Ayudando a enfriar el Ártico con los excrementos


Quién nos lo diría. Un reciente estudio demuestra que los excrementos de las aves árticas ayudan a reducir los efectos del cambio climático. Esta afirmación, publicada esta semana en "Nature Communications", es el resultado de una investigación sobre el aumento de los niveles de amoniaco en los últimos veranos en la atmósfera que rodea al Ártico canadiense. 

Greg Wentworth, uno de los autores desde la Universidad de Toronto comentó en la entrevista realizada sobre el tema: "Debido a que el lugar de estudio es tan remoto, sólo hay unas pocas fuentes potenciales". Por lo que no fue difícil relacionar el aumento de amoniaco durante la época estival con las colonias de aves marinas que llegan a la zona en verano.

Al modelar la forma en que se comportarían los productos químicos en los excrementos de las mencionadas aves, los investigadores demostraron que éstas podrían de hecho explicar los picos anuales en las partículas de amoniaco.

Los excrementos liberan gas amoniaco, el cual reacciona con el ácido sulfúrico y el vapor de agua para formar un conjunto de moléculas en la atmósfera. "Éstos pueden cambiar las características de las nubes existentes", comenta Betty Croft de la Universidad de Dalhousie, Canadá, primera autora del estudio. 

La investigación se enfocó en los efectos del amoniaco sobre la creación de un tipo particular de nube baja que puede rebotar la luz del sol hacia el exterior y, por tanto, alejarla de la tundra. Las aves están involuntariamente ayudando a mantener una temperatura menos elevada gracias a que sus excrementos fomentan la aparición de las mencionadas nubes. 

Lo que aún no le queda claro a los investigadores es de la relevancia entre la conexión de estas nubes con los excrementos de las aves para paliar la subida de la temperatura. Por lo que el siguiente paso es crear modelos informáticos precisos de ésta y otras variables que afectan al calentamiento global.

Lo meritorio de esta publicación es el poner en la palestra una nueva variable que no se había contemplado con anterioridad."Nuestro estudio sólo destaca una conexión", dice Croft. Desgraciadamente este hecho no sería suficiente para parar el calentamiento global.

Mientras unos siguen negándolo, el cambio climático se muestra como una realidad cada vez más compleja y de difícil análisis. ¿Cuántas otras variables aún no hemos descubierto?





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