Archivo de la categoría: consumo

#EA26Con_ConsumeHastaMor, 13 diciembre 2018 de 18 a 19h.

Publicado en: #EA26 Educación Ambiental por Daniel Rodrigo. Texto original

Dicen en Consume hasta Morir que lejos de encontrarnos ante el consumidor históricamente más preparado, hoy estamos más que nunca faltos de utensilios que nos permitan delimitar entre tanto estímulo y tan abrumadora densidad informativa. Han crecido de forma espectacular los discursos, los eslóganes y las proclamas, pero seguimos adoleciendo de un vocabulario, como decía Baudrillard, que nos permita movernos entre una cadena incesante de objetos de consumo programados para dejar de funcionar; y sobre todo, seguimos apresados en la lógica de ese “progreso” tan irreal como el consumo infinito o las materias primas inagotables, a expensas de la explotación de buena parte de la humanidad y tras comprobar que nuestra felicidad depende de otras cosas. En este escenario, romper el monólogo del consumismo y cambiar los eslóganes por preguntas bien dirigidas (¿En qué condiciones se ha hecho ese producto? ¿Qué beneficios aporta su consumo?…) supone un ejercicio indispensable para un consumo mínimamente crítico y responsable: ¿hasta qué punto se Consume Hasta Morir?
Este es el punto de encuentro que queremos mantener desde la Educación Ambiental el próximo día 13 de diciembre de 18 a 19h en HastaMorir

Puedes leer y comentar el artículo completo en #EA26 Educación Ambiental

¿Moda sostenible? Ropa retornable.

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Tenemos un problema con nuestras prendas de vestir. La ropa que utilizamos está llenando los mares de microplásticos. En cada lavado se desprenden fibras de tamaño microscópico, tan pequeñas que no pueden ser retenidas en las depuradoras de aguas residuales, que pasan a la dieta de los animales acuáticos. Y acaban en nuestra mesa en forma de marisco, pescado… Con todo, y a pesar de que hay indicios de que todas las personas defecamos plástico, no es lo peor, ni lo único que se puede decir al respecto.

Cada año, más de 900.000 toneladas de residuos textiles acaban en los vertederos en España. El dato, comparado con los 22 millones de toneladas de residuos que generan los hogares españoles, es anecdótico. Pero si nos paramos a pensar en la huella ecológica que tiene transportar la ropa desde los países donde se fabrica o la ingente cantidad de agua que se necesita para hacer unos pantalones vaqueros, desde el cultivo del algodón hasta el tintado de las telas… la cosa cambia.

Gran parte del problema reside en que vivimos en un modelo de producción y consumo basado en productos de usar y tirar. Y la ropa no es ajena. Lo que no consigue la obsolescencia percibida (funciona muy bien con las víctimas de la moda, pero no tanto con quienes vivimos poco atentos a las tendencias, sin preocuparnos de si este año tocan líneas verticales, cuadros, o el estampado de turno), se arregla con obsolescencia programada: fibras y tejidos que se deshacen en cuatro lavados o se deforman irremediablemente después de unas semanas de uso.

Es el modelo de negocio: comprar, usar, tirar. Cuanto antes llegues al final antes vuelves a la casilla de salida. A pasar por caja. Para agilizar el proceso se van cambiando las materias primas. De la lana pasamos a las fibras sintéticas. De los telares a las fábricas chinas, de allí a la mano de obra todavía más barata de Bangladesh… una escalada de violencia infinita que se lleva por delante al medio rural, a los usos tradicionales del territorio, los derechos humanos, los peces del mar, nuestra salud… y el espacio disponible para acumular miles de toneladas de residuos que dejamos en herencia a las generaciones futuras.

Lo bueno es que todo esto tiene solución. Y es fácil. Basta con aplicar adecuadamente el principio de responsabilidad ampliada del productor: ¿pones en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos? Incorpora en tu modelo de negocio los costes ambientales, económicos y sociales que generan esos residuos. El cómo es lo que podemos discutir. ¿Más contenedores de colores? Quizá hay otro camino. Y está explorado.

