Todas las entradas de: Alfredo Doncel

BÚHO REAL, ÁGUILA CULEBRERA… Y FRESCO!

Publicado en: Naturaleza en Santorcaz y otras tierras... por Alfredo Doncel. Texto original

La primera ave que vi el sábado nada más levantarme, fue un águila culebrera (Circaetus gallicus) que se cernía a gran altura sobre el patio de casa. Como el cielo estaba cubierto de nubes, la foto no es muy buena, pero permite identificar su silueta y se aprecian las partes ventrales blancas. Debe haber culebras en los corrales y tejados de Santorcaz…


Águila culebrera con su frecuente capuchón oscuro
Parecía que el fin de semana empezaba bien, y por la tarde acompañados de unos amigos que tienen cariño por estas tierras, nos fuimos a dar un paseo. El pertinaz y frío viento hizo que casi lo único que disfrutásemos fuese de la compañía, porque la tarde naturalísticamente no dio para mucho, y acabamos pasmados de frío... un 19 de julio. En fin, cosas más raras nos quedarán por ver, pero ese día sólo grabé en la memoria de la cámara un atardecer en el que contrasta la sequedad del rastrojo y la humedad de las nubes que traía el viento.


Frío atardecer de julio sobre el rastrojo
A la mañana siguiente, intenté desquitarme, y para empezar me recibió un joven jilguero (Carduelis carduelis) que me observó desconfiado.


Jilguero joven, totalmente parduzco salvo las alas negras y amarillas
De nuevo imperó el silencio, hasta que un “monstruo” salió delante de mis narices y sólo tuve tiempo para encender, apuntar y disparar mi cámara en el justo momento en el que casi desapareció tras el horizonte. Hacía tiempo que no me topaba con un búho real (Bubo bubo) por Santorcaz, así que pensé que la mañana pintaba bien.


Búho real a la fuga

Pero de nuevo, parece que la bajada de las temperaturas y algunas rachas de viento no ayudaban, y tan sólo pude hacer algunas fotos a cierta distancia a algunos pajarillos.

Alcaudón común (Lanius senator) juvenil
Tarabilla común (Saxicola torquata) probablemente hembra,
 pues no tiene la cabeza negra
Oropéndola macho (Oriolus oriolus) graznando
Oropéndola hembra medio oculta

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POR FIN ÁGUILAS CULEBRERAS EN SANTORCAZ

Publicado en: Naturaleza en Santorcaz y otras tierras... por Alfredo Doncel. Texto original

Este sábado, he realizado la segunda visita del programa SACRE de la temporada. Como siempre, contar y anotar aves con un apretado horario no es muy compatible con la fotografía... pero algunas cosas no he podido evitar fotografiarlas. En primer lugar una de las plantas con las flores más espectaculares que se puede encontrar. Se trata del fresnillo o Dictamnus albus que es escasa, y habita en quejigares umbríos.

Flores de fresnillo
También en la cuneta de un camino, me salió un buitrón (Cisticola juncidis), casi de los pies y se puso a sobrevolarme. Me imaginé que tenía el nido cerca y mirando y remirando lo encontré, hice una foto y me alejé. A ver si lo encontráis...

Nido de buitrón, más pequeño que un puño.
Por último, atravesando los caminos, me llamaron la atención la gran cantidad de aceiteras (Berberomeloe majalis) que cruzaban tranquilamente, sabiendo el líquido tóxico que portan y las protege.

Aceitera, con su carga tóxica bien señalizada con rojos y negros
Por la tarde, el paseo fue más urbano, pero antes de bajar a Alcalá, paramos unos instantes en Los Santos de La Humosa a fotografiar las nubes de tormenta que se avecinaban.

Cúmuloninmbus incus o en forma de yunque sobre Guadalajara
El domingo, dimos un agradable paseo mañanero mi mujer y un nuevo fiel seguidor de este blog. Abrirse al mundo virtual, a veces te trae conocidos reales que enriquecen tu vida. Fue un día ventoso y ya se sabe que viento y observación de aves no es una buena combinación, al menos, tierra adentro. Aún así algún ave se dejó ver.
Los casi infalibles trigueros, (Emberiza calandra) no faltaron.

Triguero sobre un olmo
Echaba yo de menos este año, ver águilas culebreras (Circaetus gallicus) por Santorcaz, y por fin apareció una, y además un día en que tenía "invitados", ¡qué más se puede pedir!

