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El reciclaje no sirve para contrarrestar las emisiones de los tubos de escape

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Quizá has visto una campaña publicitaria que dice que “por cada 6 latas o botellas de plástico que reciclas contrarrestas 10 minutos de un tubo de escape”. Es sencillamente mentira: un mensaje erróneo dirigido a confundir a la población y utilizar tu conciencia ambiental en favor de un modelo de negocio insostenible. En los siguientes párrafos te explico por qué.

En primer lugar destacar que las emisiones de los tubos de escape son un flujo contaminante diferente de los envases de usar y tirar. No podemos compensar los efectos de un flujo con el otro. Es como si tienes tos y te rascas un pie. Qué duda cabe que rascarse el pie reporta cierta satisfacción, pero no viene a solucionar el problema de la tos. Vamos por partes.

Las emisiones de los tubos de escape provienen, fundamentalmente, de la combustión de combustibles fósiles en el motor de los vehículos. El gesto de conducir un coche diésel o gasolina tiene una serie de impactos sobre el medio ambiente que simplificamos en:

  • Consumo de recursos fósiles: para poder repostar combustible hemos tenido que extraer petróleo de un yacimiento lejano, transportarlo, refinarlo, extraer la fracción que acabará en el surtidor de la gasolinera, llevarla hasta allí…
  • Emisión de contaminantes atmosféricos: el motor del choche quema el combustible en un proceso rápido que emite a la atmósfera los gases y partículas en los que se han convertido el gasóleo o la gasolina (entre otras cosas): dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno, compuestos volátiles y partículas.

Contrarrestar quiere decir paliar o neutralizar el efecto de algo. Y aquí viene el problema. ¿Cómo contrarrestamos los impactos causados por las emisiones de los tubos de escape? Por no complicar mucho las cosas:

  • Devolviendo petróleo a los yacimientos de los que lo extrajimos.
  • Retirando los contaminantes de la atmósfera.

Pasemos a estudiar cómo el reciclaje de los envases adheridos a la empresa que realiza la campaña publicitaria consigue devolver petróleo o retirar contaminantes de la atmósfera. Para ello hay que empezar por entender que los envases generan sus propios impactos:

  • Consumo de materias primas: en algunos casos (como los plásticos) el mismo recurso fósil (petróleo) que los combustibles de los coches. Para los envases metálicos necesitamos recurrir también a materias primas no renovables que, igualmente, hay que extraer en minas, procesar, llevar a centros de producción y, allí, fabricar los envases.
  • Generación de residuos: los envases cumplen su función y se convierten en residuos. El problema es que para poder preservar el producto están fabricados de materiales que no pueden ser descompuestos por los seres vivos y o bien se degradan muy lentamente o bien permanecen en los ecosistemas para siempre rompiéndose en partes cada vez más pequeñas. Esto genera problemas como los microplásticos.
  • Emisión de contaminantes atmosféricos: quizá es obvio, pero tanto la fabricación de envases como su distribución y la gestión de sus residuos implican emisiones a la atmósfera, tanto en las chimeneas de las fábricas que procesan las materias primas como en los vehículos que transportan los envases, productos envasados y residuos de un lado para otro.

¿Conseguimos devolver las materias primas a su origen y retirar contaminantes de la atmósfera depositando envases usados al contenedor amarillo?

La respuesta rápida es no. La larga nos habla de que después de que nosotros tiremos nuestros residuos tiene que venir un camión a por el contenido de ese contenedor, llevarlo a una planta de clasificación, de allí transportarlo a otra de recuperación, y (si ninguna de las dos sale ardiendo), una parte de lo que depositamos en el contenedor amarillo acabará siendo nuevamente materia prima. Para todo ello hace falta transporte y procesos industriales. Con sus correspondientes impactos y emisiones contaminantes.

Dejar las latas vacías en el contenedor amarillo no elimina gases o partículas contaminantes de la atmósfera. Llevarlas en un camión a una planta de clasificación (mezcladas con otras cosas recogidas en el contenedor amarillo) tampoco reduce el CO2 o los óxidos de nitrógeno. Procesar todos esos residuos en procesos industriales no disminuye la contaminación y volver a transportarlos a alguna parte donde, finalmente, puedan ser utilizados como materia prima tampoco.

En el mejor de los casos, como resultado del proceso podemos conseguir que parte de los materiales recogidos selectivamente y reciclados vuelvan a ser materias primas que podemos utilizar para fabricar nuevos productos. Pero esto no compensa el agujero que hicimos para sacarlas originalmente. Sí puede reducir la necesidad de extraer materiales de nuevo. Pero, desgraciadamente, no es un ciclo perfecto. Sólo una parte del residuo volverá a ser materia prima. Si conseguimos evitar que un recurso no renovable acabe en el vertedero el esfuerzo merece la pena. Pero no contrarresta las emisiones de los tubos de escape.

El reciclaje puede reducir la necesidad de materias primas, combustibles y dar salida a los residuos. Pero no compensa los impactos de producir los envases. Comparativamente sí genera menos impacto a la atmósfera fabricar nuevos envases a partir de envases reciclados que desde materias primas extraídas del medio natural. Pero esta reducción de la contaminación no contrarresta totalmente el impacto de los envases de un solo uso, ni tampoco las emisiones de los vehículos con motor de combustión.

Es más como sólo el 2% de los residuos de envases de plástico vuelven a ser envases de plástico, cada vez que compras algo que va envasado en este material sigues forzando la extracción de petróleo para fabricar el 98% de los envases que provienen de materia prima “nueva”.

economía circular de los envases de plástico

El mensaje subliminal

La campaña no sólo miente y confunde, también trata de instalar en el imaginario colectivo algunas ideas clave que favorecen el modelo de negocio de usar y tirar.

Así se afirma “el aire es de todos, la contaminación también”: efectivamente todos los habitantes de la atmósfera respiramos aire en una misma atmósfera compartida. Luego el aire “es” de todos y la contaminación de esa atmósfera también “es” de todos.

Compartimos un bien común y sufrimos los impactos a la atmósfera. Pero la contaminación sí es de alguien. Los gases que salen por un tubo de escape pertenecen a quien está quemando combustibles para desplazarse en ese vehículo. Igualmente, los envases de usar y tirar que llegan a tu casa son de la empresa que comercializa el producto que has comprado dentro de ese envase.

Dicha empresa podría haber elegido formas más sostenibles para vender lo que tú querías comprar. Pero ha optado por envases de usar y tirar que necesitas para llevar la comida o las bebidas hasta el lugar donde las vas a consumir. ¿Cuántas toneladas de envases y emisiones a la atmósfera se evitarían si la Coca Cola se vendiese en polvo para mezclar con el agua que tienes en el grifo de tu casa? ¿Cuánto te ahorrarías como consumidor si pagases el agua del refresco a precio de agua de grifo en vez de a precio de Coca Cola?

Mientras Ecoembes te engaña con la posibilidad de compensar las emisiones del tubo de escape, Coca Cola sigue aumentando a buen ritmo la venta de botellas de plástico de un solo uso de las que menos de la mitad se recuperan y, de esa mitad, apenas un 7% se reciclan en nuevas botellas. La misma empresa podría vender su producto a granel, en botellas de vidrio, en otros envases retornables o en latas y botellas de plástico de un solo uso. ¿Quién tiene que asumir y compensar el coste de la gestión de los residuos?

