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¿Cómo establecer una estrategia de comunicación sostenible?

Publicado en: Comunicar Sostenibilidad por Samuel Andreu. Texto original

Soy de la opinión que a la hora de establecer la estrategia hay que ser ambicioso y “cuestionarnos la organización”. Es un planteamiento que trasciende al tradicional plan de comunicación o de marketing. Evidentemente es un proceso complejo que puede obligar a modificar aspectos relevantes de la empresa, incluidas cuestiones tan íntimas como la propia filosofía de la organización. Sin embargo, esta reflexión puede ser el origen de una empresa más eficiente, sostenible y dinámica. ¿Merece la pena el esfuerzo?- ¡Yo creo que !

A continuación, os propongo 7 principios que debieran tenerse en cuenta a la hora de diseñar una estrategia de comunicación adecuada:

  1. Echar la vista atrás: rememorar la historia de la organización con objeto de identificar fallos y aciertos nos ayudará a afrontar el futuro con más perspectiva.
  2. Renovar la filosofía de la empresa: es la base sobre la que diseñaremos nuestra estrategia de comunicación y regirá, a su vez, la gestión ambiental de la organización. En definitiva, tenemos que revisar la Misión, Visión y Valores  de la empresa, valorar si se ajustan a la realidad y asumir los cambios necesarios para cumplir nuestras expectativas.
  3. Reconocer errores: uno de los intangibles más importantes de una empresa es su credibilidad. Asumir los errores y aprender de ellos es el primer paso para ser creíbles.
  4. Analizar aciertos: repasar situaciones que se han resuelto exitosamente para valorar la repetición de determinados patrones. Esto no significa aplicar la misma estrategia ante el mismo problema, ya que debemos tener en cuenta que éxitos pasados, no aseguran aciertos futuros.  
  5. Cuidar la gestión interna de los aspectos medioambientales: además de otras múltiples ventajas, cuidar la gestión ambiental dentro de la organización hace más creíble a ojos de los trabajadores la imagen sostenible que la empresa pretende comunicar.
  6. Para comunicar sostenibilidad hay que tener algo sostenible que comunicar.
  7. Mirarnos con los ojos de los que nos miran: este ejercicio de abstracción puede resultar muy útil para definir  nuevas estrategias. La autocrítica debe ser un motor de cambio a mejor.
En sucesivos post os iré desarrollando el contenido de estos principios.

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Imprimir es tan de los 2000

Publicado en: 1/4 de ambiente por Txema CG. Texto original

Miren lo que tiene la web de RENFE en su apartado de RSC:
Renfe Responsabilidad social corporativa

Si tan comprometidos están con el medio ambiente ¿por qué si compras un billete a través de la web de RENFE estás obligado a imprimirlo? Y alguno pensará “Bueno, bueno, todos los billetes se imprimen, no será tan grande la desgracia”. Pues ni todos los billetes se imprimen como explico en el siguiente párrafo, ni es necesario que sea un DIN A4 con sus propios anuncios como enseña hoy Forges usando para ello mi tinta y mi papel.

Yo hace tiempo que imprimo los que compro en las máquinas disponibles al efecto en las estaciones ya que son billetes normales, más pequeños, pero lo ideal sería que comenzaran a aplicar las políticas de otras compañías como ALSA, que hace años que te deja subir a sus autobuses con el localizador y/o el DNI. ¿Son billetes en los que es necesario pasar un escáner de codigo de barras? Señores de RENFE, les presento a los códigos QR que ya usan muchas compañías aéreas y  que se pueden leer desde la pantalla de cualquier “pijófono”.

Códigos QR / Qr Codes

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De lo difícil que es definir empleo verde.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

© Greenpeace / Kate Davison

© Greenpeace / Kate Davison

Empezamos con una cita para ilustrar el estado del arte:

"La etiqueta incluso podría hacer más mal que bien. John Martin dio un ejemplo de cómo la definición vaga había afirmado, citando estimaciones de Eurostat, la Oficina de estadísticas oficiales de Unión Europea, que sólo el 2% de los empleos en Europa eran "verdes", a pesar de que la OMC y la Organización Internacional del trabajo, mediante una definición mucho más amplia, colocan esa cifra en 20%. El verdadero debate debe ser acerca de la pérdida de empleos y su creación. Sería más preciso pensar en "verde" para impregnar toda la economía; esto es tratar mucho más que el medio ambiente."

