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Conceptos generales para emigrar a Latinoamérica

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por ancogra90. Texto original

En mi primer post os contaba cómo empezó mi experiencia como ambientólogo en latinoamérica, en este segundo me gustaría dar algunas pautas que puedan servir de ayuda a aquellos que se animen a cruzar el charco.

Como especialistas ambientales, incorporamos durante nuestra etapa formativa conceptos muy asociados al país o región donde la realizamos: componentes bióticos, base legal, normativa, tipo de administración, e incluso una imagen particular de tu responsabilidad como profesional en medio ambiente.

Cuando emigramos y queremos ejercer esa misma actividad en una sociedad y entorno diferentes, estamos en la obligación de realizar un auténtico esfuerzo de adaptación, intentando incorporar a nuestra propia identidad como profesional todos los nuevos factores del entorno.

El primer factor y más intuitivo es conocer el sistema político y administrativo, con un marco legal diferente, el cual se desarrolla y se estructura de forma distinta. Es fundamental estar al día no solo de los temas ambientales, si no ser conscientes del día a día del país. Estudiar y conocer la estructura de la legislación, seguir las noticias y leer la prensa, son las primeras obligaciones que debemos apuntar en nuestra lista.

Jotoco, Ecuador. Ángel Collado

Si viajamos sin ser contratados previamente y por nuestra propia cuenta y riesgo, como fue mi caso, es fundamental ser conscientes de que no se ingresa como turistas, si no como profesional en la búsqueda de empleo, y deberemos cumplir una serie de requisitos administrativos, como la obtención de visa y la regulación de nuestra titulación universitaria.

No podemos olvidar nunca que, a pesar de un pasado común, son países que han creado su propia identidad, de la cual se sienten orgullosos, con carácter marcado por su pasado colonial y vestigios procedentes de las sociedades precolombinas. Éste último muy presente en toda la sociedad pero principalmente en las comunidades e individuos indígenas. Nuestra idea original de indígena se encuentra muy sesgada, pero es un concepto con una gran diversidad, principalmente en países como Bolivia, Ecuador o Perú. Éste carácter les aporta una visión diferente de la vida, incluyendo la relación del ser humano con la naturaleza.

En la historia más reciente, durante la segunda mitad del XX y hasta la actualidad, se encuentran enfrentando grandes dificultades económicas, impactos ambientales y sociales. Esta circunstancia ha creado un marco de tensión y desconfianza ante la ejecución de nuevos proyectos y nuevas actividades económicas, principalmente en la construcción de infraestructuras estratégicas como presas y en la industria extractiva como la petrolera y minera.

Por último, son países con un capital natural extraordinario, con una transformación del territorio mucho menor en algunos casos, y con los mayores índices de biodiversidad del planeta. De forma implícita, eso hace que nuestra actividad profesional sea todavía mucho más relevante, con mucha mayor presión desde todos los puntos: empresas, agentes gubernamentales (locales, nacionales e internacionales), agentes sociales y ONG. Debemos ser conscientes que la toma de decisiones y como ayudemos a equilibrar la actividad económica con el medioambiente puede tener consecuencias y repercusiones de interés internacional. Supone un auténtico reto para un profesional en medio ambiente.

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¿Introducir un nuevo producto en el mercado para reducir nuestros residuos? Parece incongruente pero tiene una explicación

Por: Jennifer Berengueras. Cofundadora de Next Step Bags
www.nextstepbags.com

Recientemente he lanzado una marca de bolsas reutilizables hechas de materiales reciclados para sustituir a las bolsas plásticas de usar y tirar – principalmente las utilizadas para la compra a granel de frutas y verduras. Detallo el ‘porqué’ hemos creído que era necesario poner un nuevo producto en el mercado y el ‘cómo’ hemos intentado que todo el proceso fuera sostenible.

Pocas personas dudan ya de los problemas que el exceso de residuos plásticos genera en el ambiente; afectación del medio natural, muertes de animales, inmensas islas flotantes de plástico en medio de los océanos, microplásticos en la cadena alimentaria…. Y algunos reciclan. Pero no tantos se han hecho en planteamiento de realmente qué es lo que podemos hacer a nivel individual que tenga un mayor impacto en evitar esta ‘pandemia’.

