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De paseo por el Clot de Galvany (Elche)

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


Muy cerca de las playas de Arenales del Sol (Elche) encontramos un espacio natural muy bonito, enclavado entre urbanizaciones, que reúne flora y fauna de alto valor ecológico. 

Se trata de un lugar que ha sufrido bastantes agresiones a lo largo de su vida, ya que en los años 70 fue sometido a una serie de drenajes y movimientos de tierra que transformaron su fisionomía, debido a que una constructora quería desecar este humedal para hacer un lago artificial (de locos no?).

Gracias a la presión ciudadana, esto no sucedió y entonces el Ayuntamiento de Elche decidió protegerlo creando el Paraje Natural Municipal del Clot de Galvany (en 2005). 

Este paraje tiene una gran extensión y podemos dividirlo en dos grandes partes o dos rutas. Nosotros vamos a hacer la más corta y la más interesante, que es la que recorre las dos charcas

Zona recreativa o merendero
Dejaremos el coche en el parking de tierra del propio paraje. Situado junto a el, tenemos una zona recreativa con bastantes mesas de madera (algunas de ellas techadas, importante en épocas de calor), así como el Aula de Naturaleza (aunque en invierno solo abre fines de semana y festivos). 

Aula de naturaleza
El camino de inicio no tiene pérdida, una ancha pista forestal por el que iremos descubriendo los distintos ecosistemas que podemos encontrar en este precioso paraje. El primero de ellos está compuesto por dunas fijas (que conectaban con las dunas del Carabassí cuando no estaba la carretera que lo parte en dos) con pinares de repoblación (pino carrasco y pino piñonero) y grandes ejemplares de eucalipto. Lugar en el que nos encontramos varios conejos y ardillas


Grandes ejemplares de eucalipto


Más adelante, nos encontramos una zona de antiguas terrazas de cultivo donde alrededor de los algarrobos y olivos ha crecido el estrato arbustivo típico mediterráneo, como el lentisco, albardín, espino negro, palmito y especies aromáticas como el romero o el cantueso. 

Alcaudón norteño (pudimos ver varios de ellos por el paraje)
Aquí, en medio del camino nos encontramos, medio oculto, uno de los dos búnkeres de la guerra civil que podemos encontrar en este espacio natural. Y un simpático lagarto ocelado custodiando su entrada. 

Búnker de la Guerra Civil restaurado
Lagarto ocelado tomando el sol
Lo siguiente que veremos es una gran explanada que sirve como mirador de la charca central, la más grande de las dos que existen actualmente en el paraje. Sin embargo, desde aquí la visión no es tan buena como la que tendremos después, desde el lado opuesto. 

Seguiremos el camino adelante y pasaremos entre las dos charcas para llegar hasta los observatorios. Iremos primero al de la derecha, el de la charca creada más tarde, la más pequeña. Tanto una como otra están perimetradas, algo que afea su aspecto pero que sirve para proteger a las aves que habitan en su interior. 

Varios ejemplares de cerceta común (dos machos y dos hembras)

En esta charca, llamada Charca de las Anátidas, la más pequeña de las dos, podemos observar su forma cuadrada, los distintos carriles que tienen las aves para nadar, así como las islas artificiales creadas para que pueda nidificar. Sin embargo, aún se encuentra en una fase muy prematura por lo que su aspecto no es muy bonito, ya que apenas tiene vegetación y en ellas solo podremos ver especies más acostumbradas al hombre como la fochas, azulones, porrones y cercetas

Seguiremos por el borde del paraje (se escucha la carretera a escasos metros), para llegar al segundo de los observatorios de aves, el de la Charca Central. Desde aquí tenemos una visión más global de la charca, donde podremos ver, además de las citadas anteriormente, la malvasía cabeciblanca (en peligro de extinción) o la cerceta padilla (vulnerable) si tienes suerte. Además de otras aves como el mosquitero, la lavandera blanca, chorlitejos, corremolinos, agachadizas, y un largo etcétera. 

Focha común descansando sobre un tronco
El camino podemos hacerlo más largo, ya que podemos recorrer el otro camino o ruta que discurre por los saladares y lomas de esparto que cubren gran parte del territorio del paraje, donde se encuentra el otro búnker y diversos miradores. 

