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Ser Ambientólogo en Latinoamérica

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por ancogra90. Texto original

Cuando era aún un niño, tal vez sobre los 10 años me fascinaban los reportajes de naturaleza, principalmente los centrados en/ambientados en otros continentes. Para mí, un niño criado en la manchuela conquense, me imaginaba esas zonas como indómitas, con una fuerza de la naturaleza especial, selva virgen, mares de árboles, vegetación y animales coloridos, diversos, peligrosos…

Lo veía casi como un cuento. Sabes que existe, pero en ese momento me parecía imposible  llegar a formar parte de todo eso, como algo que no es posible alcanzar. ¿Cómo podía imaginarme, en ese momento, que algún día formaría parte del complejo eslabón que debe ajustar el difícil equilibrio entre los intereses económicos y productivos junto a la conservación de los lugares más maravillosos del planeta? Porque eso es lo que realmente significa ser ambientólogo en Ecuador.

Islas Galápagos. Ecuador. Foto: Ángel Collado

El 2014 fue un año que siempre quedará grabado a fuego en mi memoria. Recién graduado en Ciencias Ambientales, estaba tremendamente desilusionado por la situación laboral en España. Como nos pasa a muchos al acabar los estudios, tenía grandes dudas sobre mis propias cualidades, sobre si tendría las capacidades necesarias y estaría preparado para  enfrentarme a una situación laboral en el sector ambiental. Hasta dudaba de que algún día pudiese llegar a ser un profesional en medio ambiente. Te sientes tan pequeño, tan insignificante en esos momentos…

Tras una serie de coincidencias personales, hice algo que nunca hubiese podido imaginar que haría alguien como yo. Con 24 años tomé la decisión de lanzarme totalmente y emigrar a Ecuador. No conocía nada del sector ambiental, menos en Ecuador, no tenía experiencia laboral previa como ambientólogo, no conocía empresas ni organizaciones y apenas había realizado indagaciones previas. Sólo tenía nociones de la cultura ecuatoriana y algún conocimiento aproximado sobre su componente ecológico. Sin embargo, solicité la visa y a los pocos meses ya estaba allí.

Dejas a tu familia, tus amigos, todo tu entorno, para irte a un lugar lejano por un tiempo que no sabes cuánto podrá ser. Ya no vas a poder estar en cumpleaños, en bodas, en los nacimientos, cuanto tu familia te necesite, en los momentos duros, en los momentos buenos. Pero tienes un motor mucho más fuerte que todo eso, desbordas ilusión, energía, pasión. Sientes que quieres vivir, que no quieres desaprovechar la oportunidad y hacer algo que realmente de valor y sentido a lo que tú eres, a lo que quieres ser. Deseas probarte a ti mismo, decir que lo intentaste, que ante diferentes caminos en la vida elegiste el más difícil. Este tipo de decisiones despiertan un fuego en ti que nunca pensaste que tenías, que te llevará a donde nunca pensaste que lo harías.

Todos los deberes pendientes los tuve que realizar desde dentro del propio país. Toda una inconsciencia, pero tal vez es la mejor forma de tomar decisiones de éste tipo. Como dice el dicho, bien está lo que bien acaba, y finalmente logré formar parte de proyectos increíbles. Conocí lugares y gente, viví experiencias que realmente me cambiaron desde todos los aspectos. No como turista, sino como agente que forma parte de ese entorno, viví realmente Ecuador, viví su sector ambiental.

Foto: Ángel Collado

El objetivo de este blog es, a través de mi experiencia, contar los diferentes aspectos que se deben tener en cuenta para trabajar en Ecuador en particular, y en Latinoamérica en general. Dar a conocer aquellas consideraciones que se deben tener en cuenta, el cambio de mentalidad y conceptual necesario, vivencias técnicas particulares y todos aquellos consejos que puedan ser de utilidad para todo aquel que quiera vivir esta aventura.

Por encima de todo, mi deseo es motivar a aquellos estudiantes y recién graduados que piensan, al igual que yo pensaba, que no tienen qué aportar, que no son nada en especial para el sector ambiental. Porque es mentira. Las habilidades necesarias y desarrolladas en el mundo académico son diferentes a las que vas a desarrollar en el mundo laboral. Las habilidades que realmente necesitas son las de no rendirte, las de continuar cuando las cosas no salgan, el pensar que sí puedes cuando haya gente que te diga que no. En definitiva, creer que sí puedes convertirte en un auténtico profesional en medio ambiente.

