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Novedades en la Vigilancia y Seguimiento Ambiental según la Ley 9/2018

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Santiago Molina Cruzate. Texto original

Una de las consultas que más se ha repetido en las últimas semanas en el Instituto Superior del Medio Ambiente se centra en conocer qué es el programa de vigilancia y seguimiento ambiental y por qué la nueva Ley 9/2018 por la que se modifica la Ley 21/2013 de evaluación ambiental pone el foco precisamente en este aspecto. Con el objeto de dar respuesta a tan interesante cuestión me permito retomar hoy blog en esta sensacional Comunidad con el saludable objetivo de poner un poco de luz al respecto.

Por empezar por algún sitio, comenzaré recordando que la normativa en materia de Evaluación Ambiental se ha visto modificada recientemente. Aunque la relevante aparición de la Ley 9/2018, de 5 de diciembre, por la que se modifica la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental , la Ley 21/2015, de 20 de julio, por la que se modifica la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes y la Ley 1/2005, de 9 de marzo, por la que se regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, ha despertado por lo general escaso interés, se han hecho ya numerosas referencias a las novedades que incorpora esta Ley. Me permito incorporar aquí el análisis realizado desde Terraqui que a todas luces es el más preciso y acertado de los que he leído hasta ahora y -me atrevería a decir-, a menudo obviando la fuente, el más copiado: Reforzado el carácter preventivo de la evaluación de impacto ambiental a través de la Ley 9/2018.

Independientemente de los necesarios ajustes, personalmente me gustaría centrarme hoy no tanto en la Evaluación Ambiental en su conjunto como en la vigilancia y seguimiento ambiental de proyectos y en las novedades que sobre este particular incorpora la esta Ley.

Pixabay

La legislación en materia de EIA previa a la aprobación de la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental, ya nos daba una idea razonablemente clara de lo que podía suponer un Programa de Vigilancia y Seguimiento Ambiental y de en qué medida este PVA debía formar parte del Estudio de impacto Ambiental. La primera referencia a este respecto la encontrábamos en el Real Decreto 1131/1988, de 30 de septiembre, por el que se aprobaba el Reglamento para la ejecución del Real Decreto legislativo 1302/1986, de 28 de junio, de evaluación de impacto ambiental (ambos ahora derogados) que, en su artículo 11, recogía la necesidad de incorporar una propuesta de medidas protectoras y correctoras y un Programa de Vigilancia Ambiental donde se indicarán las medidas previstas para reducir, eliminar o compensar los efectos ambientales negativos significativos, así como las posibles alternativas existentes a las condiciones inicialmente previstas en el proyecto.

En el escenario autonómico y haciendo referencia a obligaciones de ámbito regional, el Programa de Vigilancia Ambiental debe suponer requisito básico imprescindible en cualquier Estudio de Impacto Ambiental debiendo contener referencia a los controles necesarios para el seguimiento de la ejecución y efectividad de las medidas propuestas, indicando la metodología y el cronograma de las mismas. Así mismo, deben incluirse un conjunto de indicadores tanto del grado de ejecución de las medidas correctoras y preventivas como del seguimiento de su efectividad.

Aunque vigilancia y seguimiento ambiental han tenido un considerable protagonismo en las últimas actualizaciones legislativas, esta nueva Ley 9/2018 por la que se modifica la Ley 21/2013 de evaluación ambiental refuerza de manera explícita la consideración del programa de vigilancia y seguimiento ambiental a través de su ANEXO VI, “Estudio de impacto ambiental, conceptos técnicos y especificaciones relativas a las obras, instalaciones o actividades comprendidas en los anexos I y II”, incluyendo nuevas observaciones que, junto a las ya conocidas, afectan al contenido del Programa de Vigilancia Ambiental. La redacción de este anexo en lo que respecta al programa de vigilancia y seguimiento ambiental hace una vez más hincapié en la necesidad de que el programa de vigilancia ambiental establezca un sistema que garantice el cumplimiento de las indicaciones y de las medidas previstas para prevenir, corregir y, en su caso, compensar, contenidas en el estudio de impacto ambiental, tanto en la fase de ejecución como en la de explotación, desmantelamiento o demolición. Este programa atenderá, según recoge la propia la Ley, a la vigilancia durante la fase de obras y al seguimiento durante la fase de explotación del proyecto. El presupuesto del proyecto incluirá la vigilancia y seguimiento ambiental, en fase de obras y fase de explotación, en apartado específico, el cual se incorporará al estudio de impacto ambiental.

