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¿Cuáles son las funciones y obligaciones del Consejero de Seguridad ADR?

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El Consejero de Seguridad es un requisito legal para las empresas que realizan operaciones de transporte de mercancías peligrosas. Bajo la responsabilidad del jefe de la empresa, el consejero tiene por misión esencial investigar cualquier medio y promover cualquier acción, dentro de los límites de las actividades relacionadas con la empresa, para facilitar la ejecución de estas actividades respetando las disposiciones aplicables y en condiciones óptimas de seguridad. Sus funciones, adaptadas a las actividades de la empresa, son las siguientes:

  • Examinar que se respeten las disposiciones relativas al transporte de mercancías peligrosas;
  • Asesorar a la empresa en las operaciones referentes al transporte de mercancías peligrosas;
  • Redactar un informe anual destinado a la dirección de la empresa o, en su caso, a la autoridad pública local, sobre las actividades de esta empresa relativas al transporte de mercancías peligrosas. El informe debe conservarse durante 5 años y disponible para las autoridades nacionales, si lo solicitan;

Fuente: Pixabay

Las funciones del consejero comprenderán, además, en particular el examen de las siguientes prácticas y procedimientos referentes a las actividades implicadas:

  • Los procedimientos encaminados a la observancia de las reglas sobre identificación de las mercancías peligrosas transportadas;
  • Los procedimientos de la empresa sobre la valoración de las necesidades específicas relativas a las mercancías peligrosas, en la adquisición de los medios de transporte;
  • Los procedimientos que permitan comprobar el material utilizado para el transporte de las mercancías peligrosas o para las operaciones de embalado, llenado, de carga o descarga;
  • La adecuada formación de los empleados afectados de la empresa, incluyendo los cambios en la reglamentación, y el mantenimiento de los registros de dicha formación;
  • La aplicación de procedimientos de urgencia apropiados en caso de accidentes o incidentes que puedan afectar a la seguridad durante el transporte de mercancías peligrosas o durante las operaciones de embalado, llenado, de carga o descarga;
  • La realización de análisis y, en caso necesario, la elaboración de partes sobre los accidentes, incidentes o infracciones graves que se hubieren comprobado en el curso del transporte de mercancías peligrosas, o durante las operaciones de embalado, llenado, de carga o descarga;
  • La aplicación de medios adecuados para evitar la repetición de accidentes, de incidentes o de infracciones graves;
  • La observancia de las disposiciones legales y la consideración de las necesidades específicas relativas al transporte de mercancías peligrosas en lo referente a la elección y utilización de subcontratistas o terceros participantes;
  • La comprobación de que el personal encargado del transporte de las mercancías peligrosas embalado o llenado o a su carga o descarga dispone de procedimientos de ejecución y de consignas detalladas;
  • La realización de acciones de sensibilización a cerca de los riesgos relacionados con el transporte de las mercancías peligrosas embalado o llenado o a la carga o la descarga de dichas mercancías;
  • La aplicación de procedimientos de comprobación con objeto de garantizar la presencia, a bordo de los medios de transporte, de los documentos y de los equipos de seguridad que deben acompañar a los transportes, y la conformidad de estos documentos y de estos equipos con la normativa;
  • La aplicación de procedimientos de comprobación con objeto de garantizar la observancia de las reglas relativas a las operaciones de embalado, llenado, de carga y descarga;
  • La existencia del plan de protección.

Como obligaciones concretas del consejero se contemplan las siguientes:

  • Atender los requerimientos de los Servicios de Inspección del Transporte, aportando los datos en relación con el centro y área de actividad objeto de inspección, en la que el consejero de seguridad tenga designada su adscripción.
  • Recabar los datos necesarios para confeccionar el informe sobre accidentes, del que hablamos un poco más adelante en este mismo artículo.
  • Los consejeros de seguridad que causen baja en una empresa, ya sea a iniciativa propia, de la empresa o por caducidad de su certificado, deberán emitir un informe anual parcial de las actividades realizadas por la empresa durante el periodo del año en que el consejero se haya encontrado en alta, con los datos que la empresa deberá facilitar obligatoriamente al consejero,
  • Los datos incluidos en este informe deberán ser considerados por el consejero entrante en la redacción del informe anual correspondiente.
  • En el caso de que el motivo de baja de un consejero de seguridad sea el cese de la actividad de la empresa deberá remitir a esta un informe anual de las actividades realizadas por la empresa durante el periodo del año en que se haya encontrado en alta.

Informe de accidentes.

