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Deporte de Orientación y Medio Ambiente

La Orientación puede definirse como un deporte en el cual los competidores visitan un número de puntos marcados en el terreno, llamados controles o balizas, en el menor tiempo posible, en base a la información que da un mapa y con la única ayuda de una brújula. Se trata de un deporte minoritario y poco conocido en nuestro país que en los últimos años está sufriendo enormes restricciones en el medio natural.

Estas limitaciones han sido en muchos casos generalizadas o extrapoladas de otros deportes más populares como las carreras por montaña, sin que se hayan analizado en detalle sus propias peculiaridades.

Es por ello que el Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid, con el apoyo de la Federación Madrileña de Orientación, ha elaborado el documento “Deporte de Orientación y Medio Ambiente. Guía orientativa para la sostenibilidad de las carreras de orientación” a fin de proporcionar una herramienta que permita orientar en la integración de los aspectos ambientales en la organización de carreras de orientación, así como mejorar el entendimiento y la comunicación entre la Administración y gestores del territorio con los clubes y promotores deportivos de carreras de orientación.

También es objeto de esta Guía proponer actuaciones para sensibilizar e implicar a los corredores y practicantes de este deporte con la necesidad de que sus pautas de comportamiento en la realización de esta actividad deportiva se lleven a cabo con el mayor respeto al entorno en el que se desarrollan.

Finalmente se pretende explicar al público no familiarizado con el deporte de la orientación, en qué consiste y cuáles son sus características para poder así discutir y matizar cuáles pueden ser sus potenciales afecciones sobre el medio natural.  En base a ello se proponen una serie de medidas ambientales para minimizar estas afecciones.

Se parte por tanto de la concepción y visión de que el deporte de orientación puede y debe ser compatible con la conservación del patrimonio natural e incluso cultural de los enclaves en los que se práctica. Para ello se debe hacer un mayor esfuerzo en evaluar, controlar y minimizar los posibles impactos que esta actividad deportiva puede ocasionar en el medio así como sensibilizar tanto a clubs y corredores para que cada vez sean más sensibles a la necesidad de aplicar códigos de conductas más exigentes y respetuosas con el entorno.

La Guía se estructura en tres grandes bloques: en primer lugar, se describe someramente en qué consisten las carreras de orientación y se realiza una reflexión acerca de su relación con el medio natural. A continuación se enumeran una batería de requisitos ambientales que deberían cumplir las pruebas de orientación a pie al objeto de minimizar sus afecciones ambientales.

Para finalizar se propone un estudio de evaluación ambiental de una carrera de orientación que pretende servir de base para la evaluación ambiental de carreras de orientación que tienen lugar en áreas naturales.

Puedes descargar la guía aquí.


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El reto de compatibilizar deporte de montaña y conservación

Se acaba de publicar en la Revista Ambienta del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, dedicada en este número al Turismo Sostenible, un artículo titulado “El reto de compatibilizar deportes de montaña y conservación: criterios y experiencias en la Sierra de Guadarrama” en el que damos nuestra opinión acerca de la sostenibilidad del deporte en la Sierra madrileña.

La posición que defendemos (siempre abiertos al debate y a la reflexión) es que el deporte de montaña puede ser compatible con la conservación de los valores naturales y culturales de nuestras montañas y por este motivo es necesario identificar medidas que faciliten y promuevan esta compatibilidad. La mejor forma de trabajar en favor del deporte de montaña es identificar los impactos que generan y plantear la aplicación de medidas correctoras que permitan evitarlos y minimizarlos. Solamente apostando por esta estrategia de futuro se podrá conseguir un equilibrio sostenible entre el deporte y el entorno en el que se practica.

En el artículo revisamos un estudio desarrollado a lo largo del año 2016 sobre competiciones deportivas en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Además se exponen algunos de los proyectos y experiencias en las que estamos trabajando  para intentar compatibilizar las actividades deportivas con la conservación de los espacios naturales. Destacar entre los mismos:

Requisitos ambientales para la sostenibilidad de las carreras de orientación:

Modalidades deportivas como la bicicleta de montaña y especialmente las carreras de montaña, se han popularizado enormemente en los últimos años. Por ello, los organismos gestores del territorio han comenzado a diseñar criterios de regulación de actividades en el medio natural, basadas en estas dos modalidades deportivas. Estos criterios incluyen en la mayoría de casos la prohibición de circular campo a través.

Ello ha generado que un deporte con gran tradición en España pero minoritario como es la orientación esté siendo prohibido en muchas zonas, debido a que su esencia radica en la libertad de elección de recorrido. Cada corredor elige su propia ruta de aproximación a los puntos de control y por tanto, tiene la opción de desplazarse campo a través sobre el terreno.

Teniendo en cuenta que las carreras de orientación tienen su razón de ser en el medio natural, la Federación Madrileña de Orientación (FEMADO) se planteó la necesidad de abordar un proyecto que permitiera poner de manifiesto que estas competiciones pueden y deben ser compatibles con la conservación de la naturaleza.

En este sentido, este proyecto trata de asistir a clubs y organizadores de pruebas de orientación en los principios generales que deben regir las carreras de orientación para asegurar un mínimo impacto sobre el territorio. Para ello se ha elaborado una lista de chequeo que incluye requisitos ambientales a fin de que las carreras no se planifiquen en áreas ecológicamente frágiles y en los momentos óptimos, así como que sean planificadas y ejecutadas de modo que se minimicen los impactos sobre el patrimonio natural. Se ha propuesto que estas consideraciones sean aplicadas de forma piloto durante la temporada 2017 para recabar de los distintos clubs y organizadores de carreras cualquier indicación o sugerencia que pueda permitir mejorar los criterios propuestos y aplicarse de forma obligatoria para todas las competiciones de la liga regional en la temporada 2018.

En la misma línea la Federación Madrileña de Orientación (FEMADO) está desarrollando estudios de impacto ambiental previos de todas aquellas carreras del circuito madrileño de orientación que demandan el desarrollo de un mapa nuevo. Con estos estudios se pretende identificar previamente posibles conflictos ambientales que impiden la celebración de estas competiciones o definir posibles impactos potenciales que pueden ser tenidos en cuenta para el diseño de los trazados o la época de celebración.

Evaluación ambiental del Gran Trail de Peñalara

El Gran Trail de Peñalara es la carrera de montaña más emblemática de la Sierra de Guadarrama y una de las más importantes que se celebran a nivel nacional. Con la finalidad de evaluar de forma objetiva los impactos generados y a fin de facilitar la incorporación de criterios de sostenibilidad en la toma de decisiones por parte del club que la organiza, la Real Sociedad de Alpinismo Peñalara, durante el presente año se está desarrollando una evaluación ambiental de la misma. Se pretende con ello garantizar una adecuada prevención de sus afecciones ambientales al tiempo que establece mecanismos eficaces de corrección o compensación.


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Guadarrama, educar en la naturaleza

Guadarrama, educar en la naturaleza” es el título del programa Crónicas emitido recientemente por Televisión Española, en el que se pone el foco en la masificación que sufre el Parque Nacional así como en los orígenes del Guadarramismo, movimiento fundado por Francisco Giner de los Ríos, que enseñaba a sus alumnos los valores de la naturaleza en la propia naturaleza.

Sirva la emisión de este interesante programa para resaltar desde aquí que la educación y la regulación deben ser la base para la ordenación del deporte en la naturaleza, y en ningún caso, la prohibición y menos aún sin justificación.

Esto viene a colación porque durante el presente año la Administración Ambiental de la Comunidad de Madrid ha decidido prohibir cualquier tipo de prueba deportiva en el medio natural, incluyendo carreras por montaña, bicicleta de montaña, carreras de orientación, remo, triatlón o piragüismo.

Se van a cumplir tres años desde que publicaba un artículo en este blog en defensa del medio natural recorrido por el creciente número de competiciones que se estaban celebrando en nuestro territorio, algunas con fines ya claramente económicos.

Han pasado tres años… Hoy, con tres años ya de distancia queremos posicionarnos lo mas rápido y lo mas claro posible en que la solución hay que buscarla en el estudio y en la convivencia y no en las posturas unilaterales sin justificación objetiva y sin criterios transparentes.

Sirva de ejemplo la gestión de las competiciones deportivas que se está llevando a cabo desde el Parque Nacional de Guadarrama. Poco a poco y no sin esfuerzo, estas pruebas están siendo reguladas de forma apropiada. Sería de agradecer que los gestores del medio natural de la Comunidad de Madrid tomaran ejemplo de sus compañeros de oficina.


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Guía de buenas prácticas para el desarrollo de carreras por montaña en Espacios Naturales

Acaba de ver la luz el documento “Guía de buenas practicas para el desarrollo de carreras por montaña en espacios naturales protegidos”.  Se trata de un primer borrador a falta de pulir algunos datos, traducirla al inglés y editarla en papel.

Es fruto del trabajo durante casi un año de gestores y expertos en Espacios Naturales así como representantes de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada, bajo la coordinación de Europarc-España.

Como reza la introducción, el documento surge bajo la idea de compatibilizar la organización de carreras por montaña “con la conservación de los valores patrimoniales de los espacios por los que discurren, aplicando para ello criterios objetivos de control y un conjunto de condiciones que podrían llegar a ser restrictivas, en el momento de autorizarlas.”

Su objetivo es proporcionar, a las entidades organizadoras, administraciones ambientales y a los participantes, un conjunto de criterios orientadores que guíen el desarrollo de este tipo de eventos y que establezcan las bases para su adecuada regulación mediante recomendaciones y la aplicación de criterios u oportunas medidas de limitación.

guia

Como miembro activo del grupo de trabajo que dio lugar a esta guía, resaltar algunas reflexiones:

1. Bienvenido el documento.

Teniendo en cuenta el número y relevancia de las entidades implicadas es probable que se convierta  en  una guía de referencia a la hora de autorizar y regular carreras por montaña dentro de Espacios Protegidos.

Aunque no es la guía que nos hubiese gustado a algunos, se trata de un importante avance. Por mor del consenso se suavizaron ciertos aspectos en mi opinión relevantes, relacionados con la organización de carreras en horario nocturno, múltiples trazados, épocas sensibles, vadeo de arroyos y charcas temporales y elaboración de estudios de impacto ambiental de detalle, entre otros.

2. Respecto a los estudios de impacto ambiental, quizá la principal novedad que introduce este documento (y que más se debatió durante las distintas sesiones del grupo de trabajo) es la obligatoriedad de que el organizador presente una memoria técnica a la entidad responsable de la gestión del espacio protegido. Esta memoria debe incluir un documento de identificación y corrección de impactos así como un plan de vigilancia ambiental.

3. La guía va más allá de las carreras de montaña y puede servir de base para regular otras actividades de ocio y deporte en espacios naturales. Y así debe hacerse. No es justo que practicas deportivas y actividades recreativas que vemos a diario estén menos reguladas que las carreras por montaña. El hecho de que haya corredores y organizadores concienciados de la necesidad de la regulación y ordenación para preservar el medio no puede ser un motivo de penalización, más bien debiera de ser al contrario.

4. El camino que inicia este documento no tiene vuelta atrás. Países con mayor conciencia ambiental y que más cuidan sus espacios naturales ya han recorrido este camino y nos llevan ventaja, deberíamos seguirlos.

Aquí os dejamos la guía


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Participación en Áreas Protegidas: El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama

De unos años a esta parte se está produciendo un aumento de los enfoques participativos en la planificación y gestión de los Espacios Naturales, integrando la perspectiva de la sociedad a los juicios técnicos y científicos utilizados tradicionalmente. La inclusión de opiniones y criterios ajenos a los de los propios gestores de Áreas Protegidas puede contribuir en el medio y largo plazo a reducir potenciales conflictos.

La necesidad de abrir los procesos de planificación y gestión en Espacios Naturales en el Estado español se encuentra recogida explícitamente en la Ley 30/2014, de Parques Nacionales, que señala que en la elaboración de los instrumentos de planificación de los parques nacionales, se asegurarán, entre otras cuestiones, la transparencia y la participación pública.

Como ya se comentó en este blog hace ahora un año, la aprobación de la citada Ley amplió el plazo para la aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama hasta el 5 de diciembre de 2017. Por ello, durante los últimos meses desde las Administraciones regionales responsables de la gestión del Parque Nacional se ha venido trabajando al objeto de disponer de un borrador del PRUG.

Tras formar parte de este proceso participativo, principalmente en aquellas temáticas relacionadas con las actividades deportivas, a continuación se exponen algunas impresiones y conclusiones del mismo.

informate

En una primera fase, se identificaron potenciales actores sociales de interés y se llevaron a cabo entrevistas y reuniones técnicas, con la finalidad de identificar posicionamientos ante la declaración del PRUG y los conflictos que se pudieran derivar. A partir de esta primera toma de contacto, se plantearon una serie de cuestionarios a expertos y científicos con la intención de recabar su opinión sobre las presiones y amenazas del Parque Nacional y las potenciales oportunidades que podría ofrecer este Espacio para su conservación, así como sus propuestas de mejora.

A resultas de los citados cuestionarios y en relación a las actividades deportivas (bicicleta de montaña y competiciones) se concluyó:

propuesta

Como vemos, en lo relativo a las competiciones deportivas, no se añaden muchos aspectos nuevos a los criterios para la regulación actividades deportivas que ya rigen dentro del Parque. Por el contrario, en lo relativo a la bicicleta de montaña, que en la actualidad cuenta con una regulación ambigua y confusa, sí se atisba la intención del PRUG de regular esta actividad de manera más rotunda.

El siguiente hito en el proceso participativo fue la presentación abierta del proyecto, al objeto de transmitir el alcance y repercusión del PRUG, así como recabar opiniones del público interesado. Posteriormente, se organizaron siete mesas de debate cerradas a expertos y grupos de interés que abordaron distintos aspectos de la ordenación del PRUG de manera monográfica. En lo relativo a deportes, la división de las mesas se estableció en base a una clasificación cuanto menos singular, teniendo en cuenta que se organizó una mesa denominada “Actividades deportivas”, que incluía, entre otras, senderismo, bicicleta de montaña y competiciones deportivas y otra denominada “Montaña”, que incluía escalada o alpinismo.

Entre los acuerdos adquiridos en relación a las competiciones deportivas cabrían destacar:

  • Se seleccionarán las pruebas deportivas en base al mínimo impacto (y no a su carácter tradicional)
  • Se priorizarán aquellas competiciones que cuenten, entre otras cuestiones con: reglamentación clara, estudios de impacto, árbitros independientes y observadores.
  • El número de participantes será un criterio importante a la hora de priorizar las competiciones.
  • Se tendrán en cuenta aquellas competiciones que generen un retorno que redunde en el Parque Nacional (económico, comunicativo…)
  • En la medida de lo posible, las competiciones se alternarán en diferentes espacios y localidades.

Sin desmerecer el enorme esfuerzo que supone organizar una reunión de esta envergadura, con tal diversidad de opiniones e intereses contrapuestos en mi opinión, la mesa es mejorable:

  • Por su corta duración: Dos horas.
  • Por la ambición y complejidad de las cuestiones que se plantearon (p.e. Selección de rutas prioritarias para uso recreativo en el Parque Nacional; Selección de competiciones deportivas consideradas “tradicionales‟, etc.);
  • Por la gran cantidad de participantes: 38, en algunos casos sin experiencia y/o relación directa con la temática de la mesa.
  • Por la ausencia de expertos y actores sociales tradicionalmente implicados en la conservación de la Sierra. Cabría destacar en este sentido, que seis días antes del inicio de estas mesas (19 de abril) se celebró en la Asamblea de Madrid, una Comisión de Medio Ambiente específica sobre el Parque Nacional, con la asistencia y comparecencia de muchos de estos actores. Durante la Comisión se trataron en profundidad las actividades deportivas. Ninguno de los mismos acudió a la mesa del PRUG (desconozco si fueron invitados).

Las ventajas de llevar a cabo procesos participativos en el marco de la política de protección de la naturaleza pueden ser muy útiles si se hacen de manera adecuada. La participación permite recabar e integrar los deseos, posibilidades y expectativas de la población, así como iniciar procesos concretos para la búsqueda de soluciones consensuadas. A  medio y largo plazo ello permite además ahorrar recursos públicos al reducir potenciales conflictos.

Una vez concluido el proceso de participación ciudadana nos encontramos en estos momentos a la espera de la publicación de la propuesta de borrador del PRUG, prevista para septiembre. Veremos entonces cómo se materializan las opiniones recabadas en las fase de participación y si ésta resultó realmente útil.


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La ¿regulación? de la bicicleta de montaña en el Parque Nacional Sierra de Guadarrama

La bicicleta tiene en la sierra de Guadarrama y alrededores un espacio idóneo para su desarrollo. A partir de  los años 60 empezó a popularizarse permitiendo descubrir a los madrileños muchos de  los rincones más ocultos de la sierra.

Unas décadas después es innegable que la práctica de los deportes de montaña y las actividades al aire libre están en auge en nuestra sociedad. Así, la bicicleta ha pasado de ser una actividad minoritaria sin un impacto reseñable, a ser una actividad en creciente expansión.

En el caso concreto de la Sierra de Guadarrama esta cuestión se acentúa, al tratarse de un parque periurbano donde los problemas ambientales derivados de la masificación van en aumento, especialmente en zonas como los valles de Abantos, las Dehesas-Fuenfría, y Navalmedio y en proceso de expandirse a la Pedriza y Alto Manzanares, Hueco de San Blas y laderas de la Najarra.

Las afecciones al entorno derivadas de la bicicleta dependen principalmente de cinco factores clave: tipo y pendiente de la vía elegida, condiciones del terreno, comportamiento del ciclista y tipo de conducción. Así, el tránsito en bicicleta por pistas de gran anchura genera un mínimo impacto, mientras que en el extremo opuesto, el descenso por senderos estrechos, a gran velocidad y en grupo podría considerarse una práctica altamente impactante.

A las potenciales afecciones reseñadas se suma la indefinición legal reinante, al contar con solapamiento de normas y la ambigüedad de las mismas. Este hecho constituye parte del problema en tanto que son fuente de confusión sobre el derecho a transitar o no por ciertas zonas y lo más importante está incrementando las afecciones ambientales de forma acusada en determinadas zonas. Una normativa clara, categórica y perfectamente publicitada permitiría resolver estos problemas.

Con un largo recorrido por delante hasta la aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, que ordenará las actividades de uso público, cabría preguntarse cuál es la situación de la regulación de las bicicletas en el Parque Nacional.

A nivel regional la norma de referencia en la vertiente madrileña es la Resolución de 27 de julio de 1989, de la Agencia de Medio Ambiente, por la que se regula la circulación y prácticas deportivas, con bicicletas y velocípedos en general, en los montes administrados por la Comunidad de Madrid.

Esta norma establece que “La circulación de bicicletas y velocípedos en los montes administrados por la Comunidad de Madrid, se limitará a las vías de tránsito autorizadas y a las rutas, pistas y áreas específicamente acondicionadas o que se acondicionen para ello mediante la correspondiente señalización” (artículo 1).

Ello se traduce en la práctica en la prohibición de circular en BTT por todos los montes de Madrid salvo autorización expresa.

En el Parque Nacional, la normativa que rige es el Decreto 96/2009, de 18 de noviembre, del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba la ordenación de los recursos naturales de la Sierra de Guadarrama en el ámbito territorial de la Comunidad de Madrid. Este decreto señala que la circulación de las bicis: “se limitará a pistas forestales y caminos abiertos por maquinaria de anchura de plataforma superior a 3 metros, así como a las pistas, caminos, senderos, vías pecuarias, vías de tránsito y rutas tradicionalmente utilizadas” (artículo 4.4.8.17).

En este caso nos encontramos con el problema de lo subjetivo del término “tradicional” que puede llevar a interpretarse como una autorización para la circulación de bicicletas por cualquier tipo de vía dentro del ámbito del Parque.

A resultas de lo anterior, el Decreto es menos restrictivo que la Resolución, de menor rango jerárquico, lo cual puede llevar a una interpretación ambigüa. No obstante, el Decreto aclara este punto en el punto 4.4.8.5: “El régimen general de visitas se ajustará a lo dispuesto en la normativa vigente que regula las normas generales para el uso sociorecreativo de los montes y terrenos forestales administrados por la Comunidad de Madrid”.

Es decir, dentro de los montes administrados por la Comunidad de Madrid, regiría la Resolución y estaría prohibida la circulación salvo en vías autorizadas mientras que en zonas no incluidas dentro de montes regiría el Decreto.

En este sentido, cabría preguntarse qué montes administrados por la Comunidad de Madrid existen dentro del Parque Nacional.

Montes dentro de Parque Nacional

Según la figura anterior, en La Pedriza o en el Hueco de San Blas, situadas sobre montes, sólo se permitiría circular por vías autorizadas. En el lado opuesto, al carecer de montes, podrían circular por cualquier tipo de vía (considerada tradicional) en zonas como el Valle de Siete Picos (incluyendo la Senda Herreros, Senda de los Alevines); el Valle de Navalmedio (incluyendo el Camino del Calvario); la Cuerda de las Cabrillas; la Senda Bola del Mundo-Collado del Piornal-La Maliciosa o el Valle de la Fuenfría (incluyendo la vertiente sur de Peña del Águila, Collado de Marichiva y Peña Bercial)

A tenor de lo expuesto, es urgente que se clarifique cuanto antes la normativa en orden de facilitar la convivencia entre los usuarios del Parque y lo más importante, detener la degradación progresiva de muchas de las laderas de la Sierra.


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