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Ecológico: te salva y ayuda al planeta.

Me ha sorprendido el contenido de un artículo publicado en El País sobre el consumo de alimentos ecológicos y su impacto. Personalmente creo que presenta algunos conceptos erróneos y confunde más que ayudar a crear una conciencia real del impacto de nuestras decisiones de consumo. Así que hoy toca recordar que lo ecológico es mejor para tu salud y el medio ambiente, esta vez en respuesta al ataque infundado contra los productos ecológicos.

El titular en El País “Deje de comprar comida ecológica si quiere salvar el planeta” encabeza una argumentación llena de errores. Fallos de bulto colados interesadamente, como los que podíamos encontrar en los estudios sobre el coste del sistema de depósito, devolución y retorno de residuos de envases.

El artículo contra el consumo de productos ecológicos empieza con una generalización interesada que no puede pasar desapercibida ni para un profesional especializado ni para un consumidor responsable: “No pocas etiquetas de productos biológicos”. Suficiente para dejar de leer. En Europa sólo podemos calificar como ecológicos o biológicos los productos adheridos a etiqueta ecológica. A partir de aquí todo lo que dice el artículo se basa en la confusión interesada entre ecológico y esotérico. El periodista o los expertos que dan los argumentos para el pernicioso titular lo podrían haber aclarado, pero… se habían quedado sin un titular tan llamativo.

Un poco más adelante se profundiza en la confusión interesada: “El 36% de los españoles que consumen productos ecológicos (sinónimo de biológicos u orgánicos) lo hacen movidos por motivos medioambientales, según una encuesta de 2014 del Ministerio de Agricultura.” Hay que dejar claro que no: productos ecológicos en España son los que cumplen con el Reglamento (CE) nº 834/2007 del Consejo sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos. Sólo con esto un medio serio debería retirar el artículo y publicar una rectificación, pero vamos a seguir leyendo.

Más adelante se entrecomilla esta afirmación: “Está de moda apuntarse a lo ecológico por el atractivo de la palabra, pero nadie tiene idea de cómo se produce” lo único que demuestra es que ni quien la pronuncia y ni quien la reproduce saben qué es la producción ecológica, no han leído el reglamento que la regula (enlazado en el párrafo anterior) o tienen un interés concreto en manipular a los lectores. Así pues, no se dejen manipular, si no tienen ni idea de cómo se produce en ecológico acudan a la fuente para saber qué es la producción agraria ecológica.

El artículo cuestiona la capacidad de la agricultura orgánica para alimentar el mundo. Se cita la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) como fuente para dar peso al argumento de la creciente población mundial, pero se obvia que la propia FAO considera que la agricultura orgánica es capaz de garantizar la seguridad alimentaria. Es decir, la máxima autoridad mundial en la materia avala la capacidad de la agricultura ecológica para garantizar las necesidades nutricionales de la creciente población del planeta pero el artículo le da más credibilidad a una persona que lo cuestiona con una burda simplificación que no se soporta en datos ni referencias.

Cabría recordar que gran parte de la producción de alimentos a día de hoy no se consume (al menos un tercio a nivel mundial y cerca de la mitad en nuestro entorno).  Forma parte de un despilfarro global, favorecido por prácticas de agricultura intensiva en las que priman criterios que no tienen que ver con la nutrición humana o la conservación de los ecosistemas.

A continuación viene la parte de la huella ecológica. Se olvida en el artículo mencionar que la agricultura ecológica se basa en la aplicación de criterios científicos para reducir, precisamente, el impacto ambiental sobre los ecosistemas y la salud humana de las prácticas agrícolas. En el artículo se argumentan una serie de situaciones interesantes en relación a prácticas agrícolas más o menos esotéricas, que no tienen por qué tener el amparo del Reglamento de producción y etiquetado ecológico, pero no se nos comparan con el impacto de los métodos de la agricultura convencional, que no tienen en cuenta criterios de impacto sobre ecosistemas. Nuevamente argumentación interesada y sin contrastar.