Cuando se produce un accidente que afecta a personas, bienes o al medio ambiente durante un transporte o una operación de embalado o llenado, de carga o de descarga efectuadas por la empresa afectada, el consejero, una vez reunidos los datos pertinentes, redactará un informe de accidente destinado a la dirección de la empresa o, cuando proceda, a una autoridad pública local, después de haber recogido todos los datos útiles para este fin. Este informe no reemplazará a los informes redactados por la dirección de la empresa que sean exigidos por cualquier otra legislación internacional o nacional.

Visitas técnicas a las instalaciones.

Los consejeros de seguridad realizarán, como mínimo, una visita inicial y una al año a cada establecimiento o instalación en donde se desarrollen actividades con mercancías peligrosas.

En el caso de que el único personal implicado en la actividad de descarga sea el de la empresa transportista, la visita podrá ser bienal, siendo necesario realizar visitas excepcionales cada vez que se modifiquen las instalaciones que afecten al procedimiento de las operaciones de descarga.

En estas visitas el consejero comprobará, a los efectos de garantizar la seguridad en las instalaciones, que se cumplen todas las condiciones y procedimientos exigibles.

Si en el domicilio de la empresa no se efectúan actividades con mercancías peligrosas, la visita se efectuará en un lugar acordado entre el consejero y la empresa, siempre que sea adecuado para cumplir con los objetivos de la visita técnica.

Informe técnico de evaluación.

Como resultado de las visitas, los consejeros de seguridad realizarán, como mínimo, un informe de evaluación comprobando el grado de cumplimiento de los requisitos exigidos por el ADR en cada establecimiento o instalación en donde se desarrollen actividades con mercancías peligrosas que hayan sido comunicadas. En este informe el consejero examinará el cumplimiento de los requisitos establecidos en la normativa vigente, conforme se especifican en la relación de las funciones y obligaciones asignadas al consejero.

En cada uno de los centros en donde el consejero deba examinar el cumplimiento de las reglas aplicables, deberá existir, por lo menos, un informe de evaluación, o copia del mismo, en relación al cumplimiento de los requisitos exigidos por el ADR.

En el informe de evaluación de requisitos se anotará, además, cualquier incidencia que detecte el consejero en relación con el desarrollo de sus funciones.

Las anotaciones irán firmadas por el consejero de seguridad y por el responsable del centro de trabajo con indicación de la fecha en la que se hubiera efectuado el informe.

El citado informe deberá guardarse en el centro de trabajo o en el domicilio fiscal de la empresa durante, al menos, un año.

Habilitación.

Para realizar estas funciones el consejero deberá estar en posesión de un certificado de formación profesional válido para el transporte por carretera. Este certificado se emite por la autoridad competente de cada comunidad autónoma.

Para la obtención del certificado, el candidato deberá recibir una formación que, aparte de prepararle para cumplir sus obligaciones, tiene como objetivo esencial dar al candidato conocimientos suficientes sobre los riesgos inherentes a los transportes, embalado, llenado, carga o descarga de las mercancías peligrosas, conocimientos suficientes sobre las disposiciones legislativas, reglamentarias y administrativas.

Esa formación, que no puede ser impartida por el organismo examinador, es previa a la superación de un examen oficial aprobado por la autoridad competente, que en el caso de España se convoca anualmente por cada una de las comunidades autónomas.

Así pues, realizar un curso sobre mercancías peligrosas es un paso previo para obtener el Certificado de Consejero de Seguridad que permite, a quienes superan el examen oficial, ejercer las funciones recogidas más arriba.

¿Estás preparado para ser Consejero de Seguridad? Deja tus dudas en los comentarios a esta entrada para que las tratemos en futuras entradas sobre el trabajo con mercancías peligrosas.

El Instituto Superior del Medio Ambiente ha desarrollado el programa Consejero de Seguridad (ADR): Gestión de mercancías peligrosas para facilitar a los alumnos interesados en obtener o renovar su certificado la preparación del examen.

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¿Agua de grifo en la empresa?

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Hace unas semanas tuve la ocasión de impartir una charla de 5 minutos sobre el impacto de las botellas de plástico y cómo reducirlo con un gesto sencillo: beber agua del grifo.

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Muchas de las organizaciones que he visitado a lo largo de mi vida profesional ofrecen (bien mediante máquinas, bien en los comedores de empresa), agua embotellada a sus empleados, a pesar de estar conectadas a la red de agua potable en lugares con excelente calidad de agua de grifo.

Incluso en algunas de estas empresas los empleados reutilizan este tipo de envases para contener sustancias peligrosas sin sustituir el etiquetado para evitar el riesgo que puede llegar a suponer tener una botella de agua rellenada con líquido de frenos, aceites de corte u otras sustancias. ¿Nunca han abierto la nevera de un taller y han encontrado allí una botella de plástico llena de un líquido de llamativo color verde?

