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Aquelarre telemático de las gretas de la Educación Ambiental 26J #EA26

Publicado en: #EA26 Educación Ambiental por Daniel Rodrigo. Texto original

Texto de JoseManu Gutiérrez

Greta acaba de apagar el ordenador tras otra sesión maratoniana de video-reunión. Hoy tocaba reunirse con personas que trabajan en educación ambiental para adelantarse al futuro que llega. Una tertulia con compañeras y compañeros de diferentes ámbitos de actuación y desarrollo de este campo a las que, a muchas de ellas, les une una perspectiva incierta.

En la charla, alguien recordaba que, antes de la crisis anterior, se estimaban en 10.000 las educadoras y educadores ambientales, de los cuales alrededor de la mitad perdieron sus puestos de trabajo y bastantes equipamientos y empresas desaparecieron. No podemos dejar que vuelva a pasar, hay que ser proactivas, se reclamaba en el foro.

Las educadoras y educadores ambientales, esta “especie en peligro de extinción” se desayunaba con la noticia, en primera plana, de que el gobierno aprobaba un plan de ayudas a la automoción, dotado con 100 millones de euros. En la sesión de trabajo, alguien hizo los cálculos rápidamente: con el 2% salvaríamos al sector en riesgo durante nueve meses, lo estimado para volver a una actividad normalizada, aunque con los cambios que exijan los nuevos escenarios.

Sin embargo, Greta ya ha pasado por esta historia –pudo superar los trances anteriores a duras penas– y no cree que aparezca en ninguna primera plana un plan de rescate a la EA como van a seguir apareciendo al turismo, a la aviación, a la industria pesada… y veremos si a la banca y las multinacionales. Curiosamente, se rescatan sectores de gran impacto negativo en la lucha contra el cambio climático y no se tiene en cuenta un pequeño sector que lucha y educa frente al mismo.

Greta es un nombre femenino de origen griego que significa perla. Greta, al igual que las perlas, es una persona resistente y brillante, atributos que la hacen ser muy valoradas y metáfora de algo inaudito, atractivo, admirable y valioso. Como el resto de Gretas que conforman el cuerpo de la educación ambiental. 

En el aquelarre telemático de Gretas aparecieron varias prioridades a la hora de salvar a las personas y empresas del sector afectadas:

  1. PRIORIDAD. Cuando retrocede el tsunami del coronavirus y la emergencia sanitaria, vuelven a aparecer las otras emergencias (cuidados, justicia, energética…) y la emergencia climática. Los próximos años son vitales en cuanto a las decisiones que hay que tomar en todas las esferas de la vida para que pueda ser una realidad la mitigación y adaptación climáticas. Y, ante el cambio climático, es inexcusable la presencia de la educación ambiental como un sector estratégico de formación a todos los niveles (escolar, social, empresarial…).
  1. SERVICIO PÚBLICO. El estado, a través de su administración directa o indirecta, tiene el deber de garantizar a su población la educación ambiental necesaria para satisfacer sus derechos y necesidades y para empoderarla a fin de lograr una mayor justicia social, equidad y calidad de vida, sin poner en riesgo los espacios naturales locales y globales.
  2. FINANCIACIÓN. Si es un sector estratégico hay que dotarle de personas, espacios, tiempos…, o sea, de fondos económicos suficientes para que, si bien no pueda garantizar el éxito, por lo menos no se asegure el fracaso. Y es barato para el rendimiento que puede llegar a dar. Formar a la población frente a la crisis climática es una inversión ambiental que solo puede dar beneficios sociales (sanitarios, económicos, culturales…) y ecológicos (biodiversidad, ciclos ecosistémicos, recuperación de la naturaleza…).
  3. VINCULACIÓN. Un sector estratégico no lo es si no está relacionado con los demás. La educación ambiental debe formar parte de las estrategias contra el cambio climático o de economía circular, de las reformas sanitaria o educativa, de las políticas de pobreza energética, rurales, migración o soberanía alimentaria, por ejemplo. Esta vinculación permitirá generar sinergias tan insospechadas como necesarias en el futuro por construir.
  4. DESARROLLO. La educación ambiental es un campo en pleno desarrollo. No hay una única concepción de la educación ambiental y hay que identificar los elementos comunes, los escenarios de futuro afines y los procesos que hagan superar la idea de la educación ambiental como una mera herramienta del sistema, para buscar sinergias entre las oportunidades que ofrecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la visión decrecentista o la perspectiva ecosocial.

