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Riesgo de colisión de aves: De la teoría a la práctica

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Jon Dominguez. Texto original

Hoy quisiera comentar este interesantísimo trabajo porque me parece que es un buen ejemplo de como un concepto teórico bien ejecutado puede ser llevado a la práctica para reducir la influencia de las actividades humanas sobre el medio ambiente. Se trata de la aplicación de un modelo de predicción de riesgo de colisión de aves para evaluar el impacto de un futuro parque eólico en la Provincia Occidental del Cabo (Sudáfrica).

El estudio viene a titularse:

COMBINING RADAR AND DIRECT OBSERVATION TO ESTIMATE PELICAN COLLISION RISK AT A PROPOSED WIND FARM ON THE CAPE WEST COAST, SOUTH AFRICA

En él, los autores describen cómo detectaron, mediante la aplicación del modelo de riesgo de Band (2012a) y el uso de observaciones de campo e información procedente de radares, que la influencia de cinco aerogeneradores de la central proyectada implicaría una tasa de mortalidad adicional inasumible para la población de pelícano común (Pelecanus onocrotalus). Es decir, la ejecución del parque eólico tal y como estaba diseñado inicialmente podría suponer la desaparición de la especie a escala local. Pero gracias a la identificación de las turbinas más problemáticas, se han podido proponer modificaciones en el diseño para minimizar la influencia sobre el pelícano común a niveles que permitan su supervivencia a largo plazo y, al mismo tiempo, la viabilidad del proyecto.

Registro de radar de los vuelos de pelicano común en la zona de estudio y análisis de las áreas de riesgo de colisión. Fuente: Jenkins et al. 2018. PLoS ONE 13(2): e0192515.

Registro de radar de los vuelos de pelicano común en la zona de estudio y análisis de las áreas de riesgo de colisión. Fuente: Jenkins et al. 2018. PLoS ONE 13(2): e0192515.

La principal lección que en mi opinión podemos extraer de este estudio, es que la prevención es la mejor opción para minimizar el impacto de la energía eólica (y de cualquier otro proyecto) sobre los ecosistemas, pero que solo seremos efectivos con una inversión de esfuerzo suficiente para permitir estudios sólidos y estandarizados. Lamentablemente, y como también se menciona en el documento, el uso de modelos de riesgo de colisión está poco extendido y, cuando se ejecutan, normalmente cuentan con datos insuficientes o de baja calidad, por lo que aún queda mucho margen de mejora. Por eso sería importante que empezáramos a dar a estas técnicas el peso que merecen en las evaluaciones de impacto de parques eólicos pues, aunque no son infalibles y aún hay camino que recorrer, son herramientas muy prometedoras para compatibilizar el desarrollo de la energía eólica con la conservación de la biodiversidad.

Representación esquemática de los elementos y objetivos del modelo de Band. Fuente: Band 2012(a). SOSS-02 Project Report to The Crown Estate.

Representación esquemática de los elementos y objetivos del modelo de Band. Fuente: Band 2012(a). SOSS-02 Project Report to The Crown Estate.

Y si os interesa este asunto y queréis formaros, no deberías perderos la próxima edición del curso Evaluación y Seguimiento del Impacto de los Parques Eólicos sobre la Fauna, dónde presento y analizo, entre otros temas, los distintos modelos de riesgo de colisión existentes. En el comparto mi experiencia en el asesoramiento en parques eólicos para que se tomen las decisiones de mitigación de impacto más adecuadas en función del contexto y  necesidades.

REFERENCIAS
• Jenkins, A.R. et al. 2018. Combining radar and direct observation to estimate pelican collision risk at a proposed wind farm on the Cape west coast, South Africa. PLoS ONE 13(2): e0192515.
• Band, B. 2012(a). Using a Collision Risk Model to Assess Bird Collision Risks for Offshore Windfarms. SOSS-02 Project Report to The Crown Estate. 62 pp.
• Band, B. 2012(b). Using a Collision Risk Model to Assess Bird Collision Risks for Offshore Windfarms-With Extended Method: Worked Example. SOSS-02 Project Report to The Crown Estate. 16 pp.
Artículo original publicado en LinkedIn

