A vueltas con la etiqueta transgénica (2ª parte)

Ya vimos en el primer post como Greenpeace usa una estrategia poco ética (los hay que directamente la llaman chantaje) en su «Guía roja y verde de alimentos transgénicos». Y, como prometí, voy a hablar de lo que me parece la normativa UE al respecto.

La obligación de etiquetar los transgénicos me parece una metedura de pata grandiosa. Así, sin más. ¿Qué es esto de que haya que advertir de la presencia un ingrediente que ha pasado por más controles de seguridad que cualquier otro ingrediente? Si un alimento ha sido aprobado por la EFSA, no ya es que sea seguro, es que es muy seguro. Advertir con etiquetas me parece una incoherencia y advertir con listas rojas un alarmismo. No creo que el derecho a la información de los consumidores deba incluir eso.

Las etiquetas de advertencia deben estar para cosas serias como alergias alimentarias, no al servicio del marketing o tranquilizar la conciencia de algunos consumidores. ¿Hay gente que tiene fobia (porque ese es el nombre correcto) a los transgénicos o exige saber si lleva o no transgénicos? Pues que compren alimentos bio. ¿Que son más caros? Es lo que tienen las creencias irracionales en la dieta, que te cuestan un extra de dinero. Que se lo digan a los judíos o musulmanes. Y esto incluye también los productos cosméticos y téxtiles.

Esa etiqueta es la causa de que apenas se vean transgénicos en Europa y prácticamente toda la producción de MON810 o importaciones se dedique a la ganadería. La propia Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas recomienda no utilizar menciones como “Libre de OGM” o “sin transgénicos”. Por suerte en la UE, podría ponerse al 99,9 % de los productos y eso es lo que nos salva de verla por todos lados. A ninguna marca le supondría ventaja como sí la suponen las engañosas etiquetas «Sin conservantes» y «Sin parabenos».

En los EE. UU. no se etiquetan los OMG y se llega a estos absurdos.

En los EE. UU. no se etiquetan los OMG y se llega a estos absurdos.

Conclusión: si el consenso de las Academias de Ciencias europeas y estadounidense, basado en pruebas científicas, es que los transgénicos son igual de seguros que los convencionales, señalar su presencia no tiene sentido y el uso de esa etiqueta como forma de marketing debería estar perseguido. Pero bueno, para ello dependemos de los mismo que permiten la “estrategia del asterisco” así que no tengo muchas esperanzas.

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