El artículo critica que la agricultura ecológica es más contaminante porque requiere de más cuidados que la industrializada, cuando lo que ocurre es que la intensificación de la agricultura industrial se consigue reemplazando a las personas y los procesos ecológicos con productos agroquímicos. Un ejemplo sencillo está en la fertilidad del suelo: mientras que en la agricultura ecológica se mantiene y fomenta la fertilidad natural, en la agricultura industrial se consigue a base de productos químicos sintéticos. Sí, quizá el laboreo superficial de la agricultura ecológica requiere labrar más veces, pero la agricultura convencional hace una labor profunda, con potentes subsoladoras que requieren maquinaria más potente que consume más energía. ¿Cuál emite más gases de efecto invernadero? Comparemos el consumo energético con datos, no haciendo simplificaciones que sólo pueden convencer a quien no tiene información suficiente para contrastar los argumentos expresados en el artículo.

Por cierto, mientras que la agricultura industrial elimina materia orgánica del suelo la agricultura ecológica la fija, de modo que el balance en términos de CO2 es más favorable para las prácticas ecológicas, que consiguen hacer del suelo agrícola un sumidero de gases de efecto invernadero frente, por ejemplo, a la ganadería intensiva que es fuente de gases de efecto invernadero.

En cualquier caso, resulta difícil de creer que una práctica agrícola que considera la huella ecológica tenga más huella ecológica que otra que, directamente, la ignora. Creo que con lo apuntado más arriba sería suficiente para dejar en evidencia que las argumentaciones sobre huella ecológica presentadas en el artículo de El País dejan mucho que desear: mezclan conceptos y no tratan la cuestión con la profundidad que requería la descalificación que intenta verter contra los productos ecológicos –que, insisto, sí incorporan consideraciones relativas a la huella ecológica en su proceso productivo-.

Para entenderlo mejor, es como comparar la seguridad de los dos coches, uno que tiene cinturones de seguridad y otro que no los tiene, diciendo que los cinturones de seguridad son muy peligrosos porque te pueden romper las costillas en caso de accidente ¿qué ocurre en el mismo accidente en el coche sin cinturones de seguridad? ¿Invitamos a viajar en coches sin cinturón de seguridad? Eso es lo que hace el artículo de El País.

Y llegamos al asunto de los transgénicos. Porque, en el fondo, el ataque a lo ecológico viene del mundo de los transgénicos. La única forma de consumir productos libres de organismos modificados genéticamente es… sí, han acertado: comprar productos etiquetados como ecológicos según el reglamento europeo. Una creciente demanda de productos ecológicos es una amenaza para los intereses de los que viven de las nóminas y facturas publicitarias pagadas por la industria del transgénico. Podrían ponerse a investigar y a hacer ciencia para salvar el planeta, pero prefieren seguir con su negocio y tratar de engañarnos a todos con argumentos sesgados o faltando a la verdad.

Y qué me dicen del sabor… “Es una idea errónea: si un tomate comprado en una gran superficie no sabe a tomate no es por el tipo de agricultura del que proviene, sino porque, ante una demanda de productos visualmente perfectos (escogemos el tomate por su color y no por su sabor), los productores convencionales priorizan el atractivo de los alimentos sacrificando su sabor”. Menos mal que los que compramos productos ecológicos sabemos que la práctica agraria sí repercute en un producto con mejores propiedades, especialmente el sabor, y no nos dejamos llevar por los intereses de las grandes cadenas.

Luego están las declaraciones sobre el etiquetado. En vez de explicar, de forma más o menos clara, qué implica el etiquetado ecológico de alimentos se hace una serie de afirmaciones que pueden llevarnos a dudar sobre el rigor de la Etiqueta Ecológica. Conviene recordar en este punto que el Reglamento de producción ecológica se establece por la Unión Europea precisamente para que los consumidores tengan claro qué implica el etiquetado ecológico de los alimentos que van a consumir.

