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Nos han secuestrado el paisaje

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Tan imprevisto como sorpresivo nos han secuestrado el paisaje; tuvimos que dejar nuestras calles, los parques y el monte. Ya nadie disfruta de los bosques, del aroma de las flores, ya nadie aprecia las flores amarillas, blancas, rojas de las rotondas; ya nadie camina por las praderas ni los balones golpean los arbustos de las plazas. La verde y floreada alameda se funde en el horizonte de una playa desolada.

Calles grises se adueñan de los rincones de la ciudad; la melancolía impregna cada centímetro del anochecer con dolorosa amargura de la incertidumbre y de vez en cuando alguna persona cruza la calle medio escondida e insegura.

Miramos el paisaje desde nuestras terrazas y ventanas; nos acercamos cada mañana buscando un rayo de sol, una brisa o unas gotas de lluvia que golpeen nuestros rostros; a lo lejos escuchamos las palpitaciones del paisaje a través del canto de los pájaros que nos dicen que la naturaleza está ahí.

Nunca hemos sentido que tan vital es la naturaleza en nuestras vidas; la dureza del confinamiento nos muestra que la tranquilidad y frescura de la arboleda; del rio febril es un remanso para todos. Para tan complejas, dispares ciudades en que vivimos.

Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles
.

(Elegir mi paisaje, Mario Benedetti 1920-2009)

No es menos cierto, que más temprano que tarde recuperaremos la libertad y volveremos a recorrer nuestros paisajes y lugares comunes. Abrazándolos con ímpetu, alegría y, cierto, alivio después de la tormenta.

nos han robado el paisaje

Al retornar al paisaje, es insoslayable re-pensar los modos de relacionarnos con la naturaleza, hemos vivido en un paisaje afiebrado. Al cual con inusitada soberbia le hemos dado la espalda.

El destino de nuestros paisajes merece una amable mirada, reconociendo que no hemos sido en nuestro imaginario víctimas sino carcelarios de una naturaleza enferma. El paisaje maltratado, abandonado a su suerte, ha reclamado con dureza unos minutos de atención.

Nos ha citado a la hora de la verdad, sin sospechas de nuestra fragilidad, sin elección y duda posible; donde todos los pasos son inciertos el paisaje se muestra abierto, en silencio el seno de la naturaleza, hacia un cambio sin matices y, menos aun, sin vacilación de uno mismo.

Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiar tú primero”.

(M. Ghandi, 1869 – 1948)

Después de todo, cerraremos las puertas del pasado aprendiendo que los paisajes tienen alma, las raíces del futuro se tejen en nuestras manos; anhelando no volver a estar encarcelados contemplando atardeceres desde la ventana; en donde todo se va borrando, todo desaparece en el follaje de los arboles.

Gonzalo de la Fuente Val es docente en el curso Paisaje e Intervención Ambiental del Instituto Superior del Medio Ambiente, en el que se facilitan herramientas que ayudan a poner en valor los espacios naturales y urbanos así como normativas e instrumentos legales de gestión, ordenación y protección del paisaje que permitan dar respuesta a la cada vez mayor demanda del mercado de profesionales con formación integral en este campo.

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La naturaleza en las ciudades: tratamiento para el bienestar de las personas

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Hay un conjunto de evidencias que muestran que la naturaleza, a través de los paisajes naturales, tiene un profundo efecto en la salud y el bienestar de las personas. Es así que conectarse con la naturaleza puede restablecer la atención cognitiva, mejorar la presión arterial y la autoestima, apoyar los comportamientos proambientales, disminuir los síntomas del trastorno por déficit de atención y mejorar la resiliencia comunitaria.

El contacto con la naturaleza es una herramienta efectiva de “promoción de la salud” humana. Es decir, es útil en la prevención de afecciones de salud mental. Los estudios han demostrado que la exposición a entornos naturales mejora nuestra capacidad de recuperación del estrés, enfermedades y lesiones, y proporciona una amplia gama de beneficios sociales, psicológicos y fisiológicos. En nuestras ciudades, se ha descubierto que una conexión con la naturaleza es una parte vital, aunque a menudo inconsciente, del ser humano.