REFERENCIAS• Jenkins, A.R. et al. 2018. Combining radar and direct observation to estimate pelican collision risk at a proposed wind farm on the Cape west coast, South Africa. PLoS ONE 13(2): e0192515.• Band, B. 2012(a). Using a Collision Risk Model to Assess Bird Collision Risks for Offshore Windfarms. SOSS-02 Project Report to The Crown Estate. 62 pp.• Band, B. 2012(b). Using a Collision Risk Model to Assess Bird Collision Risks for Offshore Windfarms-With Extended Method: Worked Example. SOSS-02 Project Report to The Crown Estate. 16 pp.
Artículo original publicado en LinkedIn

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Residuos en la Red Natura del río Jarama (Aranjuez). Visualización 3D con Google Earth y QGIS

Publicado en: Ecopixeladas por Javier de los Reyes. Texto original

 

(Publicado originalmente en blogs iAgua el 21may2018)

Este post tiene tres objetivos:

  1. Denunciar las escombreras que siembran la red natura 2000 en las Vegas del Tajo y Jarama.

  2. Proponer un modo visual atractivo y rápido para documentar las afecciones, adelantar un primer alcance de los posibles impactos y lograr una mayor sensibilización con la acción divulgativa.

  3. Avanzar en las posibilidades de Google Earth como herramienta de comunicación y las posibilidades que ofrece la integración con un Sistema de Información Geográfica (SIG), en este caso QGIS.

Río Jarama a su paso por Puente Largo

Río Jarama a su paso por Puente Largo

En primer lugar trabajamos las capas vectoriales que nos interesan con software libre QGIS; para este caso nos descargamos los archivos shape relativos a la Red Natura 2000, red hidrográfica nacional y municipios de la Comunidad de Madrid. Posteriormente trabajamos con QGIS esta información geográfica y una vez obtenidos los objetos y capas vectoriales deseadas las guardamos como archivos .klm, para poder usarlas posteriormente en Google Earth.

Como veis para esta ocasión no me he servido de una integración como tal de ambos programas, sino, que primero he tratado la información geográfica con uno y posteriormente la he exportado a Google Earth, para realizar una presentación más visual y ahondar en las posibilidades de la herramienta como uno de los objetivos.

Trabajamos las capas vectoriales que nos interesan con software libre QGIS para poder exportarlas posteriormente a Google Earth y hacer una presentación en 3D

Continuamente observamos al borde de las vías y caminos que transitamos acumulaciones más o menos voluminosas de escombros. Un despropósito por parte de quien gestiona esos residuos de construcción y demolición (RCD) obras, reformas, etc, mezclados con neumáticos, electrodomésticos (RAEE), colchones, mobiliario, envases y ropa; así el vertido va aumentando de volumen y termina siendo un auténtico reclamo. La basura llama a la basura. Permanecerán así durante años en muchos de los casos, lo cual puede comprobarse secuenciando un histórico de fotos de satélite u ortofotos.

Un SIG nos permitirá determinar el alcance del vertido y las características del suelo en que se encuentra, si pertenece a una Comunidad Autónoma u otra, dentro de qué municipio se localiza, si se trata de una finca privada o de titularidad pública y como en este caso si afecta a espacios naturales protegidos. Todo ello con el fin de realizar un primer esbozo de los impactos y de las posibles responsabilidades. El tratamiento de la información geográfica revela rápidamente en un primer análisis, que se trata de un espacio protegido con enclave en el municipio de Aranjuez.

Un SIG nos permitirá determinar el alcance del vertido y las características del suelo en que se encuentra

En resumen al ir a fotografiar la crecida que experimentaba el cauce del Jarama a finales del mes de marzo encontré:

    • Primero, una acumulación de desechos de desguace de vehículos (parachoques, depósitos de combustible, componentes electrónicos, tapicerías, etc), en un punto que está incluido en Inventario Español de Espacios Naturales Protegidos, perteneciente a la Red Natura 2000 y al LIC Vegas Cuestas y Páramos del Sureste de Madrid (ES3110006). Algunos de estos residuos son peligrosos con grave peligro por la contaminación de suelos y aguas.

