Mares Circulares: ¿sostenibilidad o propaganda verde?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

Este verano se están publicando contenidos entusiastas sobre la campaña “Mares Circulares” de Coca Cola, una apuesta por la limpieza de las playas y las costas españolas iniciada por la famosa compañía de refrescos. La pregunta que, inevitablemente, me hago es ¿estamos ante una estrategia que nos lleva a avanzar en materia de sostenibilidad? o, más bien ¿es otra campaña de propaganda verde para que sigamos consumiendo compulsivamente sin cargo de conciencia? Si me acompañas, en los siguientes párrafos intento despejar dudas.

Antes de nada recordar que la propaganda verde, esa que utilizan las grandes corporaciones como estrategia para limpiar su imagen, se conoce internacionalmente como greenwashing. Es una herramienta para intentar explotar la creciente sensibilidad medio ambiental de los consumidores dentro de un modelo de negocio fundamentalmente insostenible. Hace algún tiempo María Agrelo escribió un artículo en que explica los distintos tipos de greenwashing. En su momento, Mariana también desgranó los pecados de quienes se disfrazan de verde.  Las enlazo por si quieres ampliar sobre la cuestión y porque son las definiciones que voy a utilizar para analizar la campaña de Coca Cola.

Pero, ¿qué es “Mares Circulares”? Básicamente, un proyecto cofinanciado por The Coca-Cola Foundation de Coca-Cola en España para limpiar nuestras costas y océanos. El objetivo final, fijado para 2025, es recoger el equivalente al 100% de las latas y botellas comercializadas, apostar por la innovación en envases sostenibles y reciclables y fomentar la cultura de la reutilización y el reciclaje. En concreto, para 2018 se proponen recoger 250 toneladas de residuos, 25 de las cuales serán plásticos PET. Se habrán llevado a cabo acciones de limpieza en 80 playas y en todas las reservas marinas de España, y se habrá involucrado a grandes puertos para la recogida de residuos de fondos marinos. Suena bien ¿verdad? Veamos en cuantos puntos caemos en el greenwhasing:

1 Soluciones falsas a problemas reales.

Tenemos un problema real: el exceso de envases de usar y tirar. Más bien el impacto social, económico y ambiental del modelo de consumo basado en envases de usar y tirar. ¿Propone Coca Cola alguna solución a este problema?

A pesar de su campaña “Mares Circulares”, Coca Cola seguirá vendiendo en España productos en envases de usar y tirar que acabarán abandonados en calles, parques, jardines, cunetas, campos y playas. Lleva siendo así desde que Coca Cola, y otros muchos envasadores, dejaron de utilizar envases reutilizables.

Recoger una cantidad en peso de residuos equivalente a la que se pone en el mercado cada año está bien. El problema son las toneladas de residuos que se pusieron en el mercado en las décadas anteriores y han quedado allí abandonadas. ¿Soluciona Coca Cola este problema con su campaña “Mares Circulares”?

Si la corporación se limita a recoger la misma cantidad de envases que pone en el mercado no está solucionando el daño que su negocio ha causado históricamente a nuestros ecosistemas. ¿Será que es precisamente eso lo que se intenta ocultar con esta estrategia de lavado de imagen?

2 Presumir de cumplimiento legal obligatorio:

Resulta que Coca Cola ya está obligada a recoger los residuos de los envases que pone en el mercado. No es una norma nueva, lleva vigente desde 1997. Para los que no la conozcan se trata de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases. La he traído más veces a este blog, pero, por si es la primera vez que vienes por aquí te recuerdo la obligación principal de esta norma:

Artículo 6. Obligaciones.

1. Los envasadores y los comerciantes de productos envasados o, cuando no sea posible identificar a los anteriores, los responsables de la primera puesta en el mercado de los productos envasados, estarán obligados a:

  • Cobrar a sus clientes, hasta el consumidor final y en concepto de depósito, una cantidad individualizada por cada envase que sea objeto de transacción.
  • Aceptar la devolución o retorno de los residuos de envases y envases usados cuyo tipo, formato o marca comercialicen, devolviendo la misma cantidad que haya correspondido cobrar de acuerdo con lo establecido en el apartado anterior.