Las Gretas de la educación ambiental apuntan estas ideas y, seguro, que tú puedes aportar alguna más o matizar las anteriores, ya que esto es un campo en construcción, un campo con muchas tensiones internas y presiones externas, pero siempre vital frente a la crisis ecosocial.

Porque, la educación ambiental, si alguna vez fue necesaria, hoy es radicalmente imprescindible.

Tu opinión es fundamental ¿te vienes el próximo 26 de junio a las 18h a debatir en #EA26?

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Crisis global, competencia ecosocial

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por jmgb. Texto original

educación ecosocial

Se debe impulsar una educación ecosocial que vehicule el desarrollo integral del alumnado

En el cálido diciembre de 2017, en el 25º aniversario del Aviso a la Humanidad de la Comunidad Científica, 15.000 personas científicas de 184 países afirmaban que «la humanidad debe poner en práctica una forma de vida más sostenible ambientalmente que la actual (…) Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de la actual trayectoria que nos lleva al fracaso: nos estamos quedando sin tiempo».

En el Antropoceno, es incuestionable aceptar la crisis civilizatoria que sufren los seres vivos del planeta, incluida la mayoría de los humanos, y por tanto, la necesidad de una transición hacia otro modelo de sociedad. La cosmovisión antropocéntrica de nuestro lugar en el mundo y sus dimensiones económica—el capitalismo— y social —el heteropatriarcado— nos han traído a este escenario de agotamiento de los bienes comunes (agua, energía, minerales…), de pérdida de biodiversidad o de cambio climático y de decadencia de la justicia social, la sostenibilidad de la vida y la participación democrática.

Sobre los principios de ecodependencia e interdependencia que apuntalan la existencia de los seres humanos en el planeta, es preciso construir una nueva sociedad basada en valores sociales y de cuidado, de sostenibilidad de la trama de la vida, de justicia social y de bien común, que tomen forma a través de acciones socialmente transformadoras.

Atendiendo a los principios de ecodependencia e interdependencia de las personas, se debe impulsar una educación ecosocial que vehicule el desarrollo integral del alumnado y que atienda a los problemas y a los sujetos y colectivos invisibilizados en el currículo (ética ecosocial, cambio climático, biodiversidad, cuidados, transición energética… y mujeres, personas con necesidades específicas, migrantes, desahuciadas, explotadas…). Se deben ofrecer espacios a la inclusión y empoderamiento, a la propuesta de alternativas y a la puesta en marcha de acciones ecosocialmente transformadoras. Asimismo, con la colaboración de todas y todos, se lleva a cabo una gestión sindical basada en los preceptos ecosociales de equidad social, de sostenibilidad en el uso de los bienes comunes y de democracia participativa.

Y todo esto, solo se puede canalizar si se integra en el sistema educativo una nueva competencia, que debería ser la más vieja, la competencia ecosocial. La competencia que muestra una manera de entender y explicar la crisis ambiental y de participar en los cambios futuros. Consiste en conocer, comprender y adaptarse adecuadamente a uno mismo, a su grupo y al mundo en el que vive, adquiriendo conocimientos de ciencias naturales y sociales, en la transformación ecosocial, desarrollando una sociedad plenamente democrática, solidaria, inclusiva y plural, analizando críticamente los problemas, buscando alternativas y planteando soluciones imaginativas para ser un agente social activo.

Actualmente desde el colectivo de Acción en Educación Ambiental #EA26 se está realizando una campaña para incluir la Competencia Ecosocial en la nueva Ley de Educación, que puede apoyarse a través de Change.org.

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Déficit de Naturaleza: Algunas críticas y bastantes logros

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por paquigodino. Texto original

A pesar de su indudable éxito, el concepto Trastorno por Déficit de Naturaleza (ver post anterior) , acuñado por Richard Louv, en 2005, no está exento de cierta polémica.

escuela el ardal

Actividad realizada en el taller familiar en la Escuela El Ardal, Madrid (La Traviesa Ediciones, octubre, 2019)

Por un lado, en cierta medida, se critica que no es un concepto totalmente nuevo. Este es un hecho que el propio Louv admite, reconociendo que, realmente, no hay nada nuevo en su mensaje y que, antes que él, muchas personas pioneras del mundo de la docencia, la investigación o la literatura, han trabajado en favorecer la conexión de los niños y niñas con la naturaleza, poniendo las bases de este movimiento.

