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Biodiversidad Ciudadana

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por SergioSMS. Texto original

La ciencia siempre se ha visto, desde el punto de vista del ciudadano de a pie, como algo complejo y poco participativo, destinado a los profesionales de la materia.

En los últimos años la situación ha cambiado drásticamente. Con el esfuerzo de los propios investigadores, haciendo más accesible sus investigaciones, pero también de una herramienta tan importante como la divulgación científica. Una nueva corriente que ha cambiado la forma de percibir la ciencia. Los divulgadores científicos usan las redes sociales, youtube, talleres o eventos presenciales para hacer fácil y divertido lo que en principio puede parecer muy complejo, para todos los públicos. El interés de la población queda plasmado en los miles de personas que asisten anualmente a eventos como Naukas, Desgranando Ciencia o Ciencia JotDown.

Nube de tags sobre ciencia ciudadana

Este auge en el interés por la ciencia por parte de la ciudadanía es palpable, pero lo es más el aumento de la participación. La ciencia ciudadana es un claro ejemplo de ello, ya que invita a todos los ciudadanos a participar en los procesos científicos. Han surgido muchas iniciativas de ciencia ciudadana en los últimos años que han tenido un gran éxito.

La plataforma Biodiversidad Virtual es un claro ejemplo de ello, reuniendo desde hace más de 10 años a científicos, técnicos, aficionados, fotógrafos… miles de personas realizando fotografías, georreferenciando, identificando y realizando trabajos para crear una de las mayores bases de datos sobre biodiversidad de nuestro país. Además de todos los voluntarios que aportan sus datos, existen coordinadores, expertos sobre un tema en concreto, que identifican y estructuran todas las fotografías realizadas.

Cópula de Glaucopsyche melanops /Fuente: El Objetivo Verde

Las mariposas son de los grupos de insectos que más pasiones levanta, ya que su comportamiento, sus colores y su variabilidad son muy atractivas para todos. El Programa Europeo de Seguimiento de Mariposas es una de las redes de ciencia ciudadana, donde miles de personas censan estos insectos, todos con la misma metodología estandarizada y asesorados por expertos.

Todos los datos aportados por los voluntarios se utilizan para elaborar mapas de distribución, fenología, láminas de taxonomía... / Fuente: eBMS

Aunque sin duda, el grupo más estudiado y que más llama la atención, son las aves. Existen varios métodos de seguimiento de avifauna, como el anillamiento científico de aves, la telemetría o los censos, que realizan profesionales cualificados para ello, pero también permiten la participación ciudanía, sin la que no sería posible establecer una red tan amplia de datos.

La Sociedad Española de Ornitología, SEO/Birdlife, es pionera en proyectos de ciencia ciudadana y promueven toda una serie de programas de seguimiento de avifauna basados en la ciencia ciudadana, que intentan abarcar todos los grupos de aves además de su fenología.

Programas de Seguimiento de Aves SEO/Birdlife

También se tiene en cuenta para las participaciones el nivel de dificultad, ya que para su correcta realización los participantes deben tener nociones básicas de cantos, identificación, metodología… Para la correcta realización, existe una gran cantidad de información online, además de la formación que proporcionan al comienzo de cada programa de seguimiento los Grupos Locales de SEO.

seo birdlife

Los programas más populares y asequibles son NOCTUA (Tendencia de Aves Nocturnas), SACRE (Seguimiento de Aves Reproductoras) y SACIN (Seguimiento de Aves Invernantes) y sus modalidades urbanas. Otros programas como Migra, Paser o censos más específicos requieren una habilidad mayor.

Implicar a la ciudadanía en las metodologías científicas es clave para obtener datos que de otra manera serían impensables, además de concienciar y sensibilizar sobre la biodiversidad y su conservación.

Sergio Martín Serrano, ambientólogo especializado en educación e interpretación ambiental y en conservación de la biodiversidad, es el docente del Curso de Técnicas y Metodologías de Seguimiento de Avifauna del Instituto Superior del Medio Ambiente. Curso recomendado para aquellos que quieran saber más sobre censos y otras técnicas de seguimiento de aves.