Los objetivos de este programa de vigilancia y seguimiento ambiental atenderán, en lo sucesivo y desde la aprobación de la nueva Ley, a:

a) La vigilancia ambiental durante la fase de obras:

  • detectando y corrigiendo desviaciones, con relevancia ambiental, respecto a lo proyectado en el proyecto de construcción.
  • supervisando la correcta ejecución de las medidas ambientales.
  • determinando la necesidad de suprimir, modificar o introducir nuevas medidas.
  • favoreciendo un seguimiento de la evolución de los elementos ambientales relevantes.

b) El seguimiento ambiental durante la fase de explotación. El estudio de impacto ambiental justificará la extensión temporal de esta fase, considerando la relevancia ambiental de los efectos adversos previstos:

  • verificando la correcta evolución de las medidas aplicadas en la fase de obras.
  • llevando a cabo un seguimiento de la respuesta y evolución ambiental del entorno a la implantación de la actividad.
  • diseñando los mecanismos de actuación ante la aparición de efectos inesperados o el mal funcionamiento de las medidas correctoras previstas.

Resumiendo,  una vez más la Evaluación Ambiental traslada una muy notable relevancia al cumplimiento de las medidas correctoras y protectoras y al seguimiento ambiental de obra en detrimento de la identificación de impactos, la realización de inventarios o la consideración de análisis excepcionalmente descriptivos y a menudo poco prácticos. Esta nueva normativa reconoce implícitamente la labor de los coordinadores ambiental y directores ambientales de obra (muchos de ellos, profesionales que han complementado su formación con nosotros a través de los cursos de Seguimiento y Vigilancia Ambiental en la EIA y el Especialista en Evaluación Ambiental y Aplicación de Medidas Correctoras ) encargados durante los últimos años de su ejecución y anticipa una mayor demanda de profesionales en este ámbito apostando por la especialización de un perfil profesional cada vez más reconocido.

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Los post más leídos en 2018

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por comunidad ism. Texto original

Al terminar este 2018 hacemos un repaso a los post más leídos escritos por nuestros blogueros en Comunidad ISM. Perfiles profesionales, post técnicos, novedades legislativas y artículos que reflejan la experiencia personal de sus autores han sido los más consultados. Gracias a autores y lectores por mantener viva esta sección.

  1. ¿Cuáles son las funciones y obligaciones del Consejero de Seguridad ADR? Alberto Vizcaíno nos aclara el perfil profesional de los Consejeros de Seguridad de Mercancías Peligrosas.
  2. ¿Conocemos el impacto de la energía eólica sobre la fauna? ¿Lo estamos evaluando correctamente? Jon Domínguez escribe sobre la importancia de una correcta evaluación de impacto en la planificación y seguimiento de parques eólicos para minimizar sus efectos sobre la biodiversidad.
  3. Un buen ejemplo de Visor Cartográfico: Catálogo Nacional de Inundaciones Históricas Iria Ordás nos propone este ejemplo de visor cartográfico para ilustrar las bondades de estos mapas web.
  4. El controvertido mundo de la gestión cinegética Gonzalo Castillo habla sobre el correcto equilibro entre conservación de biodiversidad y gestión cinegética.
  5. Medio Ambiente, Big Data e Inteligencia Artificial Jose Mª Cornejo escribe sobre la nueva corriente del “Big Data” y como aplicarla al sector medioambiental.
  6. Guía para calcular la garantía financiera por responsabilidad ambiental. José Luis Canga escribía sobre este instrumento de la Ley 26 de Responsabilidad Medioambiental.
  7. Publicada la nueva norma ISO 45001 Miguel González explica las novedades de esta norma ISO sobre Prevención de riesgos laborales.
  8. Fototrampeo. Una de las mejores armas para inventariar especies Justo Sanz escribía sobre esta técnica para el inventario de biodiversidad con el uso de cámaras de fototrampeo.
  9. El Arte del Aprendizaje Fluido: Una práctica transformadora de Educación Ambiental en la naturaleza Paqui Godino participó en el blog para hablarnos de la filosofía del educador ambiental Joseph Cornell, sobre un aprendizaje consciente en la naturaleza.
  10. Cómo usar SIG en la Gestión y Modelización Hidrológica Sergio Pérez nos detalla las ventajas de utilizar herramientas GIS para estudios hidrológicos

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¿Conocemos el impacto de la energía eólica sobre la fauna? ¿Lo estamos evaluando correctamente?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Jon Dominguez. Texto original

La respuesta a la primera pregunta sería “no demasiado”. Y a la segunda habría que contestar con un rotundo “no”.

