señales de alarma. Pero lo cierto, más allá de la publicidad verde y la inmediatez informativa, es que está presente en la Constitución Española de 1978, que nos garantiza el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado.

En el capítulo ambiental, la Constitución Española incorpora el enfoque de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, que tuvo lugar en junio de 1972 y vino a dar un al medio ambiente una importancia que poco a poco se ha ido trasladando a distintos instrumentos legales, superando una etapa con dos vertientes opuestas, entre el conservacionismo y la intervención en actividades industriales, para dar un enfoque integrador a las relaciones de la humanidad y su entorno.

Así, es obligatorio citar en cualquier curso de legislación ambiental que se precie el artículo 45 de la Constitución Española:

Artículo 45

Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

Podemos encontrar esta declaración de intenciones en el Capítulo tercero del Título primero.” De los principios rectores de la política social y económica”. Esto implica que las previsiones del artículo 45 no están al nivel de los derechos fundamentales garantizados por el primer inciso del artículo 53.

Mientras que los derechos y libertades fundamentales del Capítulo segundo del Título primero (entre otros: derecho a la vida y a la integridad física y moral; derecho a la libertad y a la seguridad; derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen; derecho a la educación; libertad de expresión… ) vinculan a todos los poderes públicos, nuestro derecho a “un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona”, sólo lo será en la medida en que la “legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos” lo garanticen. Sin leyes que desarrollen el artículo 45 no hay derecho al medio ambiente.

La buena noticia es que el artículo 45 ha dado lugar a un profuso, difuso y confuso entramado de legislación ambiental, sistemas de autorizaciones, permisos y licencias, mecanismos de inspección y sanción… suficiente como para que el derecho al medio ambiente exista y no pueda pasar desapercibido.

Para muestra de ese desarrollo legislativo te invito a leer un poco más sobre 10 leyes de medio ambiente que cualquiera debería conocer y, si te interesa profundizar en la materia, los códigos de legislación ambiental del BOE también son literatura a considerar.

El jaleo a la hora de hacer cumplir todas estas normas de rango legal, en un país como España, viene desde el propio texto constitucional. En el “Título VIII. De la Organización Territorial del Estado” encontramos la distribución de competencias, que deja:

  • A las Comunidades Autónomas: “La gestión en materia de protección del medio ambiente”.
  • Al Estado: “Legislación básica sobre protección del medio ambiente, sin perjuicio de las facultades de las Comunidades Autónomas de establecer normas adicionales de protección. La legislación básica sobre montes, aprovechamientos forestales y vías pecuarias”.
  • A los ayuntamientos… bueno, estos tienen su propia Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, donde también encontramos una buena lista de cuestiones relacionadas con medio ambiente que quedan en el ámbito municipal.

La lista de competencias se completa, a parte de la consideración general sobre medio ambiente, con elementos del medio natural y actividades con impacto en el entorno que van desde la pesca o los aprovechamientos forestales al régimen minero y energético, que tanto juego a dado a cuenta de los diferentes criterios sobre el impacto de la extracción de recursos no convencionales.

constitucion_art_45

De las previsiones del artículo 45, la última de las cuestiones por desarrollar y, sobre todo, aplicar es la relativa a la reparar el daño causado. En la mayoría de los supuestos de daño al medio ambiente la reparación es una utopía inalcanzable: no podemos restaurar de la noche a la mañana un ecosistema que es el fruto de la sucesión ecológica actuando durante siglos sobre un territorio. El régimen de garantías financieras previsto en la normativa sobre responsabilidad por daños al medio ambiente ayuda, pero sigue sin estar a la altura de la previsión constitucional a la vista de sucesos que siguen ocurriendo en nuestro país.

Sí, la Constitución Española recoge el derecho al medio ambiente. Un medio ambiente que nos permita desarrollarnos y disfrutar de una calidad de vida adecuados. Un derecho del que se derivan las obligaciones de utilizar el entorno de manera responsable.

