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Ecoembes es una empresa privada

Has visto su logotipo en los contenedores amarillos de recogida selectiva de envases, pero no es una contrata municipal de recogida de basuras ni una unidad de la administración ambiental. Has visto su marca en campañas que hablan de compensar la contaminación y proteger el medio ambiente, pero no es una ONG naturalista ni una asociación ecologista. También has visto su marca en estudios sobre reciclaje de residuos pero no es una institución científica. Entonces… ¿Qué es Ecoembes?

Ecoembes, Ecoembalajes España S.A., es una empresa privada con forma de sociedad anónima creada por corporaciones, grupos y asociaciones de empresas relacionadas con los envases de usar y tirar (tales como fabricantes de envases, envasadores, distribuidores de productos envasados y comercios) para gestionar el dinero que obligatoriamente deben destinar a la gestión de los residuos de los envases que ponen en circulación.

Si te animas a leer un poco, a lo largo de esta entrada te cuento un poco más sobre el origen de esta empresa y su modelo de negocio.

¿Por qué crean una sociedad como Ecoembes las empresas del envase de usar y tirar?

Es una de las dos opciones que les deja la legislación ambiental para cumplir con una de las obligaciones más importantes para la prevención de residuos de envases. La Unión Europea ha establecido el llamado principio de responsabilidad ampliada del productor, que supone la obligación a los fabricantes de aceptar y eliminar los productos devueltos tras haber sido utilizados. Esto implica que cuando alguien pone en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos debe cubrir los costes de la gestión de esos residuos.

El objetivo de este principio de la normativa europea sobre gestión de residuos es conseguir que los propios fabricantes, y toda la cadena de distribución de productos, se impliquen para reducir la generación y, sobre todo, prevenir el abandono de residuos: si a los fabricantes de envases les exigimos que se hagan cargo de la gestión de los residuos de envases podemos conseguir que se impliquen en estrategias que reduzcan el impacto ambiental: ecodiseño, economía circular, concienciación, prevención, recogida selectiva…

La legislación propone cobrar una cantidad en la venta de productos envasados que puede ser recuperada por quienes entreguen de vuelta los envases que dejan de cumplir su función y se convierten en residuos. Para los responsables de envases que no quieran acogerse a este mecanismo existe la opción del sistema integrado de gestión.

Y Ecoembes es el único sistema integrado de gestión de residuos de envases domésticos que funciona actualmente en España. Se complementa con Ecovidrio, que se encarga de envases de vidrio, así como con Sigre, creado por el sector farmacéutico, o Sigfito, que se dedica a los envases agrarios.

Muy básicamente, es un sistema financiero en el que las distintas empresas adheridas al sistema integrado de gestión de residuos de envases Ecoembes delegan una cantidad de dinero que, a lo largo del año, la empresa Ecoembalajes España, S.A. utiliza para gestionar el sistema de recogida selectiva de envases domésticos de plástico y papel o cartón a través del contenedor amarillo y el contenedor azul.

Ese dinero se reparte en varias partidas que van desde pagar los contenedores de recogida selectiva o comprar los materiales que recuperan los ayuntamientos a través de estos contenedores, a realizar todo tipo de campañas de imagen corporativa, o estudios en los que se valore positivamente el modelo de gestión de residuos de envases de Ecoembes.

Todo estaría bien si los residuos de envases se recogiesen y se reciclasen, pero apenas somos capaces de reciclar un 2% de los envases de plástico en nuevos envases de plástico. La solución pasa por dejar de comprar agua embotellada y beber agua del grifo. Ese mensaje no es el que transmite Ecoembes.

economía circular de los envases de plástico

¿Cuál es el modelo de negocio de la empresa Ecoembes?

A pesar del nombre, el negocio de Ecoembes no es muy ecológico. Su principal fuente de ingresos es la cuota que pagan los envasadores por los productos envasados que ponen en el mercado. Así, cuantos más envases de usar y tirar se pongan en circulación, más ingresos tiene Ecoembes. Es decir, cuantos más envases de usar y tirar compremos más dinero tiene a su disposición Ecoembalajes España, S.A.

Y toda su estrategia se basa en este modelo de negocio. Tanto es así que Ecoembes admite entre las empresas adheridas a su sistema las que ponen en el mercado envases que no pueden recuperarse ni reciclarse en el modelo de gestión del contenedor amarillo. Pensemos en sobres individuales de salsas ¿se reciclan porque se vendan con el sello que muestra la adhesión al sistema integrado de gestión de envases de Ecoembes? No, pero esto permite que la empresa que los pone en el mercado justifique el cumplimiento de la responsabilidad ampliada del productor. Y eso a pesar de que la tasa de recuperación y reciclaje de ese tipo de envase es muy baja.

Si el sistema integrado de gestión no los admitiese, los responsables de estos envases deberían establecer un mecanismo para aceptar de vuelta los residuos generados por los mismos. Esta segunda opción sería inviable en muchos casos, lo que desplazaría esos envases insostenibles por otros más sostenibles o quizá forzaría la venta a granel de determinados productos.

No es solo medio ambiente, también es economía y salud: cuando el distribuidor decide sobre el tamaño de la ración individual de su producto también decide sobre nuestro modelo de consumo. Que incurra en sobreembalajes para agrupar esas unidades de producto cada vez más pequeñas que tienen que ser agrupadas en lotes de venta es sólo un mal menor para tu cuerpo y tu bolsillo.

Para mantener su modelo de negocio Ecoembes utiliza su auto asignado “eco” en campañas publicitarias y mensajes que apelan al medio ambiente para fomentar el consumo de envases de usar y tirar tranquilizando la conciencia ambiental del consumidor.

En definitiva, Ecoembes es una empresa privada que está hipotecando el modelo de gestión de residuos en España. Pero, gracias a sus potentes campañas de comunicación para despistar la atención sobre los datos reales y las estadísticas oficiales de gestión de residuos, todavía hay gente, incluso en el sector de la gestión de residuos, que cree que Ecoembes es una especie de ONG que se dedica al cuidado del medio ambiente.