En definitiva, se trata de un lugar que ha sufrido y sigue sufriendo la presión urbanística. Solo hay que ver lo cerca que se encuentran los chalets y bungalows de urbanizaciones como Gran Alacant que están arrasando todo el Cabo de Santa Pola, con casas que solo están a unos 3 o 4 metros del perímetro del Paraje.


Y al norte más de lo mismo. Promotoras se pegan por un cacho de tierra para edificar en Arenales del Sol. Otra de las zonas que mas expansión y crecimiento ha tenido y sigue teniendo. En pocos años conseguiremos que no quede ni un trozo virgen en toda la costa de la Comunidad Valenciana.

Si queréis tener más información sobre el Paraje podéis entrar en su web, donde podéis ver las rutas, la fauna y flora, infraestructuras, y noticias de interés.


Cómo llegar 

Hay que dirigirse hasta Arenales del Sol y la carretera que pasa hacia Gran Alacant, parte en dos el paraje, por lo que ya podréis ver a un lado la playa y al otro, nuestro destino. Muy cerca del aparcamiento de la playa del Carabasí.




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La Albufera de Gaianes

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


A los pies de una de las montañas más icónicas de la Comunidad Valenciana, la Serra del Benicadell, y rodeada de campos de cultivo, nos encontramos una albufera que data del siglo XV pero que ha sido desecada en varias ocasiones y que hoy en día es un lugar de alto valor ecológico

Se trata de un importante humedal, situado en la comarca del Comtat, que fue desecado durante la guerra civil española, para evitar enfermedades (como le pasó otros humedales alicantinos como El Hondo en Elche, ya que son zonas de proliferación de mosquitos, vectores de muchas enfermedades como la peste o la malaria). 


Sin embargo, debido a un temporal de lluvias caídas a finales de 2004, se obstruyó el canal que desvía las aguas que iban a parar a este humedal hacia el río Serpis, inundando de nuevo la albufera. Es entonces, cuando la Generalitat Valenciana, que era propietaria de estos terrenos, decide recuperar este espacio gracias a la ayuda de fondos europeos, y la incluye dentro del Paisaje Protegido del Río Serpis


El paraje abarca en total unas 11,2 hectáreas y es una laguna muy frecuentada por aves migratorias y otras que la han escogido como su hogar. Es frecuente ver en ella fochas, gallinetas y calamones comunes, así como diversas especies de garza.


Numeroso grupo de focha común que ha escogido la albufera como hogar
Debido a la sequía de 2016, se volvió a secar y cada verano la lámina de agua es mínima, sin embargo, se vuelve a recuperar cada año tras las lluvias otoñales, por lo que es un lugar que depende mucho de la climatología y varía mucho según la época que lo visites. 

Para llegar al paraje, hay que pesar por unos caminos rurales hasta llegar a una gran masía abandonada llamada "Mas de La Albufera". Dejaremos el coche cerca de la puerta, donde no moleste. Un cartel en la entrada nos indica que es una finca privada y que está prohibido el paso, y advierten de que no se hacen responsables en caso de incumplimiento de esta prohibición.

Entrada a la finca que da acceso a la Albufera de Gaianes
A lo que nos preguntamos... entonces, ¿por donde entramos? ¿Cómo llegamos hasta la laguna si todo a su alrededor es privado? Es gracioso que la Albufera sea propiedad de la Generalitat Valenciana, se moleste en protegerla y darle valor con la instalación de pasarelas y carteles, pero para llegar a ella tengas que atravesar una propiedad privada (abandonada eso sí) que te prohíbe el paso.


Así que, haciendo caso omiso del cartel, atravesamos la puerta (abierta, en el caso de que no, pasa por el lado derecho de los cipreses, la finca no está vallada) y nos dirigimos hacia una bonita pasarela que nos llevará hasta el observatorio de aves.


Observatorio de aves de la Albufera de Gaianes
La verdad es que tanto la masía, como las montañas de alrededor y la propia vegetación de la laguna dibujan un paisaje muy bonito. Nosotros estuvimos una media hora en el lugar y no vimos a nadie, por lo que es una zona muy poco frecuentada, algo que se agradece.

