Participación en Áreas Protegidas: El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama

De unos años a esta parte se está produciendo un aumento de los enfoques participativos en la planificación y gestión de los Espacios Naturales, integrando la perspectiva de la sociedad a los juicios técnicos y científicos utilizados tradicionalmente. La inclusión de opiniones y criterios ajenos a los de los propios gestores de Áreas Protegidas puede contribuir en el medio y largo plazo a reducir potenciales conflictos.

La necesidad de abrir los procesos de planificación y gestión en Espacios Naturales en el Estado español se encuentra recogida explícitamente en la Ley 30/2014, de Parques Nacionales, que señala que en la elaboración de los instrumentos de planificación de los parques nacionales, se asegurarán, entre otras cuestiones, la transparencia y la participación pública.

Como ya se comentó en este blog hace ahora un año, la aprobación de la citada Ley amplió el plazo para la aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama hasta el 5 de diciembre de 2017. Por ello, durante los últimos meses desde las Administraciones regionales responsables de la gestión del Parque Nacional se ha venido trabajando al objeto de disponer de un borrador del PRUG.

Tras formar parte de este proceso participativo, principalmente en aquellas temáticas relacionadas con las actividades deportivas, a continuación se exponen algunas impresiones y conclusiones del mismo.

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En una primera fase, se identificaron potenciales actores sociales de interés y se llevaron a cabo entrevistas y reuniones técnicas, con la finalidad de identificar posicionamientos ante la declaración del PRUG y los conflictos que se pudieran derivar. A partir de esta primera toma de contacto, se plantearon una serie de cuestionarios a expertos y científicos con la intención de recabar su opinión sobre las presiones y amenazas del Parque Nacional y las potenciales oportunidades que podría ofrecer este Espacio para su conservación, así como sus propuestas de mejora.

A resultas de los citados cuestionarios y en relación a las actividades deportivas (bicicleta de montaña y competiciones) se concluyó:

propuesta

Como vemos, en lo relativo a las competiciones deportivas, no se añaden muchos aspectos nuevos a los criterios para la regulación actividades deportivas que ya rigen dentro del Parque. Por el contrario, en lo relativo a la bicicleta de montaña, que en la actualidad cuenta con una regulación ambigua y confusa, sí se atisba la intención del PRUG de regular esta actividad de manera más rotunda.

El siguiente hito en el proceso participativo fue la presentación abierta del proyecto, al objeto de transmitir el alcance y repercusión del PRUG, así como recabar opiniones del público interesado. Posteriormente, se organizaron siete mesas de debate cerradas a expertos y grupos de interés que abordaron distintos aspectos de la ordenación del PRUG de manera monográfica. En lo relativo a deportes, la división de las mesas se estableció en base a una clasificación cuanto menos singular, teniendo en cuenta que se organizó una mesa denominada “Actividades deportivas”, que incluía, entre otras, senderismo, bicicleta de montaña y competiciones deportivas y otra denominada “Montaña”, que incluía escalada o alpinismo.

Entre los acuerdos adquiridos en relación a las competiciones deportivas cabrían destacar:

  • Se seleccionarán las pruebas deportivas en base al mínimo impacto (y no a su carácter tradicional)
  • Se priorizarán aquellas competiciones que cuenten, entre otras cuestiones con: reglamentación clara, estudios de impacto, árbitros independientes y observadores.
  • El número de participantes será un criterio importante a la hora de priorizar las competiciones.
  • Se tendrán en cuenta aquellas competiciones que generen un retorno que redunde en el Parque Nacional (económico, comunicativo…)
  • En la medida de lo posible, las competiciones se alternarán en diferentes espacios y localidades.

Sin desmerecer el enorme esfuerzo que supone organizar una reunión de esta envergadura, con tal diversidad de opiniones e intereses contrapuestos en mi opinión, la mesa es mejorable:

  • Por su corta duración: Dos horas.
  • Por la ambición y complejidad de las cuestiones que se plantearon (p.e. Selección de rutas prioritarias para uso recreativo en el Parque Nacional; Selección de competiciones deportivas consideradas “tradicionales‟, etc.);
  • Por la gran cantidad de participantes: 38, en algunos casos sin experiencia y/o relación directa con la temática de la mesa.
  • Por la ausencia de expertos y actores sociales tradicionalmente implicados en la conservación de la Sierra. Cabría destacar en este sentido, que seis días antes del inicio de estas mesas (19 de abril) se celebró en la Asamblea de Madrid, una Comisión de Medio Ambiente específica sobre el Parque Nacional, con la asistencia y comparecencia de muchos de estos actores. Durante la Comisión se trataron en profundidad las actividades deportivas. Ninguno de los mismos acudió a la mesa del PRUG (desconozco si fueron invitados).

Las ventajas de llevar a cabo procesos participativos en el marco de la política de protección de la naturaleza pueden ser muy útiles si se hacen de manera adecuada. La participación permite recabar e integrar los deseos, posibilidades y expectativas de la población, así como iniciar procesos concretos para la búsqueda de soluciones consensuadas. A  medio y largo plazo ello permite además ahorrar recursos públicos al reducir potenciales conflictos.

Una vez concluido el proceso de participación ciudadana nos encontramos en estos momentos a la espera de la publicación de la propuesta de borrador del PRUG, prevista para septiembre. Veremos entonces cómo se materializan las opiniones recabadas en las fase de participación y si ésta resultó realmente útil.


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