Burda manipulación

A todo lo anterior podemos sumar la escena final del anuncio. ¿Dónde está rodada esa imagen de ciudad gris y atmósfera irrespirable? En China. Sí. No, por mucho que en el cartel de la calle puedan leer “vía de servicio”, la estampa no es de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Zaragoza… es, fíjense en la arquitectura, de una gran ciudad de China cuya población que duplica la de la suma de todas las anteriores. ¿Pekín?

Tanto si has circulado por ella sufriendo sus atascos, como si la has visto en las noticias sobre contaminación, la estampa de Jianguo Road no se olvida fácilmente. Pero con 600 euros cualquiera compra un vídeo en getty, lo retoca un poco y lo lanza para atacar con su propaganda el cerebro a los indefensos niños que esperan en la sala del cine a que empiece la película.

Si las campañas de publicidad de Ecoembes manipulan así en lo evidente, en lo que salta la vista y se puede contrastar tan fácilmente… ¿qué no hacen cuando nos citan estudios que hay que buscar, leer, entender y comparar con los datos oficiales de reciclaje para darse cuenta de que presentan datos falseados, cálculos erróneos o conclusiones que no se deducen del análisis realizado?

Se nos miente sistemáticamente sobre las bondades de una forma de gestionar los residuos que está obsoleta para hipotecar nuestras posibilidades de mejorar la recogida de las basuras, su tratamiento y, sobre todo, la prevención como herramienta para evitar daños al medio ambiente y la salud de las personas. Todo para favorecer el consumo de envases de usar y tirar, manteniendo el beneficio de las corporaciones de distribución a cambio de un fuerte impacto sobre el planeta y la salud de las personas.

Todo esto sería muy gracioso si no fuese porque la contaminación de los tubos de escape es una importante causa de muertes prematuras. O porque seguimos demasiado lejos de conseguir un nivel seguro de emisiones de efecto invernadero.

Objetivo: desviar la atención

Entonces, si no podemos compensar las emisiones de los tubos de escape reciclando latas ¿por qué una empresa privada cuya actividad tiene que ver con la gestión de residuos de envases utiliza una imagen manipulada de la contaminación atmosférica? ¿Qué tienen que ver los tubos de escape con las latas de bebidas?

Nada. No tienen que ver nada. Pero en la desesperada estrategia de desviar la atención sobre el los tristes datos del reciclaje en España, Ecoembes se va quedando sin recursos. Intentó hacer greenwashing con los plásticos “pescados” en el mar, pero resulta que buena parte de esos plásticos son de empresas adheridas a su sistema de gestión de residuos basado en el contenedor amarillo. ¿Se imaginan que nos damos cuenta de que esos plásticos acaban en el mar porque Ecoembes no hace bien su trabajo y le exigimos a la empresa que los saque de allí?

Así pues, el objetivo es cambiar el foco de atención como sea. Por supuesto que las emisiones de los tubos de escape son un problema. Un problema que tiene relativamente poco que ver con los residuos de envases. Lo importante en esta campaña es que los envases no acaban en la atmósfera, por lo que conseguimos que la conciencia ambiental de los ciudadanos bombardeados con publicidad deje de fijarse en las calles, parques, jardines, espacios naturales, playas… llenos de envases de usar y tirar y… que miren hacia el cielo, donde no suele haber latas ni botellas abandonadas.

6 latas

¿Por qué utiliza el anuncio de Ecoembes la unidad de 6 latas como medida de compensación de las emisiones de los tubos de escape? Podía haber utilizado una lata o 10 latas. Pero seis es el tamaño del paquete estándar de latas sujetas por anillas de plástico. El que aparece en esta imagen de la tortuga Peanut con la que una generación entera se ha concienciado sobre el daño de los envases de usar y tirar:

Ecoembes, empresa privada al servicio de la industria del envase de usar y tirar, busca cambiar el rechazo que te causan esas anillas de plástico. Con esta campaña busca que cuando estés en el lineal del hipermercado no veas que 6 latas es un incordio que no te cabe en la nevera, si no el número perfecto para dejar tranquila tu conciencia ambiental.

¿Por qué voy a separar una, dos o tres latas (si es lo que necesito) cuando llevándome 6 latas juntas estoy compensando la contaminación? Error… comprando bebidas en latas estás llevando a tu casa envases de usar y tirar que requieren materias primas, cuyo transporte emite contaminación a la atmósfera, que alguien tendrá que reciclar para reducir el impacto de esos productos de un solo uso en el planeta…

Seis latas son… 2 litros. Si el objetivo es concienciarnos y ayudarnos a reducir el daño que causamos a nuestro entorno ¿por qué no promocionan las botellas reutilizables de 2 litros?

Entonces, ¿qué puedo hacer para compensar mis impactos?

Por tu parte puedes evitar el consumo de envases de usar y tirar. Con gestos sencillos como dejar de comprar botellas de plástico y beber agua de grifo. O, con un poco más de compromiso, evitando los plásticos de usar y tirar en tu día a día. Y, siempre que tengas elección, parar a pensar qué envase es más fácil de reciclar.

¿Quieres contrarrestar las emisiones de tu tubo de escape?

Esto es más difícil. No puedes devolver petróleo a los yacimientos, pero sí buscar formas alternativas de desplazarte o generar energía para evitar ese consumo de recursos fósiles.

Si no te queda más remedio que utilizar un vehículo con motor de combustión procura conducir de forma eficiente. Comparte el espacio que queda libre en tu coche cuando te sea posible. También es importante repostar en las horas del día con menor temperatura: primera hora de la mañana. No sólo por el pequeño ahorro que supone el aumento de densidad del combustible, también porque con menos calor hay menos vapores escapando a la atmósfera desde la boca de la manguera y el depósito de tu coche.

Retirar los gases de efecto invernadero y las partículas resulta complicado, pero ayuda mucho la vegetación: las plantas retiran CO2 de la atmósfera para crecer. Siempre que tengas ocasión planta: en tu terraza, en un huerto, en un descampado, en los bordes de los caminos… si son semillas autóctonas mejor que mejor. Deberíamos pensar en los árboles como infraestructuras de salud pública.

Da igual si las macetas se te secan en vacaciones. Lo importante es mantener todo el tiempo que te sea posible plantas verdes. Cada día retiran una (muy) pequeña cantidad de CO2 de la atmósfera. Ese CO2 podemos retenerlo en el suelo. Idealmente, compostando las plantas muertas con otros restos vegetales y aportando el resultado como enmienda orgánica. Pero también puedes conseguirlo enterrando los tallos secos en las jardineras antes de plantar semillas nuevas o tirando las plantas que se te olvidó regar al contenedor marrón (o al de restos, si no hay contenedor de materia orgánica en tu barrio o ciudad).

¿Cómo podría Ecoembes compensar el impacto de su actividad?

