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Sostenibilidad Ambiental, factor imprescindible para garantizar el crecimiento de las empresas

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Raquel Gómez. Texto original

La integración de los criterios de sostenibilidad ambiental en la gestión de una empresa ha ido cobrando importancia a lo largo de los años. En la actualidad, las cuestiones ambientales se consideran estratégicas para garantizar el éxito y la operatividad de una organización y representan ya un factor determinante para inversores que buscan la rentabilidad de las empresas sostenibles.

Los nuevos acuerdos y compromisos internacionales en materia de medio ambiente y cambio climático asumidos por España y la Unión europea y la presión de un nuevo consumidor más responsable y concienciado sobre la realidad ecológica, han ido propiciando un cambio en la gestión empresarial que dista mucho del modelo tradicional de empresa donde el departamento de administración (en la mayoría de los casos) era responsable de gestionar de forma esporádica pequeñas actuaciones administrativas en materia medioambiental.

La situación actual de las empresas pasa por la integración de los indicadores ambientales en la estrategia de empresa de forma transversal, por lo que cada vez más se requieren perfiles especializados en la gestión ambiental o con conocimientos amplios en materia administrativa.

La actualización de los sistemas de calidad o seguridad y medio ambiente, la integración de las variables ambientales en el proceso productivo, la comunicación de buenas prácticas ambientales o la gestión de subsanaciones administrativas de carácter ambiental son algunas de las nuevas tareas asumidas en el nuevo modelo de empresa sostenible.

¿Cómo hacer compatible la gestión de nuestra actividad con la protección del medio ambiente?; ¿qué indicadores ambientales pueden medir nuestro desempeño ambiental en la empresa?; ¿cómo debemos actuar para optimizar los procesos ambientales y ahorrar en costes y emisiones?; ¿qué legislación ambiental debo tener en cuenta en mi empresa para no ser sancionados?; ¿cómo progreso en nuestro sistema de gestión ambiental ISO 14001:2015 o EMAS?; ¿qué debo de hacer para integrar los criterios de sostenibilidad ambiental de forma que aporte valor en la empresa, en los empleados, en los clientes y en la sociedad en general?

Todas estas cuestiones determinan la realidad empresarial de prácticamente todos los sectores, no sólo a nivel industrial sino también en el sector terciario.

El curso de Herramientas básicas de gestión ambiental en la empresa puede ayudarte a responder a alguna de estas preguntas. Es un curso introductorio a la gestión ambiental empresarial dirigido a personal de departamentos de medio ambiente sin formación técnica específica previa en materia medioambiental; administrativos de empresas del sector ambiental que precisen conocimientos generales sobre gestión ambiental en la empresa; técnicos de departamentos de calidad y/o PRL que precisen ampliar conocimientos en materia de gestión ambiental y responsables o gerentes de Pymes o MicroPYMEs que precisen conocimientos básicos sobre gestión ambiental en la empresa.

Puedes leer y comentar el artículo completo en Comunidad ISM » Blogs

Mares Circulares: ¿sostenibilidad o propaganda verde?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Este verano se están publicando contenidos entusiastas sobre la campaña “Mares Circulares” de Coca Cola, una apuesta por la limpieza de las playas y las costas españolas iniciada por la famosa compañía de refrescos. La pregunta que, inevitablemente, me hago es ¿estamos ante una estrategia que nos lleva a avanzar en materia de sostenibilidad? o, más bien ¿es otra campaña de propaganda verde para que sigamos consumiendo compulsivamente sin cargo de conciencia? Si me acompañas, en los siguientes párrafos intento despejar dudas.

Antes de nada recordar que la propaganda verde, esa que utilizan las grandes corporaciones como estrategia para limpiar su imagen, se conoce internacionalmente como greenwashing. Es una herramienta para intentar explotar la creciente sensibilidad medio ambiental de los consumidores dentro de un modelo de negocio fundamentalmente insostenible. Hace algún tiempo María Agrelo escribió un artículo en que explica los distintos tipos de greenwashing. En su momento, Mariana también desgranó los pecados de quienes se disfrazan de verde.  Las enlazo por si quieres ampliar sobre la cuestión y porque son las definiciones que voy a utilizar para analizar la campaña de Coca Cola.

Pero, ¿qué es “Mares Circulares”? Básicamente, un proyecto cofinanciado por The Coca-Cola Foundation de Coca-Cola en España para limpiar nuestras costas y océanos. El objetivo final, fijado para 2025, es recoger el equivalente al 100% de las latas y botellas comercializadas, apostar por la innovación en envases sostenibles y reciclables y fomentar la cultura de la reutilización y el reciclaje. En concreto, para 2018 se proponen recoger 250 toneladas de residuos, 25 de las cuales serán plásticos PET. Se habrán llevado a cabo acciones de limpieza en 80 playas y en todas las reservas marinas de España, y se habrá involucrado a grandes puertos para la recogida de residuos de fondos marinos. Suena bien ¿verdad? Veamos en cuantos puntos caemos en el greenwhasing:

1 Soluciones falsas a problemas reales.

Tenemos un problema real: el exceso de envases de usar y tirar. Más bien el impacto social, económico y ambiental del modelo de consumo basado en envases de usar y tirar. ¿Propone Coca Cola alguna solución a este problema?

A pesar de su campaña “Mares Circulares”, Coca Cola seguirá vendiendo en España productos en envases de usar y tirar que acabarán abandonados en calles, parques, jardines, cunetas, campos y playas. Lleva siendo así desde que Coca Cola, y otros muchos envasadores, dejaron de utilizar envases reutilizables.