¿Qué pasa con el ánimo de lucro?

Efectivamente, Ecoembes es una entidad sin ánimo de lucro. Quizá la única sociedad anónima sin ánimo de lucro en España. Pero que la organización no tenga ánimo de lucro no es incompatible con un modelo de negocio, tal y como acabamos de ver.

La propia legislación que regula la creación de sistemas de responsabilidad ampliada del productor, tales como el sistema integrado de gestión Ecoembes, establece que las entidades que los gestionan no pueden tener ánimo de lucro. Es un mandato legal muy interesante para evitar intereses perversos y fomentar que todos los recursos se destinen a la gestión del resido.

Como podemos comprobar en su contabilidad anual auditada Ecoembes no da beneficios. Conforme al mandato legal, gasta todo lo que ingresa. El problema es que una parte importante, pero indeterminada, se dedica a perpetuar el insostenible modelo de consumo basado en envases de usar y tirar. Es su razón de ser.

Y no es transparente: no sabemos cuantos envases se ponen en el mercado, por lo que no podemos saber cuantos de estos se recogen y, a su vez, qué porcentaje del total es efectivamente reciclado. Por eso la oposición de Ecoembes a la incorporación de modelos alternativos o complementarios de gestión de residuos. En el contenedor amarillo todo se mezcla, pero si los envases se recogiesen uno a uno (por ejemplo en un sistema de depósito, devolución y retorno) se contarían, lo que permitiría a otras entidades (distintas de la empresa creada por los envasadores) tuviesen acceso a los datos sobre envases gestionados.

¿Ecoembalajes?

Después de 20 años de funcionamiento y a pesar de que cuenta con interesantes líneas de actividad y trabajo con los fabricantes en relación al diseño de envases, seguimos sin tener criterios ecológicos para los envases. Estaría bien que a estas alturas se hubiese aprobado un consenso sobre qué y cómo es un envase ecológico.

¿Cambiarían las cosas si Ecoembes no fuese una empresa?

Realmente poco. Actualmente existen otros sistemas de responsabilidad ampliada del productor en los que, con independencia de la forma jurídica, se reproducen varios de los problemas que presenta el modelo de Ecoembes.

Si fuese una asociación sería una asociación de empresas interesadas en los envases de usar y tirar, por lo que seguiría sin defender valores ecológicos o de protección del bien común. Podría ser una fundación pero ocurriría lo mismo: su propósito seguiría siendo que las empresas adheridas pagasen lo mínimo posible para justificar que cumplen con la responsabilidad ampliada del productor.

El problema seguiría estando en los resultados de recogida y gestión de los envases de usar y tirar.

Imagen de un camión descargando residuos en vertedero

¿Hay soluciones?

Sí, afortunadamente hay soluciones. En primer lugar tomar conciencia de la problemática y reducir al máximo el consumo de envases de usar y tirar. Cada vez más personas se proponen vivir sin plástico. Es la mejor idea.

Pero el cambio no depende sólo de las opciones individuales de consumo. La industria tiene la responsabilidad de elegir modelos sostenibles de poner en el mercado sus productos y servicios. Ecoembes es una opción para los envases, pero cada envasador puede decidir buscar alternativas más respetuosas con el medio ambiente ¿Por qué no optar por envases reutilizables cuando supongan una menor huella ecológica que los de usar y tirar? ¿Por qué no buscar alternativas a mezclar sus envases con otros en un contenedor amarillo del que quizá no se puedan recuperar para el reciclaje?

La vía institucional también está abierta. Varias comunidades autónomas han estudiado la viabilidad de los sistemas de depósito, devolución y retorno de envases en sus territorios. La que más está sonando es la valenciana, pero Cataluña también ha comprobado que sería posible y sostenible implantar un mecanismo que incentivase a los consumidores a devolver los residuos de envases para mejorar los resultados del reciclaje. Ahora se estudia en el Congreso de los Diputados.

La más probable es que, ante el avance de la incipiente competencia, la propia empresa Ecoembes evolucione y diversifique la forma de recoger residuos de envases, aplicando esquemas mixtos de devolución y retorno complementando a un contenedor amarillo dedicado a materiales plásticos y metálicos, con independencia de que sean envases o no.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad

Mis dudas sobre el PROYECTO ARIADNA y el estudio de sostenibilidad del SDDR en España

Últimamente estamos leyendo titulares sobre el coste económico, el impacto social y el perjuicio ambiental que podría ocasionar la introducción de un SDDR obligatorio para envases de bebidas en España. Surgen a raíz de la presentación del PROYECTO ARIADNA “Estudio de sostenibilidad sobre la introducción de un SDDR obligatorio para envases de bebidas en España: análisis ambiental, social y económico comparativo con la situación actual”.

Por si llegas de nuevas a este tema, aclarar que SDDR es el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases, que se está planteando como complemento al contenedor amarillo para mejorar la prevención, recogida y reciclaje de residuos de envases.

Para contrastar los inquietantes titulares y los datos presentados en distintos medios de comunicación sólo disponemos de un Resumen de comunicación publicado en la web la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático de ESCI-UPF dirigida por el Dr. Pere Fullana i Palmer. Una primera lectura de ese estudio no sólo no resuelve las inquietudes, si no que genera muchas dudas.

¿Qué es el Proyecto Ariadna?

El objetivo del Proyecto ARIADNA es analizar la sostenibilidad económica, ambiental y social de la implantación en España mediante un proyecto reproducible a diferentes escalas, de distintos desarrollos posibles del SDDR.

¿Por qué es necesario analizar el SDDR? Pues porque su implantación obligatoria requeriría considerar la viabilidad técnica y económica de estos sistemas, el conjunto de impactos ambientales, sociales y sobre la salud humana.

Difícilmente podríamos consensuar la metodología de ARIADNA como la más adecuada para resolver este reto y otros nuevos en la gestión de residuos de envases: de las notas de prensa y el resumen publicados surgen dudas sobre la aplicación de la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), así como del cumplimiento de los requisitos de las normas ISO en relación a la comunicación de las conclusiones relativas a estos estudios.