Siguiendo con las propuestas, cabe recordar que Ecoembes es el sistema integrado de gestión de residuos de envases ligeros. Su responsabilidad es recuperar los envases puestos en el mercado por las empresas adheridas a su modelo de gestión de residuos de envases. Así pues, en vez de confundirnos con la utilidad del reciclaje debería invertir los recursos que obtiene de todos los consumidores en:

  • Ir a rescatar todos esos envases que “se pierden”. No hacer greenwashing para urbanitas, si no dedicando la partida presupuestaria a un trabajo que actualmente está sin hacer.
  • Solucionar el problema creciente de las instalaciones de reciclaje que salen ardiendo cada año en España.
  • Dejar de obstaculizar la aplicación de la normativa europea que España tiene que cumplir para alcanzar sus compromisos en materia de residuos.
  • Impedir que se pongan en el mercado (adheridos a su sistema) envases que no se pueden recuperar o reciclar en los procesos convencionales de gestión de residuos.
  • Mejorar la dotación de recursos para mejorarla recogida separada por tipos de material.
  • Retirar este despropósito de campaña publicitaria y pedir disculpas por un nuevo insulto a la inteligencia colectiva.

En resumen, menos propaganda y más contenedores amarillos.

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Responsabilidad ampliada del productor, eso… ¿qué es?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Alguna vez te has preguntado ¿por qué ponen tantos envases y embalajes en los productos que compras? Llegas a casa después de hacer la compra en el supermercado, te pones a colocarla en tus armarios y te juntas con un montón de precintos, cajas… todo un surtido de materiales, fundamentalmente plásticos de colores, que ya no sirven para nada y que tienes que tirar. Y eso que todavía no has empezado a gastar la pasta de dientes, no has sacado el atún de sus latas, ni te has bebido los refrescos que has puesto en la nevera.

Los envases cumplen dos funciones:

  • proteger y facilitar el traslado de lo que va dentro.
  • llamar tu atención para que tu dinero circule a la cuenta de resultados de una empresa.

Normalmente, como consumidor no tienes capacidad para decidir cómo van envasados los productos hasta la estantería del supermercado. En determinadas circunstancias puedes optar por formas de consumo libres de envases, como acudir tiendas que venden productos a granel, practicar un consumo de proximidad, más local y sostenible… Pero cuando la agenda no lo permite, no queda otra que ir a lo fácil y rápido: cargar el maletero con lo que sea que encuentres en las estanterías de un centro comercial.

En este escenario de consumo… ¿Quién es el responsable del impacto de los residuos? ¿El consumidor que no tiene alternativas reales para evitar los envases de usar y tirar? ¿el ciudadano que sufre un modelo de gestión de residuos basado en el contenedor amarillo? ¿la Administración que tiene que recoger la basura (depositada cívicamente en lugares adecuados o desparramada por parques, jardines, cunetas, playas…)? ¿El establecimiento que nos ofrece los productos envasados en cantidades, materiales y colores a gusto del fabricante? ¿Quizá el propio fabricante que decide cómo envasa los productos que pone en el mercado?

La responsabilidad ampliada del productor (o responsabilidad extendida del productor) es una propuesta interesante para reducir la contaminación y la generación de residuos. Busca trasladar a los fabricantes la responsabilidad sobre los productos que ponen en el mercado. Para ello propone que tengan que asumir la gestión de los residuos que generan. Muy básicamente, es una forma de implicar a la cadena productiva en los impactos que causan los productos que salen de las fábricas.

Es decir, si el fabricante decide poner sus productos en coloridos envases de plástico debe asumir el coste de recoger esos envases y darles un tratamiento adecuado para que no sean las administraciones, los ciudadanos que no consumen ese producto, ni el medio natural quienes sufran las consecuencias negativas de la decisión comercial.

También se aplica en otros ámbitos en la misma línea: si se ponen en el mercado productos poco duraderos o difíciles de recuperar para su valorización ¿no es justo que el fabricante asuma el impacto que genera en el planeta? ¿Qué pasa si no investiga el uso de sustancias menos tóxicas para la fabricación de los productos que pone en el mercado?

En España esta responsabilidad ampliada del productor se establece en la legislación sobre residuos. En concreto en el Título cuarto "Responsabilidad ampliada del productor del producto", de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

En esta norma se concreta que productor del producto es la persona física o jurídica, que de forma profesional desarrolle, fabrique, procese, trate, venda o importe productos.  Y que en aplicación de la responsabilidad ampliada y con la finalidad de promover la prevención y de mejorar la reutilización, el reciclado y la valorización de residuos, los productores de productos que con el uso se convierten en residuos podrán ser obligados a:

  • Diseñar productos de manera que a lo largo de todo su ciclo de vida se reduzca su impacto ambiental y la generación de residuos, tanto en su fabricación como en su uso posterior, y de manera que se asegure que la valorización y eliminación de los productos que se han convertido en residuos se desarrolle de conformidad con lo establecido en la legislación.
  • Desarrollar, producir, etiquetar y comercializar productos aptos para usos múltiples, duraderos técnicamente y que, tras haberse convertido en residuos, sea fácil y clara su separación y puedan ser preparados para su reutilización o reciclado de una forma adecuada y sin riesgos y a una valorización y eliminación compatible con el medio ambiente.
  • Aceptar la devolución de productos reutilizables, la entrega de los residuos generados tras el uso del producto; a asumir la subsiguiente gestión de los residuos y la responsabilidad financiera de estas actividades, ofrecer información a las instalaciones de preparación para la reutilización sobre reparación y desguace, así como información accesible al público sobre en qué medida el producto es reutilizable y reciclable.
  • Establecer sistemas de depósito que garanticen la devolución de las cantidades depositadas y el retorno del producto para su reutilización o del residuo para su tratamiento en los casos de residuos de difícil valorización o eliminación, de residuos cuyas características de peligrosidad determinen la necesidad del establecimiento de este sistema para garantizar su correcta gestión, o cuando no se cumplan los objetivos de gestión fijados en la normativa vigente.
  • Responsabilizarse total o parcialmente de la organización de la gestión de los residuos, pudiendo establecerse que los distribuidores de dicho producto compartan esta responsabilidad.
  • Utilizar materiales procedentes de residuos en la fabricación de productos.
  • Proporcionar información sobre la puesta en el mercado de productos que con el uso se convierten en residuos y sobre la gestión de estos, así como realizar análisis económicos o auditorías.
  • Informar sobre la repercusión económica en el producto del cumplimiento de las obligaciones derivadas de la responsabilidad ampliada.

El problema, como ocurre con una parte importante de la normativa ambiental es que, según como interpretemos la ley, estas obligaciones quedan supeditadas a desarrollo normativo. Así la propia Ley de residuos dice que El establecimiento de estas medidas se llevará a cabo mediante real decreto aprobado por el Consejo de Ministros, teniendo en cuenta su viabilidad técnica y económica, el conjunto de impactos ambientales y sobre la salud humana, y respetando la necesidad de garantizar el correcto funcionamiento del mercado interior.