Hasta ahora la sociedad ha confiado en el reciclaje como su aportación a reducir la contaminación por plásticos. Aun así, no todas las personas lo hacen. Las cifras indican que sólo se recicla un 37% del plástico que se genera. El resto termina en vertederos (un 46%) o incinerado (un 17%). Existe una cierta opacidad en el destino de los plásticos que entran el “circuito” del reciclaje, como a través de las subastas que dificultan su trazabilidad. Lo que sí se sabe es que una cuarta parte de estos plásticos- los de peor calidad, más sucios, contaminados y más difíciles de reciclar, históricamente se ha exportado a países como China, Vietnam o Hong Kong.

Gracias – si, “gracias”- a que China cerró recientemente sus puertas a las importaciones de residuos plásticos -recibía hasta entonces la mitad de estas importaciones de todas partes del mundo- quedó en evidencia la incapacidad de gestionar la inmensa cantidad de estos residuos que generamos. Se puso de relieve que estas basuras no desaparecen cuando las introducimos en el contenedor amarillo. Otros países a los que se desviaron los residuos como Tailandia, Vietnam, Indonesia, Malasia o Polonia, también están cerrando sus fronteras a nuestra basura. Aunque siempre nos quedaran las trampas legales- como declarándolos bajo otra calificación- o más países dispuestos a aceptarla como actualmente Afganistán o Pakistán.

Todo ello deja en evidencia que hay que dar un paso más y empezar por reducir el consumo de plásticos de un solo uso en primer lugar. Cada vez más personas apuestan por un estilo de vida que les acerque al residuo cero (conocido en inglés como zero waste) modificando sus hábitos de compra y consumo para generar menos residuos en nuestro día a día. Éstas adoptan prácticas como ir a comprar con los propios envases, adquirir productos a granel y no empaquetados o producir sus propios productos de limpieza o higiene, entre otros.  

Volviendo a las bolsas… Según Greenpeace cada español utiliza 144 bolsas de plástico al año- 6.800 millones de bolsas fabricadas cada año en este país. Y se estima que en cada bolsa de la compra que se lleva un cliente a casa, hay 3 bolsas de productos a granel, principalmente de frutas y verduras. Unas bolsas que se utilizan de media unos 15 minutos, tardan al menos 500 años en descomponerse y de las que solo se recicla un 7%.

El plástico es un material casi indestructible. Y aunque hay en el mercado materiales como los plásticos biodegradables, bioplásticos, oxoplásticos o plásticos compostables,  no hay mucho consenso en cuáles son realmente biodegradables, si se degradan en microplásticos o bajo qué condiciones concretas se compostan o terminan siguiendo el proceso de un residuo cualquiera.  Sea como fuere, estos materiales siguen requiriendo una extracción de recursos de la tierra y perpetúan una economía linear de producir-usar-tirar. ­­­­­

Aunque el mayor beneficio ambiental de las bolsas reutilizables es su uso (evitando así el uso de bolsas de plástico de un solo uso), para las bolsas Next Step quisimos que su producción fuera lo más sostenible posible en todas las fases de su ciclo de vida.

Nuestro proyecto ha querido apostar por la economía circular fabricando las bolsas de un 80% algodón reciclado y un 20% poliéster reciclado – aprovechando lo que de otra manera serían residuos destinados al vertedero o a la incineradora y convirtiéndolos en materia prima. Así pues, el algodón utilizado proviene de fibras de los retales pre-consumidor que suelen descartarse en las fábricas textiles mezcladas con poliéster para poderlas aprovechar creando tejidos resistentes.  Este poliéster proviene de fuentes post-consumidor como las botellas de PET recicladas.

Reciclando el poliéster reducimos nuestra dependencia del petróleo y reutilizando residuos textiles ahorramos una gran cantidad de energía y agua, se utilizan menos productos químicos en el procesamiento de las fibras y se preservan las tierras de cultivo. El cultivo y la producción de algodón convencional requiere de enormes cantidades de agua – 2.000 litros para conseguir 1 kilo bruto, ocupa el 3% de las tierras cultivables, usa el 25% de los pesticidas globales y el 25% de los plaguicidas y genera el 1% de las emisiones mundiales de los gases de efecto invernadero. A lo que tendríamos que añadir las afectaciones al agua, el suelo y la biodiversidad de las comunidades, así como a la salud de los trabajadores. Según la consultora Made-by, el algodón reciclado se encuentra entre las fibras mejor situadas a nivel de sostenibilidad.

Aunque utilizar algodón ecológico en las bolsas ya hubiera sido una mejor alternativa al convencional, el que encontramos no nos pareció suficientemente sostenible ya que, antes de llegar a nosotros, había viajado por varios países para cada proceso de su producción (por ejemplo, algodón cultivado en EEUU, hilado en Turquía, tejido en Portugal y teñido en España). Las Next Step se producen en India. Aunque pueda parecer extraño, es una de las opciones más sostenibles que hemos encontrado que se adaptara a nuestras necesidades (explicamos en más detalle la decisión en este post de Carro de Combate).