Por suerte los que estamos a favor de los productos ecológicos también tenemos a la ciencia de nuestro lado y podemos desmontar cualquiera de las argumentaciones interesadas que se plantean en el artículo. Empezando, precisamente por los conflictos de intereses en las investigaciones publicadas sobre cultivos modificados genéticamente. Hasta el extremo de que el ecologismo se permite cuestionar, con datos de rendimiento de los últimos 20 años, las supuestas bondades de la agricultura transgénica.

También la ciencia ha dado respuesta en numerosos artículos a la necesidad de reducir la huella ecológica de la agricultura manteniendo su capacidad para alimentar a una población creciente. Y la Unión Europea, con la participación de investigadores, la industria y el conjunto de la sociedad, ha recogido el reto en un Reglamento (enlazado más arriba) que establece las reglas de la producción ecológica de modo que sean justas y claras para productores y consumidores, así como para los periodistas e investigadores que tengan interés en informar a la población sobre las consecuencias de sus decisiones de consumo.

Así pues, diga lo que diga la agricultura industrial en las páginas de El País, puedes seguir comprando (o empezar a comprar) productos ecológicos con la conciencia tranquila. ¿Por qué lo dijo yo en mi blog? No. Porque antes de creerte lo que dicen los demás sin aportar pruebas y sólo con comentarios más o menos fundados, puedes acudir a fuentes fiables y encontrar datos contrastados y argumentos sólidos que abalan la práctica de la agricultura y la ganadería ecológicas.

Y sí. te recomiendo que consumas ecológico: ayudarás a mejorar la conservación de los ecosistemas de todo el planeta, especialmente los dedicados a producción agrícola, y estarás comiendo productos mejores para tu salud y la de los que te rodean.

Mi duda final es ¿le das credibilidad a un artículo como el publicado en El País por salir en este medio o eres consciente de que es un contenido que contribuye a la infoxicación que perpetúa un modelo de consumo insostenible?

Las imágenes e infografías salen de la web de la Comisión Europea sobre Agricultura Ecológica, donde hay mucho material interesante para informar, formar y divulgar sobre producción y alimentación ecológica.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

¿Qué es FAIR data?

Los datos nos rodean, vivimos inmersos en datos: big data, open data… la capacidad de generar, almacenar y procesar datos crece sin parar de mano de la generalización del uso de aplicaciones tecnológicas que hacen posible la captura de esos datos y su análisis.

La información es poder. Cada vez más. Nuestros teléfonos móviles le cuentan a los proveedores de servicios de telefonía, desarrolles de aplicaciones, anunciantes… mucha información sobre nuestros hábitos diarios. Información que queda en servidores privados a los que no tenemos acceso y a los que –si fuésemos conscientes de lo que se puede hacer con esos datos- tampoco nos gustaría que otros tuviesen acceso.

Con las necesarias precauciones relativas a la privacidad e intimidad de las personas y otros asuntos sensibles, el acceso a datos es interesante en distintos ámbitos:

  • Equipos de investigación que podrían emplearlos en distintas líneas de trabajo, generando innovaciones a partir de la información disponible.
  • Puede favorecer el desarrollo de modelos de negocio basados en la utilización de esos datos para conseguir nuevos productos y servicios.
  • A nivel individual permitiría la participación informada en los procesos de toma de decisiones.

En este contexto, diversas partes interesadas (la propia comunidad académica, la industria, las agencias financiadoras y los editores académicos) se han unido para diseñar y apoyar un conjunto de principios: los Principios Rectores FAIR para la gestión y administración de datos científicos, como una respuesta a la necesidad de mejorar la infraestructura que apoya la reutilización de datos académicos.

Un paso interesante para la investigación científica, favoreciendo que los datos se puedan compartir, comunicar con claridad y aplicar fácilmente. Su extensión a otros ámbitos permitirá que distintos agentes puedan utilizarlos, explorando la potencialidad de los datos para maximizar los beneficios que se pueden obtener del estudio y aplicación de los mismos.