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Acabo de leer Matar lo libre

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Una de las personas que más atención ha prestado a la obra y el legado de Félix Rodríguez de la Fuente es, sin lugar a dudas, Benigno Varillas. A la biografía que publicó en 2010, amplió en 2018 con «La estirpe de Los Libres» y actualiza en una segunda edición en 2020, suma una colección de reflexiones que se inicia con «Matar lo libre«

He de decir que las lecturas de Benigno me tocan por dentro. Suelo reservarlas para ocasiones y lugares concretos. En particular cuanto estoy en ese rincón de la España Vaciada con potencial para poner en práctica las propuestas de desarrollo humano que, traídas de las lúcidas visiones de Félix, Benigno es capaz de actualizar y presentar en sus libros.

Pero las circunstancias personales fueron aplazando ese momento y cambiando el escenario previsto para la lectura de «Matar lo libre».

Así, una visita fugaz a Barcelona, en un viaje de ida y vuelta el 6 de marzo, con los rumores de los homenajes por 40 años sin Félix y un artículo sobre cómo su pérdida nos dejó sin el hombre que podía haber salvado al Mundo, me entregué a la lectura. En dos tiradas, el viaje del día 6 y la jornada del 14 de marzo, día en que vino y nos dejó Félix.

En «Matar lo libre» Benigno reflexiona sobre la Caza como actividad propia de un ser humano paleolítico en equilibrio con el entorno que habita. Un ser vivo que participa de la depredación con otros depredadores, manteniendo una alta biodiversidad y contribuyendo a la evolución y la conservación de las especies claves de los ecosistemas que habita.

Es un canto a una libertad perdida con el Neolítico. Un paleolítico en el que las sociedades de recolectoras-cazadores estaban por domesticar. Igual que la fauna salvaje, incluyendo al lobo, uros o tarpanes. Una época en la que nuestra especie dedicaba el 90% del tiempo de su existencia a ser recolectora, más que a ser cazador.

La caza entendida como una transferencia de proteína, energía, vitalidad, desde unos seres libres a otros. Un acto de depredación que permite a los seres vivos perfeccionarse en el proceso de adaptación al entorno. Una caza racional en la que eliminar a otro depredador es como matar a un compañero de cuadrilla, tal y como nos cuenta Benigno que planteaba Félix.

En el libro se reflexiona sobre el humano del paleolítico fue un ser salvaje más. No en el sentido de inculto y atrasado, sino todo lo contrario, en el de un ser libre integrado en la urdimbre de la vida. Como personas que sobreviven en las selvas y los pantanales donde los blancos caeríamos como moscas. Así, se nos plantea el mito del buen salvaje invitándonos a dejar de perder el tiempo reflexionando sobre si pudo haber, o no, el buen salvaje, para pasar a enfocarnos en si podremos llegar a serlo.

Todo ello sin olvidar un aviso sobre La Era Digital Oscura que vivimos. Desde hace unas décadas estamos confiando nuestro conocimiento a soportes que quedan obsoletos y dejan de estar accesibles. Bien por la propia pérdida de la información contenida en los soportes digitales, bien por la desaparición de los dispositivos y los programas que hacen falta para acceder a la información almacenada.

Se nos presenta el Neolítico como una domesticación, una esclavitud, en la que unos privilegiados rompen el pacto Paleolítico con la Naturaleza en su propio beneficio, generando un sistema en el que aún hoy, los neolíticos afrontan los problemas que genera el crecimiento creciendo más. Trasladan al futuro las consecuencias de esquilmar los recursos y endeudan e hipotecan a las próximas generaciones sin remordimiento alguno.

En este contexto, con sociedades ganaderas y agrícolas, en las que no es necesario cazar para alimentarse, el ejercicio de la actividad venatoria, queda en manos de una serie de privilegiados que impiden al resto de seres humanos ejercer su libertad.

