¿Cuántos envases se reciclan en Castilla y León?

Publicado en: productor de sostenibilidad por alvizlo. Texto original

¿Cuántos envases se reciclan en Castilla y León?

Con la excusa de preparar mi participación en el foro “Municipios frente al cambio climático. Una visión desde la gestión sostenible” celebrado en Ciudad Rodrigo, me reservé un rato para analizar los datos y las estadísticas de reciclaje en Castilla y León. Quizá podía haber bajado a una escala más local, pero quería utilizar información pública y publicada. El resultado, unos datos que paso a analizar y unas conclusiones que espero podamos comentar cuando termines de leer esta entrada.

Para hacer cuentas utilicé los datos de recogida y reciclaje de residuos de 2015, que son los últimos disponibles en la web de medio ambiente de la Junta de Castilla y León y aparecen publicados en el Anuario Estadístico de Castilla y León 2017. También eché mano del Plan Integral de Residuos de Castilla y León para poder hacer algunas estimaciones.

¿Qué datos encontramos en estas estadísticas oficiales relativas a la gestión de residuos en Castilla y León? Pues los que encontráis en las tablas imágenes que acompañan estas palabras.

Resumiendo mucho, Castilla y León, en 2015 recogió un total de 993.867 toneladas de residuos domésticos y comerciales, de ellas:

  • Se recogieron 856.061 toneladas en la modalidad “todo uno” o resto (lo que se recoge mezclado sin separar en ese contenedor que no es amarillo, verde, azul o marrón exclusivo para materia orgánica).
  • Se obtuvieron 137.806 toneladas de la recogida selectiva (de los contenedores de colores para envases, vidrio, papel y cartón o materia orgánica).

En esa recogida selectiva encontramos:

  • Fracción orgánica: 31.877 t.
  • Envases ligeros: 21.661 t.
  • Papel-cartón: 43.442 t.
  • Vidrio: 40.826 t.

¿Qué es lo que llama la atención? Pues que de la caracterización de los residuos de Castilla y León en el contenedor “todo uno” se estarían tirando:

  • Un 7,47% de envases de vidrio.
  • Un 9,18% de envases de papel y cartón.
  • Un 15,36% de envases propios del contenedor amarillo.

Si multiplicamos conseguimos un resultado similar al que hemos encontrado analizando los datos de Asturias o Madrid. En este caso resulta que el contenedor de restos habría recogido:

  • Unas 68.362,51 toneladas de vidrio.
  • Unas 84.011,75 toneladas de papel y cartón.
  • Unas 140.568,69 t envases propios del contenedor amarillo.

Así pues, si comparamos los datos de la recogida selectiva con los del contenedor de restos, tenemos que para el vidrio o el papel y cartón se recoge una parte importante (casi dos tercios) en este contenedor. Pero para el caso de los envases del contenedor amarillo el resultado es alarmante: el 86 % de los residuos de envases ligeros recogidos en Castilla y León provienen del contenedor de restos.

Afortunadamente, en contra de lo que ocurría con los residuos asturianos, en Castilla y León se procesa el contenedor de restos y se recuperan algunos materiales. Así, a pesar de que el 74,58 % de esta fracción se destina a eliminación, se consiguen rescatar (sin entrar en el tratamiento de la materia orgánica):

  • 978 toneladas de metales.
  • 385 toneladas de plásticos.
  • 424 toneladas de vidrio.
  • 698 toneladas de papel y cartón.
  • 514 toneladas de “compuestos”.
  • 796,19 toneladas de “otros metales”.

¿Para qué sirven estos datos? Para analizar los resultados del modelo de recogida selectiva basada en contenedores de colores: los dedicados a residuos de un tipo concreto de material (vidrio y papel/cartón) están recogiendo un porcentaje aceptable de los residuos a los que van destinados sus respectivos colores (verde y azul). Pero el contenedor amarillo no da muy buenos resultados a la hora de recoger “envases ligeros”.

¿Analizamos los datos?

El primero ya lo teníamos, es una estimación a partir de la caracterización de residuos. Nos habla de que un 86% de los envases ligeros se recogen en el contenedor de restos. Podemos echar la culpa al eslabón más débil de la cadena: el usuario del sistema de recogida. Pero vamos a rascar algún dato más antes de sacar conclusiones.

¿Cuántos envases ligeros se recuperaron en cada contenedor?

  • De las 21.661 toneladas de la recogida selectiva se rescataron 14.188,75 toneladas de materiales reciclables.
  • De las 140.568,69 t envases propios del contenedor amarillo recogidos en el contenedor “resto”, se recuperaron para reciclaje 19.877 toneladas de materiales asimilables a envases ligeros (excluyendo la partida “otros metales”).
  • Del total de los recogidos, apenas un 21 % de los envases ligeros se recuperan para reciclaje. El 12,25% viene del contenedor de resto frente al 8,75% procedente del contenedor amarillo.