¿Es el momento adecuado para presentar conclusiones?

Una de las dudas y contradicciones más importantes del Proyecto Ariadna la encontramos en la página 14 del resumen publicado.

Actualmente el estudio está en la última fase del proceso de revisión crítica por parte de expertos, cuya finalización está prevista a finales del mes de junio de 2017. Una vez concluida, se hará pública la memoria completa del proyecto, junto con un informe de revisión crítica. Una vez finalizada esta revisión crítica externa, se someterá el estudio a un proceso de exposición y revisión pública.

Resulta curioso que el grupo de investigación esté presentando conclusiones lapidarias cuanto no ha terminado el proceso de revisión por parte de expertos, no se ha publicado la memoria del proyecto, ni el informe de revisión crítica, ni se ha sometido el estudio a procesos de exposición y revisión pública.

¿Qué intenciones puede haber para presentar las conclusiones antes de llevar a cabo esas revisiones? ¿acaso corría prisa a alguien atacar el SDDR en las fechas en las que la comisión de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente del Congreso de los Diputados aprobaba una proposición no de ley para impulsar en España el sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR)?

¿Rigor, transparencia y qué?

En la página 14 del documento leemos que:

Se ha buscado obtener y presentar información más rigurosa, sistemática, transparente y objetiva, basada en metodologías científicas, que facilite la toma de decisiones por parte de las administraciones competentes y el conocimiento de causa de todos los actores involucrados.

Es una de las muchas afirmaciones de este documento, pero toda una declaración de intenciones que confirma la sospecha anterior: el objetivo es influir en las administraciones competentes. Vamos a analizar detalladamente este punto:

Rigurosa: el rigor no existe, ni siquiera en el análisis de antecedentes. Todo lo que refleja el resumen es una interpretación sesgada para atacar un modelo de gestión de residuos. Otra evidencia de la falta de rigor, ya comentada, es la presentación de resultados y conclusiones previa a la revisión o la falta de cumplimiento del plazo de junio como fecha de presentación del estudio. En el apartado técnico la página 14, dice que “para dar respuesta a la mayor variabilidad que tienen los datos en gestión de residuos respecto a otros sectores industriales, se realizarán sendos análisis de incertidumbre”. A falta de ese análisis de incertidumbre no sabemos con qué rigor se concluyen datos concretos sobre el impacto del SDDR.

  • Sistemática: en el resumen se obvian elementos importantes de la metodología de análisis de ciclo de vida que se dice aplicar. No hay justificación de las decisiones tomadas para incluir o excluir determinados parámetros de análisis. Cualquiera que tomase los cuestionables datos de partida presentados y aplicase sistemáticamente una metodología de ACV llegaría a resultados diferentes de los que se presentan.
  • Transparente: Pero de tanto usarla la vacían de contenido ¿pueden leer en alguna parte del resumen publicado cómo se eligen los expertos, las partes interesadas, los datos de partida, el marco de estudio, la hipótesis analizada?

Para muestra un botón en la página 19:

Los datos de partida, para el Sistema A, están basados en información pública (y, en ocasiones, no pública, pero con mayor grado de detalle) disponible por parte de Administraciones Públicas y datos aportados por Ecoembes y Ecovidrio (todos ellos debidamente auditados). Se basa en información real, tanto en su dimensionamiento como en la participación ciudadana en el sistema y en los medios implicados para su funcionamiento. En cambio, para el Sistema B, se ha tenido que establecer una serie de hipótesis para definir y dimensionar una situación no existente.

En ningún momento se nos aclara que datos se están utilizando. Los utilizados para el Sistema A pueden ser públicos o no, eso sí, los que no son públicos parecen tener mayor grado de detalle. Los del Sistema B directamente se los inventan a falta de concretar una justificación para esas hipótesis, que no se explican.

Desde luego no hay evidencias en el resumen de que los datos empleados en la realización de este estudio respondan a los principios de FAIR Data.

  • Objetiva: ¿puede ser objetivo un estudio pagado por Ecoembes, que utiliza los cuestionados datos de Ecoembes y que concluye lo que mejor interesa al negocio de Ecoembes? Tengo mis dudas razonables.

¿Análisis de Ciclo de Vida?

Lo peor de todo el documento es que trata de colar como Análisis de Ciclo de Vida (ACV) algo que no lo es. Estamos ante una herramienta compleja, difícil de aplicar, con un gran potencial comunicativo, pero cuya comprensión no es demasiado sencilla.

Por destacar algunas de las carencias importantes en la aplicación del ACV, destaca la selección de las categorías de impacto elegidas para el estudio ¿por qué esas y no otras?

En la página 20 se indica que “Se ha realizado un Análisis de Ciclo de Vida sobre seis categorías de impacto ambiental incluyendo categorías de impacto global (como el calentamiento global o el uso de recursos naturales), de impacto sobre la calidad de los ecosistemas y del agua, y de impacto sobre la salud humana” En ninguna parte del resumen se aclara por qué se han elegido esas seis categorías y no el resto de las que se podrían aplicar. Resulta curioso que no se contemplan ni todas las posibles categorías de impacto en la salud humana ni las más relevantes de impacto ambiental.

Pero es que de ese análisis se extraen dos resultados que no se reflejan en las conclusiones:

  • Por otro lado, el Sistema B ofrece el beneficio social correspondiente a la reducción del littering de los envases incluidos en este estudio. Esto conllevaría una reducción de los perjuicios para disfrutar de los espacios públicos. (Página 26)
  • El sistema B presenta un mayor beneficio que el sistema A en cuanto a redistribución de ingresos, ya que el primero presenta un resultado de signo negativo, mientras que para el segundo el resultado es de signo positivo. (Página 28)

Ambos resultados positivos desde el punto de vista ambiental y social, pero contrarios a las conclusiones presentadas en el resumen del estudio.