Pero si me preguntan, creo que si alguna vez se abre de verdad el melón de la reforma constitucional, habría que aprovechar para cambiar el artículo 45 de sitio y ponerlo en ese grupo de derechos y libertades fundamentales que vinculan a todos los poderes públicos y que no requieren leyes que los desarrollen. Y, ya puestos, ampliar eso de la “indispensable solidaridad colectiva” para que recoja el concepto de sostenibilidad y sus implicaciones con las generaciones presentes y futuras… avanzar de la protección del medio ambiente y dar un necesario paso hacia la sostenibilidad.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Mercancías peligrosas en Tu Ambiente

panel naranja adr

Ya tenéis a vuestra disposición el podcast de Tu Ambiente, el programa de radio de la Asociación de Ambientólogos de Madrid, en el que Diana Unzurrunzaga me entrevistaba para hablar sobre transporte de mercancías peligrosas, el ADR y la figura del consejero de seguridad.

La idea era acercar a los oyentes del programa las principales obligaciones que la normativa sobre mercancías peligrosas establece para distintos tipos de empresas, no sólo desde el punto de vista del transportista, la logística o la distribución, también para distintas industrias y otras actividades económicas, que van del envasado o la venta de productos cosméticos y de limpieza al suministro de combustibles de calefacción. Especialmente las exenciones previstas en el ADR que permiten el transporte seguro de productos de consumo.

También abordamos brevemente algunas cuestiones como la relación del ADR con otras legislaciones de carácter ambiental y de seguridad industrial tales como las que regulan los residuos peligrosos.

Finalmente comentamos sobre la profesión de consejero de seguridad para el transporte de mercancías peligrosas, la persona designada por la empresa que, estando en posesión del pertinente certificado, vela por la seguridad en todo lo relacionado con los riesgos asociados al transporte de mercancías peligrosas.

Si no lo has escuchado todavía, no te quedes con las ganas: aquí tienes el programa Tu Ambiente sobre Transporte de Mercancías Peligrosas y sus implicaciones ambientales.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

ISO 26000 – Responsabilidad social

Esta norma no es ningún sistema de gestión, su propósito es proporcionar orientación a las organizaciones para que se conviertan en una empresa responsable y sostenible, siendo conscientes del impacto que tienen sus actividades sobre la sociedad y el medio ambiente. Por ello sus objetivos son que la empresa: Contribuya al desarrollo sostenible. Tome en […]

Puedes leer y comentar el artículo completo en: Exácato.

Ni seguros ni aptos para circular.

vw-1043117_1920

Si me lo permiten quería volver al oscuro tema de las emisiones de los vehículos de Volkswagen. Ahora resulta que además de los parámetros para otros contaminantes también superan los valores para dióxido de carbono (CO2). Pero la prensa y los medios de aborregación de masas apuntillan cada información al respecto con una coletilla “la marca recuerda que los vehículos son absolutamente seguros y aptos para circular”.  Supongo que la idea es repetir la mentira hasta la saciedad para que nos la creamos. Pero, señores periodistas, lo cierto es que ni son seguros ni son aptos para circular, dejen de hacerle el juego a la marca.

Quizá los ocupantes del vehículo no corran un riesgo físico de accidente de circulación, pero son parte de los afectados por las emisiones de contaminantes relacionados con enfermedades causantes de la muerte prematura a unas 27.000 personas al año en España. Y no sólo eso, emiten más gases de efecto invernadero de los permitidos, agravando uno de los principales desafíos que afronta la humanidad en este momento.

Llámeme caprichoso, pero un vehículo que contribuye a deteriorar la salud de todas las personas, causando la muerte a varios miles, y participa en cambiar las condiciones atmosféricas que permiten la vida tal y como la conocemos, como que no se me antoja muy seguro.

En cuanto a la aptitud para circular me ocurre lo mismo. Sí, parece que el motor que falsea las emisiones es capaz de mover bien el vehículo que lo monta por las carreteras. Pero, en teoría, para circular hay que cumplir una serie de obligaciones mínimas. Entre ellas las relativas a emisiones. Así pues, un vehículo que supera las emisiones atmosféricas permitidas no se considera apto para circular. Y no lo sería si no fuese porque durante las pruebas que determinaron esa aptitud se hicieron trampas.