Pero ¿qué es FAIR data? El acrónimo agrupa los cuatro principios que le dan significado, referidos a cualidades precisas y medibles debería tener toda publicación formal de datos:

  • Findable: se pueden encontrar, para lo que se acompañan de metadatos que identifican, describen y permiten localizar los datos.
  • Accessible: son accesibles, porque pueden recuperarse mediante protocolos estandarizados de comunicación y los metadatos persisten aun cuando los datos dejen de estar disponibles.
  • Interoperable: son interoperables, esto es, se presentan de forma que resultan aplicables e incluyen referencias a otros datos
  • Reusable: se pueden reutilizar, porque queda clara la procedencia de los datos y las condiciones de su reutilización.

El interés de la aplicación de estos principios se refleja en su incorporación en el Programa Horizonte 2020 de Investigación e Innovación de la Unión Europea. Con el lema “tan abierto como sea posible, tan cerrado como sea necesario”, se busca equilibrar la apertura de los datos con la protección de la información científica, los derechos de comercialización y propiedad intelectual, la privacidad, la seguridad y cuestiones relativas a la conservación y gestión de los datos.

El reto será trasladar estos principios desde el ámbito académico al resto de áreas de trabajo con datos, de modo que podamos disponer de información mejor y mayor capacidad para contrastar las noticias basadas en datos.

Más información en:

Los principios FAIR anuncian un nuevo método de publicación de datos científicos, con más transparencia y más aptitud para la reutilización.

Environmental FAIR data: jugar limpio con la información ambiental.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Medio Ambiente en la Constitución Española

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Quizá tenemos la percepción de que el medio ambiente es una moda pasajera, una cuestión a la que sólo se le da importancia cuando saltan las señales de alarma. Pero lo cierto, más allá de la publicidad verde y la inmediatez informativa, es que está presente en la Constitución Española de 1978, que nos garantiza el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado.

En el capítulo ambiental, la Constitución Española incorpora el enfoque de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, que tuvo lugar en junio de 1972 y vino a dar un al medio ambiente una importancia que poco a poco se ha ido trasladando a distintos instrumentos legales, superando una etapa con dos vertientes opuestas, entre el conservacionismo y la intervención en actividades industriales, para dar un enfoque integrador a las relaciones de la humanidad y su entorno.

Así, es obligatorio citar en cualquier curso de legislación ambiental que se precie el artículo 45 de la Constitución Española:

Artículo 45

Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

Podemos encontrar esta declaración de intenciones en el Capítulo tercero del Título primero.” De los principios rectores de la política social y económica”. Esto implica que las previsiones del artículo 45 no están al nivel de los derechos fundamentales garantizados por el primer inciso del artículo 53.

Mientras que los derechos y libertades fundamentales del Capítulo segundo del Título primero (entre otros: derecho a la vida y a la integridad física y moral; derecho a la libertad y a la seguridad; derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen; derecho a la educación; libertad de expresión… ) vinculan a todos los poderes públicos, nuestro derecho a “un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona”, sólo lo será en la medida en que la “legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos” lo garanticen. Sin leyes que desarrollen el artículo 45 no hay derecho al medio ambiente.

La buena noticia es que el artículo 45 ha dado lugar a un profuso, difuso y confuso entramado de legislación ambiental, sistemas de autorizaciones, permisos y licencias, mecanismos de inspección y sanción… suficiente como para que el derecho al medio ambiente exista y no pueda pasar desapercibido.

Para muestra de ese desarrollo legislativo te invito a leer un poco más sobre 10 leyes de medio ambiente que cualquiera debería conocer y, si te interesa profundizar en la materia, los códigos de legislación ambiental del BOE también son literatura a considerar.