La ventaja del textil, frente a otros flujos de residuos, es que estamos ante materiales muy, pero que muy, agradecidos. Muchos de los residuos textiles se pueden reutilizar, y la inmensa mayoría se puede reciclar. Es relativamente sencillo coger una prenda de ropa y recuperar las fibras que componen sus tejidos. Podemos utilizar el resultado del deshilachado para un sinfín de aplicaciones donde, directamente, no es necesario volver a tejer. Pero también podemos procesar las fibras y obtener hilos con los que hacer nuevos tejidos.

Pero voy más allá. Si realmente la industria asumiese el coste de recoger, procesar, gestionar y reciclar los residuos textiles quizá tendría incentivos para mejorar la durabilidad de la ropa que nos vende. No podemos olvidar que la ropa (y cualquier producto) es barata porque esconde costes en otras partes. Sí, las fibras de plástico son más baratas que la lana: porque nos ahorramos el sueldo de los esquiladores a costa de gastar petróleo en hacer hilos y en transportarlos (varias veces) de una punta a otra del planeta. Sí, tenemos camisetas baratas, que lo son porque salen de fábricas donde el trabajo es esclavo y se hace en unas condiciones de precariedad inhumana… ¿seguimos?

Por otro lado, insisto en la idea de que vivo ajeno a las modas que vienen y van (no sé si me gusta cómo suena en la voz de Loquillo), está la opción de pensar en la moda como servicio. Yo no tengo ninguna necesidad de poseer ropa: necesito ir vestido. Acudo a una tienda a comprar unos vaqueros porque los míos tienen un agujero en la entrepierna. Pero el resto del pantalón sigue siendo funcional. ¿Por qué tengo que pagar uno entero si, salvo el desgaste en las zonas de roce y las fibras que han escapado por del desagüe de la lavadora, el pantalón es plenamente funcional?

El concepto no es nuevo. En el ámbito de la energía se aplica a la oferta de confort térmico: en vez de comprar una caldera en propiedad y pagar el combustible que gasta, una empresa de servicios energéticos puede proveer una temperatura adecuada durante todo el año. Así, el negocio pasa de vender calderas a asegurarse de que estas tienen la mayor vida útil y el menor mantenimiento posible.

Algo similar ocurre con las flotas de automóviles compartidos: si el mantenimiento corre a cuenta de la empresa que presta el servicio, tendrá incentivos para hacerse con vehículos duraderos y que hagan un uso eficiente de la energía. Cambia el concepto del coche en propiedad como medio para satisfacen la necesidad de desplazamiento, al menos en la ciudad, gracias a la disponibilidad de vehículos eléctricos que tienen menos averías mecánicas.

Personalmente, si un establecimiento de proveyese de pantalones vaqueros, camisas azules y jerséis de lana grises, retornables me ahorraría muchos disgustos. El primero el de perder el tiempo probando modelos y marcas que se siguen empeñando que el número que indica la talla signifique cosas distintas simplemente cambiando de estantería dentro de una misma tienda. Si entre compra y compra pasan un par de años y no repites establecimiento… encontrar pantalones con los que te sientas cómodo se complica. Pagaría una tarifa plana, como hago con el teléfono, internet…

Dentro del incipiente movimiento por la moda sostenible son varias las corporaciones que han probado formas de fidelizar clientes concienciados con la sostenibilidad. Desde fabricar con criterios ambientales y sociales para poner en el mercado ropa acogida a etiquetado ecológico, hasta remunerar de manera simbólica a quienes devuelven ropa usada a los establecimientos.

Llegados aquí quizá merece la pena citar algunos ejemplos de lo que podría hacerse. La marca de calzado Dr. Marten mantuvo durante algún tiempo una línea con garantía “de por vida”. Recientemente (precisamente ahora que ando buscando unas botas) ha abandonado esta estrategia, justificando en que la sustituye por una línea similar.