Sin embargo, no da para mucho más puesto que está rodeada por completo de zonas de cultivo y las cañas no dejan ver muchas zonas de agua. Así que es una excursión cortita pero que podemos complementar visitando el Embalse de Beniarrés, que se encuentra muy cerquita o el Barranc de l'Encantà, en Planes

Cómo llegar

Para llegar hasta el Mas de la Albufera, donde dejaremos el coche, tendremos que ir hasta la pequeña población de Gaianes (Gayanes) y salirnos de la CV-705 por un camino rural que nos llevará hasta la misma puerta.

Aquí abajo os dejamos la indicación en Google para que podáis llegar con vuestro móvil.


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Descubriendo el PN El Hondo (Elche)

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


El Parque Natural de El Hondo se encuentra entre los municipios de Elche y Crevillente, en el Bajo Vinalopó, ,y nos ofrece una serie de caminos muy bonitos donde descubriremos muchas aves, insectos y más animales, gracias a su gran extensión. 

Fue declarado Parque Natural en 1994 y además está incluido en el convenio internacional RAMSAR de protección de Zonas Húmedas y cuenta con una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). 


Cuenta con múltiples lagunas, aunque las más grandes son las de Poniente y Levante (650 y 450 hectáreas respectivamente). El agua que llega aquí viene de la desembocadura del río Segura y no del Vinalopó. Con este agua se riegan cerca de 40.000 hectáreas localizadas en la zona situada entre San Juan y Orihuela. 

Este espacio natural forma parte de la antigua albufera de Elche, que durante la Edad Media fue desecada casi totalmente. En esa época, las zonas húmedas eran una fuente enfermedades ya que eran el hábitat de mosquitos y ratas, vectores de la peste. Otro de los motivos era convertir esos campos en nuevas zonas de cultivo

En los años 20 del siglo pasado, la Compañía de Riegos de Levante construyó un par de embalses en esta zona pantanosa. Hoy en día la vegetación se ha apoderado de este enclave, por lo que parece un lugar completamente natural y además, es el hábitat de numerosas especies de aves muy importantes como la malvasía cabeciblanca o la cerceta pardilla, dos de las aves más amenazadas del planeta. 

Garceta común sobre un poste de la pasarela
Dentro de este espacio natural podemos encontrar cuatro rutas diferenciadas, la roja, la azul, la amarilla y la verde.  

La más sencilla de todas es la que parte del Centro de Interpretación del Parque, la ruta amarilla. Sirve para darte una idea de lo que es una zona húmeda. Una pasarela situada sobre una pequeña laguna llena de aves como fochas, ánades o garzas. 



La ruta roja es la que discurre paralela a uno de los canales principales. Un largo camino lleno de eucaliptos y donde podremos ver otra pasarela sobre el agua y varios miradores de madera, uno de ellos con bastante altura.

Para esta os recomendamos que llevéis prismáticos o una cámara con teleobjetivo porque si no vais a ver bien poco, ya que las lagunas son inmensas y los animales suelen recelar bastante de los humanos (y con razón). 

Ruta roja
La ruta verde es parecida a la amarilla pero un poco más larga. Aunque la más extensa es la ruta azul, que borde parte del embalse de Poniente (estas dos últimas no salen en la guía del Parque, aunque en la web sí, algo un poco raro) y en la que tenemos varios observatorios de madera tipo caseta. Aquí podéis ver más información de cada una de las rutas.



Track GPS 

Aquí os dejamos el track de la ruta para que podáis seguir nuestros pasos. Aunque es un lugar que no tiene pérdida alguna y que podéis recorrer por multitud de senderos.

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Cómo llegar 

Para hacer la ruta amarilla, verde y azul, deberéis dirigiros al Centro de Interpretación del Parque, pero si queréis hacer la ruta roja aquí os dejo el punto exacto donde debéis dejar el coche. 

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Ruta a las buitreras del Barranc del Cint (Alcoy)

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


      ¿Sabes que podemos ver buitres leonados en libertad en la provincia de Alicante? Pues sí, aunque parezca un ave que solo podemos ver si nos dirigimos a grandes sistemas montañosos andaluces o los pirineos, en Alicante también los podemos observar en un hábitat completamente natural. 

     Para ello, nos dirigimos hasta la ciudad de Alcoy, para hacer una ruta que nos adentra en uno de los barrancos más bonitos de la provincia, el Barranc del Cint, dentro del Parque Natural de la Serra de Mariola. Discurriremos por su interior y subiremos hasta una de su paredes para verlo desde arriba también. 