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¿Qué variables tendré en cuenta en la gestión ambiental de mi empresa?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Raquel Gómez. Texto original

Al integrar la variable ambiental por primera vez en la empresa necesitaremos considerar las principales variables ambientales que determinan una correcta gestión ambiental.

Inicialmente precisaremos de ciertos permisos o licencias ambientales específicas, en función del tipo de actividad, así como crear programas concretos a nivel interno que permitan cumplir con los objetivos ambientales y establecer procedimientos específicos e integrar nuevas variables en la gestión diaria que permitan cumplir con los requerimientos ambientales, bien sean por obligado cumplimiento legal o con carácter voluntario, si así lo establece la empresa.

Algunos aspectos ambientales clave en el mundo de la empresa hacen referencia a la prevención ambiental, como por ejemplo, la solicitud de la una autorización ambiental integrada, la evaluación ambiental estratégica o la responsabilidad medioambiental. Otras veces en cambio, se deben considerar actuaciones correctivas que eviten determinados errores en la gestión ambiental que hayan podido causar una situación ambiental crítica, por ejemplo, fugas, focos de contaminación, multas medioambientales, etc.

Variables de gestión ambiental en ela empresa

Para no incurrir en una situación de negligencia ambiental y para iniciar con la integración de las variables ambientales en la empresa, será necesario considerar ciertas variables mínimas, por ejemplo, la correcta gestión de los residuos. En este sentido, la economía circular sugiere prestar especial atención a todo el ciclo de vida de los productos y servicios y por tanto también a su fase de eliminación. Así, las empresas deberán integrar planes de minimización de residuos, declarar anualmente sus residuos peligrosos o llevar a cabo un seguimiento y control de los mismos.

Igualmente, se tendrán en cuenta los aspectos relacionados con la contaminación atmosférica, llevando a cabo una identificación de los principales focos de emisión de GEI (Gases de Efecto Invernadero) y una contabilización de emisiones que permita reducir la huella de carbono.

Pixabay

La contaminación de aguas y de suelos también conlleva tareas en la gestión empresarial, así como la incorporación de nuevos sistemas de gestión basados en la gestión ambiental, tales como la norma ISO 14001:2015 o el Reglamento EMAS. La adopción de estos sistemas de gestión ambiental nos permitirá incorporar todas las variables ambientales y establecer una hoja de ruta efectiva para la consecución de los objetivos ambientales teniendo en cuenta también, la importancia de llevar a cabo una comunicación ambiental interna y externa efectiva, que permita dar a conocer de forma transparente las líneas de acción ambiental establecidas por la empresa y que rigen su responsabilidad ambiental.

El curso sobre “Herramientas básicas de gestión ambiental en la empresa” que imparto en el Instituto Superior del Medio Ambiente puede ayudarte en la integración de dichas variables ambientales. Se trata de un curso introductorio a la gestión ambiental empresarial dirigido a personal de departamentos de medio ambiente sin formación técnica específica previa en materia medioambiental; administrativos de empresas del sector ambiental que precisen conocimientos generales sobre gestión ambiental en la empresa; técnicos de departamentos de calidad y/o PRL que precisen ampliar conocimientos en materia de gestión ambiental y responsables o gerentes de Pymes o MicroPYMEs que precisen conocimientos básicos sobre gestión ambiental en la empresa.

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Más civismo, ¡por favor!

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Si alguna vez has estado un lunes al sol seguro que has visto la escena en algún parque de tu barrio. Se repite después de cada fin de semana, especialmente en primavera, a medida que alargan los días y avanza el termómetro. Un operario municipal (eufemismo para referirnos a una persona subcontratada en precarias condiciones laborales en el contexto del contrato de limpieza adjudicado a una empresa constructora) se pasea recogiendo del suelo latas de bebidas, paquetes de tabaco vacíos y otros residuos varios que se acumulan alrededor de papeleras rebosantes, tirados debajo de los bancos, magistralmente puestos en un equilibrio inestable sobre algún columpio infantil…

Barre las hojas que deja en el suelo el otoño, la marcescencia estival o la plaga de turno. Los folletos publicitarios de la inmobiliaria, las tarjetas que muestran cuerpos sometidos a la explotación más antigua del mundo, los catálogos del hipermercado… Pasa horas arrastrando grandes bolsas que llena y acumula en una esquina del parque, a la espera de que llegue la furgoneta o el camión que llevará esa mezcla de residuos directamente a vertedero.