A nivel legislativo, la Comunidad Europea está empezando a regular para reducir el uso de plásticos de un solo uso. Recientemente ha elaborado una lista de 10 productos cuya comercialización dentro de la UE se prohibirá a través de una Directiva como los bastoncillos de las orejas, los cubiertos, platos y vasos, las pajitas, los agitadores de bebidas o los palitos de los globos. En cuanto a las bolsas – y como siempre tarde, España traspone otra directiva europea que prohibirá, a partir del año 2021, las bolsas de plástico en los supermercados incluyendo las llamadas “muy ligeras” utilizadas para la compra de fruta y verdura. Sólo se podrán ofrecer bolsas compostables.

Aunque algunas empresas y administraciones van asumiendo responsabilidad y tomando cartas en el asunto, se debe apostar más fuerte por medidas que pasen por el ecodiseño, la reducción de plásticos de baja calidad, tasas a los plásticos de un solo uso y contenidos mínimos de contenido reciclado que estimulen la inversión de plantas de reciclaje. Mientras tanto, los consumidores podemos empezar a adoptar medidas, ahora mismo. Y por lo que dicen los estudios, parece que la intención la tenemos; un 38% de los españoles damos prioridad a los envases reutilizables y un 30% a los productos mínimamente envasados. Vayamos más allá del reciclaje y reduzcamos nuestro impacto en el planeta y nuestra dependencia de los materiales.

Fuentes de información: Informe “Un món de plàstic” (Diari Ara), Libro “Tu Consumo puede cambiar el mundo” (Brenda Chavez), “Algodón reciclado; su contribución a la economía circular (slowfashionnext.com), “Reducir el exceso de plástico” (ambientum.com)

Ser Ambientólogo en Latinoamérica

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por ancogra90. Texto original

Cuando era aún un niño, tal vez sobre los 10 años me fascinaban los reportajes de naturaleza, principalmente los centrados en/ambientados en otros continentes. Para mí, un niño criado en la manchuela conquense, me imaginaba esas zonas como indómitas, con una fuerza de la naturaleza especial, selva virgen, mares de árboles, vegetación y animales coloridos, diversos, peligrosos…

Lo veía casi como un cuento. Sabes que existe, pero en ese momento me parecía imposible  llegar a formar parte de todo eso, como algo que no es posible alcanzar. ¿Cómo podía imaginarme, en ese momento, que algún día formaría parte del complejo eslabón que debe ajustar el difícil equilibrio entre los intereses económicos y productivos junto a la conservación de los lugares más maravillosos del planeta? Porque eso es lo que realmente significa ser ambientólogo en Ecuador.

Islas Galápagos. Ecuador. Foto: Ángel Collado

El 2014 fue un año que siempre quedará grabado a fuego en mi memoria. Recién graduado en Ciencias Ambientales, estaba tremendamente desilusionado por la situación laboral en España. Como nos pasa a muchos al acabar los estudios, tenía grandes dudas sobre mis propias cualidades, sobre si tendría las capacidades necesarias y estaría preparado para  enfrentarme a una situación laboral en el sector ambiental. Hasta dudaba de que algún día pudiese llegar a ser un profesional en medio ambiente. Te sientes tan pequeño, tan insignificante en esos momentos…

Tras una serie de coincidencias personales, hice algo que nunca hubiese podido imaginar que haría alguien como yo. Con 24 años tomé la decisión de lanzarme totalmente y emigrar a Ecuador. No conocía nada del sector ambiental, menos en Ecuador, no tenía experiencia laboral previa como ambientólogo, no conocía empresas ni organizaciones y apenas había realizado indagaciones previas. Sólo tenía nociones de la cultura ecuatoriana y algún conocimiento aproximado sobre su componente ecológico. Sin embargo, solicité la visa y a los pocos meses ya estaba allí.

Dejas a tu familia, tus amigos, todo tu entorno, para irte a un lugar lejano por un tiempo que no sabes cuánto podrá ser. Ya no vas a poder estar en cumpleaños, en bodas, en los nacimientos, cuanto tu familia te necesite, en los momentos duros, en los momentos buenos. Pero tienes un motor mucho más fuerte que todo eso, desbordas ilusión, energía, pasión. Sientes que quieres vivir, que no quieres desaprovechar la oportunidad y hacer algo que realmente de valor y sentido a lo que tú eres, a lo que quieres ser. Deseas probarte a ti mismo, decir que lo intentaste, que ante diferentes caminos en la vida elegiste el más difícil. Este tipo de decisiones despiertan un fuego en ti que nunca pensaste que tenías, que te llevará a donde nunca pensaste que lo harías.