El antecedente, quizás, más directo es el concepto de Extinción de la Experiencia, que Robert Pyle, planteó en 1993, refiriéndose a la creciente desafección de la naturaleza y sus consecuencias, tanto sobre nuestro desarrollo y salud como sobre nuestra implicación, provocando una mayor apatía sobre la problemática ambiental. Pero ha habido anteriormente muchas otras figuras destacadas que pusieron los cimientos. En la década de los 60, David Sobel, planteaba la importancia de ofrecer experiencias transcendentales en la naturaleza, frente a la transmisión de un excesivo pesimismo ecológico, generador de ecofobia. Y, Rachel Carson, reivindicaba la necesidad de despertar en los niños y niñas el sentido del asombro ante la naturaleza. Mucho antes, el Nature Study Movement, con su mantra «aprende en la naturaleza, no en los libros», promovió el estudio fuera del aula.

En nuestro país, el referente más destacado es la Institución Libre de Enseñanza, además de figuras como Rosa Sensat, Margarita Comas, Enrique Rioja, Celia Viñas, etc. Incluso, podemos encontrar una versión literaria, el Síndrome Heide, en la novela homónima que Johanna Spyri escribió en 1880.

Síndrome Heidi

Se conoce como "Síndrome Heidi" al conjunto de alteraciones que padecen los pequeños sometidos a un ambiente alejado del entorno natural

Además, ha recibido también otro tipo de críticas, de algunos sectores de la educación ambiental, que tienen que ver con el desvío de la atención que puede provocar, respecto a otros problemas más acuciantes. En el sentido de que, si se focaliza la educación ambiental en salidas de escolares al campo, por ejemplo, se relegan a un segundo plano o, directamente, no se hacen programas de educación ambiental, críticos con las bases del actual sistema socioeconómico. En definitiva, promover el contacto con la naturaleza, como exclusivo objeto de la educación ambiental, sería mucho más asumible desde cualquier institución. ¿Quién no querría ofrecer fotos de niños y niñas rodeados de naturaleza en su resumen anual de compromiso medioambiental?

Más allá de estas opiniones, que podemos compartir o no, hay que reconocer los grandes avances que ha supuesto. Para empezar, ha conseguido generar un amplio debate en la sociedad sobre la falta de conexión entre los seres humanos y el resto de la naturaleza. En relativamente poco tiempo, ha puesto en primera línea la problemática del alejamiento de la naturaleza de nuestro modelo de vida y ha conseguido introducirse en nuestro vocabulario, evocando inequívocamente lo que quiere evidenciar.

Pero, además, ha conseguido calar, de una manera u otra, en diferentes disciplinas. Así, aunque, como reconocería Louv posteriormente, «no pretendía ser un término médico, sino una manera de describir la distancia creciente que separa a los niños de la naturaleza» (Louv, R., 2012); a nivel sanitario, cada vez más en más países, se apoyan las tesis de fondo que postula. Por poner un ejemplo, el Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría, lo incluye entre sus frentes, al constatar el gran tiempo que pasa la infancia en espacios cerrados, conectada a la realidad virtual. En condiciones normales (precoronavirus), los estudios realizados en nuestro país indican que los niños y niñas de cuatro a doce años, pasan más de 20 horas al día en espacios cerrados y casi 1000 horas al año, delante de pantallas (de cualquier tipo). Solo uno de cada cuatro juega al aire libre cada día y, aún menos en las ciudades. Por esto, la Asociación Española de Pediatría, plantea fomentar el vínculo de las familias con la naturaleza, en las consultas, «recetando naturaleza». El coordinador José Antonio Ortega, declara que «salud, enfermedad y medioambiente son un trinomio indisoluble. Las medidas que favorecen la salud, son buenas también para proteger el planeta; y al revés». (Asociación Española de Pediatría, 2017).

Desde otras disciplinas, como la psicología ambiental, numerosos estudios e investigaciones han demostrado los beneficios del contacto directo con la naturaleza:  favorece el desarrollo neurocognitivo, reduce los problemas de conducta, procura mayor bienestar mental, aumenta la capacidad de reflexión y concentración, reduce la fatiga atencional y ayuda a mantener la capacidad de atención. Igualmente, la naturaleza cercana (presencia en el entorno de la casa, el barrio o la escuela), tiene un efecto restaurador frente a eventos estresantes o traumáticos y ante la fatiga mental, favoreciendo la autoestima, la capacidad para afrontar situaciones negativas y, en casos de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), se disminuyen los síntomas al realizar actividades en zonas verdes. Además, la psicología ambiental también ha constatado que el vínculo afectivo con la naturaleza es uno de los factores fundamentales que favorecen el compromiso ambiental. Se concluye que las variables que motivan el comportamiento proambiental son complejas, no bastando con el conocimiento de los problemas ambientales. Según los estudios realizados, con personas comprometidas con la defensa del medioambiente, los dos factores principales que han conducido a su alto nivel de implicación son: las experiencias positivas en áreas naturales durante la infancia y la influencia de modelos a seguir, como familiares, docentes o iguales. (Collado, S. y Corraliza, J. A., 2011 y 2019).