Este principio de responsabilidad ampliada del productor sí se ha desarrollado para distintos tipos y flujos de residuos. En concreto:

Están en discusión la generalización de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, en particular en flujos de residuos tales como los residuos procedentes de los productos de la industria textil y los restos de alimentos. En este último caso tanto para reducir el desperdicio alimentario, como por su importancia en el total de los residuos urbanos, ya que suponen alrededor del 40% en peso de nuestra basura doméstica.

La importancia de este principio de responsabilidad ampliada del productor y las normas que lo regulan es que determinan las obligaciones de todas las partes implicadas en la gestión de residuos y la distribución de los costes de esa gestión. Así, llevan el "quien contamina paga" hasta el origen, buscando internalizar los costes del impacto de los productos desechables, de escasa durabilidad o con residuos de difícil tratamiento en quienes tienen capacidad para prevenirlos: los fabricantes.

Conocer estas normas, su desarrollo y grado de aplicación es clave para que los ciudadanos responsables y comprometidos con el medio ambiente participemos correctamente en la prevención, valorización, reutilización y reciclaje de nuestros residuos.

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Ecoembes es una empresa privada

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Has visto su logotipo en los contenedores amarillos de recogida selectiva de envases, pero no es una contrata municipal de recogida de basuras ni una unidad de la administración ambiental. Has visto su marca en campañas que hablan de compensar la contaminación y proteger el medio ambiente, pero no es una ONG naturalista ni una asociación ecologista. También has visto su marca en estudios sobre reciclaje de residuos pero no es una institución científica. Entonces… ¿Qué es Ecoembes?

Ecoembes, Ecoembalajes España S.A., es una empresa privada con forma de sociedad anónima creada por corporaciones, grupos y asociaciones de empresas relacionadas con los envases de usar y tirar (tales como fabricantes de envases, envasadores, distribuidores de productos envasados y comercios) para gestionar el dinero que obligatoriamente deben destinar a la gestión de los residuos de los envases que ponen en circulación.

Si te animas a leer un poco, a lo largo de esta entrada te cuento un poco más sobre el origen de esta empresa y su modelo de negocio.

¿Por qué crean una sociedad como Ecoembes las empresas del envase de usar y tirar?

Es una de las dos opciones que les deja la legislación ambiental para cumplir con una de las obligaciones más importantes para la prevención de residuos de envases. La Unión Europea ha establecido el llamado principio de responsabilidad ampliada del productor, que supone la obligación a los fabricantes de aceptar y eliminar los productos devueltos tras haber sido utilizados. Esto implica que cuando alguien pone en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos debe cubrir los costes de la gestión de esos residuos.

El objetivo de este principio de la normativa europea sobre gestión de residuos es conseguir que los propios fabricantes, y toda la cadena de distribución de productos, se impliquen para reducir la generación y, sobre todo, prevenir el abandono de residuos: si a los fabricantes de envases les exigimos que se hagan cargo de la gestión de los residuos de envases podemos conseguir que se impliquen en estrategias que reduzcan el impacto ambiental: ecodiseño, economía circular, concienciación, prevención, recogida selectiva…

La legislación propone cobrar una cantidad en la venta de productos envasados que puede ser recuperada por quienes entreguen de vuelta los envases que dejan de cumplir su función y se convierten en residuos. Para los responsables de envases que no quieran acogerse a este mecanismo existe la opción del sistema integrado de gestión.

Y Ecoembes es el único sistema integrado de gestión de residuos de envases domésticos que funciona actualmente en España. Se complementa con Ecovidrio, que se encarga de envases de vidrio, así como con Sigre, creado por el sector farmacéutico, o Sigfito, que se dedica a los envases agrarios.

Muy básicamente, es un sistema financiero en el que las distintas empresas adheridas al sistema integrado de gestión de residuos de envases Ecoembes delegan una cantidad de dinero que, a lo largo del año, la empresa Ecoembalajes España, S.A. utiliza para gestionar el sistema de recogida selectiva de envases domésticos de plástico y papel o cartón a través del contenedor amarillo y el contenedor azul.

Ese dinero se reparte en varias partidas que van desde pagar los contenedores de recogida selectiva o comprar los materiales que recuperan los ayuntamientos a través de estos contenedores, a realizar todo tipo de campañas de imagen corporativa, o estudios en los que se valore positivamente el modelo de gestión de residuos de envases de Ecoembes.

Todo estaría bien si los residuos de envases se recogiesen y se reciclasen, pero apenas somos capaces de reciclar un 2% de los envases de plástico en nuevos envases de plástico. La solución pasa por dejar de comprar agua embotellada y beber agua del grifo. Ese mensaje no es el que transmite Ecoembes.

economía circular de los envases de plástico

¿Cuál es el modelo de negocio de la empresa Ecoembes?

A pesar del nombre, el negocio de Ecoembes no es muy ecológico. Su principal fuente de ingresos es la cuota que pagan los envasadores por los productos envasados que ponen en el mercado. Así, cuantos más envases de usar y tirar se pongan en circulación, más ingresos tiene Ecoembes. Es decir, cuantos más envases de usar y tirar compremos más dinero tiene a su disposición Ecoembalajes España, S.A.

Y toda su estrategia se basa en este modelo de negocio. Tanto es así que Ecoembes admite entre las empresas adheridas a su sistema las que ponen en el mercado envases que no pueden recuperarse ni reciclarse en el modelo de gestión del contenedor amarillo. Pensemos en sobres individuales de salsas ¿se reciclan porque se vendan con el sello que muestra la adhesión al sistema integrado de gestión de envases de Ecoembes? No, pero esto permite que la empresa que los pone en el mercado justifique el cumplimiento de la responsabilidad ampliada del productor. Y eso a pesar de que la tasa de recuperación y reciclaje de ese tipo de envase es muy baja.

Si el sistema integrado de gestión no los admitiese, los responsables de estos envases deberían establecer un mecanismo para aceptar de vuelta los residuos generados por los mismos. Esta segunda opción sería inviable en muchos casos, lo que desplazaría esos envases insostenibles por otros más sostenibles o quizá forzaría la venta a granel de determinados productos.

No es solo medio ambiente, también es economía y salud: cuando el distribuidor decide sobre el tamaño de la ración individual de su producto también decide sobre nuestro modelo de consumo. Que incurra en sobreembalajes para agrupar esas unidades de producto cada vez más pequeñas que tienen que ser agrupadas en lotes de venta es sólo un mal menor para tu cuerpo y tu bolsillo.

Para mantener su modelo de negocio Ecoembes utiliza su auto asignado “eco” en campañas publicitarias y mensajes que apelan al medio ambiente para fomentar el consumo de envases de usar y tirar tranquilizando la conciencia ambiental del consumidor.

En definitiva, Ecoembes es una empresa privada que está hipotecando el modelo de gestión de residuos en España. Pero, gracias a sus potentes campañas de comunicación para despistar la atención sobre los datos reales y las estadísticas oficiales de gestión de residuos, todavía hay gente, incluso en el sector de la gestión de residuos, que cree que Ecoembes es una especie de ONG que se dedica al cuidado del medio ambiente.

¿Qué pasa con el ánimo de lucro?

Efectivamente, Ecoembes es una entidad sin ánimo de lucro. Quizá la única sociedad anónima sin ánimo de lucro en España. Pero que la organización no tenga ánimo de lucro no es incompatible con un modelo de negocio, tal y como acabamos de ver.