Otras dudas menores:

  • ¿El Proyecto Ariadna es la digna continuación de los estudios de la Plataforma Envase y Sociedad (PES) es intento de atacar al SDDR en una estrategia que pasa por financiar investigadores y organizaciones dispuestos a concluir lo que le interese al patrocinador? ¿Hasta dónde vamos a llegar?
  • A Ecoembes se le da bien el greenwashing. Esta vez ha utilizado nada más y nada menos que la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático para justificar su mensaje. ¿Qué pasa con las marcas “ESCI-UPF” y “Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático”? ¿Los resultados de sus estudios de investigación están al servicio de los patrocinadores?
  • ¿Van a publicar el estudio completo? ¿es sólo una forma de justificar notas de prensa en medios de comunicación que tratan de posicionar a quienes no tienen conocimientos sobre gestión de residuos ni análisis de ciclo de vida?

Alguien me dijo que en la lucha contra los residuos no sobra nadie. Y tenía toda la razón del mundo. La clave es que quien tiene los recursos no los está poniendo en solucionar el problema, los dedica a hacernos creer que podemos seguir consumiendo envases de usar y tirar sin remordimientos de conciencia. Y eso no ayuda a cambiar el modelo de consumo ni a avanzar en sostenibilidad.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad

Prepara tu actividad para el Día Mundial del Medio Ambiente 2017

Como cada año, el 5 de Junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Este día ha ido ganando relevancia desde que comenzó a celebrarse en 1973. Cada año las Naciones Unidas establecen el lema y la temática  para dicha celebración. En este año 2017 el lema es «Conectar a las personas con la naturaleza»


Y por supuesto, tras esta frase, hay mucho que reflexionar.

1.     Nuestra realidad Urbana

En España contamos con 737 aglomeraciones urbanas, que concentran 1.493 municipios y el 79,7% de la población española, entendiéndose aglomeraciones urbanas aquellas que concentran más de 5.000 habitantes en una celda de la grid de la capa de lindes municipales del IGN. Además, existen 3 aglomeraciones urbanas que concentran más de 1 millón de habitantes: Madrid (4,6 millones de habitantes en 23 municipios), Barcelona (4,4 millones de habitantes en 104 municipios) y Valencia (1,5 millones de habitantes en 46 municipios); Goerlich Gisbert, F. J. y Cantarino Martí, I. (2015): “Estimaciones de la población rural y urbana a nivel municipal”

España es el tercer país de la UE cuya población más se concentra en las zonas densamente pobladas, según lo publicado por Eurostat en 2015, como muy bien resume La Vanguardia en este artículo.  Además la población urbana en España sigue una clara tendencia de aumento (otro artículo interesante: ESENCIALES Fundación BBVA – IvieN.º 06/2016): 

Fuente: Fundación BBVA
Si queremos analizar datos de países no europeos, esta es una buena base de datos: El Banco Mundial.

A nivel mundial el 46% de la población vive en áreas rurales. Comparando los datos de 2000 y 2015 de población urbana/rural, Asia Este – Pacífico, Europa – Asia Central, Latinoamérica y Norte América pierden porcentaje de población rural (ganan población rural África y el Sur de Asia).


Con todo esto llegamos a la conclusión de que en España, Europa y otras regiones planetarias, tendemos a vivir en áreas de concentración poblacional y esto, unido a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología y el cambio de hábitos para llenar nuestro ocio y tiempo libre nos puede generar un aumento en la desconexión con la naturaleza, nuestro entorno y la riqueza de nuestro planeta.

2.   Sugerencias para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente

Si eres técnico de Medio Ambiente en una administración pública o puedes tener relación con la organización de este evento para una asociación o grupo poblacional, te recomiendo que empieces a preparar este evento teniendo en cuenta el lema de este año y el modo en que tú puedes conseguir que las personas conecten con nuestro entorno.

¿Qué actividades puedes hacer para lograrlo? Piensa primero en estas premisas que debes considerar antes de saber Qué hacer:
  1. Actividad al aire libre (¿Dónde?)
  2. Actividad destinada a grupos familiares e intergeneracionales (¿A Quién va dirigida?)
  3. Implicación previa, durante y posterior (Duración de la Actividad y de la Implicación de los participantes)
  4.  Dejar de lado por una vez los entornos tecnológicos (¡Con qué (NO)! No es coherente con el lema de este año.)

Y con esto vamos a pensar entonces en algunas actividades:

1. Ruta Ambiental por un paraje natural interesante

Es importante al hacer esta actividad que la persona que guía al grupo tenga capacidad de transmitir el amor por los valores de la naturaleza. Puede ser interesante establecer los Usos “escondidos” de la naturaleza: desde los valores emocionales (un paisaje bien conservado nos transmite calma, paz, sosiego, …), los sonidos ambientales (el aire en las ramas, el trino de los pájaros, el movimiento de la fauna,…), los colores puros del entorno (el cielo, la vegetación, contrastes del paisaje,…), las materias primas (frutos como las moras, esparto del palmito para zapatillas, usos medicinales, fragancias para perfumes, medicamentos,…), …Puede también realizarse una parte del itinerario como búsqueda de pistas de la vida de los seres vivos en ese entorno jugando a ser los espías de la naturaleza,… Sería muy adecuado cerrar la actividad valorando nuestra relación con nuestro entorno y con la naturaleza como especie humana y también en nuestro día a día.

2. Concurso y exposición fotográfica “Los detalles de la naturaleza”


En mi opinión la búsqueda, con una cámara fotográfica, de los pequeños detalles de la naturaleza, nos ayuda a reflexionar sobre la belleza que encierra un paisaje (no hace falta para ello conseguir la fotografía de un águila real planeando). Simplemente con la imagen de una espiga seca podemos ser capaces de apreciar las complejidades y la belleza de nuestro entorno. Buscar esos detalles en la naturaleza te ayuda a ver mucho más en tu paseo por el campo. Por ello ¿por qué no implicas a tus participantes en un Concurso de fotografía con estas premisas? 