Desde el punto de vista educativo, también múltiples estudios demuestran que la naturaleza mejora el aprendizaje, por un lado, por los efectos directos en el estado del alumnado, favoreciendo más atención, menos estrés, mejora de la autodisciplina, más autocontrol, mayor motivación, disfrute e interés y mejora de la forma física. Por otro lado, supone un entorno más favorable para el aprendizaje, porque ofrece más tranquilidad y calma, favorece relaciones más cooperativas y prosociales, promueve la autonomía, creatividad y formas más beneficiosas de juego. Además, ofrece beneficios para el desarrollo personal, fomentando habilidades y cualidades que ayudarán al desempeño de la vida adulta, como la perseverancia, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, la resiliencia, etc. (Kuo, M., Barnes, M. y Jordan, C., 2019).

baños en el bosque

Se ha observado que la exposición a espacios forestales tiene numerosos beneficios como una mayor relajación o sensación de bienestar fisiológico, entre otros

Aunque, todavía sin datos totalmente concluyentes, las investigaciones iniciadas desde la fisiología y la neurociencia, ofrecen resultados que van avalando estas tesis. Lo que no está claro todavía es gran parte de los mecanismos fisiológicos, que explicarían los efectos encontrados. Esta es la tarea de las numerosísimas líneas de investigación abiertas en distintos países. Los estudios con más trayectoria son los realizados en el marco de los denominados Baños De Bosque, en Japón, en donde la Medicina Forestal es una subespecialidad del sistema público de salud. De momento, se ha observado que la exposición a espacios forestales produce un refuerzo del sistema inmunitario, una mayor relajación del cuerpo por incremento de la actividad del sistema nervioso parasimpático y menos tensión por reducción de la actividad del sistema nervioso simpático, menor estrés y sensación de bienestar fisiológico, observándose una disminución de actividad en la parte del cerebro dedicada a las funciones ejecutivas y aumento de la actividad en otras partes del cerebro relacionadas con el placer, emoción y empatía; así como una bajada del nivel de cortisol en la saliva, que es un indicador de estrés. (Miyazaki, Y., 2018).

En definitiva, todo este cuerpo creciente de estudios está demostrando los beneficios del contacto con la naturaleza y que, más allá de una moda pasajera, es una verdadera necesidad para nuestra especie. Por lo que, como reflexiona Louv: «La ciencia no tiene todas las respuestas, pero sabemos que el contacto con la naturaleza, incluso limitado, puede aliviar los efectos del trastorno por déficit de atención y puede ayudar a contrarrestar los efectos del estrés tóxico. Así, los estudios que correlacionan estos efectos beneficiosos se han multiplicado rápidamente. Necesitamos investigar más, pero como dice Howard Frumkin, decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington: “Sabemos lo suficiente como para actuar”». (Richard Louv, en Cornell, J., 2018).

Referencias

Asociación Española De Pediatría (2017). La salud medioambiental pediátrica, objetivo prioritario del siglo XXI [Comunicado de Prensa]. Extraído el 27/04/20, de https://www.aeped.es/sites/default/files/np_salud_medioambiental_aep_30112017.pdf

Collado, S. y Corraliza, J. A. (2016). Conciencia ecológica y bienestar en la infancia. Efectos de la relación con la Naturaleza. Madrid: CCS, colección CAMPUS.

Cornell, J. (2018). Compartir la naturaleza. Juegos y actividades para reconectar con la naturaleza. Para todas las edades. Sevilla: La Traviesa Ediciones.

Corraliza, J.A. y Collado, S. (2019). Conciencia ecológica y experiencia ambiental en la infancia. Papeles del Psicólogo / Psychologist Papers, 2019 Vol. 40(3), pp. 190-196. Extraído el 27/04/20, de: https://doi.org/10.23923/pap.psicol2019.2896

Kuo, M., Barnes, M. y Jordan, C. (2019). Do Experiences With Nature Promote Learning? Converging Evidence of a Cause-and-Effect Relationship. Frontiers in Psychology (10) (pp. 305). Extraído el 27/04/2020, de https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.00305/full

Louv, R. (2012). Volver a la naturaleza. Barcelona: RBA Libros.

Louv, R. (2018). Los últimos niños en el bosque. Madrid: Capitán Swing.