      Además, visitaremos la cruz y la ermita de Sant Cristòfol, visibles desde la ciudad. Todo en una ruta no muy complicada (aunque no señalizada por completo) pero muy entretenida ya que nos adentra en varios ecosistemas. Y subiendo hasta otro de los miles de Alicante, el Alt de les Pedreres (1056 m) Hablamos de un poco más de 7 kilómetros, que podremos hacer en unas 3 horas, haciendo las paradas oportunas.

Inicio de la ruta
    La ruta comienza en la antigua fábrica del Longanicero (de la que solo queda la chimenea y 4 paredes en pie). Seguiremos las indicaciones del GR7 (rojo y blanco) que pasa por aquí. Nada más pisar tierra, ya estamos dentro del Barranc del Cint, que se ira estrechando y aumentando la altitud de sus paredes. Si miramos hacia arriba, lo más normal es ver algún que otro buitre sobrevolando.



    Seguiremos el camino empedrado realizado al efecto por el interior del barranco, viendo cómo moldea el agua la roca caliza. En algunos lugares pisaremos barro (depende de la época en qué vayamos nos mojaremos/embarraremos más o menos) si ha habido lluvias recientes. 

     Veremos una pequeña casa, con un par de burros, algún huerto, algunos tocones de chopos que en su día fueron inmensos y se talaron, llamada el Mas del Potro. Justo después una gran roca caída en el río y una pequeña fuente. 

Fuente

     A partir de aquí el camino comienza a ascender y vamos saliendo del barranco por el margen izquierdo. Seguiremos la pista que discurre entre la pinada, pasando por un par de masías con grandes y bonitos árboles como esta carrasca que ya ha integrado las rocas de la terraza en su tronco. Algunas de ellas, comienzan a cultivar de nuevo olivos y otro frutales. 


     Justo antes de llegar a la carretera, una pista con una cadena, sale a nuestra izquierda. Seguiremos por ahí. Nos adentramos en la pinada que cubre toda la ladera del barranco, una pista bastante empinada en ocasiones y con numerosos árboles caídos (alguno de ellos, "impidiéndonos" el paso).



      Tras salvar estos 100 metros de desnivel (la parte más exigente de la ruta), nos toparemos con una valla metálica con un cartel (foto de abajo) que nos indica la zona en la que se reintrodujeron en el año 2000, los ejemplares de buitre leonado (Gyps fulvus) que hoy sobrevuelan la ciudad de Alcoy, mediante el llamado Projecte CanyetEs una zona restringida, declarada Reserva de Fauna, donde está prohibida la caza y adentrarse en ella, ya que no debemos molestarlos.  


     Seguiremos por el vallado y hay un momento en el que podemos verlos a lo lejos, posados sobre un pino y las paredes de las antiguas canteras de Canyet de Les Pedreres de Sant Cristòfol. Nuestro camino continua pegados al abismo, iremos recorriendo la sierra hasta llegar a la zona más alta, el Alt de Les Pedreres, con 1056 msnm. Después, nos encontraremos un anfiteatro natural (eso es lo que pensé al llegar aquí). La pinada desaparece y la roca madre aflora, dando lugar a un espectáculo de la naturaleza en el que podremos observar con detalle los vuelos de los buitres que viven bajo estas paredes, con la ciudad de Alcoy al fondo (lugar perfecto para comer, descansar, y disfrutar del paisaje).


Varios ejemplares de buitres leonado sobrevolando el Barranc del Cint


     Si miramos a nuestra derecha, al fondo, en lo alto de una colina, rodeada de pinos, encontremos la Ermita de San Cristóbal y la cruz metálica que la acompaña. Es nuestro siguiente destino. Me resultó muy curioso que no estuviera vallada, no tuviera puerta ni nada y que todo esté intacto (con la de grafiteros y vándalos que hay por todos lados con ganas de estropearlo todo). 

Ermita de San Cristóbal y Alcoy
Ermita (tras el pino) y cruz de San Cristóbal 


    El camino para llegar a ella es fácil. Una vez allí, debemos seguir las indicaciones del pajarito de Parques Naturales para descender hasta la carretera. Nosotros salimos justo en el Preventori de Mariola (ahora residencia para la 3ª edad), pero hay mil caminos y es confuso. Lo importante es llegar a la carretera. Una vez ahí es seguirla hacia la izquierda y llegaremos, tras pasar por un túnel un poco peligroso (aunque hay pocos coches), hasta el lugar donde dejamos el coche e iniciamos la marcha.  