Son muchas las formas en las que la gestión de una organización puede influir en su entorno, así como en el impacto que causan sus trabajadores. En empresas como los hoteles no sólo pueden influir sobre la sostenibilidad de los hábitos de consumo de su personal: una buena información a los clientes puede ahorrar la fabricación de un buen número de envases y los costes de su gestión.

Por supuesto, en muchas actividades económicas el impacto de los envases de plástico generados por los trabajadores en su horario laboral no es un impacto ambiental significativo. Pero es una actuación fácil de acometer en el contexto de la responsabilidad social corporativa y las inversiones se recuperarían a muy corto plazo.

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¿Se imaginan a los hijos de todos los empleados paseando por el parque y en sus centros escolares una botella reutilizable marcada con el logotipo de la empresa? ¿O a todos los empleados luciendo en el gimnasio el logotipo de la empresa? El coste es muy bajo y el retorno puede ser importante. ¿Qué me dicen de las ruedas de prensa? ¿Poner en primer plano la marca de la empresa impresa en una jarra de vidrio?

Hay mil formas de que un gesto tan potente como evitar las botellas de plástico de un solo uso se convierta en una brillante actuación de responsabilidad social corporativa. ¿Qué tal si en una cadena hotelera sustituimos las botellas de plástico “de cortesía” por una de acero reutilizable y una pegatina en el lavabo, quizá de la compañía distribuidora de agua, informando sobre la calidad del agua? ¿Se imaginan a los clientes del hotel luciendo la marca en los lugares turísticos más concurridos, sus reuniones de empresa o los congresos a los que asistan?

¿Dejaría de ingresar el restaurante que incluyese en su carta la opción de agua del grifo? ¿Qué pasaría si le pusiese un precio simbólico destinando la recaudación por jarras de agua a una causa social o ambienta?

Conocer la calidad del agua de nuestro grifo en España es fácil, basta acudir al Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo Humano. Quizá en algunas zonas sea necesario someter el agua a filtración u otro tratamiento que mejore las características organolépticas del agua. Tal vez para reducir la dureza que, sin perjudicar la potabilidad del agua, causa tanto rechazo. ¿Es una inversión excesiva para una empresa? ¿Cuántas botellas de agua pagan unas jarras especiales y sus filtros?

Creo que, aparte de otras actuaciones vistosas, es interesante incorporar gestos relacionados con el consumo responsable dirigidos a los trabajadores de las organizaciones, sobre todo aquellos que pueden reproducir en su hogar y trasladar a su entorno cercano.

Y tú ¿dejarías de utilizar botellas de plástico en tu lugar de trabajo si la empresa ofreciese alternativas?

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¿Qué ADR aplico entre enero y junio?

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El Acuerdo europeo sobre transporte internacional de mercancías peligrosas por carretera (ADR) es un documento vivo: cada dos años tenemos una nueva versión que incorpora enmiendas que permiten la adaptación al progreso de un acuerdo internacional adoptado en Ginebra el 30 de septiembre de 1957 y que entró en vigor el 29 de enero de 1968.

La aparición de nuevas materias peligrosas (¿quién pensaba en las baterías de litio hace sesenta años?), los avances en seguridad industrial, la evolución de los medios de transporte, los acuerdos multilaterales, la aproximación a otras reglamentaciones… van haciendo necesario revisar y adaptar un texto que se reedita bianualmente.

¿Qué versión aplico? ¿ADR 2015 o ADR 2017? En el capítulo 1.6, dedicado a medidas transitorias, encontramos la respuesta: “1.6.1.1 A menos que se estipule lo contrario, las materias y objetos del ADR podrán ser transportados hasta el 30 de junio de 2015, de conformidad con las disposiciones del ADR aplicables hasta el 31 de diciembre de 2014”

Así pues, si bien la siguiente versión del ADR entra en vigor el 1 de enero del año al que hace referencia, hasta el 1 de julio su aplicación no es obligatoria –salvo para los requisitos que se disponga otra cosa. Entre el 1 de enero y el 30 de junio el nuevo ADR está vigente pero, en líneas generales, no es de aplicación obligatoria.

Entonces ¿qué ADR utilizo? Dependerá de las características de mi organización y la capacidad de anticipación y adaptación al cambio. Hace tiempo que tenemos disponible las versiones oficiales del ADR 2017 en inglés, francés y ruso. También el Ministerio de Fomento ha publicado las enmiendas traducidas al español. Pero todavía no tenemos la publicación formal en el Boletín Oficial del Estado ni la edición del texto a la que nos tiene acostumbrados el Ministerio de Fomento.