Weilbacher, M., (Tr. Pérez, S.) (2010): El último niño de los bosques, El primer libro en este campo. Extraído el 27/04/20, de: https://greenteacher.com/article%20files/elultimoninodelosbosques.pdf

Miyazaki, Y. (2018). Shinrin-yoku. Baños curativos de bosque. La terapia japonesa para promover la salud, la relajación y fortalecer el sistema inmunitario. Barcelona: Blume.

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Darnos cuenta de lo importante cuando lo perdemos: Déficit de naturaleza, ¿una oportunidad para la educación ambiental?

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por paquigodino. Texto original

Cercanas o lejanas, las experiencias en el mundo natural nos hacen volver a sentirnos vivos. Trata de recordar esos momentos en los que te encontrabas al aire libre, moviéndote, aprendiendo, usando los sentidos plenamente y encontrándote verdaderamente feliz. Quizás hayan sido momentos poco frecuentes —aunque espero que no sea el caso—, pero si tuviste la suerte de vivir una experiencia así, esta se queda grabada permanentemente en la memoria. Llevan vida dentro. Cuando vuelves a recordar esos momentos, vives de nuevo el sentido profundo de maravillarte y sientes que todo es posible.

-Richard Louv, en Cornell, J., 2018

déficit naturaleza

Fuente: José Luis Roca García

El confinamiento ha hecho que seamos más conscientes de nuestra necesidad de contacto con la naturaleza

A veces nos damos cuenta de lo importante que es algo o alguien cuando lo perdemos. Es bastante frecuente, no siempre valoramos lo que tenemos. Si algo ha evidenciado este tiempo extraño que nos ha tocado vivir, es lo mucho que echamos de menos estar al aire libre. Hemos sentido de forma palpable eso que llamamos Déficit de naturaleza.

Incluso, entre la gente más urbanita, la falta de contacto con el medio natural está siendo una de las privaciones más difíciles de sobrellevar. Buena muestra de ello es que, en redes y medios de comunicación, se han multiplicado consejos o recomendaciones para sentir menos esa pérdida, como repositorios de imágenes naturales, webcam de espacios protegidos, sonidos de la naturaleza, películas, documentales, observaciones de seres vivos desde la ventana, seguimiento de aves, observar árboles, cuidar plantas… Y, ahora, en la primera fase de desconfinamiento, las familias se han lanzado, si tenían la oportunidad, a la primera zona verde o descampado que tuvieran cerca.

combatir Deficit Naturaleza REEFNAT

Fuente: REEFNAT (Red Estatal de Educación Física en la Naturaleza)

A la vez, nos hemos dado cuenta, de manera evidente, de que la naturaleza no nos necesita. Muy al contrario, le va mejor sin nuestra presencia. Este tiempo, nos ayuda a reflexionar sobre lo mucho que necesitamos a la naturaleza, sobre lo importante que es mantener la biodiversidad, y no solo por razones egoístas, sino porque nos damos cuenta de que nuestro cuerpo, y nuestra mente, necesita sentir, con todos nuestros sentidos, esa conexión con la naturaleza que nos recuerda, al fin y al cabo, que somos naturaleza.

Esta reclusión obligada tiene muchas caras y si algo se ha evidenciado es la gran desigualdad de nuestra sociedad. Entre otras muchas desigualdades, que, a veces son cuestiones de verdadera supervivencia, el acceso a la naturaleza en el hogar también marca la diferencia, con sus consecuentes efectos para nuestra salud física y mental. Es obvio que no se sufre igual el confinamiento en un piso que, en una casa con jardín. Incluso, simplemente, tener vistas a una zona verde, ya es diferente.

También ha evidenciado otras muchas cosas, como la necesidad de cuestionarnos nuestro estilo de vida, de darnos cuenta de que se puede vivir mejor con menos, de preguntarnos cuál es la verdadera vida de calidad. Ahora, consideramos privilegiadas a las personas que «tienen la suerte» de vivir en el campo y, en cierta medida, ha puesto en valor la vida en el mundo rural, la importancia de la autosuficiencia y de la libertad de cultivar tus propios alimentos, por ejemplo. Pero, todo esto daría para otro post…

Trastorno por Déficit de Naturaleza, un eslogan para llamar nuestra atención

Volvamos al Déficit de Naturaleza. Más concretamente al Trastorno por Déficit de Naturaleza. Este concepto fue acuñado por Richard Louv en 2005, en su conocido libro Last Child in the Wooods (editado en castellano en 2018). Aunque mucha gente lo utiliza, no todo el mundo es consciente de que no es una patología médica. Justamente, el acierto de Louv, como buen periodista, fue utilizar una metáfora de que se asemejaba a un término médico para llamar nuestra atención. Y, desde luego que lo consiguió. De hecho, quizás ha sido una de las personas que más ha influido en la toma de conciencia, a nivel mundial, de esta problemática; que afecta tanto a personas (de todas las edades), familias como a comunidades.