Muy hábilmente el mantra de la empresa, que se lucra causando enfermedades respiratorias que reducen nuestra calidad y esperanza de vida, despista la atención sobre el problema: los mismos vehículos que no podrían, ni deberían, estar circulando porque no cumplen los parámetros de homologación  están en la calle aumentando el efecto invernadero y los contaminantes atmosféricos. ¿Quién los va a retirar de las carreteras si la tele dice que son perfectamente seguros y aptos para circular?

car-863741_1920

Pues la alerta por contaminación. Y no sólo los Volkswagen. La Directiva 2008/50/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo de 2008 , relativa a la calidad del aire ambiente y a una atmósfera más limpia en Europa estableció valores límite y umbrales de alerta para la protección de la salud humana para una serie de contaminantes atmosféricos. Igualmente, la norma obliga a los países miembro a contar con planes de acción a corto plazo con medidas eficaces para controlar y suspender actividades que contribuyan a aumentar el riesgo de superación de los valores, entre otras el tráfico de vehículos de motor, obras de construcción, instalaciones industriales o el uso de productos y la calefacción doméstica. En el marco de esos planes, también podrían preverse acciones específicas destinadas a proteger a los sectores vulnerables de la población, incluidos los niños.

Los gestores de una ciudad como Madrid, permanentemente en el punto de mira por superaciones de los valores establecidos en la directiva de 2008, en vez de gestionar las actividades contaminantes han buscado trucos como cambiar la ubicación de las estaciones de control y medición de la contaminación, o buscar prórrogas para el cumplimiento de la normativa. A pesar de ello, año tras año las concentraciones de contaminantes peligrosos para la salud se repite. Incluso llegando a ser motivo de mofa por desafortunadas fotografías de partido.

pp_boina

La situación es insostenible. Y mientras los periódicos y los periodistas se frotan las manos, ante la previsible lluvia de millones de euros que van a gastar las empresas automovilísticas para lavar su imagenson muchas las que están falseando sus datos sobre emisiones atmosféricas-, los ciudadanos seguimos sin que nadie se tome en serio nuestra salud, teniendo que leer y escuchar que los coches que contaminan el aire que respiramos y alteran el clima de nuestro planeta son seguros y aptos para circular.

¿Algún periodista se va a tomar en serio su trabajo y va a investigar la cuestión a fondo? ¿algún medio va a publicar un estudio serio sobre cuánto dinero nos han estafado las empresas automovilísticas entre subvenciones, mentiras, daños a la salud, gasto sanitario e impacto ambiental? ¿algún cargo político responsable de lo que está pasando va a hacer algo?

No, rotundamente no. El periodista vive de lo que le paga el medio, cuyo modelo de negocio es la publicidad. Y el cliente siempre tiene razón: los coches son seguros y aptos para circular. ¿Se imaginan qué pasaría con el medio de comunicación que publicase un estudio independiente al respecto? Primero que dejaría de ingresar por la publicidad de las empresas afectadas. Pero la multinacional vetaría información sobre sus actividades, con lo que el medio especializado en automóviles se quedaría cojo. ¿Se imaginan una revista o un programa de televisión de motor que no tiene acceso a reportajes sobre modelos de Audi, Seat, Porche, etc., porque otro medio del grupo editorial ha metido el dedo en la herida de Volkswagen?

El problema, por supuesto, no queda aquí. Si los grandes, los que van de la mano de las asociaciones ecologistas, los que tienen políticas de responsabilidad corporativa están haciendo esto ¿qué ocurre en otras empresas? ¿qué pasa con los que compiten en precio sin respetar las reglas?