Culebrera mostrando su parte dorsal
En las partes ventrales muestra sus colores claros con barreado oscuro
Tampoco faltó una cogujada montesina (Galerida theklae) que nos vigiló desde una aliaga.

Cogujada con la cresta completamente erecta
Vimos alguna cosa interesante más por los cielos, pero bastante lejos o fugazmente. Como el suelo siempre está cerca, completamos la jornada con varias fotos de insectos y arácnidos.

Adscita hispanica una bella polilla diurna de color verde metálico

Enorme hembra de Eresus niger
En las dos fotos siguientes se puede apreciar cómo la edad tampoco perdona a las mariposas. 

Melitaea phoebe con las alas muy desgastadas
Melitaea phoebe recién metamorfoseada con los colores brillantes y alas perfectas
Para terminar, incluyo la foto de una musaraña muerta en medio de un camino. No es la primera vez que encuentro una musaraña (Crocidura russula) en esta situación, y es algo que me causa curiosidad, pues nunca he econtrado así animales de similar aspecto como topillos o ratoncillos. ¿Qué sucederá para que mueran sin motivo aparente en medio de los caminos? Habrá que investigarlo...

Musaraña aún fresca, siendo devorada por hormigas.

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SISONES, ABEJARUCOS, CURRUCA MIRLONA, AGUILUCHOS… ¡ES LA PRIMAVERA!

Publicado en: Naturaleza en Santorcaz y otras tierras... por Alfredo Doncel. Texto original

Como contaba en la entrada anterior, salvo el jueves, el resto de los días del puente los hemos pasado en Santorcaz, disfrutando de la primavera. El viernes, hicimos la primera salida de la temporada del SACRE (Programa de Seguimiento de Aves Comunes Reproductoras de la Sociedad Española de Ornitología). A pesar de no parar de contar y anotar aves en el cuaderno de campo, aún saqué tiempo de hacer alguna foto.

A veces estar dentro de un coche es el mejor escondite para ver aves, y así nos sucedió con un macho de sisón (Tetrax tetrax) en plena exhibición. Habitantes de cultivos herbáceos y con un plumaje muy críptico en sus partes dorsales, cuando desea marcar su territorio, además de emitir un curiosos sonido audible a gran distancia salta y despliegas sus alas de un blanco níveo para hacerse notar.

Macho inflando las plumas de su cuello contrastado de negro y blanco
Saltando mostrando el blanco de sus alas y partes ventrales
En otra de las paradas, un pinzón macho (Fringilla coelebs) se puso a cantar con su típico “casco” gris azulado y vientre rojizo.

Pinzón vulgar macho
En la última parada un buitre leonado (Gyps fulvus) pasó volando muy cerca y muy bajo en busca de alguna carroña.

Pesado aleteo del buitre leonado
Por la tarde decidimos dar un “paseo” hasta Pezuela de Las Torres donde disfrutamos de los campos mecidos por el viento. También algún pajarillo se atrevió a posar, aunque el fuerte viento no ayudó a detección de aves.

Atardecer en el camino a Pezuela de Las Torres
A la salida de Pezuela nos despidió un precioso jilguero (Carduelis carduelis)
A ras de suelo, el viento no influye tanto y esta enorme escolopendra no temió salir a campo abierto a estirar sus 21 pares de patas.

Escolopendra (Scolopendra cingulata)
El sábado también dimos un corto paseo aunque, esta vez las protagonistas fueron varias mariposas.

Iphiclides podalirius o chupa leche sorbiendo las sales disueltas del barro
Issoria lathonia o sofía
Melitaea phoebe o doncella mayor
En el lavadero, me entristeció ver una mezcla de carpines y truchas, especies piscícolas probablemente liberadas con buena intención, pero que causarán estragos en las poblaciones de anfibios, mucho más amenazadas que estos peces que provienen de Asia y América.

Trucha arcoiris (Oncorhynchus mikiss) incluida en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
El domingo, decidí madrugar un poco e irme yo sólo con mi red de camuflaje. Ya de camino, algunos pájaros se me pusieron a tiro.