A mediados del siglo XIX se formó un consenso no solo sobre el poder curativo de la naturaleza, sino también sobre el tipo de paisaje que mejor conseguía tal cometido. Se consideraba que los paisajes de diseño naturalista tenían mayores efectos benéficos que los geométricos, ya que de esa manera ofrecían un respiro al rígido trazado urbanístico confinante, típico de ciudades como Nueva York.

En ese contexto nace el concepto de los paisajes terapéuticos (o jardines terapéuticos) son entornos diseñados paisajísticamente de calidad que generan efectos positivos en la salud de las personas. El término “terapéutico” se basa en su raíz, terapia que significa el tratamiento enfermedades ya sean físicas o psicológicas. Los fundamentos de la curación mediante el diseño se relaciona estrechamente con el tema del estrés, como el alivio del estrés ayuda a reforzar el sistema inmunológico y estimula la tendencia natural de curación del cuerpo.

No olvidando que el poder curativo de los paisajes terapéuticos ha sido reconocido por siglos en Japón. Los jardines son tradicionalmente lugares de armonía, belleza y paz. Simplemente mirando a un jardín japonés está clínicamente probado que puede mejorar el estado de ánimo y la salud cardiovascular.

Por lo tanto, un paisaje terapéutico tiene que proporcionar una experiencia multi-sensorial con flores de colores, diferentes tonos y texturas de verdes, vistas incomparables, sonidos del agua relajante, elementos que atraen a pájaros y mariposas, fragancias y hierbas ornamentales que se mueven con la brisa más leve del aire.

Además, los paisajes naturales o los paisajes terapéuticos no solo tienen una influencia particularmente positiva en la salud y el bienestar de los personas; sino también por los atributos y vivencia que evocan en las personas. Por cuanto, no solo es relevante el atractivo visual, sino también los significados y actividades asociadas quedan forma a una “identidad y carácter del paisaje producto de las experiencias e interacciones personales y colectivas con importantes implicaciones emocionales y en la calidad de vida percibida del entorno en donde el conocimiento tradicional y las costumbres crean un sentimiento de pertenencia.

Junto con las consideraciones de identidad y carácter del paisaje podemos aproximarnos a resaltar las complejas relaciones ecológicas de los paisajes con las personas. Los servicios ecosistémicos proporcionados por la naturaleza contribuyen al mantenimiento del bienestar humano tanto directamente, al proporcionar alimentos nutritivos y agua limpia; al regular las enfermedades y el clima; al apoyar la polinización de los cultivos y la formación de suelo e indirectamente recreativos, culturales y espirituales.

El auge del turismo en todo el mundo no es un hecho caprichoso sino, en parte, tiene sus raíces con fines terapéuticos. El turismo en áreas naturales (interior y costa) atrae mundialmente a millones de turistas que buscan paisajes agradables, de alto valor escénico, bien organizados, contacto con la vida silvestre y experiencias distintas para reconectar con naturaleza.

De igual forma, la mayoría de las actividades recreativas pueden considerarse formas de “terapia” frente a los hábitos hiperactivos actuales; si consideramos las razones por las cuales se crean los espacios verdes urbanos, eventualmente debemos reconocer que más allá de la simple necesidad de belleza escénica, las características de estos espacios brindan un tratamiento psicológico para soportar el estrés de vivir en las ciudades.

