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La rentabilidad de la valorización de los residuos

La valorización de residuos es una tendencia progresista del sector residuos que ha ido incrementado su valor en la última década de manera exponencial.

En la actualidad, la finalidad del concepto “valorización de residuos” ha cambiado drásticamente. Si hasta hace escasos cuatros años la valorización de residuos tenía como objetivo principal el cumplimiento de normativa vigente y la pirámide jerárquica en la gestión de residuos, y sobre todo, como mejora de la imagen corporativa y concienciación social de las empresas dentro de su estrategia de marketing; tengo la sensación personal de que actualmente el concepto ha dado un giro inesperado, convirtiéndose en una de las principales estrategias de negocio a la hora de plantear el estudio técnico-económico de un proyecto de tratamiento y gestión de residuos.

Basándome en mi experiencia en la puesta en marcha y desarrollo de proyectos en el sector residuos,  actualmente el criterio de adjudicación del 90% de las licitaciones públicas y/o privadas es “Procedimiento abierto al precio más bajo de las propuestas técnicamente viables”, es decir, la oferta técnica sólo sirve para ser apto o no apto para la ejecución del proyecto en cuestión y por lo tanto las adjudicaciones son puramente por precio.

Fuente: Pixabay

Teniendo en cuenta lo anterior, la capacidad de las empresas para promover propuestas técnicas de innovación y mejora en los medios a emplear en la recogida, transporte y tratamiento de residuos con el objetivo de incrementar la calidad del servicio, es nula; Limitando a las empresas a centrarse en la estrategia de cumplir el pliego con los mínimos medios posibles, centrándose en la reducción de costes propios, de los servicios subcontratados a proveedores, y de los márgenes económicos del proyecto. Y a esto hay que añadirle la necesidad de tener la capacidad de “predicción” para evitar caer en baja temeraria.

Esta situación ha provocado que el incremento en la recuperación de residuos valorizables, no sólo a través de la recogida selectiva, si no especialmente en la recuperación de valorizables de los residuos mezclados anteriormente considerados rechazos con destino final vertedero, sea una de las principales estrategias en las propuestas técnicas y económicas para la optimización de dichos contratos. Hasta el punto en que, desde mi experiencia profesional y en el ámbito laboral en el que desarrollo mi actividad, en gran cantidad de proyectos su viabilidad económica depende íntegramente de los porcentajes de residuos valorizables que se espera extraer no sólo por la venta de los mismos, sino por la reducción del coste en la gestión del rechazo. Pero esto tiene un riesgo añadido, ya que el precio de los materiales valorizables oscila significativamente en periodos semanales.

Bajo mi criterio, todo lo anteriormente comentado hace que la capacidad de los técnicos de una empresa del sector para predecir los porcentajes de separación aplicando determinadas técnicas, y lo más importante, los precios medios en los que va a oscilar cada material valorizado, sea clave en el éxito o el fracaso de un proyecto actual de retirada, transporte y tratamiento de residuos.

Si quieres adquirir más conocimiento sobre el mundo de la gestión de residuos o especializarte en un sector en continuo crecimiento tanto desde el punto de vista técnico como de su mercado laboral, te invito a participar en el curso Valorización de residuos, que imparto en colaboración con el Instituto Superior de Medio Ambiente.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: Comunidad ISM » Blogs

Valorización de residuos vs eliminación, en búsqueda de la “R low cost”

La primera normativa de residuos en España que potenció el término “Valorización de Residuos” fue la Ley 10/1998, de 21 de Abril, de Residuos, como objeto de adaptación a la legislación europea. Esta nueva ley respondía a una tendencia al crecimiento de la producción de residuos en España en esta época. Por lo tanto, la valorización de residuos en España es un concepto muy joven que apenas cumple la mayoría de edad, y su fama ha llevado un recorrido de crecimiento exponencial como “buque insignia” del sector residuos, potenciado principalmente por la normativa y en menor medida por la concienciación social y empresarial en la protección del medio ambiente y minimización de sus impactos.

Bajo mi criterio, este corto pero alocado recorrido del término valorización de residuos, ha provocado que la mayoría de los stakeholders del sector es centren única y exclusivamente en alcanzar dicho concepto con el objetivo principal de cumplimiento de normativa vigente y la pirámide jerárquica en la gestión de residuos, y en segundo lugar, como mejora de la imagen corporativa y concienciación social de las empresas dentro de su estrategia de marketing.