Cansado de tanto trajín, le llega el turno al arenero donde se ubican los columpios. Sin fuerzas para mover el rastrillo, tapará un poco los excrementos de los perros que libremente han paseado por la zona infantil. Con la excusa del bienestar de sus animales, algunos desaprensivos los sueltan a sus anchas, mientras el móvil les da la coartada perfecta para no darse por aludidos de sus obligaciones higiénicas.

El domingo por la mañana la escena es algo distinta. Las niñas y los niños se manchan de mierda y se cortan con latas oxidadas mientras escavan en la arena. Los progenitores se quejan de la falta de educación de los adolescentes que hacen botellón. Algún abuelo echa la culpa de la suciedad a esos extranjeros que duermen en pisos patera y se pasan toda la tarde vagueando en el parque con tal de no subir a sus casas. Alguien discute con un macarra que achucha a su perro de presa para exhibir ante los colegas la potencia del can.

Alguien clama en el desierto por un poco de civismo. ¿Qué enseñan en los colegios? Necesitamos más educación, que esto no es un estercolero. ¡Por favor! Miren como está todo. Somos unos guarros. Muy guarros.

No le falta razón. Sabiendo que la escena no es nueva, que lleva décadas repitiéndose, me pregunto:

  • ¿Por qué seguimos vendiendo refrescos, cervezas, patatas fritas, pipas, caramelos y todo tipo de productos en latas y plásticos de usar y tirar?
  • ¿Por qué no se incentiva la devolución del envase usado al comercio que vende producto envasado?
  • ¿Por qué los ayuntamientos no exigen a Ecoembes los recursos para recoger adecuadamente los envases adheridos a su sistema que acaban abandonados en calles, parques, plazas y jardines?

Es cierto. Somos unos guarros, en más de 20 años no hemos sido capaces de llevar la bolsa de gusanitos desde el banco del parque hasta el contenedor amarillo. El viento las arrastra y acaban como fósiles modernos que encontramos en un paseo por la playa:

  • ¿Cuánto tiempo llevará esto flotando aquí?
  • Es la marca que comíamos cuando éramos pequeños ¿te acuerdas?
  • Si claro, hace más de 10 años que no los venden con este nombre.

¿Podemos cambiar estas escenas con otros 20 años de educación y concienciación ambiental? Quizá sí. Si enseñamos al Ayuntamiento a trasladar los costes de la limpieza urbana al sistema integrado de gestión al que están adheridos los envases que recoge el empleado de la subcontrata.

Quizá trasladando ese coste al responsable de la puesta en el mercado del producto envasado se liberarían recursos para vigilancia y aplicación de las sanciones previstas en las ordenanzas sobre tenencia de animales domésticos.

Tal vez podríamos enseñarle al distribuidor de bebidas enlatadas que su modelo de negocio genera un problema. Que está muy bien fomentar y favorecer el consumo compulsivo, pero afecta a la salud de las personas y genera una cantidad de residuos que hay que gestionar.

lata de Coca Cola abandonada

Quizá si los envases vacíos se admitiesen de vuelta en los establecimientos que los venden, el operario de parques y jardines podría dedicar su tiempo y esfuerzo a mantener unas condiciones higiénicas en las zonas infantiles. Tal vez esto nos ahorraría los costes sanitarios de tratar los crecientes casos de enfermedades transmitidas desde las heces de perros y gatos a los, cada vez más escasos, niños que juegan en los parques.

Con menos dinero público destinado a recoger envases adheridos al sistema integrado de gestión tendríamos más opciones de instalar y mantener fuentes públicas de agua potable, donde todas las personas podrían beber, sin necesidad de comprar bebidas azucaradas con su correspondiente coste sanitario.

Es más, si los parques pudiesen ser lugares de encuentro seguros para la infancia quizá sería más fácil integrar a todos los niños y las niñas en un modelo de educación inclusivo, donde todos sean parte de la solución. Lo mismo les daba por colaborar, compartir y proponer nuevos modelos de desarrollo más sostenibles.

Necesitamos más educación y civismo para crear círculos virtuosos que nos permitan avanzar en sostenibilidad. Pero no podemos culpar de los problemas complejos a la falta de educación del conjunto de los ciudadanos. Porque, en el tema particular de los residuos, si nos centramos únicamente en pedir más educación y civismo:

  • Exculpamos al que fabrica envases que no se pueden recuperar para el reciclaje.
  • Libramos de su responsabilidad a quien utiliza envases de usar y tirar en su modelo de negocio.
  • Legitimamos a quienes toma decisiones que no mejoran el sistema de recogida y gestión de residuos.

