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Before the flood, el documental

Before the flood es el documental protagonizado por Leonardo DiCaprio sobre el cambio climático. A pesar de la crítica que le dedicamos en este blog al oscarizado actor, seguimos pensando que la labor divulgativa sobre este asunto prevalece frente a otras cuestiones que pueden juzgarse dentro de lo personal. Un documento totalmente recomendable. No olvidéis […]

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Ni es San Blas, ni hay fuente.

fuente de la calle Ascao

No, ya no hay fuente en la esquina de Ascao con José Arcones Gil. Ubicada en el madrileño distrito de Ciudad Lineal, la calle Ascao es el límite de un barrio que no tiene reconocimiento administrativo. En él también encontramos otros topónimos que le han dado el apodo: Río Nervión, Santurce, Portugalete… el Parque Arriaga es otro de sus límites: el que lo separa de La Elipa. Con San Blas limita por la, ahora a punto de cambiar de nombre, calle de los Hermanos García Noblejas.

La fuente queda en el recuerdo de los vecinos del Barrio Bilbao, los taxistas y camioneros que paraban a echar un trago o llenar el botijo, algunos ciclistas que aprovechábamos para refrescarnos en el trayecto y, posiblemente, en la memoria del alegre chaval que ilustra la noticia que inspira estas palabras.

Ironías del destino, la fuente con la que El País ilustra la consulta puesta en marcha por el Ayuntamiento de Madrid, ya no existe. Es uno de los muchos puntos de agua que desaparecieron del Barrio Bilbao durante el mandato de la anterior regidora. La eliminación de fuentes y bocas de riego ha ido secando progresivamente el barrio. Hace unas décadas tenía preciosos jardines en lo que hoy se han ido convirtiendo en secos basureros, a pesar del empeño de algunos vecinos por mantener algo de ilusión, así sea a costa del agua clorada que sale por el grifo de sus casas.

jardin popular

¿Por qué son importantes las fuentes en la calle?

Ciudades con una calidad de agua como la de Madrid pueden, con la disposición de puntos de uso público de agua potable, influir en la cantidad de agua embotellada en envases de un solo uso que consumen sus ciudadanos y turistas.

Si sabes que en tu paseo hay uno o varios puntos de agua potable no necesitas cargar con una cantimplora ni parar a comprar una botella o un refresco. Te acercas, abres el grifo y te mantienes hidratado. Disponer de fuentes en parques y zonas de paseo es importante para la salud de los más vulnerables: a pequeños y mayores se les olvida que tienen que beber agua.

Y si queremos que los niños salgan de sus casas, dejen las consolas y hagan algo distinto que andar cazando pokémones ¿qué mejor que unas refrescantes fuentes en los parques? ¿alguna alternativa mejor para el consuelo y una primera limpieza de las inevitables heridas en las rodillas?

Pero también hay otros usuarios de las fuentes, como los turistas o las personas que, directamente, viven en la calle o no tienen posibilidad de entrar a un bar y pagar por una bebida azucarada. Disponer de fuentes públicas en las que beber o refrescarse marca la diferencia entre una ciudad amable con las personas y otra diseñada para tarjetas de crédito. Eso sin olvidar que el agua potable es un derecho reconocido por Naciones Unidas.

Quizá el principal argumento en contra de las fuentes públicas de agua potable esté en el tejado del despilfarro de un recurso escaso, pero un buen diseño y mantenimiento minimizaría las pérdidas. ¿El coste? ¿Por qué no incluimos en la ecuación el impacto (económico, social y ambiental) de los envases de un solo uso que se emplean para transportar líquido en ausencia de puntos de agua potable? Una ciudad que apueste por el desarrollo sostenible tiene que valorar, también, el impacto del modelo de consumo que favorece con este tipo de decisiones. Y quizá con más fuentes habría menos latas y botellas de usar y tirar que recoger en la vía pública, parques y jardines.

desaparecida fuente de Ascao

¿Hay que consultar a los vecinos? ¿por qué no deciden los expertos?

La ubicación de fuentes debe responder, entre otros, a dos factores: las posibilidades técnicas y la necesidad de los usuarios. El primero es determinante: sin conexión a la red de distribución de agua potable no hay nada que hacer, por lo que es previsible que existan sitios concretos donde no sea posible o no se justifique la inversión de instalar una fuente nueva.

Superada esta limitación, el éxito de la ubicación de una fuente en una esquina u otra dependerá de los usuarios. Los expertos deciden en despachos cosas que posiblemente los usuarios no acepten sobre el terreno. Evaluados posibles conflictos de uso y una distribución más o menos equitativa, la participación ciudadana es clave para que el servicio de acceso al agua potable se ofrezca de una manera más adecuada a la a quien lo va a disfrutar.

Y, por supuesto, consultar a los vecinos es una excusa perfecta para fomentar la información pública y la participación, de construir barrios con personas implicadas en los procesos de toma de decisiones.

Toca reclamar nuestras fuentes

Ni la fotogénica fuente que inspira esta entrada ni otras retiradas o actualmente sin agua aparecen en el mapa de fuentes elaborado a partir del inventario publicado por el Ayuntamiento de Madrid. Así que aprovecho este rincón para animar a los lectores a reivindicar las fuentes de sus barrios en el formulario habilitado a tal efecto. Parece el momento adecuado para hacerlo. A ver si es verdad que el agua en Madrid vuelve a ser para los vecinos.

¿Echas de menos alguna fuente en tu barrio? ¿Cuál es su historia?



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¿Qué es la huella hídrica y el agua virtual?

Como ya os conté hace unas semanas, el día 22 es el día internacional del agua. El tema de este año es “Agua y trabajo”. En aquel post os dije que dedicaría otra entrada para hablar de mi trabajo y el agua, y explicar qué es la huella hídrica y el agua virtual.



La huella hídrica tiene en cuenta la totalidad de agua dulce usada, de manera directa e indirecta, en una actividad o producto.

Para explicar qué es el agua virtual voy a dar un rodeo fijándome en todo lo que puedo usar en un día de trabajo.

Yo trabajo en una biblioteca de ciencias de una universidad española. Aunque pueda parecer que mi trabajo nada tiene que ver con el agua, vamos a buscar el agua oculta que hay en un día.



Empezaré por lo más básico, es decir, asearse para ir a trabajar. Después, la electricidad necesaria para la iluminación y funcionamiento de los aparatos eléctricos que uso a diario para desarrollar mi trabajo, energía obtenida en parte a través de centrales hidroeléctricas.

En cuanto a la ropa y calzado, hay que resaltar que la industria textil es una de las industrias que más agua consume, principalmente en la elaboración y tinción de los tejidos. 

Como ves, la mayoría del agua consumida es invisible a nuestro ojos. Es lo que se llama agua virtual, ya que está “escondida” en los productos que consumimos y usamos a diario.

La cantidad de agua consumida de manera directa e indirecta es muy diferente en los países desarrollados y en los no desarrollados. Como ves la diferencia entre el agua consumida por una persona en Europa y en África es notable.



Tanto los conceptos de huella hídrica como de huella virtual sirven para evaluar la eficiencia con que el producto ha sido producido y establecer mejoras.

¿Conocías el concepto de agua virtual? ¿Cómo crees que puedes ayudar a reducirla? 



Puedes leer y comentar el artículo completo en: La hipótesis Gaia.