Por las mañanas es inevitable ver cantar a las golondrinas (Hirundo rustica)
En los cables comparten posadero las palomas torcaces (Columba palumbus)
y tórtolas turcas (Streptopelia decaocto
Una verderón me observó intranquilo (Carduelis chloris)
Apostado junto a una vieja noguera (Juglans regia) no tardaron en aparecer varias aves a usar sus ramas para marcar el territorio, procesar alimentos o simplemente descansar y acicalarse.

Nada más llegar, un mirlo despeinado se puso a cantar (Turdus merula)
A continuación un abejaruco (Merops apiaster) manipuló
un gran abejorro para no dañarse la garganta con su aguijón 
Después llegó otro individuo, probablemente su pareja
En un posadero orientado al sol éste mostró su pecho turquesa
En el vídeo siguiente se observa como atontan a golpes a sus víctimas para que no dañen sus gargantas al tragarlos. Si ponéis el sonido, además se puede oír esos golpes contra la madera podrida.


Después de un rato, una paloma torcaz llegó para descansar
Antes de irse dedicó un rato a acicalar su plumaje
como se puede ver en la foto y en el vídeo siguiente
 

De nuevo una pareja de abejarucos se posaron,
 uno de ellos con una presa en el pico
Incluso las inteligentes urracas (Pica pica) no me descubrieron
En la misma percha que cuando llegué,
el último pájaro que posó antes de irse fue un mirlo
Satisfecho con la “caza” decidí estirar las piernas y aún me topé con más habitantes alados, aunque a mayor distancia del objetivo de la cámara.

Una cada vez más escasa collalba rubia (Oenanthe hispanica) posa sobre una coscoja
Muy cerca, una curruca mirlona (Sylvia hortensis) aguantó impasible mi presencia,
 prefirió cantar para marcar su territorio
Ya de vuelta a casa, el macho de aguilucho (Circus aeroginosus) lagunero me sobrevoló mostrando el contraste de sus partes dorsales...
... y partes ventrales
El último fue el más pequeño, un buitrón (Cisticola juncidis) que en lugar de cantar en vuelo como es habitual en él, lo hizo posado. En el vídeo siguiente se le escucha
 

 Y así termino, una primavera espléndida pero que necesita agua ya.

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MÁS ABEJARUCOS Y AGUILUCHOS LAGUNEROS

Publicado en: Naturaleza en Santorcaz y otras tierras... por Alfredo Doncel. Texto original

Normalmente en mis crónicas naturalísticas sigo estrictamente el orden temporal de las observaciones realizadas, pero esta vez invertiré ese orden, pues las vivencias de este sábado guardan relación con las del domingo de la semana anterior. Además, también las fotografías son más espectaculares e interesantes, así que para los que no leen los "posts" hasta el final, empiezo por ahí.

Y es que el sábado pasado decidí madrugar e irme en solitario al campo en Santorcaz, con la intención de hacer alguna espera escondido bajo mi red de camuflaje en un lugar bastante querencioso por los abejarucos (Merops apiaster). Éstos no faltaron a la cita. La verdad es que este colorido pájaro, que pasa el invierno en el centro de África, que captura en vuelo grandes insectos y vuela con un sonoro reclamo, tiene todas las papeletas para gustar a cualquier persona con un mínimo de entendimiento. Desde mi escondite, a cierta distancia de un posadero y muy próximo a un pequeño talud en el que estaban empezando a excavar sus nidos, disfruté de lo lindo. Como siempre, estar en el centro de la acción sin ser descubierto es una satisfacción, y para hacerse una idea de la distancia a la que estaba he de decir que llegaron a capturar en vuelo algún abejorro al que yo era capaz de escuchar. Sin más preámbulos acompaño alguna de las varias fotografías que realicé:

Un abejaruco vigila cercano al talud
Intranquilo por un bulto extraño, un individuo vigila a la entrada del futuro nido

Mientras uno excava, otro revolotea en las proximidades
Descansando a la sombra en cercana compañía
Dos individuos miran cada uno para un lado
En algún momento el chopo estaba decorado por varios abejarucos
¿Caricia o picotazo?
Un estornino negro (Sturnus unicolor) observa con envidia el colorido plumaje.
En el vídeo siguiente se escucha el reclamo característico de los abejarucos 

Desde mi escondite también hubo varios verderones (Carduelis chloris) que se me pusieron a tiro. 