cigar-362183_1920

¿Quién los vigila? Si los periodistas y los medios de comunicación no airean los trapos sucios cabe pensar que nos quedan los poderes públicos. Los funcionarios de inspección o los que garantizan los procesos de homologación. Profesionales de lo público, pagados con el dinero de todos, cuya labor es velar por el interés general. Que emiten informes independientes sobre lo que está pasando. Informes que van a parar al cajón de quien tiene que tomar las decisiones: cargos políticos con sus puertas giratorias. Esas que les llevan de un despacho a otro a cambio de mirar para otro lado cuando llega el momento. No metas mano a mi empresa y te reservo un buen sillón con abultada nómina. Cámbiame esta ley para que pueda forrarme y pagar tu jubilación. Gestiona bien el terror que tengo unas armas sin vender. Subvenciona mis coches que te dejo a 5.000 personas con su votos, los de sus familiares y sus amigos en la calle. Y ya que estás, privatiza unas ITVs para que podamos llevarnos el 3% calentito a algún paraíso fiscal.

Y estamos a unas semanas de la COP21. Y los políticos de los países se estrecharán las manos en un acuerdo más o menos decepcionante para la magnitud del reto que suponen las emisiones de efecto invernadero. Habrá cambios en la legislación sobre atmósfera, producción de energía y control industrial. Nos pedirán a los ciudadanos que nos apretemos el cinturón. ¿Pero se lo están tomando en serio?

No. Por supuesto que no. Seguiremos quemando las reservas de petróleo para transportarnos de un lado para otro. Petróleo que necesitamos para fabricar materiales imprescindibles que no sabemos hacer de otra cosa que no sea plástico procedente del recurso fósil. Y seguiremos aumentando las emisiones de efecto invernadero. En vez de tomar medidas definitivas para el abandono del motor de combustión en la industria de la automoción seguiremos subvencionando su fabricación.

En vez de organizar el trabajo y evitar movimientos pendulares masivos seguiremos precarizando el mercado laboral, dificultando el acceso a la vivienda y forzando a la gente a desplazarse 120 kilómetros al día, con el consiguiente gasto de combustible y pérdida de tiempo.

En vez de humanizar las ciudades, peatonalizar las calles y favorecer medios de desplazamiento menos contaminantes, como la bicicleta, seguiremos segmentando a la población y enfrentando colectivos. Imponiendo normas que no satisfacen las necesidades de ninguno y crean conflictos que hacen de la vía pública un lugar hostil para cualquier ciudadano.

En vez de afrontar la contaminación atmosférica como un problema de salud pública lo utilizaremos como estrategia para hacer campaña electoral y atacar a nuestros rivales políticos, con independencia de si el problema lo ha causado la ineficiente gestión de nuestro partido en el pasado.

En vez de formar ciudadanos responsables con capacidad crítica seguiremos aborregando masas, a ser posible que no sean capaces de entender lo que leen en ningún idioma, para que se crean que necesitan comprar y conducir los coches que les están matando.

Y la fiesta la paganos entre todos.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Volkswagen sigue en el lado oscuro

greenpeace_vwQuizá dentro de algún tiempo tengamos la información suficiente como para hacer del escándalo Volkswagen un caso digno  de estudio en todo tipo de cursos: ingenieros, informáticos, ambientógolos, abogados, médicos… son muchos los profesionales que pueden sacar enseñanzas del engaño de la ingeniería alemana. Pero, sobre todo, serán los profesionales de trabajen en el ámbito de la responsabilidad social y la comunicación corporativa los que podrán sacar jugo de este caso.

Podríamos remontarnos más atrás en la historia, pero quizá uno de los hitos relevantes está en 2011. Entre los ejemplos de bluewashing de este año destacaba el de Volkswagen en el lado oscuro. En aquella época, a la vez que se anunciaba como el fabricante de automóviles más respetuoso con el medio ambiente de todo el mundo, Volkswagen invertía millones de euros en obstaculizar el desarrollo de la legislación relacionada con las reducciones de emisiones de efecto invernadero o con el aumento de la eficiencia en el uso de combustible en los motores de los vehículos.

Por su parte la organización ecologista Greenpeace lanzó una campaña que alcanzó gran éxito en redes sociales. Mezcló un poco de mensaje ecologista con otro poco de Start Wars y lo agitó en twitter, consiguiendo centenares de miles de apoyos en todo el mundo. El mensaje, una contracampaña inteligente, respondía a un anuncio de la marca alemana de un modo tan ingenioso que consiguió cruzar fronteras, tanto geográficas como sociales y culturales, generando interés por los problemas ambientales en colectivos a los que posiblemente el ecologismo no había llegado antes. Y el ciberactivismo se ponía de moda.

