IKEA quiere cambiarlo todo.

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Y lo está haciendo bien. En vez del típico becario de una agencia de comunicación, una de sus empleadas –que tiene mi dirección por esa manía de preguntar cosas que no debo- me dirige un correo electrónico en el que me cuenta que la compañía está participando en la Cumbre de Cambio Climático de París. Que IKEA apoya activamente la ambición de utilizar un 100% de energía limpia y renovable para el año 2050, como forma de frenar los impactos del cambio climático para no superar los 2ºC de incremento de la temperatura que, de acuerdo a los estudios científicos, sería un punto de no retorno para el Planeta y para los que vivimos en él.

Y me recuerda algo que ya nos habían contado antes: que IKEA está trabajando para ser independiente energéticamente para 2020, produciendo más energía renovable de la que consumen.

Podría ser una campaña para animarnos a tirar toda la vajilla y cambiarla por la del nuevo catálogo con la excusa del Año Nuevo. Pero no. Con la consigna os necesitamos para cambiarlo todo, IKEA asume como parte de su modelo de negocio que cualquier hogar en España pueda producir su propia energía solar a precios asequibles y con la seguridad suficiente a largo plazo. Una importante declaración de intenciones en su política de equipar hogares sostenibles.

Pero no pueden hacerlo solos. Necesitan que apoyemos su proyecto, como consumidores –insisto en la parte de que estamos ante una empresa que se debe a un modelo de negocio- pero también como ciudadanos responsables: los españoles vivimos en un país que ha puesto palos en las ruedas del autoconsumo energético y han dinamitado, vía Real Decreto, el avance de las energías renovables.

Que una empresa como IKEA decida ir contracorriente y mantenerse en el cambio de modelo energético, pese a los peajes e impuestos al Sol, dice mucho. Dice que si tomasen nota otras empresas y, en lugar de firmar compromisos efímeros en papel mojado, exigiesen al gobierno que hiciese la transición hacia un sistema 100% renovable quizá podríamos conseguirlo para 2050. O antes. Es nuestra responsabilidad y no debemos seguir trasladándola a las generaciones siguientes.

No, no te estoy pidiendo que cojas tu coche para unirte al atasco de entrada a un centro comercial y, después de media hora dando vueltas en el aparcamiento, te compres unas bombillas led en IKEA.

Pero sí te pediría que consideres la posibilidad de apoyar la iniciativa global #go100percent que he conocido gracias a una persona que trabaja haciendo que IKEA sea una empresa cada vez más sostenible.



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