El jaleo a la hora de hacer cumplir todas estas normas de rango legal, en un país como España, viene desde el propio texto constitucional. En el “Título VIII. De la Organización Territorial del Estado” encontramos la distribución de competencias, que deja:

  • A las Comunidades Autónomas: “La gestión en materia de protección del medio ambiente”.
  • Al Estado: “Legislación básica sobre protección del medio ambiente, sin perjuicio de las facultades de las Comunidades Autónomas de establecer normas adicionales de protección. La legislación básica sobre montes, aprovechamientos forestales y vías pecuarias”.
  • A los ayuntamientos… bueno, estos tienen su propia Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, donde también encontramos una buena lista de cuestiones relacionadas con medio ambiente que quedan en el ámbito municipal.

La lista de competencias se completa, a parte de la consideración general sobre medio ambiente, con elementos del medio natural y actividades con impacto en el entorno que van desde la pesca o los aprovechamientos forestales al régimen minero y energético, que tanto juego a dado a cuenta de los diferentes criterios sobre el impacto de la extracción de recursos no convencionales.

constitucion_art_45

De las previsiones del artículo 45, la última de las cuestiones por desarrollar y, sobre todo, aplicar es la relativa a la reparar el daño causado. En la mayoría de los supuestos de daño al medio ambiente la reparación es una utopía inalcanzable: no podemos restaurar de la noche a la mañana un ecosistema que es el fruto de la sucesión ecológica actuando durante siglos sobre un territorio. El régimen de garantías financieras previsto en la normativa sobre responsabilidad por daños al medio ambiente ayuda, pero sigue sin estar a la altura de la previsión constitucional a la vista de sucesos que siguen ocurriendo en nuestro país.

Sí, la Constitución Española recoge el derecho al medio ambiente. Un medio ambiente que nos permita desarrollarnos y disfrutar de una calidad de vida adecuados. Un derecho del que se derivan las obligaciones de utilizar el entorno de manera responsable.

Pero si me preguntan, creo que si alguna vez se abre de verdad el melón de la reforma constitucional, habría que aprovechar para cambiar el artículo 45 de sitio y ponerlo en ese grupo de derechos y libertades fundamentales que vinculan a todos los poderes públicos y que no requieren leyes que los desarrollen. Y, ya puestos, ampliar eso de la “indispensable solidaridad colectiva” para que recoja el concepto de sostenibilidad y sus implicaciones con las generaciones presentes y futuras… avanzar de la protección del medio ambiente y dar un necesario paso hacia la sostenibilidad.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Nos vemos en CONAMA2016

conama2016

Después de un par de semanas calentando las redes con el #RetoCONAMA, ya está aquí: el próximo lunes 28 de noviembre empieza la 13ª edición del Congreso Nacional del Medio Ambiente.

Como cada dos años el sector se reúne para compartir experiencias, inquietudes y expectativas durante cuatro intensos días en los que este foro trabajará, según el lema de la presente edición, en buscar una respuesta verde a los grandes desafíos que afrontamos.

El programa se estructura en nueve ejes temáticos repletos de actividades, por lo que si quieres aprovechar el tiempo al máximo tienes que llegar preparado, si no lo has hecho todavía dispones de unas pocas horas para ponerte las pilas con la operación CONAMA. Posiblemente te ayudará a organizarte la aplicación móvil del congreso.

Los ejes temáticos en los que se agrupan las actividades son los siguientes:

  • Energía, eficiencia y cambio climático.
  • Movilidad.
  • Renovación urbana.
  • Desarrollo rural.
  • Biodiversidad.
  • Agua.
  • Calidad ambiental.
  • Residuos.
  • Economía y sociedad.

En esta edición no hay excusa para no pasar por CONAMA. A parte de las tradicionales formas de participación, y si no te dio tiempo a participar como voluntario, todavía puedes conseguir tu invitación a la inauguración en este enlace. Pero no es la única oportunidad de entrar gratis al congreso. Puedes conseguir una entrada para la sesión técnica sobre Financiación de la economía verde. Y no me perdería la ocasión de asistir a la actividad especial organizada por la Asociación de Ciencias Ambientales: Soluciones a la pobreza energética en ámbitos urbanos: lecciones aprendidas.