Autora: Mila Martín

3. Iniciación a huerto ecológico: conexión salud – medio ambiente /rural-urbano.

En muchas ocasiones encontramos niños que no comprenden la conexión entre un yogurt y la vaca o entre la lechuga que comen y el territorio donde ha crecido. Implicar a la población en la creación de un huerto ecológico comunitario puede ayudar a valorar aún más la necesidad de respetar el suelo, el agua y los elementos implicados en un medio. Sólo a través del cuidado, respeto y protección de un suelo podemos lograr calidad en nuestra alimentación. Esto es una idea que posteriormente puede surgir para demandar productos más saludables y tal vez la creación de un grupo de consumo además de una adquisición de verdura y fruta del ámbito local, favoreciendo además la economía de tu región.

Huerto vecinal

4. Jornada de Intercambio Ámbito Rural – Urbano

Fuente: Mila Martín
¿Por qué no hacer una excursión a un ámbito rural y unas jornadas de enriquecimiento? Es importante poner en valor el medio rural, que aunque pensamos lo contrario, está lleno de oportunidades y posibilidades. Pero para ello también es necesario conocerlo, valorarlo y amarlo. Dentro de los ámbitos rurales aparece un claro enriquecimiento de las raíces y de la dimensión cultural local, algo que hemos perdido en los entornos urbanos. Lamentablemente en España se ha considerado “superior” el ser urbano y de categoría “inferior” el ser persona rural (existen muchos mitos y prejuicios inapropiados al respecto). ¡Nada más lejos de la realidad! Es importante utilizar unas jornadas y una celebración de este tipo para hacer un empoderamiento del medio rural para favorecer una conexión hombre – naturaleza.

Estas son sólo algunas de las ideas que se me ocurren. Piensa en tu población objetivo, tus recursos humanos y materiales y tu tiempo disponible para desarrollar esta o algunas de tus ideas y celebra el Día Mundial del Medio Ambiente con un único objetivo: «Conectar a las personas con la naturaleza»


Puedes leer y comentar el artículo completo en: Gestión Ambiental Municipal

Evolución de los Residuos en España 2002 – 2014

Para conocer la evoluciónde un parámetro ambiental de interés en la gestión ambiental resulta especialmente interesante pararse a analizar estadísticas y estudiar la información detallada respecto a dicho parámetro ambiental.

Desde los hogares y la ciudadanía, muchas veces se ha dicho que puede hacerse mucho para cuidar y proteger el medio ambiente. Como suele decir Anna Grimau en Radio 5 “Haz gestos, los pequeños gestos son poderosos” Y es que desde nuestro hogar, algo que nos resulta especialmente fácil es separar los residuos para reciclar.

Sin embargo, también resulta interesante analizar los resultados de esos gestos para animar a continuar con esas acciones y/o valorar cómo de bien lo estamos haciendo.

Por este motivo, en 2013 en este mismo blog pudisteis valorar cómo habían evolucionado la generación de residuos en nuestro país a través de la entrada “Más de Residuos… Hoy con datos”.

Contenedores en Sebúlcor. Autora: Mila Martín
Dado que el pasado 17 de Mayo celebramos el Día Internacional del Reciclaje, vamos a pararnos a pensar de nuevo qué ha ocurrido con los residuos y ver si como ciudadanos nos merecemos una medallita o tal vez un tirón de orejas y una palmadita en la espalda para animarnos a seguir. La novedad respecto a la entrada anterior es la incorporación de datos de 2011 a 2014. Sin embargo, he preferido mantener los datos anteriores para que se pueda ver la evolución de nuestros hábitos de reciclaje en el medio plazo (no solo en el corto plazo). De este modo, los datos que aquí se exponen incluyen la serie temporal que abarca los años 2002 – 2014 y sólo se refieren a los Residuos Urbanos.



Para comenzar es interesante valorar cuántos residuos generamos en España.


TONELADAS DE R.S.U.
TOTAL RESIDUOS MEZCLADOS
TOTAL RESIDUOS DE RECOGIDA SEPARADA
TOTAL RESIDUOS
2002
24.015.152
2.580.646
26.595.798
2003
24.583.907
3.002.795
27.586.702
2004
21.207.615
6.385.527
27.593.142
2005
21.639.537
6.422.808
28.062.345
2006
21.861.821
6.556.724
28.418.545
2007
21.925.920
6.314.550
28.240.470
2008
21.045.683
5.276.701
26.322.384
2009
20.341.700
4.416.413
24.758.113
2010
19.395.265
4.984.758
24.380.023
2011
18.773.628
4.508.351
23.281.979
2012
18.315.103
4.080.708
22.395.811
2013
17.852.826
3.932.859
21.785.685
2014
17.530.077
3.798.230
21.328.307
PROMEDIO
20.652.941
4.789.313
25.442.254

Así, de media podemos estimar que en estos 12 años hemos generado más de 25.000 Toneladas de residuos, de las cuales sólo 4.700 aproximadamente se separan en origen.

En este aspecto por tanto ¿se puede hacer más? ¡Por supuesto!

Pero vamos a analizar un poquito más la evolución de los residuos durante el período de tiempo considerado. Si valoramos la tabla anteriormente expuesta, los datos nos arrojan variaciones interesantes pero vamos a valorarlas más fácilmente a través del siguiente gráfico:


Con esto más o menos podemos deducir que existe una clara tendencia a la reducción de la generación de residuos mezclados. ¿Qué % de residuos reciclamos entonces?

AÑO
% RESIDUOS MEZCLADOS
% RESIDUOS SEPARADOS
2002
90%
10%
2003
89%
11%
2004
77%
23%
2005
77%
23%
2006
77%
23%
2007
78%
22%
2008
80%
20%
2009
82%
18%
2010
80%
20%
2011
81%
19%
2012
82%
18%
2013
82%
18%
2014
82%
18%

Vemos entonces que antes de la última crisis económica se estaba llevando a cabo un aumento significativo del reciclaje de los residuos (los datos de 2003 a 2007 fueron muy positivos). No obstante, con la crisis financiera comenzó de nuevo a reducirse el % de residuos que reciclábamos y a aumentar el % de residuos mezclados, aunque no se ha llegado a los datos tan desalentadores de 2002.

