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Ley de Responsabilidad Medioambiental: La Malquerida

La Ley 26/2007 de responsabilidad medioambiental es un ejemplo más de ley de contenido ambiental que fracasa, que con el paso del tiempo queda descafeinada hasta casi desaparecer.

Para empezar la ley nació con 5 meses de retraso, respecto a las fechas exigidas por la Directiva que traspone. Este embarazo de elefante no sirvió para tener una ley mejor terminada; más bien fue al contrario. En primer lugar, nació en octubre y teniendo que ser aplicada con efecto retroactivo al 30 de abril anterior, algo jurídicamente raro. Pero, además, la ley nació muy ambiciosa y en su devenir a lo largo de ya cerca de 10 años ha ido sufriendo sucesivos recortes y prácticamente no se ha aplicado. Me pasa por la cabeza que, además de Malquerida, esta Ley fue “mal parida y peor criada”, a lo largo de su vida.

¿Quieres un buen ejemplo? Las empresas de prioridad 1 (por su máximo riesgo ambiental) que, “teóricamente”, como muy tarde el pasado 30 de junio de 2014, debían haber visto publicada la Orden Ministerial que fijaba la fecha en que debían haber realizado ya un Análisis de Riesgos Ambientales y contratado una garantía financiera, siguen esperando con escepticismo y sin prisa.

Y las de prioridad 2, ven como el plazo de su Orden Ministerial (el 30 de junio de 2016) se supera ampliamente, por lo que se han puesto a la cola; y tampoco tienen prisa.

Para el resto de actividades incluidas en el nivel 3, la publicación de las Órdenes Ministeriales tiene de plazo hasta el 22 de junio de 2019. ¿Será capaz el Ministerio de cumplirlo? Se admiten apuestas.

¿Alguien recuerda casos significativos de aplicación de esta Ley en los últimos 10 años? Porque casos a los que aplicarlos ha habido. Recordemos, por ejemplo, el incendio del vertedero de neumáticos de Seseña, sobre el que nuestros responsables políticos de dos comunidades autónomas se apresuraron a decir que no había ocasionado ningún riesgo ambiental y que todo estaba controlado. Me encantaría poder confiar en sus manifestaciones, pero:

  • En incendios similares en otros países ha quedado demostrado que los riesgos ambientales de estos incendios son elevados para la salud humana, los suelos y las aguas subterráneas, etc.
  • Los abundantes precedentes de minusvaloración sistemática de todo aquello que pueda causar un perjuicio a la carrera del político de turno (o implicar la asunción de responsabilidades, hasta ahí podíamos llegar) nos hacen sospechar que este es un caso más, en el que no nos han contado toda la verdad.

Un excelente ejemplo de la inoperancia del Ministerio es su actitud ante actividades como el fracking, que, tras la subida del precio del petróleo, retomará su interés en abrir explotaciones en España.

El fracking es una actividad que entraña riesgos ambientales que pueden ser importantes y afectar también a la salud y los bienes económicos de las personas. Es un tema suficientemente serio como para hacerlo bien desde el primer momento y procurar no equivocarse.

Por ello la Comisión Europea publicó en 2014 una Recomendación con unos principios mínimos para la utilización del fracking. Su objetivo es que el empleo del fracking se haga garantizando la preservación de la salud pública, el clima y el medio ambiente, el uso eficiente de los recursos y la información del público. Si de verdad hay recursos energéticos suficientes para que merezca la pena aplicar las técnicas del fracking: hágase bien y con todas las garantías; cuéntese a los ciudadanos la verdad siempre; y créense los medios adecuados para informar bien a la población.

El fracking debe ser sometido, entre otras autorizaciones ambientales, a un Análisis de Riesgos Ambientales serio y profundo, que permita adoptar las medidas de prevención y contención necesarias para evitar problemas ambientales, incluidas garantías financieras de cuantía suficiente. Y si a las empresas explotadoras no les salen las cuentas, que no sufran; que se dediquen a otra cosa más rentable. Que no sea necesario crear también una empresa pública que compre los “pozos de fracking malos”.

¿Se tomará en serio el Ministerio aplicar la responsabilidad medioambiental al fracking? Hasta la fecha no ha tomado siquiera en consideración el tema.

Afortunadamente, a pesar de la mala ejecutoria del Ministerio en materia de responsabilidad medioambiental, tenemos una Directiva Europea que tenemos que cumplir, por lo que la Ley se aplicará y el Análisis de Riesgos Ambientales se convertirá, para las empresas serias y solventes, en una buena herramienta de prevención.

En último término tenemos a la Unión Europea, a la que podemos recurrir planteando quejas que obliguen a nuestros gobiernos a respetar el medio ambiente y arreglarlo cuando se daña, siendo los causantes los que paguen los “platos rotos”. Ya está bien de que entre todos los españoles paguemos a escote todo lo que estropean unos empresarios irresponsables.

Si estos temas te interesan y te apetece profundizar, te recomendamos el curso on line de Análisis de Riesgos Ambientales que impartimos en el Instituto Superior de Medioambiente (ISM). En él abordamos toda esta temática con una visión muy práctica y completamente actualizada.



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Declaración Ambiental de Producto en la ISO 14001:2015

¿Sabías que es posible que puedas encontrar Declaraciones Ambientales de productos similares a las de los productos de tu empresa, a las que puedes tener acceso gratuitamente?

La ISO 14001:2015 pide a las organizaciones que, para definir su Sistema de Gestión Ambiental, adopten la perspectiva del ciclo de vida; es decir, que tengan en cuenta las etapas consecutivas e interrelacionadas de su sistema de producto (o servicio), desde la adquisición de materia prima o su generación a partir de recursos naturales hasta la disposición final. Esta perspectiva debe estar presente tanto en la determinación de los aspectos ambientales como en la planificación y control operacional, así como, cuando sea relevante, para el desempeño ambiental de la organización.

Las empresas tienen de plazo hasta septiembre de 2018 para adaptar los sistemas de gestión ambiental a la nueva ISO 14001:2015. Eso sí, las nuevas certificaciones de sistemas de gestión serán conformes a la ISO 14001:2015, por lo que desde sus inicios deberán adoptar la perspectiva del ciclo de vida.

En definitiva, la adopción de la perspectiva del ciclo de vida en los Sistemas de Gestión Ambiental es algo inevitable. La mejor respuesta es poder hacer un Análisis del Ciclo de Vida de los productos o servicios de la empresa. Pero la norma no exige realizar un Análisis del Ciclo de Vida, consciente de que es una herramienta que no está al alcance de todo el mundo.

¿Qué podemos hacer entonces, si queremos dar respuesta a los requisitos de la nueva norma? Hay varias opciones y vamos a comentaros una que os puede ser de gran utilidad: se trata de las Declaraciones Ambientales de Producto.

Una Declaración Ambiental de Producto es:

  • Un “inventario de datos medioambientales cuantificados de un producto, con unas categorías de parámetros prefijadas, basados en la serie de normas ISO 14040, referentes al Análisis de Ciclo de Vida”.
  • Un informe detallado (Ecoetiqueta tipo III; ISO 14025), con información muy técnica, realizado dentro de un Programa de Declaración Medioambiental (Global EPD – Aenor; Environdec; IBU; etc.).
  • Un documento muy técnico, que:

-          Se verifica por una tercera parte independiente, que debe estar debidamente acreditada por el Programa bajo el que se desarrolla.

-          Se suele usar en la relación entre empresas (B2B); no es simplemente un símbolo o un logotipo.

En el esquema siguiente se muestra la relación entre las diferentes normas y las Reglas de Categoría de Producto, que regulan la realización de las Declaraciones Ambientales de Producto.

Lo mejor sería que la empresa se planteara hacer la Declaración Ambiental de un producto importante o representativo de su actividad. Con ello tendría una buena base para saber cómo son los efectos ambientales de su actividad, a lo largo de todo su ciclo de vida. Y basándose en ese conocimiento podría extraer conclusiones aplicables al resto de sus productos.

Pero si no es el momento adecuado para hacer la Declaración Ambiental de alguno de sus productos, la empresa puede recurrir a buscar Declaraciones Ambientales de Productos similares a los suyos. Este es un documento que:

  • Se habrá elaborado siguiendo una Regla de Categoría de Producto (es pública y casi siempre gratuita), que especifica con todo detalle cómo debe hacerse el Análisis de Ciclo de Vida.
  • Debe describir muy bien y con claridad, cómo se ha realizado y sus resultados.

Por ello, debería ser razonablemente sencillo sacar conclusiones aplicables a nuestros productos, introduciendo indirectamente la perspectiva del ciclo de vida, en nuestro Sistema de Gestión Ambiental.

Por ejemplo, debajo mostramos unas gráficas extraídas de la Declaración Ambiental de Producto de un parque eólico de Siemens. En ella podemos ver que:

  • La obtención de los materiales con que se fabrican los molinos eólicos es la fase que más contribuye a las seis categorías de impacto ambiental estudiadas. Y que el proceso de fabricación de los molinos y la construcción del parque eólico, son las siguientes fases en importancia.
  • La fase de operación contribuye poco.
  • El desmantelamiento y reciclado de los molinos, al final de su vida útil, tiene un apreciable impacto positivo, sobre todo en la categoría de disminución de recursos minerales.

En las gráficas siguientes se muestra el porcentaje de contribución a la Huella de Carbono (por kWh de electricidad producida) de los materiales empleados en la fase de fabricación de los molinos y de construcción del parque eólico. Se observa claramente que:

  • La obtención del acero contribuye al 51% de la Huella de Carbono de la fase de obtención de los materiales, mientras hormigón aporta el 13% y el aluminio y el epoxi el 11%, cada uno.
  • En la fabricación y construcción del molino, la torre del molino contribuye al 39%; las cimentaciones, con el 21%; las palas, con el 16%; y la góndola, con el 11%.

Por tanto, de una manera muy preliminar y básica, por ejemplo, podríamos orientar nuestros indicadores de sostenibilidad del Sistema de Gestión Ambiental, a evaluar el consumo de materias primas (acero, hormigón, aluminio y epoxi) y energía empleados (por kWh de electricidad producida), en la fabricación y construcción de la torre del molino, las cimentaciones, las palas y las góndolas.

Las Declaraciones Ambientales de Producto de los Programas serios se hacen públicas y son accesibles gratuitamente en sus respectivas webs. Por tanto, es posible que dispongas de una información muy interesante, de productos similares a los que necesitas, que puede ayudarte a introducir la perspectiva del ciclo de vida en tu Sistema de Gestión Ambiental.

También, tanto si has hecho la Declaración Ambiental de alguno de tus productos, como si has encontrado alguna similar (cuyas conclusiones puedas justificar que son aplicables a tu caso), a partir de ella puedes identificar unos indicadores ambientales, que tienen un peso importante en el perfil ambiental de tu producto y que son fáciles de monitorizar, a lo largo de los años.

Si todos estos temas te interesan y quieres formarte en la materia, te invitamos a visitar la web del Instituto Superior del Medio Ambiente (ISM), en la que encontrarás una amplio abanico de cursos sobre Ecoetiquetado, Declaración Ambiental de Producto, Ecodiseño, Huella de Carbono, Huella de Agua, Huella Ambiental de la Unión Europea, Análisis de Ciclo de Vida (incluido softwares SimaPro y Gabi), etc.

Si quieres ampliar la información sobre este tema consulta el resto de nuestras publicaciones en Comunidad ISM y nuestro blog Abaleo



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¿Reciclar es siempre la mejor opción? El Análisis de Ciclo de Vida nos lo aclara

Como criterio general, frente a la generación de residuos se plantean los principios de reducir, reutilizar y reciclar. Y como principios generales son correctos. Pero ¿puede haber casos en que reciclar sea menos deseable que gestionar el residuo? La respuesta es que sí, puede ocurrir que reciclar no sea siempre la mejor solución; y la forma de saberlo es hacer un Análisis de Ciclo de Vida completo, empleando alguna de las herramientas típicas para ello, como SimaPro o Gabi.

Tradicionalmente se dice que reciclar supone un ahorro de energía, de agua y de materias primas, así como un menor impacto en los ecosistemas y los recursos naturales. Y es cierto. Por ejemplo, si se recicla el acero de la maquinaria, los vehículos, los barcos, etc., al final de su vida útil, se evita tener que extraer materia prima mediante minería.

Pero una vez que un producto llega al final de su vida útil, prepararlo para su reciclado consume energía, agua, recursos naturales, terreno (para la planta de reciclado) y genera emisiones a la atmósfera, el agua y los suelos:

  • Para empezar hay que recoger los productos a reciclar y llevarlos a una instalación donde se hagan las operaciones necesarias para que pueda ser incorporado otra vez en el ciclo de producción. Tanto el transporte como la planta de reciclado consumen importantes cantidades de combustibles y energía.
  • A veces los lugares donde se hace el reciclado son lejanos, obligan a grandes transportes de ida y vuelta y las condiciones en que se hace esta operación dejan mucho que desear.
  • La combustión de combustibles, la generación de energía y la propia operación de reciclado:
  • Precisan el consumo de algunas materias primas.
  • Ocasionan la emisión de Gases de Efecto Invernadero, partículas y otros gases.
  • Generan vertidos y residuos.
  • Suponen la ocupación de suelos.

Si el saldo en la comparación entre lo que se ahorra con el producto reciclado y lo que se genera para reciclarlo es positivo, el reciclado es la elección adecuada. Pero no siempre las cosas están tan claras como sería de desear. Es necesario evitar que como consecuencia del reciclado se produzca un traslado de impactos de unas fases del Ciclo de Vida del producto a otras, y que ello conduzca a un resultado global peor que el inicial sin reciclaje. En Ecodiseño es indispensable tener en cuenta los posibles traslados de impactos.

http://noticias.coches.com/

Y para ponerlo de manifiesto (a título meramente orientativo y como ejemplo) vemos a continuación la comparación del impacto ambiental que genera obtener madera en una explotación forestal para producir pasta de papel y reciclar papel usado para que pueda ser utilizado para hacer otra vez papel. La comparación la hemos realizado con la metodología de evaluación de impacto ambiental de la Unión Europea (ILCD 2011 midpoint). Y hemos utilizado el programa SimaPro.

Como puede verse en la gráfica (en la que presentamos la fase de normalización de la evaluación de impactos), hay categorías de impacto que son más favorables a la obtención de la madera de una explotación forestal (columna verde) y otras que muestran como preferible el reciclado de papel usado (columna roja).

En definitiva, para hacer las cosas “con fundamento” conviene estudiarlas bien y para ello, una metodología muy útil es el Análisis de Ciclo de Vida, que se utiliza en el Ecodiseño serio de productos complejos e importantes. La herramienta que permite aplicarla es un software como Sima Pro o Gabi.

Si te interesa aprender a aplicar herramientas de ACV para procesos de gestión ambiental te invitamos a conocer nuestros cursos de Software Sima Pro y Gabi, así como nuestro programa Especialista en Gestión Ambiental de Producto

Este post fue originalmente publicado en el blog de Abaleo SL



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Apple, el Ecodiseño y la Economía Circular

Hoy día el Ecodiseño ha evolucionado hacia la Economía Circular. Ya no es posible seguir el modelo de extraer, producir, usar y tirar. Es preciso trabajar, desde el diseño de un producto, para conseguir el máximo aprovechamiento de todos sus componentes, a lo largo de toda la cadena de valor, incluido al final de su vida útil.

Las grandes empresas que se preocupan por su futuro apuestan por la innovación. Pero la verdadera innovación implica tener en cuenta qué ocurre con el producto que se vende, a lo largo de todas las fases de su ciclo de vida.

Fuente: The Ellen MacArthur Foundation

Apple ha adoptado esta manera de pensar y quiere que reciclar sus productos sea tan fácil como usarlos; asegurándose de que esta operación se hace responsablemente y dándole una oportunidad a los distintos elementos de cada aparato, para ser utilizados nuevamente.

Por esta razón, Apple ha adoptado el compromiso de ayudar a reciclar sus productos de forma responsable y para ello ha desarrollado un programa (Apple Renew program) que permite a los consumidores reciclar sus aparatos viejos online o en las tiendas. En el 99 % de los países en los que vende sus productos, Apple desarrolla un Programa de Reutilización y Reciclaje, de manera que cada tienda de distribución en el mundo acepta los productos de Apple para un reciclaje responsable.

Si no se reciclan correctamente, los desechos electrónicos puede ser un problema grave para la salud y el medio ambiente. Para obtener un beneficio rápido, los recicladores piratas vierten los desechos electrónicos en vertederos o utilizan técnicas peligrosas que pueden causar liberaciones de productos tóxicos y dañar el medio ambiente.

Por ello, Apple recicla sus productos localmente y evalúa rigurosamente, cada año, las instalaciones con las que colabora, en materia de: salud y seguridad de los trabajadores; cumplimiento ambiental; trazabilidad de los materiales; y responsabilidad social.

Apple dispone de robots capaces de desmontar 1,2 millones de iPhones al año, para reutilizar todos sus componentes. Puedes verlo en este vídeo muy educativo, en que el robot Liam nos hace una interesante demostración.

En el año 2014 se recogieron 40.396 toneladas de residuos electrónicos, lo que representa más del 75% del peso total de los productos vendidos en los 7 años anteriores.

Gracias a ello, no fue preciso extraer mediante minería materiales como aluminio, acero, cobre, oro, plata y paladio; tampoco fue necesario procesar estas materias primas, evitando (entre otras cosas) el consumo de recursos naturales, la ocupación de la tierra y la emisión de Gases de Efecto Invernadero.

Como ejemplo, la instalación de uso múltiple de Apple, situada en Cork (Irlanda), ha obtenido la primera acreditación de “Cero Residuo a Vertedero”, fuera de Norteamérica. En ella hay instalaciones corporativas y de fabricación, y ninguna de sus 13.400 toneladas de residuos anuales se envía a los vertederos. El mismo embalaje en el que se reciben los componentes iMac, se reutiliza para su entrega a los clientes iMac. Y todo el cartón, los embalajes de espuma, las bandejas de plástico, los cables eléctricos, y los pallets son reciclados. Incluso el aceite de cocina de la cafetería se recupera para producir biodiesel. Sólo un 3% de los residuos se envía a incinerar y se utiliza para producir energía.

Todos los residuos electrónicos que se recogen se procesan localmente. De esta manera se asegura que los materiales reciclados no son objeto de vertido incontrolado en los países en desarrollo.

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Si todos estos temas te interesan y además quieres formarte en la materia, te invitamos a visitar la web del Instituto Superior del Medio Ambiente (ISM), en la que encontrarás una amplio abanico de cursos sobre Ecodiseño, Huella de Carbono, Huella de Agua, Huella Ambiental de la Unión Europea, Ecoetiquetado, Análisis de Ciclo de Vida (incluido softwares SimaPro y Gabi), Gestión Ambiental de Producto, etc.



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La huella de carbono de las energías renovables. 2- Eólica

Hoy vamos a conocer cuál es la Huella de Carbono de la generación de electricidad en un parque eólico terrestre o marino, y en qué parte de su ciclo de vida se produce, principalmente. La Huella de Carbono de las energías renovables no es cero, como ya hemos comentado en otro post, en que hablábamos de la Huella de Carbono de la generación de electricidad a partir de la biomasa.

La Huella de Carbono de la generación de electricidad en los parques eólicos la estudiamos bajo el enfoque de Huella de Carbono de Producto, lo que requiere considerar su ciclo de vida completo, que comprende:

  • La extracción y procesado de las materias primas necesarias para la fabricación de los molinos y de todos los materiales auxiliares necesarios para ello y para su construcción.
  • La propia fabricación de las partes de un molino, de toda su maquinaria y de los materiales (acero, cemento, etc.) necesarios para su construcción.
  • La construcción y operación de los parques eólicos.
  • El desmantelamiento y gestión de los materiales y los residuos al final de su vida útil.

En el esquema siguiente se resumen los principales componentes de un parque eólico terrestre: góndola; palas; rotor; multiplicador y generador; torre; transformador; cimentaciones; cables de conexión; subestación. Un parque marino requiere una obra civil más importante, lo que se nota en su Huella de Carbono.

Fuente: Environmental Product Declaration Onshore wind power plant employing SWT-2.3-108. siemens.com / wind

Basándonos en la Declaración Ambiental de Producto que Siemens ha hecho de 4 tipos de molinos eólicos, vemos que la Huella de Carbono de un parque eólico es del orden de:

  • Parques eólicos terrestres:

-          5 gCO2e/kWh, en el molino SWT-2.3-108.

-          4 gCO2e /kWh, en el molino SWT-3.2-113.

  • Parques eólicos marinos:

-          10 gCO2e /kWh, en el molino SWT-4.0-130.

-          7 gCO2e /kWh, en el molino SWT-6.0-154.

La Huella de Carbono es mayor en los parques eólicos marinos que en los terrestres. Pero, a su vez, ambas son mucho menores que:

  • La Huella de Carbono de la electricidad generada a partir de biomasa de baja densidad, que es del orden de 93 gCO2eq/kWh; mientras que la gasificación de astillas de madera de alta densidad tiene una Huella de Carbono en torno a 25 gCO2eq/kWh.
  • La HC de una central de carbón convencional, que suele ser superior a 1.000 gCO2eq/kWh.
  • La HC de una central de gas natural, que tiene una Huella de Carbono del orden de 500 gCO2eq/kWh.

En la gráfica siguiente se resume la contribución de cada una de las fases principales del ciclo de vida, a la Huella de Carbono de un parque eólico:

  • La mayor contribución a la Huella de Carbono, con mucha diferencia, corresponde a la extracción y procesado de los materiales necesarios para la fabricación de los molinos y la construcción de los parques. Se eleva a un 68 y 69 % del total en los parques marinos, y llega al 84 y 85 % en los terrestres. No hay que confundirse, en valor absoluto esta fase tiene una Huella de Carbono de 3,36 y 4,25 gCO2eq/kWh en los parques terrestres; y de 4,83 y 6,8 gCO2eq/kWh en los parques marinos.
  • En los parques eólicos marinos la fase de construcción, junto con la de operación y mantenimiento son las segundas en importancia, con una contribución de entre el 12 y el 14%. Mientras que la fase de fabricación de los molinos aporta el 5-6% del total.
  • En los parques eólicos terrestres, la segunda en importancia es la fase de fabricación de los molinos con un 8-9% del total. La fase de construcción añade el 4-5%; y la operación y mantenimiento el 2-3%.

Imaginamos que te extrañará ver valores negativos de la Huella de Carbono en la fase de desmantelamiento y fin de vida útil. Esto es debido a que en esta fase se adopta la hipótesis de que, al final de su vida útil, los parques eólicos se pueden desmontar en sus componentes y los materiales transportados y tratados de acuerdo con diferentes sistemas de gestión de residuos. Estas hipótesis representan las opciones de gestión de residuos actuales en el norte de Europa. Por ejemplo:

  • Para los componentes de la turbina, se asume el reciclaje de todos los materiales reciclables; por ejemplo, los metales.
  • El resto de los materiales se incinera y se genera energía eléctrica; o se gestionan en un vertedero.

El reciclaje permite la recuperación de materiales, lo que evita la extracción de nuevas materias primas. Y la energía eléctrica producida en la incineración deja de ser producida por el correspondiente mix eléctrico nacional, haciendo que un residuo que se iba a depositar en un vertedero tenga utilidad. Todo ello evita la emisión de gases de efecto invernadero en las actividades evitadas y explica la Huella de Carbono negativa.

En resumen, la huella de carbono de un kWh producido en un parque eólico es pequeña, del orden de 5 a 10 gCO2e. Esto hace que sea:

  • Entre 5 y 10 veces menor que la electricidad producida a partir de biomasa.
  • Unas 50 a 100 veces menor que en una central de gas natural; y entre 100 y 200 veces menor que en una central de carbón convencional

Si todos estos temas te interesan, no te pierdas los próximos post que escribiremos analizando la HC de otras energías renovables.

Si además quieres formarte en la materia, te invitamos a visitar la web del Instituto Superior del Medio Ambiente (ISM), en la que encontrarás una amplio abanico de cursos sobre Ecodiseño, Huella de Carbono, Huella de Agua, Huella Ambiental de la Unión Europea, Ecoetiquetado, Análisis de Ciclo de Vida (incluido softwares SimaPro y Gabi), Gestión Ambiental de Producto, etc.

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¿Cómo prepararse para la Responsabilidad Medioambiental, Penal y Económica?

La responsabilidad medioambiental es compatible y puede concurrir con las sanciones penales y administrativas, por lo que se complementa con la responsabilidad penal de las personas jurídicas y la responsabilidad económica de los administradores societarios.

Además, en relación con la responsabilidad penal de las personas jurídicas, entre los delitos susceptibles de ser cometidos por una persona jurídica, se tipifican los delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente.