Todos los deberes pendientes los tuve que realizar desde dentro del propio país. Toda una inconsciencia, pero tal vez es la mejor forma de tomar decisiones de éste tipo. Como dice el dicho, bien está lo que bien acaba, y finalmente logré formar parte de proyectos increíbles. Conocí lugares y gente, viví experiencias que realmente me cambiaron desde todos los aspectos. No como turista, sino como agente que forma parte de ese entorno, viví realmente Ecuador, viví su sector ambiental.

Foto: Ángel Collado

El objetivo de este blog es, a través de mi experiencia, contar los diferentes aspectos que se deben tener en cuenta para trabajar en Ecuador en particular, y en Latinoamérica en general. Dar a conocer aquellas consideraciones que se deben tener en cuenta, el cambio de mentalidad y conceptual necesario, vivencias técnicas particulares y todos aquellos consejos que puedan ser de utilidad para todo aquel que quiera vivir esta aventura.

Por encima de todo, mi deseo es motivar a aquellos estudiantes y recién graduados que piensan, al igual que yo pensaba, que no tienen qué aportar, que no son nada en especial para el sector ambiental. Porque es mentira. Las habilidades necesarias y desarrolladas en el mundo académico son diferentes a las que vas a desarrollar en el mundo laboral. Las habilidades que realmente necesitas son las de no rendirte, las de continuar cuando las cosas no salgan, el pensar que sí puedes cuando haya gente que te diga que no. En definitiva, creer que sí puedes convertirte en un auténtico profesional en medio ambiente.

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Calas de Bolnuevo

Publicado en: Sendas a la nube por Sendas a la nube. Texto original



Para empezar este recorrido, nos situaremos bajo las conocidas Gredas de Bolnuevo, optaremos por el camino que comienza la subida justo a la derecha de estas.

Esta ruta es bastante sencilla, y solamente nos pondrá un poco a prueba al principio, con una subida de unos 150 metros. Con un total de 8.5 kilómetros que se convierte en una ruta de dificultad Media-baja pudiendo realizarse cualquier mañana o tarde en apenas un par de horas. Acompañada además de una gran visibilidad debido a su cercanía a la costa y a la amplitud de sus caminos, sobretodo en la segunda mitad de esta ruta.

Entre las vistas destacadas de esta zona encontramos nada mas iniciar la formaciones arcillosas conocidas como gredas, esculpidas a lo largo de los años por los elementos y que son la imagen mas conocida de la zona de Bolnuevo. Pero esta no es la única imagen bonita que aguarda la ruta. Y justo antes de llegar a la zona más, recomiendo hacer una pequeña parada y asomarnos por una pequeña cresta que encontraremos a la izquierda de camino. Y donde encontraremos unas maravillosas vistas de toda que abarca desde la Azohía hasta donde alcanza la vista perdiéndose por Cabo Cope. Y un poco mas adelante la majestuosa imagen de la formación montañosa coronada por el Cabezo de las Vivoras.


En cuanto a la flora y fauna que podemos observar, encontramos la correspondiente con el litoral murciano. Destacando las especies vegetales de porte arbustivo como el esparto. Y en cuanto a la fauna podemos tropezarnos con algún pequeño reptil o las aves marinas típicas.

Finalizando la ruta, pasearemos junto a las más conocidas playas nudistas de Bolnuevo, siendo un lugar ideal para finalizar la ruta con un baño si las condiciones meteorológicas son favorables.
Por último recordar que aunque la ruta sea aparentemente fácil es necesario llevar un calzado cómodo que nos proporcione una buena sujeción, y el agua es imprescindible para cualquier actividad de este tipo.




El enlace a mapa:


Fuente: experiencia propia.

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Ruta por Columbares

Publicado en: Sendas a la nube por Sendas a la nube. Texto original

En esta ruta, nos encontramos en la zona Sur-Este del espacio natural Sierra de Carrascoy y El Valle, zona a la que accedemos dejando el coche en la conocida Venta el Garruchal. la accesión se comienza siguiendo la carretera dirección norte, donde en pocos minutos comenzaremos la ruta acompañados, en su mayor parte, de los acantilados que la caracterizan y las impresionares vistas; que se mantienen de toda la zona de Carrascoy con Murcia tras las montañas si miramos al Norte, y si miramos hacia el Sur todo el Campo de Cartagena, sus elevaciones costeras y el Mar Menor.