Quizá el civismo que necesitamos pasa por revisar modelos de negocio. Si la estrategia de una empresa pasa por comercializar productos que afectan a la salud, el medio ambiente, la limpieza de las ciudades… tendrá que asumir los sobrecostes que genera.

Somos unos guarros todos. Pero cuando las empresas deciden si sus productos y sus campañas de publicidad sirven a personas responsables o se benefician del incivismo. Y las personas tenemos que movernos dentro de las pocas opciones que nos dejan esas empresas. Eso sí, con educación y civismo.

Puedes leer y comentar el artículo completo en productor de sostenibilidad

Greenwashing? No, thanks! #EA26 26Nov

Publicado en: #EA26 Educación Ambiental por Daniel Rodrigo. Texto original

Texto de Bea Guerra 

El Greenwashing (ecoimpostura o ecopostureo) no es una novedad, pero sí es cierto que como personas consumidoras conviene que sepamos distinguir cuando una empresa está llevando a cabo un “lavado verde” y cuando realmente está cambiando su forma de hacer las cosas.

Se dice del Grennwashing que son aquellas prácticas que llevan a cabo las empresas con el objetivo fundamental de aumentar sus beneficios/ventas mediante publicidad verde pero sin realmente llevar a cabo una transformación real de su gestión haciendo más sostenible su proceso de producción. Lo realizarían todas aquellas que publican que son sostenibles, sin serlo.

Coincidiendo con el Blackfriday, Greenpeace está lanzando una campaña para sensibilizar sobre el consumo excesivo. Más info aquí.

Os suena lo Bio? Lo Eco? Lo Natural?

Este tipo de greenwashing se extendió tanto y fue tan descarado que la Comisión Europea en 2004 aprobó un reglamento comunitario por el que se dejaba claro que los términos eco, ecológico, biológico u orgánico y sus diminutivos solamente se podían utilizar para los productos procedentes de la agricultura ecológica.

Como todas las modas, lo “ecológico” vende, por lo que las empresas más ambiciosas ponen en práctica estrategias de marketing enfocadas a “parecer” más “ecológicas” más “sociales” más “sostenibles” pero sin perder sus beneficios y en muchos casos sin cambiar los procesos productivos que causan impacto en el medio ambiente.

No siempre el Greenwashing es intencionado, a veces es falta de conocimiento de la empresa, a veces no se dice toda la verdad.

A lo largo del tiempo muchas empresas han desarrollado esta práctica (Danone, McDonalds, Apple, Adidas, …) y aunque al principio era Greenwashing, la presión de personas consumidoras y potentes asociaciones, como la mencionada Greenpeace, ha hecho que finalmente entren en el camino de lo sostenible ¿o no?

Y es que en la sociedad, por desgracia, sigue imperando la frase “no es tan importante ser bueno sino parecerlo”.

Es como personas consumidoras, donde tenemos el poder de decidir lo que queremos y no queremos consumir. Lo que no se consume desaparece del mercado, las empresas no están para perder beneficios.

*Dato curioso (vía www.greenpeace.com): Alrededor del 19% de la población española no lee las etiquetas de los alimentos que consume, cuando es necesario para decidir si lo que compras es sostenible: si es ecológico o usa componentes químicos, si es local y contamina menos su transporte…

Por lo tanto, después de leer la etiqueta … no nos dejemos llevar por su color, por el nombre, por alguno de sus componentes, …, analizar la procedencia, el envase, si se ha pagado un precio justo a los proveedores, si los trabajadores tienen un salario digno,… parece complicado, ¿no?

¿Puede un producto que ha recorrido millones de kilómetros ser ecológico? ¿y sostenible?

¿Puede ser ecológico un producto sobre envasado?

Como en todo, cuando más formados e informados estemos, más criterios de selección tendremos y mejor será nuestra elección de un producto. Cuando vayamos a comprar tenemos que comprar conscientes.

Es raro que alguien regale nada sin esperar nada a cambio.

No nos dejemos llevar por las campañas de marketing y analicemos qué hay detrás.

Cuando una empresa insiste mucho en sus “buenas prácticas” pero sigue ofreciéndonos los mismos productos debemos leer la “letra pequeña”.

Cuando una empresa invierte mucho en sus campañas de sensibilización pero da mensajes contradictorios respecto a la generación elevada de residuos hay que sospechar.