Verderón común macho
Ya en casa, revisando las fotografías, he descubierto que lo que yo creía un gorrión común posado en el chopo de los abejarucos, en realidad se trataba de un gorrión moruno (Passer hispaniolensis). Un tipo de gorrión poco frecuente en Santorcaz.


Mejillas blancas, capirote rojizo y estrías negras en el pecho delatan al gorrión moruno
Satisfecho con los abejarucos y con rigidez en el cuello por estar en una posición forzada, recuperé mi habitual costumbre de caminar a ver qué más deparaba la mañana. Nada más empezar, una bonita mariposa posó ante mi objetivo.

Glaucopsyche alexis, un licénido conocido como manchas verdes
Toda la mañana los cucos (Cuculus canorus) estuvieron muy cantarines, y acostumbrados a huir de los pájaros que los descubren mientras intentan endilgarles sus huevos, no tuvieron compasión conmigo y sólo pude fotografiar y grabar el canto de uno a cierta distancia.

Cuco cantando, con aspecto de jorobado.
En el vídeo siguiente se puede escuchar su conocido canto
Como en otras ocasiones, los trigueros (Emberiza calandra) son menos tímidos y posan más tranquilamente.

Triguero común con su grueso pico de granívoro
También algunos jilgueros (Carduelis carduelis) aguantaron lo suficiente como para ser fotografiados.
Jilgueros con su típica cara roja
Al volar mostró sus alas negras franjeadas de amarillo intenso
Para terminar, me dirigí a un arroyo y quedándome completamente quieto junto a un chopo, empezaron a desfilar a pocos metros una pareja de ánades reales o azulones (Anas platyrrynchos) mientras comían los microorganismos del fango.

Pareja de ánades reales, el macho arriba y la hembra abajo.

Desde mi posición también disfruté a placer de dos parejas de aguiluchos laguneros (Circus aeroginosus) que por un lado querían demostrarse amor eterno y a la vez mantener a la pareja contraria alejada de su territorio.

La hembra de aguilucho, abajo, se gira y muestra las garras al macho
El macho desde abajo, asciende en busca de la hembra
La hembra muestra su típico plumaje adulto: marrón oscuro con dorado en la cabeza
Desde abajo el macho se ve muy claro, salvo en el extremo de las alas
Desde arriba el macho muestra sus colores negro, gris y marrón.
De nuevo desde abajo se aprecia la típica silueta de aguilucho:
con las alas muy largas y estrechas y la cola también larga y estrecha
Ya el día anterior, el viernes, en compañía de un amigo en un corto paseo, había visto a tres de los aguiluchos y el talud de los abejarucos, por lo que iba a tiro hecho. Con él prácticamente tropezamos con una hembra de azulón con sus 10 patitos recién salidos del huevo. Como ya he comentado en otras entradas, el destrozo perpetrado en el arroyo ha eliminado mucha cobertura vegetal y esta pobre familia sólo pudo inmovilizarse y aplastarse contra el suelo para intentar no ser descubierta. Un par de fotos y continuamos tranquilamente nuestro camino, para no alargar el susto.

Petrificados, la hembra y sus diez crías, casi pasaron desapercibidos
El viernes por la tarde, con Lucía fui andando hasta Corpa, disfrutando del verdor de los campos.


Aspecto de los campos en abril
Descubrimos varios migrantes transaharianos, es decir, pájaros que pasan el invierno por debajo del desierto del Sahara y que ahora vuelven a sus lugares de reproducción.
Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Tarabilla norteña (Saxicola rubetra) con su típica ceja blanca
Parecida a la especie anterior, es la tarabilla común (Saxicola torquata), que al contrario que su prima, se la encuentra todo el año entre nosotros.

Las tarabillas comunes no tienen ceja blanca y en los machos la cabeza es muy contrastada
A pleno sol, los conejos (Oryctolagus cunniculus) tomaban su ensalada de cebada, sin miedo a los depredadores, pues no hay mejor compañía para detectarlos que las atentas e inteligentes urracas (Pica pica).

Mientras el conejo come cereal, la urraca busca insectos
Ya en Corpa nos dimos cuenta de que el ruinoso Palacio del Marqués de Mondéjar cobijaba una nutrida población de aves.