Benigno explica en su libro cómo a lo largo de la historia de nuestra civilización la caza deja de ser parte del esquema de depredación natural y pasa a ser un deporte en conflicto con distintos usos del territorio y la existencia de personas libres. Una cuestión filosófica que será abordada por José Ortega y Gasset en el prólogo al libro «Veinte años de caza mayor» de Eduardo Figueroa y por Félix Rodríguez de la Fuente, como recoge Benigno Varillas en «Matar lo libre».

El mensaje de Félix recogido en este libro es el del final de un Neolítico inviable que se acaba. De la necesidad de evolucionar hacia el ser humano que fuimos. Superar la Edad de Piedra y el Neolítico en un Biolítico en el que los avances tecnológicos que nos permiten volver a una sociedad integrada en el medio natural. El ser humano juega un papel fundamental en este momento de la historia para restaurar el equilibrio ecológico que hemos alterado.

En este contexto nos toca reinventar la caza y los toros, eliminar la perversión de los procesos de depredación, teniendo presente que capturar lo libre solo por diversión, placer o deporte no es cazar, es matar.

Por si quieres ampliar antes de lanzarte a esta interesante lectura, en este hilo de twitter te dejo algunas de las perlas que he me encontrado en «Matar lo libre».

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Akashinga o cómo cambiar lo establecido

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por evega. Texto original

En la Reserva de Phundundu, en la zona baja del Río Zambeze, Zimbaue, la naturaleza está protegida por mujeres.

Akashinga protegen el area de Phundundu de la caza furtiva

Fuente: International Anti-Poaching Foundation

Debido a la caza de trofeo, una de las poblaciones más grandes de elefantes que existen en Zimbaue estaba siendo seriamente amenazada, viendo su población reducida en un 40% desde 2001. Para combatirlo, la Fundación Internacional contra la Caza Furtiva decidió crear un grupo de seguridad, educado y preparado para ser soldados a través del entrenamiento militar. Las Valientes.

Con el objetivo de empoderar a mujeres en situación de exclusión social e idear un programa contra la caza furtiva, la IAPH –siglas en inglés de la fundación- creó el proyecto Akashinga, formado por mujeres víctimas de violencia de género, situación de pobreza o madres solteras de poblaciones rurales.

Como explica la Fundación Internacional contra la Caza Furtiva en su página web, en África, el sector de la seguridad, suele estar reservados solo para los hombres, quienes ocupan mayoritariamente la primera línea. Las mujeres, pese a hacer la mayor parte de los trabajos del hogar, han sido marginadas y relegadas a un segundo plano.

En un contexto internacional de progreso y transformación del papel de la mujer, nació en 2017 un grupo de 32 mujeres cuya misión era limitar el acceso de cazadores furtivos a esta población de paquidermos.

La caza de trofeo

Las áreas para este tipo de caza abarcan actualmente una sexta parte de la superficie total de los países participantes. Sin embargo, debido a diferentes factores como la reducción de la población de algunas especies, la opinión pública o las restricciones a la hora de importar los “trofeos”, esta modalidad se ha convertido en una práctica reservada para una élite selecta.

Como consecuencia de la reducción de esta práctica, muchas de estas áreas y sus comunidades han dejado de recibir los beneficios generados por dicha actividad, por lo que su protección y conservación ha dejado de ser rentable.

A medida que los beneficios desaparecen de estas comunidades, la presión sobre las áreas protegidas aumenta.

La solución, por tanto, para seguir manteniendo la seguridad en estas reservas debe pasar por incluir a la comunidad y que los beneficios sean iguales, o superiores a los beneficios que se podrían conseguir con la caza de trofeo.

Las Valientes

Son mujeres abandonadas, mujeres cuyos maridos están en la cárcel, mujeres víctimas de maltratos. Son mujeres solteras, mujeres con hijos. Son mujeres con una nueva oportunidad. Mujeres.

Todas las participantes en el proyecto aprenden mediante el entrenamiento militar habilidades como el camuflaje, herramientas para el combate o liderazgo entre otras técnicas imprescindibles para enfrentarse a los peligros que les pueden acechar.