Estos datos requieren de un análisis interesante ¿Qué ha paso entonces con la cantidad total de residuos generados?



Se ve entonces que antes de la crisis económica la generación de residuos aumentaba de forma progresiva, mientras que a partir del estallido de la burbuja inmobiliaria este parámetro ambiental comenzó a reducirse (¡más de 7.000 Toneladas de 2007 a 2014! ¡1.000 Toneladas al año!).

Hasta ahora hemos hablado de cantidades totales de residuos pero es importante valorar los datos en términos relativos en base al censo de población, dado que ante un escenario como la reducción de población (ejemplo: inmigrantes que han decidido volver a su país de origen), estaríamos poniéndonos medallas que no nos corresponden (en este caso no somos políticos vendiendo nuestras estadísticas para decir lo bien que lo hemos hecho). Por este motivo, vamos a tener en cuenta el indicador ambiental de residuos por habitante al año. Evaluando dicho indicador, los datos de residuos son los siguientes:


Kilogramos/habitante/año
AÑO
Residuos mezclados
Residuos separados
TOTAL
2002
586,2
39,0
625,2
2003
590,1
46,1
636,2
2004
500,8
73,1
573,9
2005
502,8
54,1
556,9
2006
500,0
53,3
553,3
2007
493,0
57,5
550,5
2008
464,8
67,3
532,1
2009
443,9
57,6
501,5
2010
412,5
61,9
474,4
2011
401,7
56,8
458,5
2012
391,6
52,6
444,2
2013
383,2
48,7
431,9
2014
377,4
49,0
426,4

Y visualmente para que sea más fácil de comprender:

Por tanto, la gráfica muestra claramente que la reducción de residuos no es debida a una reducción de población sino que ahora generamos menos residuos que antes.

La cantidad de residuos separados en origen muestra una clara tendencia a disminuir tristemente, aunque es muy paulatina (esperemos que esto podamos revertirlo).

En el caso de nuestras pautas de reciclaje, y considerando los principales residuos que reciclamos en nuestros hogares, esta ha sido la evolución:


Hemos reducido muy significativamente el reciclaje de envases en el inicio de la crisis (¿puede ser que adquiriésemos menos productos envasados? ¿Puede que las fábricas, para reducir costes redujeran la cantidad de embalajes plásticos de sus productos? ¿Simplemente reciclamos menos este tipo de material?). La tendencia registrada en los residuos del contenedor amarillo se duplica con un desfase temporal en los residuos del contenedor azul (¡curioso!) mientras que el vidrio no experimenta tan drásticamente las modificaciones de la pauta de reciclaje de los otros materiales.  Sé que tal vez me consideréis muy optimista pero yo me voy a quedar con una pequeña ilusión: en 2014 todos los materiales principales de reciclaje aumentan un poquito. Quiero pensar que cuando se publiquen los datos de 2014 a 2017 esa pauta continúe a la par que se reduce la cantidad de residuos totales en los hogares.

En el cálculo de la cantidad de residuos generado por un/a español/a al día hemos pasado de 1,71 kg de residuo en 2002 a 1,17 kg en 2014.

Teóricamente los analistas financieros consideran que España salió en 2016 de la crisis. Por tanto, toca esperar unos años para valorar si en verdad nos hemos vuelto más racionales y concienciados con los residuos o en verdad, la reducción de nuestro poder adquisitivo y recursos a nuestro alcance en una crisis financiera nos afecta para generar menos residuos.


Con todo esto las conclusiones obtenidas son que en España se ha reducido considerablemente la cantidad de residuos que generamos pero hemos reducido también tristemente nuestras pautas de reciclaje. Aún nuestras tasas de reciclaje frente a la cantidad de residuos mezclados es muy elevada y por tanto queda mucho por hacer. Ojala que las corporaciones municipales y consorcios de residuos entiendan lo importante que es la concienciación y educación ambiental para continuar fomentando adecuadas pautas de consumo y reciclaje. Nuestro planeta es limitado y es fundamental empezar a cuidar las materias primas y los recursos a nuestra disposición, motivo por el que el reciclaje se vuelve más indispensable.

Otro día con calma seguiremos analizando más datos relativos a los residuos en nuestro país. De momento espero que os haga reflexionar y sacar conclusiones para la mejora de la Gestión ambiental municipal si sois técnicos ambientales o para poner en marcha acciones de reciclaje en vuestros hogares independientemente de vuestra labor profesional.

Todos los datos han sido extraídos del INE. Las gráficas son de elaboración propia.
Puedes leer y comentar el artículo completo en: Gestión Ambiental Municipal

Economía circular de los envases de plástico

economía circular de los envases de plástico

Es el concepto de moda. Cada poco tiempo reinventamos la rueda y sacamos del cajón algún término o expresión que nos permita ilusionarnos con un futuro más sostenible. Ahora toca la economía circular. ¿Qué es? La enésima reformulación de la necesidad de adaptar el modelo de desarrollo humano a la realidad del planeta de recursos limitados en el que vivimos. Una forma gráfica de describir que toca cerrar los ciclos de materiales de nuestra economía, reduciendo la demanda de nuevas materias primas y aprovechando los recursos contenidos en los residuos.

La idea parece haber calado: tanto las instituciones como las corporaciones han acogido favorablemente la expresión y la incorporan en sus planes y discursos. ¡Viva la economía circular! La pregunta es ¿cómo son los círculos de esa economía? ¿permiten avanzar en sostenibilidad o únicamente son la excusa para animarnos a seguir consumiendo compulsivamente pero si cargo de conciencia? O aplicamos con sentido crítico este concepto de la economía circular o será otra oportunidad perdida. El ejemplo lo tenemos en los envases de plástico ¿echamos un vistazo a su círculo?