Que cada vez que escucho a un político hablar de empleo verde me da la sensación de que me están intentando vender una moto sin ruedas no es nada nuevo. Me sorprende poderosamente la cantidad de estudios sobre las posibilidades generar empleo que tiene el sector ambiental y de las cifras que se publican al respecto, cuando no tenemos claramente acotado qué entendemos por "sector ambiental". Soy incapaz de encontrar la profesión que he estado desarrollando durante los últimos años en la clasificación nacional de ocupaciones ¿por qué me debería fiar de discursos que hablan de lo bien que va un sector que ni se molestan en definir?

Por eso me ha sorprendido gratamente la presentación del Libro "Green Jobs. Empleo verde en España 2010" (por aquí lo puedes ver en diferido). En particular la ponencia de María Isabel Martínez y su reflexión sobre las dificultades a la hora de delimitar el sector y los empleos verdes. Es un tema muy trillado, pero mientras que no tengamos una definición clara o una herramienta estadística que recoja adecuadamente  esto del empleo verde, es imprescindible que cada estudio sobre el asunto aclare en que se basa para obtener las conclusiones que presenta.

Leeré con mucho cariño "Green Jobs. Empleo verde en España 2010". En un primer vistazo diagonal tiene muy buena pinta, al menos en lo que al fundamento estadístico se refiere. Sí se evidencia es que eso de la información ambiental, que colamos entre los "Perfiles de las Ocupaciones Medioambientales y su impacto sobre el empleo", no se sabe por donde agarrarlo. En la cola de lectura tengo otro estudio sobre la materia que me está dando pereza, especialmente, a pesar que soy consciente de que cuenta con grandes profesionales, desde que me encontré escritos por otros mis prejuicios sobre la organización que lo publica.

En cualquier caso, a falta de datos que tampoco se hasta que punto me interesan, me dejaré seducir por las aproximaciones cualitativas: me piro a ver qué se cuenta en las Jornadas de perfiles profesionales en medio ambiente. Hasta otro rato.

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#ST25 #CONAMA10 Responsabilidad ambiental.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

La Sesión Técnica 25 del CONAMA "Responsabilidad ambiental" registró un lleno histórico en la Sala Madrid del Palacio de Congresos. El evento se desarrolló según el programa salvo por la sustitución de Joaquín Nieto, en cuyo lugar intervino Andrés Leal. Aquí os dejo una crónica rápida de lo que allí aconteció:

Carlos de Miguel, en calidad de moderador, abrió con la promesa de no volver a hablar de la ley, suficientemente explicada en saraos varios, y de abordar cuestiones la aplicación presente y desarrollo futuro.

La intervención de Isaac Sánchez Navarro abordó el análisis y desarrollo de la normativa de responsabilidad medioambiental mediante:

Cerró recordando que la aplicación de la Ley 26/2007 implica la materialización del principio "Quien contamina paga y repara".

Andrés Leal presentó un balance de la aplicación de la Ley de responsabilidad medioambiental, según un estudio de las 12 respuestas recibidas a una encuesta dirigida a las distintas comunidades autónomas, en relación a la aplicación de la Ley 26/2007 en sus respectivos ámbitos territoriales. Destaca, entre otros aspectos, que:

  • Las comunidades autónomas están acudiendo a asistencias técnicas para desarrollar distintos instrumentos relacionados con la responsabilidad ambiental, tales como formación, elaboración de guías o desarrollo de aplicaciones web.
  • Se manifiesta, por parte de las distintas administraciones, la realización de labores de difusión dirigidas al sector empresarial.
  • Cuatro de las comunidades autónomas que han respondido tendrían previsto desarrollar normativa autonómica desarrollando la Ley 26/2007, una ha aprobado normativa y otra la tiene en proceso de información y participación pública.
  • En general, se considera que el procedimiento administrativo para exigir responsabilidad ambiental es complejo y estaría pendiente de desarrollo.
  • Gran parte de estas administraciones estarían colaborando con la industria y empresas de consultoría en la realización de proyectos piloto y de análisis preliminares.
  • Se está a la espera de que se definan criterios de exclusión y umbrales de aplicación por parte del Ministerio, mientras que las comunidades autónomas apenas han desarrollado criterios de interpretación o normas adicionales.
  • Habría 10 expedientes abiertos en aplicación de la Ley 26/2007, en cuatro casos con exigencia de responsabilidad al operador.
  • No se habrían desarrollado mecanismos de colaboración entre comunidades autónomas con territorios limítrofes.