      Depósito combustible

      Depósito combustible

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      Carrocerías y tapicerías

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      Electrónica

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      Panel de conducción

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      Carrocerías

    • Segundo, lo que no supuso una sorpresa fue el acceso por un camino flanqueado por una escombrera con materiales de todo tipo, vieja conocida, perenne y siempre visible desde la antigua carretera de Andalucía, una vez cruzado Puente Largo en dirección a Aranjuez. No es una buena recepción para un lugar calificado como de gran afluencia turística; además se encuentra en la conocida Ruta de las Vegas.

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      Vidrios

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      Envases y residuos de construcción

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      Colchón y residuos de construcción

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      Sacos con residuos de construcción

    • Tercero, montones de envases desperdigados en las márgenes del río y otros “cívicamente” amontonados, con evidencias de llevar a la intemperie muchos meses.

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      Envases en la cerca de una estación de control de calidad de las aguas

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      Botellas de vidrio “cívicamente” amontonadas

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      Latas amontonadas deteriorándose

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      Botellas de plástico en el margen del cauce

La fotointerpretación desvela la posible ubicación de al menos otros veintiocho puntos de vertido de escombros

Al tratar la información geográfica, realicé también un rápido análisis visual de las imágenes de satélite del municipio. La fotointerpretación de formas, acumulación y distribución de objetos irregulares, colores, configuración de caminos, rodadas de vehículos, etc desvelan la posible ubicación (algunas son conocidas) de al menos otros veintiocho puntos de vertido de escombros. Si bien, esta información preliminar deberá ser posteriormente verificada in situ y documentada. Algunos de estos puntos se encontrarían también en espacios protegidos.

No se trata simplemente de “es una pena que el sitio no esté limpio, cómo somos”; estamos hablando de delitos tipificados contra los recursos naturales, delitos de contaminación ambiental y delitos sobre gestión de residuos.

Por Javier de los Reyes

@jareyme

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Mar de Ontígola. Un mes después del incendio. Inestabilidad de la presa

Publicado en: Ecopixeladas por Javier de los Reyes. Texto original

Estado actual de la presa

Estado actual de la presa

(Publicado originalmente en blogs iAgua el 23mar2018)

El 18 de febrero de 2018 se declaró un incendio  en la reserva El Regajal – Mar de Ontígola, también perteneciente a la Red Natura 2000.

Una nueva visita un mes después del incendio nos revela:

  • El comienzo de la regeneración de la zona quemada.
  • Presencia de numerosos residuos.
  • Presencia de espumas aguas arriba y aguas abajo.
  • Deterioro de la estructura externa de la presa.

La zona quemada comienza a regenerarse con la aparición de los primeros brotes verdes; sin duda las abundantes lluvias y el comienzo de la primavera están siendo un buen aliado para la recuperación del humedal.

Comienzo regeneración

Comienzo regeneración

Se atisban los primeros brotes verdes

Se atisban los primeros brotes verdes

La agrupación local de Seo BirdLife en Aranjuez lanzó un comunicado oficial en relación al incendio una vez analizadas y valoradas las consecuencias del desastre; se quemaron 3,5 Ha y se detalla las especies arbóreas afectadas y enumera los daños al dormidero de fringílidos y paseriformes. Podéis leerlo aquí.

comunicado

Siguen siendo visibles las grandes rodadas realizadas por los vehículos pesados de emergencias, con grandes charcos que hacen intransitable el camino; también se aprecia el desbroce realizado para facilitar las labores de extinción.

Del mismo modo, aún siguen en el mismo sitio los innumerables restos de envases que quedaron al descubierto al desaparecer la vegetación. Si no se retiran, pronto estarán cubiertos de nuevo y permanecerán así durante años degradándose y contaminando el humedal.

