Un viaje hacia el activismo 2016-06-05 08:15:00


La contaminación causa más muertes que los conflictos armados, concluía el informe Medio Ambiente saludable, gente saludable presentado el pasado mes de mayo ante las Naciones Unidas.

Y sin embargo, sigue siendo habitual oír hablar del aire, del agua, del medio ambiente como si de algo ajeno se tratara. Está bien protegerlo, si buenamente se puede,  pero en general no se percibe como una cuestión prioritaria.

La calidad del aire que respiramos, la contaminación de ríos y mares, los productos tóxicos que invaden lo más cotidiano de nuestras vidas, la gestión de los residuos… rara vez ocupan un lugar destacado en la agenda política, tampoco en las demandas prioritarias de la ciudadanía.

Nuestra salud está en juego


Nos hemos acostumbrado a respirar aire contaminado, pero la contaminación atmosférica es un problema ambiental y sanitario de primera magnitud.  

Un día detrás de otro respiramos sustancias nocivas. La Organización Mundial de la Salud alerta de que la contaminación causa siete millones de muertes prematuras al año, detrás de ello están enfermedades respiratorias, cardiovasculares, cáncer… 


Además de esas muertes, no podemos olvidar a los millones de personas que tienen que vivir con su salud deteriorada por culpa de la contaminación.

Otro problema de primera magnitud para nuestra salud viene de las ingentes cantidades de residuos urbanos e industriales que se acumulan en vertederos, se vierten a las aguas o se queman en incineradoras generando una contaminación que acabará llegando a nuestros cuerpos.

La comida tampoco se libra. El uso de pesticidas y herbicidas tóxicos en la agricultura intensiva contamina el medio ambiente, y también los alimentos que servimos cada día en nuestro plato. Del mismo modo, los plásticos y la contaminación que envenenan los mares provocan la acumulación de sustancias tóxicas en la vida marina… y de ahí a nuestro plato.

Vivimos inmersos en el medio ambiente, ¿dónde sino? 

Nuestras sociedades tecnificadas no pueden sustituir nuestra necesidad de respirar, de beber, de comer… y de hacerlo de forma saludable. 

El derecho a un aire respirable debe de ser incuestionable. Podemos prescindir del coche, podemos limitar su uso, pero necesitamos respirar un aire que no nos enferme.

Y no solo el aire, defender el medio ambiente es proteger nuestra salud, es defender nuestra propia vida

Ya hay muchas iniciativas en marcha, desde este viaje en globo nos vamos encontrando con ellas. Aquí tienes algunas propuestas:


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