Los buitres leonados (Gyps fulvus) cumplen los requisitos de riesgo asociados a las factores de la especie. Foto: Mario modesto, CC BY-SA 3.0 Wikipedia

Respecto al primer interrogante, existe una tendencia bastante común por la que solemos pensar que el impacto de los parques eólicos sobre la fauna es bien conocido. Si nos preguntaran, la mayoría responderíamos rápidamente que el principal problema es la mortalidad de las aves al colisionar con las palas de los aerogeneradores. E incluso algunos también mencionaríamos a los murciélagos como grupo de riesgo. Y aunque no iríamos desencaminados, la realidad es que, tras 50 años de energía eólica a escala industrial, seguimos sin saber mucho sobre su impacto en los vertebrados voladores. Nuestra comprensión no pasa de conocer algunas características que hacen a unas especies más propensas que otras a sufrir impactos, y de cierto consenso al considerar que la magnitud del impacto es en general reducida, aunque en determinadas situaciones puede implicar importantes efectos negativos sobre las especies.

De hecho, seguimos sin entender prácticamente nada de la influencia a largo plazo sobre las poblaciones, y muy poco del peso de las características del entorno en la mortalidad. Un problema que se agrava con los murciélagos, hasta hace poco sistemáticamente ignorados en las evaluaciones de impacto, y que probablemente se estén llevando la peor parte.

Este vacío de información, que dificulta en buena medida la implantación realmente sostenible de la energía eólica, está estrechamente relacionado con la segunda cuestión que planteaba en el título. Sabemos poco, sí, pero es que además no estamos gestionando correctamente el desarrollo de la eólica ni si quiera en base a esos escasos conocimientos. Los expertos llevan tiempo alertando de carencias serias en las metodologías de evaluación y en los programas de seguimiento de impacto, especialmente a largo plazo. Hace unos años, por ejemplo, científicos del CSIC y de la Fundación Migres (entre otros) detectaron que los estudios de impacto ambiental no conseguían predecir correctamente cuáles iban a ser los proyectos con mayor mortalidad. Pudieron comprobarlo sobre el terreno, y concluyeron que acertaban muy poco.

Fragmentación y pérdida de hábitat en un parque eólico de Virginia Occidental (EEUU). Fuente: www.wind-watch.org

Más recientemente, una amplia revisión sobre las evaluaciones de impacto de los parques eólicos en murciélagos del Reino Unido extraía conclusiones muy similares. Los análisis son incompletos, las metodologías muchas veces erróneas y los estudios no terminan de servir para reconocer el impacto ni para establecer medidas de mitigación adecuadas. Y son solo dos ejemplos.

Si queremos que la energía eólica siga siendo una de las opciones con mayor potencial para luchar contra el cambio climático y facilitar la suficiencia energética; y que el título de renovable que se le otorga no haga referencia exclusivamente al origen del recurso, debemos aumentar el esfuerzo y la calidad de la evaluaciones de impacto. Para ello es fundamental que estandaricemos los protocolos, apliquemos técnicas repetibles y mejoremos sustancialmente los seguimientos a largo plazo. Y es que conseguir una mayor sostenibilidad no solo beneficia al medioambiente, sino que también reduce los costes y aporta competitividad. Es necesario entender que una buena planificación es una oportunidad al desarrollo de la industria.

En el ISM hemos captado el mensaje y queremos contribuir con nuestro granito de arena a la consecución de la plena sostenibilidad de la energía eólica. Por eso hemos desarrollado el curso Evaluación y Seguimiento del Impacto de los Parques Eólicos sobre la Fauna, donde ayudaremos a los alumnos a profundizar en el conocimiento del impacto de los parques eólicos, aportaremos las herramientas necesarias para evaluar de forma científica y estandarizada su influencia sobre las aves y los murciélagos, y abordaremos las distintas soluciones de mitigación existentes. El objetivo es que de nuestras aulas salgan técnicos con la capacitación suficiente como para revertir la situación descrita en los párrafos anteriores. Yes we can!