Recoger una cantidad en peso de residuos equivalente a la que se pone en el mercado cada año está bien. El problema son las toneladas de residuos que se pusieron en el mercado en las décadas anteriores y han quedado allí abandonadas. ¿Soluciona Coca Cola este problema con su campaña “Mares Circulares”?

Si la corporación se limita a recoger la misma cantidad de envases que pone en el mercado no está solucionando el daño que su negocio ha causado históricamente a nuestros ecosistemas. ¿Será que es precisamente eso lo que se intenta ocultar con esta estrategia de lavado de imagen?

2 Presumir de cumplimiento legal obligatorio:

Resulta que Coca Cola ya está obligada a recoger los residuos de los envases que pone en el mercado. No es una norma nueva, lleva vigente desde 1997. Para los que no la conozcan se trata de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases. La he traído más veces a este blog, pero, por si es la primera vez que vienes por aquí te recuerdo la obligación principal de esta norma:

Artículo 6. Obligaciones.

1. Los envasadores y los comerciantes de productos envasados o, cuando no sea posible identificar a los anteriores, los responsables de la primera puesta en el mercado de los productos envasados, estarán obligados a:

  • Cobrar a sus clientes, hasta el consumidor final y en concepto de depósito, una cantidad individualizada por cada envase que sea objeto de transacción.
  • Aceptar la devolución o retorno de los residuos de envases y envases usados cuyo tipo, formato o marca comercialicen, devolviendo la misma cantidad que haya correspondido cobrar de acuerdo con lo establecido en el apartado anterior.

Resulta que Coca Cola tendría que estar haciéndose cargo de los residuos de envases de los productos que vende desde 1997 y lanza una campaña de publicidad en la que se compromete ha encargarse de ellos en 2025. Me disculpen pero creo que ya tengo un veredicto ¿seguimos?

3 Falta de datos.

Uno de los motivos del retraso en la publicación de este artículo frente a la aparición de la campaña es que todavía estoy esperando datos ¿Alberto no vas a escribir sobre “Mares Circulares” en tu blog? Por supuesto, pero quería estar seguro de no meter la pata en esto. Pregunté en twitter sobre los datos y la empresa respondió con su campaña. Sin datos.

¿Cómo sabemos las personas a las que va dirigida la campaña si Coca Cola cumple o no con su compromiso? ¿Cuantos envases pone en el mercado, por tipo de material, la empresa? ¿Cuantos tiene proyectado vender de aquí a 2025? ¿Cuantos ha vendido desde la entrada en vigor de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases?

La falta de datos públicos y transparencia sobre el impacto y alcance real es otro síntoma más de que algo falla en la estrategia. Una campaña verdaderamente responsable empezaría por poner esa información sobre la mesa.

4 Responsable, pero solo a medias.

¿Coca Cola va a recoger los residuos? Pues parece que no, que el objetivo de la campaña es que sean ONG, entidades locales, cofradías de pescadores y voluntarios quienes se mojen el culo. La limpieza de playas y recogida de residuos podría hacerse con profesionales pagados por la multinacional de los refrescos, pero no es el caso.

La opción elegida es una estrategia básica de la publicidad: la marca como el centro de la actividad.  En vez de asumir los costes de una solución profesional al problema Coca Cola se posiciona como el voluntariado ambiental en materia de residuos, generando una imagen de compromiso en un público objetivo que viene de casa con una cierta conciencia ambiental y el cargo de conciencia de consumir los productos de una empresa que no es verde ni sostenible.

5 Falsas certificaciones.

Si bien en este caso no hay etiquetas de por medio, la corporación del refresco se ha procurado el apoyo de distintas administraciones públicas y determinadas ONG que empiezan a ser sospechosas habituales en este tipo de acciones corporativas. Todos quieren salir bien en la foto, así que… dientes, dientes.

El problema es que esas ONG están cuidadosamente seleccionadas por su dependencia económica de la industria del envase de usar y tirar o por ser organizaciones que no van a cuestionar el problema de fondo. Es más, recurriendo a ellas Coca Cola se asegura que la información que se levante durante la campaña está a buen recaudo y va a ser tratada y publicada conforme a los intereses corporativos de la empresa.

De esta forma la compañía podrá emitir notas de prensa e informes que parecerán avalados por el activismo ambiental o la ciencia ciudadana, cuando realmente están controlados por la corporación desde el primer minuto.

6 Irrelevancia.

Este es uno de los pecados de todas las campañas de recogida de residuos iniciadas por las corporaciones de la distribución de productos envasados. En el modelo de negocio de Coca Cola está dejar de utilizar envases de usar y tirar, que sería una medida de peso para solucionar el problema.

Y si hablamos de cifras, más todavía ¿Qué son 250 toneladas frente a 20 millones de toneladas?

¿Qué porcentaje suponen 250 toneladas frente al total de los envases abandonados en el mar? ¿Qué son 80 playas frente al total del litoral español? Que sí, que algo es algo. Cierto, menos es nada. ¿Quién se va a quejar de que la empresa que se forra vendiendo envases de usar y tirar utilice voluntarios para ir a recogerlos donde acaban abandonados? La dimensión y el alcance de la campaña hablan de propaganda, no de sostenibilidad.

7 Palabras bonitas.

“Mares Circulares”. La campaña podría haberse llamado Basuraleza, pero ya estaba pillada. Circular es tendencia. La Fundación Ellen MacArthur puso la Economía Circular sobre la mesa y es un término que suena con fuerza ¿Por qué no intentar apropiarse de un concepto bonito para una campaña de greenwashing? Y… El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar!

