PINARES DEL PUERTO DE CANENCIA Y DEHESAS DE GUADALIX

Junto a buenos amigos, hemos pasado el fin de semana entre Guadalix de la Sierra y Canencia. Charlas, juegos y comilonas han ocupado una parte del tiempo, pero también hemos tenido mucho tiempo de paseos camperos. La cháchara no es lo mejor para fotografiar fauna, pero como no puedo evitar ir mirándolo todo, siempre consigo encontrar algo digno de registrar en el blog.

En el Puerto de Canencia, las primeras en observar nuestros pasos fueron las lagartijas roqueras (Podarcis muralis) que aprovechaban el mucho sol que ha hecho.

Lagartija roquera macho
Lagartija roquera hembra
Tuvimos la suerte de ver un lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi) una especie endémica de la Península Ibérica. Una pena que no fuese un macho adulto, pues sus colores son espectaculares, googlear y lo comprobaréis.

Lagarto verdinegro, seguramente hembra
Nos entretuvimos en una zona de arroyos y turberas en donde llamaba la atención la abundantísima presencia de invertebrados.

Pareja de Pyrrhosoma nymphyla, en la que el macho sujeta con su cola a la hembra una vez fecundada, para evitar que otros machos se acequen mientras ésta deposita los huevos en el agua
Enorme sanguijuela
Ascendíamos y un cortafuegos nos permitió ver las cumbres que nos rodeaban y que el pinar nos ocultaba. 

Peñalara desde Canencia
En los pinares de montaña, es frecuente encontrar enormes hormigueros de hormiga roja (Formica rufa). 

Acumulación de agujas de pino que forman el hormiguero, en el que pueden habitar hasta 400.000 individuos
Por fin ascendimos por encima de la línea del bosque y entre enebros rastreros y piornos, comimos a lo grande, acompañados de algunas aves típicas del matorral de altura.

Cumbres alrededor de Canencia
Acentor común (Prunella modularis)
Tarabilla común hembra (Saxicoloa torquata)
Tarabilla común macho 
Una hembra de tarabilla nos vigila subida a un bolo de granito
Por la tarde, ya en Guadalix de la Sierra, Lucía y yo, incansables, nos dimos otro paseo por las dehesas cercanas al pueblo. Junto a fincas de reses bravas, parecía imposible tener vistas tan rurales y silvestres a menos de una hora de nuestra gran ciudad.

Dehesas con ganado bravo en Guadalix de la Sierra 
Atardecer sobre Guadalix con lavandas y enebros en primer término
El domingo ya nos lo tomamos más relajadamente, aunque un rato me entretuve con el ir y venir de los laboriosos aviones comunes (Delichon urbicum) a por barro con el que construir sus nidos colgados de los aleros.

Con su "lomo" negro-azul brillante y vientre blanco los aviones buscaban el mejor sitio para recoger barro.
Esperamos repetir con frecuencia estos encuentros, y reflejar aquí la parte más natural.



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