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¿Conocemos el impacto de la energía eólica sobre la fauna? ¿Lo estamos evaluando correctamente?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Jon Dominguez. Texto original

La respuesta a la primera pregunta sería “no demasiado”. Y a la segunda habría que contestar con un rotundo “no”.

Los buitres leonados (Gyps fulvus) cumplen los requisitos de riesgo asociados a las factores de la especie. Foto: Mario modesto, CC BY-SA 3.0 Wikipedia

Respecto al primer interrogante, existe una tendencia bastante común por la que solemos pensar que el impacto de los parques eólicos sobre la fauna es bien conocido. Si nos preguntaran, la mayoría responderíamos rápidamente que el principal problema es la mortalidad de las aves al colisionar con las palas de los aerogeneradores. E incluso algunos también mencionaríamos a los murciélagos como grupo de riesgo. Y aunque no iríamos desencaminados, la realidad es que, tras 50 años de energía eólica a escala industrial, seguimos sin saber mucho sobre su impacto en los vertebrados voladores. Nuestra comprensión no pasa de conocer algunas características que hacen a unas especies más propensas que otras a sufrir impactos, y de cierto consenso al considerar que la magnitud del impacto es en general reducida, aunque en determinadas situaciones puede implicar importantes efectos negativos sobre las especies.

De hecho, seguimos sin entender prácticamente nada de la influencia a largo plazo sobre las poblaciones, y muy poco del peso de las características del entorno en la mortalidad. Un problema que se agrava con los murciélagos, hasta hace poco sistemáticamente ignorados en las evaluaciones de impacto, y que probablemente se estén llevando la peor parte.

Este vacío de información, que dificulta en buena medida la implantación realmente sostenible de la energía eólica, está estrechamente relacionado con la segunda cuestión que planteaba en el título. Sabemos poco, sí, pero es que además no estamos gestionando correctamente el desarrollo de la eólica ni si quiera en base a esos escasos conocimientos. Los expertos llevan tiempo alertando de carencias serias en las metodologías de evaluación y en los programas de seguimiento de impacto, especialmente a largo plazo. Hace unos años, por ejemplo, científicos del CSIC y de la Fundación Migres (entre otros) detectaron que los estudios de impacto ambiental no conseguían predecir correctamente cuáles iban a ser los proyectos con mayor mortalidad. Pudieron comprobarlo sobre el terreno, y concluyeron que acertaban muy poco.

Fragmentación y pérdida de hábitat en un parque eólico de Virginia Occidental (EEUU). Fuente: www.wind-watch.org

Más recientemente, una amplia revisión sobre las evaluaciones de impacto de los parques eólicos en murciélagos del Reino Unido extraía conclusiones muy similares. Los análisis son incompletos, las metodologías muchas veces erróneas y los estudios no terminan de servir para reconocer el impacto ni para establecer medidas de mitigación adecuadas. Y son solo dos ejemplos.

Si queremos que la energía eólica siga siendo una de las opciones con mayor potencial para luchar contra el cambio climático y facilitar la suficiencia energética; y que el título de renovable que se le otorga no haga referencia exclusivamente al origen del recurso, debemos aumentar el esfuerzo y la calidad de la evaluaciones de impacto. Para ello es fundamental que estandaricemos los protocolos, apliquemos técnicas repetibles y mejoremos sustancialmente los seguimientos a largo plazo. Y es que conseguir una mayor sostenibilidad no solo beneficia al medioambiente, sino que también reduce los costes y aporta competitividad. Es necesario entender que una buena planificación es una oportunidad al desarrollo de la industria.

En el ISM hemos captado el mensaje y queremos contribuir con nuestro granito de arena a la consecución de la plena sostenibilidad de la energía eólica. Por eso hemos desarrollado el curso Evaluación y Seguimiento del Impacto de los Parques Eólicos sobre la Fauna, donde ayudaremos a los alumnos a profundizar en el conocimiento del impacto de los parques eólicos, aportaremos las herramientas necesarias para evaluar de forma científica y estandarizada su influencia sobre las aves y los murciélagos, y abordaremos las distintas soluciones de mitigación existentes. El objetivo es que de nuestras aulas salgan técnicos con la capacitación suficiente como para revertir la situación descrita en los párrafos anteriores. Yes we can!