Personalmente me gusta manejarme en papel con la edición del Ministerio de Fomento y en digital con el pdf publicado en el B.O.E., por lo que, en lo que a su aplicación se refiere, el ADR 2017 me esperaría hasta el 1 de julio. Ahora bien, cualquier empresa que espere a esa fecha deberá preparar con antelación suficiente las novedades que puedan afectar a su operativa.

Es importante tener en cuenta que elijamos la versión que elijamos tenemos que utilizar el ADR completo. No vale acogerse a las disposiciones más favorables del ADR 2015 y a las más favorables del 2017. Cada organización debe aplicar completamente, durante este periodo transitorio, la versión del ADR que elija. Por ejemplo, no puedo quedarme sólo con la versión de las instrucciones escritas de 2015, mientras que para todo lo demás aplico el 2017.

Y ¿qué pasa con los exámenes? Buena pregunta. Distintos profesionales relacionados con el transporte de mercancías peligrosas tienen que obtener certificaciones de su formación para poder ejercer. Tal es el caso de los Consejeros de Seguridad para el Transporte de Mercancías Peligrosas, que se enfrentan a un examen de obtención de la titulación y cada 5 años deben superar uno de renovación.

Las convocatorias de examen pueden tener indicaciones específicas al respecto, pero lo normal suele ser que las preguntas sean de la versión del ADR de aplicación obligatoria. Es decir, durante el periodo transitorio lo normal es que sean del ADR anterior, mientras que a partir del 1 de julio serán con el ADR 2017.

Conviene no perder de vista que el objetivo de estas pruebas es comprobar que efectivamente el profesional cuenta con los conocimientos relacionados con sus funciones. Y que los mantiene actualizados. A pesar de ello, en la práctica, las actualizaciones bienales del ADR no suponen un porcentaje significativo del total del texto, por lo que podríamos superar sin muchas dificultades un examen basado en el ADR 2017 estudiando y utilizando como guía para solucionar los casos prácticos el ADR 2015. Pero dependerá del énfasis que el tribunal pusiese en las novedades y el peso de las mismas frente al total de los contenidos del ADR.

En cualquier caso estaremos a lo que nos cuente el Ministerio de Fomento en las jornadas técnicas del ADR 2017 que, seguramente, organizará para aclarar las dudas igual que viene haciendo cada vez que aparece una nueva versión del ADR.

El Instituto Superior del Medio Ambiente ha desarrollado el programa Consejero de Seguridad (ADR): Gestión de mercancías peligrosas para facilitar a los alumnos interesados en obtener o renovar su certificado la preparación del examen.

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¿Qué necesitas para ser Auditor de Sistemas de Gestión?

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Los sistemas normalizados de gestión vuelven a vivir un momento interesante. Diversos factores han aumentado el interés de las organizaciones por las normas ISO:

Este movimiento en el mercado de la certificación genera oportunidades de negocio y empleo para los distintos agentes que encontramos en el ecosistema de los sistemas normalizados de gestión:

  • responsables de gestión dentro de la organización que implanta el sistema,
  • consultores que asesoran para conseguir un sistema conforme a las normas de referencia y adecuado a las necesidades de la empresa,
  • auditores de sistemas de gestión, a los que dedico esta entrada.

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¿Qué es un auditor?

Básicamente es la persona que lleva a cabo una auditoría. Entre las más interesantes para los sistemas normalizados de gestión encontramos:

  • Auditoría interna (también conocida como auditoría de primera parte): es requisito de las normas de gestión y sirve para que la organización compruebe cómo funciona su sistema, si está correctamente implantado, si consigue los objetivos propuestos, si es conforme a la norma de referencia… Se llama interna porque los resultados de la auditoría son de uso interno, pero puede ser realizada tanto por personal de la empresa como por personal externo, normalmente un consultor.
  • Auditoría de certificación: es la que hace una organización independiente al objetivo de asegurar la conformidad del sistema de gestión con la norma de referencia. Se llama auditoría de tercera parte, porque debe realizarla alguien sin intereses en la organización y el resultado –el certificado de sistemas de gestión- no es un resultado interno, si no que informa al conjunto de la sociedad sobre el compromiso de gestión de la empresa certificada.

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¿Quién es competente para realizar auditorías?

Pueden ser auditores quienes cuenten con capacidad para aplicar conocimientos y habilidades para alcanzar los resultados pretendidos en el proceso de auditoría. Un auditor debe contar con la formación y experiencia adecuadas para revisar sistemáticamente la organización auditada y comprobar que el sistema de gestión sirve al propósito por el que se implanta, incluyendo la conformidad con la norma de referencia.

¿Qué se necesita para ser auditor?