Todo ello, nos ha llevado a olvidarnos de que debemos convertir en una “realidad tangible” la valorización de residuos, y para ello necesitamos definir objetivamente sus límites cualitativos y cuantitativos, los cuales actualmente no están definidos en la normativa general en materia de residuos, y en muy pocos tipos de residuos en su normativa específica.

Hay multitud de ejemplos, pero vamos a centranos en uno: la gestión de los residuos de construcción y demolición (RCD´s). Este sector presenta una legislación específica que viene marcada por el Real Decreto 105/2008, de 1 de febrero, por el que se regula la producción y gestión de los residuos de construcción y demolición, normativa que no establece valores mínimos de clasificación, separación, recuperación y reciclaje de materiales, simplemente se limita a prohibir el depósito en vertedero de residuos de construcción y demolición que no hayan sido sometidos a alguna operación de tratamiento previo.

Esto ha provocado la adaptación del sector donde el 80% de las plantas de clasificación y valorización de RCD´s se han construido próximas a un vertedero de inertes con la intención de abaratar el transporte y eliminación del rechazo de RCD (material que no se ha podido clasificar y separar), y de las tierras no aptas para construcción, utilizadas para la cubrición y sellado de celdas del vertedero; y hasta aquí todo correcto.

El problema viene cuando al no marcarse una valores mínimos de separación y valorización del RCD, las plantas de tratamiento pueden certificar con una R5 (Reciclado o recuperación de otras materias inorgánicas) todo el material que se descarga en sus instalación independientemente de los porcentajes de separación. Si de todos es sabido que los costes de clasificación y valorización de los residuos son significativamente más elevados que su eliminación en vertedero, al menos en la mayoría de las CC.AA del territorio español, la pregunta que me gustaría lanzar es: ¿Qué porcentaje se separa, clasifica y valoriza, y cual acaba en el vertedero? ¿Estamos en el caso de un sector que se ha adaptado a la búsqueda de la “R LOWCOST”?

Claro está, esta situación se va a corregir a través de la transposición de ordenamientos jurídicos estatales de las últimas Directivas europeas establecidas en materia de residuos, y más concretamente con la aprobación en España del nuevo Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR), donde ya se establecen porcentajes mínimos de valorización para los principales tipos de residuos, que van creciendo desde el año 2016 a 2022.

Si quieres adquirir más conocimiento sobre el mundo de la gestión de residuos o especializarte en un sector en continuo crecimiento tanto desde el punto de vista técnico como de su mercado laboral, te invitamos a participar en el curso Valorización de residuos, que impartimos en colaboración con el Instituto Superior de Medio Ambiente.

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Lodos de depuradora, potencial fertilizante y económico en cultivos agrícolas

Los lodos deshidratados procedentes de depuradora urbana (EDAR) son residuos con código LER 190805 convenientemente estabilizados y deshidratados, con una sequedad aproximada del 20% y una densidad promedio de 1.000 Kg/m3.

Según datos del Plan Nacional de Lodos 2008-2015 en España se generan al año unas 1.135.000 T de lodos de EDAR, aproximadamente. En relación a su tratamiento y destino final, la valorización agrícola supone el 82% de los lodos generados en el territorio nacional, la valorización energética va creciendo y se sitúa en torno a un 6%, mientras que su tratamiento mediante depósito en vertedero se ha logrado reducir en gran medida, hasta el 7% actual, y el 5% restante corresponde a otros tratamientos.

Centrándonos en la Valorización agrícola, cabe la posibilidad, de reutilizarlos y valorizarlos tanto como correctores de suelo, como aprovechamiento agrícola en forma de abono orgánico. Dicho aprovechamiento se puede realizar mediante:

  • Valorización agrícola mediante aplicación directa sobre los terrenos.
  • Valoración agrícola, previo compostaje.
  • Valorización agrícola a partir de un proceso de secado térmico por el que se obtiene un material perfectamente utilizable como abono orgánico en Agricultura.