8 Solución al final de la tubería.

Si la mayoría de los residuos que hay en el mar provienen de tierra y llegan allí arrastrados por los ríos ¿Por qué no solucionar el problema en el origen? ¿Por qué no prevenir la producción de residuos de envases de usar y tirar en los grandes centros de consumo?

Mientras no cerremos la fuente del problema no lo resolveremos. No es más limpio el que mucho limpia… pero si necesitas que te lo diga Sadhguru, aquí lo tienes: primero limitar los plásticos de usar y tirar. Después podremos recoger los que están abandonados en la naturaleza.

Y ahora… ¿qué?

Está claro, estamos ante una campaña de lavado de imagen verde que no hace que la multinacional sea más sostenible ni soluciona el problema de los envases de usar y tirar. Pero… ¿qué le decimos a Coca Cola? Bien, voy a intentar responder a esta pegunta (otra vez, a ver si así queda más claro) con unos mensajes breves:

Centrar una campaña de publicidad corporativa en un incumplimiento manifiesto de una responsabilidad legal demuestra la escasa capacidad de la compañía de incorporar compromisos ambientales a su discurso.  No en vano sabemos, gracias a aquel famoso Coke Leak, que la multinacional de los refrescos trabaja contra las medidas relacionadas con la salud y el medio ambiente que los gobiernos europeos intentan promover. Que no sea un escándalo mediático demuestra el control que la multinacional ejerce sobre los medios de comunicación.

Precisamente en esta hoja de ruta está el cambio que la corporación tendría que llevar a cabo para mejorar en materia de sostenibilidad: asumir los costes sanitarios y ambientales de su modelo de negocio. En la parte ambiental:

  • Volver a los envases reutilizables: la inmensa mayoría de los envases que comercializa Coca Cola en España son de usar y tirar. No solo las latas y botellas de plástico. También las rediseñadas botellas de vidrio utilizadas en hostelería ¿Te has fijado que las botellas de los bares son cada vez más finas y cada vez es más raro encontrar en ellas las características bandas de rodadura que dejan las cadenas de limpieza y rellenado de envases reutilizables?
  • Disminuir las cadenas de distribución: si ha Coca Cola le preocupa la huella de carbono ¿por qué cierra embotelladoras cercanas a los grandes centros de consumo? ¿Nos hemos olvidado de la polémica con la planta de Fuenlabrada? En una clara apuesta por la economía lineal, la empresa primero cerró y después convirtió la fábrica en centro logístico. Un punto de apoyo para la distribución de envases de usar y tirar. No solo ilustra la incoherencia de su discurso ambiental, también es un ejemplo de cómo la corporación trata a sus trabajadores. Fabricar lejos más barato y transportar muchos kilómetros no es sostenible. Va en contra de la economía circular. Destruye puestos de trabajo y precariza los existentes… Aumenta la producción de residuos y las emisiones de efecto invernadero. Pero eso da igual.
  • Reinventar la forma en la que lleva el producto a los consumidores: la inmensa mayoría de lo que hay dentro de un envase de Coca Cola es agua. Con mucho azúcar y otros ingredientes en una proporción menor. La magia del negocio de la corporación de los refrescos es cobrar a sus clientes es cobrar a 1 euro el litro lo que vale mil veces menos. El agua de grifo te cuesta 1 euro el metro cúbico. ¿Por qué cuando te la mezclan con azúcar, aromas y colorantes pagas mil veces más? Porque va en lata y tiene una etiqueta de Coca Cola. La diferencia es que el agua de los refrescos esquilma el recurso en centros donde cada vez concentra más la producción y recorre miles de kilómetros, con sus pertinentes emisiones de efecto invernadero. Si la empresa tuviese verdadera intención de reducir su huella ecológica en términos de agua y emisiones de efecto invernadero… vendería el producto en polvo para que tú lo mezclases con el agua de tu grifo.

Así pues, a la vista del encaje de la campaña Mares Circulares en las características propias del greenwashing y la existencia de alternativas para abordar el problema real que se intenta ocultar con esta estrategia publicitaria, para mí no es más que eso: publicidad verde.

Una campaña de greenwashing que trata de capitalizar la creciente conciencia ambiental sobre el problema ambiental de los envases de plástico para mejorar la imagen de marca de una corporación que es responsable del daño. Y que no tiene propósito de enmienda.

Y tú, ¿qué crees? ¿Realmente Mares Circulares convierte a Coca Cola en una compañía más sostenible? ¿Es fácil evitar el greenwashing? Tienes los comentarios a tu disposición para compartir opinión, inquietudes y datos para el debate.

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Las Empresas Socialmente Responsables de 2017

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Saraguco. Texto original

Si trabajas en una empresa que promueve la Responsabilidad Social Empresarial, sabrás que trabajas en una empresa donde su preocupación va más allá de los rendimientos económicos anuales, un ejemplo de ello lo conocemos a través de  Satya Nadella, el presidente de Microsoft es el propulsor de la responsabilidad social y el cuidado del medio ambiente como pilares de esta gran gigante de la tecnología.

Pixabay

El concepto de Responsabilidad Social Empresarial es un término relativamente nuevo, pero que tiene como preceptores en el siglo XIX, a través de  todas aquellas personas que formaban cooperativas y asociaciones empresariales con una filosofía  de  conciliaba la labor empresarial con los principios sociales y el respeto por el medio ambiente de sus acciones.

Actualmente el concepto es definido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas, para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos, como en su relación con los demás actores, todo ello de carácter voluntario.