Así pues, en primer lugar, el auditor necesita un conocimiento profundo de las normas de gestión. Para un auditor de gestión ambiental, este conocimiento se adquiere con cursos específicos sobre gestión ambiental o en cursos especialistas de sistemas integrados de gestión –que aportan una visión más amplia de la gestión en la empresa-.

A partir de aquí es deseable contar con experiencia en el diseño e implantación de sistemas de gestión. Esta puede venir del trabajo en organizaciones que cuentan sistemas certificados, siendo responsable o empleado de departamentos de gestión ambiental, de la calidad o prevención de riesgos laborales. También se adquiere esta experiencia, más rápidamente y con más diversidad de enfoques, trabajando en consultoría de gestión. El consultor visita distintas empresas de uno o varios sectores de actividad y contribuye a que los sistemas de gestión, cumpliendo los requisitos de las normas de referencia, sean adecuados a los objetivos de cada organización.

Una vez que se conocen las normas y se sabe cómo se aplican en distintas organizaciones se está preparado para seguir avanzando en la carrera de auditor. Como auditor interno es deseable conocer los procedimientos de auditoría, bien por haber asistido previamente a auditorías realizadas a la empresa en la que se trabaja, bien por acompañar a otros auditores.

Así, la experiencia en auditorías se adquiere asistiendo a auditorías, bien como consultor, bien como responsable del sistema de gestión:

  • El consultor suele acudir a auditorías, tanto internas como de certificación, en calidad de observador. Su papel es servir de intérprete entre el auditor y los responsables de la organización auditada cuando detecte que no hay entendimiento en el proceso de auditoría. Especialmente en el momento de interpretar el informe final y poner en marcha el plan de acción para resolver las no conformidades que se hubiesen detectado.
  • El responsable del sistema de gestión tiene la responsabilidad de defender el sistema de gestión, mostrando que está implantado y da cumplimiento a los requisitos de las normas de referencia para el mismo –ISO 14.001 para gestión ambiental, 50.001 para gestión de la energía… o varias de ellas en el caso de sistemas integrados de gestión.

En este punto es deseable contar con formación específica sobre la auditoría, siendo interesante haber estudiado la norma ISO 19.011, en la que se establecen las Directrices para la auditoría de Sistemas de Gestión. Entre otras muchas cuestiones, esta norma establece indicaciones sobre la competencia y evaluación de los auditores. A parte de los ya comentados sobre las normas de gestión y el proceso de auditoría, la norma destaca la importancia de conocer el contexto de la organización a auditar y los requisitos legales que son de aplicación a la actividad.

La pregunta mágica podría ser ¿qué curso debo realizar para ser auditor de sistemas de gestión? Y no admite una respuesta fácil. Como hemos visto, no se consigue ser auditor con un curso: para ser auditor hay que desarrollar una serie de habilidades y acumular experiencias que no se pueden adquirir únicamente en un aula. La base está en un conocimiento detallado de las normas de gestión, su aplicación, el sector de la actividad a auditar… Así pues, si bien es cierto que el auditor tiene que tener una buena formación y mantenerse constantemente actualizado, un curso de auditoría no garantiza que podamos ejercer como auditor.

Por mucho que paguemos cursos de auditor jefe no lo seremos hasta que no tengamos experiencia como auditores y habilidades para coordinar un equipo de auditoría. Seguro que el contenido será interesante, pero no es la forma de acceder a un puesto de auditor.

¿Cómo llegamos a ser auditores?

Para trabajar como auditor interno tenemos que empezar por encontrar un trabajo en gestión, bien en consultoría, bien en un departamento de gestión de una empresa. El acceso, dependiendo del perfil, podemos conseguirlo contando en nuestro curriculum con formación específica, bien un máster en el que se aborden los sistemas de gestión, bien un curso especialista en sistemas integrados de gestión.

Tanto en el departamento de gestión como en la empresa de consultoría empezaremos por aplicar los conocimientos teóricos a casos concretos. A entender cómo se resuelven en una empresa real cada uno de los requisitos de la norma. Esto nos permite familiarizarnos con la interpretación de los estándares de referencia.

Y un buen día empezarán a llegar las auditorías. Primero como meros observadores, en cualquiera de los dos ámbitos, luego como responsable del sistema o consultor. Aquí aprenderemos cómo otros auditores revisan el sistema de gestión, qué herramientas utilizan, qué tipo de evidencias recopilan, qué redactan en los informes de auditoría, cómo se comunican con los empleados de la organización auditada…

Poco a poco, podremos hacernos cargo de auditorías internas, bien de nuestra propia empresa -para partes del sistema de gestión en las que no estemos implicados-, bien como auditores contratados por otras empresas, a través de una consultora o como expertos en gestión en el sector de actividad de la empresa que nos tiene contratados.