A este equipo se les exige lo mismo que a uno masculino y están expuestas a las mismas amenazas que otros grupos de seguridad. Pero ellas no solo pelean contra la caza furtiva, también lo hacen contra los prejuicios.

Además de empoderar a este grupo de mujeres, se han asegurado de que Akashinga sea un modelo alternativo a la caza a largo plazo y no simplemente una medida temporal.

Y se ha demostrado que este sistema es posible y efectivo. No solo es una inversión para el mantenimiento y conservación de la fauna de estas áreas, sino que también supone una inversión en la mejora de la vida de la comunidad- las mujeres trabajadoras en África invierten en su familia tres veces más que los hombres- la reducción de la pobreza, inversión en educación, disminución de la violencia de género y una mejora en la planificación familiar.

Actualmente, el programa tiene intención de llegar a las 1.000 mujeres para proteger una red de 20 antiguas zonas de caza para el año 2025.

Akashinga las valientes

International Anti-Poaching Foundation

Cambiar lo establecido

Feminismo y ecologismo han sido, quizás, los movimientos con más protagonismo en los últimos años. Las multitudinarias manifestaciones del día 8 de marzo y las últimas Marchas por el Clima asó lo demuestran.

Ambos han sido movimientos sociales que han conseguido congregar a aquellos que buscaban cambiar lo establecido. Alzar la voz para ser escuchados.

El programa Akashinga o el programa de Las mujeres Valientes, es un ejemplo perfecto e inspirador de que las cosas sí pueden cambiar, como ya lo hicieron Las Mambas Negras enfrentándose a la caza furtiva en Sudáfrica.

Al fin y al cabo, son mujeres que han salido de situaciones difíciles como la violencia machista o la pobreza para convertirse en mujeres con independencia económica, con un objetivo claro y a quienes las cifras acompañan, pues han conseguido reducir la caza ilegal en un 80% en su zona de actuación.

Proteger los Espacios Naturales es esencial por diversos motivos: la conservación de la fauna y la flora autóctona, su gran riqueza cultural e histórica y en gran medida, la oportunidad de involucrar en labores de conservación a actores que tradicionalmente han participado en su mantenimiento. En el curso de Especialista en Protección y Gestión de Espacios Naturales del ISM, incorpora a la gestión de espacios naturales protegidos variables imprescindibles de aspectos relacionados con la Custodia del Territorio y la Gestión de la Fauna con el objetivo de formar perfiles preparados para hacer frente a los retos que este sector afronta.

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La ZEPA (Zona de Especial Protección para Aves) Azud de Badajoz

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por bichologo. Texto original

Hoy quiero presentaros a uno de los lugares más especiales y mi rincón favorito de Badajoz, mi ciudad. Se trata de la ZEPA Azud de Badajoz.

ZEPA

Autor: Nacho García

La ZEPA (Zona de Especial Protección para Aves) es una de las figuras de protección establecidas por la Directiva 2009/147/CE, más conocida como la Directiva AVES, que tiene como objetivo la conservación de las especies de aves europeas así como de algunos hábitats fundamentales para ellas.

Estos espacios naturales protegidos se imbrican dentro de la conocida Red Natura 2000 europea. Sólo en España existen 647 ZEPAs, ocupando una superficie total de 15.379.094,33 Ha, lo que supone algo más del 20% del territorio nacional.

Aunque siempre asociamos los espacios naturales con el campo, el monte o las montañas, existen diversas ZEPAS urbanas, todas ellas situadas en Extremadura. La mayor parte de ellas consisten en antiguas edificaciones que acogen colonias de cernícalo primilla (Falco naumanni) y existe un incluso un proyecto LIFE+ europeo, LIFE-ZEPAURBAN, que se encarga de ayudar a gestionarlas y promocionarlas.

Pero aparte de estas edificaciones, existen también otras dos ZEPAS que incluyen territorio urbano, ambas en el entorno del río Guadiana. Y entre ellas la que nos ocupa, la ZEPA Azud de Badajoz.