Aunque la implantación de la Responsabilidad Social Empresarial es de carácter voluntarios se pueden definir y medir los beneficios que presentan sobre las empresas:

• Mayor rendimiento y predisposición de los empleados. Los trabajadores admiten que valoran de manera positivo las medidas que mejoran su calidad de vida en la empresa.

• Fidelización de consumidores comprometidos. Cada vez hay más consumidores  aprecian que el producto que consumen se encuentra elaborado por una empresa que toma medidas en el cuidado del medio ambiente y el respeto a los trabajadores.

• Mejora la imagen de la marca así como las relaciones con otras empresas, gobiernos, organizaciones no gubernamentales, etc.

El Instituto de Reputación con base en Boston publica anualmente el listado de las empresas a nivel mundial con la mejor Responsabilidad Social Empresarial tomando como estudio 170.000 empresas, a continuación se muestran las que ocupan los primeros puestos:

Empresas como Apple han caido en esta lista al puesto 49 debido a su secretismo en partes de los procesos de producción.

Si te encuentras interesado/a en formarte para implementar en tu empresa la Responsabilidad Social Empresarial, en el Instituto Superior de Medio Ambiente cuentas con la posibilidad de cursar el Especialista en Responsabilidad Social Empresarial, Sostenibilidad y Reputación basado en el estándar GRI.

Fuente: Instututo de la Reputación

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Los detractores del SDDR se trolean a sí mismos.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

La industria del envase de usar y tirar tiene mucho interés en mantener un modelo de negocio insostenible que llena de basura nuestros ciudades, campos, playas y mares. De vez en cuando se inventa alguna plataforma con la que desviar la atención sobre el problema principal y crear opinión pública favorable a su negocio. También pone en marcha campañas de greenwashing, campañas puntuales para lavar su imagen pero que inciden en mantener un modelo de consumo insostenible.

En ocasiones los dos factores se alinean y pasan cosas como que una supuesta plataforma ciudadana, creada para acosar en twitter a cualquiera que plantee alternativas al modelo actual de gestión de residuos de envases, consiga posicionar imágenes críticas contra dicho modelo en la etiqueta utilizada por la industria del envase de usar y tirar para su siguiente acción de greenwashing.

Desde el verano hemos visto cómo la cuenta en cuestión ataca sistemáticamente a cualquiera que publique información sobre residuos contraria a los intereses de la industria del envase de usar y tirar. El argumentario empleado sale de un cuestionado y cuestionable estudio financiado por la industria del envase de usar y tirar y elaborado por personas afines y con intereses en ella.

La aceptación de la réplica a los últimos ataques de la supuesta plataforma ciudadana a una usuaria de Twitter que reivindica una escuela libre de plásticos ha tenido como resultado que la imagen de la manipulación a la que nos somete la industria de plástico posicione como la primera en los resultados en la búsqueda de imágenes con las etiquetas #libera y #setehacaído, utilizadas para promover la campaña.

Como resultado miles de usuarios de Twitter tienen a su disposición información sobre cómo la industria del envase de usar y tirar manipula su conciencia ambiental para, mediante campañas de voluntariado, ocultar que el problema de los residuos de envases abandonados en el campo se puede resolver desde quienes ponen en el mercado dichos envases y promocionan su uso al aire libre.

El primer tuit reclama que las empresas que ponen en el mercado envases de usar y tirar se aseguren de asumir el coste que implica y no deleguen la responsabilidad de su gestión en voluntarios. El segundo reclama más transparencia e información contrastada frente a la propaganda que dirige el modelo de consumo y las decisiones de los ciudadano.

Estrategia errónea

Tras veinte años intentando responsabilizar al ciudadano del impacto de los residuos o acusarle de falta de conciencia ambiental, la industria del envase de usar y tirar sigue sin conseguir grandes avances en la gestión de sus residuos, por lo que de un tiempo a esta parte se centra en falsear estadísticas y generar falsas noticias a favor de su modelo.

Las constantes crisis de reputación corporativa que genera esta forma de hacer las cosas lleva a la industria a gastar cada vez más dinero en tapar la información crítica y contrastada que profesionales independientes, asociaciones ecologistas, empresas del sector de gestión de residuos, consultorías de sostenibilidad y otros agentes que reclaman cambios en el modelo de gestión ponen a disposición de cualquiera que quiera informarse sobre cómo funciona la gestión de residuos en España.

 

¿Un cambio en la forma de comunicar?

Quizá esta última muestra de las consecuencias de intentar manipular a la sociedad en base a una creciente conciencia ambiental sea el detonante que haga que la industria del envase de usar y tirar cambie de estrategia y empiece a aplicar la transparencia de la que tanto habla pero que, hechos son amores, no sólo no practica si no que obstaculiza activamente.

A modo de ejemplo, seguimos sin saber, entre otras muchas cuestiones:

– ¿Cuantos envases de usar y tirar se ponen en el mercado en España?

– ¿Qué parte del presupuesto del sistema integrado de gestión de residuos de envases va a propaganda para perpetuar un modelo que hipoteca la gestión de residuos?

– ¿Dejará la industria del envase de usar y tirar de acosar con cuentas anónimas a quienes aportan información contrastada al debate de gestión de residuos?

– ¿Cuantas toneladas de residuos de envases desaparecen en los incendios en plantas de gestión de residuos?

– ¿Por qué ahora se intenta crear una corriente de opinión favorable a la nacionalización del sistema integrado de gestión de residuos?