También captó mi interés la iniciativa de El Corte Inglés con los vaqueros usados. A pesar de ser una experiencia puntual y limitada en el tiempo, ilustra muy bien el camino que podrían seguir las empresas textiles responsables y comprometidas con la sostenibilidad: vincularse a una empresa local (como Hiladuras Ferre en este caso) que recuperase las fibras para hacer prendas nuevas. El objetivo debería ser cerrar un modelo circular, de ciclo corto, cercano, sin largas cadenas de transporte de residuos y materias primas emitiendo gases de efecto invernadero y generando miseria por todo el planeta.

Dura más en el tiempo y parece que va dando frutos en la buena dirección la campaña de H&M. Sí, es solo una pequeña parte de un gran modelo de negocio donde hay una buena parte de usar y tirar. Pero también hay un poco de ecológico y algo de ropa retornable: una línea de prendas creadas a partir de tejidos usados. Una apuesta por algo que va teniendo forma circular: vender productos creados con los residuos de tus productos anteriores. Y que sirven para lo mismo para lo que servían la primera vez que los vendiste.

Los vaqueros, tejanos… dan mucho juego, tanto a las grandes corporaciones como a iniciativas más pequeñas y cercanas como esta que nos traía Yve. Es cuestión de buscar, pero ya hay mucha gente trabajando en recuperar la ropa que ya no quieres para hacer ropa nueva. O calzado.

Quizá también habría una oportunidad para la lana. Una fibra natural cada día más olvidada, con consecuencias que van más allá de la contaminación por microplásticos que causa la alternativa barata. Pero de eso ya hablamos otro día. Hoy me bastaba con ponerte otro ejemplo de que los sistemas de depósito, devolución y retorno no se agotan en los envases: pueden aplicar a cualquier cosa de usar y tirar. Incluida la ropa.

La recogida de ropa usada en los establecimientos que venden ropa nueva no supondrá el fin de las fibras en el fondo del mar, ni acabará con la extracción de materias primas. No será el paso definitivo para la moda sostenible. Pero, si otros agentes que viven de poner en el mercado productos que con su uso se convierte en residuos tomasen nota de los ejemplos de estos pioneros, reduciríamos significativamente el espacio que ocupamos en los vertederos con ropa de usar y tirar. Se mejoraría condiciones de trabajo en toda la cadena de valor. Se reducirían las emisiones de efecto invernadero…

¿Qué te parece la idea de ropa reutilizable? ¿Pagarías una cuota fija por el servicio de ir vestido en vez de por poseer la ropa que gastas en el día a día? ¿Qué prenda de tu armario o zapatero te gustaría haber comprado con garantía “para toda la vida”?

Puedes leer y comentar el artículo completo en productor de sostenibilidad

Mares Circulares: ¿sostenibilidad o propaganda verde?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Este verano se están publicando contenidos entusiastas sobre la campaña “Mares Circulares” de Coca Cola, una apuesta por la limpieza de las playas y las costas españolas iniciada por la famosa compañía de refrescos. La pregunta que, inevitablemente, me hago es ¿estamos ante una estrategia que nos lleva a avanzar en materia de sostenibilidad? o, más bien ¿es otra campaña de propaganda verde para que sigamos consumiendo compulsivamente sin cargo de conciencia? Si me acompañas, en los siguientes párrafos intento despejar dudas.

Antes de nada recordar que la propaganda verde, esa que utilizan las grandes corporaciones como estrategia para limpiar su imagen, se conoce internacionalmente como greenwashing. Es una herramienta para intentar explotar la creciente sensibilidad medio ambiental de los consumidores dentro de un modelo de negocio fundamentalmente insostenible. Hace algún tiempo María Agrelo escribió un artículo en que explica los distintos tipos de greenwashing. En su momento, Mariana también desgranó los pecados de quienes se disfrazan de verde.  Las enlazo por si quieres ampliar sobre la cuestión y porque son las definiciones que voy a utilizar para analizar la campaña de Coca Cola.