Una autoridad en materia de economía circular -básicamente por popularizar la idea y trabajar en ella con estudios y publicaciones disponibles en su página web- la Fundación Ellen McArthur, nos ha regalado un interesante análisis del círculo relativo a los envases de plástico. El estudio, incorporado por The World Economic Forum en su análisis de la economía del plástico, se resume en la esquemática imagen que ilustra estas palabras:

  • El 72% de los envases de plástico no se recuperan. Aproximadamente el 32% “se pierde” y acaba abandonado en el medio natural, incluyendo el visible problema de los plásticos en los océanos.
  • Un 14% se elimina en incineración, una parte indeterminada de esta cantidad con recuperación de energía.
  • Otro 14% se recoge para su reciclaje.
  • De este 14%, un 4% se pierde durante los propios procesos de reciclaje (no puede ser aprovechado y acaba eliminado o sale ardiendo), un 8% se recicla en aplicaciones de menor valor a la original y sólo un 2% se recicla en plásticos similares a los originales.

A pesar de que las marcas de refrescos nos ofrecen, gracias al milagro de la economía circular, que cada botella de plástico podría reciclarse en una nueva botella de plástico, la realidad es bien distinta: sólo un 2% de los envases de plástico se reciclan en nuevos envases de plástico.

de botella a botella

El problema es que cada vez producimos más envases de plástico. Y la economía circular no es capaz de proveernos de esos envases. Bueno, sí, del 2% de ellos. Si, como también estima la fundación creada por Ellen MacArthur, el consumo de plástico pasa de 311 millones de toneladas en 2014 a 1.124 en 2050, la necesidad de recursos crecerá, pese a la economía circular, en una proporción nada despreciable.

Alberto, no te pongas melodramático, ese 2%… es una estimación global ¿Cómo es la economía circular de los envases de plástico en España?

Es una buena pregunta. España es un país incluido en la Unión Europea, que está adaptando políticas relacionadas con la economía circular y cuenta con normativa en materia de gestión de residuos de envases. El problema es que no tenemos datos para hacer un diagnóstico adecuado sobre qué está pasando con los residuos de envases.

El análisis de datos parciales, como las estadísticas de gestión de residuos en Asturias, nos da resultados que no distan mucho del  esquema presentado a escala global: en el Principado de Asturias la recogida selectiva basada en el contenedor amarillo sólo recupera algo menos del 13% de los residuos de envases. La mala noticia para el plástico es que, si tomásemos por cierto que en España 9 de cada 10 latas de bebidas se reciclan, la cantidad de envases de plástico recuperados en ese 13% podría ser bastante baja.

Economía circular y residuos en España.

La Fundación COTEC, cuya misión es promover la innovación como motor de desarrollo económico y social -para lo que cuenta con cerca de 70 patronos, entre empresas privadas y administraciones de los ámbitos regional y local y S.M. el Rey Felipe VI como Presidente de Honor- ha publicado (quizá retomando el hueco que dejó el cierre del Observatorio de la Sostenibilidad) su informe “Situación y evolución de la economía circular en España”. Un ilusionante documento sobre las oportunidades y desafíos que presenta este cambio de paradigma económico. Si bien se trata de una iniciativa interesante y necesaria, la forma en la que se presenta despierta el miedo a que estemos alimentando la próxima burbuja.

En concreto, la información sobre gestión de residuos de envases recopilada en el informe resulta muy frustrante: tablas con datos confusos y erróneos (por ejemplo, reflejan la valorización con recuperación de energía 327.611 toneladas de envases metálicos), sin una reflexión sobre el envase reutilizable o modelos de recogida con sistemas de depósito, devolución y retorno…

Si bien es cierto que hemos hecho mucho, asumir sin análisis crítico que “El sistema ha evolucionado significativamente durante los últimos 20 años. En términos de reciclado se ha pasado de una tasa inicial de reciclado de envases del 4.5% a la actual que ronda el 75%” da qué pensar. Un vistazo al patronato de la fundación COTEC -constatada la falta de rigor y la miopía en el análisis- lleva ese pensamiento hacia la manipulación y la censura.

Esperaba encontrar información local sobre qué está pasando en la economía circular de los envases de plástico y me encuentro una caja negra que me impide encontrar información concreta sobre cuantas botellas de plástico se reciclan en nuevas botellas de plástico en España ¿realmente la economía circular está dando respuesta al problema que suponen los envases de usar y tirar? El informe no se plantea ni permite responder a esta pregunta.

Y, ¿con este diagnóstico podemos avanzar en la economía circular de los envases de plástico en España? No creo que consigamos un modelo de desarrollo sostenible si en vez de poner luz y taquígrafos sobre la situación real nos dedicamos a taparla con una visión que favorece un modelo de consumo insostenible.

¿Qué podemos hacer?

Con los datos disponibles, al menos en lo que se refiere a envases de plástico, el reciclaje no está respondiendo adecuadamente a los principios de la economía circular. Esto no es nuevo tal y como ilustra que, en materia de residuos, la Unión Europea ha puesto el foco en otro sitio: una jerarquía de gestión basada en la prevención. Menos residuo menos impacto. No hay envase más ecológico que el que no se fabrica.

Generado el residuo, si el modelo actual de reciclaje no consigue el resultado deseado en lo que se refiere a cerrar ciclos de materiales habrá que hacer otra cosa. Y la legislación estatal contempla una forma de recoger los residuos de envases diferente a la que aplicamos mayoritariamente en España. En particular dice:

En el caso específico de los envases y residuos de envases para la implantación de un sistema de depósito, devolución y retorno, así como para la determinación de su contenido y alcance, se valorará además con carácter previo el grado de cumplimiento de los objetivos mínimos de reutilización y reciclado establecidos por las directivas europeas para envases en general, y el cumplimiento de otras normas de la Unión Europea, así como las expectativas viables de superarlos, y se tendrán en cuenta con especial consideración las circunstancias y posibilidades reales de las pequeñas y medianas empresas.”