Datos de la Ruta 

Descripción: Barranc del Cint, seguimso por senda empinada con cadena hasta Projecte Canyet (buitrera). De aquí al Alt de les Pedreres, pasamos por la ermita y la cruz de Sant Cristòfol y bajamos hasta la carretera de vuelta al incio. 
Distancia: 7,3 km (circular)
Duración: 3 horas.
Desnivel: 400 metros
Nivel: Medio.


Aquí os dejamos el TRACK GPS de Wikiloc con los datos de la ruta. 

Cómo llegar 

     Seguir las indicaciones del GPS hasta la posición marcada en el mapa de aquí abajo, ya que es difícil explicar donde está si no eres de Alcoy


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Salinas y dunas del Pinet (Santa Pola)

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


      Dentro del Parque Natural de las Salinas de Santa Pola podemos hacer multitud de rutas y excursiones gracias a su gran extensión y a sus distintos parajes que podemos encontrarnos a lo largo de las salinas.

        Una de ellas, es la que os traemos en este post, un pequeño recorrido de un par de kilómetros y apto para todas las edades por el extremo sur del Parque. Hablamos de las llamadas Salinas de Pinet, protegidas del mar gracias a un sistema dunar muy bien conservado.

Inicio del sendero
     La ruta la iniciamos en unas antiguas balsas salineras, hoy en día en desuso, a las que se introduce agua por su alto valor ecológico, ya que son el hogar de muchas aves como avocetas, flamencos, cigüeñuelas, garcetas, archibebes, chorlitejos, charrancitos, etc. Dependiendo de la época del año en la que vayáis, veréis más o menos aves.

Joven de flamenco común, aún sin el característico pigmento rosado en sus plumas
Grupo de chorlitejos y un archibebe común alimentándose en el borde de la balsa.
     El camino discurre paralelo a estas balsas gracias a unas maderas instaladas sobre las dunas, aunque en la mayoría del camino pisamos arena. Nos encontramos un par de casetas de observación en la que si estáis en silencio podréis ver de cerca las aves anteriormente citadas (recomendamos el uso de prismáticos y de teleobjetivos en vuestras cámaras).

Tarabilla común hembra
       Como ya dijimos anteriormente vamos pisando arena porque a nuestra derecho podemos ver el sistema dunar sobre el que se asientan numerosas especies vegetales como el pino y plantas adaptadas al sustrato salino. Se trata de dunas fijas, debido a la repoblación de pinos y eucaliptos que se hizo a principios del s.XX para frenar su avance.

Dunas fijas
Segunda caseta de observación de aves
       A nuestra izquierda encontramos un pequeño lago formado por las lluvias debido a la baja permeabilidad del suelo y el alto nivel freático. Además encontraremos numerosos charquitos de este tipo llamados malladas, donde los reptiles, aves y mamíferos que viven en esta zona aprovechan para hidratarse.

Panel informativo de las malladas 
Dunas fijas
      Detrás del lago, veremos una torre de observación. Desde aquí arriba podemos observar por completo las Salinas del Pinet y otra torre de observación que se encuentra justo enfrente. Podemos atravesar el camino que hay entre dos balsas para llegar hasta ella, nosotros no lo hicimos porque está bastante lejos y creemos que no aporta mucho puesto oque se encuentra en medio de la nada.

Torre de observación
Vistas de las salinas desde la torre de observación
      Así que seguimos el camino hasta la playa del Pinet, atravesando una camino que discurre por las llamadas dunas semifijas, aquellas en las que predominan especies de menor porte y arbustos hasta llegar al a playa, donde encontramos las dunas móviles, en las que no existe vegetación y cambian en función del viento.

Camino a la playa entre dunas semifijas

       Una delicia si vas en temporada baja, puesto que puedes disfrutar de ella si nadie... y si encima te sale un buen día es una gozada poder caminar por la arena.

Playa del Pinet

Dunas móviles en la playa del Pinet

Antiguas casas de la playa del Pinet. Algunas se conservan mejor que otras. 
       Puedes volver por otro camino entre dunas, o seguir por la playa. Nosotros escogimos la segunda opción porque la playa en invierno es una gozada como podéis ver en las imágenes. Cuando lleguemos a las primeras casas, justo detrás de ellas está el parking donde dejamos el coche.