Tanto si estás fuera como para estar al tanto de lo que va ocurriendo en las salas en las que no puedas estar tendrás un buen aliado en twitter. Seguramente encontraremos el hashtag #CONAMA13, por el número de la edición, y #CONAMA2016, por el año de celebración, como las dos etiquetas más genéricas. Igualmente cada actividad tiene un código que resume el tipo y en número de la actividad y suele emplearse como etiqueta para tuitear  (por ejemplo GT-18 se refiere al grupo de trabajo 18, que previsiblemente utilizará un hashtag como #GT18) , la ventaja de estas etiquetas es que son cortas y apenas restan espacio al tuit. Aquí puedes encontrar el mapa completo de los hashtags para seguir CONAMA 2016 en twitter. Por supuesto no habrá que perder de vista la cuenta de @ACAenCONAMA.

Yo tengo una semana un tanto complicada, pero después de perderme la edición anterior tengo la firme intención de disfrutar al máximo las propuestas del congreso. La que seguro que no me perderé es la #AE33 ¿Qué es y qué hace un consultor ambiental? Habilidades y conocimientos demandados para desarrollar trayectoria profesional en el ámbito de la consultoría ambiental. Estaré compartiendo mi experiencia como consultor en procesos de implantación y auditoría de sistemas normalizados de gestión ambiental.

Tampoco me perderé el Grupo de Trabajo Comunicación Ambiental 2.0 (GT-18), en el que he tenido la oportunidad de participar. En el congreso presentará los resultados de la experiencia #RetoCONAMA y la actualización de los documentos que viene haciendo sobre el uso de redes sociales en el sector ambiental.

Otro granito de arena que he aportado a esta edición es la Comunicación Técnica Environmental FAIR data: jugar limpio con la información ambiental, pero ya habrá tiempo de dedicarle alguna entrada al tema en otra ocasión.

Y no me puedo olvidar de comentar que habrá ocasión de tomarse algo en el Green Drinks especial final de año, que tendrá lugar en el propio CONAMA, el miércoles 30 en el “Green Lounge” situado en la zona de stands del Palacio de Congresos.

Tienes ganas de asistir, sabes cómo conseguir invitaciones, sabes cómo llegar a CONAMA, … Nos vemos allí.



Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad.

Mi #retoconama: más cantimplora y menos plástico

cantimplora_naranja

Desde CONAMA nos invitan a participar en #RetoConama. Como cada dos años, este toca Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), una reunión en la que profesionales, científicos, técnicos y prácticamente cualquiera con interés u ocupación en medio ambiente se reúnen para compartir inquietudes. Durante los días del CONAMA se ponen en común los resultados de grupos de trabajo que abordan los retos de la sostenibilidad desde todos los puntos de vista posibles.

En esta edición los participantes del queremos invitar a todo el mundo a comprometerse con el medio ambiente. Con #RetoConama invitamos a participar a cualquier persona que, sin estar directamente involucrada en actividades relacionadas con medio ambiente, quiera compartir inquietudes y adoptar gestos en su vida cotidiana que ayuden a avanzar en materia de sostenibilidad.

Mi compromiso es utilizar siempre la cantimplora y dejar a un lado las botellas de plástico. Porque, a pesar de estar concienciado y tener cantimplora, de vez en cuando sigo encontrando en mi maletín o en mi mochila agua en plástico. Así que, a partir de ahora me comprometo a llevar siempre una cantimplora, un envase reutilizable, en el que pueda llevar la excelente agua que sale del grifo de mi casa, reduciendo el impacto que causo cada vez que compro agua embotellada o tengo que desprenderme de una botella de plástico.