Por tanto, resulta muy conveniente estar preparado para atender las responsabilidades medioambientales, penales y económicas, que en muchas actividades industriales pueden entrelazarse con facilidad.

De una manera muy resumida, la forma de prepararse para las obligaciones que impone la Ley de Responsabilidad Medioambiental es la siguiente:

  • Si se está entre las empresas obligadas a hacer un Análisis de Riesgos Ambientales (norma 150008) y contratar una garantía financiera, lo mejor es prepararse para hacerlo, porque las fechas en que todo ello debe estar terminado se acercan, a pesar de los reiterados retrasos del Ministerio en la publicación de las correspondientes órdenes ministeriales.
  • Si se está entre las empresas del Anexo III, es muy recomendable hacer un diagnóstico de los riesgos ambientales de la instalación, que es un ejercicio menos costoso que el de hacer un Análisis de Riesgos Ambientales, pero que permite identificar los principales problemas, sus riesgos ambientales y las medidas para solucionarlos.
  • Para todas las empresas es muy conveniente contar con:

*  Un Plan de Emergencia Ambiental, que recoja la forma de actuar en los sucesos con mayor riesgo ambiental, que pueden producirse.

*  Un Plan de Comunicación para situaciones de emergencia ambiental, que permita cumplir, de manera satisfactoria, con la obligación de informar a la Administración Ambiental, en caso de daño ambiental o amenaza inminente de que este pueda producirse.

Respecto a la responsabilidad penal de las personas jurídicas, la expresión del Código Penal (CP) “debido control, atendidas las concretas circunstancias del caso” hace pensar en la implantación por parte de cada entidad de un “Plan de prevención de delitos” (“corporate compliance”). Es decir, un conjunto de procedimientos, adoptados por las empresas, que les permita: identificar y clasificar los riesgos legales a los que se enfrentan en el desarrollo de su actividad; y adoptar medidas de gestión y formación para detectar y prevenir dichos riesgos. De este modo se podrán evitar o al menos minimizar las posibilidades de comisión de infracciones penales.

La reforma del CP exime de responsabilidad penal a las personas jurídicas, cuando “se hubieran adoptado y ejecutado con eficacia, antes de la comisión del delito, modelos de organización y gestión. Ello supone, a su vez, la adopción de “medidas de vigilancia, control y supervisión y la no omisión o ejercicio insuficiente de la supervisión de ninguna de estas medidas”.

Para ello, será necesario que la entidad elabore un Plan que le permita identificar los riesgos penales a los que se enfrenta y las actividades en cuyo ámbito puedan cometerse las infracciones penales, así como los medios con los que cuenta en ese momento para contrarrestarlos.


Una vez elaborado e implantado el modelo de gestión, resulta imprescindible:

  1. La creación de un órgano de funcionamiento autónomo (aunque puede ser el propio administrador para sociedades de pequeña dimensión), para la supervisión del modelo de gestión implantado.
  2. La dotación de recursos financieros adecuados a tal fin.
  3. La puesta a disposición de canales de comunicación, que permitan informar sobre riesgos.
  4. La elaboración e implantación de un sistema disciplinario, que sancione el incumplimiento de este plan de prevención.

Todo ello, con las necesarias revisiones periódicas que verifiquen la idoneidad y actualización del modelo de gestión.

En conclusión, para el caso de que se cometa un delito en el seno de la persona jurídica o sirviéndose de la misma, la acreditación del cumplimiento del “Plan de prevención de delitos” podría servir para exonerar o cuanto menos reducir la responsabilidad penal de la sociedad y/o de sus directivos.

En relación con la responsabilidad económica de los administradores societarios, puesto que la responsabilidad social o individual solo puede exigirse cuando exista dolo o culpa, algunos autores recomiendan la instauración de unos sistemas de control y seguimiento a modo de un compliance mercantil (por analogía al Plan de prevención de delitos instaurado en el Código Penal) para intentar evitar o cuanto menos disminuir la responsabilidad en que puedan incurrir los directivos de las sociedades.

Si los temas relacionados con la responsabilidad medioambiental te preocupan o te interesan, y quieres prepararte para resolverlos con solvencia, te sugerimos participar el curso sobre Análisis de Riesgos Ambientales que daremos próximamente.

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