“siguen en el mismo sitio los innumerables restos de envases que quedaron al descubierto al desaparecer la vegetación”

Lata oxidada en zona quemada

Lata oxidada en zona quemada

Lata quemada entre brotes verdesLata quemada entre brotes verdes

Lata quemada entre brotes verdes

Lata quemada entre brotes verdes

Lata quemada entre brotes verdes

Resto plástico quemado

Resto plástico quemado

Latas flotando Mar de Ontígola

Latas flotando Mar de Ontígola

Al ser visible la estructura de la presa del siglo XVI y las canalizaciones de desagüe de la laguna, puede apreciarse mejor la calidad de las aguas que descienden por el arroyo de Ontígola, normalmente oculto por la densa vegetación. Llama la atención la presencia de espumas tanto aguas arriba como aguas abajo de la presa. Cabe preguntarse si es habitual la presencia de estas espumas y habría que indagar en los posibles orígenes, y los posibles focos son numerosos; no olvidemos que el arroyo está estrechamente delimitado por la carretera de Ontígola, las vías del tren y el polígono Gonzalo-Chacón, atravesando además núcleos urbanos.

“Llama la atención la presencia de espumas tanto aguas arriba como aguas abajo de la presa.”

Espumas en el arroyo de Ontígola

Espumas en el arroyo de Ontígola

Espumas en el arroyo de Ontígola

Espumas en el arroyo de Ontígola

Vieja compuerta y balón

Vieja compuerta y balón

Aliviadero de la presa

Aliviadero de la presa

Espumas y botella en el arroyo de Ontígola

Espumas y botella en el arroyo de Ontígola

Por otra parte, no parece estar en buen estado al menos la estructura externa de la presa. Siendo una infraestructura esencial de la ruta del agua en Aranjuez que abasteció e hizo posible el desarrollo de los Reales Sitios que aún disfrutamos y de la formación del humedal. La restauración medio ambiental debería ir pareja a una restauración del patrimonio histórico, aprovechando que la decadencia de ambos ha quedado en evidencia; una actuación en ambos sentidos será garantía de perdurabilidad del ecosistema tal y como está hoy en día planteado.

“En 2011 la Dirección General de Aguas clasificó el dique como presa de tipo A por el riesgo que supone su inestabilidad actual.”

Estado actual de la presa

Estado actual de la presa

Sobre el estado de la presa se celebró un pleno el 20 de marzo en el Ayuntamiento de Aranjuez, donde quedó en evidencia la gravedad de la situación; según recoge dicho pleno:

  • En 2011 la Dirección General de Aguas clasificó el dique como presa de tipo A por el riesgo que supone su inestabilidad actual. El tipo A corresponde a “presas cuya rotura o funcionamiento incorrecto puede afectar gravemente a núcleos urbanos o servicios esenciales, o producir daños materiales o medioambientales muy importantes”.

  • Dado el volumen de la inversión necesaria, en 2015 el Ayuntamiento devolvió la titularidad al estado.

  • La Confederación Hidrográfica del Tajo señaló en 2015 la urgencia de acometer obras en la estructura de la presa, pues los estudios realizados constataban su inestabilidad y para la recuperación paisajística de la zona.

En el mismo se denunció por parte de la Agrupación Ciudadana Independiente (Acipa) la indefinición en la que se encuentra la titularidad de la presa, lo cual también señaló en su momento la CHT, y que el limbo administrativo provocado por ello imposibilita cualquier tipo de actuación.

Mientras el tiempo pasa, la Reserva se degrada con rapidez y aumentan las probabilidades de una rotura con consecuencias de catástrofe.

Todas las fotografías han sido tomadas el 22 de marzo de 2018.

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Objetivo: Impacto cero de la energía eólica

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Jon Dominguez. Texto original

Que la energía eólica va a formar parte del futuro necesario del planeta, y en especial de la Unión Europea (UE), es algo difícil de negar. Incluso a pesar de algunas políticas cortoplacistas que insisten en mirar para otro lado. La realidad es imparable. Y no lo digo yo, lo confirman las cifras. Según el Global Wind Energy Council (GWEC) a finales de 2016 había 90 países con algún tipo de capacidad generadora, lo que supone una potencia instalada a nivel mundial de 487 GW. Y la Asociación Mundial de Energía Eólica (WWEA)ha estimado, a falta de confirmación definitiva, que en 2017 se ha llegado a los 540 GW instalados. En fin, que los datos hablan por sí solos. La tendencia es claramente alcista. Incuso para España, últimamente demasiado miope y empeñada en descolgarse de la UE, va a ser difícil no verse arrastrada por la ola imparable que suponen las energías renovables. De momento el año pasado se subastaron 8.000 MW, que deberán ser funcionales en 2020 y dónde la eólica tiene un peso importante. Si queremos cumplir con las Directivas y no ser sancionados ni convertirnos en un ejemplo de torpeza histórica, deberemos coger este tren. Un tren que ha de llevarnos a la sostenibilidad y a la suficiencia energética.