Pone en cuestión nuestra actual forma de vida, cada vez más artificiosa y tecnológica, que nos distancia cada vez más del mundo natural y de los demás seres vivos, no solo a niños y niñas, sino también a personas adultas. Este creciente alejamiento tiene efectos negativos sobre nuestra salud individual y también sobre nuestro bienestar social, pues, a la vez, nos aleja de las otras personas.

En su libro, Louv analiza cómo ha cambiado la forma de vida, de los niños y niñas, en los últimos 40-50 años. Sea por modas, inseguridades, concepciones de la calidad de vida, tipo de desarrollo urbanístico, etc., el resultado es que la vida infantil ha cambiado. Pasa la mayor parte del día recluida entre cuatro paredes, sufriendo el acelerado ritmo de horarios estresantes sobrecargados de actividades y, en gran medida, de tecnología. Louv reúne numerosas investigaciones empíricas que prueban las consecuencias de esta deficiencia de naturaleza sobre las personas y, especialmente, sobre la infancia, revelándose como uno de los factores que influyen en problemas físicos y psicológicos, como la obesidad, disminución de la capacidad motora, déficit de vitamina D, disminución de la capacidad de percepción sensorial, depresión, ansiedad, estrés, deficiencias de atención, etc. Concluye con la inaplazable necesidad de volver a reconectar con la naturaleza o, como llamará más tarde, también metafóricamente, de vitamina N.

Tras la publicación de su libro, en 2006, cofundó la red internacional Children & Nature (C&NN), que realiza una importante labor de recopilación de investigaciones sobre el tema, organiza encuentros internacionales y locales, ofrece recursos y formación especializada, realiza campañas de sensibilización general y campañas de presión política, etc.

A pesar de su indudable éxito, el concepto acuñado por Louv no está exento de cierta polémica. Sin embargo, hay que reconocer su incuestionable éxito. Además de calar con fuerza en la sociedad, se ha introducido, de una manera u otra, en diferentes disciplinas científicas. De todo esto tratará el siguiente post.

Reconectar con la naturaleza, más que nunca, e ir más allá…

Ante esta creciente sensibilidad, especialmente ahora, quizás, este sea un momento excepcional para aprovechar la toma de conciencia de los beneficios de la reconexión con el medio natural, que parece tan generalizada, tanto a nivel social como científico.

A nadie se le escapa que el sector de la educación ambiental va a sufrir fuertemente la crisis (acentuada por su precariedad estructural), aunque, en mi opinión, creo que este tiempo de cambio también puede suponer una oportunidad. Quién sabe si, tal vez, esta crisis pueda suponer una tendencia hacia una mayor demanda de ayuda para conectar o reconectar con la naturaleza. Si es así, ojalá venga para quedarse.

Ahora bien, con las incertidumbres que la nueva situación nos impone, tendremos que plantearnos, cómo vamos a afrontar, durante la «nueva normalidad», nuestra práctica al aire libre. Seguro que tendremos capacidad y creatividad para adaptarnos a las nuevas circunstancias, como siempre lo hemos hecho en la educación ambiental.

En mi caso, si pienso en los cursos y talleres que realizo habitualmente, en los que la parte práctica está muy centrada en el Aprendizaje Fluido (ver post anterior), me surgen bastantes dudas de cómo compatibilizarla con las medidas de seguridad. En unas actividades que, en muchos casos, suponen contacto físico entre participantes, a veces muy estrecho… Así que, tendremos que hacer bastantes cambios, para conseguir llegar a esos momentos de disfrute y conexión profunda tanto con la naturaleza como con las otras personas.

Curso PAFA

Imágenes del taller familiar en la Convivencia Rural Berrocal (La Traviesa Ediciones, abril 2019)

Por otro lado, respecto a la desescalada educativa, en otros países, ya se está planteando pasar más tiempo al aire libre durante el horario lectivo, para evitar la aglomeración en espacios cerrados. Esto podría implicar, en primer lugar, la necesidad de formación del profesorado para impartir docencia al aire libre y, en segundo lugar, la posibilidad de ofertar servicios de educación ambiental a la comunidad educativa, mayoritariamente, en la naturaleza.

