¿Se puede vivir sin plástico?

plastico_vivir

Mira a tu alrededor ¿qué ves? Plástico, plástico, plástico y más plástico. Sí quizá tengas ideas para reutilizarlo o te quedes bastante tranquilo cuando lo depositas en el contenedor amarillo para que pueda ser reciclado. Pero… ¿podrías eliminar los envases de usar y tirar de tu vida?

Patri y Fer están en ello. Hace algo más de un año tomaron la decisión de eliminar el plástico desechable de sus vidas. Se comprometieron con la primera y más importante de las 3R de los residuos: la reducción. He quedado con ellos para compartir inquietudes y consultarles algunas dudas. No sé si estoy preparado, pero quiero saber cómo es la vida sin plásticos.

cosmo

Lleváis un año desde que empezasteis con vuestra iniciativa, ¿se puede vivir sin plástico?

Sí se puede vivir sin plástico desechable, sólo es cuestión de proponérselo. Aunque puedan hacer nuestras compras un poco más “cómodas”, ni nos hacen más felices, ni nos solucionan la vida, ni nos aportan más que peso y espacio en nuestra bolsa del reciclaje (o de la basura). Después de un año intentando evitarlos nuestra vida no es muy diferente. En todo caso ha pasado a ser más creativa y divertida al haber tenido que buscar alternativas a los productos que vienen envasados en plástico. Y si nosotros estamos pudiendo… cualquiera puede.

Un tercio de la producción mundial de plástico se utiliza para envases que se van a tirar en menos de un año ¿Tiene algún sentido utilizar un material no biodegradable, cuyas características son su larga resistencia y durabilidad para esto? Sólo con pensar en ello se nos quitan las ganas de usarlo.

Vivir completamente sin plástico ya sería otra cosa, no estamos dispuestos a renunciar a nuestros móviles, ordenadores o medios de transporte modernos. Además el plástico cuando se usa con sentido común es un material maravilloso y muy democrático. Ha conseguido que muchos de los productos que antes no nos podíamos permitir sean accesibles a la gran mayoría de la población.

¿Cómo tomáis conciencia del problema de los residuos plásticos hasta llegar a asumir el compromiso de eliminar el plástico desechable de vuestro día a día?

Nunca nos sentíamos bien cuando tirábamos los envases en el contenedor de reciclaje. Pensábamos que estábamos generando demasiados residuos no biodegradables. Sabíamos que el papel, el vidrio o los metales eran más fáciles de reciclar, pero con el plástico siempre teníamos dudas sobre lo que sería de ellos, así que por ponerlos en el reciclaje no significaba que se nos quedase la conciencia tranquila. Descubrimos en internet que había personas que vivían sin generar nada de basura, como Lauren Singer de Trash is for Tossers, así que pensamos que si ellos podían ¿por qué no nosotros? Tras meditarlo un tiempo comprendimos que quizá iba a ser demasiado, por lo que decidimos empezar con el material que menos nos gustaba, el plástico. Sólo con pensar en eliminarlo nos ayudó a ser más conscientes de lo presente que estaba en nuestras vidas y a comprender que estábamos plastificados. Así que decidimos que había llegado el momento de hacer algo al respecto.

Supongo que una de las cosas que hacéis ahora a diario es pensar de qué están hechas las cosas que utilizáis ¿Con cuántos objetos de plásticos se puede topar una persona al día? ¿Hay algún plástico que habéis descubierto que no os planteasteis antes que estuviese allí?

Hace un tiempo hicimos el experimento de contar todos los objetos de plástico que tocamos en su día y fueron entre 80-85 objetos distintos. Y eso fue cuando ya estábamos “viviendo sin plástico”.

Al principio en nuestra ignorancia, pensábamos que los tetra pack eran de cartón y aluminio y que sólo tenían la boquilla de plástico, o que los vasos de “cartón” desechables de café no llevaban plástico, ni las latas de bebida, las latas de conservas, las bolsitas de infusiones, las pegatinas de la fruta, el interior de las chapas de las botellas, los recibos de las cajas de las tiendas, la mayoría de las prendas de ropa… En fin, nos es imposible enumerar todos los sitios donde se esconde el plástico que desconocíamos.