Ahora me toca retar a alguien más.  En teoría bastaba con retar a una persona, pero como esto es un blog y los blogueros hacemos las cosas a lo grande, voy a retar unos amigos, para ver si están atentos y poner a prueba su compromiso ambiental. Invito a #RetoConama a:



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La estrategia de Coca-Cola ni es verde ni saludable

Está claro que como para cualquier otra empresa privada, la prioridad de Coca-Cola es ganar dinero. Su negocio también está claro: vender refrescos que, normalmente, llegan hasta el consumidor en un envase de usar y tirar. Es una actividad con un alto impacto en el medio ambiente y en la salud de las personas. Tanto que la Organización Mundial de la Salud recomienda aplicar medidas  para reducir el consumo de bebidas azucaradas y sus consecuencias para la salud.

De acuerdo con el informe, titulado “Fiscal policies for Diet and Prevention of Noncommunicable Diseases (NCDs)”, las políticas fiscales que conducen a un aumento de al menos el 20% del precio de venta al público de las bebidas azucaradas podrían redundar en una reducción proporcional del consumo de estos productos.

¿Reducir su negocio en un 20%? Parece que la empresa de refrescos no está dispuesta a que esto ocurra. O eso se deduce de los correos que se han filtrado en relación a su estrategia global para evitar los impuestos a sus productos. Gracias a estas filtraciones sabemos cuales son las prioridades políticas de la compañía, plasmadas en un gráfico de uso interno:

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En función del impacto en el negocio y la posibilidad de materializarse el gráfico refleja distintas cuestiones relativas a aspectos como salud y consumidores, medio ambiente, impuestos, mercado y competencia, responsabilidad corporativa y otros.

Y agrupa todas ellas en tres categorías:

Combatir, donde encontramos cuestiones a punto de materializarse y con alto impacto para el negocio, entre otras:

  • Nuevos impuestos o aumentos de los mismos.
  • Esquemas de responsabilidad ampliada del productor.
  • Aumento en los objetivos de recogida o reciclaje.
  • Sistemas de depósito.

Prepararse, cuestiones con alto impacto en el negocio pero con menor probabilidad de ponerse en marcha pronto, destacando:

  • Restricciones al uso de envases de plástico.
  • Restricciones a la publicidad de bebidas azucaradas.
  • Esquemas de etiquetado con perfiles nutricionales diferenciados.
  • Prohibición de publicidad a niños menores de 12 años.
  • Restricciones al agua embotellada.
  • Restricciones, prohibición o etiquetado obligatorio de Bisfenol-A (BPA.
  • IVA relacionado con la salud.
  • Etiquetado para productos no saludables.
  • Restricciones a la cafeína.

Observar, entre otras:

  • Reciclabilidad obligatoria.
  • Criterios obligatorios de compra pública verde.
  • Criterios de salud en la compra pública.
  • Objetivos obligatorios de reducción de emisiones de CO2.
  • Etiquetado ambiental obligatorio y etiquetado ecológico en alimentos.
  • Medidas de eficiencia energética y en el uso de agua.
  • Normativas sobre el tamaño de los envases y las raciones de comida.

La cuestión no es que la compañía tenga claras las amenazas a su modelo de negocio, la cuestión es que, a pesar de su imagen y su empeño en mostrarse como una empresa socialmente responsable, lucha con todas sus fuerzas contra la legislación que se desarrolla para mejorar la salud de las personas y el medio ambiente.

Su agenda política incluye combatir medidas que pretenden proteger a los niños contra la publicidad de refrescos o alimentos poco saludables, el etiquetado nutricional, los avisos sobre compuestos peligrosos para la salud en los envases, las restricciones en el uso de plásticos, los impuestos propuestos por la Organización Mundial de la Saludo para evitar la obesidad y la diabetes, o medidas sobre recogida y reciclaje de residuos de envases.

Quizá después de leer todo esto te siga apeteciendo un refresco de cola. Pues para un momento y piensa en qué te vas a gastar tu dinero. ¿Se lo vas a dar a una empresa que lo está invirtiendo en luchar contra tu salud, la de tus hijos y la del planeta que habitas?



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