Pero, ¿qué es “Mares Circulares”? Básicamente, un proyecto cofinanciado por The Coca-Cola Foundation de Coca-Cola en España para limpiar nuestras costas y océanos. El objetivo final, fijado para 2025, es recoger el equivalente al 100% de las latas y botellas comercializadas, apostar por la innovación en envases sostenibles y reciclables y fomentar la cultura de la reutilización y el reciclaje. En concreto, para 2018 se proponen recoger 250 toneladas de residuos, 25 de las cuales serán plásticos PET. Se habrán llevado a cabo acciones de limpieza en 80 playas y en todas las reservas marinas de España, y se habrá involucrado a grandes puertos para la recogida de residuos de fondos marinos. Suena bien ¿verdad? Veamos en cuantos puntos caemos en el greenwhasing:

1 Soluciones falsas a problemas reales.

Tenemos un problema real: el exceso de envases de usar y tirar. Más bien el impacto social, económico y ambiental del modelo de consumo basado en envases de usar y tirar. ¿Propone Coca Cola alguna solución a este problema?

A pesar de su campaña “Mares Circulares”, Coca Cola seguirá vendiendo en España productos en envases de usar y tirar que acabarán abandonados en calles, parques, jardines, cunetas, campos y playas. Lleva siendo así desde que Coca Cola, y otros muchos envasadores, dejaron de utilizar envases reutilizables.

Recoger una cantidad en peso de residuos equivalente a la que se pone en el mercado cada año está bien. El problema son las toneladas de residuos que se pusieron en el mercado en las décadas anteriores y han quedado allí abandonadas. ¿Soluciona Coca Cola este problema con su campaña “Mares Circulares”?

Si la corporación se limita a recoger la misma cantidad de envases que pone en el mercado no está solucionando el daño que su negocio ha causado históricamente a nuestros ecosistemas. ¿Será que es precisamente eso lo que se intenta ocultar con esta estrategia de lavado de imagen?

2 Presumir de cumplimiento legal obligatorio:

Resulta que Coca Cola ya está obligada a recoger los residuos de los envases que pone en el mercado. No es una norma nueva, lleva vigente desde 1997. Para los que no la conozcan se trata de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases. La he traído más veces a este blog, pero, por si es la primera vez que vienes por aquí te recuerdo la obligación principal de esta norma:

Artículo 6. Obligaciones.

1. Los envasadores y los comerciantes de productos envasados o, cuando no sea posible identificar a los anteriores, los responsables de la primera puesta en el mercado de los productos envasados, estarán obligados a:

  • Cobrar a sus clientes, hasta el consumidor final y en concepto de depósito, una cantidad individualizada por cada envase que sea objeto de transacción.
  • Aceptar la devolución o retorno de los residuos de envases y envases usados cuyo tipo, formato o marca comercialicen, devolviendo la misma cantidad que haya correspondido cobrar de acuerdo con lo establecido en el apartado anterior.

Resulta que Coca Cola tendría que estar haciéndose cargo de los residuos de envases de los productos que vende desde 1997 y lanza una campaña de publicidad en la que se compromete ha encargarse de ellos en 2025. Me disculpen pero creo que ya tengo un veredicto ¿seguimos?

3 Falta de datos.

Uno de los motivos del retraso en la publicación de este artículo frente a la aparición de la campaña es que todavía estoy esperando datos ¿Alberto no vas a escribir sobre “Mares Circulares” en tu blog? Por supuesto, pero quería estar seguro de no meter la pata en esto. Pregunté en twitter sobre los datos y la empresa respondió con su campaña. Sin datos.

¿Cómo sabemos las personas a las que va dirigida la campaña si Coca Cola cumple o no con su compromiso? ¿Cuantos envases pone en el mercado, por tipo de material, la empresa? ¿Cuantos tiene proyectado vender de aquí a 2025? ¿Cuantos ha vendido desde la entrada en vigor de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases?

La falta de datos públicos y transparencia sobre el impacto y alcance real es otro síntoma más de que algo falla en la estrategia. Una campaña verdaderamente responsable empezaría por poner esa información sobre la mesa.