Pináculo del palacio con una tórtola turca (Streptopelia decaocto) y estorninos negros
Como algunas otras veces, acabo con una reflexión provocada por una fotografía:

Quemando los restos de poda de los olivos
En la era del conocimiento, televisión, medios de comunicación, internet, institutos de investigación, etc. ¿qué mueve a seguir mandando a la atmósfera parte de la riqueza que trabajosamente los olivos han extraído de un suelo no demasiado fértil? ¿No es más fácil permitir el retorno de los nutrientes al suelo, algo que gratuitamente hacen microorganismos y bacterias?

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JABALÍES Y PRIMERAS ÁGUILAS CALZADAS

Publicado en: Naturaleza en Santorcaz y otras tierras... por Alfredo Doncel. Texto original

Si no hay otros planes o compromisos, con el buen tiempo es difícil no faltar a la cita de cada fin de semana con el campo de Santorcaz. El mismo sábado por la mañana mi mujer y yo nos lanzamos al Camino de Corpa a ver cómo despejaba un día que comenzó húmedo y nublado.

A pesar del ese comienzo sin sol, la temperatura ya era suficiente para que algunas mariposas revoloteasen de flor en flor.

Euchloe tagis
Las calandrias amenizaban con su cantos el paseo, pero mucho menos asustadiza, una bonita collalba gris (Oenanthe oenanthe) nos observó desde el borde del camino mientras yo la fotografiaba.

Collalba gris al borde de un camino
En estas zonas abiertas de cultivos herbáceos y escaso arbolado son cada vez más notorias las señales que dejan los jabalíes (Sus scrofa), que al cobijo de la noche no dudan en campear a sus anchas por estas zonas que no ofrecen refugio de día.

Hozaduras de jabalí
Por fin el sol se hizo definitivamente un hueco entre las nubes, y como para corroborarlo, hicieron su aparición dos águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), las dos primeras del año que veo en Santorcaz. Estas pequeñas águilas, tras pasar el invierno seguramente en el centro de África, en su vuelo conjunto demostraban que están aquí para tener su descendencia.

Águila calzada del tipo claro
De todos modos, aún quedan pájaros invernantes, como las bisbitas comunes (Anthus campestris), que aún no se han decidido a retornar a sus áreas de cría en zonas más frescas y húmedas.

Bisbita común en un camino
El domingo ejercí de anfitrión ante otro aficionado a la naturaleza que no conocía Santorcaz. Un buen madrugón nos ayudó para nada más echar a andar, descubrir un gran jabalí que bajó corriendo desde la ladera frente a nosotros y cruzó la carretera pocos segundos después de que pasase un coche. Sirvan estas líneas para recordarnos que las carreteras no sólo las usamos conductores, ciclistas y peatones, sino que hay que andar con mil ojos, pues se nos puede cruzar un animal de unos 70 – 90 kg.

Un jabalí cruza un sembrado hacia la carretera
Jabalí sobre el asfalto
En estas fechas sigue produciéndose un goteo de especies migratorias transaharianas recién llegadas, como las currucas carrasqueñas (Sylvia cantillans) que delimitan su territorio con sus melodiosos cantos.

Macho de curruca carrasqueña
La mañana fue avanzando descubriendo más cantos y pájaros diversos, pero muchas veces, cámara en mano es posible recrearse con otras creaciones naturales tan curiosas como la tela de una araña.

Tela de araña que ha atrapado el rocío matinal
El viento arrastraba nieblas que al encajonarse en los valles, nos traían reminiscencias más norteñas.

Valle del Arroyo Anchuelo o de La Dehesa
El día continúo en un agradable paseo y aunque se nos resistieron las grandes rapaces, para mofarse de nosotros, un buitrón (Cisticola juncidis) aguantó en una junquera a que lo fotografiásemos tranquilamente.

Un junco soporta los 10 gramos de peso de un buitrón
De nuevo, encontramos más señales de las correrías de los jabalíes, como un gran hormiguero de hormiga roja, que habían escarbado, seguramente en busca de larvas.

Hormiguero de hormigas roja atacado probablemente por un jabalí
No bastando todo lo anterior, de nuevo con mi mujer, dimos la tarde del domingo un nuevo paseo junto a la Estación Transmisora de la Marina. Eso nos permitió hacer fotos a alguno de esos pájaros marrones “tipo gorrión” que a mucha gente cuesta identificar.