La propia legislación que regula la creación de sistemas de responsabilidad ampliada del productor, tales como el sistema integrado de gestión Ecoembes, establece que las entidades que los gestionan no pueden tener ánimo de lucro. Es un mandato legal muy interesante para evitar intereses perversos y fomentar que todos los recursos se destinen a la gestión del resido.

Como podemos comprobar en su contabilidad anual auditada Ecoembes no da beneficios. Conforme al mandato legal, gasta todo lo que ingresa. El problema es que una parte importante, pero indeterminada, se dedica a perpetuar el insostenible modelo de consumo basado en envases de usar y tirar. Es su razón de ser.

Y no es transparente: no sabemos cuantos envases se ponen en el mercado, por lo que no podemos saber cuantos de estos se recogen y, a su vez, qué porcentaje del total es efectivamente reciclado. Por eso la oposición de Ecoembes a la incorporación de modelos alternativos o complementarios de gestión de residuos. En el contenedor amarillo todo se mezcla, pero si los envases se recogiesen uno a uno (por ejemplo en un sistema de depósito, devolución y retorno) se contarían, lo que permitiría a otras entidades (distintas de la empresa creada por los envasadores) tuviesen acceso a los datos sobre envases gestionados.

¿Ecoembalajes?

Después de 20 años de funcionamiento y a pesar de que cuenta con interesantes líneas de actividad y trabajo con los fabricantes en relación al diseño de envases, seguimos sin tener criterios ecológicos para los envases. Estaría bien que a estas alturas se hubiese aprobado un consenso sobre qué y cómo es un envase ecológico.

¿Cambiarían las cosas si Ecoembes no fuese una empresa?

Realmente poco. Actualmente existen otros sistemas de responsabilidad ampliada del productor en los que, con independencia de la forma jurídica, se reproducen varios de los problemas que presenta el modelo de Ecoembes.

Si fuese una asociación sería una asociación de empresas interesadas en los envases de usar y tirar, por lo que seguiría sin defender valores ecológicos o de protección del bien común. Podría ser una fundación pero ocurriría lo mismo: su propósito seguiría siendo que las empresas adheridas pagasen lo mínimo posible para justificar que cumplen con la responsabilidad ampliada del productor.

El problema seguiría estando en los resultados de recogida y gestión de los envases de usar y tirar.

Imagen de un camión descargando residuos en vertedero

¿Hay soluciones?

Sí, afortunadamente hay soluciones. En primer lugar tomar conciencia de la problemática y reducir al máximo el consumo de envases de usar y tirar. Cada vez más personas se proponen vivir sin plástico. Es la mejor idea.

Pero el cambio no depende sólo de las opciones individuales de consumo. La industria tiene la responsabilidad de elegir modelos sostenibles de poner en el mercado sus productos y servicios. Ecoembes es una opción para los envases, pero cada envasador puede decidir buscar alternativas más respetuosas con el medio ambiente ¿Por qué no optar por envases reutilizables cuando supongan una menor huella ecológica que los de usar y tirar? ¿Por qué no buscar alternativas a mezclar sus envases con otros en un contenedor amarillo del que quizá no se puedan recuperar para el reciclaje?

La vía institucional también está abierta. Varias comunidades autónomas han estudiado la viabilidad de los sistemas de depósito, devolución y retorno de envases en sus territorios. La que más está sonando es la valenciana, pero Cataluña también ha comprobado que sería posible y sostenible implantar un mecanismo que incentivase a los consumidores a devolver los residuos de envases para mejorar los resultados del reciclaje. Ahora se estudia en el Congreso de los Diputados.

La más probable es que, ante el avance de la incipiente competencia, la propia empresa Ecoembes evolucione y diversifique la forma de recoger residuos de envases, aplicando esquemas mixtos de devolución y retorno complementando a un contenedor amarillo dedicado a materiales plásticos y metálicos, con independencia de que sean envases o no.

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Mis dudas sobre el PROYECTO ARIADNA y el estudio de sostenibilidad del SDDR en España

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Últimamente estamos leyendo titulares sobre el coste económico, el impacto social y el perjuicio ambiental que podría ocasionar la introducción de un SDDR obligatorio para envases de bebidas en España. Surgen a raíz de la presentación del PROYECTO ARIADNA “Estudio de sostenibilidad sobre la introducción de un SDDR obligatorio para envases de bebidas en España: análisis ambiental, social y económico comparativo con la situación actual”.

Por si llegas de nuevas a este tema, aclarar que SDDR es el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases, que se está planteando como complemento al contenedor amarillo para mejorar la prevención, recogida y reciclaje de residuos de envases.

Para contrastar los inquietantes titulares y los datos presentados en distintos medios de comunicación sólo disponemos de un Resumen de comunicación publicado en la web la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático de ESCI-UPF dirigida por el Dr. Pere Fullana i Palmer. Una primera lectura de ese estudio no sólo no resuelve las inquietudes, si no que genera muchas dudas.

¿Qué es el Proyecto Ariadna?

El objetivo del Proyecto ARIADNA es analizar la sostenibilidad económica, ambiental y social de la implantación en España mediante un proyecto reproducible a diferentes escalas, de distintos desarrollos posibles del SDDR.

¿Por qué es necesario analizar el SDDR? Pues porque su implantación obligatoria requeriría considerar la viabilidad técnica y económica de estos sistemas, el conjunto de impactos ambientales, sociales y sobre la salud humana.

Difícilmente podríamos consensuar la metodología de ARIADNA como la más adecuada para resolver este reto y otros nuevos en la gestión de residuos de envases: de las notas de prensa y el resumen publicados surgen dudas sobre la aplicación de la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), así como del cumplimiento de los requisitos de las normas ISO en relación a la comunicación de las conclusiones relativas a estos estudios.

¿Es el momento adecuado para presentar conclusiones?

Una de las dudas y contradicciones más importantes del Proyecto Ariadna la encontramos en la página 14 del resumen publicado.

Actualmente el estudio está en la última fase del proceso de revisión crítica por parte de expertos, cuya finalización está prevista a finales del mes de junio de 2017. Una vez concluida, se hará pública la memoria completa del proyecto, junto con un informe de revisión crítica. Una vez finalizada esta revisión crítica externa, se someterá el estudio a un proceso de exposición y revisión pública.

Resulta curioso que el grupo de investigación esté presentando conclusiones lapidarias cuanto no ha terminado el proceso de revisión por parte de expertos, no se ha publicado la memoria del proyecto, ni el informe de revisión crítica, ni se ha sometido el estudio a procesos de exposición y revisión pública.

¿Qué intenciones puede haber para presentar las conclusiones antes de llevar a cabo esas revisiones? ¿acaso corría prisa a alguien atacar el SDDR en las fechas en las que la comisión de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente del Congreso de los Diputados aprobaba una proposición no de ley para impulsar en España el sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR)?

¿Rigor, transparencia y qué?

En la página 14 del documento leemos que:

Se ha buscado obtener y presentar información más rigurosa, sistemática, transparente y objetiva, basada en metodologías científicas, que facilite la toma de decisiones por parte de las administraciones competentes y el conocimiento de causa de todos los actores involucrados.