De lo que sí que estoy convencida es de que este tiempo de cambio debe suponer un punto de inflexión para la educación ambiental. La pandemia nos ha cargado la mochila, aún más, de razones contundentes. Tenemos que aprovecharlo y no dejar que el negacionismo (de cualquier índole) nos gane la batalla. Desde el ámbito en el que trabajemos, sea cual sea, tendríamos que conseguir hacer una educación cada vez más integradora. Siempre lo hemos hecho, pero, ahora, es más necesario que nunca. No podemos trabajar de manera parcelada, tenemos que integrar todas las perspectivas: la reconexión con la naturaleza, la preservación de la biodiversidad, la emergencia climática, los ODS, la justicia ecosocial, el consumismo, la salud…

Y, sobre todo, tenemos que ser capaces de ofrecer experiencias verdaderamente transformadoras que provoquen la acción, porque un cambio de conciencia sin actos no es nada.

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Referencias:

Cornell, J. (2018). Compartir la naturaleza. Juegos y actividades para reconectar con la naturaleza. Para todas las edades. Sevilla: La Traviesa Ediciones.

Louv, R. (2012). Volver a la naturaleza. Barcelona: RBA Libros.

Louv, R. (2018). Los últimos niños en el bosque. Madrid: Capitán Swing.

Weilbacher, M., (Tr. Pérez, S.) (2010): El último niño de los bosques, El primer libro en este campo. Extraído el 27/04/20, de: https://greenteacher.com/article%20files/elultimoninodelosbosques.pdf

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¿Qué mensajes debemos dar desde la Educación Ambiental ante la postcovid-19? #EA26 26Abr

Publicado en: #EA26 Educación Ambiental por Daniel Rodrigo. Texto original

El terremoto sanitario provocado por la pandemia mundial de la Covid-19 deja en evidencia varios aspectos fundamentales para la salida de esta crisis, es imprescindible la defensa del bien común como la sanidad la educación y la ciencia.

Por otro lado, esta pandemia ha dejado relegado a un plano mucho menor la emergencia climática que ya había declarado el Parlamento Europeo.

En esta situación se encuentra la educación ambiental cuyo sector debe recuperar aquellos mensajes que sitúen la emergencia climática en un espacio de referencia para salir de la crisis económica y social en la que nos encontramos.

La emergencia climática pasa por un pacto verde europeo y un impulso de 100.000 millones de dólares, ante esta realidad de hace tan solo 5 meses ¿en qué situación se encuentra la educación ambiental?

Este mes en #EA26 queremos buscar qué mensajes debemos dar desde la educación ambiental ante la ciudadanía, ante la política, ante el propio sector.

Es evidente que las educadoras ambientales necesitamos recuperar espacio, personas y narrativas que vuelvan a resituar la emergencia climática y la educación ambiental en el centro del debate, para ello es el momento de estar unidas y más juntas que nunca. Nos necesitamos a todas.

Para vamos a debatir sobre las personas, la salud, los cuidados, el ecofeminismo. La economía, economía ecosocial, economía circular, economía de personas y para personas. Sobre movilidad, movilidad descarbonizada. Consumo, decrecimiento necesario, soberanía alimentaria y la agroecología, la reducción y reutilización…

¿Qué os parece?

¿Nos acompañáis para lograr estos mensajes para una educación ambiental post-covid-19?. Recuerda, 26 de abril de 18h a 19h, en #EA26

Puedes leer y comentar el artículo completo en #EA26 Educación Ambiental

Educación ambiental desde casa

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por SergioSMS. Texto original

El ser humano es una especie con cualidades excepcionales. Destaca nuestra capacidad de adaptación a todo tipo de situaciones. Nuestra rutina llena de eventos, compromisos y traslados continuos ha derivado en otra realidad totalmente distinta en estos últimos días.

La primavera es la época estrella para las actividades de educación e interpretación ambiental, pues es el momento en el que los profesionales tienen mayores recursos a su disposición. La biodiversidad este año disfrutará de un “descanso” ya que estaremos durante un tiempo en casa, pero la capacidad creativa de los profesionales sigue en pleno funcionamiento. En las últimas semanas han surgido diferentes movimientos, proyectos e iniciativas que utilizan las redes sociales para llegar a todos nosotros y aprender sin salir de nuestro hogar.