El auditor interno compagina sus tareas con otras labores, bien dentro del sistema de gestión de la organización para la que trabaja, bien con otras tareas de consultoría, como la implantación de sistemas de gestión en organizaciones distintas a las que audita.

El siguiente paso sería ser auditor de certificación. En España esto implica trabajar para una empresa acreditada por ENAC para la certificación de sistemas de gestión. El acceso profesional a estas organizaciones puede ocurrir de varias maneras. Desde entrar como comercial en una certificadora a colaboraciones como freelance. En cualquier caso suele ocurrir cuando se tiene un mínimo de experiencia en gestión, normalmente en consultoría. Lo realmente inusual es que contraten a alguien sin experiencia que acaba de terminar un curso de auditor, ya que no garantiza un conocimiento de las normas de referencia ni experiencia en su implantación a actividades concretas.

Otra cuestión a considerar es qué papel queremos jugar dentro del ecosistema de los sistemas normalizados de gestión. Próximamente dedicaré otras entradas a reflexionar sobre el consultor y el responsable corporativo del sistema de gestión, pero adelanto que ser auditor de certificación no siempre es, necesariamente, la cúspide de la carrera profesional en sistemas normalizados de gestión. Es un objetivo atractivo y deseable, especialmente cuando se accede al mercado laboral, pero en función de las aptitudes y actitudes de cada uno puede que no sea el mejor objetivo profesional.

En cualquier caso, a modo de conclusión, para ser auditor lo que hace falta es conseguir un mínimo de experiencia profesional que nos ayude a tener criterio sobre cómo se aplican los requisitos de las normas en una organización concreta. Esa experiencia se consigue trabajando en sistemas de gestión, para lo que es importante estar formado y “meter la cabeza”, bien en una empresa de consultoría, bien en el departamento de gestión de una organización certificada. ¿Quieres ser auditor? ¿Estás moviendo el curriculum en la dirección correcta?

Si quieres ampliar más información sobre los Sistemas de Gestión Ambiental y cumplimiento de la Legislación, el ISM desarrolla diferentes programas formativos al respecto, Especialista en Sistemas Integrados de Gestión: Calidad, Medio Ambiente, Energía y PRL y Sistemas de Gestión Medioambiental y Requisitos Ambientales y Actualización Legislativa

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Autorización Ambiental Integrada y mejora continua

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La mejora continua es una de las premisas de los sistemas normalizados de gestión, en particular resulta interesante para la sostenibilidad aquellos relacionados con la gestión ambiental. Cuando una organización decide voluntariamente acceder a un esquema de certificación ambiental entra en una espiral que irá mejorando su comportamiento y los resultados relacionados con su desempeño en materia de medio ambiente.

Mediante la aplicación del Ciclo de Deming, normas como ISO 14.001 animan a las empresas a conocerse mejor –identificando sus aspectos e impactos ambientales- y definir una planificación con objetivos y metas ambientales, acordes con la realidad de la organización, que permitan avanzar en resultados tangibles, traducidos en una mejora permanente de su gestión en cuestiones como la prevención del riesgo de causar daños al entorno.

Mejora contínua según UNE EN ISO 14.001:2015

¿Qué pasa con las empresas que deciden mantenerse al margen de las certificaciones ambientales? ¿Existe alguna forma de incluirlas en ciclos de mejora continua similar a la de los modelos normalizados de gestión ambiental? Pues lo cierto es que sí: los sistemas de autorizaciones y licencias han ido evolucionando progresivamente hasta constituirse en mecanismos vinculantes de mejora continua.

El ejemplo más claro de legislación ambiental que obliga a la mejora continua de las organizaciones lo encontramos en la Directiva 2010/75/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de noviembre de 2010, sobre las emisiones industriales (prevención y control integrados de la contaminación) (DEI) y la Autorización Ambiental Integrada (AAI).

La Directiva de Emisiones Industriales (DEI) desarrolla un marco general basado en permisos integrados que tienen en cuenta todo el comportamiento medioambiental de una instalación para evitar que la contaminación se transfiera de un medio, como la atmósfera, el agua o el suelo, a otro. Da prioridad a la prevención de la contaminación interviniendo en la fuente y asegurando una gestión y un uso prudentes de los recursos naturales.

Así pues, para la obtención de la Autorización Ambiental Integrada, las instalaciones cubiertas por el ámbito de aplicación de la Directiva de Emisiones Industriales, deberán incorporar las mejores técnicas disponibles (MTD). Esto se consigue a través del condicionado de los permisos para el funcionamiento de la actividad, incentivando a las industrias a adoptar la fase más eficaz y avanzada de desarrollo de las actividades y de sus modalidades de explotación, de modo que se eviten o reduzcan las emisiones y el impacto en el conjunto del medio ambiente.