4 Responsable, pero solo a medias.

¿Coca Cola va a recoger los residuos? Pues parece que no, que el objetivo de la campaña es que sean ONG, entidades locales, cofradías de pescadores y voluntarios quienes se mojen el culo. La limpieza de playas y recogida de residuos podría hacerse con profesionales pagados por la multinacional de los refrescos, pero no es el caso.

La opción elegida es una estrategia básica de la publicidad: la marca como el centro de la actividad.  En vez de asumir los costes de una solución profesional al problema Coca Cola se posiciona como el voluntariado ambiental en materia de residuos, generando una imagen de compromiso en un público objetivo que viene de casa con una cierta conciencia ambiental y el cargo de conciencia de consumir los productos de una empresa que no es verde ni sostenible.

5 Falsas certificaciones.

Si bien en este caso no hay etiquetas de por medio, la corporación del refresco se ha procurado el apoyo de distintas administraciones públicas y determinadas ONG que empiezan a ser sospechosas habituales en este tipo de acciones corporativas. Todos quieren salir bien en la foto, así que… dientes, dientes.

El problema es que esas ONG están cuidadosamente seleccionadas por su dependencia económica de la industria del envase de usar y tirar o por ser organizaciones que no van a cuestionar el problema de fondo. Es más, recurriendo a ellas Coca Cola se asegura que la información que se levante durante la campaña está a buen recaudo y va a ser tratada y publicada conforme a los intereses corporativos de la empresa.

De esta forma la compañía podrá emitir notas de prensa e informes que parecerán avalados por el activismo ambiental o la ciencia ciudadana, cuando realmente están controlados por la corporación desde el primer minuto.

6 Irrelevancia.

Este es uno de los pecados de todas las campañas de recogida de residuos iniciadas por las corporaciones de la distribución de productos envasados. En el modelo de negocio de Coca Cola está dejar de utilizar envases de usar y tirar, que sería una medida de peso para solucionar el problema.

Y si hablamos de cifras, más todavía ¿Qué son 250 toneladas frente a 20 millones de toneladas?

¿Qué porcentaje suponen 250 toneladas frente al total de los envases abandonados en el mar? ¿Qué son 80 playas frente al total del litoral español? Que sí, que algo es algo. Cierto, menos es nada. ¿Quién se va a quejar de que la empresa que se forra vendiendo envases de usar y tirar utilice voluntarios para ir a recogerlos donde acaban abandonados? La dimensión y el alcance de la campaña hablan de propaganda, no de sostenibilidad.

7 Palabras bonitas.

“Mares Circulares”. La campaña podría haberse llamado Basuraleza, pero ya estaba pillada. Circular es tendencia. La Fundación Ellen MacArthur puso la Economía Circular sobre la mesa y es un término que suena con fuerza ¿Por qué no intentar apropiarse de un concepto bonito para una campaña de greenwashing? Y… El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar!

8 Solución al final de la tubería.

Si la mayoría de los residuos que hay en el mar provienen de tierra y llegan allí arrastrados por los ríos ¿Por qué no solucionar el problema en el origen? ¿Por qué no prevenir la producción de residuos de envases de usar y tirar en los grandes centros de consumo?

Mientras no cerremos la fuente del problema no lo resolveremos. No es más limpio el que mucho limpia… pero si necesitas que te lo diga Sadhguru, aquí lo tienes: primero limitar los plásticos de usar y tirar. Después podremos recoger los que están abandonados en la naturaleza.

Y ahora… ¿qué?

Está claro, estamos ante una campaña de lavado de imagen verde que no hace que la multinacional sea más sostenible ni soluciona el problema de los envases de usar y tirar. Pero… ¿qué le decimos a Coca Cola? Bien, voy a intentar responder a esta pegunta (otra vez, a ver si así queda más claro) con unos mensajes breves:

Centrar una campaña de publicidad corporativa en un incumplimiento manifiesto de una responsabilidad legal demuestra la escasa capacidad de la compañía de incorporar compromisos ambientales a su discurso.  No en vano sabemos, gracias a aquel famoso Coke Leak, que la multinacional de los refrescos trabaja contra las medidas relacionadas con la salud y el medio ambiente que los gobiernos europeos intentan promover. Que no sea un escándalo mediático demuestra el control que la multinacional ejerce sobre los medios de comunicación.

