Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original


Muy interesante y contradictorio a lo que pudiéramos intuir me ha resultado uno de los últimos descubrimientos publicados este mes con las aves y el cambio climático como protagonistas. Y digo contradictorio porque normalmente pensamos que, gracias a la selección natural, las especies tienden a adaptarse a las nuevas condiciones ambientales de una manera ventajosa que les permitan seguir reproduciéndose. Pero este estudio  muestra todo lo contrario. 

Investigadores españoles han examinado el tamaño de las alas de dos poblaciones de ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) en el centro de España con datos de anillamiento científico de los últimos 20 años.  Con ello, han podido averiguar que la longitud promedio del ala en relación con el tamaño de su cuerpo ha disminuido en estas últimas dos décadas. 

Este hecho se correlaciona con el cambio que hemos sufrido en las primaveras del centro de España y las sequías de verano se han vuelto más largas e intensas, dejando a los ruiseñores una ventana más corta para criar a sus polluelos. 

Teniendo en cuenta la creencia de que existe un conjunto de adaptaciones que hacen que los ruiseñores sean aves migratorias efectivas con una envergadura larga en el ala y un tamaño de nidada más grande, si la presión de la sequía está llevando a los ruiseñores  más exitosos a poner grupos más pequeños de huevos, con menos crías que alimentar, entonces podría estar causando que estos ruiseñores también pierdan los otros rasgos vinculados que los hacen migrantes tan efectivos. 

Así, como se menciona en el resumen de la publicación: "la selección natural ha modelado las alas de las aves migratorias de larga distancia para minimizar los costes de transporte, de modo que la alteración de los patrones migratorios por el cambio global podría promover nuevas morfologías alares óptimas. Sin embargo, una respuesta correlacionada a la selección de otros rasgos que pudieran ser favorables en un ambiente cambiante podría hacer variar también la forma del ala, alejándola de su óptimo para la migración e incrementando los costes de transporte."

Este es un ejemplo de "mala adaptación" donde las respuestas de las especies para hacer frente a las condiciones cambiantes terminan causándoles una desventaja que a la larga les puede llevar a la extinción. 




Puedes leer y comentar el artículo completo en Only Birds

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