Esta ZEPA fue declarada en 2004 y comprende un tramo de 17 km del Río Guadiana, unas 400 Ha, que incluye la parte urbana que discurre bajo los cuatro puentes que comunican ambas orillas.

Este espacio alberga una numerosa comunidad de ave,  contabilizándose más de 135 especies de aves. Entre todas ellas, destacan sin duda las ardeidas, el grupo de las garzas, con grandes dormideros de garcilla bueyera (Bubulcus ibis), garceta común (Egretta garzetta) y martinete (Nycticorax nycticorax). Pero también es fácil encontrar a representantes de mayor tamaño, como la garza real (Ardea cinerea), la garza imperial (Ardea purpurea) o la garza blanca (Ardea alba), así como los más pequeños, como el avetorillo (Ixobrychus minutus) o la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides). Y hasta el elusivo avetoro (Botaurus stellaris) ha sido avistado entre sus orillas.

Garza blanca

Garza blanca, también conocida como garceta grande. Autor: Nacho García

Pero también los rálidos se encuentra bien representados, con grandes poblaciones de focha común (Fulica atra), gallineta (Gallinula chloropus) o el fantástico calamón (Porphyrio porphyrio), que se deja ver entre el carrizo y las tifas. Todo un lujo para los sentidos más despiertos.

Y sin olvidar tampoco a los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), que también forman enormes dormideros y que pasan el invierno pescando en sus aguas.

Unaos de los últimos visitantes que han decidido quedarse en el entorno del río son los bandos de espátulas (Platalea leucorodia) y, sobre todo, los grandes grupos de moritos (Plegadis falcinellus), que llegan a superar el centenar mientras escarban los limos de las orillas con su largos picos curvos en busca de alimento.

Pero no sólo las aves más acuáticas integran la increíble fauna urbana de la ciudad. Su densa vegetación de ribera acoge a todo tipo de paseriformes, desde los pequeños cetia ruiseñores (Cettia cetti) que cantan incansables entre los carrizos hasta ese relámpago azul eléctrico que es el martín pescador (Alcedo atthis) cuando que vuela velozmente a ras de agua.

Moritos

Grupo de moritos descansando aguas arriba del azud. Autor: Nacho García

Pero no es el martín el único pescador que encontramos. Al menos una pareja de águilas pescadoras (Pandion haliaetus) surca con frecuencia el cielo entre los edificios, lanzándose a capturar un pez de cuando en cuando. Al igual que lo hacen los milanos negros (Milvus migrans), que también suelen merodear las orillas. O la ágil nutria (Lutra lutra), que nada y se deja ver bajo los arcos de los puentes, donde se solea y sale a comer algún cangrejo o pez.

Sin embargo, no todo es maravilloso en esta singular área protegida. Y es que la presencia de una gran variedad de especies invasoras, como el camalote (Eichhornia crassipes), el nenúfar mexicano (Nymphaea mexicana), el cangrejo americano (Procambarus clarkii), la tortuga de Florida (Trachemys scripta) o los estrilda comunes (Estrilda astrild) están poniendo este frágil ecosistema bajo una gran amenaza.

Además, a pesar de estar en pleno corazón de la ciudad, la gente apenas lo conozco y la limpieza y el civismo a menudo brillan por su ausencia, dejando sus orillas plagadas de basuras. Lo que unido a una mala gestión de los usos y vertidos agrícolas, hacen que la estabilidad del ecosistema peligre continuamente.

Por todo esto, una parte fundamental en la estrategia de cualquier área protegida es no sólo la difusión de su riqueza natural, de su historia y de su entorno, sino también una importantísima labor de educación ambiental, de concienciación tanto de habitantes como de visitantes de la zona, para que puedan contribuir de forma activa a la conservación de los espacios naturales protegidos y actúen como verdaderos embajadores de la misma. Y es que, lo que no se conoce no se puede amar y proteger.