Si vamos al total de materiales recuperados para reciclaje (excluyendo papel y vidrio recogidos selectivamente y los resultados del tratamiento de la materia orgánica) tenemos que el contenedor amarillo permitió rescatar 14.206 toneladas de materiales, frente a las 33.370 toneladas reciclables que se extrajeron del contenedor resto.

contenedor amarillo con la pintada eche aquí a su político

¿Qué conclusiones podemos obtener del análisis de datos?

  • El contenedor amarillo no es un buen sistema para la recogida de residuos. El resultado comparado con otras fracciones recogidas selectivamente en contenedores “monomateriales” es lamentable (37,5% en el caso del vidrio o 34 % para papel y cartón, frente a 14 % de éxito en el caso de envases del contenedor amarillo).
  • Se recuperan más envases ligeros del contenedor de restos que del contenedor amarillo (12,25% frente al 8,75%)
  • El tratamiento de los residuos recogidos incide más en la recuperación de materiales que el sistema de recogida (la recogida todo uno permite rescatar 33.370 toneladas de materiales reciclables, a pesar de tener que descartar cerca del 75% del material recuperado, frente a las 14.188,75 toneladas recuperadas de un contenedor amarillo en el que el 65,58% del material de entrada es recuperable).

Y ahora ¿qué hacemos?

  • Como ciudadanos no nos queda otra que seguir participando en la recogida selectiva.
  • Mejorar los sistemas de recogida selectiva: no nos están permitiendo separar nuestra basura de manera que se puedan alcanzar los objetivos europeos de reciclaje.
  • Dejen de mentir a la opinión pública: basta de decir que el contenedor amarillo funciona bien o que en residuos de envases está todo hecho. Actualmente no somos capaces de dar respuesta a un 30% de los residuos de envases que se recogen. Y no sabemos qué porcentaje del total de los puestos en el mercado son porque no hay datos públicos ni publicados al respecto.
  • Valorar nuevas formas de recoger los residuos de envases: si el contenedor amarillo no da respuesta al 86% de los residuos que se recogen… ¿Por qué no probar sistemas de devolución de envases que sí llegan a la mayoría de los envases adheridos? Rechazar las alternativas o sistemas complementarios al contenedor amarillo sin estudiar su impacto es tomar decisiones injustas a sabiendas de que lo son.
  • Revisar la estructura de costes de los sistemas de gestión. Queridas alcaldesas y alcaldes: si vuestros convenios (los de las mancomunidades en las que estáis integrados, los que os facilitan las provincias o comunidades autónomas de las que formáis parte), con los sistemas integrados de gestión (SIG) de residuos incluyen cláusulas por las que el SIG solo se hace cargo de los envases recogidos selectivamente, estáis trasladando el coste de la recogida y el tratamiento a vuestros ciudadanos. En el caso analizado, el 86 % de los envases ligeros (y porcentajes importantes en los casos de vidrio y papel/cartón) se estarían gestionando a cuenta del presupuesto municipal. ¿Por qué si el consumidor paga por el 100% de los envases que compra se le cobran impuestos para tratar el 86%? ¿Revisamos esos convenios y exigimos que se cumpla la responsabilidad ampliada del productor para el 100% de los residuos de envases?
  • Aplazar ideas peregrinas. ¿Pago por generación? Suena muy bien, pero tenemos problemas más graves que resolver ¿Destinar presupuesto municipal a contenedores inteligentes? ¿Ponerle un chip al contenedor amarillo y complicarle la vida a quienes están separando bien actualmente va a resolver el problema? La cuestión de los ingresos está en que los sistemas integrados cubran el 100% de los costes que generan a los ayuntamientos y sus vecinos (perdón, que me repito, pero no puedo evitar la tentación de recordar el caso valenciano).
  • Una propuesta: recojamos la materia orgánica separada de todo lo demás, mantengamos el contenedor verde y azul como están, hagamos que los envases ligeros se devuelvan a los comercios (a ser posible en esquemas que incluyan la reutilización) y dediquemos el contenedor amarillo a todo lo demás.

Lo dicho. Hay mucho debate sobre el modelo de gestión de residuos. Pero necesitamos información veraz que nos permitan ver el problema más allá de las campañas de propaganda de la industria del envase de usar y tirar. Quizá podamos cambiar algo reclamando a nuestros representantes y responsables políticos que dejen de favorecer un modelo insostenible. Tal vez podamos plantarnos ante quienes nos imponen modelos de consumo insostenible. Pero no podemos seguir haciéndole el juego a un sistema que está acabando con nuestra salud para mantener su modelo de negocio.

Gracias por leer estas reflexiones. También me interesa saber qué opinas tú, ¿qué propones? No dudes en dejar tu comentario para enriquecer la conversación y aportar ideas. Seguro que esto tiene arreglo.

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