Para cerrar, expuso una serie de observaciones que se han planteado al proyecto de Orden Ministerial relativo a la prioridad y calendario para la exigibilidad de la garantía financiera obligatoria, recientemente sometida a información pública, entre las que destaca la necesidad de un carácter preventivo, el establecimiento de criterios de exclusión y la definición del alcance del Anexo III.

Enric Pueyo escenificó el análisis de los aspectos más relevantes de la Ley de responsabilidad medioambiental a través de la exposición de un caso práctico. Partiendo del análisis de la información disponible de más de 175 casos reales se plantea un caso hipotético de estudio, al objeto de contemplar aspectos característicos de la industria española y sus accidentes, pero sin presentar una empresa concreta que se pudiera dar por aludida.

Así pues, en los accidentes estudiados, destaca la coincidencia de uno o varios de los siguientes factores:

  • La presencia de sustancias peligrosas, tanto en forma de materias primas como de residuos.
  • Carencias organizacionales: formación del personal implicado, falta de protocolos o sistemas de gestión adecuados, almacenamiento que no cumple requisitos de seguridad, manipulaciones indebidas, ausencia de mantenimiento de instalaciones y equipos.
  • Vertidos a cauce público.
  • Elementos circunstanciales: características de transporte, nocturnidad, accidentes en días no laborales...

Partiendo de esa base plantea un caso en el que se dan tres posibles situaciones:

  • Accidente en situación de incumplimiento del marco legal de responsabilidad medioambiental.
  • Accidente en situación de cumplimiento del marco legal de responsabilidad medioambiental.
  • Establecimiento de medidas preventivas que eviten el accidente.

El esquema para el estudio del caso se estructura en los siguientes apartados:

  • Datos de la instalación
  • Procesos
  • Materias primas y energía
  • Procesos auxiliares
  • Hipótesis accidentes:
    • Escenario causal
    • Suceso iniciador
    • Escenario accidental
    • Consecuencias
    • Incumplimientos
  • Costes
  • Comparación

En el estudio se habían planteado algunas simplificaciones para llamar la atención sobre la importancia de cumplir con el marco legal. Así pues, los resultados presentaban que, en caso de accidente, la empresa acabará incurriendo en un coste total menor cuando cumple con la normativa aplicable. De una parte porque ciertas omisiones (en particular las relativas a informar a la autoridad competente) implican la posibilidad de incurrir en sanciones importantes, así como en que el daño sea mucho mayor, repercutiendo en un montante final más abultado.

En paralelo, los costes en los que incurriría la empresa que opte por mecanismos de prevención, tales como eliminar la mala praxis, adoptar sistemas integrados de gestión ambiental, formación al personal, mantenimiento preventivo... serían varios órdenes de magnitud inferiores a los de la empresa que no los adopta. En números gordos y en los extremos, estamos hablando de 30.000 euros frente a 3.000.000 para una pyme industrial:

  • 30.000 euros por implantar sistemas de gestión que eviten la ocasión de daños y el incumplimiento de la normativa,
  • 3.000.000 euros en caso de accidente que afecte al medio natural causando daños graves exigibles por responsabilidad ambiental,  sanciones y, en su caso, la correspondiente responsabilidad civil.

Por tanto, ahora, más que nunca:

prevención siempre es mejor y mucho más rentable, al menos a partir de ahora

Con esta frase nos fuimos al café de comercio justo, con correspondiente intercambio de cromos, desvirtualizaciones, encuentros y reencuentros, búsqueda de pichigüilis...

A la vuelta, Isabel Lorente nos habló de la estructura y contenidos generales de los instrumentos sectoriales para el análisis del riesgo medioambiental. Presentó la heterogeneidad y peligrosidad como criterios de decisión a la hora de elegir entre los instrumentos sectoriales disponibles. Así pues, los sectores deberán elegir entre:

  • MIRAT: es interesante para casos de gran homogeneidad, pero no exime de análisis de riesgo individualizado.
  • Tabla de baremos: cuando se de un perfil productivo común al sector y sin escenarios singulares que puedan ser significativos.
  • Guía metodológica: es el instrumento más flexible, sin estandarización ni parametrización del riesgo.