La ZEPA Azud de Badajoz es una pequeña joya que me encantaría que conocieras si alguna vez tienes la oportunidad de pasar por Badajoz. Un pedazo de naturaleza con gran biodiversidad que convive apaciblemente con los más de 140000 habitantes de la ciudad, deleitándonos a los pocos que nos acercamos a sus orillas con los ojos bien abiertos y hambre de naturaleza salvaje. ¿Dejarás que te seduzca a ti también?

Si te interesan los espacios naturales protegidos, te recomendamos el curso de Gestión de Espacios Naturales Protegidos, tutorizado por Iñigo García que se imparte en el campus virtual del ISM.

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Descubriendo el PN El Hondo (Elche)

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


El Parque Natural de El Hondo se encuentra entre los municipios de Elche y Crevillente, en el Bajo Vinalopó, ,y nos ofrece una serie de caminos muy bonitos donde descubriremos muchas aves, insectos y más animales, gracias a su gran extensión. 

Fue declarado Parque Natural en 1994 y además está incluido en el convenio internacional RAMSAR de protección de Zonas Húmedas y cuenta con una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). 


Cuenta con múltiples lagunas, aunque las más grandes son las de Poniente y Levante (650 y 450 hectáreas respectivamente). El agua que llega aquí viene de la desembocadura del río Segura y no del Vinalopó. Con este agua se riegan cerca de 40.000 hectáreas localizadas en la zona situada entre San Juan y Orihuela. 

Este espacio natural forma parte de la antigua albufera de Elche, que durante la Edad Media fue desecada casi totalmente. En esa época, las zonas húmedas eran una fuente enfermedades ya que eran el hábitat de mosquitos y ratas, vectores de la peste. Otro de los motivos era convertir esos campos en nuevas zonas de cultivo

En los años 20 del siglo pasado, la Compañía de Riegos de Levante construyó un par de embalses en esta zona pantanosa. Hoy en día la vegetación se ha apoderado de este enclave, por lo que parece un lugar completamente natural y además, es el hábitat de numerosas especies de aves muy importantes como la malvasía cabeciblanca o la cerceta pardilla, dos de las aves más amenazadas del planeta. 

Garceta común sobre un poste de la pasarela
Dentro de este espacio natural podemos encontrar cuatro rutas diferenciadas, la roja, la azul, la amarilla y la verde.  

La más sencilla de todas es la que parte del Centro de Interpretación del Parque, la ruta amarilla. Sirve para darte una idea de lo que es una zona húmeda. Una pasarela situada sobre una pequeña laguna llena de aves como fochas, ánades o garzas. 



La ruta roja es la que discurre paralela a uno de los canales principales. Un largo camino lleno de eucaliptos y donde podremos ver otra pasarela sobre el agua y varios miradores de madera, uno de ellos con bastante altura.

Para esta os recomendamos que llevéis prismáticos o una cámara con teleobjetivo porque si no vais a ver bien poco, ya que las lagunas son inmensas y los animales suelen recelar bastante de los humanos (y con razón). 

Ruta roja
La ruta verde es parecida a la amarilla pero un poco más larga. Aunque la más extensa es la ruta azul, que borde parte del embalse de Poniente (estas dos últimas no salen en la guía del Parque, aunque en la web sí, algo un poco raro) y en la que tenemos varios observatorios de madera tipo caseta. Aquí podéis ver más información de cada una de las rutas.



Track GPS 

Aquí os dejamos el track de la ruta para que podáis seguir nuestros pasos. Aunque es un lugar que no tiene pérdida alguna y que podéis recorrer por multitud de senderos.

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Cómo llegar 

Para hacer la ruta amarilla, verde y azul, deberéis dirigiros al Centro de Interpretación del Parque, pero si queréis hacer la ruta roja aquí os dejo el punto exacto donde debéis dejar el coche. 

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50 años de Adena/WWF

Publicado en: Comunidad ISM » Blogs por Roberto_R_R. Texto original

adena-wwf

Estos días en WWF España están de celebración, ya que cumplen 50 años. El 30 de julio de 1968 se creaba la Asociación para la Defensa de la Naturaleza, ADENA, ligada ya desde su nacimiento a la organización internacional World Wildlife Fund (WWF) que había sido creada unos años antes, en 1961. Con los años Adena iría cambiando su nombre de manera gradual hasta llegar a WWF España, como se la conoce hoy en día.

