Arasarí piquipálido, un tucán endémico amenazado por la deforestación

Publicado en: Only Birds por Carmen Azahara. Texto original


Podría decir que eran el grupo de mafiosillos de la reserva. Al arasarí piquipálido (Pteroglossus erythropygius) no se le escaba detalle de lo que acontecía en Jama-Coaque. Les gustaba volar en pequeños bandos de unos 6-10 ejemplares controlandolo todo, especialmente nuestro jardín. Y es que, su talón de Aquiles estaba demasiado sabroso como para dejarlo escapar. Sentían perdición por las papayas que crecían en torno a nuestra casa de bambú, y era normal verlos en lo alto del papayo mirando si ya estaba madura la fruta, volviendo cada día hasta que estuvieran jugosas y listas para comer.



No fue fácil, pero conseguimos marcar 9 ejemplares. Todo un reto debido a su bajo número, su comportamiento (suele volar alto y mantenerse en el dosel de la selva) y su inteligencia. Debido a la acusada deforestación de su hábitat, su población ha disminuido drásticamente en las últimas décadas. Según el Libro Rojo de las Aves del Ecuador, hay un 30% menos de individuos maduros de esta especie que hace 18 años, y la tendencia sigue a la baja. Se estima que solo quedan entre 10 y 30 mil ejemplares. 


La distribución de esta especie está limitada al occidente de Ecuador en todo el mundo, por lo que es considerada un endemismo ecuatoriano. Con su pico largo y aserrado, se alimenta principalmente de frutas, pero también come insectos, lagartijas, pequeñas aves, sus polluelos y sus huevos, especialmente cuando tienen que alimentar a sus propios pichones. Su lengua es muy peculiar, larga y aplanada, con punta en forma de pluma, la cual también usa para hacer sonidos mecánicos dentro de su repertorio, chocándola en el interior de las paredes de su pico. 


Este arasarí actualmente se considera una especie, pero hay aún autores que siguen incluyéndola como subespecie del arasarí acollarado (Pteroglossus torquatus). Para complicar un poquito más las cosas, al norte de Ecuador, en la provincia de Esmeraldas, se encuentra el arasarí de pico rayado (Pteroglossus sanguineus), la cual también era considerada subespecie del acollarado. En la frontera donde las distribuciones de estas dos especies se unen, P. sanguineus y P.erythropygius, se han dado casos de hibridación entre ellas. 


No creo que pueda olvidar esta impresionante ave, con su llamativo obispillo rojo carmín y su inconfundible pecho amarillo con una línea negra y rojiza cruzándole el vientre. Su mancha del mismo color en el pecho con un borde desdibujado con plumas rojas entre amarillo daba la impresión de que lo habían disparado en el corazón. Aunque supongo que es así como se tienen que sentir ésta y tantas otras especies al borde de la extinción por nuestra arrogancia y ansias de dinero fácil. 




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