En 1982, el Ministerio japonés de Agricultura, Silvicultura y Pesca acuñó el término “shinrin yoku”, literalmente “absorber la atmósfera del bosque”, para describir la práctica de caminar por el bosque para la salud. Un ejercicio suave y regular, a lo menos 15 minutos diarios, tiene beneficios en la salud reales y duraderos. Por ejemplo, mejora la creatividad, potencian las funciones inmunes debilitadas para prevenir enfermedades, ralentiza el pulso, baja la presión arterial, y aumenta la variabilidad de la frecuencia cardíaca en respuesta al estrés de maneras saludables.

paisaje

En resumen, el gran reto es comprender que los paisajes terapéuticos y las áreas naturales involucran complejos conexiones entre elementos físicos, mentales, emocionales, espirituales, sociales y de salud con las personas.

Considerar estas cuestiones y hacer uso de esta información resultan útiles para acotar las distancias entre las personas y la naturaleza que las ciudades han anulado.

Cualquier estrategia de planificación del paisaje a escala urbana debe proveer a los ciudadanos la accesibilidad a una red interconectada de espacios naturales y verdes de calidad que briden oportunidades de conectarse con la naturaleza por medio de una variedad de actividades como caminar, andar en bicicleta, correr, patinar, socializar, etc. con el fin de mantenerse activos física y espiritualmente y permanecer socialmente conectados y así disminuir el riesgo de aburrimiento, soledad y aislamiento.

Gonzalo de la Fuente Val es docente en el curso Paisaje e Intervención Ambiental del Instituto Superior del Medio Ambiente, en el que se facilitan herramientas que ayudan a poner en valor los espacios naturales y urbanos así como normativas e instrumentos legales de gestión, ordenación y protección del paisaje que permitan dar respuesta a la cada vez mayor demanda del mercado de profesionales con formación integral en este campo.

Pero, sobre todo, ofrece un marco de referencia teórico y práctico que ayude a leer el paisaje, interpretando sus cualidades sensibles, reflexionando que opciones son las más idóneas e investigando novedades y aportando vuestras propias soluciones meditadas, razonadas y publicadas…

Referencia: Red de Paisajes Terapéuticos (https://healinglandscapes.org/)

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Aprende a leer las cualidades sensibles del paisaje

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Como expertos, o iniciados en la ordenación y/o planificación territorial, estamos siempre enfrentados a la búsqueda incesante del aquel método lo más idóneo posible que nos permita ser objetivo para caracterizar y evaluar la calidad de un paisaje con respecto a otro. Y, a su vez, sea un enfoque integrador que permita recoger y ponderar las dimensiones socioeconómicas, ecológicas y estéticas a la hora de tomar decisiones.

Gran parte de la literatura nos ofrece metodologías que están, en mayor o menor medida, pensadas en medir su valor basado en las cualidades y dimensiones físicas del paisaje soslayando la percepción que tienen los ciudadanos de su propio entorno, su mayor o menor identificación con el mismo, las formas simbólicas del espacio.

Olvidando, que la calidad del paisaje es un “proceso de participación, dialogo, negociación y de expectativas, en donde los ciudadanos muestran su aspiración hacía un entorno físico atractivo, limpio, afable y estéticamente armonioso que genere bienestar y mejore su calidad de vida”.

Es preciso resaltar que el término valor es, por un lado, objetivo y cuantificable para el paisaje y sus elementos, la singularidad de un ecosistema y su valor económico; por otro lado,  el valor es también subjetivo por las cualidades observadas, que representan para los diferentes individuos o grupos sociales un valor también natural, urbano, económico y estético.

cualidades del paisaje

Por lo cual, es deseable incrementar nuestra capacidad de valorar las cualidades observadas del paisaje en tanto agradan y/o satisfacen o no las expectativas de las personas. Con el fin de aumentar las sensaciones y sensibilidad hacia el entorno por sus habitantes.

Aumentar el nivel de sensaciones hacia el paisaje nos acerca al concepto de calidad sensible de Kevin Lynch*. La calidad sensible se entiende como el “conjunto de propiedades simbólicas, perceptivas, cognoscitivas, así como de otras características similares, que un grupo dado considera deseable … como un grupo dado ve y valora el mundo en que vive y como esta visión y estos valores afectan su acción” profundizando el sentido de pertenencia de las personas con su entorno.