Es esta pues una ocasión inmejorable para recordar algunas de las actuaciones que se realizaron en los años 50 y 60 y que tan importantes han sido para el movimiento conservacionista en nuestro país. Entre ellas cabe destacar los primeros acuerdos de custodia del territorio en nuestro país, donde WWF tuvo un papel clave.

Contexto social y ambiental

Las diferentes administraciones públicas habían sido tradicionalmente las principales protagonistas de la conservación de la biodiversidad en España desde principios del siglo XX, estableciendo y gestionando áreas protegidas, estrategias de conservación de especies amenazadas, etc. De hecho, se acaba de celebrar el centenario de la declaración de los primeros Parques Nacionales: la Montaña de Covadonga y el Valle de Ordesa.

Sin embargo, desde los años 50, con la entrada en vigor del Decreto de Extinción de Animales Dañinos del 11 de agosto de 1953, y “gracias” a la labor de las Juntas de Extinción de Animales Dañinos y Protección a la Caza, millones de animales eran exterminados en nuestro país, provocando una pérdida masiva de biodiversidad.

Control de animales dañinos

Portada folleto informativo de los años 50 sobre control de animales dañinos

Es en este contexto, cuando surge el movimiento ecologista en nuestro país, gracias, en gran parte, a la labor incansable, en esos años, del Dr. Félix Rodríguez de la Fuente. Félix llegó a ser una de las personas más famosas y reconocidas de nuestro país, lo que concede más valor, si cabe, a que fuera una de las pocas personas que se posicionó pública y claramente en contra de la política de exterminio de animales, o, más concretamente, de alimañas, como se hablaba, coloquialmente, en aquellos años. Se trataba de una época en la que no existía, aún, una clara conciencia ecológica en nuestro país; su influencia merced a sus programas de radio y televisión, y las muchas iniciativas que impulsó, fue decisiva en la creación de esa conciencia de defensa ambiental y conservacionista.

Doñana

En esos años José Antonio Valverde, gran amigo de Félix y uno de los más grandes biólogos que ha dado nuestro país, alcanzaría una gran repercusión internacional por oponerse a los planes de desecación de las Marismas del Guadalquivir que el Ministerio de Agricultura quería ejecutar, siendo fundamental para la designación del actual Parque Nacional de Doñana.

Antonio Chico, Tono Valverde y Félix Rodríguez de la Fuente en Doñana. 1967

Antonio Chico, Tono Valverde y Félix Rodríguez de la Fuente en Doñana. 1967

El 30 de diciembre de 1963, tras dos años de largas y complicadas negociaciones, se firmó en Jerez (Cádiz) el contrato de venta de 6.794 hectáreas de las marismas de Doñana al World Wildlife Fund, el Fondo Mundial para la Vida Salvaje (ahora WWF), una organización creada dos años antes para buscar fondos económicos con los que proteger la naturaleza.

En el origen de ese gran éxito para la conservación estaba una campaña internacional para salvaguardar las marismas de los planes desarrollistas que se cernían sobre ellas desde los años 50, como la plantación de un millón de pinos y eucaliptos. En ese momento las marismas, aunque conocidas y apreciadas desde hace siglos por su caza, se consideraron un lugar insalubre que debía ser desecado, como el resto de humedales españoles.

El artífice de la campaña para salvar Doñana fue “Tono” Valverde, del CSIC, que contó con la vital ayuda del naturalista suizo Luc Hoffmann, primer vicepresidente de WWF, y de otros de los fundadores de la organización, como Max Nicholson o Peter Scott. De hecho, Valverde convocó a una comisión internacional de expertos para ayudarle en su proyecto de Doñana, y los miembros de esa comisión fueron los mismos que participaron en la reunión (celebrada en Londres en mayo de 1961) dónde se discutió por primera vez la creación de WWF. También jugaron un importante papel algunos propietarios que supieron ver la necesidad de preservar Doñana y decidieron anteponer la conservación a sus intereses particulares, como Mauricio González-Gordon.