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El reciclaje no sirve para contrarrestar las emisiones de los tubos de escape

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Quizá has visto una campaña publicitaria que dice que “por cada 6 latas o botellas de plástico que reciclas contrarrestas 10 minutos de un tubo de escape”. Es sencillamente mentira: un mensaje erróneo dirigido a confundir a la población y utilizar tu conciencia ambiental en favor de un modelo de negocio insostenible. En los siguientes párrafos te explico por qué.

En primer lugar destacar que las emisiones de los tubos de escape son un flujo contaminante diferente de los envases de usar y tirar. No podemos compensar los efectos de un flujo con el otro. Es como si tienes tos y te rascas un pie. Qué duda cabe que rascarse el pie reporta cierta satisfacción, pero no viene a solucionar el problema de la tos. Vamos por partes.

Las emisiones de los tubos de escape provienen, fundamentalmente, de la combustión de combustibles fósiles en el motor de los vehículos. El gesto de conducir un coche diésel o gasolina tiene una serie de impactos sobre el medio ambiente que simplificamos en:

  • Consumo de recursos fósiles: para poder repostar combustible hemos tenido que extraer petróleo de un yacimiento lejano, transportarlo, refinarlo, extraer la fracción que acabará en el surtidor de la gasolinera, llevarla hasta allí…
  • Emisión de contaminantes atmosféricos: el motor del choche quema el combustible en un proceso rápido que emite a la atmósfera los gases y partículas en los que se han convertido el gasóleo o la gasolina (entre otras cosas): dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno, compuestos volátiles y partículas.

Contrarrestar quiere decir paliar o neutralizar el efecto de algo. Y aquí viene el problema. ¿Cómo contrarrestamos los impactos causados por las emisiones de los tubos de escape? Por no complicar mucho las cosas:

  • Devolviendo petróleo a los yacimientos de los que lo extrajimos.
  • Retirando los contaminantes de la atmósfera.

Pasemos a estudiar cómo el reciclaje de los envases adheridos a la empresa que realiza la campaña publicitaria consigue devolver petróleo o retirar contaminantes de la atmósfera. Para ello hay que empezar por entender que los envases generan sus propios impactos:

  • Consumo de materias primas: en algunos casos (como los plásticos) el mismo recurso fósil (petróleo) que los combustibles de los coches. Para los envases metálicos necesitamos recurrir también a materias primas no renovables que, igualmente, hay que extraer en minas, procesar, llevar a centros de producción y, allí, fabricar los envases.
  • Generación de residuos: los envases cumplen su función y se convierten en residuos. El problema es que para poder preservar el producto están fabricados de materiales que no pueden ser descompuestos por los seres vivos y o bien se degradan muy lentamente o bien permanecen en los ecosistemas para siempre rompiéndose en partes cada vez más pequeñas. Esto genera problemas como los microplásticos.
  • Emisión de contaminantes atmosféricos: quizá es obvio, pero tanto la fabricación de envases como su distribución y la gestión de sus residuos implican emisiones a la atmósfera, tanto en las chimeneas de las fábricas que procesan las materias primas como en los vehículos que transportan los envases, productos envasados y residuos de un lado para otro.

¿Conseguimos devolver las materias primas a su origen y retirar contaminantes de la atmósfera depositando envases usados al contenedor amarillo?

La respuesta rápida es no. La larga nos habla de que después de que nosotros tiremos nuestros residuos tiene que venir un camión a por el contenido de ese contenedor, llevarlo a una planta de clasificación, de allí transportarlo a otra de recuperación, y (si ninguna de las dos sale ardiendo), una parte de lo que depositamos en el contenedor amarillo acabará siendo nuevamente materia prima. Para todo ello hace falta transporte y procesos industriales. Con sus correspondientes impactos y emisiones contaminantes.

Dejar las latas vacías en el contenedor amarillo no elimina gases o partículas contaminantes de la atmósfera. Llevarlas en un camión a una planta de clasificación (mezcladas con otras cosas recogidas en el contenedor amarillo) tampoco reduce el CO2 o los óxidos de nitrógeno. Procesar todos esos residuos en procesos industriales no disminuye la contaminación y volver a transportarlos a alguna parte donde, finalmente, puedan ser utilizados como materia prima tampoco.

En el mejor de los casos, como resultado del proceso podemos conseguir que parte de los materiales recogidos selectivamente y reciclados vuelvan a ser materias primas que podemos utilizar para fabricar nuevos productos. Pero esto no compensa el agujero que hicimos para sacarlas originalmente. Sí puede reducir la necesidad de extraer materiales de nuevo. Pero, desgraciadamente, no es un ciclo perfecto. Sólo una parte del residuo volverá a ser materia prima. Si conseguimos evitar que un recurso no renovable acabe en el vertedero el esfuerzo merece la pena. Pero no contrarresta las emisiones de los tubos de escape.

El reciclaje puede reducir la necesidad de materias primas, combustibles y dar salida a los residuos. Pero no compensa los impactos de producir los envases. Comparativamente sí genera menos impacto a la atmósfera fabricar nuevos envases a partir de envases reciclados que desde materias primas extraídas del medio natural. Pero esta reducción de la contaminación no contrarresta totalmente el impacto de los envases de un solo uso, ni tampoco las emisiones de los vehículos con motor de combustión.

Es más como sólo el 2% de los residuos de envases de plástico vuelven a ser envases de plástico, cada vez que compras algo que va envasado en este material sigues forzando la extracción de petróleo para fabricar el 98% de los envases que provienen de materia prima “nueva”.

economía circular de los envases de plástico

El mensaje subliminal

La campaña no sólo miente y confunde, también trata de instalar en el imaginario colectivo algunas ideas clave que favorecen el modelo de negocio de usar y tirar.