Resulta que Coca Cola tendría que estar haciéndose cargo de los residuos de envases de los productos que vende desde 1997 y lanza una campaña de publicidad en la que se compromete ha encargarse de ellos en 2025. Me disculpen pero creo que ya tengo un veredicto ¿seguimos?

3 Falta de datos.

Uno de los motivos del retraso en la publicación de este artículo frente a la aparición de la campaña es que todavía estoy esperando datos ¿Alberto no vas a escribir sobre “Mares Circulares” en tu blog? Por supuesto, pero quería estar seguro de no meter la pata en esto. Pregunté en twitter sobre los datos y la empresa respondió con su campaña. Sin datos.

¿Cómo sabemos las personas a las que va dirigida la campaña si Coca Cola cumple o no con su compromiso? ¿Cuantos envases pone en el mercado, por tipo de material, la empresa? ¿Cuantos tiene proyectado vender de aquí a 2025? ¿Cuantos ha vendido desde la entrada en vigor de la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases?

La falta de datos públicos y transparencia sobre el impacto y alcance real es otro síntoma más de que algo falla en la estrategia. Una campaña verdaderamente responsable empezaría por poner esa información sobre la mesa.

4 Responsable, pero solo a medias.

¿Coca Cola va a recoger los residuos? Pues parece que no, que el objetivo de la campaña es que sean ONG, entidades locales, cofradías de pescadores y voluntarios quienes se mojen el culo. La limpieza de playas y recogida de residuos podría hacerse con profesionales pagados por la multinacional de los refrescos, pero no es el caso.

La opción elegida es una estrategia básica de la publicidad: la marca como el centro de la actividad.  En vez de asumir los costes de una solución profesional al problema Coca Cola se posiciona como el voluntariado ambiental en materia de residuos, generando una imagen de compromiso en un público objetivo que viene de casa con una cierta conciencia ambiental y el cargo de conciencia de consumir los productos de una empresa que no es verde ni sostenible.

5 Falsas certificaciones.

Si bien en este caso no hay etiquetas de por medio, la corporación del refresco se ha procurado el apoyo de distintas administraciones públicas y determinadas ONG que empiezan a ser sospechosas habituales en este tipo de acciones corporativas. Todos quieren salir bien en la foto, así que… dientes, dientes.

El problema es que esas ONG están cuidadosamente seleccionadas por su dependencia económica de la industria del envase de usar y tirar o por ser organizaciones que no van a cuestionar el problema de fondo. Es más, recurriendo a ellas Coca Cola se asegura que la información que se levante durante la campaña está a buen recaudo y va a ser tratada y publicada conforme a los intereses corporativos de la empresa.

De esta forma la compañía podrá emitir notas de prensa e informes que parecerán avalados por el activismo ambiental o la ciencia ciudadana, cuando realmente están controlados por la corporación desde el primer minuto.

6 Irrelevancia.

Este es uno de los pecados de todas las campañas de recogida de residuos iniciadas por las corporaciones de la distribución de productos envasados. En el modelo de negocio de Coca Cola está dejar de utilizar envases de usar y tirar, que sería una medida de peso para solucionar el problema.

Y si hablamos de cifras, más todavía ¿Qué son 250 toneladas frente a 20 millones de toneladas?

¿Qué porcentaje suponen 250 toneladas frente al total de los envases abandonados en el mar? ¿Qué son 80 playas frente al total del litoral español? Que sí, que algo es algo. Cierto, menos es nada. ¿Quién se va a quejar de que la empresa que se forra vendiendo envases de usar y tirar utilice voluntarios para ir a recogerlos donde acaban abandonados? La dimensión y el alcance de la campaña hablan de propaganda, no de sostenibilidad.

7 Palabras bonitas.

“Mares Circulares”. La campaña podría haberse llamado Basuraleza, pero ya estaba pillada. Circular es tendencia. La Fundación Ellen MacArthur puso la Economía Circular sobre la mesa y es un término que suena con fuerza ¿Por qué no intentar apropiarse de un concepto bonito para una campaña de greenwashing? Y… El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar!

8 Solución al final de la tubería.

Si la mayoría de los residuos que hay en el mar provienen de tierra y llegan allí arrastrados por los ríos ¿Por qué no solucionar el problema en el origen? ¿Por qué no prevenir la producción de residuos de envases de usar y tirar en los grandes centros de consumo?