A la vista de los resultados conseguidos en el reciclaje de envases con el modelo basado en el contenedor amarillo, creo que es hora de poner en marcha valoraciones independientes del grado de cumplimiento de los objetivos mínimos de reutilización y reciclado establecidos por las directivas europeas.

El análisis no puede responder a los intereses de aquellas organizaciones cuyo modelo de negocio depende de los envases de usar y tirar. Está claro que tienen capacidad para influir en la opinión pública y condicionar la agenda: a pesar de que presentan como una posibilidad real que cada envase de plástico pase a ser un nuevo envase de plástico, sólo lo conseguimos con 2 de cada 100 envases puestos en el mercado.

Si realmente nos tomamos en serio la economía circular en materia de residuos de envases no vale sólo hablar de ecodiseño, biomímesis, internet de las cosas y reciclaje 4.0. Vendría bien pasar del “bigdata” al fair data, de modo que tuviésemos estadísticas transparentes sobre lo que pasa con nuestros residuos de envases.Quizá sea el momento de considerar tanto opciones que nos lleven a reducir la cantidad de envases que necesita nuestro modelo de consumo, como la posibilidad de considerar que el mejor envase para los productos de la economía circular podría ser el vidrio reutilizable, que cerraría ciclos más cortos y con menor impacto que los del envase de plástico de usar y tirar.

De momento no tenemos datos para el diagnóstico y no estamos analizando alternativas como los sistemas de retorno o los envases reutilizables. Al menos en el informe más ambicioso publicado hasta la fecha sobre la situación y evolución de la economía circular en España, que obvia descaradamente la evidencia de que la economía circular en el caso de los envases de plástico, tal y como se plantea actualmente, sólo resuelve un 2% del problema.

Así pues, la cuestión es si estamos utilizando la economía circular como excusa para generar más envases de usar y tirar o como marco de análisis para un nuevo paradigma económico con menor impacto en términos de extración de recursos y generación de residuos. ¿Tenemos que asumir como bueno el modelo del contenedor amarillo o vamos a analizar otros que realmente consigan una economía circular para una parte importante de los envases?

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad

¿Cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016?

Extinción de incendio en planta de envases recuperados para reciclar

2016 ha sido un año muy negro para la gestión de residuos en España. Las alarmas saltaron con el incendio de Seseña, poniendo de manifiesto –una vez más- que la complacencia del sector no se corresponde con la realidad. Sin contar la acumulación ilegal de neumáticos, más de veinte instalaciones de gestión de residuos fueron pasto de las llamas en 2016.

Un drama económico, social y ambiental que debería hacernos reflexionar sobre muchas cuestiones. En esta ocasión me voy a centrar en la trazabilidad de la información y los datos sobre reciclaje. Y mi duda es ¿cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016?

¿Por qué me planteo esta pregunta? Mira la foto que ilustra la entrada. ¿Qué ves? Toneladas de materiales prensados calcinados. Una gran cantidad de residuos de envases que podrían haberse reciclado pero se encontraron con las llamas. El resultado de todo el esfuerzo de separación, recogida selectiva, clasificación de residuos, prensado y transporte convertido en humo y cenizas. Las opciones de valorizar todos esos materiales volatilizadas justo cuando estaban a punto de dejar de ser residuos para convertirse en materias primas.

Porque el reciclaje no ocurre en el contenedor amarillo. En el momento en que depositamos nuestros residuos en los contenedores empieza un complejo proceso. Tras la recogida los residuos se transportan a una planta de clasificación. Allí, básicamente se separan por tipos de materiales en grandes fardos, balas prensadas… como los de la foto siguiente.

Y esto tampoco es reciclaje: es la recuperación de materiales. A partir de estas plantas de clasificación estos grandes paquetes son transportados a otros centros de gestión donde se vuelven a procesar con el objetivo de mejorar la calidad final del material. De la planta de clasificación salen con un porcentaje importante de impropios, por lo que suelen ir a instalaciones especializadas en el tipo de material mayoritario, de forma que se consiguen calidades atractivas para otras industrias donde sí se utilizarán los residuos como materias primas.

Esas instalaciones especializadas que reciben papel y cartón, latas, bricks, envases de plástico… -tanto de plantas de clasificación de residuos de envases como de otros orígenes- y los procesan para convertir ese material recuperado en una materia prima que cierre el ciclo del reciclaje. El drama es que muchas de las plantas de residuos que han ardido de este verano son de este tipo de instalaciones.

¿Cómo vamos a contabilizar las pérdidas? El material salió como recuperado de las instalaciones de clasificación de residuos -y así constará en las estadísticas de reciclajepero que nunca llegó a cerrar el ciclo: humo, cenizas, lixiviados, escorias a vertedero. Toneladas de plástico, latas, botellas, bricks, cartones… que eran materiales recuperados pasaron a ser impactos ambientales, sociales y económicos. El sueño de la economía circular convertido en su peor pesadilla: la cadena rota por el eslabón más débil.

Y no hay forma de compensarlo. Sí, optimizando la recogida para una mejor gestión de residuos podemos prevenir daños futuros, pero la contaminación causada ya no se puede evitar: paliaremos sus efectos o repararemos los daños… pero el valor contenido en los materiales, el esfuerzo y el talento puestos en su recuperación, esos no volverán. El poder de la colaboración no es sólo hacer campañas publicitarias distrayendo la atención sobre las deficiencias del reciclaje, también toca asumir responsabilidades.

¿Conoceremos algún día cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016 sin llegar a reciclarse? Quizá no son un porcentaje significativo del total de los residuos gestionados, pero sería bueno que en futuras estadísticas o informes anuales sobre reciclaje se informase al respecto. Sería una interesante contribución de los agentes de la cadena de valor de los residuos de envases para facilitar el estudio del problema de los incendios en las plantas de gestión y nos ayudaría comprender mejor el problema. Entre otras cosas, porque es la única manera de dimensionarlo y proponer soluciones adecuadas.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad