En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

En Asturias tampoco cuadran los datos de gestión de residuos

Una de las claves para encarar adecuadamente los retos ambientales es contar con diagnósticos que reflejen la magnitud de los problemas a los que hacemos frente. En el caso de los residuos las estadísticas de gestión no se corresponden con los mensajes publicitarios. Si acercamos la lupa a los datos resulta que la realidad se aleja de los objetivos europeos de reciclaje. Y no es que en Asturias se estén haciendo las cosas peor que en otros sitios, es que cuenta con información que permite aproximar una respuesta a la pregunta ¿cuántos residuos de envases se están reciclando en Asturias?

El debate sobre posibles alternativas a la gestión de residuos en el Principado de Asturias deja sobre la mesa el discutido Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias (PERPA), en el que encontramos un diagnóstico de la situación con datos del año 2014 sobre los flujos de residuos en la región (y los datos, tablas y gráficos que ilustran este artículo).

flujos de residuos en Asturias

En el diagrama general sobre los flujos de residuos encontramos que 64.600 toneladas de residuos proceden de lo que se nombra como “recogida separada”. La clasificación de esta partida da lugar a 54.493 toneladas de materiales recuperados. El resto (más o menos), 10.106 toneladas son rechazos que acaban en vertedero. Si hacemos las cuentas sobre estos datos obtenemos que se estaría recuperando algo más del 84% de los residuos depositados en el contenedor amarillo. Para tener el valor de reciclaje nos faltaría concretar la cantidad de residuos recuperados que efectivamente pasan a ser materias primas y son efectivamente reciclados.

Esa recogida separada puede dividirse, con los datos del PERPA, en tres partidas: papel y cartón, vidrio y, –con una cantidad de 9.984 toneladas-, envases ligeros. Si nos centramos en estos envases ligeros la recuperación de materiales en la clasificación baja del 84% al 65,7%, que no está mal, pero se aleja de las estadísticas más complacientes.

Gráfica con los datos del resultado de clasificación de residuos de envases en Asturias

Por otro lado, conviene recordar que estos datos de clasificación de los residuos procedentes del contenedor amarillo se refieren a materiales. Los sistemas de clasificación no preguntan al flujo de residuos si es un envase ligero acogido a punto verde. Es decir, entre los metales férricos puedo tener metales y plásticos procedentes de cualquier otro tipo de residuos, del mismo modo que en el rechazo que irá a vertedero pueden ir envases que no se han reconocido como material reciclable durante el proceso.

La recogida separada, con sus 64.600 toneladas es un flujo pequeño comparado con las 378.646 toneladas que supone la denominada fracción resto, que en Asturias incluye:

  • Residuos urbanos mezclados, que no son objeto de ninguna recogida separada, y que pueden tener origen doméstico o comercial
  • Residuos que, aún siendo susceptibles de recogida separada, se gestionan mezclados por diversos motivos, tales como la eficiencia de las propias recogidas separadas, que en ocasiones no justifican la cobertura de la totalidad de los territorios; o la falta de una adecuada colaboración ciudadana en algunos casos, cuando no se separan correctamente los residuos aún disponiendo de los servicios correspondientes; entre otros.
  • También se considera los rechazos de los procesos de clasificación y tratamiento de los materiales recogidos separadamente, normalmente debidos a la presencia de impropios por una deficiente separación en origen.

Los estudios de caracterización de este flujo de residuos muestran que en Asturias, en las 378.646 toneladas de la fracción resto encontramos las siguientes partidas:

  • Materia orgánica: 159.031 toneladas.
  • Papel cartón: 55.661 toneladas.
  • Vidrio: 19.311 toneladas.
  • Envases ligeros: 41.651 toneladas.
  • Otros: 102.992 toneladas.

Según el propio Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias “todos los residuos urbanos mezclados de Asturias se eliminan de forma controlada en el vertedero central de residuos no peligrosos”. Es decir, se envían a vertedero 41.651 toneladas de envases ligeros procedentes de la recogida de la fracción resto. ¿Las sumamos a las de la recogida selectiva?

Si queremos saber qué cantidad de residuos de envases se reciclan en Asturias deberíamos conocer cuántos envases se pusieron en el mercado. A falta de este dato vamos a hacer una aproximación, asumiendo que todos los envases se convierten en residuos y que son recogidos, bien en el contenedor amarillo bien de alguna otra forma. Igualmente necesitaríamos saber cuántos envases recuperados pasan a ser efectivamente reciclados, asumiremos que todo el material obtenido de las plantas de clasificación pasa a ser materia prima. Así pues, vamos a la pregunta ¿Cuántos envases se reciclan en Asturias?

 

envases recogida separada + envases ligeros fracción resto = envases recogidos

9.984 toneladas + 41.651 toneladas = 51.635 toneladas

 

(envases recuperados / envases recogidos) x 100 = % reciclaje

(6.560 toneladas / 51.635 toneladas) x 100 = 12,7%

 

Así pues, según los datos del Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias, de la cantidad total de envases ligeros recogidos en el Principado de Asturias sólo el 12,7% se está reciclando actualmente. Quizá no sea un dato extrapolable al conjunto nacional, dadas las peculiaridades del territorio, pero el resultado asturiano queda muy lejos del objetivo europeo y de las cifras facilitadas por Ecoembes en sus estudios e informes.

 

Eso es Asturias ¿qué pasa en otras partes?

 

Pues es difícil de saber, pero la falta de coherencia entre los datos de gestión y el mensaje publicitario del sistema integrado de gestión de envases ligeros no es una cuestión aislada. No hay mucha información al respecto, pero otros territorios que están revisando sus modelos de gestión de residuos encuentran resultados parecidos.

Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana ecoembes reconoce actualmente la puesta en el mercado de unos 4’5 millones de envases diarios. Más del doble de los 2 millones que reflejaron en el estudio de costes del SDDR en este territorio. Por cierto, este nuevo cambio en el diagnóstico tampoco parece motivo para retirar el estudio, ni para modificar sus conclusiones o documentar un control de los cambios que van introduciendo en el mismo desde su publicación inicial.

En ciudades como Barcelona se habla de estafa y falsedad de datos en la gestión de residuos, lo que, da idea de que algo huele mal en la gestión de residuos. A la lista reciente de contratos sospechosos podríamos sumar Ponferrada, pero no serían los únicos casos en los que parece que el interés no es dar el mejor destino posible a las botellas de plástico y las latas de bebidas.

El caso es que con datos de recuperación de envases ligeros inferiores al 20% resulta poco creíble que la participación en el modelo actual de reciclaje esté compensando las emisiones de los tubos de escape: ni siquiera es capaz de asumir el impacto de los propios envases, que, al menos en Asturias, acaban mayoritariamente ocupando un precioso paisaje con vertederos en los que se sepultan las opciones de valorización de esos envases y aumentan la necesidad de nuevos espacios donde eliminar residuos que no son reciclables.

 

Y ¿tiene solución?

 

La cuestión es que en 2014 sólo el 44% de los residuos municipales en la UE se reciclaban o se utilizaban para obtener compost. En nuestro país la materia orgánica se sigue recogiendo, mayoritariamente, en un contenedor que llamamos “de restos” en el que se mezcla con otras muchas cosas. En el caso de Asturias con el 80% de los residuos de envases ligeros que se recogen.

Quizá sería más sensato dedicar el contenedor gris a la materia orgánica, un concepto sencillo y fácil de entender por cualquier persona, y buscar una alternativa al contenedor amarillo.

¿Qué hacemos con los envases ligeros? Dos líneas de trabajo:

  • Desincentivar los envases de usar y tirar: fomentando el consumo de agua de grifo pare evitar botellas de plástico, estableciendo cupos de venta de productos a granel en grandes superficies, favoreciendo al pequeño comercio de proximidad, incentivando el uso de envases retornables, haciendo que los envases de usar y tirar internalicen en forma de coste su impacto ambiental…
  • Incentivando la participación en la recogida selectiva: incorporando los principios europeos de recogida separada por tipos de materiales –más fáciles de entender para el público general que conceptos abstractos como el de “envase ligero”-, con sistemas de depósito, devolución y retorno –que devuelven al consumidor responsable parte del precio que paga por el envase si los devuelve para su correcta gestión-, mejorando las estadísticas y trazabilidad sobre los datos de gestión de residuos, aumentando el control sobre las contratas que gestionan los residuos desde la recogida hasta el reciclaje final, revisando periódicamente los datos municipales –tanto los indicadores de los convenidos como las facturaciones relativas a la participación en sistemas de responsabilidad ampliada del productor de residuos-…

Y, por supuesto, no podemos olvidar que, sea cual sea el modelo que se pone a nuestra disposición para gestionar los residuos… hay que reciclar, machotes.



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