Además de esto luego te ponen objetos de plástico cuando menos te lo esperas, por ejemplo, hace poco pedimos en un restaurante una hamburguesa y venía con un palillo para unir todas las “capas” y ese palillo era de madera, pero tenía de adorno una mariposa bastante grande, ¿a qué no adivinas de qué material?

A parte del plástico desechable de productos de usar y tirar ¿hacéis algo para evitar otros tipos de plástico?

De momento estamos intentando evitar todo tipo de plástico y lo estamos consiguiendo, pero claro llevamos un año. No nos ha hecho falta ni cambiar de móvil, ni de ordenador y ni siquiera de auriculares. Pero llegará el día en que nos haga falta y… tendremos que pasar por el aro. Una opción puede ser comprar de segunda mano y por lo menos utilizar algo que ya estaba previamente fabricado.

Lo bueno es que todo esto nos está ayudando a valorar mucho más nuestras cosas y a tratarlas con más cuidado. A unos simples auriculares los tratamos con muchísimo mimo, queremos que nos duren lo máximo posible para así evitar residuos innecesarios.

En un modelo de consumo que abusa del envase de usar y tirar ¿Es posible hacer la compra sin utilizar ni incluir plásticos? ¿Exige poner mucha atención?

En nuestro caso es totalmente factible. Pero hay que entender que depende de dónde vivas, tus necesidades, condiciones familiares… cada persona tiene una situación diferente, pero en cualquier caso todos podemos reducir muchísimo el uso del plástico.

Sí requiere un poco de atención, porque te cuelan un plástico cuando menos te lo esperas. Al principio, íbamos a comprar un poco estresados, por mucho interés que poníamos en evitarlo al final siempre traíamos algo a casa. Recuerdo un frutero que, por mucho que le insistimos, nos acabó poniendo una bolsa “para que vayan las cosas más ordenaditas”. Nunca comprendimos su sentido del orden.

Luego, poco a poco, todo fue cambiando, ya no vamos tan estresados y hemos dejado de tener esos problemas. Hemos aprendido a ser mucho más tajantes, al mismo tiempo que educados (o eso creemos, aunque a veces las miradas matan) y a llevar nuestras cosas ordenaditas a casa sin plástico.

Cuando te habitúas ya todo sale rodado, sólo se trata de crear el nuevo hábito. Nosotros ahora hacemos la compra básica en tiendas a granel y en fruterías o tiendas de barrio. Además cuando vas siempre a los mismos sitios al final te acaban conociendo y ni te preguntan. Bueno, si que te preguntan, pero es sobre esas bolsas de tela tan chulas que llevas. Y te acaban hablando del sinsentido de usar tanto plástico. Y es que, lo usen o no, a casi nadie le gusta.

En el ámbito laboral ¿Se nota mucho la diferencia? Por ejemplo a la hora del almuerzo o el café.

La verdad es que somos muy discretos, en nuestros trabajos hay muy pocas personas que saben de nuestra iniciativa de vivir sin plástico. Se puede pasar perfectamente desapercibido. Está claro que que saben que somos personas con inquietudes medioambientales, por pequeños detalles como utilizar el menos papel posible, o botellas reutilizables o tener mucho cuidado con los recursos que utilizamos, pero no hemos explicado que evitamos el plástico. Si hay una celebración en la oficina y sacan los típicos vasos desechables, nadie se extraña si sacamos nuestro propio vaso para beber vino. Al revés, te miran con envidia, a nadie le gusta beber o comer en vasos o platos de plástico.

Si salimos fuera, nunca vamos a sitios en donde utilizan desechables, es mucho más fácil de evitar de lo que parece. Y siempre puedes poner la disculpa de que no te gusta ese tipo de comida, porque la gran mayoría de las veces es verdad.