Entre otras consideraciones y puntos críticos, destaca la necesidad de tener presente:

  • Información para utilizar a nivel individual.
  • Listado de variables para el Modelo de Oferta de Responsabilidad Ambiental.
  • Cuantificación daño y significatividad: patrones homogéneos en los instrumentos.
  • Incorporación de recomendaciones de prevención y de monetización.

Carola Hermoso nos contó su experiencia en relación al MIRAT en el que está trabajando Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID), poniendo el acento en la necesidad de disponer de aplicaciones informáticas que sirvan para la gestión integral de la prevención y que puedan importar datos suministrados por distintos agentes implicados en la elaboración del estudio de riesgos ambientales.

Gracias al sentido práctico de la exposición de Isabel (rápida y concisa) ha quedado tiempo para un debate amplio y fructífero. Se han echado de menos en la mesa los puntos de vista de algunos agentes implicados, pero la presencia en la sala de representantes de varias organizadoras candidatas a ser verificadoras ha suplido esta carencia parcialmente. Me faltaban otros interesados contemplados en el artículo 42 de la Ley 26/2007, pero eso lo dejamos para otro día que ya toca ir cerrando.

El debate ha puesto de manifiesto dos cosas:

  • Seguimos teniendo miedo a ponerle el cascabel al gato: no se habla todo lo claro que se debería, se crea incertidumbre e inseguridad, tal y como se ha manifestado en la exposición del consultor que manifestaba no saber qué postura adoptar ante sus clientes.
  • No se comprende el papel que juega el verificador: me congratula saber que no soy el único al que le incomoda la forma en la que nuestro marco legal traslada responsabilidad ambiental del operador a la figura del verificador.

Conclusiones:

A golpe de aplazar la publicación de las órdenes ministeriales sobre las garantías financieras hay quien se había olvidado de lo básico. Me ha gustado mucho cómo se ha aclarado en esta Sesión Técnica del CONAMA 10, gracias a Jose Luis de las Heras, Tomás Justo y otras personas que han intervenido en el debate complementando lo expuesto por la mesa:

  • La Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental está en pleno vigor y es aplicable a todas las actividades económicas y profesionales. La responsabilidad ilimitada por daños al medio ambiente contemplada en esta norma ya es exigible y se está exigiendo.
  • La filosofía de la norma es preventiva, luego no importa tanto la garantía financiera obligatoria como la gestión del riesgo: las empresas deberían centrarse en evaluar y gestionar los riesgos sin esperar a que se aprueben desarrollos adicionales de la norma.
  • Si lo estiman necesario, los operadores podrían contratar productos, disponibles en el mercado actual, destinados a cubrir los posibles daños sin esperar a que se haga efectiva la obligatoriedad de las garantías financieras.
  • Los instrumentos de evaluación de riesgos y valoración de daños no se deberían limitar a la reparación primaria, debiendo incluir compensatoria y complementaria.
  • El sistema descansa sobre la verificación, que es un proceso complejo y no tiene por qué ser barato. Barato es relativo, sobre todo si no olvidamos que estamos hablando de una responsabilidad ilimitada (comprometiendo la viabilidad de la empresa) en caso de daños que no se identifiquen, analicen o prevengan adecuadamente.

Actualización: añado enlace al resumen de la sesión realizado por los voluntarios de ACA.

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RSC: titulares, datos, indicadores y responsabilidad.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Lo hemos vuelto a lograr. Los medios recogen el titular: España primer país europeo por número de certificados de gestión ambiental.

El dato dice que:

España es el primer país europeo y tercero del mundo por número de certificados del Sistema de Gestión Ambiental según la norma ISO 14001 con 16.527 reconomientos, según la Organización Internacional de Normalización (ISO, en sus siglas en inglés).

Pero ¿qué significa esto? El país cuenta con 16.527 empresas certificadas según una norma de gestión creada como mecanismo de mercado para diferenciar empresas según su comportamiento ambiental ¿consultamos esa norma? Pues va a ser que no: una copia de la ISO 14.001 cuesta más de 30 euros a pagar a AENOR. Precio ideal para un consultor que se gana la vida implantando sistemas de gestión ambiental, pero algo caro para su cliente, que preferirá una fotocopia, o para los alumnos del curso correspondiente, que ya se encargarán de encontrar una copia digital. Sí, podemos consultarla en alguna biblioteca especializada o encontrar literatura que nos la cuenta y nos habla bien de ella. Pero como mecanismo de transparencia sobre el comportamiento ambiental de las organizaciones tiene un punto en contra.