Capacidad instalada e incremento anual a nivel mundial entre 2012 y 2016. Imagen:www.wwindea.org

Y precisamente de la sostenibilidad de la energía eólica quiero hablaros en este post. Como he mencionado y muchos probablemente ya sabríais, la evolución en la instalación de MW eólicos es constante y en alza. Pero si queremos que la implantación de esta fuente de energía continúe a buen ritmo y haga honor a su calificativo de renovable, debemos abordar los nuevos retos ambientales que nos plantea su imparable crecimiento.

Es de conocimiento público, y los datos así lo avalan, que la energía eólica tiene una huella ecológica más reducida que la mayoría de las fuentes energéticas. Pero también sabemos que esta característica no la libra de estar exenta de impactos en los ecosistemas, especialmente sobre las poblaciones de aves y murciélagos. Y aquí radica la cuestión central que quiero abordar. Si queremos que la eólica pueda presumir de ser realmente renovable y que su influencia neta sobre el medio ambiente sea cero, hay que retomar el debate sobre su evaluación e integración ambiental. No es una propuesta gratuita. Desde hace tiempo los expertos llevan alertando de que los estudios y evaluaciones de impacto son deficientes, y no han permitido anticipar los impactos de forma adecuada ni establecer medias de mitigación realmente efectivas (ver p.ej Ferrer et al. 2011Lintott et al. 2016). Es un problema generalizado. A las carencias de conocimiento de la influencia del impacto sobre la fauna, se le unen protocolos de evaluación y control deficientes e incompletos que impiden la plena integración de la energía eólica en los ecosistemas dónde proyecta ubicarse (traté el tema en un reciente post).

impacto eolica sobre la fauna

Esto no quiere decir que estemos ante una situación irreversible. Aún tenemos margen de maniobra para hacer las cosas a la altura del papel que ha de jugar la eólica en la sostenibilidad global. Pero eso sí, debemos actuar cuanto antes. Dejando el sensacionalismo fuera de este debate (ya se encargarán otros de incorporarlo), es prioritario entender que solo alcanzaremos los objetivos de impacto cero desde un enfoque riguroso basado en la evidencia científica. Y sin duda esto pasa por mejorar sustancialmente las estrategias de evaluación de impacto y seguimiento ambiental de los parques eólicos a todas las escalas. Porque minimizar la influencia de la energía eólica sobre los vertebrados voladores no solo facilita su integración en los ecosistemas y la hace más sostenible, sino que supone una reducción de costos importante y mejora sustancialmente la competitividad de los proyectos.

Conscientes de la problemática y de la necesidad de aportar calidad y fiabilidad en las evaluaciones y seguimiento del impacto de la energía eólica sobre la fauna, el Instituto Superior del Medio Ambiente y el que suscribe hemos desarrollado recientemente el curso online Evaluación y seguimiento del impacto de los parques eólicos sobre la fauna.

Artículo original publicado en Linkedin

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Costa Rica: banano con emisiones cero. ¿Realidad o greenwashing?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por JLCanga. Texto original

Por desgracia, con mucha frecuencia leemos noticias de prensa que exageran los logros ambientales de algunas empresas. Lo hacen emitiendo “mensajes ambientales engañosos”, que dan a entender cosas que no son. Es lo que se llama Greenwashing. Hemos tenido ocasión de comentarlo anteriormente en otros post sobre Correos y Metro de Madrid.

En este post vamos a ver otro ejemplo, en un artículo de una revista de Costa Rica. En febrero de 2018 se publicaba la noticia “Producir bananos sin dejar huellas”, en la agencia de noticias Inter Press Service. De esa noticia se obtiene una importante conclusión, que se resalta con un titular: “Costa Rica: bananos con emisiones cero”. Pues bien, esa noticia es manifiestamente engañosa y, por tanto, es un caso claro de Greenwashing. Si quieres saber porqué, sigue leyendo.