La premisa según la cual intervenir sobre el paisaje de acuerdo a la calidad percibida por sus habitantes, se puede lograr a través de recorrer pausadamente un paisaje, dialogando con la gente; dejando que las personas hablen de sus lugares y valores atribuidos, haciendo un registro meditado de lo que se aprecia; estableciendo relaciones estructurales, visuales; funcionales; tratando de comprender el carácter y las señas de identidad de un paisaje; etc.

En el curso Paisaje e Intervención Ambiental del Instituto Superior del Medio Ambiente veremos en detalle herramientas para valorar la calidad visual del paisaje así como la normativa e instrumentos legales que se le aplican como las herramientas de gestión, ordenación y protección que permitan dar respuesta a la cada vez mayor demanda del mercado de profesionales con formación integral en este campo.

Pero, sobre todo, ofrecer un marco de referencia teórico y práctico que ayude a leer el paisaje, interpretando sus cualidades sensibles, reflexionando que opciones son las más idóneas e investigando novedades y aportando vuestras propias soluciones meditadas, razonadas y publicadas…

*Lynch, Kevin. (1992). Administración del paisaje. España: Grupo Editorial Norma.

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Paisaje para todos

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El paisaje siempre ha tenido un carácter elitista por su faceta más paisajística de los parques y jardines privados restringido a las clases más pudientes e ilustradas de la sociedad pero ha sido a mediados del siglo XX que se inicio una socialización del paisaje: donde “el paisaje a dejado el medio de los poderosos, de los iniciados, de los favorecidos, hacia finales del último siglo, para conquistar las masas populares”.

La consideración jurídica del paisaje como  “bien común” que emana de la Convención Europea del Paisaje y recogido, a su vez, por la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje y, ratificado por la Carta del Paisaje de las Américas expresa el deseo de la sociedad de vivir en entornos urbanos de alta calidad paisajística.


Es un hecho comprobado los beneficios que ofrece el paisaje sobre la salud física y mental de las personas; por cuanto, cada vez existen más evidencias de su “utilidad” en la promoción, el mantenimiento y la recuperación de la salud. Además, de sus efectos positivos sobre el turismo, la cultura, la economía local, el mundo rural, la calidad estética de la ciudades, entre otros.

Muchas ciudades han dejado de ser un espacio de prosperidad e interacción social transformándose en territorios agresivos con efectos desastrosos en el medio ambiente, la calidad de vida y el capital social. En la mayoría, el paisaje, expresado a través de los espacios verdes urbanos y naturales, carece de calidad, desaparecen o sufren una degradación importante; restándole su capacidad restauradora social y ambiental para los ciudadanos.

En el momento actual, el paisaje constituye un elemento fundamental para la sostenibilidad urbana con funciones productivas, sociales y ambientales, sin renunciar a las necesidades estéticas, de ocio, esparcimiento que la sociedad urbana demanda. Más que nunca, se requiere un “Paisaje para todos” equitativo, de calidad, saludable y accesible para re-definir las ciudades.

Paisaje para todos” expresa la necesidad de la sociedad moderna de disfrutar de espacios verdes públicos de alto valor que transformen los lugares degradados y que se vele por la conservación de una forma sostenible y responsable de todos los espacios públicos.

Paisaje para todos” expresa la responsabilidad e inclusión social de todos para fomentar la creación y mantenimiento de espacios verdes en barrios económicamente desfavorecidos para favorecer la equidad social y reducir la violencia.

Paisaje para todos” expresa la necesidad de una planificación que enfoque paisajístico de las ciudades que ayude a reducir el aislamiento de los espacios naturales, por medio de la creación de un sistema de espacios abiertos unidos por corredores verdes, que incluya también soluciones basadas en la naturaleza (SbN) para crear ciudades más resilientes frente al cambio climático.