Vale, el documento no es público, pero todas esas empresas certificadas según criterios ambientales... ¿no es motivo de alegría? Pues depende. La falta de publicidad de esos criterios tal vez debería implicar falta de credibilidad para un ciudadano escéptico. Pero también para profesionales especializados: el mercado de los instrumentos ambientales de mercado tiene sus luces y sus sombras. Un ejemplo es el debate alrededor del cumplimiento de la legislación. El mercado tiende a ofrecer soluciones para todos los gustos y el caso de la ISO 14.001 no se escapa a esta realidad. Podemos encontrar certificadores y auditores que cubren un amplio espectro de tolerancia respecto a los apartados de las ISO relativos al compromiso de la organización para con la normativa legal aplicable.

Y esto ¿es grave doctor? Pues desde mi punto de vista sí. La normativa legal aplicable a una actividad es el marco mínimo que debe cumplir obligatoriamente una organización. Las reglas para que el juego sea justo y todos los participantes lo hagan en igualdad de condiciones. El último dato que manejo en este sentido (no lo he vuelto a ver publicado desde principios de este siglo) decía que más de dos tercios de la industria carece de licencia de actividad en la Comunidad de Madrid. Sí, es difícil estar al día del último cambio en no se que decreto autonómico de vertidos, pero la licencia de actividad es uno de los requisitos legales que difícilmente pueden pasar desapercibidos para un empresario.

¿Qué pasa con los auditores de certificación ambiental? Recordemos que ISO 14.001 es un mecanismo voluntario del mercado para diferenciarse de la competencia. Tu pagas y alguien viene a comprobar si estas en condiciones de que te den un sello con el que decir que eres más verde que otro. Y como pagas mandas. Al fin y al cabo, la auditoría del sistema de gestión ambiental ISO 14.001 no es una auditoría de requisitos legales. Que tienes una industria en marcha algo público y notorio, ¿por qué tendría un auditor que pedirte la licencia de actividad? ¿por qué querría comprobar si tienes en orden la gestión de residuos cuando tienes un documento donde dices que lo haces? Los papeles dicen que el sistema está implantado, no da tiempo a meternos con todos los detalles en cada auditoría...

Así pues, el titular y los datos son muy bonitos. Las publicaciones de Responsabilidad Social Corporativa los llevan a lugares destacados y los difunden ampliamente: hay que hacer ruido y mover el mercado de la certificación ambiental, todavía quedan cientos de miles de organizaciones que no han entrado por el aro de la 14.001. Por no hablar de las posibilidades de generación de empleo verde. Pero ¿qué pasa con el medio ambiente? ¿tenemos indicadores transparentes que nos hablen de cómo evoluciona el comportamiento de nuestras empresas? ¿sabemos si están cumpliendo las leyes que las obligan a depurar sus vertidos? ¿tenemos idea de lo que emiten a la atmósfera? ¿gestionan los residuos adecuadamente? ¿de dónde sacan las materias primas? ¿en qué condiciones trabajan sus empleados? ¿cómo tratan a sus clientes? ¿dejan dormir a sus vecinos? La sostenibilidad no es pintar de verde la oficina comercial.

Como en otros ámbitos de gestión empresarial, muchas organizaciones prefieren ponerse chapitas y darse publicidad a coger el toro por los cuernos conociendo y cumpliendo todas sus obligaciones legales. No son muchas las empresas que puedan sacar pecho por el respeto escrupuloso a los derechos de sus trabajadores, clientes y terceras partes implicadas. En un país democrático y medianamente civilizado debería ser suficiente con cumplir la legislación aplicable, que por cierto, es pública y está publicada. Pero es más costoso asumir la responsabilidad y dejar que los hechos hablen por sí solos, que pagar a terceros por publicitarnos mientras nos escondemos debajo de una buena capa de maquillaje.

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Eventos Ecológicos

Publicado en: Aventuras y desventuras de un Ambientólogo.com por Emilio Luján. Texto original

La creciente preocupación por las cuestiones ambientales también ha llegado a la organización de eventos y espacios de exposiciones y congresos, y como reflejo de esto son muchas las iniciativas que se están llevando a cabo para la ambientalización de dichos espacios y eventos, con el fin, entre otros, de mostrar una imagen respetuosa con el entorno y la sociedad y atraer eventos de relevancia mundial a nuestro país.