Una de las especies de aves más fáciles de ver estos días, el Mirlo común. Fuente: Pixabay

Las aves son las grandes protagonistas, ya que, si observamos con detenimiento desde el balcón o terraza, se pueden descubrir especies que hasta ahora habían pasado desapercibidas.  El proyecto “A ver Aves” ha lanzado la iniciativa #AvesdesdeCasa, una divertida manera de contar aves que hace mucho más ameno este periodo de confinamiento. En pocos días han llegado un gran número de fotografías y vídeos de diferentes especies a través de su hashtag en twitter.

Incluso se puede ir más allá, y además de contarlas y fotografiarlas, observar su comportamiento, y confirmar si en estos días, debido a la poca presencia de gente en las calles, han cambiado algunas de sus pautas. Es lo que propone la asociación Ecourbe a través de su proyecto de ciencia ciudadana #YoPajareodesdeCasa. Podemos registrar ese cambio de comportamiento a través de las fichas disponibles en su página web.

Divulgadores y educadores ambientales como  Entre Pinos y Sembrados o Luis Martínez nos proponen diferentes juegos donde poner a prueba nuestra pericia pajarera, identificando rasgos de diferentes especies. En sus cuentas de twitter nos cuentan de manera detallada y amena las soluciones y en qué cosas poner más atención.

juego de ornitología

Juego de ornitología/ Fuente: Luís Martínez Martínez

Otras redes sociales como Instagram se llenan estos días de directos de profesionales de la educación y la interpretación ambiental, una forma interactiva de participar y preguntar dudas que en otro momento sería difícil que pudieran atender.

Un ejemplo de ello es la iniciativa Planeta Biodiverso, que este fin de semana ha reunido a varios especialistas que han hablado diversos temas, desde el comportamiento de las hormigas y de los reptiles hasta del voluntariado ambiental, todo de forma amena y divertida.

Festival de la Biodiversidad/ Fuente: Planeta Biodiverso

Youtube es una fuente inagotable de recursos ambientales. En el canal Aventuras Barbudas comienzan una iniciativa muy interesante, “El cambio climático son los padres”, un programa semanal que reúne a profesionales destacados de la materia para hablar del cambio climático desde diferentes perspectivas.

Gracias a diversas organizaciones podemos disfrutar desde nuestras pantallas de varias webcams como las instaladas por SEO/Birdlife en diferentes puntos de nuestra geografía, como el Parque Nacional de Cabañeros, Alcalá de Henares o el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, pudiendo observar de la manera más íntima el comportamiento de especies como el Halcón peregrino, el buitre negro, la cigüeña blanca o la lechuza común.

Desde el Centro de Documentación y Recursos para la Educación Ambiental de Cantabria (CEDREAC) nos proponen participar en la iniciativa “Educación Ambiental en tiempos de cuarentena” como un punto de encuentro para los profesionales de la EA, para reflexionar sobre el papel y la importancia de los educadores ambientales en una situación como la actual, de lunes a viernes en directo desde las 18:00 h.

Es un buen momento para implicar a los más pequeños en todas las temáticas ambientales, ya que existen multitud de recursos para hacerlo de una manera interactiva. Las orquídeas silvestres tienen unos complejos mecanismos de polinización y adaptaciones muy complejas, pero es muy fácil aprender con estás láminas recortables. Además de encontrar mucha información, se pueden fabricar de una manera realista las especies más comunes que podemos encontrar en estas fechas en el campo.

Recortables de orquídeas silvestres. Fuente: Flora de Almansa.

Una buena manera de aprovechar este tiempo extra es ayudando a la biodiversidad urbana. Podemos elaborar bebederos y comederos, hoteles de insectos, pasos de fauna, cajas nido para aves y murciélagos… todo ello aprovechando materiales reutilizados e implicando también a los más pequeños. Es lo que nos propone el naturalista Víctor J. Hernández desde su web “Naturaleza desde casa”.

biodiversidad urbana

Podemos favorecer enormemente la biodiversidad desde nuestros hogares. Fuente: Víctor J Hernández.

También, durante este tiempo, podemos seguir nuestra formación, con una amplia oferta de cursos online sobre medio ambiente. La educación ambiental es herramienta esencial y lo seguirá siendo en el futuro. Cursos online como el Especialista en Educación Ambiental, Interpretación y Voluntariado en la Naturaleza en el Instituto Superior de Medio Ambiente (ISM) te dará las claves necesarias para mejorar tus conocimientos en este campo.

Como puedes ver no hay excusa para no seguir aprendiendo y disfrutando desde casa con el amplio abanico y las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías.

Y recuerda, ¡Quédate en casa!

Sergio Martín Serrano, ambientólogo especializado en educación ambiental es docente en el Instituto Superior del Medio Ambiente.

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