Paisaje para todos” expresa la necesidad de crear huertos urbanos vecinales que promueven el consumo responsable y la sensibilización ambiental, y de paso fomentar la asociatividad, respeto a la cultura y la participación pública.

Paisaje para todos” expresa la importancia de la participación activa de la ciudadanía en los asuntos públicos de interés general para fortalecer la cohesión social y motivación por los asuntos del paisaje condiciones elementales de mejora de la calidad de vida social, ambiental y económica de las ciudades.

Paisaje para todos” expresa la necesidad de la puesta en valor de las relaciones afectivas, sensoriales, emotivas, simbólicas de los paisajes con los ciudadanos formando su sentido de lugar e identidad, para que prevalezca la singularidad y autenticidad en vez de la banalización de los paisajes cotidianos.

Paisaje para todos” expresa el compromiso para el cumplimento del objetivo 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles” de Desarrollo Sostenible de la ONU proporcionando acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para las mujeres y los niños, las personas de edad y las personas con discapacidad.

Paisaje para todos” expresa la necesidad que las obras industriales e infraestructuras se inserten de una forma positiva, coherente y armónica en el paisaje, dando lugar a una mayor riqueza y diversificación del mosaico paisajístico de un territorio.

En definitiva, “Paisaje para todos” apela a gozar de un paisaje de calidad como un derecho fundamental de los ciudadanos y para la sostenibilidad de las ciudades.

En el curso ofertado desde el Instituto Superior del Medio Ambiente, sobre Paisaje e Intervención Ambiental, que se imparte en su totalidad en modalidad ON LINE, dedicaremos – en su próxima edición – especialmente atención a la discusión del paisaje en las ciudades. Además, veremos en detalle las herramientas para valorar la calidad visual del paisaje así como la normativa e instrumentos legales que se le aplican como las herramientas de gestión, ordenación y protección que permitan dar respuesta a la cada vez mayor demanda del mercado de profesionales con formación integral en este campo. Te esperamos.

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Naves industriales: la necesidad de buenas prácticas en integración paisajística

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La evaluación de los impactos visuales sobre el paisaje es un procedimiento, que forma parte indisociable de cualquier Estudios de Impacto Ambiental (EsIA), enfocado a la identificación y estimación de estos cambios determinando la calidad de lo que se ve y la capacidad de respuesta del paisaje al proyecto que se pretende implantar. Esto último denominado fragilidad visual como la susceptibilidad de un paisaje al cambio. Mientras que la calidad visual  de un paisaje es una cualidad intrínseca del territorio,  la fragilidad depende del tipo de actividad que se piensa desarrollar y de su grado de visibilidad; en principio las zonas más visibles son las más frágiles. Por ello, en paisajes rurales deben evitarse construcciones modernas que por su posición constituyen un punto dominante de atención que reste valor al carácter del paisaje.

Muchos ejemplos se podrían destacarse de la importancia de la localización, sea para muestra el caso de una nave industrial en Navajas (Castellón, España), municipio caracterizado por presentar un paisaje interurbano, caracterizado por la morfología rural y agrícola. La nave industrial está situada en un lugar en donde es visible por su volumen y ubicación desde varios puntos del municipio restándole capacidad de integración paisajística de la obra. En este caso, la construcción se comporta con un elemento focalizado que  interrumpe la línea del horizonte. A su vez, la materialidad acristalada utilizada para cubrir la nave industrial busca “ aminorar el impacto visual tratando de fusionarse con el fondo escénico” del entrono; pero no considerando un factor clave del paisaje la avifauna. Al recorrer el perímetro de la nave no se observa ninguna medida para proteger a las pequeñas aves contra eventuales colisiones con la nave industrial. Varios estudios indican que las grandes cristaleras de centros comerciales, edificios o naves industriales e instalaciones deportivas, así como los paneles de aislamiento del ruido que provocan los coches en las autopistas, autovías o el ferrocarril, traen aparejado la muerte de un elevado número de aves que, incapaces de verlas, chocan violentamente con ellas. Lo más normal es que estos choques produzcan grandes daños internos, provocándoles finalmente la muerte. Solo en algunos casos, las aves chocan y quedan aturdidas durante un  corto periodo de tiempo, recuperándose después. Asimismo, American Bird Conservancy señala que la razón por la que el vidrio plantea una triple amenaza para las aves es que:

  • El vidrio puede reflejar la vegetación o el paisaje circundante (árboles, cielo, nubes), y así atraer a las aves.
  • Las macetas con grandes plantas dentro de los edificios podrían atraer a las aves.
  • Si la construcción es completamente acristalada (o recubierta de vidrio) permiten que las aves vean el paisaje de la otra cara del edificio creando un efecto túnel y que mueran cuando intenten atravesarlo.

En pocas palabras, las aves chocan contra los vidrios porque no pueden verlos. Una solución es la colocación de adhesivos en los cristales representando las siluetas negras de aves como halcones, águilas, búhos u otros depredadores pueden funcionar no por su forma (que debería asustar a las pequeñas y evitar su acercamiento a las cristaleras) sino porque hacen visibles las ventanas. Adhesivos semitransparentes tipo tela de araña u otros dibujos también son recomendables. Cuanto más claro sea el color del adhesivo mejor, ya que así se verá también al amanecer y al anochecer. Otras opciones según American Bird Conservancy son:

  • Cubrir las ventanas con redes o vegetación. Creará una barrera física que hará visible el cristal, pero no obstruirá la vista. Por ejemplo, mallas tipo mosquiteras.
  • Eliminar la apariencia de túneles. Utilizar cortinas u otro elemento que haga una de las ventanas no visibles desde el otro lado.
  • Cubrir las ventanas con cuerdas verticales. Colocar cuerdas a 10 cm entre sí y que se dejan colgar desde la parte superior de la ventana.  Las cuerdas no son gruesas, por tanto no obstruyen la visión, y además, el viento las mueve, así que las aves difícilmente las pasarán por alto.

¿Qué acciones se están desarrollando para favorecer la adopción de buenas prácticas en la integración de nuevas construcciones industriales en el paisaje? Bajo estas directrices se publico en 2010 la Guía de Integración Paisajística de los Polígonos Industriales y Parques Empresariales de Cantabria (España) que busca promover infraestructuras y dotaciones de áreas productivas que cumplen con unos requisitos de calidad, con unos estándares de sostenibilidad medio ambiental y de eficiencia energética, de servicios avanzados para las empresas, además de una irrenunciable ubicación estratégica integrada en su entorno urbano y rural próximo. Como asegura Víctor Valle, del Gobierno de Cantabria, en la introducción de la guía: “Debemos de ser capaces de generar paisajes alejados de los prejuicios y el descuido de otros tiempos que relacionan la industria con el ruido, el humo y el impacto visual. Sin embargo, hoy más que nunca, hablar de industria es hablar de bienestar social y su imagen debe dar respuesta a las nuevas demandas de calidad surgidas de entornos socioeconómicos más competitivos”. En el curso ofertado desde el Instituto Superior del Medio Ambiente, sobre Paisaje e Intervención Ambiental, que se imparte en su totalidad en modalidad ON LINE, dedicaremos – en su próxima edición – especialmente atención a la discusión de cómo construir un territorio que favorezca la integración de nuevas obras sin poner en riesgo el valor paisaje cultural y natural del paisaje. Además, veremos en detalle las herramientas para valorar la calidad visual del paisaje así como la normativa e instrumentos legales que se le aplican como las herramientas de gestión, ordenación y protección que permitan dar respuesta a la cada vez mayor demanda del mercado de profesionales con formación integral en este campo. Te esperamos

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La memoria del paisaje es nuestro patrimonio

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No cabe duda que “el paisaje presente es el resultado del paisaje del pasado”, actúa como un documento de carácter material, pero también intangible, que la sociedad carga de significados a lo largo de la historia. Tal y como describen algunos expertos, como Shama, Santos o Maderuelo, el paisaje es en realidad el palimpsesto de la memoria de un pueblo, de manera que cuando miramos un territorio, no observamos simples elementos, sino que este es un texto, que, como dice Martínez de Pisón, nos habla de su fisionomía, su relieve, su vegetación, su clima, su cultura, su historia, así como de quienes lo han habitado.