Precisamente en esta hoja de ruta está el cambio que la corporación tendría que llevar a cabo para mejorar en materia de sostenibilidad: asumir los costes sanitarios y ambientales de su modelo de negocio. En la parte ambiental:

  • Volver a los envases reutilizables: la inmensa mayoría de los envases que comercializa Coca Cola en España son de usar y tirar. No solo las latas y botellas de plástico. También las rediseñadas botellas de vidrio utilizadas en hostelería ¿Te has fijado que las botellas de los bares son cada vez más finas y cada vez es más raro encontrar en ellas las características bandas de rodadura que dejan las cadenas de limpieza y rellenado de envases reutilizables?
  • Disminuir las cadenas de distribución: si ha Coca Cola le preocupa la huella de carbono ¿por qué cierra embotelladoras cercanas a los grandes centros de consumo? ¿Nos hemos olvidado de la polémica con la planta de Fuenlabrada? En una clara apuesta por la economía lineal, la empresa primero cerró y después convirtió la fábrica en centro logístico. Un punto de apoyo para la distribución de envases de usar y tirar. No solo ilustra la incoherencia de su discurso ambiental, también es un ejemplo de cómo la corporación trata a sus trabajadores. Fabricar lejos más barato y transportar muchos kilómetros no es sostenible. Va en contra de la economía circular. Destruye puestos de trabajo y precariza los existentes… Aumenta la producción de residuos y las emisiones de efecto invernadero. Pero eso da igual.
  • Reinventar la forma en la que lleva el producto a los consumidores: la inmensa mayoría de lo que hay dentro de un envase de Coca Cola es agua. Con mucho azúcar y otros ingredientes en una proporción menor. La magia del negocio de la corporación de los refrescos es cobrar a sus clientes es cobrar a 1 euro el litro lo que vale mil veces menos. El agua de grifo te cuesta 1 euro el metro cúbico. ¿Por qué cuando te la mezclan con azúcar, aromas y colorantes pagas mil veces más? Porque va en lata y tiene una etiqueta de Coca Cola. La diferencia es que el agua de los refrescos esquilma el recurso en centros donde cada vez concentra más la producción y recorre miles de kilómetros, con sus pertinentes emisiones de efecto invernadero. Si la empresa tuviese verdadera intención de reducir su huella ecológica en términos de agua y emisiones de efecto invernadero… vendería el producto en polvo para que tú lo mezclases con el agua de tu grifo.

Así pues, a la vista del encaje de la campaña Mares Circulares en las características propias del greenwashing y la existencia de alternativas para abordar el problema real que se intenta ocultar con esta estrategia publicitaria, para mí no es más que eso: publicidad verde.

Una campaña de greenwashing que trata de capitalizar la creciente conciencia ambiental sobre el problema ambiental de los envases de plástico para mejorar la imagen de marca de una corporación que es responsable del daño. Y que no tiene propósito de enmienda.

Y tú, ¿qué crees? ¿Realmente Mares Circulares convierte a Coca Cola en una compañía más sostenible? ¿Es fácil evitar el greenwashing? Tienes los comentarios a tu disposición para compartir opinión, inquietudes y datos para el debate.

Puedes leer y comentar el artículo completo en productor de sostenibilidad

Productos con dos historias

Publicado en: La Hipótesis Gaia por isa. Texto original

Hoy quiero compartir una entrada especial, ¿alguna vez te has preguntado cuál es la historia que  hay detrás de los productos que compras?

Te voy a contar las #HistoriasQueQuerrásComprar

La historia que hay tras cada uno de los productos puede ser muy diferente. En algunos casos pueden ser historias de progreso, de éxito, pero también puede haber historias de explotación o pobreza. ¿No sería estupendo poder tener la certeza de que detrás de lo que compras hay una historia de solidaridad y superación? Pues bien, hay productos que sí te lo pueden asegurar.

Aunque ya en otra ocasión hablé sobre los productos de comercio justo y los falsos mitos que en ocasiones le acompañan, en esta ocasión me gustaría hablar de los productos Tierra Madre.

