Intrascendencia política

La vida de una persona, por muy longevos que podamos llegar a ser hoy día, es apenas un tictac en el reloj geológico. Qué digo, no llega ni al comienzo del trazo de la «t» del «tic». Tal vez sea por eso que el ser humano ha buscado siempre trascender, dejar una huella existencial más […]

Publicado en: Andanzas de un Trotalomas por Trotalomas. Texto original

La vida de una persona, por muy longevos que podamos llegar a ser hoy día, es apenas un tictac en el reloj geológico. Qué digo, no llega ni al comienzo del trazo de la «t» del «tic». Tal vez sea por eso que el ser humano ha buscado siempre trascender, dejar una huella existencial más duradera que la propia vida biológica. Fue el poeta cubano José Martí quien formuló las tres cosas que cada persona debería hacer antes de morir: «plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro».

El libro permite plasmar nuestras ideas, inquietudes y conocimientos, dejarlos en negro sobre blanco para la posteridad. Para que sepan de nosotros quienes vengan más adelante. Constituye la transmisión de la cultura y su equivalente en sociedades pretéritas era la transmisión oral del conocimiento de los ancianos de la tribu. La cultura nos ha hecho ser lo que somos.

El hijo representa la supervivencia de nuestros genes. Reciben nuestra herencia genética y, para mal o para bien, hacen que nos perpetuemos sobre la Tierra. Además, posiblemente en ellos volquemos también parte de esas ideas que quedarán para la posteridad, tanto si las plasmamos en forma de libro como si no.

El árbol es el tercer componente de la tríada de Martí. Plantar un árbol es un acto de generosidad y respeto hacia el planeta que nos sustenta, así como hacia las generaciones venideras. Es una visión primigenia, visceral y primordial de aquello que ahora denominamos «desarrollo sostenible». Los árboles son necesarios para la vida. Sin ellos no estaríamos aquí. Los árboles posiblemente nos sobrevivan y darán sombra y cobijo a otras vidas: animalillos que encontrarán refugio entre sus ramas, enamorados que se encontrarán bajo ellas y darán la bienvenida a nuevas generaciones, ancianos que huirán bajo ellas de la solana… Todo ello con la condición —o la suerte— de no toparse de bruces con según qué políticos.

Porque cuando hablamos de política, la cosa cambia. La visión cortoplacista de la vida política, obligada a autoinmolarse y renacer de sus cenizas cada cuatro años en este país, hace que cuando se acercan las elecciones veamos las calles de nuestros municipios repletas de obras y calles levantadas que buscan el beneplácito de la población «porque dan trabajo» y dan la impresión de acordarse de ese electorado que pareció no existir más que para pagar impuestos durante el resto de la legislatura. Lo mismo ocurre cuando los ayuntamientos reciben un dinero que quieren ajustar como sea a los presupuestos que han ido forjando meses atrás. Si le sumamos a todo esto la falta de palabra, esa que antaño constituía el honor de cualquier persona y a la que se antojaba imposible faltar sin perder la integridad, vemos por ejemplo al Ayuntamiento de Rincón de la Victoria ignorando su propio «Plan director de arbolado urbano», de 2017, donde indica que entre sus objetivos se encuentra el hecho de «contribuir a crear un paisaje urbano diverso e identitario. Cada calle, cada barrio tiene su singularidad a la que los árboles contribuyen de manera importante: la Avenida del Mediterráneo se asocia a la imagen de la morera, y las palmeras nos ayudan a reconocer el litoral» además de «incrementar la cobertura arbórea del municipio, en el contexto de los Proyectos Climáticos que tienen al árbol como herramienta principal, en cumplimiento de las directrices del Plan Andaluz de Acción por el Clima».

Estando así las cosas, nos encontramos con el Proyecto de obras de mejora en el acerado de la Avda. de Málaga, tramo entre Arroyo Totalán y Avda. Manuel Altolaguirre, en La Cala del Moral donde se indica que pretenden «actuar sobre los elementos vegetales que se encuentran en mal estado de salud vegetal o que interfieren de manera inasumible sobre los servicios y pavimentos públicos, sustituyéndolos por otros compatibles con el espacio público en el que se enclavan». Es decir, se pretende intervenir en los casos en que el arbolado esté en mal estado o interfiera de manera que no sea posible asumir el daño provocado en esos servicios públicos. Sobre el pavimento, un poco antes se menciona que se va a «renovar el pavimento para suprimir las zonas ligeramente sobreelevadas por el efecto de las raíces de los árboles y que, en algunos casos, afectan al normal uso del espacio público, mejorar las condiciones de tránsito peatonal y accesibilidad reformando en trazado y/o planta el acerado de manera localizada». Para ello se llevará a cabo la «demolición de la solera de hormigón en los casos en que sea necesario ampliar el hueco del alcorque, actuar sobre algún servicio urbano preexistente, etc.» y el «tapado de alcorques con bolos tomados con mortero de cemento drenante». Por todo ello, se infiere que el arbolado será respetado, que se actuará puntualmente y que con estos árboles se llevará a cabo la «poda, troceado y extracción de elementos vegetales enfermos, incompatibles con el espacio urbano o con los servicios» y a cambio se llevará a cabo un «suministro y colocación de ejemplares de Koelreuteria paniculata de 20/25 cm de perímetro de tronco». En los planos adjuntos al proyecto, se indican los 31 ejemplares que serán sustituidos, no estando contempladas las moreras que se han talado justo al comienzo de las obras y que han despertado la indignación de la población, llevándonos a manifestarnos en contra de la salvaje tala:


(Puede hacer clic en la imagen para ver el mapa ampliado)

Sin embargo esto no ha sido así, como puede esperar quien lee estas líneas. Se han talado las moreras y varios ficus en ambas aceras durante todo el primer tramo del mapa (margen oeste, marcados con una X) y se han podado en exceso tres de los ficus que también se pretendían arrancar (marcados con O). Otros dos ficus colindantes a estos fueron extraídos tras la presión popular de días anteriores para ser trasplantados en otra parcela municipal, pero habida cuenta de la forma en que fueron tratados y las escasas raíces es posible que no sobrevivan al trasplante.

Mientras todo esto ocurre, desde el Ayuntamiento las palabras que se escuchan (no precisamente del alcalde, que sigue desaparecido, sumido en un maremágnum de inauguraciones de festivales gastronómicos y puentes en Málaga, adscritas en este último caso a su cargo en la Diputación) suponen la afirmación tajante de que no detendrá la tala bajo ningún concepto, que se van a sustituir los árboles por palmeras coco plumoso (Syagrus romanzoffiana), una especie distinta a la propuesta en el proyecto que se adjudicó, el jabonero de la China (Koelreuteria paniculata). Curiosamente, consultando en algunas páginas web de viveros, la nueva propuesta tiene un precio claramente inferior. Habrá que esperar que lo descuenten del presupuesto original, ¿verdad?

Hay políticos no necesitan trascender más allá que cada cuatro años. Luego, la desmemoria proveerá.

Se puede seguir la etiqueta #LaCalaNoSeTala en las siguientes redes sociales y plataformas:

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Haz clic para ver el pase de diapositivas.

 

Más información:

Petición del cese de la tala en Change.org

Arrinconados

Andalucía Información

Nota: Todas las imágenes son del autor excepto la comparativa entre La Cala del Moral y La Cala sin moral. No he podido indicar la autoría de la misma por serme desconocida.

Puedes leer y comentar el artículo completo en Andanzas de un Trotalomas

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