En la noticia se glosaba que el Foro Mundial Bananero (FMB), de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), había elaborado una “Guía práctica para medir y reducir la huella de carbono y agua en la producción bananera”.

La Guía ha contado con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional Alemana (GIZ) e incluye experiencias de Costa Rica, “que dice ser un país líder en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en la industria bananera”, y cuyas lecciones aprendidas dicen que pueden ser replicadas por otros.

Además, se incide en que Costa Rica tiene una política nacional y un compromiso de alcanzar la meta de carbono neutralidad en 2021. Y que por ello fue elegida por la FAO para desarrollar ese proyecto piloto, considerando que el país es “pionero en contar con las primeras plantaciones de banano certificadas como carbono neutral”.

Con todos estos antecedentes, llegados a este punto, lo lógico es tener la imagen de que las plantaciones de banano de Costa Rica consideradas en la Guía han hecho una evaluación exhaustiva de su Huella de Carbono y que han compensado la totalidad o la mayor parte de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero, para conseguir ser neutrales. Pues bien, desgraciadamente, si entramos en los detalles de la Guía, veremos que no es así.

La noticia se ha extralimitado notablemente en los logros del trabajo realizado y ha dado a entender mucho más de lo que realmente se ha evaluado. En consecuencia, la noticia es un buen ejemplo de GREENWASHING, puro y duro. Basándonos en la propia Guía, veamos ahora porqué esto es así.

En primer lugar, vamos a dejar claro cuál es el uso correcto del término “carbono neutral”. Para ello, nos vamos a apoyar en la norma PAS 2060, que dice que ese término indica que “la organización o producto al que se refiere no ha contribuido con emisiones netas de Gases de Efecto Invernadero a la atmósfera; es decir, que su impacto sobre el cambio climático es cero”. Esto se logra compensando las emisiones que no se pueden reducir. Y ello requiere que la medida de la Huella de Carbono de Organización haya incluido el 100% de las emisiones de los Alcances 1,2 y todas aquellas emisiones del Alcance 3 que contribuyan con más del 1% a la Huella de Carbono total. También se puede conseguir evaluando correctamente la Huella de Carbono del Ciclo de Vida del Producto (lo que requiere el cumplimiento de los principios oportunos y, en particular, el de integridad) y compensando las emisiones necesarias.

La Guía deja bien claro que la Huella de Carbono se evalúa bajo el enfoque de Organización; es decir, lo que realmente evalúa la Guía es la Huella de Carbono de la “Organización que cultiva el banano” (norma ISO 14064-1); no se evalúa la Huella de Carbono de la “producción de banano” (que requiere emplear la norma ISO/TS 14067 y el enfoque de Ciclo de Vida del Producto). Además, la Guía dice que: “las emisiones que deben incluirse obligatoriamente en el inventario son las correspondientes al alcance 1 y 2; las emisiones de alcance 3 que llegan a ser de gran impacto y fundamentales para el negocio, deben considerarse para el inventario”.

Sin embargo, la realidad es que en la Guía y en los ejemplos no se evalúan algunos componentes muy importantes del Alcance 3 de la Huella de Carbono de la producción de banano, como son todas las operaciones necesarias, desde la extracción y procesado de las materias primas, para la fabricación y transporte (hasta la explotación agrícola) de los fertilizantes, pesticidas, combustibles, materiales de cosecha, embalajes, etc. empleados en la fase de cultivo. No puede alegarse que falten datos, porque en la propia Guía se dice conocer cuántos fertilizantes, pesticidas y combustibles se han utilizado. Por tanto, cabe pensar que el estudio y la Guía no están completos porque no se ha dispuesto de las herramientas adecuadas para hacer los cálculos, como son los softwares de Análisis de Ciclo de Vida (SimaPro, Gabi, etc.), que disponen de los datos necesarios para hacerlo.

Es decir, la Guía conduce a medir la Huella de Carbono de la “Organización” (la empresa que produce el banano; que no es lo mismo que medir la Huella de Carbono de la producción del banano) de una manera muy parcial.