Tierra Madre es la marca de alimentación de comercio justo de Oxfam Intermón y tiene una bonita historia detrás de cada uno de sus productos.

Historias sostenibles

Los productos son cultivados de forma tradicional, respetando el entorno. Además, los productores reciben información y educación sobre como mejorar sus cosechas y hacerlas más productivas manteniendo la protección al entorno.

#HistoriasQueQuerrásComprar

Historias de progreso

A través de las primas sociales que reciben los productores se logra que toda la comunidad y entorno se beneficie de sus beneficios. La prima de comercio justo es un pago adicional dentro del sistema de Etiquetado de comercio Justo con la intención de ser una herramienta para el desarrollo socioeconómico y para el empoderamiento de las comunidades productoras.

Historias justas

Menos intermediarios significa también que los productores reciben un precio más justo por el trabajo que realizan.  A través de este sistema también existe una protección a los productores frente a los cambios que se puedan producir en el mercado debidos a la especulación, permitiendo una mayor estabilidad y seguridad.

Historias de cooperación

A través de la asociación en cooperativas y a través del sistema de comercio justo los productos pasan por menos intermediarios hasta llegar a los consumidores. El cooperativismo es la forma jurídica más habitual de las organizaciones productoras de Comercio Justo. La combinación de la producción colectiva y la comercialización justa se ha demostrado como la fórmula más eficiente de desarrollo sostenible en el ámbito rural de los países en desarrollo.

#HistoriasQueQuerrásComprar

Puedes encontrar los productos Tierra Madre con facilidad, en este enlace te dejo la ubicación de muchas tiendas.

La entrada Productos con dos historias aparece primero en La Hipótesis Gaia.

Puedes leer y comentar el artículo completo en La Hipótesis Gaia

Carro de la compra contra las bolsas del plástico

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Me sumo a la campaña #YoUsoMiBolsa presentando mi alternativa: el carro de la compra. Desde que tengo uso de razón, en mi casa siempre se ha utilizado carro de la compra. Y al poco de emanciparme entendí la necesidad de hacerme con uno: permite llevar la carga rodando por el barrio, haciendo la vuelta desde el mercado, el súper o la frutería mucho más cómodo y agradable.

La principal precaución que debes tomar en su uso es la distribución de la carga. No es una buena idea poner la docena de huevos abajo del todo. Por lo demás es una práctica muy recomendable a todas las edades, con independencia de tu estilo de compra. Tiene dos ventajas fundamentales:

  • Reduce la necesidad de bolsas. En un carro puedes llevar una gran cantidad de productos sin necesidad de meterlos en una bolsa. Si bien es cierto que, salvo que acudas con tu propia tartera a la pescadería, hay cosas que es mejor que te las presenten en una bolsa de plástico bien atada. Más si puedes reutilizar ese mismo envase para encerrar los restos y llevarlos al contenedor correspondiente.
  • Aumenta tu capacidad de carga sin consumir combustibles fósiles. Vale, no cabe lo mismo que en un maletero, pero sí te permite llevar un par de decenas de litros de leche, unos refrescos y unas cervezas sin necesidad de ir en coche a por ellos. El peso apoya en las ruedas y, en función de la configuración de las mismas, solo tienes que empujar un poco para llevar cómodamente 30 o 40 kilos de compra.

Sí, mi carro también está fabricado, fundamentalmente, en plástico. Pero tiene una vida útil que compensa con creces la cantidad de plástico de usar y tirar que generaría en su ausencia. Quizá sea una buena línea de trabajo para emprendedores concienciados: fabricar carros con materiales ligeros y sostenibles, como fibras y estructuras vegetales. Si hacen bicicletas de bambú ¿cómo no van a proponer alternativas para el carro de la compra?

La pega principal para este invento son los escalones, pero hay distintas soluciones que permiten salvarlos con un tirón y más o menos esfuerzo. Mi carro tiene la ventaja de que es plegable y se mantiene en pie por sí mismo, pero en contra no cuenta con esos sistemas de tres ruedas que giran cuando encuentran un obstáculo.