La memoria del paisaje es nuestro patrimonio

año europeo patrimonio cultural

Fuente: https://europa.eu/cultural-heritage/about_es

Así “el paisaje se convierte en memoria cuando se puede construir una biografía” en donde se atesora la identidad de un pueblo, su lengua, sus tradiciones. Habitualmente, se suele realizar el acercamiento al paisaje desde su concepción visual. Sin embargo, el paisaje abarca también el universo sonoro, olfativo y táctil. Es fácil evocar un paisaje a través de un olor, una canción o incluso una determinada sensación vivida recordada en la memoria.

De esta forma, el paisaje es memoria, una acumulación de recuerdos, con un simbolismo determinado y de relaciones entre los ciudadanos y el paisaje; que también deja huella en los turistas. Esto convierte al paisaje en una ventana a través de la cual el turista puede observar una cultura diferente y entender sus señas de identidad por medio de su memoria.

Durante el 2018 estamos celebrando el año Europeo del Patrimonio Cultural (AEPC). El cual busca “promover el compartir y apreciar el patrimonio cultural europeo (tangible e intangible) como recurso universal” basado en la historia, riqueza cultural, arquitectónica, gastronómica, … elementos que forman nuestra herencia y patrimonio común que permite conocernos como personas, comunidades y sociedades, en nuestro pasado, presente y futuro a través de la memoria de nuestros paisajes.

¿Qué iniciativas se están desarrollando para poner en valor la memoria de nuestros paisajes para aumentar la sensibilidad de la sociedad en esta materia?

El proyecto Qvadraria senderos del paisaje y la memoria”, financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Rural (FEADER) y el Gobierno de Navarra, se compone de tres recorridos señalizados (a pie y en bicicleta) en los que se puede conocer la historia y funcionamiento de las canteras romanas de Cascante (Navarra).

Durante el recorrido, el visitante puede acceder a unas audioguías descargables en el teléfono móvil desde códigos QR. Los cuales de forma amena y ordenada ayudan al visitante a disfrutar, entender e interpretar el paisaje cultural y natural de Los Royales, con especial incidencia en las canteras romanas de hace 2.000 años y las formas geológicas de hace 22 millones de años bajo el cielo inmenso de Cascante, en la Ribera de Navarra.

Fuente: http://rutasqvadraria.es/

Web oficial Qvadraria: http://rutasqvadraria.es/

En el curso del que soy tutor, ofertado desde el Instituto Superior del Medio Ambiente, sobre Paisaje e Intervención Ambiental, que se imparte en su totalidad en modalidad ON LINE, dedicaremos – en su próxima edición – especialmente atención a la discusión de cómo construir un territorio que favorezca el proteger y poner en valor el paisaje cultural y natural como parte de nuestra memoria común como ciudadanos. Además, veremos en detalle las herramientas para valorar la calidad visual del paisaje así como la normativa e instrumentos legales que se le aplican como las herramientas de gestión, ordenación y protección que permitan dar respuesta a la cada vez mayor demanda del mercado de profesionales con formación integral en este campo.

Con ello, queremos contribuir aportar conocimiento y  herramientas técnicas para consolidar el concepto de memoria del paisaje, así como abrir nuevas perspectivas para gestionar con eficacia el medio natural y cultural, a efectos de aportar beneficios a la sociedad ….

Te esperamos

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