Es una de las muchas afirmaciones de este documento, pero toda una declaración de intenciones que confirma la sospecha anterior: el objetivo es influir en las administraciones competentes. Vamos a analizar detalladamente este punto:

Rigurosa: el rigor no existe, ni siquiera en el análisis de antecedentes. Todo lo que refleja el resumen es una interpretación sesgada para atacar un modelo de gestión de residuos. Otra evidencia de la falta de rigor, ya comentada, es la presentación de resultados y conclusiones previa a la revisión o la falta de cumplimiento del plazo de junio como fecha de presentación del estudio. En el apartado técnico la página 14, dice que “para dar respuesta a la mayor variabilidad que tienen los datos en gestión de residuos respecto a otros sectores industriales, se realizarán sendos análisis de incertidumbre”. A falta de ese análisis de incertidumbre no sabemos con qué rigor se concluyen datos concretos sobre el impacto del SDDR.

  • Sistemática: en el resumen se obvian elementos importantes de la metodología de análisis de ciclo de vida que se dice aplicar. No hay justificación de las decisiones tomadas para incluir o excluir determinados parámetros de análisis. Cualquiera que tomase los cuestionables datos de partida presentados y aplicase sistemáticamente una metodología de ACV llegaría a resultados diferentes de los que se presentan.
  • Transparente: Pero de tanto usarla la vacían de contenido ¿pueden leer en alguna parte del resumen publicado cómo se eligen los expertos, las partes interesadas, los datos de partida, el marco de estudio, la hipótesis analizada?

Para muestra un botón en la página 19:

Los datos de partida, para el Sistema A, están basados en información pública (y, en ocasiones, no pública, pero con mayor grado de detalle) disponible por parte de Administraciones Públicas y datos aportados por Ecoembes y Ecovidrio (todos ellos debidamente auditados). Se basa en información real, tanto en su dimensionamiento como en la participación ciudadana en el sistema y en los medios implicados para su funcionamiento. En cambio, para el Sistema B, se ha tenido que establecer una serie de hipótesis para definir y dimensionar una situación no existente.

En ningún momento se nos aclara que datos se están utilizando. Los utilizados para el Sistema A pueden ser públicos o no, eso sí, los que no son públicos parecen tener mayor grado de detalle. Los del Sistema B directamente se los inventan a falta de concretar una justificación para esas hipótesis, que no se explican.

Desde luego no hay evidencias en el resumen de que los datos empleados en la realización de este estudio respondan a los principios de FAIR Data.

  • Objetiva: ¿puede ser objetivo un estudio pagado por Ecoembes, que utiliza los cuestionados datos de Ecoembes y que concluye lo que mejor interesa al negocio de Ecoembes? Tengo mis dudas razonables.

¿Análisis de Ciclo de Vida?

Lo peor de todo el documento es que trata de colar como Análisis de Ciclo de Vida (ACV) algo que no lo es. Estamos ante una herramienta compleja, difícil de aplicar, con un gran potencial comunicativo, pero cuya comprensión no es demasiado sencilla.

Por destacar algunas de las carencias importantes en la aplicación del ACV, destaca la selección de las categorías de impacto elegidas para el estudio ¿por qué esas y no otras?

En la página 20 se indica que “Se ha realizado un Análisis de Ciclo de Vida sobre seis categorías de impacto ambiental incluyendo categorías de impacto global (como el calentamiento global o el uso de recursos naturales), de impacto sobre la calidad de los ecosistemas y del agua, y de impacto sobre la salud humana” En ninguna parte del resumen se aclara por qué se han elegido esas seis categorías y no el resto de las que se podrían aplicar. Resulta curioso que no se contemplan ni todas las posibles categorías de impacto en la salud humana ni las más relevantes de impacto ambiental.

Pero es que de ese análisis se extraen dos resultados que no se reflejan en las conclusiones:

  • Por otro lado, el Sistema B ofrece el beneficio social correspondiente a la reducción del littering de los envases incluidos en este estudio. Esto conllevaría una reducción de los perjuicios para disfrutar de los espacios públicos. (Página 26)
  • El sistema B presenta un mayor beneficio que el sistema A en cuanto a redistribución de ingresos, ya que el primero presenta un resultado de signo negativo, mientras que para el segundo el resultado es de signo positivo. (Página 28)

Ambos resultados positivos desde el punto de vista ambiental y social, pero contrarios a las conclusiones presentadas en el resumen del estudio.

Otras dudas menores:

  • ¿El Proyecto Ariadna es la digna continuación de los estudios de la Plataforma Envase y Sociedad (PES) es intento de atacar al SDDR en una estrategia que pasa por financiar investigadores y organizaciones dispuestos a concluir lo que le interese al patrocinador? ¿Hasta dónde vamos a llegar?
  • A Ecoembes se le da bien el greenwashing. Esta vez ha utilizado nada más y nada menos que la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático para justificar su mensaje. ¿Qué pasa con las marcas “ESCI-UPF” y “Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático”? ¿Los resultados de sus estudios de investigación están al servicio de los patrocinadores?
  • ¿Van a publicar el estudio completo? ¿es sólo una forma de justificar notas de prensa en medios de comunicación que tratan de posicionar a quienes no tienen conocimientos sobre gestión de residuos ni análisis de ciclo de vida?

Alguien me dijo que en la lucha contra los residuos no sobra nadie. Y tenía toda la razón del mundo. La clave es que quien tiene los recursos no los está poniendo en solucionar el problema, los dedica a hacernos creer que podemos seguir consumiendo envases de usar y tirar sin remordimientos de conciencia. Y eso no ayuda a cambiar el modelo de consumo ni a avanzar en sostenibilidad.

Puedes leer y comentar el artículo completo en productor de sostenibilidad

Prepara tu actividad para el Día Mundial del Medio Ambiente 2017

Publicado en: Gestión Ambiental Municipal por Mila Martín. Texto original

Como cada año, el 5 de Junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Este día ha ido ganando relevancia desde que comenzó a celebrarse en 1973. Cada año las Naciones Unidas establecen el lema y la temática  para dicha celebración. En este año 2017 el lema es «Conectar a las personas con la naturaleza»


Y por supuesto, tras esta frase, hay mucho que reflexionar.

1.     Nuestra realidad Urbana

En España contamos con 737 aglomeraciones urbanas, que concentran 1.493 municipios y el 79,7% de la población española, entendiéndose aglomeraciones urbanas aquellas que concentran más de 5.000 habitantes en una celda de la grid de la capa de lindes municipales del IGN. Además, existen 3 aglomeraciones urbanas que concentran más de 1 millón de habitantes: Madrid (4,6 millones de habitantes en 23 municipios), Barcelona (4,4 millones de habitantes en 104 municipios) y Valencia (1,5 millones de habitantes en 46 municipios); Goerlich Gisbert, F. J. y Cantarino Martí, I. (2015): “Estimaciones de la población rural y urbana a nivel municipal”

España es el tercer país de la UE cuya población más se concentra en las zonas densamente pobladas, según lo publicado por Eurostat en 2015, como muy bien resume La Vanguardia en este artículo.  Además la población urbana en España sigue una clara tendencia de aumento (otro artículo interesante: ESENCIALES Fundación BBVA – IvieN.º 06/2016): 

Fuente: Fundación BBVA
Si queremos analizar datos de países no europeos, esta es una buena base de datos: El Banco Mundial.