Y cuando se sale de casa ¿Qué pasa en las celebraciones donde las cuberterías de usar y tirar suelen ser la norma? ¿Son compatibles las fiestas y otros eventos sociales con la renuncia al plástico?

Evitar las cuberterías de usar y tirar es la parte fácil. Si sabemos o creemos que sólo va a ver vasos y platos desechables nos llevamos unos reutilizables de casa. Lo complicado viene cuando por ejemplo se hace una compra conjunta. No podemos, ni pretendemos, imponer nuestra forma de comprar al resto, pero tampoco queremos que el resto no la imponga a nosotros. En general, intentamos relajarnos un poco, a veces tomamos unas cervezas en lata, pero seguimos evitando nada que venga envasado en plástico. Si alguien del grupo cocina cosas que han comprado en plástico hacemos un poco la vista gorda y disfrutamos del plato. Lo mismo ocurre cuando vamos a visitar a la familia, no podemos controlar como venían envasados los ingredientes que utilizan para cocinar (es de imaginar que muchos han sido comprados en plástico), y tampoco podemos, ni queremos, hacer una auditoría a sus cocinas. Así que lo mismo, disfrutamos de la comida y punto.

Por cierto ¿Qué tenéis en contra de las pajitas?

halm-1633728_1280

Uy, has tocado un tema que nos afecta mucho. Es como si fueran invisibles. Cuando se habla de reducir el uso del plástico todo el mundo piensa en las bolsas, las botellas, los vasos y cubiertos desechables… pero nadie habla de las pajitas. Y si, son muy pequeñas, pero muy matonas. Por su tamaño y forma es muy fácil que acaben en los ríos o en el mar y causan daño a muchos animales.

Sólo en Estados Unidos se utilizan 500 millones de pajitas diariamente, que si las pones en línea darián dos veces y media la vuelta a la tierra. Y eso cada día. Imagínate en diez años ¡La Tierra podría parecer Saturno!

Y, por suerte, la gran mayoría de nosotros no necesitamos utilizarlas, pero si pides un zumo o cóctel te ponen una o dos en el vaso sin pestañear. Quedan de lo más mono, que más da si las vas a utilizar o no, decoran.

Son un símbolo del plástico desechable, innecesario, contaminante, dañino y socialmente aceptado, pero que no aporta absolutamente nada.

¿Qué pasa son los chicles, caramelos, piruletas…?

Jeje, menos mal que no nos gustan. Cuando empezamos un día me ofrecieron un chicle y pensando que quizá era porque me olía mal el aliento (truco habitualmente utilizado) lo acepte sin darme cuenta que me estaba metiendo un cacho de plasticorro en la boca. Nunca más.

¿Qué opináis de la locura colectiva al inicio de curso cuando todas las madres deciden forrar todos los libros de sus hijos por mucho que ya no puedan reutilizarse ni vayan a salir nunca del aula?

Fíjate que ni habíamos pensado en eso. A nosotros nos forraban los libros cuando éramos pequeños (porque se pasaban entre hermanos, primos y vecinos) y era como una tradición de la vuelta al cole. Pero ahora que hay cuadernillos de ejercicios y que cambian los libros tan a menudo no tiene ningún sentido.

Mi cepillo de dientes es de plástico lo mire por donde lo mire y tengo otros muchos ejemplos en el cuarto de baño, desde el mango de la cuchilla de afeitar, botes de gel y champú… ¿la higiene está reñida con la vida sin plástico?

(Patri) El mío también y además eléctrico. No es cuestión de tirar todos los objetos de plástico que tienes en casa, sino de ir sustituyéndolos poco a poco a medida que tengas que reemplazarlos.

El cuarto de baño es uno de los sitios donde hay más envases de plástico que por suerte son fáciles de evitar. Una buena pastilla de jabón puede sustituir cualquier gel. Y si alguien considera que su vida no va a ser la misma sin gel, cada vez hay más tiendas donde venden champú y gel a granel.

También se pueden encontrar champús sólidos (en pastilla). Si lo piensas el primer ingrediente de la gran mayoría de geles y champús es agua. ¿Para qué pagar y cargar con algo que ya tienes en tu cuarto de baño? Qué nos den el resto, que es lo que necesitamos, el agua ya la ponemos nosotros.

