El SDDR consigue resultados antes de implantarse.

recogida envases retornables

El debate sobre el modelo de gestión de residuos cada vez está más interesante. Sin haber cerrado la crisis de los chapuceros estudios sobre el coste del sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR), ahora pasamos a los logros que este modelo consigue sólo con ser mencionado: una mejora significativa del presupuesto destinado a la gestión de residuos de envases.

Nada más y nada menos que 17 millones de euros adicionales a los municipios de la Comunitat Valenciana según podemos leer en la prensa:

17_millones_envases

Así las cosas -y sin detenerme a comentar los datos de residuos y reciclaje presentados en la noticia- parece que el SDDR ha triunfado antes de empezar:

  • Consigue que se reconozca que el modelo actual de gestión de residuos de envases deja que desear. O por ponerlo en positivo, que tiene muchas oportunidades de mejora.
  • Hace que ecoembes reconozca que se puede gastar 17 millones de euros más al año en esta comunidad autónoma, o que no está haciendo las cosas todo lo bien que debería.

No sé cual es el criterio para esta oferta interesante, pero con 17 millones de euros adicionales, sólo para que no implanten el SDDR, me sale que ecoembes está dispuesta a pagar unos 3,5 euros por habitante al año. Quizá sea una tentación para cualquier responsable regional con competencia en materia de residuos.

Si todas las comunidades autónomas siguen el camino de la valenciana, ¿ecoembes va a soltar cerca de 140 millones de euros al año más para mejorar la recogida selectiva de residuos de envases? Señores y señoras políticos ¿a qué están esperando? Agárrenlos para lo que necesiten: plantas de clasificación mejor dimensionadas, procesos de tratamiento más modernos, más contenedores en las calles, más personal o mejor cualificado… Quizá podríamos hacer una reflexión sobre cómo o de dónde saldría ese 30% adicional de presupuesto con el que ecoembes parece estar dispuesto a frenar la implantación del SDDR.

Pero lo más interesante es que, en esta batalla, se empieza a dibujar un futuro de convivencia. Y eso es lo que realmente hace falta para mejorar el sistema de gestión de residuos en nuestras ciudades: un contenedor amarillo y un sistema SDDR funcionando juntos:

  • Tenemos residuos que encajan muy bien en el sistema de depósito, devolución y retorno ¿por qué no recogerlos de esta manera si maximiza el beneficio ambiental, económico y social?
  • Hay muchos residuos de envases que no se pueden recuperar ni reciclar en el modelo actual ¿por qué tenemos que seguir mezclándolos con los que sí se pueden tratar fácilmente?
  • Necesitamos, urgentemente, desincentivar la fabricación y venta de envases que dificultan los procesos de la economía circular ¿por qué camuflarlos entre los residuos valorizables?
  • La necesaria transición hacia el envase reutilizable pasa por contar con las infraestructuras logísticas que podría poner en marcha el SDDR.

Lo dicho, hay que seguir avanzando. Nos guste o no, el contenedor amarillo se quedó pequeño hace tiempo y toca explorar modelos. No sé si la solución es el quinto contenedor o si me inclinaría más por un sistema húmedo / seco apoyado en SDDR. Pero hay que hacer algo para reducir la cantidad de envases que acaba en vertedero.

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