Así se afirma “el aire es de todos, la contaminación también”: efectivamente todos los habitantes de la atmósfera respiramos aire en una misma atmósfera compartida. Luego el aire “es” de todos y la contaminación de esa atmósfera también “es” de todos.

Compartimos un bien común y sufrimos los impactos a la atmósfera. Pero la contaminación sí es de alguien. Los gases que salen por un tubo de escape pertenecen a quien está quemando combustibles para desplazarse en ese vehículo. Igualmente, los envases de usar y tirar que llegan a tu casa son de la empresa que comercializa el producto que has comprado dentro de ese envase.

Dicha empresa podría haber elegido formas más sostenibles para vender lo que tú querías comprar. Pero ha optado por envases de usar y tirar que necesitas para llevar la comida o las bebidas hasta el lugar donde las vas a consumir. ¿Cuántas toneladas de envases y emisiones a la atmósfera se evitarían si la Coca Cola se vendiese en polvo para mezclar con el agua que tienes en el grifo de tu casa? ¿Cuánto te ahorrarías como consumidor si pagases el agua del refresco a precio de agua de grifo en vez de a precio de Coca Cola?

Mientras Ecoembes te engaña con la posibilidad de compensar las emisiones del tubo de escape, Coca Cola sigue aumentando a buen ritmo la venta de botellas de plástico de un solo uso de las que menos de la mitad se recuperan y, de esa mitad, apenas un 7% se reciclan en nuevas botellas. La misma empresa podría vender su producto a granel, en botellas de vidrio, en otros envases retornables o en latas y botellas de plástico de un solo uso. ¿Quién tiene que asumir y compensar el coste de la gestión de los residuos?

Burda manipulación

A todo lo anterior podemos sumar la escena final del anuncio. ¿Dónde está rodada esa imagen de ciudad gris y atmósfera irrespirable? En China. Sí. No, por mucho que en el cartel de la calle puedan leer “vía de servicio”, la estampa no es de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Zaragoza… es, fíjense en la arquitectura, de una gran ciudad de China cuya población que duplica la de la suma de todas las anteriores. ¿Pekín?

Tanto si has circulado por ella sufriendo sus atascos, como si la has visto en las noticias sobre contaminación, la estampa de Jianguo Road no se olvida fácilmente. Pero con 600 euros cualquiera compra un vídeo en getty, lo retoca un poco y lo lanza para atacar con su propaganda el cerebro a los indefensos niños que esperan en la sala del cine a que empiece la película.

Si las campañas de publicidad de Ecoembes manipulan así en lo evidente, en lo que salta la vista y se puede contrastar tan fácilmente… ¿qué no hacen cuando nos citan estudios que hay que buscar, leer, entender y comparar con los datos oficiales de reciclaje para darse cuenta de que presentan datos falseados, cálculos erróneos o conclusiones que no se deducen del análisis realizado?

Se nos miente sistemáticamente sobre las bondades de una forma de gestionar los residuos que está obsoleta para hipotecar nuestras posibilidades de mejorar la recogida de las basuras, su tratamiento y, sobre todo, la prevención como herramienta para evitar daños al medio ambiente y la salud de las personas. Todo para favorecer el consumo de envases de usar y tirar, manteniendo el beneficio de las corporaciones de distribución a cambio de un fuerte impacto sobre el planeta y la salud de las personas.

Todo esto sería muy gracioso si no fuese porque la contaminación de los tubos de escape es una importante causa de muertes prematuras. O porque seguimos demasiado lejos de conseguir un nivel seguro de emisiones de efecto invernadero.

Objetivo: desviar la atención

Entonces, si no podemos compensar las emisiones de los tubos de escape reciclando latas ¿por qué una empresa privada cuya actividad tiene que ver con la gestión de residuos de envases utiliza una imagen manipulada de la contaminación atmosférica? ¿Qué tienen que ver los tubos de escape con las latas de bebidas?

Nada. No tienen que ver nada. Pero en la desesperada estrategia de desviar la atención sobre el los tristes datos del reciclaje en España, Ecoembes se va quedando sin recursos. Intentó hacer greenwashing con los plásticos “pescados” en el mar, pero resulta que buena parte de esos plásticos son de empresas adheridas a su sistema de gestión de residuos basado en el contenedor amarillo. ¿Se imaginan que nos damos cuenta de que esos plásticos acaban en el mar porque Ecoembes no hace bien su trabajo y le exigimos a la empresa que los saque de allí?

Así pues, el objetivo es cambiar el foco de atención como sea. Por supuesto que las emisiones de los tubos de escape son un problema. Un problema que tiene relativamente poco que ver con los residuos de envases. Lo importante en esta campaña es que los envases no acaban en la atmósfera, por lo que conseguimos que la conciencia ambiental de los ciudadanos bombardeados con publicidad deje de fijarse en las calles, parques, jardines, espacios naturales, playas… llenos de envases de usar y tirar y… que miren hacia el cielo, donde no suele haber latas ni botellas abandonadas.

6 latas

¿Por qué utiliza el anuncio de Ecoembes la unidad de 6 latas como medida de compensación de las emisiones de los tubos de escape? Podía haber utilizado una lata o 10 latas. Pero seis es el tamaño del paquete estándar de latas sujetas por anillas de plástico. El que aparece en esta imagen de la tortuga Peanut con la que una generación entera se ha concienciado sobre el daño de los envases de usar y tirar:

Ecoembes, empresa privada al servicio de la industria del envase de usar y tirar, busca cambiar el rechazo que te causan esas anillas de plástico. Con esta campaña busca que cuando estés en el lineal del hipermercado no veas que 6 latas es un incordio que no te cabe en la nevera, si no el número perfecto para dejar tranquila tu conciencia ambiental.