Los terrenos comprados por WWF formarían la primera reserva biológica integral de España, la Reserva Biológica de Doñana (RBD), cedida en 1965 al CSIC con fines de investigación y conservación. Para ello se creó ese mismo año la Estación Biológica de Doñana del CSIC, con Valverde como primer director. En todos estos años, la Estación Biológica ha conjugado de forma ejemplar el binomio de ciencia y conservación en la gestión de las marismas.

En 1968 Félix Rodríguez de la Fuente, junto a Jorge de Pallejá, José Antonio Valverde, y Francisco Bernis entre otros, crean la Asociación para la Defensa de la Naturaleza (Adena), como filial del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Presidiendo la asociación, el por entonces Príncipe, Don Juan Carlos de Borbón.

La compra de los terrenos de Doñana fue, en la práctica, el primer acuerdo de custodia del territorio realizado en nuestro país y supuso un gran avance para la declaración en 1969 del Parque Nacional de Doñana. En los límites del espacio protegido también se incluyó la Reserva Biológica del Guadiamar, comprada por WWF en 1968 y aún propiedad de la organización, aunque es gestionada por el CSIC como parte de la reserva integral del Parque Nacional.

Para saber más sobre este caso concreto, nada mejor que la lectura del Tomo 4: “La aventura de Doñana. Cómo crear una Reserva” de las Memorias de José A. Valverde, que escribió éste con la colaboración de Benigno Varillas.

Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega

Pocos años después, en 1973, Félix Rodríguez de la Fuente comienza a rodar El Hombre y la Tierra, la serie documental que le daría fama internacional. Para grabar esta serie recurrió en numerosas ocasiones a los páramos y las hoces del río Riaza (Segovia), dónde se encontraba (y todavía se puede encontrar hoy en día) una de las mayores colonias de rapaces del mundo.

De hecho, la parte de la serie dedicada al buitre leonado fue rodado en este emplazamiento, que contaba también con ejemplares de especies amenazadas como alimoche común, el águila real, el halcón peregrino, el búho real, el cernícalo vulgar, la aguililla calzada y la culebrera europea, entre otras.

Félix Rodríguez de la Fuente en Montejo de la Vega

Félix Rodríguez de la Fuente en el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega

Debido a esto, y desde la vicepresidencia de Adena, Félix promovió la creación de un refugio de caza en estas hoces, con el fin principal de proteger a la colonia de buitres leonados. Hasta ese momento nunca se había propuesto nada similar en España, de hecho, ya comentamos, con anterioridad, que en esos años estaba incluso remunerada la caza de “alimañas”, o lo que es lo mismo, cualquier tipo de animal no cinegético.

Durante el año 1974, Adena estuvo promoviendo esta actuación, hasta que consiguió llegar a un acuerdo con la Hermandad de Agricultores y Ganaderos de Montejo de la Vega, por el cual no se podía cazar dentro del Refugio de Caza, pero sí que se podían mantener las actividades tradicionales agrícolas y ganaderas. Además, se establecieron una serie de normas de conducta para los visitantes, de común acuerdo entre Adena y la población local.

De esta forma se alcanzó otro de los primeros acuerdos de custodia del territorio en España (aunque no se le daría ese nombre hasta los primeros años del siglo XXI), en noviembre de 1974. Pocos meses después, el 13 de enero de 1975, se inauguró oficialmente el Refugio de Caza de Montejo de la Vega, contando para el acto con la presencia del presidente de Adena, don Juan Carlos.

Desde entonces se han realizado una cantidad importante de actividades y actuaciones en este refugio, y lo que es más importante, sigue en vigor a día de hoy, y desde hace varias décadas es el decano de los acuerdos de custodia de nuestro país, gestionado aún por WWF-España.

Roberto Ruiz colabora con el Instituto Superior del Medio Ambiente como docente del curso Custodia del Territorio donde se profundiza en esta materia.

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