Todos podemos contribuir a mejorar nuestro entorno, siempre en la medida de nuestras posibilidades pero siempre se puede hacer un poco más de lo que hacemos, eso incluye a las empresas y a los particulares.

Empezar por mejorar la gestión de residuos, calefacción, iluminación, aislamiento en residencias de ancianos, en escuelas y colegios, en hospitales, en empresas.

  • Pensemos a cuántos sitios vamos donde aún no separan los residuos.
  • Pensemos lo poco que se ha avanzado en aislamiento de algunos edificios.
  • Pensemos en la iluminación excesiva, ahora que llega Navidad.

Queda mucho por hacer en gestión ambiental, pero es más fácil para las empresas llegar a las personas consumidoras a través de campañas de marketing que hablan de salud, naturaleza o bienestar que cambiando y mejorando sus procesos productivos.

Últimas noticias en torno al Greenwashing …

“Una empresa del tamaño de Nestlé debería establecer un estándar sólido para alejarse de los plásticos desechables”, dijo Forbes. “Ya debería saber que los esfuerzos de reciclaje no van a limpiar nuestros océanos, vías fluviales y comunidades. Por el contrario, el negocio de la compañía como de costumbre solo acelerará la contaminación plástica”. Vía https://www.greenpeace.org/usa/news/nestle-aiming-at-100-recyclable-or-reusable-packaging-by-2025/

Te regalan una caja preciosa con “productos naturales” y ….

https://www.esturirafi.com/2018/10/que-es-el-greenwashing-no-todo-lo-verde-es-eco.html

¿Qué os parece esta campaña? ¿Greenwashing o compromiso real?

https://www.nationalgeographic.com.es/promociones/mares-circulares-sostenibilidad-mas-alla-reciclaje_13050

Qué hay detrás de prohibir las bolsas de plástico

https://www.lahipotesisgaia.com/greenwashing-en-los-supermercados/

Por cierto, ¿creéis que en la Educación Ambiental hay Greenwashing? ¿Hay empresas, entidades, “educadoras ambientales” que hacen greenwashing? Si es greenwahing ¿se puede considerar Educación Ambiental?

De todo esto, y más, queremos debatir el próximo día 26 de noviembre en #EA26 

Puedes leer y comentar el artículo completo en #EA26 Educación Ambiental

Sostenibilidad Ambiental, factor imprescindible para garantizar el crecimiento de las empresas

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Raquel Gómez. Texto original

La integración de los criterios de sostenibilidad ambiental en la gestión de una empresa ha ido cobrando importancia a lo largo de los años. En la actualidad, las cuestiones ambientales se consideran estratégicas para garantizar el éxito y la operatividad de una organización y representan ya un factor determinante para inversores que buscan la rentabilidad de las empresas sostenibles.

Los nuevos acuerdos y compromisos internacionales en materia de medio ambiente y cambio climático asumidos por España y la Unión europea y la presión de un nuevo consumidor más responsable y concienciado sobre la realidad ecológica, han ido propiciando un cambio en la gestión empresarial que dista mucho del modelo tradicional de empresa donde el departamento de administración (en la mayoría de los casos) era responsable de gestionar de forma esporádica pequeñas actuaciones administrativas en materia medioambiental.

La situación actual de las empresas pasa por la integración de los indicadores ambientales en la estrategia de empresa de forma transversal, por lo que cada vez más se requieren perfiles especializados en la gestión ambiental o con conocimientos amplios en materia administrativa.

La actualización de los sistemas de calidad o seguridad y medio ambiente, la integración de las variables ambientales en el proceso productivo, la comunicación de buenas prácticas ambientales o la gestión de subsanaciones administrativas de carácter ambiental son algunas de las nuevas tareas asumidas en el nuevo modelo de empresa sostenible.

¿Cómo hacer compatible la gestión de nuestra actividad con la protección del medio ambiente?; ¿qué indicadores ambientales pueden medir nuestro desempeño ambiental en la empresa?; ¿cómo debemos actuar para optimizar los procesos ambientales y ahorrar en costes y emisiones?; ¿qué legislación ambiental debo tener en cuenta en mi empresa para no ser sancionados?; ¿cómo progreso en nuestro sistema de gestión ambiental ISO 14001:2015 o EMAS?; ¿qué debo de hacer para integrar los criterios de sostenibilidad ambiental de forma que aporte valor en la empresa, en los empleados, en los clientes y en la sociedad en general?

Todas estas cuestiones determinan la realidad empresarial de prácticamente todos los sectores, no sólo a nivel industrial sino también en el sector terciario.

