A vueltas con la etiqueta transgénica (1ª parte)

El informe de la National Academy of Sciences sobre cultivos transgénicos publicado el martes ha dado energías renovadas a los que exigen que se etiqueten los productos que llevan transgénicos. Sobre todo a raíz de que el informe «desaconseja marcar en la etiqueta de los productos “contiene transgénicos” como supuesta salvaguarda de la salud pública».

Pues bien, en territorio UE es obligatorio desde el año 2003 etiquetar como transgénico todos aquellos productos cuyos ingredientes transgénicos suponga más de un 0,9 % en su composición.

Fin de la cita.

Y aquí iba a terminar el post, marcándome un «Scientia» pero voy a aclarar unas cosas a Fernando Muñoz (@senormunoz) ya que tenía algunas duda que los 140 caracteres de Twitter no permiten resolver.

Fernando me dice que los consumidores quieren saber si los productos llevan transgénicos o no. No puedo meterme en el tema de productos no alimenticios porque eso no está regulado. ¿Debería estar regulado? Hablaré en el siguiente post sobre ello. Hoy solo me da tiempo a hablar de productos alimenticios para consumo humano.

Saber si algo que nos comemos lleva transgénicos entre sus ingredientes en territorio UE es tan fácil como mirar la etiqueta. ¿Por qué sigue habiendo controversia en este tema? Porque asociaciones como Greenpeace desinforman al respecto. Usando una táctica poco ética bajo mi punto de vista.

En su «Guía roja y verde de alimentos transgénicos» (5ª edicion actualizada a 24 de junio de 2015) se puede ver que los criterios usados para incluir a las marcas en una u otra categoría son

  • Lista verde: incluye aquellos productos cuyos fabricantes han garantizado a Greenpeace que no utilizan transgénicos –ni sus derivados– en sus ingredientes o aditivos.
  • Lista roja: incluye aquellos productos para los cuales Greenpeace no puede garantizar que no contengan transgénicos.

Importante: la guía no diferencia entre las empresas cuyos productos llevan o no transgénicos. Diferencia entre las empresas para las que Greenpeace puede garantizar o no la presencia de transgénicos.

Y en la lista roja (desde la 4ª edición) se incluyen tres categorías:

  1. Productos cuyos fabricantes no garantizan a Greenpeace ausencia de transgénicos – o sus derivados– en sus ingredientes o aditivos.
  2. Productos para los cuales nuestros análisis de laboratorio han detectado transgénicos.
  3. Productos en cuya etiqueta figura que contienen transgénicos o derivados*.

Como curiosidad, si repasamos la lista roja, vemos que ninguna empresa está en la 2ª categoría a pesar de que en la misma guía indican que

Greenpeace ha realizado análisis en alimentos en los que se ha detectado presencia transgénica con un porcentaje muy superior al 0,9% . No constaba en la etiqueta.

Lo primero que pensé es que o estaban mintiendo y no han realizado los análisis o se estaban contradiciendo. Pero lo cierto es que es una verdad a medias. Revisando anteriores guías encontré que, en una de las actualizaciones de la 4ª edición, sí que aparece una marca incumpliendo la ley. Pero esa frase carece de sentido y crea confusión si en la guía no hay empresas en categoría 2. Hay que revisarlo todo al actualizar el documento, no solo las listas.

Volviendo al tema que nos interesa, en la actual lista roja solo tenemos marcas que incluyen «transgénico» en el  etiquetado o marcas que no han garantizado a Greenpeace la ausencia de transgénicos por el motivo que sea (y especulo que no contestar a la petición de información será un motivo con muchos casos).

Atención al absurdo creado en la lista roja. Greenpeace considera que no puede garantizar la ausencia de transgénicos en aquellos productos cuya etiqueta indica que llevan transgénicos. De locos. Y los pone al mismo nivel que los productos de los que no tienen garantías.

Es decir: Greenpeace asume que usan transgénicos, si la empresa no les ha podido garantizar lo contrario. Toma falacia ad ignorantiam. Y los mete en la lista roja, con un par. Greenpeace está dando a entender de forma ambigua que esas marcas no cumplen la ley, que llevan transgénicos y no lo dicen.

¿No sería mejor que la lista roja fuera exclusivamente para los productos que de verdad llevan transgénicos y crear otra lista (mismamente amarilla) para aquellos para los que no sabe si llevan o no? Y señalar si es por falta de garantías o de respuesta sería el cúlmen. Pero entonces su lista roja se quedaría solo con marcas poco conocidas. Y eso no vende.

Vuelvo a recalcar, en la UE si quieres saber si algo que te llevas a boca contiene transgénicos solo tienes que leer la lista de ingredientes.  Si yo estoy a favor o en contra de ese etiquetado y del resto de etiquetados en otros campos (cosmética, textil…) es otra historia que debe ser contada en otra ocasión. Y la otra ocasión es el siguiente post.

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