La  ruta, escasamente superior a los 10 km, se desarrolla sobre un terreno firme en la mayoría de ocasiones, no exento de zonas con el terreno más suelto, por lo que se recomienda el calzado adecuado. Es una ruta que se puede realizar cómodamente entre 3 y 5 horas, no recomendada para aquellos que sufran de vértigo. Como  se muestra en la gráfica, la subida de unos 400 m se realiza durante la primera parte de la ruta.

Es una ruta donde la vegetación no es muy abundante, existen diversos puntos para refugiarse a descansar o a tomar un almuerzo, pero se recomienda tener en cuenta las prevenciones pertinentes según la época del año pues la exposición al sol es alta.

La vegetación dominante al igual que en toda la zona muestra el Pino Carrasco como especie dominante. Y en cuanto a la fauna, se pueden observar sobretodo reptiles de pequeño tamaño, insectos y las aves más frecuentes de la zona.

Uno de los atractivos más vistos de esta ruta, además de las imponentes imágenes de los acantilados, son las nubes bajas que se suelen formar en la zona de El Valle, que con algo de fuerza de voluntad para madrugar lo suficiente y si las condiciones meteorológicas son favorables no serán difíciles de apreciar.


Enlace a mapa: https://www.gpsies.com/map.do?fileId=wdagisvsqpsajdar

Fuente: Experiencia propia.

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Subida a las antenas y cima de Carrascoy

Publicado en: Sendas a la nube por Sendas a la nube. Texto original

Esta ruta realizada el 29 de abril de 2018,  con una compañía muy agradable junto a la que emprendimos la ruta desde un camino cercano a la localidad murciana de la Murta. Esta ruta cercana a los 14 km comienza con la subida a este macizo montañoso perteneciente a la Cordillera Penibética por el lado Este por una senda que comienza cerca de la chimenea que se puede observar desde el camino que la precede, la entrada queda marcada por unas ruinas que se encontraran tras la entrada en un camino bastante arbolado, quedando la chimenea a la izquierda de este.


Una vez encontrada la senda se seguirá con ayuda del mapa si es necesario hasta la pista forestal que nos llevara a las dos primeras antenas, un recorrido que comienza con un paisaje arbolado y tiene varias subidas desde que se podrá  observar una de las vistas mas completas del Campo de Cartagena, una vez llegada a la antena mas grande, la cual se aprecia desde kilómetros de distancia y punto el cual coincide con un buen momento para tomar un pequeño almuerzo, realizaremos una pequeña bajada para encontrarnos con otra pista  que nos acercara a la subida a la cima, donde encontraremos el punto geodésico y otro buen repertorio de antenas.

Tras esto comenzaremos la bajada, la cual, comienza junto al camino de subida a la ya mencionada cima , un estrecho sendero que junto a la primera subida son quizá los puntos más complicados de la ruta, pero que con un calzado apropiado y si tener prisa nos permiten disfrutar de unas vistas muy agradables tanto del paisaje más amplio  en la primera parte como del entorno de la rambla en el que nos introducimos conforme llegamos la falda de la montaña. Por último, llegaremos a una pista de tierra que nos devolverá al punto de partida, no sin antes volver a encontrarnos con los surcos generados en el terreno por la escorrentía de la rambla que ya hemos recorrido, en los cuales recomiendo detenerse y para los que habrá que estar atentos para encontrar.

En cuanto a la flora y fauna que se puede apreciar en este recorrido, destacar el pino carrasco y algunas especies de matorral como esparto, tomillo o romero y algunos rastros de mamíferos típicos de la zona como pequeños carnívoros, jabalíes o otras mamiformes de pequeño tamaño pudiendo sorprender algún pequeño reptil o anfibio como la lagartija ibérica, lagartija colilarga o algún sapo común o corredor según las condiciones meteorológicas y si tenemos suerte podremos observar en el cielo alguna rapaz, destacando la importancia en esta zona del Búho real

En resumen, una ruta agradable de 14 km, nivel medio, ideal para realizar en una mañana y en la que no podemos olvidar llevar el equipamiento apropiado.

Enlace de referencia: https://www.gpsies.com/map.do?fileId=pkbojrbruabtmvdu

Fuente: Experiencia propia.


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