A nivel mundial el 46% de la población vive en áreas rurales. Comparando los datos de 2000 y 2015 de población urbana/rural, Asia Este – Pacífico, Europa – Asia Central, Latinoamérica y Norte América pierden porcentaje de población rural (ganan población rural África y el Sur de Asia).


Con todo esto llegamos a la conclusión de que en España, Europa y otras regiones planetarias, tendemos a vivir en áreas de concentración poblacional y esto, unido a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología y el cambio de hábitos para llenar nuestro ocio y tiempo libre nos puede generar un aumento en la desconexión con la naturaleza, nuestro entorno y la riqueza de nuestro planeta.

2.   Sugerencias para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente

Si eres técnico de Medio Ambiente en una administración pública o puedes tener relación con la organización de este evento para una asociación o grupo poblacional, te recomiendo que empieces a preparar este evento teniendo en cuenta el lema de este año y el modo en que tú puedes conseguir que las personas conecten con nuestro entorno.

¿Qué actividades puedes hacer para lograrlo? Piensa primero en estas premisas que debes considerar antes de saber Qué hacer:
  1. Actividad al aire libre (¿Dónde?)
  2. Actividad destinada a grupos familiares e intergeneracionales (¿A Quién va dirigida?)
  3. Implicación previa, durante y posterior (Duración de la Actividad y de la Implicación de los participantes)
  4.  Dejar de lado por una vez los entornos tecnológicos (¡Con qué (NO)! No es coherente con el lema de este año.)

Y con esto vamos a pensar entonces en algunas actividades:

1. Ruta Ambiental por un paraje natural interesante

Es importante al hacer esta actividad que la persona que guía al grupo tenga capacidad de transmitir el amor por los valores de la naturaleza. Puede ser interesante establecer los Usos “escondidos” de la naturaleza: desde los valores emocionales (un paisaje bien conservado nos transmite calma, paz, sosiego, …), los sonidos ambientales (el aire en las ramas, el trino de los pájaros, el movimiento de la fauna,…), los colores puros del entorno (el cielo, la vegetación, contrastes del paisaje,…), las materias primas (frutos como las moras, esparto del palmito para zapatillas, usos medicinales, fragancias para perfumes, medicamentos,…), …Puede también realizarse una parte del itinerario como búsqueda de pistas de la vida de los seres vivos en ese entorno jugando a ser los espías de la naturaleza,… Sería muy adecuado cerrar la actividad valorando nuestra relación con nuestro entorno y con la naturaleza como especie humana y también en nuestro día a día.

2. Concurso y exposición fotográfica “Los detalles de la naturaleza”


En mi opinión la búsqueda, con una cámara fotográfica, de los pequeños detalles de la naturaleza, nos ayuda a reflexionar sobre la belleza que encierra un paisaje (no hace falta para ello conseguir la fotografía de un águila real planeando). Simplemente con la imagen de una espiga seca podemos ser capaces de apreciar las complejidades y la belleza de nuestro entorno. Buscar esos detalles en la naturaleza te ayuda a ver mucho más en tu paseo por el campo. Por ello ¿por qué no implicas a tus participantes en un Concurso de fotografía con estas premisas? 

Autora: Mila Martín

3. Iniciación a huerto ecológico: conexión salud – medio ambiente /rural-urbano.

En muchas ocasiones encontramos niños que no comprenden la conexión entre un yogurt y la vaca o entre la lechuga que comen y el territorio donde ha crecido. Implicar a la población en la creación de un huerto ecológico comunitario puede ayudar a valorar aún más la necesidad de respetar el suelo, el agua y los elementos implicados en un medio. Sólo a través del cuidado, respeto y protección de un suelo podemos lograr calidad en nuestra alimentación. Esto es una idea que posteriormente puede surgir para demandar productos más saludables y tal vez la creación de un grupo de consumo además de una adquisición de verdura y fruta del ámbito local, favoreciendo además la economía de tu región.

Huerto vecinal

4. Jornada de Intercambio Ámbito Rural – Urbano

Fuente: Mila Martín
¿Por qué no hacer una excursión a un ámbito rural y unas jornadas de enriquecimiento? Es importante poner en valor el medio rural, que aunque pensamos lo contrario, está lleno de oportunidades y posibilidades. Pero para ello también es necesario conocerlo, valorarlo y amarlo. Dentro de los ámbitos rurales aparece un claro enriquecimiento de las raíces y de la dimensión cultural local, algo que hemos perdido en los entornos urbanos. Lamentablemente en España se ha considerado “superior” el ser urbano y de categoría “inferior” el ser persona rural (existen muchos mitos y prejuicios inapropiados al respecto). ¡Nada más lejos de la realidad! Es importante utilizar unas jornadas y una celebración de este tipo para hacer un empoderamiento del medio rural para favorecer una conexión hombre – naturaleza.

Estas son sólo algunas de las ideas que se me ocurren. Piensa en tu población objetivo, tus recursos humanos y materiales y tu tiempo disponible para desarrollar esta o algunas de tus ideas y celebra el Día Mundial del Medio Ambiente con un único objetivo: «Conectar a las personas con la naturaleza»


Puedes leer y comentar el artículo completo en Gestión Ambiental Municipal

Evolución de los Residuos en España 2002 – 2014

Publicado en: Gestión Ambiental Municipal por Mila Martín. Texto original

Para conocer la evoluciónde un parámetro ambiental de interés en la gestión ambiental resulta especialmente interesante pararse a analizar estadísticas y estudiar la información detallada respecto a dicho parámetro ambiental.

Desde los hogares y la ciudadanía, muchas veces se ha dicho que puede hacerse mucho para cuidar y proteger el medio ambiente. Como suele decir Anna Grimau en Radio 5 “Haz gestos, los pequeños gestos son poderosos” Y es que desde nuestro hogar, algo que nos resulta especialmente fácil es separar los residuos para reciclar.

Sin embargo, también resulta interesante analizar los resultados de esos gestos para animar a continuar con esas acciones y/o valorar cómo de bien lo estamos haciendo.

Por este motivo, en 2013 en este mismo blog pudisteis valorar cómo habían evolucionado la generación de residuos en nuestro país a través de la entrada “Más de Residuos… Hoy con datos”.

Contenedores en Sebúlcor. Autora: Mila Martín
Dado que el pasado 17 de Mayo celebramos el Día Internacional del Reciclaje, vamos a pararnos a pensar de nuevo qué ha ocurrido con los residuos y ver si como ciudadanos nos merecemos una medallita o tal vez un tirón de orejas y una palmadita en la espalda para animarnos a seguir. La novedad respecto a la entrada anterior es la incorporación de datos de 2011 a 2014. Sin embargo, he preferido mantener los datos anteriores para que se pueda ver la evolución de nuestros hábitos de reciclaje en el medio plazo (no solo en el corto plazo). De este modo, los datos que aquí se exponen incluyen la serie temporal que abarca los años 2002 – 2014 y sólo se refieren a los Residuos Urbanos.