Poco tiempo después se anunció el éxito: Greenpeace y su Alianza Rebelde habían conseguido que Volkswagen dejase de ser el enemigo. A golpe de ratón, la presión de la opinión pública daba resultados. ¡Victoria! Volkswagen había avandonado el lado oscuro.  Esta estrategia, que ya había sido empleada con Kit Kat, se siguió utilizando en otras campañas exitosas (algunas dando resultado antes que la de VW): ZARA dice sí a la moda sin tóxicos, La Gran Barrera de Coral se libra de la amenaza del carbón, el Ático… bueno, con el Ártico no sé cuantas victorias llevamos… he perdido la cuenta.

victoria_articoEl caso es que ya podíamos comprar coches del fabricante alemán sin cargo de conciencia ambiental.

Hasta que llegamos a septiembre de 2015. La EPA descubre que Volkswagen había estado haciendo trampas: aparentemente cumple con la normativa ambiental, pero está montando motores que contaminan más de lo permitido: truca sus motores diésel controlando los parámetros de combustión para que las emisiones cumplan durante una prueba de homologación, pero en la carretera den toda la potencia posible a costa de superar ampliamente los niveles de emisión permitidos. Un software controla aspectos que determinan cómo de completa y limpia será la combustión: muy limpia si estamos en el banco de pruebas, más sucia si estamos en la calle.

Se ha pillado a los vehículos del fabricante alemán superando los límites permitidos de emisión para óxidos de nitrógeno (NOx), hidrocarburos, monóxido de carbono, dióxido de carbono, partículas y otros tóxicos, al menos, en una serie de modelos identificados inicialmente por la EPA:

  • Jetta (MY 2009 – 2015)
  • Jetta Sportwagen (MY 2009-2014)
  • Beetle (MY 2012 – 2015)
  • Beetle Convertible (MY 2012-2015)
  • Audi A3 (MY 2010 – 2015)
  • Golf (MY 2010 – 2015)
  • Golf Sportwagen (MY 2015)
  • Passat (MY 2012-2015)

Las primeras noticias hablaban de que la intervención de la agencia de protección ambiental de EEUU es parte de la guerra comercial que mantienen las marcas de fabricantes de vehículos europeos y norteamericanos. Pero el escándalo se hace global, el grupo alemán reconoce las irregularidades y su presidente dimite.

Lo cierto es que las emisiones de los motores de combustión y en particular las de los motores diésel tienen un importante impacto. Los medios de comunicación nos hacen ver que se trata de un problema (medio) ambiental. Pero la contaminación procedente de los coches movidos con combustibles fósiles es un problema de salud pública: la contaminación atmosférica causa unas 27.000 muertes prematuras al año sólo en España.

Pero al partido político en el poder no le preocupan los efectos ambientales o sanitarios causados por los gases emitidos incumpliendo la normativa establecida para proteger el interés general. Lo que inquieta en España son los puestos de trabajo y la inversión del grupo en entredicho.

Si nos miente descaradamente y nos mata poco a poco da igual. ¿Los empleos pueden más que los muertos o el absentismo y los costes sanitarios causados por el incumplimiento de la normativa sobre emisiones de contaminantes a la atmósfera? ¿Nadie va a exigir reparaciones por esto? Que el grupo se ha comprometido a asumir todos los costes y al sistema sanitario le vendría muy bien recuperar la parte proporcional de lo que se ha gastado en tratar enfermedades relacionadas con las emisiones.

Hay que hacérselo mirar. El modelo de transporte. Y el uso de motores diésel, por cierto un mercado bastante restringido en EEUU. Técnicamente los motores diésel están al límite de sus posibilidades en lo que se refiere a reducción de emisiones contaminantes.

