Ahorro y Eficiencia Energética en las ciudades

Según las últimas estimaciones, la demanda global de energía se podría triplicar en el año 2050 y, en ese momento, el 70% de la población mundial vivirá en ciudades.

Actualmente las ciudades son responsables del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero; por tanto, tienen un papel clave que desempeñar en el cambio hacia un futuro energético sostenible.

Las ciudades están amenazadas, además de por la superpoblación, por el consecuente aumento de la demanda de energía, infraestructuras obsoletas, la volatilidad de los mercados de la energía y los efectos del cambio climático.

La firma de servicios profesionales ARUP (1) ha publicado un documento guía sobre cómo conseguir, a través de la eficiencia energética, el ahorro energético en las ciudades.

En dicho documento se hace hincapié en lo que denominan “trilema” energético, que no es otra cosa que la necesaria integración de tres objetivos fundamentales que presentan, entre ellos, contradicciones en su consecución común, y son:

  • el mantenimiento de un suministro de energía fiable y seguro,
  • garantizar la accesibilidad al sistema de suministro energético,
  • y reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero asociados con ese suministro de energía.

www.arup.com

Los autores del documento han seleccionado una serie de soluciones innovadoras que consideran necesarias para lograr la transición energética en las ciudades.

1. Suministro energético basado en energías renovables y tecnologías bajas en carbono: lo que requerirá una combinación de fuentes renovables de energía de tipo centralizado y a gran escala (biomasa, eólica, solar, hidráulica y mareomotriz); y otras descentralizadas, de pequeña escala, ubicadas próximas a los grandes núcleos urbanos (aerotermia, geotermia, cogeneración, solar térmica y fotovoltaica).

2. Almacenamiento de la energía: mediante baterías, sistemas de bombeo, aire comprimido, volantes de inercia, pilas de hidrógeno y supercondensadores, se puede mejorar la eficiencia energética del sistema, permitiendo optimizar la oferta y la demanda energéticas y regular los recursos renovables tipo energía solar y eólica.

3. Redes inteligentes y tecnologías de información: Las redes inteligentes, con la incorporación a la red eléctrica de sistemas de comunicación, permitirían un suministro energético más flexible, asequible, fiable y eficiente.

4. Sistemas de construcción: se trataría de desarrollar sistemas innovadores de construcción, pasivos y activos, de alta eficiencia energética, tanto para nueva construcción como para rehabilitación energética de edificios existentes.

Pero, ¿qué concepto de ciudad y de sociedad existirá en la segunda mitad de siglo?

La celeridad con que se logran los avances tecnológicos y los propios cambios sociales, hacen muy difícil hacer previsiones de lo que será una urbe para entonces.

Lo que sí parece claro es la tendencia hacia una sociedad global, interconectada en tiempo real, en la que los combustibles fósiles ya no son la base de nuestro desarrollo tecnológico y sí las nuevas tecnológicas que logran grandes avances en la eficiencia energética y que, año tras año, se van consolidando en nuestra vida diaria.

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(1)     Firma global independiente de diseñadores, planificadores, ingenieros, consultores y especialistas técnicos que ofrecen una amplia gama de servicios profesionales. http://www.arup.com/



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