Mientras no cerremos la fuente del problema no lo resolveremos. No es más limpio el que mucho limpia… pero si necesitas que te lo diga Sadhguru, aquí lo tienes: primero limitar los plásticos de usar y tirar. Después podremos recoger los que están abandonados en la naturaleza.

Y ahora… ¿qué?

Está claro, estamos ante una campaña de lavado de imagen verde que no hace que la multinacional sea más sostenible ni soluciona el problema de los envases de usar y tirar. Pero… ¿qué le decimos a Coca Cola? Bien, voy a intentar responder a esta pegunta (otra vez, a ver si así queda más claro) con unos mensajes breves:

Centrar una campaña de publicidad corporativa en un incumplimiento manifiesto de una responsabilidad legal demuestra la escasa capacidad de la compañía de incorporar compromisos ambientales a su discurso.  No en vano sabemos, gracias a aquel famoso Coke Leak, que la multinacional de los refrescos trabaja contra las medidas relacionadas con la salud y el medio ambiente que los gobiernos europeos intentan promover. Que no sea un escándalo mediático demuestra el control que la multinacional ejerce sobre los medios de comunicación.

Precisamente en esta hoja de ruta está el cambio que la corporación tendría que llevar a cabo para mejorar en materia de sostenibilidad: asumir los costes sanitarios y ambientales de su modelo de negocio. En la parte ambiental:

  • Volver a los envases reutilizables: la inmensa mayoría de los envases que comercializa Coca Cola en España son de usar y tirar. No solo las latas y botellas de plástico. También las rediseñadas botellas de vidrio utilizadas en hostelería ¿Te has fijado que las botellas de los bares son cada vez más finas y cada vez es más raro encontrar en ellas las características bandas de rodadura que dejan las cadenas de limpieza y rellenado de envases reutilizables?
  • Disminuir las cadenas de distribución: si ha Coca Cola le preocupa la huella de carbono ¿por qué cierra embotelladoras cercanas a los grandes centros de consumo? ¿Nos hemos olvidado de la polémica con la planta de Fuenlabrada? En una clara apuesta por la economía lineal, la empresa primero cerró y después convirtió la fábrica en centro logístico. Un punto de apoyo para la distribución de envases de usar y tirar. No solo ilustra la incoherencia de su discurso ambiental, también es un ejemplo de cómo la corporación trata a sus trabajadores. Fabricar lejos más barato y transportar muchos kilómetros no es sostenible. Va en contra de la economía circular. Destruye puestos de trabajo y precariza los existentes… Aumenta la producción de residuos y las emisiones de efecto invernadero. Pero eso da igual.
  • Reinventar la forma en la que lleva el producto a los consumidores: la inmensa mayoría de lo que hay dentro de un envase de Coca Cola es agua. Con mucho azúcar y otros ingredientes en una proporción menor. La magia del negocio de la corporación de los refrescos es cobrar a sus clientes es cobrar a 1 euro el litro lo que vale mil veces menos. El agua de grifo te cuesta 1 euro el metro cúbico. ¿Por qué cuando te la mezclan con azúcar, aromas y colorantes pagas mil veces más? Porque va en lata y tiene una etiqueta de Coca Cola. La diferencia es que el agua de los refrescos esquilma el recurso en centros donde cada vez concentra más la producción y recorre miles de kilómetros, con sus pertinentes emisiones de efecto invernadero. Si la empresa tuviese verdadera intención de reducir su huella ecológica en términos de agua y emisiones de efecto invernadero… vendería el producto en polvo para que tú lo mezclases con el agua de tu grifo.

Así pues, a la vista del encaje de la campaña Mares Circulares en las características propias del greenwashing y la existencia de alternativas para abordar el problema real que se intenta ocultar con esta estrategia publicitaria, para mí no es más que eso: publicidad verde.

Una campaña de greenwashing que trata de capitalizar la creciente conciencia ambiental sobre el problema ambiental de los envases de plástico para mejorar la imagen de marca de una corporación que es responsable del daño. Y que no tiene propósito de enmienda.

Y tú, ¿qué crees? ¿Realmente Mares Circulares convierte a Coca Cola en una compañía más sostenible? ¿Es fácil evitar el greenwashing? Tienes los comentarios a tu disposición para compartir opinión, inquietudes y datos para el debate.

Puedes leer y comentar el artículo completo en productor de sostenibilidad