¿Por qué voy a separar una, dos o tres latas (si es lo que necesito) cuando llevándome 6 latas juntas estoy compensando la contaminación? Error… comprando bebidas en latas estás llevando a tu casa envases de usar y tirar que requieren materias primas, cuyo transporte emite contaminación a la atmósfera, que alguien tendrá que reciclar para reducir el impacto de esos productos de un solo uso en el planeta…

Seis latas son… 2 litros. Si el objetivo es concienciarnos y ayudarnos a reducir el daño que causamos a nuestro entorno ¿por qué no promocionan las botellas reutilizables de 2 litros?

Entonces, ¿qué puedo hacer para compensar mis impactos?

Por tu parte puedes evitar el consumo de envases de usar y tirar. Con gestos sencillos como dejar de comprar botellas de plástico y beber agua de grifo. O, con un poco más de compromiso, evitando los plásticos de usar y tirar en tu día a día. Y, siempre que tengas elección, parar a pensar qué envase es más fácil de reciclar.

¿Quieres contrarrestar las emisiones de tu tubo de escape?

Esto es más difícil. No puedes devolver petróleo a los yacimientos, pero sí buscar formas alternativas de desplazarte o generar energía para evitar ese consumo de recursos fósiles.

Si no te queda más remedio que utilizar un vehículo con motor de combustión procura conducir de forma eficiente. Comparte el espacio que queda libre en tu coche cuando te sea posible. También es importante repostar en las horas del día con menor temperatura: primera hora de la mañana. No sólo por el pequeño ahorro que supone el aumento de densidad del combustible, también porque con menos calor hay menos vapores escapando a la atmósfera desde la boca de la manguera y el depósito de tu coche.

Retirar los gases de efecto invernadero y las partículas resulta complicado, pero ayuda mucho la vegetación: las plantas retiran CO2 de la atmósfera para crecer. Siempre que tengas ocasión planta: en tu terraza, en un huerto, en un descampado, en los bordes de los caminos… si son semillas autóctonas mejor que mejor. Deberíamos pensar en los árboles como infraestructuras de salud pública.

Da igual si las macetas se te secan en vacaciones. Lo importante es mantener todo el tiempo que te sea posible plantas verdes. Cada día retiran una (muy) pequeña cantidad de CO2 de la atmósfera. Ese CO2 podemos retenerlo en el suelo. Idealmente, compostando las plantas muertas con otros restos vegetales y aportando el resultado como enmienda orgánica. Pero también puedes conseguirlo enterrando los tallos secos en las jardineras antes de plantar semillas nuevas o tirando las plantas que se te olvidó regar al contenedor marrón (o al de restos, si no hay contenedor de materia orgánica en tu barrio o ciudad).

¿Cómo podría Ecoembes compensar el impacto de su actividad?

Siguiendo con las propuestas, cabe recordar que Ecoembes es el sistema integrado de gestión de residuos de envases ligeros. Su responsabilidad es recuperar los envases puestos en el mercado por las empresas adheridas a su modelo de gestión de residuos de envases. Así pues, en vez de confundirnos con la utilidad del reciclaje debería invertir los recursos que obtiene de todos los consumidores en:

  • Ir a rescatar todos esos envases que “se pierden”. No hacer greenwashing para urbanitas, si no dedicando la partida presupuestaria a un trabajo que actualmente está sin hacer.
  • Solucionar el problema creciente de las instalaciones de reciclaje que salen ardiendo cada año en España.
  • Dejar de obstaculizar la aplicación de la normativa europea que España tiene que cumplir para alcanzar sus compromisos en materia de residuos.
  • Impedir que se pongan en el mercado (adheridos a su sistema) envases que no se pueden recuperar o reciclar en los procesos convencionales de gestión de residuos.
  • Mejorar la dotación de recursos para mejorarla recogida separada por tipos de material.
  • Retirar este despropósito de campaña publicitaria y pedir disculpas por un nuevo insulto a la inteligencia colectiva.

En resumen, menos propaganda y más contenedores amarillos.

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Responsabilidad ampliada del productor, eso… ¿qué es?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Alguna vez te has preguntado ¿por qué ponen tantos envases y embalajes en los productos que compras? Llegas a casa después de hacer la compra en el supermercado, te pones a colocarla en tus armarios y te juntas con un montón de precintos, cajas… todo un surtido de materiales, fundamentalmente plásticos de colores, que ya no sirven para nada y que tienes que tirar. Y eso que todavía no has empezado a gastar la pasta de dientes, no has sacado el atún de sus latas, ni te has bebido los refrescos que has puesto en la nevera.

Los envases cumplen dos funciones:

  • proteger y facilitar el traslado de lo que va dentro.
  • llamar tu atención para que tu dinero circule a la cuenta de resultados de una empresa.

Normalmente, como consumidor no tienes capacidad para decidir cómo van envasados los productos hasta la estantería del supermercado. En determinadas circunstancias puedes optar por formas de consumo libres de envases, como acudir tiendas que venden productos a granel, practicar un consumo de proximidad, más local y sostenible… Pero cuando la agenda no lo permite, no queda otra que ir a lo fácil y rápido: cargar el maletero con lo que sea que encuentres en las estanterías de un centro comercial.