Y sí, dentro hay una colección de bolsas de rafia, algodón y materiales varios que voy coleccionando, sobre todo, en ferias y eventos para reemplazar las bolsas de plástico de usar y tirar. Me ayudan a distribuir la compra y aumentan mi capacidad de carga. Seguro que me has visto alguna vez empujando el carro y con una bolsa en cada hombro… es lo que tiene cuando a parte de la comida tienes que volver a casa con pañales, papel higiénico, gusanitos… Nos vemos en la compra.

Puedes leer y comentar el artículo completo en productor de sostenibilidad

Todo lo que debes saber sobre la normativa de reducción de bolsas

Publicado en: La Hipótesis Gaia por isa. Texto original

El sábado 19 de mayo se publicó el Real Decreto 293/2018, de 18 de mayo, sobre reducción del consumo de bolsas de plástico y por el que se crea el Registro de Productores. Este nombre tan largo es el del RD de reducción de bolsas de plástico que tanto está dando que hablar. Para resumir qué dice y qué esperar de este Real Decreto de tan solo 10 artículos he escrito esta entrada.

¿Qué bolsas se cobrarán y cuáles no?

A partir del 1 de julio de 2018 se prohíbe la entrega gratuita a los consumidores de bolsas de plástico en los puntos de venta de bienes o productos, a excepción de:

  • Las bolsas muy ligeras, que son las que se usan para comprar a granel. Son esas en las que se envuelven las frutas y verduras, el pescado o la carne.
  • Las bolsas de más de 50 micras (las que se dan en la línea de caja) que tengan más 70% de plástico reciclado.

A partir del 1 de enero de 2020 se prohibirá la entrega de bolsas de plástico fragmentables (bolsas de plástico fabricadas con materiales plásticos que incluyen aditivos que catalizan la fragmentación del material plástico en microfragmentos, especialmente perjudiciales para el medioambiente) Además, Las bolsas de plástico de espesor igual o superior a 50 micras contendrán un porcentaje mínimo del 50% de plástico reciclado.

Un año después, todas las bolsas de plástico deberán ser compostables. Si quieres saber más sobre estas bolsas te recomiendo este post.

¿En qué tiendas cobran por las bolsas?

Este Real Decreto afecta a todas las que he mencionado antes y a todos los comercios. También a los que hacen venta a domicilio o venta online. Es decir, que se cobrarán las bolsas del supermercado, las de las farmacias, las de las tiendas de ropa…

Artículo 2 

Quedan incluidas en el ámbito de aplicación de este real decreto todas las bolsas de plástico puestas en el mercado en el territorio del Estado, así como los residuos generados por dichas bolsas.

Artículo 3

«bolsas de plástico»: bolsas, con o sin asa, hechas de plástico, proporcionadas a los consumidores en los puntos de venta de bienes o productos, lo que incluye la venta online y la entrega a domicilio

¿Cuánto cuestan las bolsas de plástico?

Cada comercio establece cuánto cobrará por las bolsas, si bien, el RD establece unos precios orientativos que van entre los 5 y los 15 céntimos de euro, en mi opinión un precio demasiado bajo para evitar su uso.

¿Qué sucede si los supermercados las ofrecen de forma gratuita?

En este Real Decreto no se establecen las sanciones, sino que se aplican las de la ley de residuos.

Artículo 10

El incumplimiento de lo dispuesto en este real decreto será sancionado de conformidad con lo establecido en la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

Esas sanciones, según la ley, van desde los 900€ a 1.750.000€

¿Cuáles son alternativas para evitar pagar por las bolsas?

La mejor alternativa son las bolsas de tela que puedas reutilizar siempre que quieras. Además, es bueno que tengas de varios tipos para evitar cualquier tipo de bolsa que tenga una vida corta.

La entrada Todo lo que debes saber sobre la normativa de reducción de bolsas aparece primero en La Hipótesis Gaia.

Puedes leer y comentar el artículo completo en La Hipótesis Gaia