Más info

Descripción de la ruta en la web de Parques Naturales

Cómo llegar

     Para llegar al incio de la ruta tenéis que atravesar las Salinas de Santa Pola por la N-332 y saliros por "La Marina Playas" y posteriormente "Platja del Pinet". Aquí abajo os dejamos el link para que os lleve directo vuestro GPS, tan solo debéis darle a "Cómo llegar".

       Track GPS de Wikiloc de la ruta que hicimos


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Salinas de Calpe

Publicado en: Más allá de la ciudad por Fran Mercader Román. Texto original


     Dentro del núcleo urbano de Calpe (Alicante) nos encontramos esta laguna salada que se formó hace millones de años, que ha sido explotada durante cientos de años como industria salinera y que ahora constituye una de las zonas húmedas protegidas más característica de la provincia. 

       A diferencia de otras salinas como las de Santa Pola o Torrevieja, esta ya no se usa como tal, puesto que dejó de funcionar en 1988 y ahora se conserva la lámina de agua por su importancia ecológica, ya que es el hábitat de numerosas especies animales, especialmente aves

Las aves conviviendo con los rascacielos
    La presión urbanística que tiene la laguna es más que evidente. Solo al norte de las salinas podemos observar algo de vegetación que sirve como refugio para aves y animales terrestres y un respiro para aquellas que utilizan la laguna como refugio y para anidar. 

     Sin embargo, al sur de ésta nos encontramos una barrera de edificios de altura más que considerable que nos impiden ver el mar, estando a escasos 100 metros de él. Y los que quedan. Ya que este año se ha suprimido las restricción de altura a los edificios u hoteles cercanos a la laguna. De manera que Calpe está siguiendo el modelo de Benidorm sin tener en cuenta este espacio natural de gran valor


      La desconexión con el otro gran espacio natural de Calpe, el penyal d'Ifac, es incuestionable con imágenes como estas. Imágenes que a muchos gustarán, pero a los que amamos la naturaleza nos horrorizan, ya que nos ponemos en el lugar de esas aves que han utilizado y utilizan esta laguna como descanso, nidificación y en definitiva, como su casa, y el ser humano las ahoga cada vez más


Garza real (Ardea cinerea) sobrevolando la laguna
     Una de las aves más llamativas de las salinas es el flamenco común, puesto que lo podemos encontrar durante todo el año en este espacio natural. Pero también encontramos grandes grupos de gaviota reidora (más pequeña y menos abundante que su hermana mayor, la patiamarilla) y ejemplares de gaviota reidora, gaviota de Audouin, cigüeñuela común o cormorán grande (situado normalmente en los postes de madera que sobresalen en el interior de la laguna) y así hasta 173 especies registradas

Ruta 

      Respecto a la ruta que podemos hacer para observar de cerca esta laguna, es muy sencilla. Podemos hacerla en coche (la carretera está pegada al agua, literalmente), a pie, o en bicicleta

Mirador situado al norte de las salinas
        Solo al norte de ésta, existe una senda natural que se adentra en un pequeño bosque mediterráneo y que nos lleva hasta un mirador de madera donde poder observar estas aves si disponemos de unos prismáticos o de un teleobjetivo en nuestra cámara, ya que son animales salvajes y suelen estar en medio de la laguna, lo más lejos del ser humano posible. 

Grupo de flamenco común (Phoenicopterus roseus) descansando en las salinas
     Otra de las opciones es hacerla en bicicleta, ya que nos podremos mover por ambos medios (asfalto y tierra) sin dificultad alguna. 


     Aquí os dejamos la ruta si queréis hacerla andando (hay tramos al oeste que es complicado pasar en bici por la gran cantidad de vegetación que hay, pero podéis salir a la carretera y seguir por ella). 

    Si queréis saber más sobre estas salinas, explotadas desde la época romana, podéis hacerlo aquí, donde explican detalladamente la historia de este lugar.

Cómo llegar

     Hemos puesto un indicativo en Google para que podáis llegar fácilmente al inicio del camino que nos lleva al mirador. Además aquí podréis dejar el coche fácilmente ya que en esa calle hay sitio de sobra. 


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