En este escenario de consumo… ¿Quién es el responsable del impacto de los residuos? ¿El consumidor que no tiene alternativas reales para evitar los envases de usar y tirar? ¿el ciudadano que sufre un modelo de gestión de residuos basado en el contenedor amarillo? ¿la Administración que tiene que recoger la basura (depositada cívicamente en lugares adecuados o desparramada por parques, jardines, cunetas, playas…)? ¿El establecimiento que nos ofrece los productos envasados en cantidades, materiales y colores a gusto del fabricante? ¿Quizá el propio fabricante que decide cómo envasa los productos que pone en el mercado?

La responsabilidad ampliada del productor (o responsabilidad extendida del productor) es una propuesta interesante para reducir la contaminación y la generación de residuos. Busca trasladar a los fabricantes la responsabilidad sobre los productos que ponen en el mercado. Para ello propone que tengan que asumir la gestión de los residuos que generan. Muy básicamente, es una forma de implicar a la cadena productiva en los impactos que causan los productos que salen de las fábricas.

Es decir, si el fabricante decide poner sus productos en coloridos envases de plástico debe asumir el coste de recoger esos envases y darles un tratamiento adecuado para que no sean las administraciones, los ciudadanos que no consumen ese producto, ni el medio natural quienes sufran las consecuencias negativas de la decisión comercial.

También se aplica en otros ámbitos en la misma línea: si se ponen en el mercado productos poco duraderos o difíciles de recuperar para su valorización ¿no es justo que el fabricante asuma el impacto que genera en el planeta? ¿Qué pasa si no investiga el uso de sustancias menos tóxicas para la fabricación de los productos que pone en el mercado?

En España esta responsabilidad ampliada del productor se establece en la legislación sobre residuos. En concreto en el Título cuarto "Responsabilidad ampliada del productor del producto", de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

En esta norma se concreta que productor del producto es la persona física o jurídica, que de forma profesional desarrolle, fabrique, procese, trate, venda o importe productos.  Y que en aplicación de la responsabilidad ampliada y con la finalidad de promover la prevención y de mejorar la reutilización, el reciclado y la valorización de residuos, los productores de productos que con el uso se convierten en residuos podrán ser obligados a:

  • Diseñar productos de manera que a lo largo de todo su ciclo de vida se reduzca su impacto ambiental y la generación de residuos, tanto en su fabricación como en su uso posterior, y de manera que se asegure que la valorización y eliminación de los productos que se han convertido en residuos se desarrolle de conformidad con lo establecido en la legislación.
  • Desarrollar, producir, etiquetar y comercializar productos aptos para usos múltiples, duraderos técnicamente y que, tras haberse convertido en residuos, sea fácil y clara su separación y puedan ser preparados para su reutilización o reciclado de una forma adecuada y sin riesgos y a una valorización y eliminación compatible con el medio ambiente.
  • Aceptar la devolución de productos reutilizables, la entrega de los residuos generados tras el uso del producto; a asumir la subsiguiente gestión de los residuos y la responsabilidad financiera de estas actividades, ofrecer información a las instalaciones de preparación para la reutilización sobre reparación y desguace, así como información accesible al público sobre en qué medida el producto es reutilizable y reciclable.
  • Establecer sistemas de depósito que garanticen la devolución de las cantidades depositadas y el retorno del producto para su reutilización o del residuo para su tratamiento en los casos de residuos de difícil valorización o eliminación, de residuos cuyas características de peligrosidad determinen la necesidad del establecimiento de este sistema para garantizar su correcta gestión, o cuando no se cumplan los objetivos de gestión fijados en la normativa vigente.
  • Responsabilizarse total o parcialmente de la organización de la gestión de los residuos, pudiendo establecerse que los distribuidores de dicho producto compartan esta responsabilidad.
  • Utilizar materiales procedentes de residuos en la fabricación de productos.
  • Proporcionar información sobre la puesta en el mercado de productos que con el uso se convierten en residuos y sobre la gestión de estos, así como realizar análisis económicos o auditorías.
  • Informar sobre la repercusión económica en el producto del cumplimiento de las obligaciones derivadas de la responsabilidad ampliada.

El problema, como ocurre con una parte importante de la normativa ambiental es que, según como interpretemos la ley, estas obligaciones quedan supeditadas a desarrollo normativo. Así la propia Ley de residuos dice que El establecimiento de estas medidas se llevará a cabo mediante real decreto aprobado por el Consejo de Ministros, teniendo en cuenta su viabilidad técnica y económica, el conjunto de impactos ambientales y sobre la salud humana, y respetando la necesidad de garantizar el correcto funcionamiento del mercado interior.

Este principio de responsabilidad ampliada del productor sí se ha desarrollado para distintos tipos y flujos de residuos. En concreto:

Están en discusión la generalización de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, en particular en flujos de residuos tales como los residuos procedentes de los productos de la industria textil y los restos de alimentos. En este último caso tanto para reducir el desperdicio alimentario, como por su importancia en el total de los residuos urbanos, ya que suponen alrededor del 40% en peso de nuestra basura doméstica.

La importancia de este principio de responsabilidad ampliada del productor y las normas que lo regulan es que determinan las obligaciones de todas las partes implicadas en la gestión de residuos y la distribución de los costes de esa gestión. Así, llevan el "quien contamina paga" hasta el origen, buscando internalizar los costes del impacto de los productos desechables, de escasa durabilidad o con residuos de difícil tratamiento en quienes tienen capacidad para prevenirlos: los fabricantes.

Conocer estas normas, su desarrollo y grado de aplicación es clave para que los ciudadanos responsables y comprometidos con el medio ambiente participemos correctamente en la prevención, valorización, reutilización y reciclaje de nuestros residuos.

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