El curso de Herramientas básicas de gestión ambiental en la empresa puede ayudarte a responder a alguna de estas preguntas. Es un curso introductorio a la gestión ambiental empresarial dirigido a personal de departamentos de medio ambiente sin formación técnica específica previa en materia medioambiental; administrativos de empresas del sector ambiental que precisen conocimientos generales sobre gestión ambiental en la empresa; técnicos de departamentos de calidad y/o PRL que precisen ampliar conocimientos en materia de gestión ambiental y responsables o gerentes de Pymes o MicroPYMEs que precisen conocimientos básicos sobre gestión ambiental en la empresa.

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Mares Circulares: ¿sostenibilidad o propaganda verde?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Este verano se están publicando contenidos entusiastas sobre la campaña “Mares Circulares” de Coca Cola, una apuesta por la limpieza de las playas y las costas españolas iniciada por la famosa compañía de refrescos. La pregunta que, inevitablemente, me hago es ¿estamos ante una estrategia que nos lleva a avanzar en materia de sostenibilidad? o, más bien ¿es otra campaña de propaganda verde para que sigamos consumiendo compulsivamente sin cargo de conciencia? Si me acompañas, en los siguientes párrafos intento despejar dudas.

Antes de nada recordar que la propaganda verde, esa que utilizan las grandes corporaciones como estrategia para limpiar su imagen, se conoce internacionalmente como greenwashing. Es una herramienta para intentar explotar la creciente sensibilidad medio ambiental de los consumidores dentro de un modelo de negocio fundamentalmente insostenible. Hace algún tiempo María Agrelo escribió un artículo en que explica los distintos tipos de greenwashing. En su momento, Mariana también desgranó los pecados de quienes se disfrazan de verde.  Las enlazo por si quieres ampliar sobre la cuestión y porque son las definiciones que voy a utilizar para analizar la campaña de Coca Cola.

Pero, ¿qué es “Mares Circulares”? Básicamente, un proyecto cofinanciado por The Coca-Cola Foundation de Coca-Cola en España para limpiar nuestras costas y océanos. El objetivo final, fijado para 2025, es recoger el equivalente al 100% de las latas y botellas comercializadas, apostar por la innovación en envases sostenibles y reciclables y fomentar la cultura de la reutilización y el reciclaje. En concreto, para 2018 se proponen recoger 250 toneladas de residuos, 25 de las cuales serán plásticos PET. Se habrán llevado a cabo acciones de limpieza en 80 playas y en todas las reservas marinas de España, y se habrá involucrado a grandes puertos para la recogida de residuos de fondos marinos. Suena bien ¿verdad? Veamos en cuantos puntos caemos en el greenwhasing:

1 Soluciones falsas a problemas reales.

Tenemos un problema real: el exceso de envases de usar y tirar. Más bien el impacto social, económico y ambiental del modelo de consumo basado en envases de usar y tirar. ¿Propone Coca Cola alguna solución a este problema?

A pesar de su campaña “Mares Circulares”, Coca Cola seguirá vendiendo en España productos en envases de usar y tirar que acabarán abandonados en calles, parques, jardines, cunetas, campos y playas. Lleva siendo así desde que Coca Cola, y otros muchos envasadores, dejaron de utilizar envases reutilizables.

Recoger una cantidad en peso de residuos equivalente a la que se pone en el mercado cada año está bien. El problema son las toneladas de residuos que se pusieron en el mercado en las décadas anteriores y han quedado allí abandonadas. ¿Soluciona Coca Cola este problema con su campaña “Mares Circulares”?

Si la corporación se limita a recoger la misma cantidad de envases que pone en el mercado no está solucionando el daño que su negocio ha causado históricamente a nuestros ecosistemas. ¿Será que es precisamente eso lo que se intenta ocultar con esta estrategia de lavado de imagen?

2 Presumir de cumplimiento legal obligatorio:

Resulta que Coca Cola ya está obligada a recoger los residuos de los envases que pone en el mercado. No es una norma nueva, lleva vigente desde 1997. Para los que no la conozcan se trata de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases. La he traído más veces a este blog, pero, por si es la primera vez que vienes por aquí te recuerdo la obligación principal de esta norma:

Artículo 6. Obligaciones.