La Directiva de Emisiones Industriales, con la finalidad de determinar las mejores técnicas disponibles y limitar los desequilibrios en la Unión Europea en cuanto al nivel de emisiones procedentes de las actividades industriales, prevé la elaboración, revisión y actualización los documentos de referencia sobre las mejores técnicas disponibles (BREF) mediante un intercambio de información con los interesados.

En particular los elementos esenciales de estos BREF, las conclusiones sobre las MTD, constituyen la referencia para el establecimiento de las condiciones de la Autorización Ambiental Integrada. En la propia DEI se recoge que la Comisión debe tratar de actualizar los documentos de referencia MTD a más tardar a los ocho años de la publicación de la versión anterior. Estas actualizaciones se trasladan a las autorizaciones, ya que sus condiciones deben revisarse regularmente y cuando se aprueben conclusiones sobre las MTD nuevas o actualizadas.

Así, en un plazo de cuatro años a partir de la publicación de las conclusiones relativas a las MTD en cuanto a la principal actividad de una instalación, el órgano competente garantizará que se hayan revisado y, si fuera necesario, adaptado todas las condiciones de la autorización de la instalación.

De este modo la Directiva de Emisiones Industriales y su trasposición a la legislación española establecen un mecanismo de mejora continua en el desempeño de las actividades industriales a las que, por su particular incidencia en el medio ambiente, resulta de aplicación la Ley 16/2002, de 1 de julio, de Prevención y Control Integrados de la Contaminación (IPPC).

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Parecidos y diferencias entre ISO 14001:2015 y EMAS III

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Unas de las decisiones estratégicas que tienen que tomar las organizaciones que se deciden a mostrar su compromiso ambiental ante terceros es qué esquema de certificación ambiental van a seguir. Existe un amplio modelo de certificaciones: para productos ecológicos, para huella ambiental, eventos sostenibles… en esta entrada me centraré en los principales modelos de certificación de la gestión ambiental: ISO 14001 y EMAS.

Ambos estándares se justifican en la necesidad de una guía que permita a las organizaciones mejorar su comportamiento ambiental y, mediante una certificación o verificación independiente, acceder a un reconocimiento formal como señal al mercado de ese esfuerzo por reducir el impacto al medio ambiente.

ISO 14001 es la respuesta de la Organización Internacional de Estandarización a esta necesidad, mientras que EMAS es la solución adoptada en la Unión Europea para dotarse de un mecanismo de mercado que diferenciase a las organizaciones con mayor compromiso ambiental.

La comparación entre ambos modelos viene de largo. La primera versión del Reglamento EMAS es del año 1993, fruto de una conciencia ambiental europea que presionaba a sus gobiernos e industrias, desde finales de los años setenta, para favorecer un modelo de producción más sostenible. ISO 14001 hereda la tradición del modelo de gestión de la calidad ISO 9001. La primera versión se publica en 1996 como respuesta a la demanda internacional de mecanismos para reducir el impacto de las industrias sobre el desarrollo sostenible, identificada en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992.

Actualmente están en pleno vigor EMAS III -la tercera actualización del reglamento europeo- y la última versión de la norma internacional, ISO 14001:2015. A la hora de decantarse por la implantación y certificación de un sistema de gestión ambiental según uno u otro modelo cabe preguntarnos ¿son igualmente eficaces a la hora de demostrar el compromiso de mi organización? ¿cuál de los dos debería elegir?

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Parecidos entre ambas normas:

  • Ámbito de aplicación: en los orígenes la gestión ambiental estaba reservada al sector industrial, pero ambos modelos han salido de las fábricas para pasar a ser aplicables a cualquier tipo de organización, sea pública, privada, industrial o de servicios. Tanto EMAS como ISO 14001 pueden utilizarse para mejorar la gestión de la Administración, asociaciones sin ánimo de lucro, empresas de servicios…
  • Ámbito territorial: el estándar ISO tiene una clara vocación global desde su origen, es más, es la respuesta a la aparición de diferentes modelos de certificación de la gestión ambiental en distintos lugares. Por su parte, EMAS se ha ido adaptando a un mercado globalizado, dando respuesta a situaciones diversas, tales como empresas con ubicaciones en distintos países de la Unión Europea, organizaciones con sedes dentro y fuera de Estados miembro, así como organizaciones en terceros países.
  • Sistema de gestión ambiental: los dos modelos hacen referencia a la necesidad de controlar procesos para reducir el impacto ambiental de los mismos. El requisito en este sentido es el mismo, en tanto que para acceder a EMAS se pide que la organización cuente con un sistema de gestión y se cita, a modo de ejemplo, ISO 14001.
  • Diagnóstico inicial: uno de los acercamientos recientes de ISO 14001 a EMAS ha sido la incorporación del necesario trabajo previo al desarrollo e implantación del sistema de gestión ambiental. EMAS cuenta con un “análisis medioambiental”, entendido como el “análisis global preliminar de los aspectos medioambientales, los impactos ambientales y los comportamientos medioambientales relacionados con las actividades, productos y servicios de una organización”. ISO 14001:2015 ha incluido la necesidad de comprender la organización y el contexto en el que opera, incluyendo las necesidades y expectativas de las partes interesadas.