El dentífrico lo hacemos en casa, así como el desodorante (y funciona, de momento, nadie se ha quejado). El cepillo de dientes se puede encontrar de madera de bambú. El primero que compramos no tenía nada de plástico pero las cerdas eran durísimas, así que por la salud de nuestras encías decidimos comprar unos también de bambú pero con las cerdas de plástico (que nos perdonen los puristas).

Maquinillas de afeitar todavía tenemos las mismas que teníamos de plástico (lo que pueden llegar a durar si las apuras), pero ya están pidiendo a gritos la jubilación, por lo que compraremos maquinillas de metal que llevan las típicas cuchillas tradicionales.

Y para hidratarnos utilizamos aceites que vienen envasados en vidrio.

¿A que no es tan difícil?

¿Sería una solución sustituir el plástico por biopolímeros, como bolsas elaboradas a partir de patata o botellas hechas con materiales extraídos de maíz y que se nos presentan como compostables?

Cada vez se está investigando más y se supone que el futuro de los plásticos va por ahí, pero nosotros no creemos que sea la solución. En la actualidad, esos plásticos sólo se compostan bajo unas condiciones especiales, con una temperatura alta y una determinada humedad. Estas condiciones sólo se dan en las plantas de compostaje industrial, y no en un compost casero o si son abandonados a su suerte en el medio ambiente, así que entre otras cosas no solucionan el problema de contaminación medioambiental. Aunque en ciertos casos podrían ser útiles, por ejemplo para las bolsas de la basura orgánica en los ayuntamientos que la separan para su posterior compostaje.

Además, estos plásticos están hechos de alimentos, por lo que se tendrían que cultivar para su producción, y nos parece lógico ni ético que en un mundo sobreexplotado con personas que pasan hambre se utilicen alimentos para producir envases.

Lo que habría que hacer es acabar (o reducir al máximo posible) el sobre envasado y la filosofía de usar y tirar.

¿Qué ha sido lo más duro de este año sin plástico? ¿Y lo más gratificante?

En un principio nos costó un poco romper con la rutina y buscar alternativas a todo lo que comprabamos con plástico, pero una vez nos habituamos todo se volvió de lo más sencillo, ahora la verdad es que ni nos damos cuenta de que lo estamos evitando.

Para nosotros lo más difícil son las relaciones sociales. Somos bastante tímidos y muchas veces no nos apetece dar explicaciones, sobre todo cuando estás con personas que no conoces, o grupos grandes.

Lo más gratificante es comprobar que ya no tienes que poner casi nada en el contenedor de reciclaje, de vez en cuando un poco de papel y algo de vidrio, pero casi nada. Y el saber que tus actos están en consonancia con tus pensamientos.

También el recibir mensajes de gente que ha decidido reducir el plástico al leer nuestro blog, porque nos hace ver que nuestras acciones por pequeñas y personales que sean pueden tener un eco en otras personas.

Por último y no menos importante… en un mundo dominado por redes sociales, muchas centradas en fotografía o vídeo ¿Por qué habéis elegido el blog como medio para compartir vuestra experiencia?

Nos gusta mucho la fotografía y el vídeo, pero también las palabras. Siempre puedes sacar unas horas a la semana para escribir, pero para hacer vídeos necesitaríamos más tiempo. Además, no somos especialmente dicharacheros delante de las cámaras, se nos hace raro vernos y oírnos desde fuera. El formato del blog nos permite acercarnos de una forma más distendida a los seguidores. Las redes como instagram o youtube las vemos como un complemento al blog.

recuento

Muchas gracias por vuestro tiempo y, sobre todo, por un ejemplo inspirador. Espero que como mínimo nos invite a reflexionar sobre la necesidad de revisar nuestras pautas de consumo y nos ayude a comprometernos con la reducción de la cantidad de residuos que generamos.

Puedes leer y comentar el artículo completo en: productor de sostenibilidad