A continuación, se recoge el esquema que se muestra en la Guía para explicar el ciclo de vida completo de la producción de banano, señalando las tres primeras etapas evaluadas e indicando las 4 siguientes que no se han considerado ni en la Guía ni en los cálculos. Queda claro, por tanto, que en ningún momento se ha evaluado la Huella de Carbono del Ciclo de Vida de la producción de banano. Más aún, el citado esquema está incompleto, puesto que olvida una parte importante de la fase de aguas arriba, que forma parte del Alcance 3 de la organización; por ejemplo, como ya se ha dicho, faltan todas las operaciones necesarias, desde la extracción y procesado de las materias primas, para la fabricación y transporte de los fertilizantes, pesticidas, combustibles, materiales de cosecha, embalajes, etc. empleados en la fase de cultivo.

Esquema que se muestra en la guía, con una parte importante no evaluada.

En otro lugar, la Guía relaciona la Huella de Carbono de Organización calculada (muy incompleta) con datos de producción, con objeto de evaluar en futuras ocasiones el desempeño de la empresa: esto le lleva a sugerir el empleo de indicadores como kg CO2e/caja, kg CO2e/kg banano, kg CO2e/$. Esto no es incorrecto; además la Guía dice que estos valores no sirven para presentar los resultados en una declaración. Esto es así, pero no por la razón que en ella se da: “en una declaración deben presentarse en toneladas de CO2 equivalente”; la verdadera razón es que, para poder hacer una declaración de la Huella de Carbono de un Producto, esta tiene que calcularse bajo el enfoque del Ciclo de Vida de Producto, es decir, con la norma ISO/TS 14067, complementada con la Regla de Categoría de Producto adecuada, que, por cierto, existe para calcular la huella de carbono de la producción de banano.

En el informe de resultados obtenidos, se indica que el resultado del indicador de desempeño de emisiones por caja fue de 1,019 kg CO2e/caja. Esto da a entender que La Huella de Carbono de la producción de “una caja de banano para exportación de 18,14 kg” es la cantidad mencionada, lo que da a entender que, en Costa Rica, la Huella de Carbono de la producción de banano es francamente baja. Sin embargo, este sobreentendido (que debería ser proactivamente evitado) no es correcto, porque la evaluación se ha hecho para la “organización productora” y está manifiestamente incompleta.

En definitiva, debe quedar claro que el enfoque adecuado para medir la Huella de Carbono de la “producción de banano” es el de la Huella de Carbono de Producto (norma ISO/TS 14067), basado en evaluar exhaustivamente todo el Ciclo de Vida de la “producción de banano”; y que es un enfoque apreciablemente diferente al de la Huella de Carbono de Organización, seguido en la Guía analizada en este post.

Resulta, por tanto, que la Huella de Carbono evaluada en la Guía está muy incompleta. Así lo reconoce, implícitamente, la propia Guía, que dice poner a disposición el procedimiento para estimar las emisiones de GEI de una organización, es decir, de una “empresa bananera”. Es decir, la Guía no es adecuada y no permite calcular la Huella de Carbono de la producción de una cierta cantidad de banano (1 kg, 1 tonelada). En consecuencia, si no se conoce la Huella de Carbono de la producción de banano, si se tiene la certeza de que no se ha evaluado de manera exhaustiva, aunque se compensen algunas emisiones, NUNCA SE PODRÁ DECIR QUE ES UN BANANO NEUTRAL O CON EMISIONES CERO. Esta es otra de las extralimitaciones del artículo de prensa y probablemente la más grave.

Confiamos que el post te haya resultado tan interesante que hayas llegado hasta aquí. Esperamos también que el tema te haya motivado a aprender sobre estos temas y a profundizar en ellos.

Si estás interesado en tener una visión completa de lo que es la Huella de Carbono, la Huella Hídrica, la Huella de Agua y la Huella Ambiental de un producto y cómo se calculan, te invitamos a participar en los cursos que impartimos sobre las Huellas de Producto en el Instituto Superior de Medioambiente (ISM) sobre esta materia.