Diferencias entre ISO 14001:2015 y EMAS III:

  • Comprobación: ambos modelos se basan en la obtención de un distintivo otorgado por un tercero independiente de la organización. En ISO 14.001 el proceso es una auditoría externa que puede resultar en la certificación de la conformidad del sistema de gestión ambiental con el estándar de referencia. En EMAS ocurre una inscripción en el registro europeo -por parte de la Administración ambiental- previa verificación –por una empresa independiente similar (o la misma) a las que hacen las auditorías para las certificaciones ISO 14001. Así, la verificación –más ambiciosa que la certificación- es el proceso de evaluación de la conformidad -llevado a cabo por un verificador medioambiental- para demostrar si el análisis medioambiental, la política medioambiental, el sistema de gestión medioambiental y la auditoría medioambiental interna de una organización y su aplicación se ajustan a los requisitos del Reglamento EMAS.
  • Cumplimiento normativo: si bien es cierto que desde los borradores de ISO 14001:2015 vimos un avance significativo en lo que se refiere a los requisitos legales. Es más, la redacción actual de la norma internacional no deja lugar a dudas: incluye el cumplimiento de la legislación ambiental como uno de los objetivos del sistema de gestión. La diferencia principal reside en que EMAS  es un modelo público, basado en un registro en el que no pueden entrar las organizaciones que no estén al día con la legislación ambiental. Si una empresa está en EMAS es porque la propia Administración ambiental se ha pronunciado sobre su situación, mientras que el único impedimento para que una organización esté en ISO 14001 sin contar con alguna licencia ambiental es el criterio de la certificadora que concede el sello. Quizá pronto dejemos de ver empresas que incumplen legislación ambiental en ISO 14001, pero, de momento ISO 14001 no es garantía de este sentido.
  • Transparencia: mientras que ISO 14001:2015 sigue dejando a criterio de las organizaciones la posibilidad de ofrecer información al público y a otras partes interesadas sobre sus aspectos ambientales, EMAS establece como requisito la elaboración, validación y actualización de una “Declaración medioambiental”, con información completa que sobre la organización en relación con su estructura y actividades, su política medioambiental y su sistema de gestión medioambiental, sus aspectos medioambientales y su impacto ambiental, su programa, objetivos y metas medioambientales, su comportamiento medioambiental y el cumplimiento de las obligaciones legales aplicables en materia de medio ambiente.

¿Cuál elegir?

La decisión dependerá del grado de información que la organización quiera ofrecer al mercado y otras partes interesadas. Como hemos visto, EMAS es más exigente en lo que se refiere a la transparencia. También en lo relativo al cumplimiento de la legislación ambiental aplicable a las organizaciones.

Mientras que la certificación en ISO 14001 supone un avance importante para las organizaciones que dan el paso de preocuparse por su gestión ambiental, la verificación EMAS demuestra un mayor compromiso con los requisitos y resultados ambientales de la empresa.

Así pues, parece interesante elegir ISO 14001 como instrumento de entrada a la certificación de sistemas de gestión ambiental, siendo EMAS la apuesta de las organizaciones que realmente se plantean mejorar su desempeño ambiental y compartir los resultados alcanzados con todas las partes interesadas.

En la práctica casi todas las organizaciones en EMAS están también en ISO 14001, una tendencia favorecida por las empresas que hacen certificación y verificación ambiental, así como por el hecho de que para estar en EMAS es necesario contar con un sistema de gestión ambiental y la certificación en ISO 14001.

Si quieres ampliar más información sobre los Sistemas de Gestión Ambiental y cumplimiento de la Legislación, el ISM desarrolla diferentes programas formativos al respecto, Especialista en Sistemas Integrados de Gestión: Calidad, Medio Ambiente, Energía y PRL y Sistemas de Gestión Medioambiental y Requisitos Ambientales y Actualización

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