1. Los envasadores y los comerciantes de productos envasados o, cuando no sea posible identificar a los anteriores, los responsables de la primera puesta en el mercado de los productos envasados, estarán obligados a:

  • Cobrar a sus clientes, hasta el consumidor final y en concepto de depósito, una cantidad individualizada por cada envase que sea objeto de transacción.
  • Aceptar la devolución o retorno de los residuos de envases y envases usados cuyo tipo, formato o marca comercialicen, devolviendo la misma cantidad que haya correspondido cobrar de acuerdo con lo establecido en el apartado anterior.

Resulta que Coca Cola tendría que estar haciéndose cargo de los residuos de envases de los productos que vende desde 1997 y lanza una campaña de publicidad en la que se compromete ha encargarse de ellos en 2025. Me disculpen pero creo que ya tengo un veredicto ¿seguimos?

3 Falta de datos.

Uno de los motivos del retraso en la publicación de este artículo frente a la aparición de la campaña es que todavía estoy esperando datos ¿Alberto no vas a escribir sobre “Mares Circulares” en tu blog? Por supuesto, pero quería estar seguro de no meter la pata en esto. Pregunté en twitter sobre los datos y la empresa respondió con su campaña. Sin datos.

¿Cómo sabemos las personas a las que va dirigida la campaña si Coca Cola cumple o no con su compromiso? ¿Cuantos envases pone en el mercado, por tipo de material, la empresa? ¿Cuantos tiene proyectado vender de aquí a 2025? ¿Cuantos ha vendido desde la entrada en vigor de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases?

La falta de datos públicos y transparencia sobre el impacto y alcance real es otro síntoma más de que algo falla en la estrategia. Una campaña verdaderamente responsable empezaría por poner esa información sobre la mesa.

4 Responsable, pero solo a medias.

¿Coca Cola va a recoger los residuos? Pues parece que no, que el objetivo de la campaña es que sean ONG, entidades locales, cofradías de pescadores y voluntarios quienes se mojen el culo. La limpieza de playas y recogida de residuos podría hacerse con profesionales pagados por la multinacional de los refrescos, pero no es el caso.

La opción elegida es una estrategia básica de la publicidad: la marca como el centro de la actividad.  En vez de asumir los costes de una solución profesional al problema Coca Cola se posiciona como el voluntariado ambiental en materia de residuos, generando una imagen de compromiso en un público objetivo que viene de casa con una cierta conciencia ambiental y el cargo de conciencia de consumir los productos de una empresa que no es verde ni sostenible.

5 Falsas certificaciones.

Si bien en este caso no hay etiquetas de por medio, la corporación del refresco se ha procurado el apoyo de distintas administraciones públicas y determinadas ONG que empiezan a ser sospechosas habituales en este tipo de acciones corporativas. Todos quieren salir bien en la foto, así que… dientes, dientes.

El problema es que esas ONG están cuidadosamente seleccionadas por su dependencia económica de la industria del envase de usar y tirar o por ser organizaciones que no van a cuestionar el problema de fondo. Es más, recurriendo a ellas Coca Cola se asegura que la información que se levante durante la campaña está a buen recaudo y va a ser tratada y publicada conforme a los intereses corporativos de la empresa.

De esta forma la compañía podrá emitir notas de prensa e informes que parecerán avalados por el activismo ambiental o la ciencia ciudadana, cuando realmente están controlados por la corporación desde el primer minuto.

6 Irrelevancia.

Este es uno de los pecados de todas las campañas de recogida de residuos iniciadas por las corporaciones de la distribución de productos envasados. En el modelo de negocio de Coca Cola está dejar de utilizar envases de usar y tirar, que sería una medida de peso para solucionar el problema.

Y si hablamos de cifras, más todavía ¿Qué son 250 toneladas frente a 20 millones de toneladas?

¿Qué porcentaje suponen 250 toneladas frente al total de los envases abandonados en el mar? ¿Qué son 80 playas frente al total del litoral español? Que sí, que algo es algo. Cierto, menos es nada. ¿Quién se va a quejar de que la empresa que se forra vendiendo envases de usar y tirar utilice voluntarios para ir a recogerlos donde acaban abandonados? La dimensión y el alcance de la campaña hablan de propaganda, no de sostenibilidad.

7 Palabras bonitas.

“Mares Circulares”. La campaña podría haberse llamado Basuraleza, pero ya estaba pillada. Circular es tendencia. La Fundación Ellen MacArthur puso la Economía Circular sobre la mesa y es un término que suena con fuerza ¿Por qué no intentar apropiarse de un concepto bonito para una campaña de greenwashing? Y… El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar!