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¿Qué es el Seguimiento y Vigilancia Ambiental?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Santiago Molina Cruzate. Texto original

Desde el enfoque más amplio, entendemos la vigilancia ambiental como el control de aquellos indicadores que permiten comprobar la correcta ejecución de un determinado proyecto desde un enfoque de protección del entorno.

En el ámbito de la Evaluación Ambiental, el seguimiento y vigilancia ambiental tiene su origen en el propio Programa de Vigilancia Ambiental, considerando éste, de acuerdo a la Ley de Evaluación Ambiental, como el “sistema que garantice el cumplimiento de las indicaciones y medidas, preventivas y correctoras y compensatorias contenidas en el EsIA tanto en la fase de ejecución como en la de explotación”. Hablamos de seguimiento y vigilancia ambiental, por tanto, como la ejecución efectiva del programa de vigilancia ambiental.

Ahora que la Evaluación Ambiental de proyectos vuelve a tomar protagonismo y que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación prepara la inminente modificación de la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de Evaluación Ambiental, el momento parece idóneo para reflexionar sobre la figura del Coordinador Ambiental y el papel que juegan los profesionales encargados de velar por el seguimiento y control ambiental de cada proyecto.

pixabay

La función del técnico/ coordinador ambiental

A la hora de participar en la supervisión y gestión ambiental de una obra o proyecto, el técnico ambiental puede acercarse al Seguimiento y Vigilancia Ambiental desde muy diversos frentes. Cabe la posibilidad de que su dedicación tenga origen en su condición de especialista y que participe en la definición, diseño y seguimiento de la ejecución de unidades de obra asociadas a su ámbito profesional o formando parte de la Dirección Ambiental de Obra, coordinando y siendo responsable de la implantación y ejecución de un Sistema de Gestión Medioambiental de la propia obra o desarrollando cualesquiera otras funciones en colaboración con la Dirección de Obra o con el Contratista encargado de ejecutarla.

El técnico ambiental puede igualmente aproximar su labor profesional a este campo asumiendo la Dirección de Obra en la ejecución de proyectos de carácter ambiental como pudieran ser la restauración de ríos y riberas, la recuperación de espacios degradados o la ejecución de infraestructuras de tratamiento y depuración de aguas.

Si bien cualquiera de las posibilidades mencionadas es habitual en el ámbito de la obra, son especialmente comunes las asociadas a la Dirección Ambiental de Obra y, por afinidad, a las labores relacionadas con la coordinación, supervisión y ejecución del Programa de Vigilancia Ambiental independientemente del término (Asistente Técnico Ambiental, Coordinador Ambiental, Inspector Ambiental, etc.) que se emplee para designar al técnico ambiental que las desempeña.

La terminología a este respecto es diversa y depende no sólo de las referencias que la Administración haya hecho a esta figura en función de la Comunidad Autónoma que haya promulgado la Declaración de Impacto Ambiental, sino también en ocasiones del tipo de proyecto que estemos ejecutando. De esta forma, resulta bastante habitual que en los proyectos relacionados con Infraestructuras de Transporte de Energía se identifique al técnico ambiental encargado de la supervisión del Programa de Vigilancia Ambiental como ATA o Asistente Técnico Ambiental. En Ferrocarriles, y por afinidad en Carreteras, se habla sin embargo de Dirección Ambiental de Obra en prácticamente la totalidad de los proyectos promovidos a nivel estatal. Al final nos encontramos con que hay todo un conjunto de términos afines para denominar circunstancias y funciones similares que giran entorno a la Dirección Ambiental de Obra aunque es preciso determinar en qué medida la responsabilidad de las labores desempeñadas implica la posible toma de decisiones.

Sobre estas funciones asociadas a la labor del Coordinador o Director Ambiental de Obra y sobre las herramientas y metodologías a aplicar en el desarrollo de su actividad trabajamos en el curso de Seguimiento y Vigilancia Ambiental en la EIA.

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