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¿Conocemos el impacto de la energía eólica sobre la fauna? ¿Lo estamos evaluando correctamente?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Jon Dominguez. Texto original

La respuesta a la primera pregunta sería “no demasiado”. Y a la segunda habría que contestar con un rotundo “no”.

Los buitres leonados (Gyps fulvus) cumplen los requisitos de riesgo asociados a las factores de la especie. Foto: Mario modesto, CC BY-SA 3.0 Wikipedia

Respecto al primer interrogante, existe una tendencia bastante común por la que solemos pensar que el impacto de los parques eólicos sobre la fauna es bien conocido. Si nos preguntaran, la mayoría responderíamos rápidamente que el principal problema es la mortalidad de las aves al colisionar con las palas de los aerogeneradores. E incluso algunos también mencionaríamos a los murciélagos como grupo de riesgo. Y aunque no iríamos desencaminados, la realidad es que, tras 50 años de energía eólica a escala industrial, seguimos sin saber mucho sobre su impacto en los vertebrados voladores. Nuestra comprensión no pasa de conocer algunas características que hacen a unas especies más propensas que otras a sufrir impactos, y de cierto consenso al considerar que la magnitud del impacto es en general reducida, aunque en determinadas situaciones puede implicar importantes efectos negativos sobre las especies.

De hecho, seguimos sin entender prácticamente nada de la influencia a largo plazo sobre las poblaciones, y muy poco del peso de las características del entorno en la mortalidad. Un problema que se agrava con los murciélagos, hasta hace poco sistemáticamente ignorados en las evaluaciones de impacto, y que probablemente se estén llevando la peor parte.

Este vacío de información, que dificulta en buena medida la implantación realmente sostenible de la energía eólica, está estrechamente relacionado con la segunda cuestión que planteaba en el título. Sabemos poco, sí, pero es que además no estamos gestionando correctamente el desarrollo de la eólica ni si quiera en base a esos escasos conocimientos. Los expertos llevan tiempo alertando de carencias serias en las metodologías de evaluación y en los programas de seguimiento de impacto, especialmente a largo plazo. Hace unos años, por ejemplo, científicos del CSIC y de la Fundación Migres (entre otros) detectaron que los estudios de impacto ambiental no conseguían predecir correctamente cuáles iban a ser los proyectos con mayor mortalidad. Pudieron comprobarlo sobre el terreno, y concluyeron que acertaban muy poco.

Fragmentación y pérdida de hábitat en un parque eólico de Virginia Occidental (EEUU). Fuente: www.wind-watch.org

Más recientemente, una amplia revisión sobre las evaluaciones de impacto de los parques eólicos en murciélagos del Reino Unido extraía conclusiones muy similares. Los análisis son incompletos, las metodologías muchas veces erróneas y los estudios no terminan de servir para reconocer el impacto ni para establecer medidas de mitigación adecuadas. Y son solo dos ejemplos.

Si queremos que la energía eólica siga siendo una de las opciones con mayor potencial para luchar contra el cambio climático y facilitar la suficiencia energética; y que el título de renovable que se le otorga no haga referencia exclusivamente al origen del recurso, debemos aumentar el esfuerzo y la calidad de la evaluaciones de impacto. Para ello es fundamental que estandaricemos los protocolos, apliquemos técnicas repetibles y mejoremos sustancialmente los seguimientos a largo plazo. Y es que conseguir una mayor sostenibilidad no solo beneficia al medioambiente, sino que también reduce los costes y aporta competitividad. Es necesario entender que una buena planificación es una oportunidad al desarrollo de la industria.

En el ISM hemos captado el mensaje y queremos contribuir con nuestro granito de arena a la consecución de la plena sostenibilidad de la energía eólica. Por eso hemos desarrollado el curso Evaluación y Seguimiento del Impacto de los Parques Eólicos sobre la Fauna, donde ayudaremos a los alumnos a profundizar en el conocimiento del impacto de los parques eólicos, aportaremos las herramientas necesarias para evaluar de forma científica y estandarizada su influencia sobre las aves y los murciélagos, y abordaremos las distintas soluciones de mitigación existentes. El objetivo es que de nuestras aulas salgan técnicos con la capacitación suficiente como para revertir la situación descrita en los párrafos anteriores. Yes we can!

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