Triguero (Emberiza calandra), rechoncho y con pico grueso, granívoro
Totovía (Lullula arborea) un tipo de alondra con ceja muy marcada y sin cresta
Por último una pareja de ratoneros comunes (Buteo buteo) nos mostraron una exhibición de planeos, persecuciones y picados en lo que debían ser los preliminares de su relación conyugal.

Ratonero común planeando
La pareja de ratoneros volaban muy juntos



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BUITRES NEGROS Y LEONADOS

Publicado en: Naturaleza en Santorcaz y otras tierras... por Alfredo Doncel. Texto original

De nuevo, muy buen tiempo este fin de semana en Santorcaz, así que el domingo anduvimos bajo el sol casi 10 km, tanto por las zonas llanas y altas hacia el Pozo de Guadalajara, como por las zonas más onduladas hacia Los Santos de La Humosa. La primavera parece que quiere llegar y continúan arribando reproductores estivales como las abubillas (Upupa epops), y también otros viajeros en tránsito que hacen paradas logísticas, como las collalbas grises (Oenanthe oenanthe).

Una collalba sale volando de un almendro, se aprecia la banda negra inferior de la cola
Sin embargo, la sorpresa del día la pusieron un par de enormes buitres que nos sobrevolaron a baja altitud. Ya a simple vista se vio que aunque viajaban juntos, cada uno era de su padre y de su madre: uno era un buitre leonado (Gyps fulvus) y el otro un buitre negro (Aegypus monachus). Mientras el primero cría en cortados rocosos y es muy frecuente en las montañas y acantilados fluviales de la Península Ibérica, el otro anida en grandes árboles y es mucho más escaso. Así que siempre alegra ver que aves, que tendrán sus nidos en lugares como La Pedriza, los leonados, o en el Valle del Lozoya, en el caso de los negros, visitan Santorcaz por si algún despojo de un conejo o un perro les quita el hambre.

Buitre leonado con el cuello desnudo, gorguera blanca y dos tonos de plumas en las alas
Buitre negro, todo él de color chocolate negro
Al girar para ganar altura, extiende completamente las alas en 180º
La verdad es que las crisis de las vacas locas, han obligado a estos carroñeros a cubrir mucho más terreno en sus vuelos, al dificultarse, si no prohibirse, el abandono en el monte de los cadáveres de animales domésticos con que se alimentan.

También podría ser calificado como carroñero, o al menos como oportunista, el milano real (Milvus milvus). Una rapaz mediana que anda en paso por estas fechas y que al dar varias vueltas en nuestras inmediaciones, nos permitió ver las características de su silueta y plumaje que le caracterizan.

Por la parte superior muestra una banda de plumas color crema
De perfil se observa su cabeza grisácea y cola que extiende o encoge en función del viento
Desde abajo se observa la cola profundamente escotada y
manchas claras en los extremos de las alas
Igual consideración de parcialmente carroñero y oportunista tienen las cornejas negras (Corvus corone), que andaban persiguiéndose, probablemente para delimitar su territorio. A su vez eran perseguidas por urracas que no las quieren como vecinas. Igual fue este revuelo de alas blancas y negras con reflejos metálicos el que atrajo a buitres y milanos, pues no hay mejores rastreadores de carroña que urracas y cornejas.

Corneja negra posada en un quejigo donde se refugió
del acoso de otros individuos de su misma especie
Cambiando de tercio, escuchamos los agradables cantos de cogujadas comunes, calandrias y alguna alondra en las zonas de cultivos, si bien sólo pude fotografiar a una cogujada montesina (Galerida theklae), emparentada con las anteriores, pero que habitan en zonas más montuosas cubiertas con matorral bajo.

Cogujada montesina en su hábitat característico
Y tras mucho tiempo de ausencia de la mayoría de insectos por el frío, supongo que poco a poco irán tomando protagonismo en las entradas del blog. En este caso el protagonista es un escarabajo depredador que realiza cortos vuelos en zonas con suelo desnudo para capturar a otros insectos: la cicindela (Cicindela maroccana).

Cicindela o escarabajo tigre, nombre que da idea de su capacidad como predador
Aún aprovechamos un ratillo de la tarde para dar un paseo con amigos en este soleado domingo de final del invierno.

Olivos y almendros en primer término, cultivos y carrizales en el centro, monte arbustivo en los cerros y al fondo la Sierra de Guadarrama


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