Cabe destacar que los lodos susceptibles de utilización en agricultura son aquellos lodos que no sobrepasan los valores límite de metales establecidos en el RD 1310/1990 de 29 de octubre, por lo que se regulan la utilización de los lodos de depuración en el sector agrario. Al igual los suelos objeto de aplicación han de cumplir con los parámetros indicados en dicha normativa. Claro está también han de cumplir con la normativa autonómica o municipal desarrollada al respecto.

El potencial fertilizante de los lodos de depuradora

La aplicación directa de los lodos se emplea para mejorar las fitopropiedades del suelo, junto con el aporte de los tres principales elementos fertilizantes, N-P-K, (aunque el lodo de depuradora urbana, por sus características, presente un bajo porcentaje de K), y el aporte de humedad y materia orgánica.

De esta manera, se asegura un incremento de la capacidad de adsorción e inmovilización parcial de los componentes del suelo, permitiendo que el sistema actúe con elevada capacidad de amortiguación, favoreciendo la asimilación de los nutrientes, incrementando la retención de agua, permitiendo un mayor enraizamiento y mejorando la textura y estructura del horizonte cultivable. Esto nos conduce hacia una reducción de la escorrentía y, por lo tanto, de la erosión superficial.

Por otro lado, al aplicar estos lodos se está minimizando, en un porcentaje elevado, el empleo de fertilizantes de origen químico, esto supone una reducción paralela en el aporte de nitrógeno mineral más fácilmente disponible y lixiviable, disminuyendo el riesgo de contaminación por nitratos en el perfil del suelo. Esto es posible debido a que el aporte de nitrógeno que se realiza aplicando lodo de depuradora es de origen orgánico, el cual se irá liberando de manera progresiva a medida que se vaya mineralizando.

El potencial ecónomico de los lodos de depuradora

Una vez entendido esto, entramos en la valoración económica; teniendo en cuenta las reducciones de las ayudas europeas a la agricultora, la disminución generalizada en el precio de venta de los cultivos agrícolas, y el incremento en los coste de asociados a su producción, hace que si el año no es bueno (como la campaña de 2014) el margen de beneficio sea realmente reducido, hasta el punto de que en muchos casos no se llega ni a cubrir costes.

Por ello, los agricultores, año tras año, buscan reducir los costes, y estos se concentran en el elevado gasto en combustible (parámetro en el que pueden actuar muy levemente ya que el laboreo no puede reducirse sin pérdida de calidad y el precio de los carburantes menos) y el coste del abono utilizado.

http://www.thestar.com/

Aquí entra en juego el potencial de los lodos de depuradora. Y vamos a explicar el porqué:

Si un agricultor, en base a la analítica del suelo, necesita abonar por Hectárea con 50kg Nitrógeno (N), 50kg Fósforo (P) y 15kg de Potasio (K)

a)     Si aplica abono químico, tendrá que aplicar a 200kg/Hectárea de un abono 24-24-8 (precio aprox. del abono 0,45 Euros/kg), tendría un coste de unos 90 Euros/Ha.

b)     Si decide abonar con lodos de depuradora, teniendo en cuenta que tienen un potencial fertilizante aproximado de 3% N, 3% P y 2% K, tendría que aplicar unos 1600 kg/Ha (precio aprox. del lodo seco 0,035 Euros/kg), por lo que tendría un coste de unos 56 Euros/Ha.

Es decir, tendrías un ahorro en el coste atribuido al abonado de un 37% aproximadamente, lo cual supone un incremento elevado en el margen final del negocio.

Estos dos factores convierten a los lodos de depuradora en “un bien muy preciado” para los agricultores que tienen sus parcelas agrícolas próximas a las EDAR´s donde se producen, ya que les permiten un elevado ahorro de costes y una mejora de la calidad de los suelos, esto unido a una disminución del riesgo de contaminación de las aguas por la presencia de nitratos.

Si te interesa profundizar más en esta temática, el ISM ha desarrollado el programa formativo: Valorización de residuos que permite conocer la problemática habitual de los productores y gestores de estos residuos y las herramientas necesarias para poder resolver casos reales donde es necesario identificar las técnicas de gestión y tratamiento mediante valorización más óptimas y rentables, cumpliendo la legalidad vigente y minimizando los impactos sobre el medio ambiente y la salud humana.

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