Para comenzar es interesante valorar cuántos residuos generamos en España.


TONELADAS DE R.S.U.
TOTAL RESIDUOS MEZCLADOS
TOTAL RESIDUOS DE RECOGIDA SEPARADA
TOTAL RESIDUOS
2002
24.015.152
2.580.646
26.595.798
2003
24.583.907
3.002.795
27.586.702
2004
21.207.615
6.385.527
27.593.142
2005
21.639.537
6.422.808
28.062.345
2006
21.861.821
6.556.724
28.418.545
2007
21.925.920
6.314.550
28.240.470
2008
21.045.683
5.276.701
26.322.384
2009
20.341.700
4.416.413
24.758.113
2010
19.395.265
4.984.758
24.380.023
2011
18.773.628
4.508.351
23.281.979
2012
18.315.103
4.080.708
22.395.811
2013
17.852.826
3.932.859
21.785.685
2014
17.530.077
3.798.230
21.328.307
PROMEDIO
20.652.941
4.789.313
25.442.254

Así, de media podemos estimar que en estos 12 años hemos generado más de 25.000 Toneladas de residuos, de las cuales sólo 4.700 aproximadamente se separan en origen.

En este aspecto por tanto ¿se puede hacer más? ¡Por supuesto!

Pero vamos a analizar un poquito más la evolución de los residuos durante el período de tiempo considerado. Si valoramos la tabla anteriormente expuesta, los datos nos arrojan variaciones interesantes pero vamos a valorarlas más fácilmente a través del siguiente gráfico:


Con esto más o menos podemos deducir que existe una clara tendencia a la reducción de la generación de residuos mezclados. ¿Qué % de residuos reciclamos entonces?

AÑO
% RESIDUOS MEZCLADOS
% RESIDUOS SEPARADOS
2002
90%
10%
2003
89%
11%
2004
77%
23%
2005
77%
23%
2006
77%
23%
2007
78%
22%
2008
80%
20%
2009
82%
18%
2010
80%
20%
2011
81%
19%
2012
82%
18%
2013
82%
18%
2014
82%
18%

Vemos entonces que antes de la última crisis económica se estaba llevando a cabo un aumento significativo del reciclaje de los residuos (los datos de 2003 a 2007 fueron muy positivos). No obstante, con la crisis financiera comenzó de nuevo a reducirse el % de residuos que reciclábamos y a aumentar el % de residuos mezclados, aunque no se ha llegado a los datos tan desalentadores de 2002.

Estos datos requieren de un análisis interesante ¿Qué ha paso entonces con la cantidad total de residuos generados?



Se ve entonces que antes de la crisis económica la generación de residuos aumentaba de forma progresiva, mientras que a partir del estallido de la burbuja inmobiliaria este parámetro ambiental comenzó a reducirse (¡más de 7.000 Toneladas de 2007 a 2014! ¡1.000 Toneladas al año!).

Hasta ahora hemos hablado de cantidades totales de residuos pero es importante valorar los datos en términos relativos en base al censo de población, dado que ante un escenario como la reducción de población (ejemplo: inmigrantes que han decidido volver a su país de origen), estaríamos poniéndonos medallas que no nos corresponden (en este caso no somos políticos vendiendo nuestras estadísticas para decir lo bien que lo hemos hecho). Por este motivo, vamos a tener en cuenta el indicador ambiental de residuos por habitante al año. Evaluando dicho indicador, los datos de residuos son los siguientes:


Kilogramos/habitante/año
AÑO
Residuos mezclados
Residuos separados
TOTAL
2002
586,2
39,0
625,2
2003
590,1
46,1
636,2
2004
500,8
73,1
573,9
2005
502,8
54,1
556,9
2006
500,0
53,3
553,3
2007
493,0
57,5
550,5
2008
464,8
67,3
532,1
2009
443,9
57,6
501,5
2010
412,5
61,9
474,4
2011
401,7
56,8
458,5
2012
391,6
52,6
444,2
2013
383,2
48,7
431,9
2014
377,4
49,0
426,4

Y visualmente para que sea más fácil de comprender:

Por tanto, la gráfica muestra claramente que la reducción de residuos no es debida a una reducción de población sino que ahora generamos menos residuos que antes.

La cantidad de residuos separados en origen muestra una clara tendencia a disminuir tristemente, aunque es muy paulatina (esperemos que esto podamos revertirlo).

En el caso de nuestras pautas de reciclaje, y considerando los principales residuos que reciclamos en nuestros hogares, esta ha sido la evolución:


Hemos reducido muy significativamente el reciclaje de envases en el inicio de la crisis (¿puede ser que adquiriésemos menos productos envasados? ¿Puede que las fábricas, para reducir costes redujeran la cantidad de embalajes plásticos de sus productos? ¿Simplemente reciclamos menos este tipo de material?). La tendencia registrada en los residuos del contenedor amarillo se duplica con un desfase temporal en los residuos del contenedor azul (¡curioso!) mientras que el vidrio no experimenta tan drásticamente las modificaciones de la pauta de reciclaje de los otros materiales.  Sé que tal vez me consideréis muy optimista pero yo me voy a quedar con una pequeña ilusión: en 2014 todos los materiales principales de reciclaje aumentan un poquito. Quiero pensar que cuando se publiquen los datos de 2014 a 2017 esa pauta continúe a la par que se reduce la cantidad de residuos totales en los hogares.

En el cálculo de la cantidad de residuos generado por un/a español/a al día hemos pasado de 1,71 kg de residuo en 2002 a 1,17 kg en 2014.

Teóricamente los analistas financieros consideran que España salió en 2016 de la crisis. Por tanto, toca esperar unos años para valorar si en verdad nos hemos vuelto más racionales y concienciados con los residuos o en verdad, la reducción de nuestro poder adquisitivo y recursos a nuestro alcance en una crisis financiera nos afecta para generar menos residuos.


Con todo esto las conclusiones obtenidas son que en España se ha reducido considerablemente la cantidad de residuos que generamos pero hemos reducido también tristemente nuestras pautas de reciclaje. Aún nuestras tasas de reciclaje frente a la cantidad de residuos mezclados es muy elevada y por tanto queda mucho por hacer. Ojala que las corporaciones municipales y consorcios de residuos entiendan lo importante que es la concienciación y educación ambiental para continuar fomentando adecuadas pautas de consumo y reciclaje. Nuestro planeta es limitado y es fundamental empezar a cuidar las materias primas y los recursos a nuestra disposición, motivo por el que el reciclaje se vuelve más indispensable.

Otro día con calma seguiremos analizando más datos relativos a los residuos en nuestro país. De momento espero que os haga reflexionar y sacar conclusiones para la mejora de la Gestión ambiental municipal si sois técnicos ambientales o para poner en marcha acciones de reciclaje en vuestros hogares independientemente de vuestra labor profesional.

Todos los datos han sido extraídos del INE. Las gráficas son de elaboración propia.

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