Es una tecnología que ha llegado a su máximo: es muy complicado que consigamos fabricar motores diésel que emitan menos partículas, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono e hidrocarburos por el tubo de escape… cumplir con las normas Euro VI está difícil. Pero si queremos reducir los daños a la salud causadas por las emisiones de los coches hay que seguir restingiéndolas cada vez más. La solución pasa por dejar de fabricar motores de combustión y fomentar otras formas de movilidad. Quizá con vehículos eléctricos, si fuésemos capaces de generar y almacenar electricidad de una manera limpia.

Volviendo al escándalo resulta curioso cómo, por arte del periodismo, de Volkswagen-Gate ha pasado a Diesel-Gate. Un matiz sutil que saca a la marca de titulares negativos y desvía la atención: lo malo es el combustible, no quemarlo en los motores que fabricamos nosotros.

También me parece interesante la insistente llamada a la calma sobre la seguridad de los vehículos: conduzca tranquilo no se va a estrellar, sólo seguirá envenenándose y envenenando a todos aquellos que estén dentro o en los alrededores del vehículo cuando lo conduzca. Contribuirá a matar a una de los cientos de miles de personas que mueren en la Unión Europea a causa de la contaminación atmosférica cada año, pero no se preocupe, conduce un coche seguro . Eso sí, que contribuye un poco más de lo que debe al aumento de las emisiones de efecto invernadero, pero las externalidades que las paguen… sus hijos y sus nietos.

Por el camino estos días se han cuestionado las pruebas de la Inspección Técnica de Vehículos, cuando hemos visto a responsables de varias ITV declarando que no cuentan con equipos adecuados para detectar este tipo de fraudes. Entonces ¿para qué pago la ITV? ¿Para que me miren si llevo agua en el depósito del limpia parabrisas y comprobar que el claxon suena?

Pero volviendo al asunto de la responsabilidad social y la comunicación corporativa, el escándalo ha vuelto a viralizar el vídeo de la campaña que puso Greenpeace en marcha en 2011. Curiosamente sin que nadie parezca caer en que la asociación ecologista había anunciado en 2013 que Volkswagen había salido del lado oscuro. Tampoco he sido capaz de encontrar información concreta sobre los criterios empleados por la ONG para dar por finalizado su acoso al grupo fabricante de automóviles. Y mucho menos una explicación sobre si han sido complices o víctimas de los engaños de Volkswagen. ¿Alguna perturbación en la fuerza? No, están consiguiendo salir de rositas y pasar de puntillas sin que les salpique el escándalo.

Por supuesto podríamos decir que la campaña de 2011 tenía que ver más con la eficiencia energética que con las emisiones de contaminantes. Que en 2011 se pedía a la empresa que no obstaculizase la aprobación de normas más exigentes y que ahora se trata del incumplimiento de sus obligaciones legales. Sí, estoy de acuerdo: maticémoslo todo lo que queramos.

Supongo que todavía nos queda mucho por leer sobre este caso. En particular veremos cómo se gestiona la crisis de reputación y qué estrategias sigue la marca para recuperar el valor que ha perdido estos días. Arrastrando a todo el sector automotriz en sus caídas en bolsa y afectando al conjunto de la economía europea. Para ilustrarnos sobre la importancia de identificar adecuadamente las partes interesadas en nuestro modelo de negocio. En el caso de la automoción las mentiras no parecen espantar a los clientes que siguen comprando coches que anuncian consumos medios que son falsos.

vwdarkside

Lo dicho, tenemos Volkswagen para rato. La duda es si llegó a salir alguna vez del lado oscuro o si lo hará en el futuro. Mientras su modelo de negocio sea matar personas quemando combustibles fósiles no creo que debamos cantar victoria.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

OHSAS 18001 – La intrusa de ¿ISO qué es?

Esta vez vamos a hablar del estándar OHSAS 18001. Es una herramienta que ayuda a las empresas a identificar, priorizar y gestionar la salud y los riesgos laborales como parte de sus prácticas normales de negocio. Sin embargo, no establece los criterios específicos para su desempeño, ni proporciona especificaciones detalladas para el diseño de un […]

Puedes leer y comentar el artículo completo en: Exácato.