Entre las iniciativas relativas a las empresas que organizan congresos, así como gestionan palacios de congresos, están:

· Certificación ISO 14001 del Sistema de Gestión Ambiental

· Verificación y Validación de la Memoria Reglamento Europeo EMAS del Sistema de Gestión Ambiental

· Certificación del sistema de gestión ética y socialmente responsable SGE21

Respecto a los edificios en los que se desarrollan dichas actividades pueden desarrollar:

· Certificación del Sistema Gestión energética EN 16001

· Clasificación Energética A

· Certificación bajo el Sistema de Clasificación de Edificios Sostenibles LEED, promovido por el Consejo de Construcción Verde, basados en la limpieza y mantenimiento del edificio, uso de productos químicos, calidad del aire interior, eficiencia en el uso de la energía y del agua, control de vertidos, iluminación…

· Construcción Bioclimática

En cuanto a la ambientalización de los eventos, algunas de las medidas que se pueden tomar serían:

· Distribución de material de papelería certificado (Etiqueta Europea, Ángel Azul, Certificación Forestal Sostenible, Cadena de Custodia forestal, Cisne Blanco, Comercio Justo, Producto Certificado como Ecodiseño ISO 14006)

· Catering con productos ecológicos, por ejemplo, desayuno mediterráneo con productos provenientes de agricultura y ganadería ecológica.

· Videoconferencia y fomento de la movilidad sostenible de los congresistas

· Alojamiento en establecimientos con certificación ambiental o rural con calidad ambiental certificada (marca parque natural, por ejemplo)

· Documentación derivada del congreso presentada en soporte informático únicamente.

· Reducción y compensación de emisiones de efecto invernadero derivadas del congreso.

Centrándonos en esta última idea, la de reducción y compensación voluntaria de las emisiones de gases de efecto invernadero, se han desarrollado metodologías para cuantificar el impacto climático de un evento o de un proyecto (por ejemplo, un congreso, la construcción de un centro comercial, la mejora de un proceso industrial…). De hecho, la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia, Horizonte 2007-2012-2020 establece una serie de medidas para aquellas actividades que no están incluidas en el Plan Nacional de Asignación (PNA) de derechos de emisión de gases de efecto invernadero (GEI). La realidad es que son más las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero que se realizan en España por los sectores difusos (residencial, transporte.) y no incluidos en el PNA (pequeñas y medianas industrias).

Para ello existen medidas de fomento, junto con otras muchas impulsadas por Agencias de la Energía, Asociaciones de Empresas, ONG, Fundaciones, etcétera, así como por propia iniciativa de las empresas, necesitan de un mecanismo para la demostración de que se alcanzan los compromisos adquiridos en la lucha de cambio climático.

Básicamente las fases de un proyecto de reducción de emisiones de efecto invernadero son las siguientes:

· Establecimiento de una metodología de contabilización de emisiones GEI y propuestas de reducción. Algunas de las metodologías válidas son:

o The Greenhouse Gas Protocol Initiative

o ISO 14064: Gases de Efecto Invernadero.

· Verificación de la metodología por EQA

· Contabilización de las emisiones GEI.

· Establecimiento de medidas de reducción/ahorro.

· Establecimiento de medidas de compensación.

· Nueva contabilización de las emisiones GEI.

· Validación del ahorro/compensación de las emisiones GEI por EQA.

· Seguimiento.

Para ellos, EQA, gracias a sus acreditaciones como Verificador del Comercio de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero y el reconocimiento en los organismos que fomentan dichas actividades (Ministerio de Medio Ambiente, Instituto de Diversificación y Ahorro de Energía, Agencias Autonómicas de la Energía.), realiza una comprobación total de emisiones declarada en el informe de emisiones GEI velando por la fiabilidad y exactitud de los sistemas de seguimiento aplicados y de la veracidad de las emisiones declaradas.

El resultado del proceso es un Dictamen de Verificación y una Declaración de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero verificadas con las que se puede hacer uso comercial de los logros alcanzados, obtener incentivos y subvenciones para la adquisición de equipos, demostrar socialmente el compromiso de lucha contra el cambio climático o compensar con mecanismos de desarrollo limpio, como por ejemplo la instalación en países en vías de desarrollo de energía renovable que “ahorre” las mismas emisiones que el evento que ha generado. El cálculo de emisiones GEI pueden afectar no sólo al consumo energético del evento (electricidad…) sino también a las derivadas del uso de materiales: emisiones derivadas de la fabricación de los folios consumidos, de los viajes de los ponentes…

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