8 Solución al final de la tubería.

Si la mayoría de los residuos que hay en el mar provienen de tierra y llegan allí arrastrados por los ríos ¿Por qué no solucionar el problema en el origen? ¿Por qué no prevenir la producción de residuos de envases de usar y tirar en los grandes centros de consumo?

Mientras no cerremos la fuente del problema no lo resolveremos. No es más limpio el que mucho limpia… pero si necesitas que te lo diga Sadhguru, aquí lo tienes: primero limitar los plásticos de usar y tirar. Después podremos recoger los que están abandonados en la naturaleza.

Y ahora… ¿qué?

Está claro, estamos ante una campaña de lavado de imagen verde que no hace que la multinacional sea más sostenible ni soluciona el problema de los envases de usar y tirar. Pero… ¿qué le decimos a Coca Cola? Bien, voy a intentar responder a esta pegunta (otra vez, a ver si así queda más claro) con unos mensajes breves:

Centrar una campaña de publicidad corporativa en un incumplimiento manifiesto de una responsabilidad legal demuestra la escasa capacidad de la compañía de incorporar compromisos ambientales a su discurso.  No en vano sabemos, gracias a aquel famoso Coke Leak, que la multinacional de los refrescos trabaja contra las medidas relacionadas con la salud y el medio ambiente que los gobiernos europeos intentan promover. Que no sea un escándalo mediático demuestra el control que la multinacional ejerce sobre los medios de comunicación.

Precisamente en esta hoja de ruta está el cambio que la corporación tendría que llevar a cabo para mejorar en materia de sostenibilidad: asumir los costes sanitarios y ambientales de su modelo de negocio. En la parte ambiental:

  • Volver a los envases reutilizables: la inmensa mayoría de los envases que comercializa Coca Cola en España son de usar y tirar. No solo las latas y botellas de plástico. También las rediseñadas botellas de vidrio utilizadas en hostelería ¿Te has fijado que las botellas de los bares son cada vez más finas y cada vez es más raro encontrar en ellas las características bandas de rodadura que dejan las cadenas de limpieza y rellenado de envases reutilizables?
  • Disminuir las cadenas de distribución: si ha Coca Cola le preocupa la huella de carbono ¿por qué cierra embotelladoras cercanas a los grandes centros de consumo? ¿Nos hemos olvidado de la polémica con la planta de Fuenlabrada? En una clara apuesta por la economía lineal, la empresa primero cerró y después convirtió la fábrica en centro logístico. Un punto de apoyo para la distribución de envases de usar y tirar. No solo ilustra la incoherencia de su discurso ambiental, también es un ejemplo de cómo la corporación trata a sus trabajadores. Fabricar lejos más barato y transportar muchos kilómetros no es sostenible. Va en contra de la economía circular. Destruye puestos de trabajo y precariza los existentes… Aumenta la producción de residuos y las emisiones de efecto invernadero. Pero eso da igual.
  • Reinventar la forma en la que lleva el producto a los consumidores: la inmensa mayoría de lo que hay dentro de un envase de Coca Cola es agua. Con mucho azúcar y otros ingredientes en una proporción menor. La magia del negocio de la corporación de los refrescos es cobrar a sus clientes es cobrar a 1 euro el litro lo que vale mil veces menos. El agua de grifo te cuesta 1 euro el metro cúbico. ¿Por qué cuando te la mezclan con azúcar, aromas y colorantes pagas mil veces más? Porque va en lata y tiene una etiqueta de Coca Cola. La diferencia es que el agua de los refrescos esquilma el recurso en centros donde cada vez concentra más la producción y recorre miles de kilómetros, con sus pertinentes emisiones de efecto invernadero. Si la empresa tuviese verdadera intención de reducir su huella ecológica en términos de agua y emisiones de efecto invernadero… vendería el producto en polvo para que tú lo mezclases con el agua de tu grifo.

Así pues, a la vista del encaje de la campaña Mares Circulares en las características propias del greenwashing y la existencia de alternativas para abordar el problema real que se intenta ocultar con esta estrategia publicitaria, para mí no es más que eso: publicidad verde.

Una campaña de greenwashing que trata de capitalizar la creciente conciencia ambiental sobre el problema ambiental de los envases de plástico para mejorar la imagen de marca de una corporación que es responsable del daño. Y que no tiene propósito de enmienda.

Y tú, ¿qué crees? ¿Realmente Mares Circulares convierte a Coca Cola en una compañía más sostenible? ¿Es fácil evitar el greenwashing? Tienes los comentarios a tu disposición para compartir opinión, inquietudes y datos para el debate.

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