Publicado en: Only birds por Carmen Azahara. Texto original

 

En alguna que otra ocasión, un gavilán puede sorprenderte en las sesiones de anillamiento. Este fue mi caso recientemente, aunque esta pequeña rapaz era aun más extraordinaria de lo normal. Anillando en el jardín, pude ver mientras vigilaba la red de niebla, como esta hembra de gavilán se lanzó hacia ésta, atraída por las aves pequeñas que estaban alimentándose en los comederos. Cuando la sostuve en mis manos, no pude evitar percatarme de que ella tenía una mirada un tanto especial. 


Una hembra adulta con un caso de coloboma en la pupila de su ojo derecho. No es frecuente ver este defecto genético en las aves. Normalmente se detecta más fácilmente en rapaces y búhos. Mientras esta gavilana se estaba formando dentro del huevo, en concreto sus ojos, existe una abertura o hendidura que se abre dentro de cada futuro ojo para que este pueda ser alimentado en su formacion. Cuando el complicado desarrollo del ojo termina, esta abertura se cierra, pero en algunos casos no queda cerrado, o solamente se cierra parcialmente, permaneciendo esta condición, el coloboma, de por vida, quedando ciertas estructuras dentro del ojo sin formar completamente. 

Existen diferentes casos de coloboma, según la parte del ojo que se haya visto afectada. En nuestro caso es un coloboma uveal unilateral (en un solo ojo), llamado coloquialmente ojo de cerradura u ojo de gato, haciendo alusión a su aspecto. 

Y lo primero que se me vino a la mente es, ¿cómo ha podido un gavilán sobrevivir con este defecto en su ojo, con lo necesario que es para esta especie una buena visión para cazar y alimentarse?

Parece ser que la alteración de la función visual que ocasiona el coloboma es muy variable, ya que depende de su tamaño y de la zona afectada (pupila, coroides o nervio óptico). En este coloboma de la pupila, normalmente no produce apenas ningún defecto en la visión, salvo una ligera fotofobia ya que la pupila es de mayor tamaño y entra más luz. Lo que daría sentido a que esta gavilana haya llegado a adulta y con buen peso y condición física, como pude comprobar en la toma de datos en el proceso de anillamiento. 



Una gavilana con una mirada difícil de olvidar a la que le deseo una larga vida y de la que espero volver a ver llena de vida y salud.


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